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Full text of "Revista de historia y de genealogía española"

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::  REVISTA  DE  HI5T0Rlñ:: 

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6ENEñL0QÍñ  ESPñÑOLñ 


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Año  I.   ©   Tomo  I. 


MADRID 

EST.  TIP.  «SUCESORES  DE  RIVADENEYRA» 

PASEO  DE  SAN  VICENTE,  NÚM.  20 

1912 


ce 


::  REVISTA  DE  HISTORIA  :: 

VDE  — 

OENEALOQÍA    ESPAÑOLA 


:  15  FEBRERO  1912  : 


E\?l5Tñ  DE  HI5T0Rlñ 
y  genealogía 
ESPAÑOLA 


Núm.  1. 


Nuestros  fines  y  nuestros  propósitos. 


Si  la  costumbre,  de  acuerdo  con  la  lógica,  no  nos  obligara  en  el  primer 
número  de  esta  Revista  á  dar  razón  de  unos  y  otros,  fuera  todavía  necesa- 
rio que  los  expusiéramos,  habida  cuenta  de  la  desproporción  que  confesa- 
mos entre  el  alto  ideal  que  perseguimos  y  los  medios  de  orden  intelectual 
y  material  que  nos  son  propios. 

Españoles  de  vieja  cepa,  aficionados  á  escudriñar  en  antiguos  papeles  y 
pergaminos,  como  en  monumentos  y  paisajes  el  alma  de  la  Patria,  manera 
de  que  el  amor  á  ella  sea  firme,  consciente  y  apto  para  su  progreso;  libres 
de  prejuicios  de  escuela;  horros  de  toda  mira  personal  é  interesada  y  deci- 
didos á  trabajar  concienzudamente  en  el  campo  de  la  investigación,  aquí 
acaban  nuestras  garantías  y  nuestros  méritos.  Disparatado  hubiera  sido 
emprender  con  tan  escaso  bagaje,  si  rico  en  sentimientos  y  deseos,  pobre 
de  ciencia,  empresa  alguna  que  racionalmente  hiciera  concebir  esperanzas 
de  provechosa  utilidad.  Al  tomar  la  iniciativa  de  esta  publicación,  después 
de  meditar  largamente  las  notas  y  peculiares  formas  que  han  de  caracteri- 
zarla, hemos  puesto  la  mayor  confianza  en  aquellos  nuestros  amigos  y 
maestros  que,  favorecidos  por  Dios  con  especiales  dotes  y  al  través  de  una 
vida  de  estudio,  han  conseguido  preeminente  lugar  á  la  cabeza  de  la  cultura 
hispánica  y,  respondiendo  ellos  ger;^"-<ct-  ■  '^^  f  l^querimiento,  han  tenido 
á  bien  alentarnos  y  unirse  á  posq.js,  mCi  ccd     ■ '     '^'il  la  obra  que  comen- 

1 


Revista  de  Historia 

zamos  hoy  tiene  ya  asegurado  un  valor  positivo  que,  independientemente 
del  escaso  de  sus  iniciadores,  lia  de  brillar  en  constante  y  escogida  cola- 
boración. 

El  fin  que  perseguimos  es  doble:  coadyuvar  á  la  magna  empresa  de 
reconstitución  histórica  española,  en  la  que  al  presente  emplean  sus  esfuer- 
zos no  pocos  beneméritos  anticuarios,  y  divulgar  este  género  de  cultura. 

Los  numerosos  arsenales  é  hipogeos,  hasta  hace  pocos  años  rara  vez 
visitados,  donde  duerme,  en  gran  parte  inédito,  el  pasado  de  nuestra  raza, 
son  ricos  de  tal  modo,  que  hasta  el  investigador  más  modesto  puede  pro- 
meterse sin  vanagloria  sacar  de  entre  el  polvo  y  el  moho  que  las  cubre 
algunas  hojas  toledanas,  tal  cual  vaso  de  Alcora,  trozos  de  tirajes  y  cobres 
granadinos,  piezas  de  orfebrería  castellana,  esmaltes  leoneses  ó  herrajes 
vascongados.  Los  archivos  españoles,  aun  después  de  haber  sufrido  el  rigor 
de  la  moderna  barbarie  que  durante  la  pasada  centuria  estuvo  á  punto  de 
borrar  del  suelo  español  la  labor  de  tres  civilizaciones,  y  hasta  el  recuerdo 
de  nuestra  personalidad,  conservan  los  suficientes  materiales,  aunque  dis- 
persos y  desordenados  casi  siempre,  para  ir  reconstituyendo  la  historia 
patria.  Los  trabajos  de  crítica,  conducentes  á  este  fin  supremo,  van  teniendo 
cada  día  mayor  número  de  cultivadores  capaces  de  armonizar  la  erudición 
con  el  amplio  y  maduro  juicio  exento  de  preocupaciones  que  hace  posible, 
con  el  auxilio  de  artes  y  ciencias,  hasta  hace  poco  no  contadas  entre  las 
auxiliadoras  de  la  Historia,  llegar  á  poseer  ese  instinto  adivinativo  y  ese 
poder  de  evocación  que  constituyen  las  más  preciosas  dotes  del  historió- 
grafo. 

Numerosa  es  la  falange  de  los  que  dedican  su  actividad  á  labor  no  menos 
meritoria,  aunque  menos  lucida:  la  de  buscar  y  relacionar  datos  y  noticias, 
perseguir  personajes  que  sólo  intermitentemente  conocemos  al  través  de  la 
maraña  de  los  sucesos  y  sacar  á  otros  del  olvido  en  que  yacen  contra  toda 
conveniencia  y  justicia. 

Por  otra  parte,  no  son  pocos  los  escritores  que,  circunscribiéndose  á 
hechos  aislados,  negocios  ó  problemas  diplomáticos,  mihtares  ó  políticos 
de  los  tiempos  pasados,  los  toman  como  objetos  de  monografías  y  memo- 
rias, que  cada  vez  tienden  á  mayor  perfección  y  amenidad. 

Es,  pues,  evidente  el  reconocimiento,  por  lo  general  bien  orientado,  de 
los  estudios  históricos  en  España.  Justo  es  confesar  que  el  impulso  vino  del 
extranjero,  y  que  quizá  en  la  histor'  *"-  -ria  se  inició  por  la  que  el  maes- 
tro de  maestros,  D.  Marcp'-no  /  /  Pelayo,  ha  llamado  redentora 
Alemania.. 

Cábenos  la  suerte  ,,  irnos  de  presenciar  al  mismo 


y  Genealogía  Española. 

tiempo  una  saludable  reacción  castiza  que,  sin  desdeñar  los  numerosos  ele- 
mentos emotivos  que  la  estética  reconoce,  antes  bien,  asimilándolos  al  genio 
de  nuestra  raza,  está  creando  un  nuevo  arte  español,  aún  en  los  albores, 
pero  ya  saturado  de  aquellos  peculiares  caracteres  é  íntimos  sentimien- 
tos cuya  alteración  continuada  esteriliza  á  los  pueblos  y  degrada  su  espí- 
ritu para  convertirles  en  distanciado  y  burlesco  séquito  de  exóticos  triun- 
fadores. 

El  amor  á  la  tierra  natal,  cuyo  espiritual  encanto  han  penetrado  pintores 
y  poetas;  el  descrédito  ó  derrumbamiento  de  tantos  artificios,  sistemas  y 
filosofías  que  fueran  otras  tantas  losas  para  la  actividad  española  y  varias 
causas  más,  cuyo  elogio  ó  execración  no  son  de  este  sitio,  están  contribu- 
yendo á  este  reverdecer  españolista,  que  mueve  los  pinceles  de  Hermoso 
para  pintar  la  sierra  pedregosa  y  azul  y  las  vaquerillas  tan  caras  al  Arci- 
preste; los  de  Romero  de  Torres,  al  trazar  el  vibrante  y  complejo  poema 
andaluz  en  una  figura  de  adolescente  de  ojos  de  sulamita,  que  se  pierden 
melancólicos  en  el  espacio  luminoso  de  una  plaza  barroca,  y  los  de  ambos 
Zubiaurres,  que  imprimen  en  lienzos  trágicos  de  vulgares  escenas  la  psico- 
logía vascongada.  Florecimiento  que  inspira  las  plumas  de  Baroja  cuando 
diseña  mayorazgos,  caseros  y  marinos;  de  Mesa  y  de  Gabriel,  al  cantar  las 
tierras  de  Castilla,  y  de  Valle-Inclán,  el  supremo  evocador,  en  cuantas  mara- 
villas escribe. 

Tal  vuelta  en  el  gusto  de  los  espíritus  más  cultivados  y  sutiles  hacia  los 
hogares  familiares  coincide  naturalmente  con  el  mayor  interés  por  el  escla- 
recimiento de  los  tiempos  en  que  aquellos  hogares  se  levantaron  y  fueron 
engrandeciéndose  al  través  de  los  siglos,  ya  que  sobre  su  lumbre  se  templó 
el  alma  de  nuestro  pueblo,  adquiriendo  las  excelentes  cualidades  y  también 
los  defectos  que  al  acero  la  asemejan.  Trátase  hoy  hasta  por  los  más  mo- 
destos monografistas  y  biógrafos  de  encontrar  el  ambiente  verdad  que  res- 
piraran en  su  casa  nativa,  que  fué  el  tiempo  y  lugar  donde  vivieran  los 
hombres  que  laboraron  con  su  pensamiento  y  sus  acciones  la  trama  de 
nuestra  historia.  Este  es  carácter  distintivo  de  los  métodos  actuales,  bien 
diferentes  de  los  empleados  con  anterioridad  por  las  escuelas  llamadas  clá- 
sicas, filosóficas  y  eruditas,  á  todas  las  cuales  faltaba,  como  á  la  antigua 
novela,  el  análisis  psicológico  y  la  reproducción  del  medio  en  que  los  per- 
sonajes se  movían. 

Tan  cierta  como  la  actividad  á  que  aludimos  y  el  despertar  á  que  aca- 
bamos de  hacer  referencia  es,  por  desgracia,  la  pequeña  extensión  que  entre 
el  público,  aun  en  la  parte  limitada  del  mismo  que  siente  afición  por  las 
letras,  ha  alcanzado  hasta  ahora  eí^  amor  á  la  Historia.  La  desproporción 


Revista  de  Historia 

numérica  que  existe  entre  los  cultivadores  de  estos  estudios  y  los  que  hallan 
placer  en  enterarse  de  la  producción  de  aquéllos  es,  en  realidad,  grandísima. 
A  hacerla  menor  hasta  reducirla  á  sus  justos  términos,  deben  ir  encaminados 
los  esfuerzos  de  los  primeros.  Los  nuestros  han  de  emplearse  especialmente 
en  esta  misión,  procurando  hacer  amena  la  investigación  biográfica,  colo- 
reada la  relación  de  sucesos  é  interesante  para  buen  número  de  lectores  la 
historia  genealógica  de  las  familias. 

El  formidable  movimiento  biográfico,  general  en  el  mundo  civilizado, 
tiene  mayor  razón  de  ser  en  España,  donde  la  incuria  de  los  pocos  historia- 
dores que  dieron  relativa  importancia  á  la  vida  de  los  personajes  que  en 
sus  relatos  enumeraran,  dejó  en  la  penumbra,  y  hasta  en  la  obscuridad,  mul- 
titud de  figuras  interesantes,  cuyo  cabal  conocimiento  sirve  para  explicar 
problemas  históricos  y  facilita  el  estudio  y  comprensión  de  la  época  en 
que  vivieron. 

La  índole  de  nuestra  Historia  Nacional,  hija  de  nuestro  carácter  exage- 
radamente individualista,  que  parece  marchar  á  saltos  y  como  á  impulso  de 
los  hombres  geniales,  ajena  las  más  de  las  veces  á  esa  continuidad  de  acción 
y  de  pensamiento  que  formó  en  otros  países  las  escuelas  políticas  y  diplo- 
máticas, como  las  militares  y  artísticas  que  traspasan  los  siglos  y  las  dinas- 
tías, es  otro  motivo  especialísimo  para  que  deba  concederse  extraordinaria 
importancia  á  la  biografía  española  que,  iniciada  en  las  crónicas  de  los 
reyes,  comienza  á  tener  vida  independiente  con  Diez  de  Gómez,  los  Pulga- 
res y  López  de  Gomara,  pero  no  ha  tenido  verdadera  importancia  por  su 
espíritu  crítico  y  relativa  extensión  hasta  el  siglo  pasado. 

La  genealogía,  ligada  tan  íntimamente  con  la  rama  biográfica,  que  en 
rigor  puede  ésta  comprenderse  en  aquélla,  pues  la  historia  de  las  familias 
es  una  extensión  de  la  individual,  ha  recobrado  en  todas  partes  el  lugar 
importantísimo  que  en  justicia  le  corresponde.  Ningún  escritor  conciezudo 
prescinde  ya  de  estudiar  los  antepasados  y  los  parientes  de  los  hombres 
que  ocupan  su  atención,  habiendo  coincidido  en  esta  necesidad  las  moder- 
nas teorías  científicas  con  el  interés  que  despiertan  en  todo  espíritu  obser- 
vador las  intimidades  de  los  que,  con  sus  obras  ó  su  pensamiento,  influyeron 
en  la  vida  nacional. 

Pero  si  los  estudios  genealógicos  son  imprescindibles,  la  genealogía 
nobiliaria  en  tierras  como  la  nuestra,  de  tradición  monárquica  y  militar, 
donde  la  nobleza  fué  durante  siglos  y  siglos  la  clase  directora  y  ejecutora 
al  mismo  tiempo  de  las  empresas  nacionales,  por  fuerza  ha  de  tener  valor 
extraordinario  dentro  de  la  enciclopedia  de  las  ciencias  históricas.  Por  esta 
razón  y  aun  prescindiendo  de  lo  que  en       ':tualidad  significa,  y  á  pesar  de 

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y  Genealogía  Española. 

todas  las  leyes  democráticas,  significará  siempre  la  aristocracia,  que,  con  el 
hecho  de  existir  en  todas  partes,  prueba  lo  imposible  de  su  abolición,  con- 
tinúan siendo  las  investigaciones  nobiliarias  valiosos  auxiliares  y  á  la  vez 
parte  integrante  de  la  Historia. 

Justo  es  confesar,  por  lo  que  hace  á  nuestra  Patria,  que  una  mala  tradi- 
ción de  cerca  de  dos  siglos,  durante  los  cuales  la  ignorancia  supina  de  los 
genealogistas  en  perfecta  consonancia  con  la  vanidad  pueril  de  los  hidal- 
gos, produjo  un  verdadero  pandemónium  de  ridiculeces  y  desatinos,  venía 
desacreditando  los  escritos  genealógicos,  en  los  que  era  tan  fácil  encontrar 
la  adulación  y  el  más  bajo  interés  como  imposible  columbrar  buen  sentido, 
erudición  y  serios  propósitos.  Hoy,  gracias  principalmente  al  esfuerzo  admi- 
rable de  D.  Francisco  Fernández  de  Béthencourt,  digno  heredero  del  prin- 
cipado que  ejerció  D.  Luis  de  Salazar  y  Castro,  asombro  de  erudición  y 
crítica,  han  recobrado  estos  estudios  en  España  toda  la  dignidad  á  que  son 
acreedores. 

Esta  Revista,  al  justificar  su  título  ocupándose  de  la  genealogía  española 
y  aun  de  la  extranjera  que  con  aquélla  se  relacione,  se  propone,  paralelo 
con  el  fin  científico,  otro  aún  más  elevado,  cual  es  el  de  contribuir,  aunque 
sea  en  proporción  pequeña,  al  robustecimiento  de  las  energías  nacionales, 
recordando  á  los  descendientes  de  los  antiguos  nobles  que  la  Patria  forma- 
ron y  engrandecieron  el  deber  en  que  están  de  proseguir  las  tradiciones  de 
honor  y  patriotismo  que  sus  abuelos  les  marcaron,  empleándose  en  el  ser- 
vicio y  honra  de  España. 

La  forma  modesta  en  que  empieza  á  salir  á  luz  esta  Revista,  queremos 
que  sea  tenida  por  el  punto  inicial  solamente  de  su  progresivo  y  rápido 
mejoramiento  que  nos  proponemos  efectuar  á  poca  ayuda  que  encontremos 
en  el  público.  Ante  todo  hemos  querido  asegurar  su  vida  en  las  condiciones 
materiales  presentes,  cuyas  deficiencias  no  se  nos  ocultan,  aleccionados  por 
la  temprana  desaparición  de  publicaciones  similares  á  las  que  el  lujo  de 
presentación  atrajo  la  muerte.  Nuestra  primer  reforma  será  el  aumento  de 
páginas  y  después  el  de  las  ilustraciones,  hasta  conseguir  confeccionar  una 
Revista  bajo  todos  los  conceptos  digna  de  los  fines  á  que  tiende. 

No  terminaremos  estas  ligeras  indicaciones  sin  enviar  un  respetuoso 
saludo  á  las  publicaciones  periódicas,  tanto  oficiales  como  de  iniciativa 
particular,  que  en  Madrid  y  en  provincias  vienen  dedicándose  á  tareas  simi- 
lares de  las  que  hoy  emprendemos  en  estas  páginas.  Deseamos  que  todas 
nos  consideren  como  auxiliares  entusiastas  en  una  obra  común  de  cultura  y 
patriotismo. 

La  Redacción. 
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Revista  de  Historia 


CARTA    ABIERTA 


Sr.  D.  Joaquín  Argamasilla  de  la  Cerda. 

Mi  distinguido  y  querido  amigo:  Pocas  veces  habré  tomado  la  pluma 
con  tanto  gusto  como  lo  hago  hoy,  ya  que  su  excesiva  bondad,  y  la  de  sus 
compañeros  de  la  Redacción  de  esa  Revista,  han  querido  que  no  faltaran 
algunos  renglones  con  mi  firma  en  este  primer  número  de  ella. 

Grandísima  alegría  me  dan  ustedes  con  su  fundación,  viendo  al  fin  que 
nuestros  caros  estudios  van  á  tener  un  órgano  periódico  digno  de  su  indis- 
cutible importancia.  Garantía  de  esto  es  para  mí,  y  la  más  segura  y  eficaz, 
el  nombre  de  usted,  que  tan  gallarda  muestra  diera  de  sus  no  comunes 
conocimientos  en  el  excelente  Nobiliario  de  Navarra,  que  le  valió  con 
tanta  justicia  los  elogios  de  nuestra  Real  Academia  de  la  Historia  y  su  me- 
recido nombramiento  de  Correspondiente,  y  no  menos  los  nombres  sim- 
páticos de  Otero,  Moreno  de  Guerra ,  Lascoiti  y  Domínguez  Arévalo,  que 
forman  bajo  su  dirección  el  cuerpo  de  redacción  de  la  nueva  y  deseada 
Revista.  Tienen  ustedes  todos  cuanto  el  caso  presente  exige:  juventud, 
entusiasmo,  mucha  cultura  y  vivísimo  amor  del  pasado  y  de  la  verdad. 
¿Cómo  no  esperar  fundadamente — yo  estoy  seguro  de  ello— que  vamos  á 
tener  al  fin  una  publicación  histórico -genealógica  honrada  y  seria,  que 
tenga  por  base  la  más  depurada  documentación,  y  se  declare  fieramente 
incompatible  con  toda  absurda  fábula,  reñida  con  toda  pretensión  semi- 
mitológica,  mortal  enemiga  de  la  lisonja,  cerrada  herméticamente  á  cuantas 
exigencias  y  requerimientos  pueda  formularles  la  vanidad,  compañera  ínti- 
ma y  constante  de  la  ignorancia?  La  Genealogía  de  hoy  es  ya  verdadera- 
mente la  historia  genealógica:  Salazar  y  Castro,  que  en  el  siglo  anterior 
tuvo  tan  escasos  imitadores,  creo  yo  que  se  vería  con  agrado  en  la  compa- 
ñía de  ustedes. 

Yo  me  he  pasado  casi  treinta  años  declamando  contra  las  verdaderas 

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y  Genealogía  Española. 

herejías  genealógicas,  de  que  están  plagados  los  mejores  libros  modernos; 
luchando  á  brazo  partido  contra  el  torrente  avasallador  de  ridiculas  inven- 
ciones, en  que  ese  ramo  de  nuestra  Historia  estaba  amenazado  de  sumer- 
girse y  hasta  de  desaparecer;  revolviéndome,  lo  mismo  contra  las  necias 
facilidades  de  los  que  escriben  y  cobran,  que  contra  la  candidez  inconce- 
bible—de alguna  manera  hay  que  llamarla— de  los  que  leen  y  hasta  pagan: 
me  he  abrazado  furiosamente  á  la  verdad,  y  en  esta  actitud  continúo.  ¿Cómo 
no  ver  con  satisfacción  vivísima  la  feliz  aparición  de  la  pléyade  simpática 
de  jóvenes  paladines  que  ustedes  forman,  bien  seguro  de  que  por  ustedes 
y  para  ustedes  tiene  que  ser  la  pronta  y  definitiva  victoria? 

España  marcha  todavía  acaso  la  última  en  este  hermoso  campo  de  la 
erudición  genealógica:  Alemania,  Austria,  Italia,  Bélgica,  Inglaterra,  la 
Francia  misma,  aparentemente  democratizada,  están  hoy  á  la  altura  que 
alcanzamos  nosotros  dos  siglos  ha,  cuando  era  D.  Luis  de  Salazar  el 
oráculo  respetado  en  estas  interesantes  materias.  Yo  he  hecho  solo  cuanto 
he  podido,  con  mis  Anuarios  de  la  Nobleza,  de  cuya  segunda  serie  me 
prometo  publicar  el  tercero  en  breve,  con  mis  constantes  artículos,  en  mil 
periódicos  y  revistas  desperdigados,  últimamente  con  mi  Historia  Genea- 
*lógica  y  Heráldica  de  la  Monarquía,  de  que  en  estos  días,  Dios  mediante, 
aparecerá  el  tomo  IX:  mientras  tenga  alientos  y  maneje  la  pluma,  en  la 
brecha  se  me  encontrará.  Pero  ustedes  son  todos  el  porvenir,  por  quienes 
se  ha  de  continuar  la  buena  obra,  en  bien  de  la  Patria,  de  la  Historia,  de  la 
Nobleza  y  de  la  Verdad,  y  entre  sus  filas  estará  de  fijo  el  que  Dios  querrá 
que  prosiga  algún  día  lo  que  yo  no  pudiere  concluir. 

Cuenten,  pues,  desde  luego,  con  mi  simpatía  más  viva,  con  mi  apoyo 
más  decidido,  hasta  con  mi  colaboración  entusiasta,  en  cuanto  mis  traba- 
jos, que  quisiera  avanzar  en  cuanto  me  fuese  posible,  materialmente  me  lo 
consientan. 

Salude  á  todos  sus  compañeros,  y  de  sobra  sabe  usted  que  es  suyo 
afectísimo  y  buen  amigo, 

F.  Fernández  de  Béthencourt. 
Madrid,  1.°  de  Febrero  de  1912. 


Revista  de  Historia 


La  conista  ile  Sevilla  y  el  piíer  AMiraiite  fle  Casia. 


Las  desavenencias  de  la  excelente  reina  de  Castilla  D."  Berenguela  con 
el  inquieto  esposo  Alfonso  IX  de  León  que  la  suerte  le  había  deparado, 
no  fueron  obstáculo  bastante  para  impedir  que  ambas  coronas  vinieran  á 
reunirse  sobre  las  sienes  del  joven  y  animoso  Rey  hijo  de  ambos,  conocido 
en  la  Historia  con  el  nombre  de  Femando  III  el  Santo. 

La  buena  Reina  y  cariñosa  madre,  que  fué  siempre  la  mejor  consejera 
de  su  hijo,  había  entregado  su  alma  á  Dios  el  día  8  de  Noviembre  de  1246, 
dejando  al  Rey  en  desconsuelo  tanto  y  tan  justificado  que,  según  dice* 
Alfonso  el  Sabio,  hijo  de  Fernando  y  nieto  de  Berenguela,  non  era  muy  ma- 
ravilla de  haber  grand  pesar  ca  nunca  Rey  en  su  tiempo  otra  tal  perdió  de 
cuantas  ayamos  sabido  nin  tan  comprida  en  todos  sus  fechos. 

Quedábale  aún  á  D.  Fernando  un  excelente  consejero  en  el  anciano 
arzobispo  de  Toledo  D.  Rodrigo  Jiménez  de  Rada,  que  había  asistido  con 
Alfonso  VIII  á  la  batalla  de  las  Navas  de  Tolosa,  y  del  cual  Dios  dispuso 
también  en  el  siguiente  año  de  1247. 

Apenado  el  Rey  por  ambas  desgracias  y  deseando  dar  á  su  ánimo  es- 
parcimiento adecuado  á  las  necesidades  que  por  entonces  sentían  todos  los 
Príncipes  cristianos,  decidió  acometer  una  empresa  guerrera  contra  los 
almohades  que  dominaban  buena  parte  de  las  Andalucías,  y  al  efecto  con- 
vocó á  sus  huestes  en  las  cercanías  de  Carmona,  y  requirió  á  Alhamar,  rey 
de  Granada,  que  por  entonces  se  ocupaba  en  construir  la  Alhambra,  para 
que  con  arreglo  al  pacto  celebrado  en  Jaén  dos  años  antes  le  auxiliase  en 
la  guerra  que  se  proponía  declarar  al  de  Sevilla,  Cid-Abu-Abdallah. 

Al  llamamiento  del  Monarca  respondieron  viniendo  presurosos  á  reunirse 
á  sus  banderas  los  infantes  Fadrique  y  Enrique,  hijos  del  Rey,  los  Maestres 
de  San  Juan,  Calatrava  y  Alcántara,  y  el  valiente  Alhamar  con  quinientos 
jinetes  granadinos  de  los  más  distinguidos  de  su  Reino. 

La  previsión  del  Rey  y  el  conocimiento  de  la  situación  de  aquella  ciudad 

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;'  Genealosfía  Española. 

cuya  conquista  proyectaba,  á  orillas  del  Guadalquivir,  le  hicieron  meditar 
sobre  la  necesidad  de  asegurar  la  posesión  del  río  y  de  su  embocadura, 
para  impedir  el  socorro  que  de  las  costas  andaluzas  ó  africanas  pudieran 
recibir  por  mar. 

Al  efecto  comisionó  al  ilustre  burgalés  y  entendido  marino  Ramón  de 
Bonifaz,  para  que  en  las  costas  de  Vizcaya  y  Guipúzcoa  hiciera  construir 
algunas  naves  de  proporcionado  porte  para  aquella  empresa,  confiriéndole 
desde  luego  el  título  de  Almirante  de  Castilla  hasta  entonces  no  usado  en 
este  reino,  correspondiente  en  árabe  á  la  dignidad  de  Emir  del  mar,  y  que 
algunos  años  después  definió  el  Rey  Sabio  en  su  famoso  Código  de  las 
partidas,  ley  tercera,  tomo  XXIV,  partida  segunda,  en  los  siguientes  tér- 
minos: 

«Almirante  es  dicho  el  que  es  cabdillo  de  todos  los  que  van  en  los  navios 
para  facer  guerra  sobre  el  mar  e  ha  tan  grand  poder  quando  va  en  flota 
que  es  assi  como  hueste  mayor  ó  en  el  otro  ormamiento  menor  que  se  face 
en  lugar  de  cavalgada  como  si  el  Rey  mismo  y  fuese.» 

Reunidas  las  fuerzas  terrestres  en  las  fronteras  de  Andalucía,  levantó  el 
Rey  su  campo  en  la  primavera  de  1247,  emprendiendo  la  marcha  hacia  el  Sur, 
y  sucesivamente  fueron  cayendo  en  su  poder  Carmona,  Constantina,  Reina, 
Lora  y  Alcolea,  donde  pasó  el  ejército  grandes  trabajos  para  cruzar  el  río 
Guadalquivir,  que  habían  supuesto  ser  menos  profundo. 

Vencido  aquel  obstáculo,  siguió  el  Rey  de  Castilla  su  marcha  victoriosa, 
apoderándose  de  Cantillana,  Gerena,  Guillena  y  Alcalá,  donde  las  fatigas 
de  la  campaña  produjeron  al  Rey  una  enfermedad  que  le  obligó  á  hacer  alto 
en  sus  operaciones  y  á  poner  en  defensa  la  ciudad  á  fin  de  resistir  á  la 
posible  acometida  de  los  almohades. 

En  aquella  forzosa  quietud,  considerando  el  Rey  en  su  memoria  los 
sucesos  pasados,  pensando  en  las  contrariedades  que  le  había  ocasionado  el 
paso  del  Guadalquivir  por  Alcolea  y  presintiendo  las  más  graves  que  aun 
podía  ocasionarle  su  mayor  profundidad  en  las  inmediaciones  de  Sevilla, 
ordenó  á  Bonifaz  que  abandonase  las  aguas  del  Cantábrico  y  penetrase  en 
las  del  río  remontándolo  en  fecha  conveniente  para  venir  á  encontrarse  con 
el  ejército  en  las  cercanías  de  la  ciudad. 

Apresuróse  Bonifaz  á  cumplir  el  mandato  de  su  Rey,  y  con  tal  decisión 
lo  llevó  á  cabo  que  aun  se  encontraba  D.  Fernando  en  Alcalá  cuando  el 
nuevo  Almirante  le  anunció  su  salida  para  Sanlúcar  con  trece  naves  y 
algunas  galeras  bien  abastecidas. 

Apercibidos  de  ello  los  moros  africanos  aprestaron  hasta  treinta  embar- 
caciones que,  partiendo  de  Tánger  y  Ceuta,  salieron  al  encuentro  de  la 

9  2 


Revista  de  Historia 


Armada  de  Bonifaz,  quien  no  tardó  en  dar  muestras  de  su  arrojo  y  de  ser 
entendido  en  las  cosas  de  mar,  acometiendo  contal  bríoá  sus  contrarios  que 
en  breves  horas  consiguió  dispersarlos,  después  de  haber  echado  á  pique  á 
tres  de  sus  mejores  naves,  quemado  una  y  apresado  otras  tres  que  vinie- 
ron á  engrosar  su  Armada,  con  lo  cual  penetró  triunfante  por  él  río,  lle- 
vando al  Rey  la  grata  nueva  de  aquel  feliz  y  victorioso  estreno  de  sus  fun- 
ciones de  Almirante. 

Contento  e¡  Rey  por  tan  venturoso  comienzo  levantó  sus  Reales  de  Al- 
.calá  y  avanzando  sin  graves  tropiezos  llegó  á  las  cercanías  de  Sevilla, 
donde  quedó  en  contacto  con  la  escuadra  el  día  20  de  Agosto  de  1247,  y 
dividiendo  su  hueste  á  uno  y  otro  lado  del  río,  que  hizo  cruzar  con  grandes 
riesgos  por  Aznalfarache,  puso  cerco,  á  la  vez  que  á  la  ciudad,  al  populoso 
barrio  de  Triana  (At  rayana),  que  con  ella  se  comunicaba  por  medio  de 
anchuroso  puente  de  barcas. 

Estableció  Fernando  sus  Reales  en  el  espacioso  campo  de  Tablada,  con- 
servando á  su  lado  á  los  Infantes,  á  los  Maestres  de  San  Juan,  Calatrava  y 
Alcántara,  al  intrépido  Garci-Pérez  de  Vargas,  conocido  por  Machuca,  á 
Gómez  Ruiz  de  Manzanedo,  que  acaudillaba  á  la  gente  del  Concejo  de  Ma- 
drid, á  Rodrigo  Gómez  Ruiz,  Alfonso  Téllez,  Arias  González  y  otros  ilustres 
caballeros;  encomendó  el  asedio  de  Triana  al  Maestre  de  Santiago  D.  Pe- 
layo  Correa,  á  los  Capitanes  Rodrigo  Flores,  Fernando  láñez  y  Alfonso 
Téllez;  comisionó  al  Rey  moro  de  Granada  para  que  con  sus  jinetes 
contuviese  á  los  de  Aznalfarache  y  á  la  Caballería  del  Algarbe  con  que  el 
VValí  de  Niebla  pretendía  socorrer  á  los  sitiados  de  Sevilla;  y  confió,  final- 
mente, al  almirante  Bonifaz  la  comunicación  fluvial  entre  ambas  partes  del 
Ejército  y  la  guarda  del  río  para  evitar  el  abastecimiento  de  la  ciudad  y  de 
sus  arrabales. 

Transcurría  el  mes  de  Septiembre  de  1247  en  frecuentes  escaramuzas 
entre  sitiadores  y  sitiados,  cuando  se  ocurrió  á  éstos  el  atrevido  intento  de 
quemar  la  Armada  de  los  cristianos,  y  al  efecto  construyeron  una  gran 
balsa  cargada  de  alquitrán  y  resina  y  otras  materias  de  fácil  combustión, 
que  en  el  silencio  de  la  noche,  incendiada  y  abandonada  á  la  corriente,  fué 
á  caer  sobre  los  buques  de  Bonifaz,  al  propio  tiempo  que  eran  acometidos 
por  las  pequeñas  embarcaciones  moras  y  hostilizados  desde  la  famosa  y 
aun  existente  Torre  llamada  del  Oro,  pero  la  previsión  y  el  arrojo  del 
Almirante  y  de  los  vizcaínos  de  la  escuadra  fueron  tan  eficaces,  que  no  tan 
sólo  salvó  sus  naves  del  incendio,  sino  que  castigó  á  los  moros  con  tal 
dureza  que,  al  decir  de  la  crómca.,qüedaron  ar repisos  de  su  acometimiento. 

Entretanto,  atraídos  por  la  fortuna  guerrera  del  Rey  y  de  sus  vastos  pro- 

10 


y  Genealogía  Española. 

yectos  de  someter  toda  la  Andalucía,  ó  desembarazados  de  las  empresas  que 
hasta  entonces  les  habían  retenido  en  el  reino  de  Murcia,  fueron  acudiendo 
al  cerco  de  Sevilla  el  infante  heredero  D.  Alfonso,  que  más  tarde  había  de 
ser  el  Rey  sabio,  con  gran  refuerzo  de  castellanos,  el  Arzobispo  de  San- 
tiago con  las  huestes  gallegas,  D.  Diego  López  de  Haro  con  sus  vizcaínos, 
y  otros  varios  señores.  Príncipes  y  Prelados. 

Ocho  meses  de  sitio  habían  transcurrido  sin  que  los  moros  dieran  seña- 
les de  quebranto  ni  desmayo,  ni  el  Rey  cristiano,  cada  vez  más  encariñado 
con  la  posesión  de  aquella  rica  joya  que  tenía  aprisionada  en  el  estrecho 
cerco  de  sus  tropas,  cejase  en  su  propósito  de  reducirla;  mas  pareciéndole 
que  sería  más  fácil  aislar  los  dos  núcleos  de  la  gran  población,  Sevilla  y 
At-Rayana,  y  acometerlos  sucesivamente,  encargó  á  Bonifaz  la  seria  em- 
presa de  cortar  el  puente  cuyas  cabezas  defendían  la  Torre  del  Oro  y  el 
castillo  de  Triana,  dejando  á  su  elección  el  momento  oportuno  y  el  medio 
que  estimase  adecuado. 

No  era  inclinado  el  Almirante  á  los  procedimientos  dilatorios,y  eligiendo 
dos  naves  de  las  más  gruesas  de  su  Armada,  se  embarcó  en  una  de  ellas,  y 
aprovechando  el  primer  día  de  fuerte  viento  favorable, que  fué  el  4  de  Mayo 
de  1248,  se  lanzó  á  toda  vela  sobre  el  puente,  que  á  la  segunda  acometida 
quedó  roto  y  deshecho,  y  logrado  el  propósito  con  gran  contento  de  Fer- 
nando, que  para  celebrar  tan  venturoso  hecho  hizo  arbolar  sobre  las  naves 
victoriosas  grandes  banderas  adornadas  con  la  Santa  Cruz,  cuya  invención 
acababa  de  celebrar  la  Iglesia  en  la  víspera  del  suceso. 

Al  siguiente  (5  de  Mayo)  Bonifaz  por  el  río  y  los  Infantes  con  el  Maes- 
tre de  Ucles  por  tierra,  dieron  una  simultánea  acometida  al  ya  incomunicado 
barrio  de  Triana;  mas  la  defensa  correspondió  á  la  intensidad  del  ataque  y 
el  castillo  quedó  por  los  moros. 

Por  último,  después  de. quince  meses  de  sitio,  durante  los  cuales  habían 
ensayado  los  sitiados  todos  los  medios  de  defensa,  hasta  el  innoble  de  en- 
viar asesinos  que  acabasen  con  la  vida  del  Rey  y  de  su  hijo  primogénito, 
propusieron  los  moros  entregar  la  ciudad,  á  condición  de  que  las  rentas  de 
Sevilla  se  dividiesen  por  igual  entre  el  Rey  moro  y  el  cristiano. 

Rechazada  por  esto  la  oferta,  propusieron  la  entrega  de  la  ciudad,  sin 
otra  condición  que  la  libertad  de  abandonarla  con  sus  mujeres,  después  que 
hubiesen  derribado  la  Mezquita  mayor  para  que  no  fuese  profanada  por  los 
cristianos. 

El  rey  Fernando  accedió  á  lo  primero,  mas  en  cuanto  á  lo  último  remi- 
tióse á  lo  que  sobre  ello  decidiese  su  hijo  y  heredero  el  infante  D.  Alfonso, 
el  cual  dio  por  respuesta  definitiva  que  la  ciudad  había  de  entregarse  á  dis- 

11 


Revista  de  Historia 

creción  del  vencedor,  sin  condición  alguna  y  confiando  en  su  clemen- 
cia, y  que  faltando  una  sola  teja  de  la  mezquita  no  quedaría  moro  con 
cabeza. 

Ratificada  por  el  Rey  la  enérgica  respuesta  de  su  hijo,  y  cediendo  el 
wali  Abul-Hassan  á  la  firmeza  del  vencedor,  se  sometió  sin  condiciones, 
entregándose  á  su  clemencia,  y  firmó  esta  gloriosa  capitulación  el  día  25  de 
Noviembre  de  1248. 

Triunfante  el  rey  Fernando,  fué  generoso  con  los  vencidos,  otorgándo- 
les un  mes  de  plazo  para  que  pudieran  negociar  sus  bienes  y  trasladarse  si 
querían,  por  cuenta  del  Monarca  de  Castilla,  á  la  costa  africana  ó  á  los  do- 
minios de  Alhama. 

El  wali  Abul-Hassan  á  quien  el  generoso  vencedor  ofreció  rentas  sufi- 
cientes para  conservar  el  decoro  de  su  rango  si  prefería  residir  como  vasa- 
llo en  su  perdido  Reino,  rehusó  tal  oferta,  y  hecha  formal  entrega  de  las 
llaves,  solicitó  ser  transportado  á  África  para  llorar  allí  su  desventura. 

En  virtud  del  permiso  concedido,  trescientos  mil  mahometanos  abando- 
naron á  Sevilla,  y  el  22  de  Diciembre  de  1248,  cumplido  el  mes  de  plazo, 
hizo  el  rey  D.  Fernando  su  entrada  triunfal  con  ostentoso  acompañamiento 
que  describe  la  crónica  en  la  siguiente  forma: 

«Iban  delante  los  caballeros  de  las  Órdenes  militares  con  sus  estandartes 
desplegados,  presididos  por  sus  grandes  maestres  D.  Pelayo  Correa  de 
Santiago,  D.  Fernando  Ordóñez  de  Calatrava,  D.  Pedro  Yáñez  de  Alcán- 
tara, D.  Fernando  Ruiz  de  San  Juan  y  D.  Gómez  Ramírez  del  Templo.  Á  la 
cabeza  de  los  seglares,  el  clero  presidido  por  los  Obispos  de  Jaén,  Córdoba, 
Cuenca,  Segovia,  Ávila,  Astorga,  Cartagena,  Falencia  y  Coria.  Seguía  un 
magnífico  carro  triunfal,  en  cuya  parte  superior  se  veía  la  imagen  de  Nues- 
tra Señora.  Á  los  lados  del  carro  marchaban  el  rey  D.  Fernando  con  la 
espada  desnuda,  la  reina  D.^  Juana  su  esposa,  los  infantes  Alfonso,  Fadri- 
que,  Enrique,  Sancho  y  Manuel,  hijos  del  Rey,  el  príncipe  D.  Alfonso  de 
Molina,  su  hermano;  el  infante  D.  Pedro  de  Portugal,  el  hijo  del  rey  don 
Jaime  de  Aragón,  el  del  Rey  moro  de  Baeza,  y  liberto,  sobrino  del  pontífice 
Inocencio  IV.  Seguíanle  D.  Diego  López  de  Haro,  duodécimo  señor  de  Viz- 
caya, y  los  ricoshombres,  caballeros  y  nobles  de  León  y  Castilla,  cerrando 
la  marcha  las  victoriosas  tropas  y  los  soldados  de  los  concejos  con  sus  res- 
pectivas banderas  y  pendones.» 

Así  acabó  en  Sevilla  el  poderoso  imperio  de  los  almohades,  destruido 
con  golpe  tan  seguro  por  la  espada  de  Fernando  III,  por  el  valor  de  sus  sol- 
dados y  en  buena  parte  de  la  empresa  por  el  arrojo  y  la  pericia  de  D.  Ramón 
de  Bonifaz,  el  primer  almirante  de  Castilla,  á  quien  el  Rey,  en  recompensa 

12 


y  Genealogia  Española. 

de  sus  hechos,  le  concedió  que  conservase  el  riquísimo  alfange  del  vencido 
Wali  sevillano. 

Don  Ramón  de  Bonifaz,  que  había  nacido  en  Burgos  en  los  últimos  años 
del  siglo  XII,  murió  en  1256,  disponiendo  en  su  testamento  que  en  su  ciudad 
natal  se  erigiese  una  capilla  donde  se  conservaran  sus  cenizas. 

Sobre  la  base  de  esta  capilla  se  edificó  más  tarde,  á  expensas  de  la  ciu- 
dad, la  iglesia  del  ya  arruinado  convento  de  San  Francisco,  en  la  cual  se 
conservó  durante  algunos  siglos  el  monumento  sepulcral  del  Almirante  con 
la  inscripción  siguiente: 

-^Aqui  yace  el  muy  noble  y  esforzado  caballero  D.  Ramón  de  Bonifaz, 
primer  Almirante  de  Castilla,  que  ganó  á  Sevilla  y  falleció  año  de  1256.» 

La  reina  Isabel  la  Católica,  al  visitar  después  el  monumento,  fijándose 
en  la  frase  «que  ganó  á  Sevilla»  y  entendiendo  quizá  que  la  verdad  histó- 
rica había  sido  alterada  en  *daño  de  su  ilustre  antepasado,  la  hizo  sustituir 
por  otra  más  modesta  que  así  decía: 

«Aquí  yace  el  muy  noble  y  esforzado  caballero  D.  Ramón  de  Bonifaz, 
primer  Almirante  de  Castilla,  que  fué  en  ganar  á  Sevilla  y  falleció  año 
de  1256.» 

Más  tarde  el  timorato  rey  D.  Felipe  III,  observando  que  en  el  citado 
monumento  sepulcral  la  estatua  del  Almirante  ocupaba  lugar  más  preemi- 
nente que  las  de  los  doce  Apóstoles  que  ornaban  el  lucillo,  adoptó  la  sin- 
gular determinación  de  hacerlas  decapitar  á  fin  de  que  no  apareciesen  los 
santos  como  figuras  secundarias  en  torno  de  un  humilde  pecador. 

Finalmente,  derruido  el  convento  y  la  iglesia,  la  incuria  de  los  hombres 
ha  consentido  que  desaparezca  el  venerable  y  maltratado  monumento  que 
encerraba  los  restos  del  primer  Almirante  de  Castilla. 

En  el  Museo  Naval  se  conserva  su  retrato. 

El  Almirante  Marqués  de  Pilares. 


13 


Revista  de  Historia 


DE   LA   CANTABRIA 


Sr.  D.  Luis  Redonet. 

Amigo  mío:  Mis  estudios  acerca  de  la  arqueología  medioeval  que  tocan 
á  nuestra  Cantabria,  al  irlos  yo  dando  al  público,  irán  dedicados  á  usted. 
Así,  ambos  á  dos,  tomaremos  bríos  para  ir  poniendo  en  conocimiento  de 
los  lectores  nuestros  admirables  monumentos  artísticos  y  arquitectónicos, 
juntamente  con  los  documentos  que  los  anuncien  y  expliquen. 

La  Cantabria  encierra  en  sí  toda  la  historia  de  la  Arquitectura,  desde 
la  romana  hasta  nuestros  días,  con  restos  de  artes  muy  anteriores. 

No  es  hora  todavía  que  yo  señale  los  emplazamientos  de  las  ciudades 
cántabras,  y  marque  el  desarrollo-  de  las  vías  romanas  allí  construidas,  y 
muy  vivas  aún  en  muchos  parajes;  lo  haré,  á  su  tiempo  debido,  después 
que  el  Geógrafo  Oficial  publique  sus  valiosísimas  elaboraciones. 

Los  alemanes,  que  trabajaron  en  el  tomo  segundo  del  Corpus  Inscrip- 
TiONUM  LATiNARUM,  ni  siquícra  supieron  señalar  bien  los  cauces  de  los  ríos; 
y  para  corregir  tan  grandes  desviaciones  no  los  necesitamos,  y  menos  para 
explorar  nuestros  campos  de  castrametación  romana;  que  ojalá  no  se 
vengan  por  acá  ciertas  gentes,  autorizadas,  más  que  á  estudiar  castrameta- 
ciones históricas,  á  irse  poniendo  al  corriente  de  los  puntos  estratégicos 
en  el  interior  de  la  Península. 

Soy  español  ante  todo,  y  lamento  que  se  permita  á  los  extranjeros  lo  que 
á  nosotros  se  nos  niega  y  prohibe.  Usted  y  yo  iremos  viendo  los  sitios  en 
donde  estuvieron  las  ciudades  de  Pisorga  y  Cesárea,  etc.,  siempre  que  se 
atreva  á  seguirme  á  pie,  ó  usted  á  caballo,  hasta  donde  puedan  llegar  los 
pastores.  Ni  las  breñas  ni  las  fragas  me  arredran:  tan  sólo  me  contienen  las 
tormentas,  muy  malas  amigas,  y  de  las  que  llevo  las  caricias  en  la  cara. 
Pero  no  importa.  ¡Qué  riqueza  histórica  en  las  mesetas  de  las  cumbres,  y 
qué  tesoros  arqueológicos  por  las  faldas  y  estribaciones  de  las  sierras... 
desconocidos  á  los  arqueologuillos  de  sola  la  forma...! 

La  Cantabria  es  un  Museo  riquísimo  al  aire  libre,  con  monumentos  de 
todas  clases,  aun  en  los  picachos  de  los  montes. 

Dejo  esto  para  tiempos  más  adelantados,  así  como  el  indicar  algo  de 
las  falsificaciones  de  objetos  de  bronce,  que  como  aparecidos  en  nuestra 

14 


V  Genealosia  Española. 


tierra  se  muestran,  objetos  algunos  que  han  sido,  en  estampa,  sacados  al 
público  en  una  obra,  premiada,  que  ha  escrito  el  Sr.  Fierre  Paris,  escritor  á 
quien,  y  á  su  tiempo,  vistos  sus  libros,  avisé  al  punto. 

Sí;  anuncio,  amigo  Sr.  Redonet,  para  abrir  los  ojos  á  los  incautos,  que 
mientras  los  objetos  no  cuenten  con  una  guia  ó  cédula  de  vecindad,  no 
rechazable,  sean  tenidos  por  falsos. 

El  famoso  jinete  de  Falencia,  ha  sido  el  colmo  del  ingenio  para  los 
artistas  que  le  idearon  y  le  pusieron  al  trote. 

Aquí,  en  esta  Revista,  solamente  correré  por  campos  de  la  Edad  Media. 
Señalaré  como  frutos  de  imaginaciones  muy  valientes  las  influencias  mozá- 
rabes, y  cómo  los  franceses  nos  enseñaron  el  arte  románico  suyo,  cuando 
ya  contábamos  nosotros  con  arte  propio,  tan  bueno  ó  mejor  que  el  galicano; 
y  se  verá  también  que  lo  de  Arte  visigodo  tampoco  puede  pasar.  ¿En 
dónde  se  guarda  el  tipo  arquitectónico  visigodo?  El  visigodo  no  contó  con 
arte  propio.  Los  monumentos  antiguos  que  poseemos,  según  sus  plantas  y 
elevaciones  y  según  su  decorado,  traen  á  la  memoria  monumentos  similares 
del  Asia,  Egipto,  Roma  y  Bizancio. 

Ánimo,  pues,  amigo  mío.  Cántabro  usted  de  cuerpo  entero,  y  yo  cánta- 
bro de  las  estribaciones,  siquiera  que  los  hijos  de  la  tierra  declaremos  lo 
que  fué  y  es  monumentalmente  la  Cantabria. 

Esta  clase  de  cosechas  no  las  destrozan  los  temporales;  y  debemos,  á 
todo  trance,  evitar  que  se  nos  metan  en  casa  los  extranjeros  para  enseñar- 
nos lo  que  se  guarda  en  ella,  y  en  nuestras  iglesias  propias,  en  cuanto 
iglesias  propias  ya  estudiadas  por  nosotros:  que  los  extranjeros  á  nosotros 
en  la  suya  no  nos  admiten. 

Vive  usted  al  tanto  del  inagotable,  documental  tesoro,  limpio,  que 
poseemos:  y  lo  apócrifo,  ello  enseña  pronto  la  oreja  y  quedará  señalado. 

Fonga  usted  el  mismo  deseo  en  los  amigos  que  le  quieran  seguir  en 
tan  patriótica  empresa.  Imitados  sean  en  esto  los  catalanes  y  ovetenses: 
y  se  irá  viendo,  desde  los  primeros  pasos  de  nuestra  carrera,  que  la  Can- 
tabria es  la  región  más  rica  en  monumentos  de  toda  la  Península,  y  que 
en  ellos  hay  un  carácter  tan  particular  y  distintivo,  que  gozan  de  perso- 
nalidad propia. 

Yo  seré  el  peón  llevando  el  cuezo,  y  ustedes  los  arquitectos;  y  para 
demostrarlo,  desde  luego  pongo  á  continuación  unos  datos. 

Están  recogidos  de  la  Crónica  nueva  del  Monasterio  de  Aguilar  de 
Campóo,  Crónica  que  ha  venido  á  mis  manos. 

Mande  usted  á  su  amigo, 

Bernardino  Martín  Mínguez. 
15 


Revista  de  Historia 


AGUILAR  DE  CAMPOO 


DOCUMENTOS  SEGÚN  LA  CRÓNICA  NUEVA 

I.  Una  donación  de  D.  Sancho,  hijo  del  Emperador  D.  Alfonso,  hecha  con  el  con- 
sentimiento de  su  padre,  el  año  1154— Era  1192,— por  la  que  dio  la  heredad  de  la 
Fuente  la  Encina  á  Dios  y  á  la  Iglesia  de  Santa  María  Magdalena,  que  nueva- 
mente HABÍA  fundado  ALLÍ,  y  á  Gualtero,  prior  de  la  dicha  Iglesia,  y  á  los  Canó- 
nigos que  allí  viviesen  bajo  la  regla  de  San  Agustín. 

«Hasta  ahora— dice  Vergara— no  he  podido  entender  dónde  es  Fuente  la  encina, 
ni  tampoco  he  entendido  que  este  monasterio  tenga  iglesia  que  se  llame  la  Magda- 
lena.y>  (Á  una  legua  de  Castroxeriz,  Junto  á  Pedraza.) 

Después  de  esto,  buscando  escrituras  de  esta  casa,  se  halló  en  el  libro  que 
llaman  de  la  Corónica  un  capítulo  cuyo  título  es  ■^Fuentelaencina»,  en  el  cual 
están  estas  palabras,  que  son  de  unas  señoras  que  concedieron  al  Abad  D.  García 
Gutiérrez  de  Santa  María  de  Aguilar  ciertas  heredades: 

«E  nos  desapoderamos  e  desarraigamos  dello  e  apoderamos  á  vos  fra  Ouieco, 
provisor,  y  a  vos  Juan  González,  prior  de  Fuentelaencína,  por  el  Abad  D.  García 
Gutiérrez,  de  Santa  María  de  Aguilar  e  por  el  convento  dése  mesmo  lugar...»  Y  al 
cabo  de  la  escritura  pone  testigos  de  Castro  y  de  Valbonilla  y  de  Astudillo...  De 
donde  tomó  ocasión  á  buscar  y  halló  una  escritura  de  troque  y  cambio  hecha  en 
la  Era  MCCCCXV,  año  1377,  por  la  cual  parece  que  el  Abad  y  Convento  dieron 
Valbonilla  con  todos  sus  estados  y  señorío,  etc.,  y  la  su  Iglesia  de  Santa  María 
Magdalena  de  Fuentelaencína,  cerca  de  la  aldea  de  Pedraza,  aldea  de  Castroxeriz, 
con  sus  palacios,  etc.,  y  dos  pares  de  casas  en  Castro  y  otras  cosas  por  algunas 
de  las  tierras  que  esta  casa  tiene  allende  la  puente  en  esta  villa  (Aguilar)  y  á  la 
puerta  de  Quintana;  de  manera  que  con  esto  queda  sabido  que  es  Fuentelaencína 
y  el  priorato  de  Santa  María  Magdalena,  que  D.  Sancho  dio  á  Gualtero. 

Año  de  la  Era  1192. 

II.  Un  privilegio  y  donación  del  Emperador  D.  Alfonso  en  la  Era  1193  para  que 
los  premonstratenses  no  pagasen  portazgo,  y  que  cuantos  quisieran  abrazar  la  mis- 
ma religión  pudiesen  entrar  en  ella  llevando  cuanta  haciéndales  pareciera  bien.  Hí- 
zose  esta  gracia  al  Abad  de  Retuerta,  D.  Sancho,  y  á  sus  sucesores  que  vivieran 
dentro  de  la  regla  de  San  Agustín. 

Año  de  la  Era  1193. 

III.  Donación  deD.  Alfonso  VIH,  dada  en  Sahagún,  por  la  que  concede  á  Santa 
María  la  Real  de  Aguilar  su  término  y  jurisdicción,  confirmando  además  en  la  mis- 
ma Carta  la  donación  de  los  Condes  D.  Alvaro  y  D.  Ñuño. 

De  la  donación  condal  hay  una  copia  autorizada,  hecha  en  el  año  1803. 
Año  de  la  Era  1207. 

IV.  Otra  donación  del  Rey  D.  Alfonso,  hecha  á  favor  de  Domisella  Mohalt, 
por  causa  del  casamiento  de  ésta.  No  se  trata  en  el  documento,  para  nada,  del  Mo- 
nasterio. .  ...^ 

Año  de  la  Era  1212. 

V.  Un  privilegio  del  Rey  D.  Alonso,  Era  1213,  y  una  donación  á  Dios  y  al  bien- 

16 


y  üenealogia  Española. 

aventurado  San  Agustín,  y  á  Miguel,  Abad,  y  á  sus  sucesores  que  guardaren  la 
regla  de  San  Agustín.  La  donación  consistió  en  darles  la  Iglesia  de  San  Cebrián  de 
Ríofresno. 

Año  de  la  Era  1213. 

VI.  Otro  privilegio  de  D.  Alfonso,  cuyo  principio  es  así:  «ínter  cestera  pietatís 
opera  precipuum  est  ecclesias  deiigere  et  privílegiis  eas  sublimare,  presertim  tamen 
eas  in  quibus  conversantur  religiosi  viri,  etc. » 

«Ea  propter  ego  Aldefonsus  Rex  Castelloe,  etc.»  Y  se  reduce  todo  el  privilegio 
á  que  los  ganados  del  Monasterio  de  Aguilar  de  Campóo  pudiesen  pacer  por  todo 
el  reino.  Era  Abad  D.  Andrés. 

Año  de  la  Era  1216. 

Vil.  Don  Alfonso— Era.  12Í8,— día  segundo  de  las  kalendas  de  Marzo,  EO  mense 
quo  Alfonsus  Rex  Castellce  et  Ferdinandus  Rex  Legionis  ínter  se  pacificave- 
runt:  anno  quinto  ex  quo  idem  Alfonsus  Rex  Serenissimus  Concham  fidei 
Chistian/E  subiugavif.  Confirmó  al  Monasterio  todos  los  privilegios  dados  por 
sus  antecesores,  y  le  tomó  bajo  su  protección  y  amparo;  al  Monasterio  de  San 
Agustín,  con  cuanto  tuvo  en  San  Quirce;  al  de  San  Cebrián  con  sus  pertenencias, 
y  Villanueva  y  Terradillos  con  el  de  Santa  Juliana  de  Valboniel,  con  la  mitad  de 
la  villa  de  Valbonilla  y  Fuentelaencina;  al  Monasterio  de  Nuestra  Señora  de  Val- 
deguña  con  el  de  Pozacos,  que  se  llama  de  San  Martin,  sito  en  el  término  de  Ca- 
ñeda,  cerca  de  Reinosa.  Y  al  Monasterio  de  San  Miguel  de  Cohorcos,  y  á  la  casa 
de  Santa  Eugenia,  y  Monasterio  de  San  Mames  de  Gamonal,  y  de  San  Miguel  de 
Zalima  y  Santa  María  la  Soterraría  (Frontada)  y  la  heredad  de  Valverzoso,  San 
Miguel  de  Brañosera,  Santa  María  de  Cordovilla  y  la  misma  Cordovilla...,  todo 
concedido  al  Abad  D.  Andrés. 

Año  de  la  Era  1218. 

VIII.  Un  privilegio  de  D.  Alfonso,  dado  en  Atienza,  al  Abad  Andrés  y  á  su  con- 
vento, concediendo  la  heredad  suya  que  se  llama  el  Soto  y  que  está  en  Campóo, 
entre  Fresno,  Salces,  Enestares  y  Brezosa. 

Año  de  la  Era  1241. 

IX.  Otro  privilegio  del  Rey  D.  Fernando,  hecho  en  Burgos,  exceptuando  de 
fonsadera  á  los  vasallos  del  Monasterio. 

Era  1242. 

X.  Carta  de  cesión  del  Rey  D.  Alfonso  VIII,  por  la  que  da  á  D.  Fernando  Joan 
y  á  su  mujer  doña  Marquesa  la  mitad  de  la  villa  de  Prado,  que  compró  á  la  Condesa 
doña  Mafalda.  No  se  hace  mención  del  Monasterio. 

Año  de  la  Era  1244. 

XI.  Privilegio  de  D.  Alfonso  VIII,  dado  en  Burgos,  por  el  que  confirmó  todas 
las  donaciones  hechas  por  él,  y  confirmando  además  la  del  monasterio  de  San  Sal- 
vador de  Nestares,  con  otras  ermitas  y  heredades  y  especialmente  lo  concerniente 
al  Monasterio  de  So/2  Martin  de  Sotronca. 

Año  de  la  Era  1244. 

XII.  Un  privilegio  del  Rey  D.  Enrique,  dado  en  Burgos,  por  el  que  el  Monaste- 
rio quedó  libre  de  portadgo  y  montadgo:  y  que  pudiese  el  ganado  del  mismo  pacer 
por  todas  partes:  siendo  además  una  confirmación  de  los  privilegios  que  le  diera 
su  bisabuelo  el  Emperador. 

El  año  1390  de  la  Era  cobraba  D.  Tello  de  portadgo,  3,000  mr.  (C.  Behetrías- 
Aguilar).  No  pagaba  el  Monasterio. 
Año  de  la  Era  1252. 

17  3 


Revista  de  Historia 

XIII.  Documento  de  confirmación  general  de  todo  cuanto  la  casa  tenía,  hecho 
por  S.  Fernando:  quien  también,  y  en  escritura  aparte,  confirmó,  en  la  misma  Era 
lo  del  portadgo. 

Año  de  la  Era  1262. 

XIV.  Era  Abad  D.  Marco  cuando  S.  Fernando  volvió  á  confirmar  cuanto  su 
abuelo  D.  Alfonso  había  hecho  en  favor  de  los  premonstratenses  de  Aguilar:  jun- 
tamente con  la  confirmación  acerca  del  monte  de  Brañosera. 

Año  de  la  Era  1269 

XV.  Otro  privilegio  de  D.  Alfonso  X  confirmatorio  de  lo  áQ\  portadgo, ganado, 
y  las  décimas. 

Año  de  la  Era  1293. 

Doscientos  diez  maravedís  eran,  de  las  décimas,  para  el  Monasterio,  según  las 
Behetrías:  y  dato  importantísimo,  los  que  han  disputado  acerca  del  tiempo  en  que 
éstas  se  hicieron,  y  qué  rey  fué  entonces,  ó  no  se  han  fijado  ó  no  han  leído  atenta- 
mente las  Behetrías.  Precisamente  al  tratarse  de  Aguilar  quedó  marcado  el  año  XC, 
es  decir,  Era  MCCCXC,  y  según  nuestro  cómputo  de  hoy  1352,  dentro  del  reinado 
de  D.  Pedro. 

XVI.  Las  donaciones  confirmadas  por  D.  Alfonso  en  la  Era  1218  vuelven  á  ser- 
lo por  su  sucesor  Alfonso  en  la  de  1293.  En  este  documento  se  hallan  todas  las  co- 
sas, los  monasterios  y  las  ermitas  especificadas  nominalmente. 

Año  de  la  Era  1293. 

XVII.  Un  privilegio  de  D.  Alfonso  para  que  en  la  llana  de  Aguilar  de  Campóo 
no  se  tomen  cuezas  á  los  vasallos  del  monasterio  de  la  villa  del  mismo  nombre. 

Año  de  la  Era  1307. 

1.200  mr.  pagaban  en  la  llana  de  Aguilar  á  D.  Tello,  en  1390,  sus  vasallos. 

XVIII.  Privilegio  del  Rey  D.  Sancho  para  que  no  se  pueda  prender  kios,  hombres 
y  granjeros  de  Sta.  María  la  Real,  en  las  casas  y  granjas,  salvo  que  por  deudas  fuese. 

Año  de  la  Era  1323. 

XIX.  Privilegio  de  D.  Sancho,  en  el  que  se  manda  que  si  alguna  persona  ó  cor- 
poración tuviese  demanda  contra  el  Abad  de  Aguilar,  si  se  dieren  fiadores  á  sus 
vasallos,  que  sean  recibido,  y  que  no  se  les  tome  prendas. 

Año  de  la  Era  1323. 

XX.  Don  Sancho  el  Bravo  confirma  lo  concedido  por  D.  Fernando  y  D.  Alfonso, 
dando  de  nuevo  al  Monasterio  la  cuarta  parte  del  portadgo  de  Pie  de  Concha,  y  la 
décima  de  todas  las  rentas  reales  de  Xa.  villa  de  Aguilar,  salvo  q\  pedido.  Y  que  sean 
del  Monasterio  los  vasallos  de  Cillamayor,  con  la  parte  que  les  corresponde  en 
la  iglesia  del  mismo  lugar:  con  los  vasallos  de  Villasosa,  los  de  Revilla,  Floquera, 
Perapertun,  San  Cebrián  de  Mudaf,  y  el  Monasterio  de  San  Pedro  de  Tobar:  y  el 
palacio  de  Villanaraz,  que  fué  de  Guillen  Fernández  Duc.  Se  les  concede  el  poder 
cortar  madera  para  hacer  casas  y  carros  y  para  todo  lo  necesario,  en  los  montes 
de  Campos  y  en  Asturias  (1);  así  como  también  se  hace  extensiva  la  concesión  á 
los  pastores  del  Monasterio. 

Año  de  la  Era  1323. 

XXI.  Don  Sancho,  no  añadiendo  privilegio  nuevo  alguno,  confirma  en  uno  ro- 
dado, cuanto  á  bien  tuvieron  en  dar  al  Monasterio  su  abuelo  D.  Fernando  y  su 
padre  D.  Alfonso.  ,  . 

Año  de  la  Era  1326. 


(1)    Las  Cis.Tiontanas. 

18 


ulc&i: 


Europa.he^cquicicmpirbukcmtduii.       FknuiM-cítd.áismunáusvtcr^uc  suiS- 


hsldbaVinev  y  Cap^^Gral  ck  -Santa  F'^ 


y  Genealogía  Española. 


XXII.  Un  privilegio  de  D.  Sancho,  que  contiene  ciertas  peticiones  que  el  reino  le 
hacía,  y  allí  están  las  respuestas. 

Año  de  la  Era  1331. 

XXIII.  Don  Fernando  IV,  en  Valladolid,  confirma  al  Monasterio  cuanto  antes 
poseía,  con  más  la  confirmación  de  lo  tocante  á  Santa  Olalla  de  Lon,  y  á  cuanto 
en  la  Liébana  poseían,  y  en  la  Pernía,  que  fué  propio  de  D.^  Elvira  Alfonso, 
mujer  que  fué  de  D.  Guillen  Fernández  Duque,  así  los  vasallos  como  lo  que  allí 
poseyeron. 

Confirmóse  además  lo  de  Sandoval,  que  es  en  Treviño,  y  lo  de  la  Casa  de  Val- 
dcrredible. 

Año  de  la  Era  1341. 

XXIV.  Don  Fernando  IV,  por  una  cédula  real  suya,  ordena  que  todas  las 
libertades  concedidas  por  sus  predecesores  á  Santa  María  la  Real  de  Aguilar  sean 
en   un  todo   cum- 
plidas. 

Año   de  la  Era 
1344. 

XXV.  Á  ruego 
del  infante  D.Pedro, 
su  hermano,  el  Rey 
D.  Fernando  hace 
merced  al  Monaste- 
rio que  no  pague 
yantar  al  Rey,  de 
ay  adelante,  por  ser 
logar  de  gran  aii- 
mosna. 

Año  de  la  Era 
1349. 

XXVI.  Privilegio 
tocante  á  determi- 
nadas mercedes  he- 
chas á  prelados  y 
abadengos,  con  cier- 
tas exenciones. 

Año   de  la  Era 
1349. 

XXVII.  El  Rey 
D.  Fernando,  no  so- 
lamente declara  li- 
bres á  los  vasallos 
del  Monasterio  de 
entregar  á  los  Ade- 
lantados yantares,  muías  y  vasos  de  plata,  sino  que  les  manda  que  no  lo  lleven, 
ni  se  entremetan  de  merindad,  ni  en  aldea  alguna  que  del  Monasterio  fuere. 

Año  de  la  Era  1350. 

XXVIII.  Privilegio  del  infante  D.  Pedro,  hijo  del  Rey  D.  Sancho,  dado  en  Agui- 
lar, y  consistente  en  que  los  vasallos  del  Monasterio  no  pagaren  servicios  ó  pedi- 
dos ó  yantares  ó  servicio  de  carne  cuando  él  enviase  á  pedir  todo  esto  al  Concejo 

19 


Carrión  ae  los  Condes.— PrimuRA  BÓVEDA  DEL  CLAUSTRO. 
Sobre  la  puerta  provisional,  los  Condes  fundadores  y  sus  familias. 


Revista  de  Historia 

de  Aguilar  ó  á  los  Alfoces  ó  á  los  otros  vasallos,  salvo  los  vasallos  del  Alfoz  de 
Aguilar,  que  pagarían  con  los  otros  en  su  yantar,  forera  cuando  acaeciese,  una  vez 
en  el  año,  y  que  no  pagasen  en  otra  cosa  alguna. 
Año  de  la  Era  1351. 

XXIX.  Otro  privilegio  de  D.  Alonso  XI  sobre  lo  mismo  estando  bajo  la  tuto- 
Ría  de  la  Reina  D."  María,  su  abuela,  y  de  los  infantes  D.  Juan  y  D.  Pedro,  sus 
tutores  y  tíos. 

Año  de  la  Era  1355. 

XXX.  El  Rey  D.  Alfonso  confirma  cuanto  sus  predecesores  habían  concedida 
á  Santa  María  la  Real  de  Aguilar,  citando  una  por  una  cada  una  de  ellas,  sin  aña- 
dirse privilegio  alguno  nuevo. 

Año  de  la  Era  1355. 

XXXI.  El  Rey  D.  Alfonso,  estando  en  tutoría,  responde  en  Cortes  á  ciertas  de- 
mandas que  se  le  hicieron  por  los  señores  Obispos  y  Abades,  concernientes  á  las 
libertades  ó  fueros  de  los  Monasterios. 

Año  de  la  Era  1358. 

XXXII.  Don  Alfonso  confirma  cuanto  el  Emperador  y  los  otros  reyes  sus  suce- 
sores concedieron  á  Santa  María  la  Real  de  Aguilar,  por  la  gran  voluntad  que  tuvo 
de  hacer  bien  y  merced  á  dicha  casa  por  el  gran  servicio  que  ella  traía  en  honor 
de  Dios  y  de  Santa  María. 

Año  de  la  Era  1364. 

XXXIII.  Privilegio  del  Rey  D.  Alfonso,  en  confirmación  del  de  su  padre,  acerca 
de  los  yantares,  mutas  y  vasos. 

Más  otro  confirmatorio  de  no  pagar  fonsadera. 
Año  de  la  Era  1366. 

XXXIV.  El  Rey  D.  Alfonso  confirma,  nombrándolas  una  por  una,  todas  las  exen- 
ciones del  Monasterio. 

Año  de  la  Era  1367. 

XXXV.  Es  un  traslado  autorizado  de  un  privilegio  del  Rey  D.  Alfonso,  orde- 
nando á  los  Adelantados  que  no  quebranten  lo  que  en  sus  cartas  reales  se  contiene 
acerca  de  los  yantares  y  ayuda  de  pan  que  pedían  en  el  mes  de  Agosto  á  los  vasa- 
llos del  Monasterio. 

Año  de  la  Era  1368. 

XXX VJ.    El  Rey  D.  Alfonso  confirma  lo  mandado  por  su  padre  sobre  no  pagar 
yantares  el  Monasterio  y  sus  vasallos. 
Año  de  la  Era  1368. 

Don  Alfonso  confirma  el  privilegio  de  no  pagar  fonsadera. 
Año  de  la  Era  1376. 

XXXVII.  Cédula  del  Conde  D.  Tello,  hijo  del  Rey  D.  Alfonso,  y  señor  de  Aguilar, 
para  que  sus  mayordomos  no  pidiesen  á  los  vasallos  del  Monasterio  cierta  porción 
de  cebada  que  se  les  exigía  por  aquélla  en  cuanto  alcaides  del  Castillo  de  Aguilar. 

Año  de  la  Era  1386. 

XXXVIII.  Carta  autorizada  del  Rey  D.  Pedro,  y  que  es  confirmación  de  un  pri- 
vilegio de  su  padre,  para  que  el  Monasterio  no  dé  el  vaso  de  plata  á  los  Adelan- 
tados. Año  de  la  Era  1389. 

Otra  carta  del  mismo  Rey  y  de  la  misma  Era,  acerca  de  la  exención  de  los  vasa- 
llos monasteriales  de  no  pagar  fonsadera;  con  otra  carta  para  no  dar  yantares;  y 
con  otra  sobre  estar  libres  de  todo  pago  de  yantar^  y  de  entrega  de  Muía  y  vaso 
DE  plata  á  Merinos  ó  Adelantados. 

20 


V  Genealogía  Española. 

XXXIX.  El  Rey  D.  Pedro,  en  Carta,  confirma  cuanto  los  Reyes  sus  predecesores 
habían  confirmado,  singularizando  cada  una  de  las  cosas  confirmadas,  tratándose 
del  Monasterio. 

Año  de  la  Era  1394. 

XL.  Traslado  autorizado  de  un  privilegio  de  D.  Pedro,  con  más  la  confirmación, 
acerca  de  la  exención  que  tenía  el  Concejo  de  Aguilar  de  Campóo,  de  no  pagar 
PORTADGO  en  parte  alguna,  á  no  ser  en  Murcia,  Sevilla  y  Toledo. 

Año  de  la  Era  1394. 

XLI.  Don  Enrique  confirma  la  exención  de  los  vasallos  de  Santa  María  la  Real 
de  Aguilar  de  no  pagar  yantares. 

Año  de  la  Era  1405. 

XLII.  Privilegio  concedido  por  el  Rey  D.  Enrique  acerca  de  quedar  libre  el 
Monasterio  y  sus  vasallos  de  yantares,  muías  y  vasos  de  plata  que  debían  darse  á 
los  adelantados. 

Año  de  la  Era  1405. 

Fué  durante  la  guerra  con  su  hermano  D.  Pedro. 

Por  estos  tiempos  las  tropas  del  príncipe  Negro  pegaron  fuego  á  Cervera  (de 
Río  Pisuerga),  la  inmediata  á  Aguilar. 

XLIII.  Confirmación  general  del  Rey  D.  Juan  I,  tocante  á  todos  los  usos  y  cos- 
tumbres del  Monasterio:  y  en  la  Era  1409  el  Rey  D.  Enrique  había  hecho  confirma- 
ción de  lo  mismo. 

Y  el  mismo  Rey  D.  Juan  y  en  el  mismo  año  de  la  Era  y  en  carta  dada  en  Valla- 
dolid  cede  á  Santa  María  la  Real,  como  patrón  que  de  ella  era,  la  iglesia  de  Santa 
ILLANA,  sita  entre  Genera  y  el  Monasterio. 

XLIV.  Escritura  hecha  en  el  Monasterio  de  las  Huelgas  de  Valladolid  (Era 
MCCCCXIIJ),  por  la  cual  parece  que  D."  Aldonza  Fernández  Duc,  Abadesa  del  di- 
cho Monasterio,  hizo  donación  al  Abad  y  convento  de  Aguilar,  de  todo  cuanto  tenía 
en  el  valle  de  Vergaño,  y  en  Vergaño,  Santullán  y  Pernia,  porque  su  padre  y  ma- 
dre, hermanos  y  abuelos  tuvieron  gran  devoción  al  dicho  Monasterio,  con  que  en 
el  altar  de  San  Pelayo  hagan  aniversario,  día  del  dicho  santo,  por  ellos;  la  cual 
hacienda  se  trocó  por  parte  de  la  heredad  que  tenemos  en  Villarén  y  que  dio  el 
Marqués  de  Aguilar,  como  se  verá  en  las  escrituras  de  Villarén. 

XLV.  Son  siete  documentos  — privilegios  — del  Rey  D.Juan,  confirmatorios  de 
cuanto  sus  predecesores  habían  concedido  á  los  premonstratenses  de  Aguilar. 
Nada  nuevo  hubo  de  concederles. 

Años  de  la  Era  1417,  1418  y  1419,  etc.  (1). 

El  Cronista  de  la  provincia  de  Falencia. 


(1)  Estas  noticias,  ya  compuestas  en  la  imprenta,  se  ha  dado  el  caso  honrosísimo  para  D.  José 
María  Garay,  diputado  á  Cortes  por  el  distrito  de  Cervera,  de  pedir  este  NOBILÍSIMO  SEÑOR  DIPU- 
TADO, protección  para  el  Monasterio  de  Santa  María  la  Real,  de  Aguilar.  En  mi  Conferencia,  dada 
en  el  Ateneo  el  día  25  de  Diciembre,  hice  ver,  con  el  aparato  de  proyecciones,  el  lamentabilísimo  es- 
tado de  tan  insigne  monumento  histórico  artístico  nacional,  joya  del  Arte,  según  le  llamó  Oficíal- 
MENTE  el  Sr.  Marqués  de  la  Vega  de  Armijo.  Aplaudo  al  Sr.  Garay,  tanto  más,  cuanto  que  no  le 
conozco.  Los  Sres.  Gimeno,  Martos,  y  Herrero  atenderán  nuestros  ruegos,  y  salvaremos  la  JOYA. 

21 


Revista  de  Historia 


EL  CAPITÁN  GENERAL  ESLAVA 


El  preeminente  lugar  que  España  ocupó  en  el  mundo  durante  todo  el 
siglo  XVI  y  gran  parte  del  XVII;  la  inmensidad  de  territorios  que  poseía 
bajo  su  dominio;  las  innumerables  luchas  que  tuvo  que  sostener  con  la  ma- 
yor parte  de  los  Estados  europeos  para  adquirir  y  conservar  tan  dilatado 
imperio;  nuestros  viajes,  descubrimientos,  conquistas  y  colonizaciones  de 
las  exÉensas  posesiones  de  América  y  Oceanía,  empresas  queparecen  fabu- 
losas y  á  cuyo  lado  semejan  juegos  de  niños  las  más  estupendas  hazañas 
de  los  héroes  griegos  y  romanos;  los  nombres  inmortales  de  Colón,  Gon- 
zalo de  Córdoba,  el  Duque  de  Alba,  D.  Juan  de  Austria,  Ambrosio  Spínola, 
Oquendo,  D.  Alvaro  de  Bazán,  Alejandro  Farnesio,  Cortés,  Pizarro,  Alva- 
rado,  Magallanes,  Elcano,  Núñez  de  Balboa  y  otros  mil  y  mil  que  en  aque- 
llas dos  centurias  elevaron  nuestra  patria  á  nivel  tan  alto  como  nación  alguna 
lo  haya  alcanzado  jamás,  han  sido  las  causas  de  que  nuestros  más  eximios 
escritores,  nuestros  historiadores  más  distinguidos,  lo  mismo  antiguos  que 
modernos,  deslumbrados  por  el  brillo  y  esplendor  de  tantas  sublimes  haza- 
ñas, de  tal  cúmulo  de  hechos  heroicos  y  de  hombres  eminentes  en  todas  las 
manifestaciones  del  saber  humano,  hayan  dedicado  toda  su  cultura,  sus  in- 
vestigaciones, su  talento  á  estudiar,  descubrir  y  analizar  ese  vasto  período 
de  tiempo,  el  más  importante,  sin  duda  alguna,  de  nuestra  Historia,  dejando 
en  muy  secundario  lugar  el  estudio  de  otros  siglos  y  otras  épocas  durante 
las  cuales  España,  obedeciendo  á  la  ley  fatal  que  rige  todas  las  naciones 
del  mundo,  empezó  á  decaer  en  grandeza  y  poderío,  pasando  á  ser,  del 
astro  de  primera  magnitud  en  cuya  órbita  se  movían  todas  las  demás  nacio- 
nes europeas,  satélite  á  su  vez  de  otros  Estados  más  fuertes  y  poderosos  á 
quien  la  Providencia  había  colocado  en  la  cúspide  de  su  esplendor. 

La  Historia  de  España  en  el  siglo  XVIII  puede  decirse  está  por  hacer: 
los  Comentarios  de  la  guerra  de  España,  del  Marqués  de  San  Felipe,  obra 
de  poco  valor  histórico  y  literario;  la  Historia  de  Felipe  V,  del  P.  Belando; 

22 


y  Genealogía  Española. 

las  obras  de  Macanaz,  las  historias  del  reinado  de  Carlos  III,  de  Muriel  y 
el  Conde  de  Fernán-Núñez,  y  las  modernas  de  Ferrer  del  Río  y  Danvila;  la 
del  Reinado  de  Carlos  IV,  del  general  Arteche,  y  tal  cual  otra  de  menos 
valor  histórico  son  las  obras  nacionales  para  conocer  esa  época,  y  si  que- 
remos profundizar  en  su  estudio  tenemos  que  acudir  á  extranjeros,  al  inglés 
Coxe  y  á  los  franceses  Bourgeois  y  Baudrillart;  sobre  todo  á  este  último, 
cuya  magna  obra  Philipe  V  et  la  Cour  de  France  es  de  lo  más  importante 
que  conocemos  para  estudiar  los  primeros  años  de  la  dinastía  de  Borbón 
en  España. 

La  poca  diligencia  que  han  mostrado  los  historiadores  en  estudiar  esa 
centuria,  en  conocer  sus  hombres,  en  averiguar  las  causas  y  orígenes  de  una 
decadencia  tan  precipitada  como  la  que  experimentó  España  desde  la  muer- 
te de  Carlos  III  hasta  la  abdicación  de  su  hijo,  han  sido  ocasión  de  que  mu- 
chos hechos  heroicos,  muchos  hombres  eminentes,  innumerables  hazañas 
gloriosas  hayan  caído  en  el  más  lamentable  de  los  olvidos,  esperando  el 
estudio  de  un  amante  investigador  de  nuestras  proezas  que  repare  lá  injus- 
ticia que  con  ellos  se  comete.  Y,  sin  embargo,  no  fué  infecundo  el  siglo  XVIII 
en  ilustres  personajes,  eruditos  historiadores,  literatos  eximios,  inteligentes 
generales,  profundos  políticos  formando  brillante  pléyade,  que  bastarían 
para  ennoblecer  cualquier  nación  que  los  hubiese  poseído.  Los  nombres  de 
Patino,  Ensenada,  Floridablanca,  el  Conde  de  Aranda,  Feijóo,  Berganza, 
Mayáns  y  Sisear,  el  Marqués  de  Mondéjar,  Floranes,  Cadalso,  Moratín,  el 
Marqués  de  la  Mina,  Cereceda,  Vallejo,  el  Marqués  de  Villadanás,  Ricar- 
dos, Goya,  Bayéu,  etc.,  nos  relevan  de  demostrar  nuestro  aserto.  Muchos 
de  éstos  han  caído  completamente  en  el  olvido  más  absoluto;  pero,  ¡qué 
extraño  es  esto,  cuando  el  insigne  general  Ricardos,  la  gloria  militar  más 
pura  que  tenemos  en  España,  desde  el  Marqués  de  los  Balbases  hasta  hoy 
día,  aun  espera  la  diestra  pluma  de  algún  historiador  insigne  que  escriba 
su  biografía!  No  nos  puede,  por  tanto,  extrañar  que  personajes  de  no  tanto 
nombre,  pero  sí  de  relevantes  condiciones  por  sus  heroicos  y  esclarecidos 
hechos  permanezcan  completamente  ignorados  para  la  mayoría  de  sus 
compatriotas,  desconocedores  en  absoluto  de  sus  talentos  y  valiosos  servi- 
cios á  su  Patria. 

En  este  caso  se  encuentra  el  capitán  general  D.  Sebastián  de  Eslava  y 
Lazaga,  virrey  que  fué  de  Nueva  Granada  y  heroico  defensor,  con  don 
Blas  de  Lezo,  de  Cartagena  de  Indias.  Tres  son  las  biografías  que,  en  nues- 
tras rebuscas  por  archivos  y  bibliotecas,  hemos  podido  encontrar  del  gene- 
ral Eslava:  una  es  la  publicada  en  el  tomo  II  del  Apéndice  al  Diccionario  En- 
ciclopédico Hispano-Americano,  plagada  de  errores  y  que  dedica  muy  poco 

23 


Revista  de  Historia 

espacio  á  ella  y  ese  espacio  lo  ocupa  la  mayor  parte  la  narración  del  sitio 
de  Cartagena  de  Indias,  pasando  por  alto  otras  épocas  importantes  de  la 
vida  de  Eslava;  la  segunda  que  conocemos  permanece  inédita  y  forma  parte 
de  una  monumental  historia  de  los  Capitanes  generales  que  ha  escrito  el 
ilustrado  teniente  coronel  de  Estado  Mayor  D.  Cándido  Pardo,  á  cuya 
amabilidad  debemos  haber  sido  de  los  primeros  en  conocer  y  saborear  sus 
bellezas:  la  parte  dedicada  á  describir  la  vida  y  hechos  del  general  Eslava 
es  muy  completa  y  de  ella  tomamos  muchos  de  los  datos  y  hechos  militares 
que  comprende  este  trabajo;  la  tercera  biografía  que  hay  de  este  General 
la  escribió  D.  Jacobo  de  la  Pezuela,  académico  de  la  Historia,  y  formaba  ó 
forma  parte  de  una  Colección  de  Biografías  inéditas  de  Generales  que  com- 
piló este  señor  y  que  deben  figurar  entre  sus  manuscritos,  sin  que,  á  pesar 
de  nuestra  diligencia,  hayamos  podido  dar  con  ella. 

Don  Sebastián  de  Eslava,  Lazaga,  Berrio  y  Eguiarreta,  señor  de 
Egüillor,  nació  en  Héneriz  (Navarra)  y  fué  bautizado  el  19  de  Enero 
de  1685  (1).  Fué  hijo  de  D.  Gaspar  de  Eslava  y  Berrio,  capitán  y  sargento 
mayor  de  Batalla,  gobernador  de  Amalfia  y  Casales,  quien  desempeñó  altos 
destinos  en  los  reinos  de  Ñapóles  y  Sicilia  y  de  su  segundo  matrimonio 
con  D.^  Rafaela  de  Lazaga  Eguiarreta  y  Paradis,  señora  de  Egüillor;  don 
Gaspar  había  casado  en  primeras  nupcias  con  D."  Julia  Albertino,  princesa 
de  Carciali,  condesa  de  Anguilasia,  de  cuyo  matrimonio  no  tuvo  sucesión. 
Del  segundo  fueron  hijos,  además  de  D.  Sebastián,  D,  José,  que  murió  en 
América  antes  que  su  padre,  D.  Agustín,  D.  Rafael  y  D.  Francisco  (2). 

La  familia  de  Eslava,  de  puro  y  rancio  linaje  navarro,  era  originaria  del 
lugar  de  este  nombre  en  el  valle  de  Aibar,  donde  tuvo  su  casa  solar,  en  la 
que  nació,  á  fines  del  siglo  XV,  D.Juan  Periz  de  Eslava,  capitán  de  la  Guar- 
dia del  Príncipe  de  Viana,  de  los  llamados  continos,  que  cobraba  las  pechas 
del  lugar  de  su  apellido  que  le  fueron  confiscadas  por  el  rey  D.  Juan  II  el 
año  1460,  á  causa  de  su  adhesión  al  Príncipe  cuyo  partido  siguió  contra  su 
padre.  De  este  Capitán  fué  hijo  D.  Sebastián  de  Eslava,  señor  de  Egüillor 
y  capitán  de  los  reyes  D.  Juan  y  D.*  Catalina,  á  quien  sucedió  D.  Pedro 


(1)  En  la  Iglesia  Parrochial  de  el  lugar  Heneriz  á  diez  y  nueve  de  Henero  de  mili  seis- 
cientos y  ochenta  y  cinco.  Yo  el  Abad  infrascripto,  Bauticé  vn  hijo  lejitimo  de  D.  Gaspar 
de  Eslava  y  D.^  Maria  Raphaela  de  Lasaga.  Fué  padrino  D.  Carlos  de  Senosain,  Presuítero, 
nombróse  el  Bautizado  Sevastián  Carlos  y  en  fee  de  ello  firmé  vt  supra.=Dn.  In.°  Ant.°  de 
Araiza.  =  Arch.  Hist."  Nací.:  Sección  de  Ords.  Mils.=:Santiago:  expediente  núm.  2741, 
folio  82. 

(2)  Argamasilla  de  la  Cerda:  Nobiliario  y  armería  general  de  Navarra.  Cuaderno  3.°, 
página  208  y  siguientes. 

24 


y  üenealogia  Española. 

de  Eslava,  señor  de  Eguillor,  casado  con  D."  Juana  de  Eransus,  quienes 
entre  otros  hijos,  tuvieron  á  D.  Pedro  Periz  de  Eslava,  casado  con  D."  Anto- 
nia de  Erdozain,  de  Aoiz,  el  cual  era  vecino  de  Aibar  en  1550,  y  fueron 
padres  de  D.  Juan  Periz  de  Eslava,  señor  de  Eguillor,  que  siguió  la  carrera 
de  las  armas  y  murió  en  Flandes  perteneciendo  al  Tercio  de  Sancho  Dávila. 
Fué  su  mujer  D."*  Graciosa  de  Ripalda,  y  procrearon  á  D.  Gaspar  de  Eslava, 
señor  de  Eguillor,  casado  con  D."  Graciosa  Egozcue. 

Hijo  de  estos  dos  últimos  fué  D.  Sebastián  de  Eslava,  señor  de  Eguillor, 
capitán  y  sargento  mayor  de  Infantería  española,  en  la  que  militó  por  es- 
pacio de  quince  años  y  casó  hacia  1640  con  D.''  Clara  Matías  de  Berrio, 
abuelos  que  fueron  del  capitán  general  D.  Sebastián  de  Eslava. 

La  decidida  vocación  que  desde  muy  niño  tuvo  á  la  carrera  de  las  armas, 
única  profesión  digna  de  un  noble,  como  escribía  un  autor  coetáneo,  le  hizo 
sentar  plaza  de  soldado  distinguido  en  el  Tercio  de  Navarra,  ascendiendo 
al  poco  tiempo  á  alférez,  cuyo  empleo  disfrutaba  el  año  1702,  en  el  que  fué 
escogido  como  abanderado  del  primer  batallón  del  regimiento  de  Guardias 
españolas,  que  se  empezaba  á  organizar  á  la  sazón,  y  en  el  que  se  apresu- 
raba á  servir  lo  más  distinguido  de  la  nobleza  española.  Asistió  con  su 
batallón,  desde  Marzo  de  1704,  á  toda  la  primera  campaña  de  Portugal,  con- 
curriendo á  las  tomas  de  Salvatierra,  Segura,  Bosmarinhos,  y  á  los  sitios  y 
rendiciones  de  Casteldavide  y  Montalván.  Terminada  la  campaña  en  Octu- 
bre, concurrió  al  sitio  de  Gibraltar  á  las  órdenes  del  Marqués  de  Aytona. 
Tomó  parte,  siempre  con  su  batallón  de  Guardias,  en  casi  toda  la  guerra  de 
Sucesión;  hallándose  en  el  sitio  de  Barcelona  en  1706,  en  las  campañas  de 
Extremadura  y  Portugal,  en  las  batallas  de  Almansa,  Almenara  y  Zaragoza 
y  en  las  victorias  de  Brihuega  y  Villaviciosa,  y  por  último,  en  el  sitio  de 
Barcelona,  con  el  empleo  de  primer  ayudante  de  Guardias,  con  grado  de 
coronel,  hasta  el  asalto  de  la  plaza  el  11  de  Septiembre  de  1714. 

Después  de  terminada  la  guerra  de  Sucesión,  dice  en  su  biografía  el 
teniente  coronel  Pardo,  pocos  tuvieron  que  luchar  con  tantos  obstáculos, 
como  Eslava  para  alcanzar  sus  ascensos.  Habiendo  ascendido  á  capitán  un 
año  después,  el  18  de  Septiembre  de  1715,  á  los  pocos  días  recibió  la  comi- 
sión de  organizar  el  regimiento  de  Asturias  que  había  quedado  en  cuadro; 
lo  organizó  de  tal  modo,  que  más  tarde,  en  la  campaña  de  Sicilia  y  mandado 
por  Eslava,  fué  el  Cuerpo  que  más  se  distinguió  en  el  sitio  y  rendición  de 
Messina,  batallas  de  Melarzo  y  Francavilla,  y  por  su  distinguido  comporta- 
miento fué  agraciado  con  la  encomienda  de  Fuente  el  Emperador,  de  la 
Orden  de  Calatrava,  previa  dispensa  de  Su  Santidad,  pues  era  Caballero  de 
la  de  Santiago  desde  1716. 

25 


Revista  de  Historia 

Después  de  su  regreso  de  Sicilia  el  año  1720,  permaneció  de  guarnición 
en  Barcelona,  Ceuta  y  Baleares,  dedicando  sus  ocios  de  paz  á  los  estudios 
históricos,  por  los  que  tenía  especial  predilección,  siendo  sus  autores  favo- 
ritos los  clásicos  griegos  y  latinos.  En  1731,  recibió  la  orden  de  reorganizar 
los  dos  batallones  del  regimiento  de  Castilla,  y  con  tal  tino  é  inteligencia 
desempeñó  su  comisión  que  después  de  pasarles  revista  el  Marqués  de  Ri- 
chebourg,  virrey  de  Barcelona,  al  tiempo  de  embarcar  para  Toscana,  escri- 
bió al  Ministro  de  la  Guerra  que  eran  «de  tan  admirable  calidad  que  dudaba 
pudiera  existir  tropa  mejor».  Mandando  este  regimiento  y  después  de  con- 
tar veintiún  años  en  su  antigüedad  de  coronel,  ascendió  á  brigadier  el  1.°  de 
Julio  de  1732.  En  Toscana  se  incorporó  al  ejército  expedicionario  del  Duque 
de  Montemar,  encargado  de  la  conquista  de  Sicilia,  y  con  él  pudo  asistir 
á  la  cabeza  de  su  brigada,  y  contribuir  á  la  gloriosa  victoria  que  en  25  y 
26  de  Mayo  logró  aquel  notable  General  en  Bitonto  y  Bari. 

Después  de  tomar  parte  con  su  brigada  en  el  bloqueo  de  Capua,  el 
año  1734,  como  necesitase  el  General  en  jefe  disppner  de  persona  inteli- 
gente, sagaz  é  instruida  que  consiguiese  del  Duque  de  Toscana  auxilios  en 
armamento  y  vestuario,  que  eran  imprescindibles  para  el  sostenimiento  del 
Ejército,  fué  nombrado  como  plenipotenciario  cerca  de  aquel  Soberano, 
cuya  comisión  desempeñó  con  gran  éxito,  siendo,  en  consideración  á  tan 
valioso  servicio,  promovido  al  empleo  de  Mariscal  de  campo  con  la  anti- 
güedad de  2  de  Noviembre  del  mismo  año,  dejando  el  mando  directo  del 
regimiento  de  Castilla,  á  cuyo  frente  estuvo  por  espacio  de  más  de  treinta 
y  dos  años.  Siguió  en  operaciones  en  Italia,  encontrándose  en  el  bloqueo  de 
la  plaza  de  Mantua,  y  á  principios  del  año  1736,  en  la  desatrosa  retirada  del 
Ejército,  desde  Bolonia  á  Ñapóles.  Á  poco  regresó  á  España,  ascendiendo 
al  alto  empleo  de  Teniente  general  el  5  de  Mayo  de  1739,  premiando  así 
sus  esfuerzos  y  pericia  durante  toda  la  campaña  de  Italia. 

Santiago   Otero, 

Capitán  de  Infantería. 
(Continuará  ) 


26 


y  Genealogía  Española. 


Descendencia  de  los  Marqueses  de  flrellano. 


La  Casa  de  los  Ramí- 
rez de  Arellano,  que  ob- 
tuvo del  rey  D.  Felipe  V 
la  merced  del  título  de 
Marqués  de  Arellano,  en 
la  persona  del  consejero 
de  Guerra  D.  García  Ra- 
mírez de  Arellano,  caba- 
llero del  Orden  de  San- 
tiago y  teniente  general 
honorario  de  los  Reales 
Ejércitos  — por  Real  cé- 
dula de  15  de  Junio  de 
1731  á  consulta  del  Con- 
sejo de  la  Cámara  de  28 
de  Mayo  de  1727,— es 
una  línea  muy  importan- 
te por  los  distinguidos 
servicios,  sobre  todo  mi- 
litares, que  han  prestado 
todos  sus  individuos,  de 
la  gran  Casa  de  los  Condes  de  Aguilar,  señores  de  los  Cameros  y  otros 
muy  importantes  estados  de  Navarra,  Aragón  y  Castilla,  y  descendientes 
de  la  Casa  Real  de  Navarra;  siendo  uno  de  los  lugares  de  su  señorío  la  villa 
de  Arellano  en  este  Reino  y  de  la  que  tomó  la  titulación. 

Fué  descrita  la  línea  primogénita  por  autor  tan  eminente  como  el  céle- 
bre jurisconsulto  D.  Gil  Ramírez  de  Arellano,  señor  de  la  Poveda,  caba- 

27 


Armas  de  los  Marqueses  de  AreUano. 


Revista  de  Historia 

llero  del  Orden  de  Santiago  que  dio  á  la  imprenta  el  Memorial  en  justifica- 
ción de  la  grandeza  antigua  de  los  Condes  de  Aguilar,  señores  de  los  Came- 
ros, la  que  el  insigne  Maestro  Salazar  y  Castro  califica  de  obra  grande  y 
de  artífice  de  eminente  erudición,  y  D.  Juan  Picón  de  Leca,  en  erudita  carta 
que  escribió  á  D.  Francisco  Morobelli,  decía:  es  una  de  las  doctas,  bien  es- 
critas y  acertadas  cosas  que  ay  en  la  lengua  castellana.  También  el  mismo 
Salazar  y  Castro  se  ocupa  con  gran  detención  de  esta  línea  en  su  monu- 
mental obra  Historia  de  la  Casa  de  Lara  (1).  Nosotros  nos  vamos  á  ocupar 
de  la  sucesión  de  D.  Bernardino  de  Arellano,  hijo  segundo  de  D.  Alonso 
Ramírez  de  Arellano,  señor  de  los  Cameros,  primer  conde  de  Aguilar,  y  de 
su  mujer  D.^  Catalina  de  Mendoza,  tronco  y  origen  de  la  Casa  de  los  Mar- 
queses de  Arellano,  no  por  desconocida  de  los  genealogistas,  menos  ilustre 
é  interesante. 

Don  Alonso  Ramírez  de  Arellano,  primer  conde  de  Aguilar,  por  su 
testamento,  otorgado  en  Yanguas  el  16  de  Marzo  de  1494,  ante  Diego 
López  de  Salcedo,  su  secretario,  entre  otras  disposiciones,  fundó  mayo- 
razgo en  cabeza  de  su  hijo  segundo  D.  Bernardino,  dejándole,  entre  otros 
bienes,  el  Señorío  del  lugar  de  Luezas,  con  su  jurisdicción  civil  y  criminal, 
mero  mixto  imperio,  etc.  Por  muerte  sin  sucesión  de  D.  Juan  Ramírez  de 
Arellano,  hermano  de  D.  Bernardino,  heredó  éste  el  Señorío  de  las  villas 
de  Soto  y  Ribabellosa,  también  vinculadas  por  el  Conde  su  padre. 

I.  Fué  D.  Bernardino  Ramírez  de  Arellano,  señor  de  los  lugares  de  Soto, 
Luezas  y  Ribabellosa, uno  de  los  caballeros  de  más  nombradla  de  su  tiempo, 
figurando  mucho  con  sus  hermanos  en  la  corte  del  emperador  Carlos  V. 
Estuvo  casado  con  D."  Leonor  del  Rio,  hija  de  Antón  del  Rio,  el  Viejo,  lla- 
mado también  el  Rico,  señor  de  esta  ilustre  casa  de  Soria,  y  de  D.^  Catalina 
de  Salcedo,  su  segunda  mujer.  Doña  Leonor  era  hermana  de  Antón  del  Rlo^ 
el  Mozo,  señor  de  Almenar;  de  Francisco  del  Rio,  alférez  mayor  de  Soria,  y 
de  D.°  Catalina  del  Rio,  condesa  de  Oñate. 

Fueron  hijos  de  D.  Bernardino  Ramírez  de  Arellano  y  D.^  Leonor 
del  Rio: 

1.°  Don  Bernardino  Ramírez  de  Arellano,  que  murió  mozo,  sin  sucesión,  por  lo  cual 
todos  sus  derechos  pasaron  á  su  hermano. 

2.°    Donjuán  Ramírez  de  Arellano,  que  sigue. 

3.°  Doña  Catalina  Ramírez  de  Arellano,  que  por  muerte  sin  sucesión  legítima  de  su  her- 
mano U.  Juan,  vino  á  ser  señora  de  Soto,  Luezas  y  Ribabellosa,  la  cual  casó  con  Ruy  Díaz 
de  Mendoza,  señor  de  Morón  y  Soto,  con  sucesión. 


(1)    Tomo  I,  lib.  V,  cap.  X. 

28 


y  Genealogía  Española. 

II.  D.  Juan  Ramírez  de  Arellano,  señor  de  Soto  Luezas  y  Ribabellosa, 
no  estuvo  casado,  por  lo  cual,  á  su  muerte,  pasaron  todos  los  mayorazgos 
y  señoríos  que  disfrutaba  á  su  hermana,  como  queda  dicho.  Había  nacido 
en  el  lugar  de  Yanguas,  y  en  su  juventud  tuvo  de  D."  Catalina  de  la  Parra, 
doncella  noble,  soltera,  un  hijo,  al  que  reconoce  en  su  testamento  y  por  el 
que  se  continúa  la  sucesión. 

III.  Don  Alvaro  Ramírez  de  Arellano,  parece  nació  en  el  lugar  de  Soto, 
según  la  genealogía  que  presentó  su  hijo  para  las  pruebas  en  la  Orden  de 
Santiago  (1).  Fué  Colegial  del  Mayor  de  Cuenca  en  la  Universidad  de  Sala- 
manca, y,  entre  otros  cargos  de  su  profesión,  fué  Oidor  de  la  Real  Audien- 
cia de  Sevilla,  Estuvo  casado  con  D.^  Juana  de  Espino,  natural  de  Sala- 
manca, hija  de  Diego  de  Espino,  catedrático  de  Prima  en  esta  Universidad, 
y  de  £)."  Catalina  Romeo  Garabito,  y  parece  ser  no  tuvieron  más  que  á 

IV.  D.  Carlos  Ramírez  de  Arellano,  capitán  de  Infantería  española, 
sargento  mayor  de  la  plaza  de  Oran,  maestre  de  campo,  alcaide  y  goberna- 
dor de  la  plaza  de  Melilla  y  caballero  del  Orden  de  Santiago.  Nació  en  Sa- 
lamanca hacia  el  año  1596;  desde  su  juventud  siguió  la  carrera  de  las  armas, 
donde  obtuvo  sus  diferentes  empleos  hasta  el  de  Maestre  de  campo,  comba- 
tiendo con  los  enemigos  de  su  Religión  y  de  su  Patria,  casi  siempre  en  las 
plazas  de  África,  donde  pasó  gran  parte  de  su  vida.  El  rey  D.  Felipe  IV, 
en  atención  ásus  relevantes  servicios  y  distinguida  calidad,  le  hizo  merced 
de  Hábito  de  Santiago  por  Real  cédula  de  13  de  Octubre  de  1634,  y,  hechas 
las  pruebas,  tomó  el  hábito  en  Madrid  el  17  de  Marzo  de  1646,s¡endo  apa- 
drinado por  su  pariente  el  Conde  de  Aguilar.  Poco  pudo  disfrutar  de  esta 
merced,  pues  el  18  de  Junio  del  mismo  año,  siendo  Gobernador  de  la  plaza 
de  Melilla,  tuvo  gloriosísima  muerte  en  una  salida  que  hizo  al  campo  moro 
con  la  guarnición,  siendo  destrozada  la  fuerza  que  conducía;  dejando  en  el 
terreno  el  cadáver  de  su  heroico  Gobernador,  que  pudo  ser  rescatado  á  los 
pocos  días,  aunque  mutilado,  y  siendo  enterrado  en  la  iglesia  de  la  Victo- 
ria. El  erudito  historiador  de  Melilla,  teniente  coronel  de  Estado  Mayor 
D.  Gabriel  de  Morales,  se  ocupa  con  gran  elogio  de  este  caballero,  y  da 
noticias  de  su  heroica  muerte  (2).  Otorgó  el  testamento  de  D.  Carlos,  en 
beneficio  de  su  alma,  el  Dr.  D.  Pedro  de  Salinas,  vicario  general  y  provisor 
de  las  plazas  de  Oran,  el  30  de  Enero  de  1647,  en  el  que  declara  por  here- 
deros á  sus  hijos. 


(1)  Archivo  Histórico  Nacional.  Sección  de  Órdenes  militares.  Santiago, exp.  núm.  6.842. 

(2)  Morales,  Datos  para  la  Historia  de  Melilla.  JVlelilla,  1909.  Pág.  46. 

29 


Revista  de  Historia 

Había  casado  D.  Carlos  Ramírez  de  Arellano  en  Oran  el  4  de  Julio 
de  1618,  con  D."  Leonor  Fernández  de  Sotomayor,  nacida  en  Oran  en 
Agosto  de  1597,  siendo  apadrinada  por  el  Conde  de  Alcaudete,  capitán 
general  de  la  plaza.  Era  hermana  del  capitán  Gil  Fernández  de  Sotomayor, 
ambos  hijos  del  capitán  Gil  Hernández  de  Sotomayor  y  de  D.^  Beatriz  de 
Sotomayor,  su  mujer,  de  las  principales  familias  de  Oran,  descendientes  de 
otro  Gil  Hernández  de  Sotomayor,  caballero  de  la  Orden  de  la  Banda, 
alcaide  de  los  Alcázares  de  Córdoba. 

Doña  Leonor  otorgó  testamento  en  Mazalquivir,  ante  Jerónimo  Ramírez 
Calderón,  escribano  público,  ell5  de  Mayo  de  1668,  y  en  él  declara  por 
hijos: 

1.°    Don  Felipe  Ramírez  de  Arellano,  que  sigue  la  línea. 

2.°  Don  Francisco  Ramírez  de  Arellano,  que  formó  línea  aparte,  como  veremos  más 
adelante. 

3.°  Don  Alvaro  Ramírez  de  Arellano,  que,  como  sus  ascendientes,  siguió  la  carrera  de 
las  armas  y  obtuvo  gloriosa  muerte  contra  los  enemigos  de  su  Patria;  no  estuvo  casado. 

4.°  Doña  Juana  Ramírez  de  Arellano,  casada  con  el  capitán  D.  Agustín  Sarmiento,  al- 
calde mayor  de  las  plazas  de  Oran. 

5.°  Doña  Ana  Ramírez  de  Arellano,  que  casó  con  su  primo  el  capitán  D.  Francisco  de 
Navarrete  Sotomayor,  intérprete  de  árabe,  muerto  á  mano  de  los  moros;  con  sucesión. 

6.°  Doña  Beatriz  Ramírez  de  Arellano,  nacida  en  Oran  en  Noviembre  de  1638,  casada 
con  el  capitán  D.  Alonso  de  Ángulo,  sargento  mayor  de  Oran,  en  cuya  descendencia  recayó 
al  siglo  siguiente  los  mayorazgos  y  vinculaciones  de  esta  Casa. 

7.°  Doña  Margarita  Ramírez  de  Arellano,  nacida  en  Oran,  y  bautizada  el  9  de  Agosto 
de  1635;  casó  con  D.  Eusebio  de  Córdoba,  veedor  de  las  plazas  de  Oran;  con  descendencia. 

V.  Don  Felipe  Ramírez  de  Arellano,  capitán  de  Infantería  española. 
Nació  y  fué  bautizado  en  Oran  el  día  12  de  Octubre  de  1616.  Siguió  igual 
que  sus  antepasados  la  gloriosa  carrera  de  las  armas,  alcanzando  por  sus 
valiosos  servicios  el  empleo  de  capitán  de  una  de  las  cinco  compañías  per- 
tenecientes de  la  dotación  de  la  plaza  de  Oran,  y  por  particular  merced  del 
Rey  fué  nombrado  capitán  del  número  de  Corte  y  Casa  Real,  empleo  muy 
honorífico  y  codiciado  en  aquella  época.  Parece  halló  gloriosa  muerte,  al 
igual  que  su  padre,  de  resultas  de  las  graves  heridas  que  recibió  batiéndose 
contra  los  moros  y  turcos  de  Argel  que  asediaban  á  Oran,  pues  en  el  testa- 
mento que  otorgó  el  año  1663  ante  el  escribano  de  aquella  plaza,  Juan 
Velázquez  Marín,  dice  hallarse  en  cama  gravemente  herido  de  un  balazo 
que  le  dieron  los  turcos  de  Argel,  peleando  en  retaguardia. 

Había  casado,  previa  dispensa  de  Su  Santidad,  con  su  prima  D."  Anto- 
nia Jiménez  de  Vargas  y  Sotomayor,  nacida  y  bautizada  en  Oran  el  18  de 
Febrero  de  1619,  hija  del  contador  Diego  Jiménez  de  Vargas  y  de  D."  Cons- 
tanza de  Sotomayor  y  Navarrete,  y  nieta  paterna  y  ahijada  del  alcalde 

30 


y  Genealoffia  Española. 

mayor  de  aquellas  plazas,  Diego  Jiménez  de  Vargas  y  de  D."  Estefanía  de 
Idrogo  y  Arando.  Llevó  en  dote  D. '  Antonia  al  casamiento  8.000  ducados, 
deque  otorgó  escritura  de  recibo  D.  Felipe,  ante  precitado  escribano  Juan 
Velázquez.  Diez  años  sobrevivió  D.''  Antonia  á  su  marido,  falleciendo  en 
Oran  el  19  de  Diciembre  de  1673,  habiendo  otorgado  diez  días  antes  testa- 
mento ante  el  escribano  de  la  plaza,  Juan  González,  en  el  que  dejaba  por 
herederos  á  sus  hijos  y  de  su  difunto  marido;  éstos  fueron: 

1.°  Fray  Fernando  Ramírez  de  Arellano,  ejemplar  varón  en  virtud  y  ciencia,  que  muy 
joven  despreció  las  galas  del  mundo  y  la  brillante  posición  que  por  su  esclarecido  naci- 
miento le  correspondía,  vistiendo  el  humilde  hábito  de  la  Seráfica  Orden  de  San  Francisco. 

2."  Don  Diego  Ramírez  de  Arellano,  nacido  en  Oran  el  año  1650,  y  parece  no  llegó  á 
la  mayor  edad. 

3.°    Don  Alvaro  Ramírez  de  Arellano,  que  sigue  la  línea. 

4.°  Don  Felipe  Ramírez  de  Arellano,  nacido  en  1663,  y  fué  hijo  postumo,  y  parece 
murió  niño. 

5.°  Doña  Leonor  Ramírez  de  Arellano.  Nació  en  Oran  en  1647,  y  fué  casada  con  el  ayu- 
dante D.  Alonso  Merino,  maestre  de  campo  de  Infantería  española,  caballero  del  Orden 
de  Santiago,  padres  de  otro  ¡lustre  militar,  D.  Diego  Merino,  también  caballero  de  la 
misma  Orden. 

6.°  Doña  Bernardina  Ramírez  de  Arellano,  nacida  en  Oran  el  año  1657,  de  la  cual  no 
tenemos  más  noticias. 

VI.  Don  Alvaro  Ramírez  de  Arellano  y  Vargas.— Nació  y  fué  bauti- 
zado en  Oran  el  25  de  Marzo  de  1651;  al  igual  que  sus  antecesores,  empezó 
á  prestar  sus  servicios  en  las  compañías  de  la  dotación  de  la  plaza,  pasando 
por  los  sucesivos  grados  hasta  el  de  capitán  de  Infantería  española.  Igno- 
ramos la  fecha  de  su  muerte;  pero  sí  nos  consta  estaba  casado  con  su  prima 
D."  Isabel  de  Córdoba,  bautizada  en  Oran  el  8  de  Noviembre  de  1659,  hija 
única  postuma  del  veedor  de  la  gente  de  guerra  de  aquella  plaza  D.  Euge- 
nio de  Córdoba,  muerto  el  4  de  Mayo  del  mismo  año,  y  de  D."  Margariti 
Ramírez  de  Arellano  y  Sotomayor,  ya  dichos,  naturales  de  Oran,  nieta  de  don 
Fernando  de  Córdoba  y  D."  Isabel  Serrano,  y  estos  Córdoba  deudos  cerca- 
nos y  de  la  misma  varonía  que  D.  Martin  de  Córdoba,  conde  de  Alcaudete^ 
y  de  su  hijo  D.  Alonso,  capitán  general  que  fué  de  las  plazas  de  Oran. 
Fueron  hijos  de  la  ilustre  unión  de  D.  Alvaro  Ramírez  de  Arellano  y  doña 
Isabel  de  Córdoba,  vastagos  de  dos  de  las  más  linajudas  é  históricas  Casas 
de  la  Monarquía  española: 

1.°    Don  Felipe  Ramírez  de  Arellano,  que  sigue  la  línea. 

2. "  Don  Francisco  Ramírez  de  Arellano,  caballero  de  Santiago,  nacido  y  bautizado  en 
Oran  el  14  de  Julio  de  1682.  Siguió  la  carrera  militar,  y  siendo  muy  joven  murió  de  coronel 
en  la  decisiva  batalla  de  Villaviciosa.  Se  había  cruzado  siendo  muy  niño  en  la  Orden  de 
Santiago  el  año  1699  (1). 


(1)    Archivo  Histórico  Nacional.  Sección  Órdenes  Santiago,  expedientes  6.898  y  6.899. 

31 


Revista  de  Historia 

VII.  Don  Felipe  Ramírez  de  Arellano  y  Córdoba.— Nació  en  Mazal- 
quivir  el  5  de  Noviembre  de  1677.  Fué,  al  igual  que  todos  los  de  su  linaje, 
esforzado  militar,  llegando  á  coronel  de  Caballería  del  regimiento  de 
Sevilla.  Por  merced  del  rey  D.  Carlos  II  le  fué  concedido  merced  de  hábito 
de  Santiago,  por  Cédula  de  22  de  Agosto  de  1699,  cuyas  pruebas  se  apro- 
baron en  el  Consejo  de  las  Órdenes,  siéndole  despachado  el  título  en  30  de 
Octubre  del  mismo  año  (1).  Parece  estuvo  casado  con  D"  María  Rodriguez 
de  Medina,  señora  del  mayorazgo  de  Medina,  y  creemos  no  dejó  sucesión. 

Juan  Moreno  de  Guerra. 

(Continuará.) 


<1)    Archivo  Histórico  Nacional.  Sección  Órdenes  Santiago,  expedientes  6.898  y  6.899. 


32 


y  Genealogía  Española. 


Un  infante  de  Navarra,  yerno  del  Cid. 


Las  investigaciones  iiistóricas  de  sucesos  acaecidos  en  España  con  ante- 
rioridad al  siglo  XIII,  ofrecen  al  moderno  historiador  un  linaje  de  dificultades 
en  la  mayor  parte  de  las  ocasiones  verdaderamente  insuperable.  De  un  lado 
la  natural  obscuridad  que  rodea  á  los  acontecimientos  de  tan  remotas  eda- 
des, controvertidos  por  las  antiguas  historias  y  primitivos  cronicones  en 
términos  que  vienen  á  aumentar  la  maraña  y  confusión,  y  de  otro  la  des- 
aparición de  los  archivos  de  abadías  y  monasterios,  víctimas  de  la  barbarie 
revolucionaria  ó  de  una  absurda  y  mal  ordenada  centralización,  contribuyen 
á  enredar  las  conjeturas  y  agravar  la  dificultad. 

Por  otra  parte,  hasta  el  siglo  XIV  no  se  organizaron  los  archivos  nacio- 
nales. En  la  sencilla  idiosincrasia  de  aquellas  primitivas  sociedades,  entraba 
más  el  deseo  de  realizar  hazañosos  hechos  que  el  cuidado  de  perpetuarlos. 
Así,  por  ejemplo,  el  magnífico  archivo  de  la  cámara  de  Comptos  de  Nava- 
rra, tan  rico  en  documentación  de  los  siglos  XIII,  XIV  y  XV,  contiene  noti- 
cias, relativamente  escasas  é  inciertas,  de  las  centurias  anteriores.  Dicho 
sea  esto  en  descargo  de  estas  líneas  y  en  disculpa  de  que  con  ellas  no  arroje 
una  luz  definitiva  sobre  los  obscuros  sucesos  del  infante  D.  Ramiro  de 
Navarra. 

Fué  el  infante  D.  Ramiro  nieto  de  D.  Sancho  el  Mayor  é  hijo  segundo 
de  los  reyes  D.  García  VI,  denominado  el  de  Nájera,  por  haber  fijado  su 
corte  en  esta  ciudad,  y  D.^  Estefanía,  que  á  su  vez  lo  era  de  los  condes  de 
Barcelona  D.  Berenguel  y  D."*  Sancha.  Por  línea  materna  tenía  también  el 
Infante  repetida  sangre  navarra,  pues  era  su  abuela  D."*  Sancha,  hija  del 
duque  D.  Sancho  de  Gascuña  y  nieta  de  otro  famoso  duque  de  los  Gasco- 
nes, Guillelmo  Sánchez,  y  de  la  infanta  D.''  Urraca,  hermana  de  Sancho 
Abarca. 

Durante  los  reinados  de  su  padre  y  de  su  hermano  primogénito  D.  San- 
cho son  escasas  las  memorias  que  hacen  relación  del  infante  D.  Ramiro 

33 


Revista  de  Historia 

limitándose  éstas  á  la  consignación  de  su  nombre  como  confirmador  de  las 
frecuentes  donaciones  hechas  por  estos  Reyes  á  los  distintos  monasterios  y 
abadías  del  Reino.  Así  le  vemos  firmar,  en  unión  de  otros  príncipes  y  gran- 
des señores,  según  usanza  de  la  época,  la  Carta  de  dotación  de  la  iglesia  de 
Santa  María  de  Nájera,  la  de  consagración  de  la  misma  iglesia  y  otras  á 
las  abadías  de  Leyre  é  Irache.  Una  donación,  también  de  carácter  pío,  hecha 
por  el  Infante  en  nombre  propio  el  13  de  Julio  de  1059  al  monasterio  de 
San  Millán,  puede  servir  para  conjeturar  que  en  esta  época  era  ya  hombre, 
porque  en  ella  expresa  D.  Ramiro  que  habiéndole  dado  los  Reyes,  sus 
padres,  el  señorío  de  Calahorra,  dona  al  bienaventurado  San  Millán  y  á  su 
abad  D.  Pedro  algunos  molinos  y  heredades  de  tierras  que  había  rescatado 
de  los  moros. 

Se  hallaba,  pues,  D.  Ramiro  en  posesión  del  importante  Estado  de  Ca- 
lahorra y  sus  aldeas  anejas,  y  es  de  suponer  que  al  frente  de  sus  numerosos 
vasallos,  anduviese  envuelto  en  las  continuas  discordias  que  durante  los  fina- 
les del  reinado  de  su  padre  y  comienzos  del  de  su  hermano  agitábanse  entre 
aquellos  Reyes  cristianos  tan  próximos  en  parentesco,  ramas,  todos  ellos, 
desgajadas  del  vigoroso  tronco  de  D.  Sancho  el  Mayor. 

El  testamento  de  la  piadosa  reina  D.''  Estefanía,  otorgado  en  Nágera  el 
año  1066  con  intervención  del  obispo  D.  Gomesano,  añade  más  copiosas 
noticias  con  relación  á  los  dominios  y  señoríos  que  poseía  D.  Ramiro.  La 
cláusula  del  reparto  que  hace  entre  sus  hijos,  establece  además  el  número  y 
prelación  de  ellos.  Dice  así:  «Esta  será  la  división  entre  mis  hijos.  Á  mi  hijo 
el  rey  D.  Sancho  dejo  á  Viguera,  Tobelda,.  Alhacel,  Castellón  de  Santa  Eu- 
lalia, Excluniana,  Lizuelos,  Sorbicelo,  Soricano,  Nalda,  Frechuela,  Vírica  y 
Luecas.  Á  D.  Ramiro,  mi  hijo:  Leza  con  sus  villas.  Soto,  Ciellas,  Torrecilla 
de  los  Cameros  y  Larraga,  todo  esto  con  sus  términos,  etc..»  Sigue  la  cláu- 
sula repartiendo  los  dominios  de  la  Reina  entre  sus  hijos  por  este  orden: 
D.  Fernando,  D.  Ramón,  D.""  Urraca,  D."*  Ermesenda,  D."  Ximena  y  D.""  Ma- 
yor. Á  los  anteriores  Estados  hay  que  añadir  los  de  San  Esteban  de  Deyo 
y  Ribaflecha,  en  cuya  posesión  se  hallaba  el  Infante,  según  se  desprende  de 
documentos  y  memorias  de  indubitable  autenticidad. 

Quizá  ocupado  D.  Ramiro  en  el  gobierno  de  tan  numerosos  é  importan- 
tes señoríos,  no  seguía  la  corte  de  su  hermano  Sancho  V  con  tanta  asidui- 
dad como  los  demás  Infantes  sus  hermanos.  Son  las  donaciones  y  Cartas 
reales  concedidas  por  el  celo  piadoso  de  los  Reyes  las  memorias  que  mayor 
luz  arrojan  sobre  los  sucesos  de  tan  remotas  edades,  y  fijándose  en  los  mu- 
chos documentos  de  esta  índole  que  Moret,  Sandoval,  Zurita  y  otros  clási- 
cos cronistas  compulsaron,  bien  se  advierte  que  los  infantes  D.  Ramón  y 

34 


y  Genealogía  Española. 

D.''  Ermesenda  no  dejan  de  figurar  en  ninguno  de  ellos,  mientras  que  los 
nombres  de  los  demás  hermanos  se  consignan  en  muy  pocas  ocasiones. 
Del  infante  D.  Ramiro  no  cabe  dudar  que  se  halló  temporadas  ausente  de 
Navarra,  porque  durante  algunos  años  se  ve  á  diferentes  señores  del  Reino 
en  posesión  de  la  tenencia  de  Calahorra  y  San  Esteban. 

El  horrible  crimen  que  prepararon  D.  Ramón  y  D.^  Ermesenda  en  las 
entonces  frondosas  selvas  de  Funes  y  Villafranca  y  que  tuvo  su  trágico  y 
magnífico  escenario  en  las  escarpadas  alturas  de  Peñalén,  induce  á  creer, 
unido  á  la  anterior  circunstancia,  que  los  demás  hermanos  del  Rey  víctima  se 
hallaban  alejados  de  la  corte  de  Navarra  por  manejos  é  intrigas  de  los  fra- 
tricidas, á  quienes  estorbarían  en  la  urdimbre  de  su  execrable  traición.  Eje- 
cutada ésta  en  los  primeros  días  de  Junio  del  año  1076  y  despeñado  el  noble 
D.  Sancho  V  por  las  rocosas  breñas  de  aquella  áspera  cordillera,  fué  grande 
el  clamoreo  de  indignación  que  se  levantó  contra  los  alevosos  fratricidas, 
que  lejos  de  conseguir  sus  anhelos  succesorios— aunque  consta  que  en  la 
criminal  maquinación  tomaron  parte  importantes  caballeros  y  señores  de  la 
corte— hubieron  de  internarse  en  Reino  extraño  con  todo  un  séquito  de  qial- 
hechores  y  sediciosos. 

Muy  obscura  y  controvertida  por  los  historiadores  á  llegado  ha  nuestros 
días  la  legitimidad  succesoria  de  D.  Sancho  V.  Los  historiadores  navarros 
dan  crédito  á  la  versión  de  que  dejó  dos  hijos  de  tierna  edad  y  de  nombre 
García;  y  admitiendo  este  supuesto,  afirman  que  á  raíz  de  la  tragedia  divi- 
diéronse las  opiniones,  pues  mientras  unos  abogaban  por  la  sucesión  del 
mayor  de  estos  niños,  atendiendo  otros  á  las  necesidades  del  reino  y  pre- 
viendo los  trastornos  de  las  minoridades,  querían  que  recayese  la  Corona  en 
el  infante  D.  Ramiro,  varón  esforzado,  en  la  plenitud  de  su  edad,  y  hermano 
segundo  del  Rey  difunto. 

Mientras  apasionaban  los  ánimos  estas  discordias,  invadían  el  Reino  de 
Navarra  los  Reyes  de  Aragón  y  de  Castilla,  con  ánimo  de  suceder  en  la 
Corona  y  pretexto  de  vengar  la  muerte  de  D.  Sancho,  primo  hermano  de 
ambos.  De  Alfonso  VI  consta  por  un  instrumento  original  de  la  iglesia  de 
Calahorra  que  un  mes  después  de  la  catástrofe  de  Peñalén  se  hallaba  dueño 
de  esta  ciudad  y  firmaba  como  Rey  de  Castilla,  de  León,  de  Galicia  y  de 
Nájera.  Por  otra  parte,  Sancho  Ramírez  se  posesionaba  de  Pamplona,  y 
era  reconocido  por  villas.  Obispos  y  grandes  señores.  Consecuencia  de 
todo  ello  fué  una  desmembración  en  la  Monarquía  navarra,  pues  Nájera, 
con  la  Bureva  y  la  Sonsierra,  quedaron  para  Castilla,  y  Navarra  se 
anexionó,  en  unión  federativa  y  personal,  á  Aragón  bajo  el  cetro  de  Sancho 
Ramírez. 

35 


Revista  de  Historia 

Á  partir  de  esta  fecha  se  obscurece  todavía  más  la  historia  del  infante 
D,  Ramiro.  Desposeído  de  Navarra  y  perseguido  en  su  patria,  acogióse  en 
Castilla  á  la  corte  de  Alfonso  VI,  lo  mismo  que  el  príncipe  D.  García,  hijo  de 
Sancho  V,  y  los  demás  miembros  de  la  Casa  Real  de  Navarra.  Moret  afirma 
que  Alfonso  VI  le  casó  con  una  hija  del  conde  D.  Gonzalo  Salvadores,  rico- 
hombre, señor  del  Honor  de  Castilla  la  Vieja,  señor  de  Lara  y  la  Bureva. 
Llamábase  D.""  Teresa  Gómez  Salvadores,  y  era  hermana  del  famoso  Conde 
llamado  Camp  de  Espina.  «Al  mismo  tiempo— añade  Moret -contrataba  el 
matrimonio  de  la  infanta  D."  Urraca  con  el  conde  D.  García  de  Nájera,  me- 
dida de  buena  política,  mediante  la  cual  se  aseguraba  de  la  dinastía  despo- 
jada, enlazándola  con  aquellos  dos  Condes  tan  de  su  amistad  y  confianza.» 
Y  el  mismo  cronista  añade  que  fué  éste  el  infante  D.  Ramiro,  que  murió  en 
Rueda,  dejando  un  niño  que,  andando  el  tiempo,  casó  con  la  hija  del  Cid, 
matrimonio  que  Sandoval  y  otros  historiadores  atribuyen  al  padre. 

La  versión  del  casamiento  de  D.  Ramiro  con  la  hija  del  Campeador  se 
funda  en  unas  memorias  del  tumbo  negro  de  la  iglesia  de  Santiago  que, 
después  de  establecer  la  genealogía  del  Cid,  como  del  linaje  de  Laín  Calvo, 
juez  de  Castilla,  en  unión  de  Ñuño  Rasura,  y  de  narrar  sus  más  principales 
hazañas,  terminan:  «Morió  mío  Cid  en  Valencia,  Dios  haya  su  alma,  era 
M.  C.  XXXVI,  el  mes  de  Mayo,  et  leváronlo  sus  cabailleros  á  soterrar  á  San 
Pedro  de  Cerdeña,  prop  de  Burgos.  Et  mío  Cid  ovo  moiller  donna  Xemena, 
nieta  del  Rey  Don  Alfons,  fija  del  conde  Don  Diego  de  Asturias,  é  ovo  en 
ella  dos  filias  et  un  filio.  El  filio  ovo  nome  Diego  Roiz  et  matáronle  moros 
en  Consuegra.  Estas  dos  filias,  la  una  ovo  nome  donna  Cristiana,  la  otra 
donna  María.  Casó  donna  Cristiana  con  el  Infant  don  Remiro.  Casó  donna 
Mana  con  el  Conde  de  Barcelona.  L'Infant  don  Remiro  ovo  en  su  moiller  la 
filia  de  mío  Cid  el  Rey  don  García  de  Navarra,  que  dijeron  don  García 
Remírez.  Et  el  Rey  Don  García  ovo  en  su  moiller  la  reina  donna  Margerina 
al  Rey  Don  Sancho  de  Navarra,  á  quien  Dios  dé  vida  honrada». 

Así  termina  la  Memoria,  que  bien  claramente  denota  con  sus  últimas  pa- 
labras que  su  autor  la  escribió  en  los  días  de  D.  Sancho  el  Sabio  de  Nava- 
rra, bisnieto  del  Cid. 

Tratándose  de  documento  tan  cercano  á  la  época,  y  que  es  forzoso 
reputar  como  auténtico,  merece  entero  crédito,  sobre  todo  si  se  tiene  en 
cuenta  que  la  famosa  leyenda  del  casamiento  y  afrentosos  lances  de  las 
hijas  del  Cid  con  los  Condes  de  Carrión  pertenece  al  linaje  de  las  fábulas, 
toda  vez  que  las  escrituras  y  donaciones  de  la  época  hacen  conjeturar  el 
matrimonio  de  Rodrigo  de  Vivar  y  Ximena  Diez  hacia  la  Era  11 12 -corres- 
ponde al  año  1074  de  Jesucristo— y  los  citados  Condes,  fundadores  del 

36 


y  Genealogía  Española. 

Monasterio  de  San  Zoil  de  Carrión,  murieron  pocos  años  después,  sin  que 
por  documentos  de  los  años  posteriores  pueda  rastrearse  la  existencia  de 
sucesores  suyos  que  pudieran  afrentar  á  las  nobles  castellanas. 

Esto  supuesto  y  admitido,  queda  sólo  la  duda  de  si  fué  D.  Ramiro  padre  ó 
D.  Ramiro  hijo  el  yerno  del  Cid.  Si  el  casamiento  del  Campeador  tuvo  real- 
mente efecto  durante  el  año  1074,  por  lo  menos  hasta  el  de  1090  no  estarían 
las  hijas  del  Cid  en  edad  de  casarse,  y  constando  como  consta  por  la  escri- 
tura de  San  Millán— que  anteriormente  cito— que  en  1059  era  ya  hombre  y 
esforzado  guerrero  el  infante  D.  Ramiro,  salta  á  la  vista  que  mediaba  una 
respetable  diferencia  de  edad  entre  los  contrayentes. 

Sin  embargo,  no  sería  esta  diferencia  de  treinta  ó  treinta  y  cinco  años 
razón  por  sí  sola  suficiente  para  no  admitir  la  posibilidad  de  esta  boda,  si 
no  existiesen  otras  que  inducen  á  considerarla  como  inverosímil. 

Fué  Sandoval  el  que  con  la  cita  de  una  historia  de  mano  antiquísima  que 
dice  que  vio,  ha  contribuido  más  á  la  especie  de  que  fué  el  hijo  de  los  reyes 
D.  García  y  D."*  Estefanía  el  marido  de  D.^  Elvira  Rodríguez.  Dice  así  la 
cita:  «Et  este  Don  García  ouuo  dous  fillos,  don  Sancho  et  don  Remiro,  que 
casou  despoys  con  la  filia  do  Cide.»  De  ser  cierta  la  cita,  no  tendría  duda; 
pero  el  hecho  de  no  citar  la  procedencia  y  no  ser  conocido  el  original  incli- 
nan el  ánimo  á  negarle  autenticidad. 

Por  otra  parte,  los  más  serios  cronistas  y  los  más  clásicos  analistas,  á 
los  que  sigue  en  este  punto  el  concienzudo  historiador  D.  Francisco  Fer- 
nández de  Bhétencourt  en  su  Historia  de  la  Casa  Real  de  Navarra,  coinci- 
den en  que  este  infante  D.  Ramiro  murió  en  la  desgraciada  jornada  de 
Rueda  con  el  infante  D.  Sancho  y  el  conde  D.  Gonzalo  Gómez  Salvadores, 
siendo  enterrado  su  cuerpo  en  la  iglesia  de  Santa  María  la  Real  de  Nájera. 
Fué  esta  célebre  y  desdichada  acción  el  año  1083,  y  si  dejó  un  hijo,  niño  por 
entonces  de  poca  edad  y  de  nombre  también  D.  Ramiro,  encaja  en  él  per- 
fectamente, tanto  por  su  edad  como  por  sus  circunstancias,  el  matrimonio 
con  la  hija  segunda  del  Campeador. 

Otra  circunstancia  concurre  también  á  afirmar  la  existencia  de  este  se- 
gundo infante  D.  Ramiro  con  personalidad  distinta  á  la  del  padre.  En  todas 
las  escrituras  que  confirmó  éste,  tanto  en  las  de  San  Millán  y  Nájera  como 
en  las  que  aparecen  en  el  Cartulario  de  documentos  Reales  del  Monasterio 
de  Sahagún,  que  se  conserva  en  nuestro  Archivo  Histórico  Nacional,  y  que 
he  tenido  ocasión  de  examinar,  firma  «Ramirus  Infant  García  Regis  filli».  En 
cambio,  á  partir  del  año  1090,  existen  varias  escrituras  firmadas  por  «Ra- 
miro, Infante  de  Urroz»,  indicio  claro  de  que  se  trataba  de  otro  infante  don 
Ramiro,  poseedor  del  señorío  de  Urroz,  y  no  hijo  de  Reyes,  puesto  que  no 

37 


Revista  de  Historia 

hacía  constar  su  regia  filiación,  costumbre  rigurosamente  observada  en  la 
época. 

La  vida  de  este  infante  D.  Ramiro,  segundo  de  su  nombre,  se  halla 
rodeada  de  mayor  obscuridad  y  confusión  que  la  de  su  padre;  pero  casi 
todos  los  autores  respetan  la  antiquísima  tradición  de  su  viaje  á  Tierra 
Santa  con  Godofredo  de  Bullón,  cuando  la  primera  Cruzada.  Da  mayor  cré- 
dito y  fuerza  á  esta  tradición  la  de  otro  cruzado  navarro,  el  artajonés  Sa- 
turnino Lasterra,  que  al  regreso  de  su  piadosa  y  guerrera  expedición  trajo 
á  su  patria  la  imagen  de  Nuestra  Seíiora  de  Jerusalén,  que  se  venera  toda- 
vía en  Artajona,  y  que  la  fantástica  imaginación  popular  quiere  considerar 
como  regalo  del  propio  Godofredo  á  Lasterra,  á  pesar  de  los  caracteres  de 
la  imagen,  que  ofrece  la  marcadísima  factura  de  la  estatuaria  francesa  del 
siglo  XIIL 

Pero  de  donde  se  induce  más  claramente  la  veracidad  del  viaje  del 
Infante  á  los  Santos  Lugares,  es  de  la  fundación  de  la  iglesia  de  Nuestra 
Señora  de  la  Piscina,  edificada  años  después  de  la  muerte  de  D.  Ramiro,  y 
en  cumplimiento  de  su  disposición  testamentaria.  La  circunstancia  de  haber 
elegido  la  advocación  de  la  Piscina,  en  recuerdo  de  la  probática,  que  se 
venera  en  la  ciudad  santa,  sería  indicio  de  la  veracidad  del  suceso  si  ade- 
más no  constase  por  las  inscripciones  y  Memorias  de  aquella  ermita,  cuyas 
ruinas  venerables  se  conservan  todavía  entre  las  villas  de  Pecina  y  Óvalos, 
en  la  sonsierra  de  Navarra. 

El  erudito  académico  é  historiador  D.  Martín  Fernández  de  Navarrete 
estudió  á  principios  del  siglo  pasado  las  inscripciones  de  esta  fundación, 
encontrando  que  constan  de  dos  letreros  esculpidos  encima  de  las  dos 
puertas  de  la  iglesia.  En  la  principal  se  renovó  la  inscripción  hacia  los  años 
de  1537,  y  se  lee: 

DOMINVS  PETRVS  ABBAS  BERILIA  EX  COMISIONE 
REMIRE  REGÍS  NAVARRE  ERA  MILÉSIMA  CENTESIMA 
SEPTVAGESIMA  CVARTA. 

El  letrero  de  la  otra  fachada,  escrito  en  cambio  con  caracteres  del 
siglo  XII,  dice: 

DOMINVS  PETRVS  ABBAS  BERILIA  FABRICAVIT 
HANC  ECLESIAN  ERA  M.C.L.XXIIII. 

De  todo  ello  se  deduce  que  quiso  D.  Ramiro  hacer  la  fundación  en  re- 
cuerdo de  su  piadosa  y  guerrera  expedición,  y  que  dio  cumplimiento  á  su 
voluntad  el  abad  D.  Virila,  ejecutor  testamentario  del  Infante,  el  año  1136, 

38 


y  Genealogía  Española. 

no  habiéndola  llevado  á  cabo  hasta  que  el  rey  García  Ramírez,  hijo  de  don 
Ramiro,  recuperó  su  reino.  La  iglesia  fué  consagrada  al  siguiente  año 
(1137),  por  el  obispo  de  Calahorra  y  Nájera  D.  Sancho  Funes.  La  existen- 
cia coetánea  de  D.  Ramiro  y  el  abad  Virila  nos  consta  por  Sandoval 
(fundaciones  de  San  Benito  en  Cárdena)  y  por  varias  escrituras  que  cita 
Berganza,  de  las  que  se  infiere  que  gobernó  la  abadía  de  Cárdena  por  lo 
menos  desde  1103  á  1139;  durante  estos  años  siguió  la  corte  de  Alfonso  VI 
y  Alfonso  VII,  y  pasó  á  Roma  para  la  reforma  de  los  Monasterios  benedic- 
tinos de  España. 

Berganza,  en  sus  «Antigüedades  de  España»,  dando  crédito  y  conce- 
diendo validez  al  documento  que,  con  el  nombre  de  testamento  del  rey 
Don  Ramiro  Sánchez,  yerno  del  Cid,  insertan  las  Memorias  de  Cárdena, 
afirma  que  fué  nuestro  Infante  hijo  del  rey  D.  Sancho,  que  murió  en  Rueda, 
y  que  heredó  el  Reino  de  Navarra,  de  su  hermano  el  de  Peñalén. 

Pero  aparte  de  las  distintas  razones  que  concurren  para  reputar  como 
falso  y  de  invención  muy  posterior  el  citado  documento,  basta  la  conside- 
ración de  que  jamás  existió  el  citado  rey  D.  Sancho,  muerto  en  Rueda,  pues 
es  punto  completamente  aclarado  en  la  historia  de  Navarra,  que  á  la 
muerte  del  Rey  despeñado  en  Peñalén  se  anexionó  el  Reino  á  Aragón  con 
D.  Sancho  Ramírez.  Por  otra  parte,  el  testamento  de  la  reina  Estefanía— 
que  dejo  indicado— no  cita  más  D.  Sancho  que  su  hijo  primogénito,  que 
hizo  el  número  V  en  la  cronología  de  los  Sanchos  de  Navarra. 

Descartada  de  esta  suerte  la  opinión  de  Berganza,  y  teniendo  en  cuenta 
que  Sandoval  no  comprueba  sus  asertos  con  ningún  documento  de  la 
época,  quedan  sólo  las  muy  verosímiles  conjeturas  que  hacen  al  segundo 
infante  D.  Ramiro  marido  de  D."*  Elvira  Cristina  Rodríguez. 

Y  en  virtud  de  todas  estas  consideraciones,  me  atrevo  á  insinuar  la  opi- 
nión de  que  el  Infante  de  Navarra,  yerno  del  Cid,  no  fué  otro  que  el  infante 
D.  Ramiro  Ramírez,  nieto  del  rey  D.  García  VI  y  de  la  princesa  catalana 
D.^  Estefanía,  y  heredero  de  su  legitimidad. 

Tomás  Domínguez  Arévalo. 


39 


Revista  de  Historia 


DocomeDíos  loédiios  para  la  Hisíoria  Noliíllaria. 


(1) 


Relación  de  las  Hidalguías  que  se  han  despachado  por  la  Secretaría  de  la  Cá- 
mara y  Estado  de  Castilla,  como  consta  por  los  libros  que  hay  en  ella,  desde  el 
año  1623  hasta  la  fecha  de  ésta,  en  conformidad  de  la  orden  que  S.  M.  se  sirvió 
expedir  para  que  se  formase: 

En  G  de  Agosto  de  1625  S.  M.  declaró  por  hijosdalgo  á  Luis  de  Alarcón  Ta- 
rraga, y  á  Martín  y  Juan  de  Alarcón,  sus  sobrinos,  y  á  sus  hijos  y  descen- 
dientes. 

En  26  de  Julio  de  1626  S.  M.  declaró  por  hijodalgo  á  Juan  Polonia  de  Vi- 
NUESA,  marido  de  DOÑA  María  de  Escobar,  ama  de  leche  que  fué  de  la  infanta 
nuestra  señora,  y  prestaron  su  consentimiento  para  ello  la  mayor  parte  de  las  ciu- 
dades y  villas  de  voto  en  Cortes. 

En  27  de  Julio  de  1629  S.  M.  declaró  por  hijodalgo  á  Juan  Correa,  vecino  de 
la  villa  de  Parla  y  Seseña,  y  á  sus  hijos  y  descendientes. 

En  3  de  Agosto  del  mismo  año  S.  M.  restituyó  en  lo  temporal  á  doña  Cata- 
lina de  Castilla,  vecina  de  Murcia,  á  la  nobleza  y  limpieza  de  sus  bisabuelos, 
aunque  éstos  hayan  sido  castigados  por  delitos  de  herejía. 

En  20  de  Agosto  del  riiismo  año  S.  M.  declaró  por  hijodalgo  á  Diego  de  Co- 
rrea, vecino  de  la  villa  de  Parla,  y  á  sus  hijos  y  descendientes. 

En  6  de  Octubre  del  mismo  año  el  Emperador  nuestro  señor  (que  haya  gloria), 
dio  privilegio  de  nobleza  á  Juan  Cañavete,  y  en  el  dicho  día  le  confirmó  S.  M.  á 
algunos  descendientes  suyos,  y  mandó  se  le  guardase,  aunque  no  hubiese  estado 
en  uso,  y  que  gozase  de  todo  por  su  vida  Francisco  de  Mondéjar  Jiménez  Pa- 
tino, que  estaba  casado  con  una  descendiente  del  dicho  Juan  Cañavete,  y  después 
sus  descendientes  legítimos,  y  sirvieron  todos  con  10.000  ducados. 

En  4  d2  Diciembre  del  mismo  año  S.  M.  declaró  hijodalgo  á  D.  Gaspar  Osorio 
Mexía,  vecino  de  la  villa  de  Almagro,  y  á  sus  hijos  y  descendientes,  y  sirvió  con 
4.000  ducados. 

En  el  mismo  dia  S.  M.  declaró  por  hijodalgo  á  Domingo  García,  vecino  del 
lugar  de  Vallecas,  y  á  sus  hijos  y  descendientes,  y  sirvió  con  4.000  ducados. 

En  el  mismo  día  S.  M.  declaró  por  hijodalgo  á  D.  Juan  Serrano  Negral,  vecino 
de  la  villa  de  Yepes,  y  á  sus  hijos  y  descendientes,  y  sirvió  con  4.000  ducados. 


(!)    Biblioteca  de  la  Real  Academia  de  la  Historia.— Colección  de  Grandezas,  genealo- 
gías, etc.,  t.  I. 

40 


y  Genealogía  Española. 

En  23  de  Enero  de  1630  S.  M.  declaró  por  hijodalgo  á  Domingo  García,  vecino 
del  lugar  de  Vallecas,  y  á  sus  hijos  y  descendientes,  y  sirvió  con  4.000  ducados. 

En  31  del  mismo  mes  y  año  declaró  S.  M.  por  hijodalgo  á  Juan  Díaz  Hidalgo, 
vecino  de  la  villa  de  Alcalá  de  Guadaira,  y  á  sus  hijos  y  descendientes,  y  sirvió 
con  4.000  ducados. 

En  9  de  Febrero  del  mismo  año  de  1630  S.  M.  declaró  por  hijodalgo  á  Gaspar 
García  Sotos  Albos,  vecino  de  la  villa  de  Ocaña,  y  sirvió  con  4.000  ducados. 

En  18  del  mismo  mes  y  año  S.  M.  declaró  por  hijodalgo  á  Cristóbal  de  Pi- 
zida,  vecino  de  la  villa  de  Cáceres,  y  á  sus  hijos  y  descendientes,  y  sirvió  con 
4.000  ducados. 

En  dicho  día  S.  M.  declaró  por  hijodalgo  á  Juan  Romero  Macotela,  vecino 
de  la  villa  de  Cáceres,  y  á  sus  hijos  y  descendientes;  sirvió  con  4.000  ducados. 

En  dicho  día  S.  M.  declaró  por  hijodalgo  á  Juan  de  Tovar  Velázquez  y  Za- 
mora, vecino  de  Cáceres,  y  á  sus  hijos  y  descendientes,  y  sirvió  con  4.000  ducados. 

En  dicho  día  S.  M.  declaró  por  hijodalgo  á  Alonso  Fernández  Macotela, 
vecino  de  la  villa  de  Cáceres,  y  á  sus  hijos  y  descendientes,  y  sirvió  con  4.000 
ducados. 

En  22  de  dicho  mes  y  año  S.  M.  declaró  por  hijodalgo  á  D.  Melchor  Carrillo 
de  Mora  y  Lerma,  vecino  de  la  villa  de  Daniel,  y  á  sus  hijos  y  descendientes,  y 
sirvió  con  50.000  reales. 

En  28  del  mismo  mes  y  año  S.  M.  declaró  por  hijodalgo  á  Miguel  López  de 
Perona  y  Rosillo  y  á  Juan  y  Cristóbal  de  Perona,  sus  hijos  casados,  y  á  los  demás 
sus  descendientes;  concediólo  la  Junta,  pagando  6.000  ducados. 

En  6  de  Marzo  del  dicho  año  S.  M.  declaró  por  hijodalgo  á  Pedro  Fernández 
DE  Esteban,  vecino  de  la  villa  del  Montijo,  y  á  sus  hijos  y  descendientes,  y  sirvió 
con  4.000  ducados. 

En  dicho  día  S.  M.  declaró  por  hijodalgo  á  Francisco  de  Rojas  González, 
vecino  de  la  villa  de  Juncos,  y  á  sus  hijos  y  descendientes,  y  sirvió  con  4.000 
ducados. 

En  dicho  día  declaró  S.  M.  por  hijodalgo  á  Nicolás  de  Paredes,  vecino  de  la 
villa  de  Borox,  y  á  sus  hijos  y  descendientes,  por  4.000  ducados. 

En  dicho  día  S.  M.  declaró  por  hijodalgo  á  Juan  de  Huerta  Cabello,  vecino 
de  la  villa  de  Borox,  y  á  sus  hijos  y  descendientes,  por  4.000  ducados. 

En  14  de  dicho  mes  y  año  declaró  S.  M.  por  hijodalgo  á  Alvaro  Méndez  Coe- 
llo,  vecino  de  Úbeda,  y  á  sus  hijos  y  descendientes,  por  40.000  reales. 

En  dicho  día  declaró  S.  M.  por  hijodalgo  á  Francisco  Jiménez,  regidor  de 
Esquivias,  y  sirvió  con  4.000  ducados. 

En  21  de  dicho  mes  y  año  declaró  S.  M.  por  hijodalgo  á  Juan  López  Migi- 
llen,  vecino  de  la  villa  de  Alcalá  de  Guadaira,  y  á  sus  hijos  y  descendientes,  y 
sirvió  con  4.000  ducados. 

En  27  de  dicho  mes  y  año  declaró  S.  M.  por  hijodalgo  á  Alonso  Sánchez  Ca- 
bero, vecino  de  la  villa  de  la  Puebla  de  la  Calzada,  y  á  sus  hijos  y  descendientes, 
y  sirvió  con  4.000  ducados. 

En  22  de  Abril  de  dicho  año  declaró  S.  M.  por  hijodalgo  al  licenciado  Juan 
GORDÓN  de  Valencia,  vecino  de  las  villas  de  Bienvenida  y  Sangre,  y  á  sus  hijos 
y  descendientes,  y  sirvió  con  4.000  ducados. 

En  29  del  dicho  mes  y  año  declaró  S.  M.  por  hijodalgo  á  Gonzalo  de  Tova- 
RRA,  vecino  de  la  villa  de  Liétor,  y  á  sus  hijos  y  descendientes,  y  sirvió  con  4.000 
ducados. 

41 


Revista  de  Historia 

En  dicho  día  declaró  S.  M.  por  hijodalgo  á  Antonio  Fernández  Cardo,  vecino 
de  la  villa  de  Villacañas,  y  á  sus  hijos  y  descendientes,  que  el  uno  de  ellos  está 
fuera  de  la  patria  potestad,  y  sirvió  con  6.500  ducados. 

En  23  de  Mayo  del  dicho  año  declaró  S.  M.  por  hijodalgo  á  Gabriel  Díaz  del 
Romeral,  vecino  de  la  villa  de  la  Guardia,  y  á  sus  hijos  y  descendientes,  y  sirvió 
con  4.000  ducados. 

En  8  de  Junio  de  dicho  año  declaró  S.  M.  por  hijodalgo  á  Alonso  Díaz  de 
Mena,  y  á  sus  hijos  y  descendientes,  por  4.000  ducados. 

En  dicho  día  declaró  S.  M.  hijodalgo  á  Juan  Martínez  de  Mena  y  á  sus  hijos 
y  descendientes,  y  sirvió  con  4.000  ducados. 

En  dicho  día  declaró  S.  M.  por  hijodalgo  á  Diego  de  Llamo  y  á  Marcos  Ro- 
mero y  Pedro  de  Llamo,  sus  hijos  casados,  y  á  los  demás  sus  hijos  y  descen- 
dientes, y  sirvió  con  7.000  ducados. 

En  dicho  día  declaró  S.  M.  por  hijodalgo  á  Sebastián  de  Carrión  Agraz  y  á 
sus  hijos  y  descendientes,  y  sirvió  con  4.000  ducados. 

En  13  de  dicho  mes  y  año  declara  S.  M.  por  hijodalgo  al  licenciado  Gonzalo 
Camero  Nieto  y  Mexía,  vecino  de  Villanueva  de  los  Infantes,  y  á  sus  hijos  y 
descendientes,  y  sirvió  con  4.000  ducados. 

En  dho.  día  declaró  su  Mag.d  por  hixo-dalgo  á  D."  Sancho  Cathalau  del 
Abad  y  á  D.  a  María  Rodríguez  de  Avila,  su  hermana,  vez.os  de  la  villa  de  Villa 
hermosa  y  á  los  hixos  i  descendientes  del  dho.  D."  Sancho  y  siruió  con  50.000  R.s 

En  dho.  día  declaró  su  Mag.d  por  hixodalgo  á  Bart.me  Sánchez  del  Abad, 
vezino  de  la  villa  de  Villanueva  de  los  Infantes  y  á  sus  hixos  i  deszendientes  y 
sirvió  con  4.000  Duc.s 

En  18  de  febrero  de  1631  declaró  su  Mag.d  que  el  Priuilegio  de  Idalguía  que 
tiene  i  pertenece  á  Juan  Arias  Pérez,  con  oblig.ón  de  tener  Armas  y  cauallo  le 
goze  sin  este  grauamen. 

En  15  de  Abril  del  dho.  año  declaró  su  Mag.d  por  hixodalgo  á  Gabriel  Sánchez 
Palacios,  vezino  de  la  villa  de  Ocaña  y  á  sus  hixos  i  deszendientes  y  siruió  con 
4.000  duc.s 

En  15  de  Ag.t»  del  dho.  año  declaró  su  Mag.d  que  Xptoual  Garzía  Monteagudo, 
á  quien  los  Señores  Reyes  Cathólicos  armaron  cauallero  en  la  vega  de  Granada 
por  sus  seruizios,  gozen  de  hidalgos  él  y  sus  deszendientes. 

En  24  de  Nou.re  de  dho.  año  declaró  su  Mag.d  por  hijosdalgo  al  Liz.do  Francisco 
de  Cogollos,  vezino  de  la  villa  del  Burgo  de  Osma  y  á  sus  hixos  i  deszendientes,  y 
siruió  con  47.000  R.s 

En  4  de  Mayo  de  1632  se  despachó  zédula  para  que  al  traslado  de  una  Proui- 
sión  que  fué  en  ella  sacada  del  Archiuo  de  Simancas  por  donde  los  Señores  Reyes 
Cathólicos  dieron  priuilegio  de  Nobleza  á  Hernán  Pérez  Coronel,  se  dé  tanta  fee 
como  al  original  (que  diz  que  se  perdió),  sin  perjuicio  del  d.ro  de  su  Mag.d  y  para 
el  efecto  que  huviere  lugar. 

En  17  de  Ag.to  del  mismo  año  se  despachó  Idalguía  á  Gabriel  de  Pastrana  y 
Ana  Pérez,  su  mujer,  para  él  y  los  hijos  que  tuviere,  así  los  nacidos  como  los  que 
nazieren  de  la  dha.  Ana  Pérez,  con  calidad  que  si  el  dho.  Gabriel  de  Pastrana 
embiudase  y  se  volviere  á  casar  los  hixos  de  la  otra  muger  no  han  de  gozar  de 
esta  hidalguía,  pero  si  la  dha.  Ana  Pérez  embiudare,  voluiéndose  á  cassar,  los 
demás  hixos  que  tuviere  han  de  ser  hidalgos. 

En  27  de  Diz.re  del  mismo  año  su  Mag.d  declaró  por  hixodalgo  á  D."  Francisco 
Chacón,  vezino  de  Huette  y  á  sus  hixos  y  deszendientes. 

42 


y  Genealogía  Española. 

En  25  de  Ag.to  del  año  1633  declaró  su  Mag.d  por  hixodalgo  á  Alonso  Téllez 
de  Villorosel,  vezino  de  Cassarruuios  y  á  sus  hixos  y  deszendientes. 

En  21  de  Novje  del  mismo  año  su  Mag.d  declaró  por  hijodalgo  á  Simón  Gutié- 
rrez de  Azque  y  Castillo,  vez.no  de  Ubeda  y  á  sus  hixos  y  deszendientes. 

En  24  de  henero  de  1634  declaró  su  Mag.d  por  hixodalgo  á  Gaspar  Moral  de 
Ziruela  y  Muñoz  y  á  sus  hixos  i  deszendientes. 

En  2  de  Abril  del  mismo  año  su  Mag.d  declaró  por  hixodalgo  á  Fernando 
Parreño  de  Castilla,  vezino  de  la  villa  de  Aroche  y  á  sus  hixos  y  deszen- 
dientes. 

En  el  mismo  día  su  Mag.d  declaró  por  hixodalgo  á  Fran.co  Pérez  Boza  de 
Chaues,  vezino  de  la  dha.  villa  de  Aroche  y  á  sus  hixos  y  deszendientes. 

En  12  de  Junio  del  mismo  año  su  Mag.d  declaró  por  hixodalgo  al  Lizenciado 
Alonso  de  Hervás,  vez.no  de  la  villa  de  Ocaña  y  á  sus  hijos  y  deszendientes. 

En  18  de  Diz. re  del  mismo  año  su  Mag.d  declaró  por  hixodalgo  al  Capitán  Diego 
Ruiz  de  Sizilia,  vezino  de  la  villa  de  Colmenar  de  Oreja  y  á  sus  hixos  y  deszen- 
dientes. 

En  5  de  Abril  de  1635  su  Mag.d  declara  por  hixodalgo  á  D."  Alonso  Carranco 
de  Orrega,  vezino  de  la  villa  de  Guadalcanal  y  á  sus  hixos  y  deszendientes,  y  siruió 
con  4.000  ducados.  / 

En  26  de  Ag.to  del  mismo  año  su  Mag.d  declaró  por  hixodalgo  de  sangre  á  don 
Alonso  Carranco  de  Ortega  y  D.n  Pedro  de  Ortega  Freile,  su  hixo,  vezino  de  la 
villa  de  Guadalcanal  y  á  sus  hixos  y  deszendientes,  rasgando  el  antexedente  como 
se  hizo,  y  siruió  con  4.000  duc.s 


43 


Revista  de  Historia 


bibliografía 


En  esta  Sección  se  dará  cuenta  de  todos  los  libros  españoles  y  extran- 
jeros que  sean  remitidos  á  esta  Redacción  y  traten  de  materias  congéneres 
á  las  que  son  objeto  de  nuestra  publicación. 

REVISTA  DE  REVISTAS 


Los  títulos  de  los  artículos  de  Historia  y  Genealogía  que  figuren  en  los 
sumarios  de  las  Revistas  españolas  y  extranjeras. 


REVISTAS  ESPAÑOLAS 

Revista  de  Archivos,  Bibliotecas  y  Mu- 
seos, 1911.  Noviembre-Diciembre.— Re- 
presentación de  los  Autos  Sacramenta- 
les en  el  período  de  su  mayor  floreci- 
miento (continuación),  porM.  ¿atorre  y 
Badillo.— Los  motines  militares  en  Flan- 
des  (continuación),  por  Lucas  de  Torre. 
Documentos:  I.  Correspondencia  de  los 
Reyes  Católicos  con  el  Gran  Capitán 
durante  las  campañas  de  Italia.— U.  La 
batalla  de  Mulbherg.  Relación  contem- 
poránea. Pliego  8  de  los  Procesos  contra 
los  protestantes  españoles  del  siglo  XV L 

Arcfíivo  de  Investigaciones  Históricas. 
Año  I,  tomo  II,  núm.  5.— El  sepulcro  de 
los  Theotocópuli  en  San  Torcuato  de 
Toledo,  por  Francisco  de  Borja  de  San 
Román.— Cartas  de  D.Diego  Hurtado  de 
Mendoza  (continuación),  por  M.  R.  Joul- 
ché-Delsbosc. 

Boletín  de  la  Comisión  de  Monumen- 


tos de  Navarra.  Año  II,  tercer  trimestre 
de  1911.— El  lignum  crucis  de  la  Cate- 
dral de  Pamplona,  por  Mariano  Arigita. 
Gacetilla  de  la  Historia  de  Navarra,  por 
Arturo  Ca/np/o/z.— Documentos  inéditos, 
por  Carlos  Marictialar. 

Boletín  de  la  Real  Academia  de  la 
Historia,  1912,  Enero.— Traslación  de 
cuerpos  Reales  de  Granada  á  San  Loren 
zo  de  El  Escorial  y  de  Valladolid  ¿Gra- 
nada, por  £/  Duque  de  TSerclaes.— El 
Doctor  D.  José  Celestino  Mutis  en  Nue- 
va Granada,  por  Juan  Pérez  de  Guzmán 
y  Ga//o.— Relaciones  entre  España  é  In- 
glaterra durante  la  guerra  de  la  Inde- 
pendencia, por  A.  Rodríguez  Villa.— El 
trifinio  romano  de  Villanueva  de  Cór- 
doba, por  Fidel  Fita.— jovellanos  en  el 
Real  Consejo  de  las  Órdenes  Militares 
(conclusión),  por  José  Gómez  Centu- 
rión. 

Linajes  de  Aragón,  tomo  III,  núm.  I. 
Algunas  cartas  reales,  por  Alberto  Pa- 


44 


y  Genealogía  Española. 


/i/V/o.— Presidentes  de  la  Real  Audiencia 
de  Aragón  en  el  siglo  XVIll,  por  D.  Gre- 
gorio Garda  C/pr¿s.— Ricos  Hombres  de 
Aragón:  los  Bardaxi,  por  Gregorio  Gar- 
cía Ciprés.— Los  Juste,  por  Feliciano 
Paraíso  y  Gil.— Los  Montclús  ó  Mon- 
clús,  por  Feliciano  Paraíso  y  G//.— Plie- 
go4.°del  Armorial  de  Aragón  de  Vitales. 

Núm.  //.—Ligeras  notas  sobre  blaso- 
nes aragoneses  en  el  siglo  XVI,  por  don 
Francisco  de  Paula  Moreno,— Los  Bar- 
daxi (continuación),  por  D.  Gregorio 
García  Ciprés. — Linajes  navarros:  Na- 
vascués,  por  D.  Santiago  Otero.— Plie- 
go 5.*^  del  Armorial  de  Aragón  de  Vi- 
tales. 

Revista  del  Centro  de  Estudios  Histó- 
ricos de  Granada  y  su  Reino.  Año  I,  nú- 
mero 3.— Presentimiento  y  juicio  de  los 
moros  españoles  sobre  la  caída  inmi- 
nente de  Granada  y  su  Reino  en  poder 
de  los  cristianos,  por  M.  Gaspar  Remi. 
ro.—La.s  inscripciones  de  la  Alhambra 
(errata  corrigenda),  por  M.  G.  Remiro. 
Abenhazan  de  Córdoba.  Nocat  alarus  fi 
tanarij  aljoleta:  Regalos  de  la  novia  so- 
bre los  anales  de  los  califas  (texto  ára- 
be), por  Cristian  Federico  Seybold.—La 
Junta  Suprema  de  Gobierno  de  Grana- 
da. La  Junta  de  Granada  en  sus  relacio- 
nes con  la  Suprema  Central  del  Reino, 
por  José  Palanca  Romero.— La.  Chanci- 
llería  de  Granada  durante  la  dominación 
francesa,  por  José  María  Caparros. 

La  España  Moderna,  1912,  Enero.— 
Alfonso  X,  el  f/np/azado;  noticias  acerca 
de  un  milagro,  por  Juan  Ruiz  de  Obre- 
gón  y  /?efor/í7/o.— Curiosidades  Toleda- 
nas, por  Rodrigo  Amador  de  los  Ríos. 

La  Lectura,  191 1,  Diciembre.— Madrid 
en  tiempo  de  Carlos  II,  el  Hechizado, 
por  Julián  Juderías. 


Euskaí-Erria,  1912,  15  de  Enero.— 
Misceláneas  históricas  recopiladas  por 
el  Marqués  de  Seoane:  Correspondencia 
epistolar  entre  D.  José  Vargas  Ponce  y 
D.  Juan  Antonio  Moguel  (continuación). 


REVISTAS  EXTRANJERAS 

Rivista  Araldica,  Roma.  Año  X,  1912. 
La  nacionalité  comptoire  précis  d'histoi- 
re  féodale  (837-1.678),  por  P.  A.  Pidous. 
El  «Warbas»  della  Casa  D'Este,  por  el 
Conde  J.  Pasini  Frosani. 

Rivista  Storica  Italiana,  Ottobre-D¡- 
cembre,  1911;  Turin.- Storia  di  Barce- 
llona,  por  Mazei  S. 

Revue  Hispanique.  Último  número 
(corresponde  á  Diciembre  de  1910). — 
«El  Cid»  de  Dozy,  por  Julio  PuyoL— Me- 
morial de  crianza  y  vanquete  virtuoso 
para  criar  hijos  de  grandes  y  otras  cosas: 
compuesto  por  un  cortesano.  En  Qara- 
goga,  1548:  reimprímelo  Juan  M.  Sán- 
chez—Ambrosio de  Morales,  estudio 
biográfico,  por  Enrique  Redel. 

Bulletin  Hispanique  (anales  de  la  Fa- 
culté des  Lettres  de  Bordeaux  et  des 
Universités  du  Midi),  1912;  Janvier- 
Mars.  Une  chronique  latine  inedite  des 
Rois  de  Castille  (1236),  per  G.  Cirot.- 
El  doctor  Bartolomé  Hidalgo,  por/.  Gó- 
mez Ocaña. 

Archivo  Histórico  Portuquez,  Lisboa; 
vol.  VIH,  1911.— A  princesa  D.^  Isabel:  a 
sua  ama,  a  sua  doen^a,  o  Dr.  Antonio 
Mendes, por Sousa  Viterbo.— Ávida  Lis- 
boeta nos  seculos  XV  e  XVI  —Pequeños 
cuadros  documentáis.  Peditorios  e  pe- 
dintes,  por  Víctor  Ribeíro. 

Teobaldo. 


45 


Revista  de  Historia 


NOTICIAS   OFICIALES 


Nuevos  Títulos  del  Reino. 

Por  Real  decreto  de  25  de  Diciembre  de  1911  se  ha  hecho  merced  de 
Título  del  Reino,  con  la  denominación  de  Conde  de  Lavern,  á  D.  Pedro 
Gerardo  Maristany  y  Oliver. 

Este  decreto  se  publicó  en  el  mes  de  Diciembre;  pero  por  haberse  pade- 
cido un  error  en  su  redacción  se  ha  vuelto  á  reproducir  en  la  Gaceta  del 
9  de  Enero. 

—Por  Real  decreto  de  31  de  Diciembre  de  1911  se  ha  hecho  merced  de 
Título  del  Reino,  con  la  denominación  de  Conde  de  Cuevas  de  Vera,  á  don 
Carlos  Caro  y  Potestad  Caro  y  Chapman,  Licenciado  en  Derecho,  hijo  de 
D.  Carlos  Caro  y  Caro,  conde  de  Caltavuturo,  ya  difunto,  y  de  D.^  Emilia 
Potestad  y  Chapman,  hija  de  los  Marqueses  de  Potestad  Fornari,  actual 
Condesa  viuda  de  Caltavuturo. 

—Por  Real  decreto  de  8  de  Enero  de  este  año  se  ha  hecho  merced  de 
Título  del  Reino  á  D.  Enrique  Guillermo  de  Scholtz  y  Caravaca,  con  la 
denominación  de  Marqués  de  Belvis  de  las  Navas,  «conforme— dice  la  con- 
cesión—á  deseos  manifestados  por  el  citado  señor,  fundados  en  haber  per- 
tenecido á  ascendientes  suyos  por  línea  materna,  según  asegura,  un  anti- 
guo señorío  con  ese  nombre».  El  Sr.  Scholtz  es  padre  de  la  señora  viuda  de 
Iturbe  y  de  la  Marquesa  de  Ivanrey. 

—Por  Real  decreto  de  16  de  Enero  de  este  año  se  ha  hecho  merced  de 
Título  del  Reino,  con  la  denominación  de  Conde  de  Calleja,  á  D.  Julián 
Calleja  y  Sánchez,  senador  vitalicio  del  Reino,  presidente  de  la  Real  Aca- 
demia de  Medicina,  decano  de  la  Facultad  de  Medicina  de  la  Universidad 
Central,  vocal  del  Real  Consejo  de  Sanidad,  individuo  de  número  de  la  Real 
Academia  de  Ciencias  Exactas,  Físicas  y  Naturales,  «que  cumple  en  este 
año— dice  la  concesión— el  quincuagésimo  de  su  meritoria  y  fecunda  labor 
profesional». 

—Por  Real  decreto  de  22  de  Enero  de  este  año  se  ha  hecho  merced  de 
Título  del  Reino,  con  la  denominación  de  Conde  de  Artal,  á  D.  José  Artal: 
«En  atención  á  los  méritos  contraídos  por  dicho  señor  como  Presidente  de 

46 


y  Genealogía  Esoañola. 

la  Cámara  de  Comercio  española  de  Buenos  Aires  y  organizador  y  Presi- 
dente del  Comité  ejecutivo  de  la  Sección  española  de  la  Exposición  Uni- 
versal celebrada  en  aquella  capital  con  motivo  de  las  fiestas  del  Centenario 
de  la  República  Argentina.» 

Otras  gracias. 

Por  Real  decreto  de  22  de  Enero  de  este  año  se  ha  concedido  la  Gran 
cruz  de  Carlos  III,  libre  de  gastos,  á  D.  Joaquín  Sánchez  Gómez,  teniente 
general  del  Ejército,  jefe  de  la  Casa  Militar  de  S.  M.  el  Rey,  en  la  vacante 
de  D.  Federico  Alameda  y  Liancourt,  teniente  general  del  Ejército. 

—Por  Real  decreto  de  26  de  Enero  de  este  año  se  autoriza  á  D."*  María 
del  Pilar  de  León  y  de  Gregorio,  marquesa  de  Squilache,  grande  de  Es- 
paña, dama  de  S.  M,  la  Reina  y  de  la  Banda  de  la  Orden  de  María  Luisa, 
«para  que  pueda  designar  quién  haya  de  sucedería  en  dicha  Grandeza,  que 
l¿  fué  concedida  por  sola  su  vida  por  Real  decreto  de  27  de  Enero  de  1910». 

Mercedes  de  Hábito  en  las  Órdenes  militares. 

Por  Real  decreto  de  2  de  Enero  de  este  año  se  ha  concedido  merced  de 
Hábito  de  la  Orden  militar  de  Santiago  á  D.  Federico  de  Loygorri  y  Vives 
de  la  Torre  y  Ciscar,  primer  teniente  de  Caballería,  hijo  de  D.  Federico  de 
Loygorri  y  de  la  Torre,  contralmirante,  senador  vitalicio  del  Reino,  caba- 
llero profeso  del  Hábito  de  Santiago. 

— Por  Reales  decretos  de  17  de  Enero  de  este  año  se  ha  concedido  mer- 
ced de  Hábito  de  la  Orden  militar  de  Montesa  á  D.  Ramón  García  Mena- 
cho,  general  de  brigada,  y  á  D.  Vicente  García  Menacho  y  Rodenas. 

—Por  Real  decreto  de  22  de  Enero  de  este  año  se  ha  concedido  merced 
de  Hábito  de  la  Orden  militar  de  Montesa  á  D.José  de  la  Azuela  y  Salcedo, 
comandante  de  Infantería. 

—Por  Reales  decretos  de  22  de  Enero  de  este  año  se  ha  concedido  mer- 
ced de  Hábito  de  la  Orden  militar  de  Santiago  á  los  hermanos  D.  Tomás  y 
D.  Enrique  Tamarit  Moore  Villa  y  de  Pedro,  ambos  ingenieros  de  Caminos, 
Canales  y  Puertos. 

Títulos  vacantes. 

Por  Real  orden  de  29  de  Diciembre  de  1911  se  anuncia  por  primera  vez 
la  vacante  del  Título  de  Marqués  de  Apeztegaia,  con  Grandeza  de  España. 

47 


Revista  de  Historia  y  Genealogía  Española. 

—Por  Real  orden  de  la  misma  fecha  se  anuncia  por  segunda  vez  la  va- 
cante de  los  Títulos  de  Marqués  de  Casa  Rábago,  de  Huidobro,  del  Llano 
y  de  Rabell. 

—Por  Real  orden  de  2  de  Enero  de  este  año  se  anuncia  por  primera  vez 
la  vacante  de  los  Títulos  de  Conde  de  Amarante,  de  Calatrava  y  de  Bailo- 
bar  y  de  Marqués  de  Valero  de  Urria. 

— Por  Real  orden  de  10  de  Enero  de  este  año  se  anuncia  por  segunda 
vez  la  vacante  de  los  Títulos  de  Conde  de  Calderón,  del  Castillo  de  Tajo, 
de  la  Diana  y  de  San  José  de  Santurce. 

— Por  Real  orden  de  12  de  Enero  de  este  año  se  anuncia  por  segunda 
vez  la  vacante  de  los  Títulos  de  Conde  de  Valdeinfantas  y  de  Vizcondes 
de  Campo  Grande  y  Torre  de  Albarragena. 

— Por  Real  orden  de  20  de  Enero  de  este  año  se  anuncia  por  segunda 
vez  la  vacante  de  los  Títulos  de  Marqués  de  Quintanar,  con  Grandeza  de 
España,  y  de  Conde  de  Santibáñez  del  Rio. 

Noticias  varias. 

El  día  28  del  pasado  Enero  celebró  la  Real  Academia  de  la  Historia 
solemne  sesión  para  dar  posesión  de  la  plaza  de  número  al  Académico  electo 
Excmo.  Sr.  D.  Camilo  García  de  Polavieja. 

Leyó  el  Sr.  Marqués  de  Polavieja  un  erudito  y  documentado  trabajo 
sobre  la  «Colonización  de  los  españoles  en  América»,  y  contestó  al  neófito 
con  un  discurso  aplaudidísimo  nuestro  ilustre  colaborador  D.  Francisco  Fer- 
nández de  Béthencourt. 

En  la  misma  sesión  se  distribuyeron  los  premios  al  talento  y  la  virtud,  que 
reparte  anualmente  la  Academia, 

—Por  la  Real  Academia  de  la  Historia  ha  sido  adjudicado  el  premio  al 
talento,  instituido  por  D.  Fermín  Caballero,  á  nuestro  ilustrado  colaborador 
D.  Mariano  Arigita,  canónigo  de  la  Santa  Iglesia  Catedral  de  Pamplona. 

La  obra  tan  justamente  premiada  es  un  interesante  y  erudito  trabajo 
sobre  «La  Asunción  de  la  Santísima  Virgen  y  su  culto  en  Navarra». 

Reciba  nuestra  más  cordial  enhorabuena. 

El  Conde  de  Lascoiti. 

Sección  de  consultas. 

Se  contestarán  en  esta  Sección  las  consultas  que,  referentes  á  la  índole 
de  nuestra  publicación,  formulen  nuestros  suscriptores. 

48 


ti 


E\?l5Tñ  DE  HISTORIñ 

V  DE  6ENEñL0GÍñ 

F5PñÑ0Lñ 


Núm.  2. 


15  MARZO  1912  : 


Dn  doGomeiiío  más  para  la  historia  dei  sapo  de  Cádiz  en  iS9G 


La  toma  y  saqueo  de  Cádiz  por  los  ingleses  en  el  verano  de  1596  son 
acontecimientos  dignos  de  estudio,  desde  muy  diversos  puntos  de  vista; 
pero  tengo  por  indudable  que  lo  que  principalmente  los  ha  conservado 
hasta  nuestro  tiempo  en  la  memoria  de  los  curiosos  ha  sido  una  particula- 
ridad ajena  á  ellos,  aunque  con  ellos  ligada:  la  circunstancia  de  haber  recor- 
dado Cervantes  en  uno  de  sus  sonetos,  con  despiadada,  aunque  bien  mere- 
cida burla  irónica,  la  más  que  exquisita  prudencia  con  que  el  Duque  de 
Medina  Sidonia,  capitán  general  del  mar  Océano,  se  portó  en  aquella  oca- 
sión memorable. 

Sabido  es  que  aquel  magnate,  mostrando  ser  el  mismo  que  desdichada- 
mente había  dado  al  traste  en  1588  con  la  Armada  Invencible,  mal  confiada 
por  Felipe  II  á  sus  menguadísimas  dotes,  no  acudió  como  debía,  ocho  años 
después,  al  socorro  de  Cádiz,  en  donde  los  ingleses  del  Conde  de  Essex 
desembarcaron  y  permanecieron  veinticuatro  días  muy  á  sus  anchas.  Y  es 
bien  sabido  que  en  todo  este  tiempo  el  Duque  anduvo  de  acá  para  allá, 
rondando  á  Cádiz,  siempre  á  buena  distancia,  como  quien  quiere  y  no  se 
atreve,  hasta  que  pasó  todo  peligro. 


«Y  al  cabo,  en  Cádiz,  con  mesura  harta. 
Ido  ya  el  Conde,  con  ningún  recelo, 
Triunfando  entró  el  gran  Duque  de  Medina.» 

49 


Revista  de  Historia 

Los  pormenores  de  aquel  bochornoso  acontecimiento  podían  creerse 
entera  y  minuciosamente  conocidos  desde  que  D.  Adolfo  de  Castro  sacó  á 
luz,  por  acuerdo  del  Ayuntamiento  de  aquella  ciudad,  el  libro  titulado  His- 
toria del  saqueo  de  Cádiz  por  los  ingleses  en  1596,  escrita  por  Fr.  Pedro 
de  Abréu  (Cádiz,  Revista  Médica,  1886);  pues,  como  reza  la  portada,  este 
libro  contiene,  además  de  tan  curioso  escrito,  «otras  relaciones  contempo- 
ráneas y  algunos  documentos  ilustratorios».  Con  todo  esto,  aún  los  archi- 
vos no  habían  dado  de  sí  cuanto  encerraban  para  esclarecer  este  concre- 
tísimo punto  de  nuestra  historia,  y  en  Marzo  de  1911,  D.  Pelayo  Quintero 
sacó  á  luz,  asimismo  en  Cádiz,  impresa  en  linda  edicioncita,  Otra  relación 
del  saqueo  é  incendio  de  Cádiz  por  los  ingleses  en  el  año  1596,  precioso 
documento  cuyo  original,  así  como  los  de  las  dos  ilustraciones  que  lo 
acompañan,  posee  mi  querido  amigo  el  .Sr.  Duque  de  T'Serclaes  de 
Tilly,  insigne  y  muy  erudito  bibliófilo,  en  cuya  biblioteca,  vastísimo  arse- 
nal de  inapreciables  materiales  históricos  y  literarios,  trabajé  á  todo  mi 
sabor  los  doce  años  de  mi  última  permanencia  en  Sevilla. 

Pero  á  tales  noticias,  á  la  verdad,  aún  puede  añadirse  algo  enteramente 
desconocido  hasta  hoy.  En  la  segunda  mitad  del  año  1905,  una  feliz  casua- 
lidad y  una  amistosa  donación  trajeron  á  mis  manos,  con  otros  curiosos 
documentos  que  habían  pertenecido  en  los  primeros  años  del  siglo  XVII  á 
D.  Francisco  Duarte,  presidente  de  la  Casa  de  la  Contratación  de  Indias, 
algunos  referentes  á  la  dicha  afrenta  nacional,  y  de  los  cuales  hoy  daré  á 
conocer  uno  digno  de  entera  fe:  el  pliego  de  los  cargos  que  por  su  increí- 
ble abandono  se  hicieron  al  Duque  de  Medina  Sidonia  en  el  proceso  ins- 
truido con  ocasión  de  aquel  tremendo  desastre.  Es  copia  de  entonces, 
ocupa  algo  más  de  tres  planas  en  folio,  y  dice  así: 


«Házesele  cargo  de  que  siendo  capitán  jeneral  del  mar  océano  y  costa 
de  la  Andaluzia,  y  deviendo  en  Razón  de  las  obligaciones  de  su  officio 
tener  prevenidos  todos  los  lugares  y  plagas  de  aquella  costa,  para  que  los 
enemigos  no  pudiesen  hazer  daño  en  ellos  y  tener  proveydo  y  mandado  a 
todos  los  lugares  que  en  qualquier  Rebato  o  nueva  de  enemigos  acudiesen 
con  la  mas  jente  y  armas  que  pudiesen  a  socorrer  al  lugar  o  parte  que  mas 
necesidad  tuviese,  no  lo  hizo;  antes  estava  al  tienpo  que  el  enemigo  vino 
sobre  la  giudad  de  Cádiz  tan  mal  pergebida  y  falta  de  armas  y  govierno,  y 
fué  tan  mal  socorrida,  que  hallándola  el  enemigo  tan  sin  defensa  se  entró  y 

50 


y  de  Oenealogia  Española. 

apoderó  della  sin  ninguna  Resistencia,  en  que  se  perdió  tanta  hazienda, 
jente  y  Reputación  como  es  notorio,  todo  lo  qual  pesara  si  como  tal  capi- 
tán jeneral  uviera  acudido  á  sus  obligaciones.  Házesele  este  cargo  por  los 
dichos  de  Diego  López  de  Castro  (fol.  76),  don  Pedro  Martinez  de  Hinojosa 
(fol.  90),  Matlieo  Márquez  Gaytan  (fol.  97),  Juan  de  Argomedo  (folios  103 
y  104),  Hernán  López  de  Castro  (fol.  107),  Luys  Espinóla  (fol.  111),  don 
Juan  Garavito  (fol.  113),  Francisco  Fernandez  de  Ángulo  (117),  Luis  de  Ri- 
bero (118),  Miguel  Vendrel  (fol.  132),  el  licenciado  Azevedo  (188),  don 
Diego  de  Viilavicencio  (189). 

»Iten,  se  le  haze  cargo  de  que  aviendo  Recibido  en  la  villa  de  Conil,  que 
es  cerca  de  la  ciudad  de  Cádiz,  cartas  de  la  casa  de  la  contratación  de 
Sevilla  y  del  licenciado  Armenteros,  en  29  de  Junio,  en  que  se  le  avisava 
como  la  Armada  enemiga  se  avia  descubierto  sobre  Lagos  y  le  pedian  en- 
trase en  la  ciudad  de  Cádiz  a  dar  la  orden  que  conviniese  para  la  guarda  y 
defensa  della  y  de  todo  lo  demás  que  allí  uviera,  y  aviéndoselo  también 
pedido  la  dicha  ciudad  de  Cádiz  y  él  Respondido  y  ofrecido  de  lo  hazer, 
aviendo  tenido  tienpo  para  ello,  porque  el  enemigo  no  desembarcó  hasta 
primero  de  Julio  en  la  tarde,  no  lo  hizo,  ni  cumplió  ni  enbió  persona  que 
Representase  la  suya,  por  lo  qual  y  estar  la  dicha  ciudad  de  Cádiz  con  tan 
mal  orden  y  falta  de  quien  la  Rijese  y  governase  sucedió  la  dicha  pérdida, 
lo  qual  cessara  si  él,  cumpliendo  con  sus  obligaciones,  fuera  ó  enbiara  quien 
la  governara,  como  lo  envió  a  Sanlucar,  por  ser  lugar  suyo,  sin  ser  nece- 
sario. Los  testigos  del  primero  cargo  1  D.  Rodrigo  Ponce  de  León  (fol.  357), 
la  carta  de  la  contratación  (fol.  35),  y  las  que  él  Respondió  (núm.  4,  folios 
1,9,  11),  y  la  patente  que  dio  a  D.  Rodrigo  Ponce  para  que  fuese  á  Sanlu- 
car (fol.  6). 

»Iíen,  se  le  haze  crrgo  de  que,  teniendo  obligación  de  enbiar,  así  de  los 
lugares  de  su  estado  como  de  todos  los  demás  de  donde  lo  pudiese  aver, 
el  mayor  socorro  de  jente  y  armas  que  pudiese  a  la  ciudad  de  Cádiz  para 
su  guarda  y  defensa,  no  lo  hizo;  antes,  dexando  aquella  ciudad  en  el  peligro 
en  que  estava  y  no  teniendo  ninguno  la  de  Sanlucar,  le  enbió  mucha  gente 
de  a  pie  y  de  á  cavallo,  donde  con  estar  más  lexos  que  Cádiz,  llegaron  y 
entraron  lunes  por  la  mañana,  mucho  antes  que  el  enemigo  echase  jente  en 
tierra.  De  los  dichos  de  Alonso  Gómez  de  01vera(fol.  177),  Antón  Sánchez 
de  León  (178),  Gonzalo  López  (179),  corregidor  de  Medina  Qidonia  (199), 
D.  Rodrigo  Ponce  (35),  cartas  del  Duque  (5  y  59),  R."*  núm.  4. 

»Iten,  se  le  haze  cargo  de  que,  estando  los  galeones  y  fregatas  de  arma- 
da de  su  magestad  y  naos  capitana  y  almiranta  de  la  flota  y  18  galeras  de 
España  el  domingo  30  de  Junio  en  la  entrada  de  la  baya,  en  tan  buen  orden, 

51 


Revista  de  Historia 

concierto  y  forma  de  batalla,  que  llegando  allí  el  enemigo  con  su  armada 
y  teniendo  el  tienpo  en  fabor  que  le  forsava  a  entrar,  no  lo  osó  hazer,  el 
dicho  Duque  enbió  con  Juan  de  la  (^erna,  su  vasallo,  y  alcayde  de  Chicla- 
na  y  capitán  de  la  jente  de  a  caballo  de  ella  un  Recaudo  al  presidente  de 
la  casa  de  la  contratación,  en  que  le  mandava  que  hiziese  Retirar  la  armada 
al  puntal,  porque  él  entraría  aquella  noche  en  Cádiz  con  mucha  jente  de 
socorro,  el  qual  Recaudo  el  dicho  Juan  de  la  Qerna  dio  al  dicho  presidente, 
estando  en  el  muelle  de  la  dicha  giudad  con  los  jenerales  de  armada  y  flo- 
tas y  otros  ministros  tratando  de  lo  que  avían  de  hazer,  y  aunque  avía  con- 
trarios paresceres,  oyendo  el  dicho  Recaudo  como  de  su  capitán  jeneral  y 
cabega  de  todo,  se  Resolvieron  en  hacer  la  dicha  Retirada,  de  la  qual  y  no 
aver  entrado  con  el  dicho  socorro  que  ofreció  Resultó  la  pérdida  de  todo 
lo  de  mar  y  tierra.  Dichos,  Sebastian  Acengio  (fol.  64),  Diego  López  de  Cas- 
tro (76),  Luis  de  Ribera  (129),  Miguel  Vendrel  (132),  Diego  López  de  Al- 
manga  (137),  Martin  de  Córdova  (136). 

»Iten,  se  le  haze  cargo  que,  deviendo  como  tal  capitán  jeneral  inquietar 
al  enemigo  y  enviar  gente  que  le  tocase  al  arma  y  estorvase  los  yncendios, 
sacos  y  Robos  que  los  yngleses  hazían  en  la  ysla  de  León  y  Cádiz  y  casas 
dellas,  no  lo  hizo,  pudiéndolo  hacer;  antes,  pidiéndole  algunos  cavalleros 
soldados  y  de  expirencia  jente  para  lo  suso  dicho,  no  se  la  dio  ni  quiso  dar, 
teniéndola;  y  por  no  darla  sucedieron  los  dichos  Robos,  sacos  y  yncendios. 
Dichos  D.  Francisco  de  Herrera  Melgarejo  (54),  D.  Alvaro  de  Sosa  (63), 
Luis  de  Ribera  (123),  Francisco  Negrete  (49),  Leonardo  de  Cos  (162),  don 
Rafael  Espinóla  (167),  D.  Manuel  de  Benavides  (fol.  5). 

»Iten,  se  le  haze  cargo  de  que,  siendo  como  el  castillo  de  León  y  puente 
de  Suago  son  de  tanta  importangia  para  entrar  en  la  ysla  de  Cádiz,  que  si 
el  enemigo  se  apoderara  dello  no  avía  otro  paso  para  lo  cobrar,  y  debiendo 
asistir  con  su  persona  allí,  ó  deviendo  enbiar  en  su  lugar  quien  hiziese  y 
Recojiese  la  jente  de  mar  y  guerra  que  allí  venía  de  socorro,  haciendo  Ros- 
tro al  enemigo,  con  que  se  reparavan  muchos  daños,  y  en  espegial  la  que- 
ma de  la  flota  y  navios  de  su  magestad,  no  lo  hizo,  antes  mandó  Retirar  la 
jente  que  estava  en  la  dicha  puente  y  castillo,  dexando  solos  25  hombres 
con  el  alcayde  de  el  dicho  castillo,  el  qual,  después,  le  pidió  socorro  y  no  se 
lo  enbió,  pudiéndolo  hazer,  por  cuya  causa  el  dicho  alcayde  desanparó  el 
dicho  castillo,  y  vino  el  enemigo  y  se  apoderó  del  y  del  artillería  y  muni- 
ciones que  avía  dentro,  lo  qual,  aunque  antes  yntentó,  no  lo  pudo  conseguir, 
y  se  Retiró  con  pérdida  de  jente.  Dichos  Bartolomé  Juan  de  Solorzano  (28), 
Xpoval  López  (34),  D.  Alvaro  de  Sosa  (62),  y  toda  la  ynformacion  del  des- 
amparo del  castillo  (núm.  3). 

52 


;;  de  Genealogía  Española.^ 

»Iten,  se  lehaze  cargo  de  que,  debiendo  y  pudiendo  hazer  todo  el  daño 
que  fuese  pusible  al  enemigo  y  a  su  armada  para  que  no  estuviera  tan  quieto 
ni  se  fuera  tan  a  su  salvo  de  Cádiz,  no  lo  hizo  ni  procuró,  antes,  ofrecién- 
dose el  almirante  D.  Sebastian  de  Aranzibia  y  Bernardino  de  Noli  a  quemar 
la  armada  enemiga,  y  aviéndole  enbiado  sobre  ello  un  parecer  la  casa  de  la 
contratación  de  Sevilla  de  muchos  jenerales  y  capitanes  en  aprobación  de 
lo  que  el  dicho  Bernardino  de  Noli  ofrecía  y  el  dicho  D.  Sebastian,  escrito 
sobre  ello,  no  lo  quiso  hazer  ni  dar  licengia  para  ello,  siendo  los  Remedios 
tan  fáciles  y  aventurándose  tan  poco,  por  lo  qual  el  enemigo  se  fué  tan  á 
su  salvo  y  sin  daño,  dexando  hecho  tanto  como  es  notorio.  |  Carta  de  la 
contratación,  parecery  proposición  de  Noli  y  su  dicho  y  Respuesta(nij[m.  7).» 


Hasta  aquí  los  cargos,  que  son  pocos,  pero  muy  graves  y  fundados  muy 
sólidamente.  ¿Qué  fué  del  proceso  de  que  tales  cargos  resultaron?  ¿Se  im- 
puso pena  alguna  al  Duque  por  su  inexcusable  negligencia  en  acudir  al 
cumplimiento  de  sus  obligaciones?  Es  de  creer  que  no,  porque,  aun  en 
tiempo  de  D.  Felipe  el  Prudente,  y  mientras  el  mundo  sea  mundo,  podía  y 
podrá  clamarse,  como  clamaba  Juan  de  Mena,  en  una  de  las  coplas  de  su 
Laberinto: 

«Como  las  telas  que  dan  las  arañas 

Las  leyes  presentes  non  sean  átales, 

Que  prenden  los  flacos  viles  animales, 

E  muestran  en  ellos  sus  lánguidas  sañas; 

Las  bestias  mayores  que  son  más  estrañas 

Passan  por  todas  ronpiendo  la  tela, 

Assí  que  non  obra  vigor  la  cautela 

Si  non  contra  flacas  e  pobres  conpañas.» 

Francisco  Rodríguez  Marín. 


Madrid,  Febrero  de  1912. 


53 


Revista  de  Historia 


DE  "RE"  BIBLIOGRÁFICA 


ALGUNAS  OBSERVACIONES  ACERCA  DE  LA  LLAMADA   CRÓNICA   GENERAL 
DEL   GRAN  CAPITÁN 

No  hace  mucho  tiempo,  examinando  en  la  Sección  de  Manuscritos  de  la 
Biblioteca  Nacional  un  volumen  en  folio,  sin  principios,  titulado  Las  dos 
conquistas  del  reino  de  Ñapóles,  ocurrióseme  pensar  que  el  tal  fuera  el  ori- 
ginal que  sirviera  para  la  impresión  de  la  llamada  Crónica  general,  ya  que 
las  correcciones,  enmiendas  y  adiciones  de  que  está  plagado  parecían  así 
manifestarlo. 

No  puede  ser  el  manuscrito  una  copia  de  la  impresa,  porque  en  el  pri- 
mero, existen  en  varias  partes  espacios  en  blanco  para  colocar  en  ellos  nom- 
bres de  ciudades,  que  en  la  segunda,  ó  están  citadas  ó  pasadas  por  alto,  y 
natural  es  pensar  que  si  de  ésta  se  copiara  aparecerían  dichos  nombres  en 
el  manuscrito. 

Por  curiosidad  empecé  á  confrontar  ambas  obras,  valiéndome  para  ello 
de  la  edición  más  antigua  que  se  conserva  en  la  Biblioteca  Nacional,  es 
decir,  la  impresa  en  Zaragoza  por  Agustín  Millán  en  1559,  á  costa  de  Miguel 
Zapila,  mercader  de  libros,  así  vulgarmente  llamado,  pero  cuyo  verdadero 
apellido  era  el  de  Suelves;  al  hacerlo,  presentóseme  una  imposibilidad  que 
anulaba  mi  creencia,  y  fué  que  al  final  del  manuscrito  se  lee:  Sebastián 
Rodríguez,  que  le  escribió  año  de  1556.  Escrita  en  esta  fecha  la  obra,  no 
podía  haber  servido  de  original  á  la  impresa,  ni  aun  siquiera  era  anterior 
á  ella,  puesto  que,  según  varias  autoridades  en  la  materia,  la  primera  edi- 
ción fué  hecha  en  1554  por  los  mismos  que  publicaron  la  ya  mencionada. 

Aferrado  á  mi  idea,  á  pesar  de  esta  manifiesta  imposibilidad,  y  no  encon- 
trando en  ninguna  parte  ejemplares  de  la  edición  de  1554,  dudé  de  que  exis- 
tieran, no  obstante  la  afirmación  categórica  de  personas  tan  competentes 

54 


;;  de  Genealogía  Española. 

como  los  Sres.  Menéndez  y  Pelayo  (1)  y  Morel  Fácio,  y  de  la  descripción 
que  hace  de  uno  de  ellos  el  Sr.  Rodríguez  Villa,  en  su  Introducción  á  las 
Crónicas  del  Gran  Capitán. 

Atenido  á  tan  escasos  y  al  parecer  contradictorios  datos  para  resolver 
el  problema,  mi  convicción  de  que  estaba  en  lo  cierto  me  hizo  proseguir  el 
estudio,  llegando  al  resultado  por  mí  previsto;  es  decir,  que  no  existía  tal 
edición  de  1554,  y  que  el  encontrarse  alguno  ó  algunos  ejemplares  en  los 
que  se  estampe  tal  fecha,  es,  aunque  parezca  raro,  una  confirmación  de  mi 
aserto,  como  voy  á  tratar  de  demostrar. 

Aparte  de  la  igualdad  de  tamaño,  folios  y  demás  particularidades  de 
ambas  ediciones,  la  de  1559  y  la  descrita  por  el  Sr.  Rodríguez  Villa,  exa- 
minemos el  privilegio  para  la  impresión  de  una  y  otra,  y  que  copiado  á  la 
letra  dice: 

«Concede  su  alteza  privilegio  á  Miguel  Qapila,  mercader  de  libros,  que 
ninguna  persona  de  cualquier  estado  ó  condición  que  sea  por  tiempo  de 
diez  años  no  puedan  imprimir  el  libro  llamado  la  Vida  y  Corónica  del  gran 
Capitán  ni  traerlo  á  vender  de  otros  reynos  sin  licencia  suya;  y  si  lo  con- 
trario hiziere  pierda  los  libros  que  huviere  imprimido  y  incurra  en  otras 
penas  contenidas  en  el  original  privilegio.— Dado  en  Valladolid  á  VI  de 
Febrero  de  MDLIIIII.» 

Este  privilegio,  que  parece  ser  una  prueba  en  contra  de  nuestra  afirma- 
ción, es  la  más  clara  muestra  de  la  razón  que  nos  asiste,  puesto  que,  como 
hemos  visto,  se  refiere  á  la  Vida  y  Corónica  del  Gran  Capitán,  y  nunca  puede 
referirse  á  la  Crónica  llamada  Las  dos  conquistas  del  Reyno  de  Ñapóles 
donde  se  cuentan  las  altas  y  heroycas  virtudes  del  serenissimo  principe 
Rey  don  Alonso  de  Aragón,  con  los  hechos  y  hazañas  maravillosas  que  en 
paz  y  en  guerra  hizo  el  gran  Capitán  Gongalo  Hernández  de  Aguilar  y  de 
Córdoba.  Con  las  claras  y  notables  obras  de  los  capitanes  don  Diego  de 
Mendoza  y  don  Hugo  de  Cardona,  el  conde  Pedro  Navarro,  Diego  Garda 
de  Paredes,  y  de  otros  valerosos  capitanes  de  su  tiempo.  Y  así  es,  en  efecto, 
puesto  que  dicho  privilegio  es  el  que  se  inserta  en  la  traducción  que  Pablo 
Blas  Torrellas  hizo  de  la  Vida  y  Corónica  del  Gran  Capitán,  escrita  por 
Pablo  Jovio,  é  impresa  en  Zaragoza  en  1554,  á  costa  del  mencionado  Zapila, 
y  aprovechado  por  éste,  que,  para  que  no  se  notara  el  fraude,  editó  algunos 
ejemplares  de  la  Crónica,  poniéndoles  la  fecha  del  privilegio,  y  á  los  demás 
la  del  año  en  que  verdaderamente  se  hizo  la  impresión. 

Prueba  aun  más  palpable  nos  suministra  la  dedicatoria  de  Miguel  Zapila 


(I)    Así  lo  afirma  en  e!  Catálogo  de  la  Biblioteca  de  M.  Ricardo  Heredia. 

55 


Revista  de  Historia 

á  D.  Diego  Hurtado  de  Mendoza,  conde  de  Mélito,  transcrita  por  el  señor 
Rodríguez  Villa  en  la  Introducción  ya  citada;  pues  en  ella  dice  Zapila  que 
ha  pensado  poner  la  obra  en  manos  del  Conde,  «en  quien  ha  puesto  el  pru- 
dentísimo y  cathólico  rey  don  Felipe  nuestro  señor  la  suma  de  gobierno  de 
todos  los  reynos  y  señoríos  que  en  estas  guerras  y  las  otras  que  antes  y 
después  dellas  ha  tenido  nuestra  nación  en  Italia  se  han  conquistado»;  y 
como  Carlos  V  abdicó  la  corona  en  Octubre  de  1555,  es  imposible  de  todo 
punto  que  un  año  antes  de  este  acontecimiento  se  refiera  Zapila  al  «pru- 
dentissimo  y  cathólico  rey  don  Felipe  nuestro  señor». 

Quedaría  del  todo  resuelta  la  cuestión  si  tuviera  á  mano  ejemplares  de 
uno  y  otro  año,  y  pudiera  compararlos;  pero  aun  con  lo  poco  que  el  señor 
Rodríguez  Villa  copia  de  la  Introducción  y  argumento  de  la  obra— que  no 
es  tal  y  sí  sólo  una  ligera  descripción  de  Italia — que  figura  en  la  que  se 
dice  edición  de  1554,  se  puede  asegurar  que  es  la  misma  de  1559,  puesto 
que,  de  ser  ésta  la  segunda,  se  hubieran  en  ella  enmendado  los  muchos 
errores  y  dislates  que  en  una  y  en  otra  aparecen. 

Véase  la  prueba:  empieza  así  la  llamada  Introducción:  «Suelen  los  his- 
toriadores, para  dar  mejor  á  entender  los  hechos  que  escriben,  particular- 
mente la  provincia  y  pueblos  adonde  los  tales  hechos  acaecen  de  que  escri- 
bir quieren.»  Tal  como  está  escrito,  no  creo  que  lector  alguno,  aun  poniendo 
de  su  parte  la  mejor  buena  voluntad  posible:  entienda  lo  que  el  autor  quiso 
decir,  á  lo  cual,  en  el  manuscrito  de  referencia,  se  le  da  la  forma  siguiente, 
clara  y  comprensible:  «Suelen  los  historiadores,  para  darnos  mejor  á  enten- 
der los  fechos  que  han  de  tratar,  escribir  principalmente  la  provincia  e  pue- 
blos á  do  los  tales  fechos  acaescieron.» 

Sumamente  curioso  es  el  disparate  que  aparece  poco  después  en  esta 
forma:  «Son  aquellos  dos  peligros  es  Sicilia  y  Caribdis  de  que  los  poetas 
hacen  tanta  mención,  es  essomismo  el  lugar  que  llaman  Rompió  con  su 
mudación  y  de  tal  manera  sobrepuso  aquella  tierra  que  donde  Sicilia  era 
continente  ahora  es  isla.»  No  hay  tal  lugar  llamado  Rompió,  ni  hay  quien 
entienda  lo  transcrito,  si  no  se  lee  como  se  expresa  en  el  manuscrito:  «Son 
aquellos  dos  peligros  Scila  y  Caribdis  de  que  los  poetas  hacen  tanta  men- 
ción; es  eso  mismo  el  lugar  que  la  mar  rompió  con  su  inundación  y  de  tal 
manera  sobrepuso,  etc.» 

De  lo  ya  expresado  podemos  deducir  que  no  existe  la  edición  de  1554, 
y  que,  por  lo  tanto,  el  manuscrito  es  anterior  á  la  obra  impresa;  y  también 
que  aquél  aventaja  á  ésta  en  claridad  y  corrección,  aun  cuando  no  se 
pueda  asegurar  que  le  sirvió  de  origina!. 

Sentado  esto,  vamos  á  tratar  de  otro  aspecto  no  menos  interesante. 

56 


y  de  Genealogía  Española. 

Añadió  el  editor  á  continuación  del  largo  título  que  encabeza  la  obra, 
Escrita  á  pedazos  como  acaescieron  por  Hernando  Pérez  del  Pulgar  Señor 
del  Salar;  y  tal  afirmación,  rebatida  en  todas  ocasiones  por  más  de  un  eru- 
dito, tiene  su  parte  de  verdad,  hasta  ahora  por  nadie  señalado. 

Constaba  la  obra  original,  y  tal  como  aparece  en  el  manuscrito,  de  dos 
libros,  en  los  que,  con  arreglo  á  lo  que  en  el  título  de  él  se  expresa,  se  ocu- 
paba únicamente  de  las  dos  conquistas  del  reino  de  Ñapóles.  Al  publicarse 
la  obra  en  1559,  le  fueron  añadidos  el  capítulo  I  del  libro  11,  que  ninguna 
relación  tiene  con  el  título— puesto  que  se  ocupa  de  la  rebelión  de  los 
moriscos  en  1500  y  la  parte  que  en  ella  tomó  el  Gran  Capitán — ,  y  todo  el 
libro  111,  escrito  á  pedazos,  no  sólo  por  Hernando  del  Pulgar,  sino  por 
lovio,  puesto  que  de  ambos  escritores  está  tomado,  casi  al  pie  de  la  letra, 
todo  ó  la  mayor  parte  de  cuanto  en  él  se  refiere,  y  que  fué  añadido  para 
terminar  la  historia  con  la  muerte  del  caudillo,  final  más  natural  que  el  que 
tenía  ésta  primitivamente. 

Bastaba  sólo  leer  con  alguna  detención  la  Crónica,  sin  necesidad  de 
acudir  al  manuscrito,  para  convencerse  de  cuanto  decimos,  pues  al  final  del 
capítulo  CXXV  se  lee:  «y  porque  ya  se  va  cansando  mi  pluma  quiero  sola- 
mente decir  de  qué  manera  la  ciudad  de  Rosano  vino  en  servicio  del  Rey 
Católico  de  España»,  y  así,  efectivamente,  lo  hace  en  los  dos  siguientes 
capítulos,  últimos  del  libro  II. 

Réstanos,  para  terminar,  decir  algo  acerca  del  ignorado  autor  de  la  Cró- 
nica. ¿Fué  Sebastián  Rodríquez,  ó  éste  se  limitó  únicamente  á  copiar  la 
obra  que  otro  escribiera?  No  lo  sabemos.  La  forma  de  la  obra,  el  estar  com- 
puesta con  materiales  de  las  de  Jovio,  y  su  título,  le  da  cierta  analogía  con 
otra  publicada  también  en  Zaragoza  poco  tiempo  antes,  y  parece  indicar 
la  mano  del  Maestro  Valles  (1);  pero  esto  sólo  son  suposiciones. 

Demos,  pues,  con  ellas  fin  á  este  ya  largo  escrito,  y  esperemos  que  la 
casualidad  facilite  á  otro  más  afortunado  el  verdadero  nombre  del  autor  de 
la  Crónica  general  del  Gran  Capitán,  que  nosotros  no  hemos  sabido  ó  no 
hemos  podido  encontrar. 

Lucas  de  Torre. 


(1)  Lleva  ésta  el  titulo  siguiente:  «Historia  del  invictísimo  y  muy  animoso  cavallero  y 
capitán  D.  Fernando  de  Avalos,  Marqués  de  Pescara,  con  los  hechos  memorables  de  otros 
siete  capitanes  del  Emperador  Carlos  quinto  deste  nombre,  es  á  saber:  Próspero  Colona, 
el  Duque  de  Borbón,  Don  Carlos  Lanoy,  Don  Hugo  de  Moneada,  Philiberto  príncipe 
Dorange,  Antonio  de  Leyva,  el  Marqués  del  Guasto;  recopilado  por  el  Maestro  Valles», 
Zaragoza.— Miguel  de  Qapila.— 1555. 

57  5 


Revista  de  Historia 


Descendencia  de  los  Marqueses  de  flrellnno. 


(conclusión) 

V  ^^^-  Don  Francisco  Ramírez  de  Arellano  y  Sotomayor,  hijo  de  don 
Carlos,  número  IV  de  la  anterior  genealogía,  nació  y  fué  bautizado  en  Oran 
el  1."  de  Noviembre  de  1633,  siendo  apadrinado  por  D.  Pedro  de  Zúñiga, 
hijo  del  Marqués  de  Flores-Dávila,  Capitán  General  de  la  plaza.  Empezó 
á  servir  desde  joven  como  caballero  de  lanza,  llegando  á  alcanzar  los 
empleos  de  sargento  mayor,  comisario  general  de  la  caballería  de  Oran  y 
gobernador  de  Mazalquivir.  Fué  hecho  cautivo  en  la  derrota  que  causaron 
los  turcos  á  la  caballería  de  Oran  el  9  de  Marzo  de  1681,  con  muerte  del 
Capitán  General,  Marqués  de  la  Algaba,  costándole  el  rescate  8.000  pesos, 
después  de  haber  sufrido  largo  cautiverio  en  Argel,  y  murió  después  de  más 
de  cuarenta  años  de  brillantes  servicios  en  Oran,  el  año  de  1694.  Habla 
casado  en  Mazalquivir,  previa  dispensa  de  Su  Santidad,  con  su  prima  doña 
Inés  María  de  Navarrete,  nacida  en  Oran  el  23  de  Octubre  de  1633,  hermana 
del  capitán  D.  Andrés  Francisco,  caballero  del  Orden  de  Santiago,  maes- 
tre de  campo  y  gobernador  de  Mazalquivir;  de  D.^  Marina,  casada  con  el 
veedor  D.  Miguel  de  Zufre  y  de  D."  Isabel;  los  cuales  eran  hijos  de  don 
Garda  de  Navarrete,  gobernador  de  Mazalquivir  y  de  D."  Ana  de  Ángulo 
Valenzuela  (hija  del  capitán  Alonso  de  Ángulo  Montesinos),  nietos  de  don 
Andrés  de  Navarrete,  capitán  de  infantería  de  la  plaza  de  Oran,  y  de  doña 
Ana  María  de  Rivera,  bisnietos  de  D.Juan  Pérez  de  Navarrete,  gobernador 
de  Mazalquivir;  terceros  nietos  de  García  de  Navarrete,  maestre  de  campo 
general,  y  también  gobernador  de  la  misma  plaza,  muerto  el  año  1546,  á 
mano  de  los  moros,  en  el  sitio  de  Mazagán,  el  cual  era  hijo  de  Diego  de 
Navarrete,  que  en  1530  se  hallaba  de  capitán  y  gobernador  del  Castillo 
de  Rosalcázar. 

58 


CARI.O^y  ANTONIO  DE 
LI^NO  ANGVLO  Y  VI 
DE  ARt  1 1.\NO,  Ttñl 
ARMADA,  IN5PE 
ÍQS  BATAI  LONÍó  BE 
DESDE  X  XVI  D  NOVÍ 
i)'tMPI/ODt  GVAR- 


JORRE.y  RAMÍREZ  D 
LLAVICENCIQ  KfAgp.* 
"^EGRAEB  ÍAJREAJ> 
f  COM  ANEÍ^  €R  ALD 
M\RLVA^R^/£A.^>1 
EMBBE  B  M  DCC 
DIAMARINA 


;;  de  Genealogía  Española. 

Fueron  hijos  de  D.  Francisco  Ramírez  de  Arellano  y  de  su  mujer  doña 
Inés  María  de  Navarrete: 

1°  Don  Carlos  Ramírez  de  Arellano,  capitán  de  la  guardia  del  Capitán  Genera!,  muerto 
en  la  misma  ocasión  que  fué  hecho  prisionero  su  padre  el  9  de  Marzo  de  1681. 

2°  Don  Gil  Ramírez  de  Arellano,  muerto  también  soltero  y  á  mano  de  los  moros  el  9  de 
Julio  de  1687. 

3.'^    Don  García  Ramírez  de  Arellano,  que  sigue  la  línea. 

4.°  Doña  Ana  María  Ramírez  de  Arellano,  casada  con  su  primo  D.  Felipe  de  Ángulo  Ra- 
mírez de  Arellano,  caballero  de  Justicia  en  la  Orden  de  San  Juan. 

5.°  Doña  Isabel  Ramírez  de  Arellano,  casada  con  D.  Gonzalo  Arias  Coloma,  Conde  de 
Puñonrostro,  grande  de  España  de  primera  clase:  muerta  en  Madrid  el  11  de  Julio  de  1765, 
á  la  avanzada  edad  de  noventa  y  seis  años  y  ocho  meses  (1).  De  este  matrimonio  fué  hijo 
el  bailío  Gran  cruz  de  Malta,  D.  Luis  Arias  Ramírez  de  Arellano,  General  de  las  galeras  de 
su  Religión. 

6.°  Doña  Inés  María  Ramírez  de  Arellano,  mujer  que  fué  de  su  primo  D.  Carlos  de  Ángulo 
Ramírez  de  Arellano,  primer  ¿Marqués  de  Ángulo,  con  sucesión,  en  la  que  recayó  el  Mar- 
quesado de  Arellano,  que  le  fué  concedido  á  su  hermano  D.  García,  como  vamos  á  ver. 

VI  '^'s.  Don  García  Ramírez  de  Arellano  y  Navarrete,  Teniente  Gene- 
ral de  los  Reales  Ejércitos,  caballero  comendador  de  Viilamayor  en  la  Orden 
de  Santiago  (2),  primer  Marqués  de  Arellano.  Nació  en  Oran  y  fué  bauti- 
zado el  6  de  Junio  de  1675.  Empezó  su  carrera  militar  como  caballero  de 
lanza  y  adarga,  y  durante  diez  y  ocho  años  sirvió  en  guerra  viva  contra  los 
moros,  y  era  capitán  de  infantería  española  de  la  dotación  de  la  plaza,  cuando 
su  evacuación  en  1706,  en  la  que  perdió  todas  sus  propiedades. 

Por  los  servicios  de  su  padre  le  hizo  el  Rey  merced  de  hábito  de  la 
Orden  de  Santiago,  que  más  adelante  le  valió  para  serle  provisto  en  el  go- 
bierno del  partido  de  Cieza,  por  aquella  Orden;  sucesivamente  obtuvo  pues- 
tos en  corregimientos  de  importancia,  como  los  de  las  ciudades  de  Murcia, 
Écija,  Coruña,  Betanzos,  Burgos,  León  y  Valladolid,  y  las  intendencias  del 
Reino  de  Galicia,  de  Burgos,  Vizcaya  y  Valladolid,  siendo  promovido  últi- 
mamente al  Consejo  de  Guerra,  y  después  obtenido  el  empleo  honorario  de 
Teniente  General.  Como  ya  se  ha  dicho,  fué  condecorado  con  título  de  Cas- 
tilla en  premio  de  los  servicios  propios  y  heredados.  Su  fallecimiento  lo 
anunció  la  Gaceta  de  Madrid  del  día  12  de  Diciembre  de  1769,  como  ocu- 
rrido el  día  5  del  mismo,  con  noventa  y  cuatro  años,  seis  meses  y  veinte  días 
de  edad,  y  ochenta  de  continuados  servicios. 

Había  casado  en  Oran  el  12  de  Abril  de  1705,  con  su  prima  hermana 
D.°  Ana  María  de  Ángulo  Ramírez  de  Arellano,  nacida  en  Mazalquivir:  una 


(1)  Gaceta  de  Madrid  del  día  23  de  Julio  de  1765. 

(2)  Archivo  Histórico  Nacional.  Ordenes.  Santiago,  exp.  núm.  6.901. 

59 


Revista  de  Historia 

de  las  hijas  de  D.  Alonso  de  Ángulo,  sargento  mayor  de  la  plaza  de  Orán^ 
y  de  D."  Beatriz  Ramírez  de  Arellano,  ya  dichos.  Don  García  y  £>."  Ana 
María  hicieron  fundación  de  vínculo  mayorazgo  de  todos  sus  bienes,  previa 
facultad  Real  que  le  fué  otorgada  por  Cédula  de  3  de  Junio  de  1755,  en  su 
hijo  único  superviviente  D.  García. 
Fueron  hijos  de  este  matrimonio: 

1  °  Don  Francisco  Ramírez  de  Arellano  y  Ángulo,  caballero  del  Orden  de  Santiago  (1), 
nacido  en  Cieza  el  4  de  Diciembre  de  1708.  Murió  soltero. 

2°  Don  Carlos  Ramírez  de  Arellano,  caballero  de  Justicia  en  la  Orden  de  San  Juan. 
Muerto  soltero. 

3.°    Don  Gonzalo  Ramírez  de  Arellano,  que  murió  niño. 

4.°    Don  García  Ramírez  de  Arellano,  que  sigue. 

VII  bis,  Don  García  Ramírez  de  Arellano,  Marqués  de  Arellano,  Maris- 
cal de  Campo  de  los  Reales  Ejércitos,  comendador  de  Villamayor  en  la  Or- 
den de  Santiago  (2).  Nació  este  ilustre  militar  en  Écija  el  20  de  Diciembre 
de  1715,  empezando  á  servir  en  el  regimiento  de  Guardias  españolas  como 
cadete  el  1.°  de  Septiembre  de  1732;  fué  capitán  de  Dragones  de  Almansa 
en  1734,  teniente  coronel  de  dragones  de  Mérida  en  1752  y  coronel  de  este 
mismo  cuerpo  en  1762;  hizo  las  campañas  de  su  época,  y  con  Mérida  se 
halló  en  la  breve  campaña  de  Portugal.  No  sólo  dio  muestras  de  su  valor 
militar,  sino  que  en  la  paz  hizo  profundos  estudios  para  dotar  al  Cuerpo  de 
Dragones  de  una  táctica;  escribió  una  memoria  sobre  ella,  é  hizo  con  su  re- 
gimiento, ante  junta  de  Generales,  ensayos  que  gustaron  al  extremo  de  or- 
denársele escribiese,  como  lo  hizo,  una  Instrucción  metódica  y  elemental 
para  la  táctica,  manejo  y  disciplina  de  la  Caballería  y  Dragones,  que  fué 
aprobada  por  la  Junta  de  Ordenanza  y  mandada  imprimir  á  costa  del  Rey  el 
año  1767;  en  el  entretanto  que  se  imprimía  esta  monumental  obra,  tirada  á 
todo  lujo  con  magníficos  grabados,  dio  á  luz  un  extracto  de  la  misma,  al 
que  llamó  Gramática  militar  de  táctica  para  la  caballería;  escribió  otros 
trabajos  que  no  se  imprimieron,  como  Tratado  quinto:  correspondiente  á 
los  Cuerpos  de  Caballería  y  Dragones  para  renovar  y  adicionar  el  de  la 
Ordenanza  general,  que  está  en  la  Biblioteca  de  Ingenieros,  y  unos  trabajos 
históricos  y  genealógicos  sobre  Oran  y  sus  familias,  que  hemos  visto  cita- 
dos sin  lograr  hallarlos. 

Destinado  como  Mariscal  de  Logis  al  ejército  sitiador  de  Gibraltar,  fa- 


(1)  Archivo  Histórico  Nacional.  Ordenes.  Santiago,  exp.  6.839. 

(2)  Archivo  Histórico  Nacional.  Ordenes.  Santiago,  exp.  6.840. 

60 


y  de  Genealogía  Española. 

lleció  en  San  Roque  el  día  4  de  Mayo  de  1781  (1).  El  general  del  Ejército, 
D.  Martín  Álvarez  de  Sotomayor,  al  dar  cuenta  á  Floridablanca  de  esta 
pérdida,  hace  un  elogio  caluroso  de  este  ¡lustre  General  español,  y  remite  el 
resumen  de  sus  servicios,  que  aparecieron  en  la  Gaceta  de  Madrid  pocos 
días  después.  La  concisión  que  se  requiere  en  estos  trabajos  impide  publi- 
car muchas  noticias  que  hemos  podido  adquirir  de  su  vida. 

La  poca  fortuna  que  alcanzó  en  su  carrera,  le  siguió  después  de  muerto; 
con  sus  estudios  dio  una  táctica  á  su  Arma,  que  habiéndose  incluido  en  la 
Ordenanza,  ha  servido  casi  hasta  nuestros  días  para  la  enseñanza  de  la  Ca- 
ballería, y  no  obstante,  nadie  hizo  hasta  hoy  un  resumen  de  sus  servicios. 
Por  haber  muerto  sin  sucesión  pasaron,  su  título  y  mayorazgo,  á  la  Casa  de 
Ángulo,  como  se  ve  á  continuación. 

* 
*  * 

Del  matrimonio  de  D.  Alonso  de  Ángulo,  Capitán  y  sargento  mayor  de 
Oran,  con  D."  Beatriz  Ramírez  de  Arellano,  hija  de  D.  Carlos  Ramírez 
DE  Arellano,  número  IV  de  la  anterior  genealogía,  fueron  hijos,  entre  otros: 

1."  Don  Alonso  de  Ángulo  Ramírez  de  Arellano,  Teniente  coronel  de  caballos,  que 
creo  no  dejó  descendencia. 

2.°  Don  Felipe  de  Ángulo  Ramírez  de  Arellano,  Capitán  de  Infantería  española,  muerto, 
como  tantos  otros  de  sus  abuelos  y  parientes,  con  gloria,  en  el  campo  de  batalla,  que 
para  él  lo  fué  el  sitio  de  Mazalquivir,  por  los  turcos.  Fué  caballero  de  Justicia  en  el  Orden 
de  San  Juan. 

3."    Don  Carlos  de  Ángulo  Ramírez  de  Arellano,  que  sigue. 

4.°,  5.°  y  6°  D.^  Margarita,  D.^  Ana  María  y  D.*  Francisca  Leonor  de  Ángulo  Ramírez 
de  Arellano,  de  las  que  no  alcanzamos  noticias. 

11.  Don  Carlos  de  Ángulo  Ramírez  de  Arellano,  Teniente  coronel  de 
Infantería,  caballero  del  Orden  de  Santiago,  Corregidor  y  capitán  á  guerra 
de  la  ciudad  de  Jerez  de  la  Frontera.  Nació  en  la  plaza  de  Mazalquivir  el 


(I)  He  aquí  lo  que  dice  una  lápida  mortuoria  que  se  encuentra  delante  de  las  gradas 
del  Altar  Mayor  de  la  parroquia  de  la  ciudad  de  San  Roque,  donde  se  hallan  sus  restos. 

Por  cabeza,  un  escudo  de  armas  con  tres  flores  de  lis,  y  á  continuación  se  lee  lo  que 
sigue: 

«Aquí  yace  Don  García  Ramírez  de  Arellano,  Marqués  de  Arellano,  Caballero  Comen- 
dador de  la  Orden  de  Santiago,  Mariscal  de  Campo  de  los  Reales  Exércitos,  nació  en  Écixa 
en  20  de  Diciembre  de  1715,  murió  á  4  de  Mayo  de  1781,  de  Mayor  General  de  Caballería 
y  Dragones  en  el  Bloqueo  de  la  plaza  de  Gibraltar,  General  de  no  menos  luces  que  expe- 
riencia y  tan  adornado  de  prendas  civiles  como  militares,  sirvió  en  cuantas  guerras  tuvo 
España  en  su  tiempo,  empleó  los  intervalos  de  la  paz  en  útiles  estudios,  sus  obras  ilumi- 
naron el  Cuerpo  de  Caballería  y  Dragones,  sus  virtudes  le  concillaron  el  amor  de  todos. 
Su  Alma  descanse  en  paz.  Amén.» 

61 


Revista  de  Historia 


26  de  Agosto  de  1673  y  fué  bautizado  en  la  parroquia  de  San  Miguel  el 
3  de  Septiembre  siguiente;  desde  que  tuvo  edad  suficiente,  sirvió  de  soldado, 
alférez  y  capitán  de  Infantería,  siempre  en  guerra  con  los  moros,  hasta  que 
de  un  tiro  de  fusil  quedó  inútil  de  una  mano,  recibiendo  en  premio  el  grado 
de  teniente  coronel;  desde  entonces  desempeñó  destinos  en  Gobiernos, 
como  fueron  el  del  partido  de  Cieza,  por  la  Orden  de  Santiago,  en  la  que 
era  caballero  profeso,  y  corregimientos  como  el  de  las  ciudades  de  Huesca, 
Toro  y  Jerez  de  la  Frontera,  último  que  tuvo  desde  5  de  Diciembre  de  1721 
hasta  el  12  de  Noviembre  de  1739,  que  falleció  en  Madrid.  En  consideración 
á  sus  servicios  personales  y  especialmente  á  los  gloriosos  de  sus  parientes  y 
abuelos,  como  los  de  sus  hermanos  ya  dichos  y  el  de  su  primo^  D.  José  de 
Ángulo,  que  logró  la  corona  del  martirio  de  la  mano  propia  del  rey  de 
Mequínez,  siendo  Cabo  y  ejemplar  felicísimo  de  otros  diez  Mártires  solda- 
dos suyos,  que  le  imitaron  en  la  constancia  de  la  Fe  y  desprecio  de  las 
ofertas  y  amenazas  con  que  aquel  Rey  intentó  apartarlos  de  ella  y  murieron 
despedazados  como  él  en  el  mismo  teatro,  el  segundo  día  de  Pascua  de 
Resurrección  del  año  de  1699.  Por  Real  Resolución,  á  consulta  del  Consejo 
de  la  Cámara  de  19  de  Noviembre  de  1731,  le  fué  hecha  merced  de  título  de 
Castilla  con  la  denominación  de  Marqués  de  Ángulo,  de  la  que  se  le  expidió 
Real  cédula,  dada  en  Sevilla  el  16  de  Enero  de  1733:  en  la  misma  concesión 
se  detalla  su  generación,  por  sus  cuatro  apellidos,  y  por  el  de  Ángulo 
resulta  era  séptimo  nieto  de  Alonso  Martínez  de  Ángulo  Venegas,  veinti- 
cuatro y  capitán  de  la  gente  de  Córdoba,  en  la  conquista  de  Antequera,  y 
décimo  nieto  de  D.  Fernán  Sánchez  de  Ángulo,  Señor  de  la  casa  de  Ángulo 
en  las  Montañas,  que  bajó  á  la  conquista  de  Andalucía,  en  servicio  del  rey 
D.  Alonso  el  Sabio  (1).  Casó  este  caballero,  como  se  ha  dicho,  con  su  prima 
D."  Inés  Marta  Ramírez  de  Arellano,  de  quien  fueron  hijos,  entre  otros: 

\°  Don  Andrés  de  Ángulo  Ramírez  de  Arellano,  Marqués  de  Ángulo,  colegial  mayor 
del  de  Cuenca  en  la  Universidad  de  Salamanca,  oidor  de  la  Real  Audiencia  de  la  ciudad 
de  Valencia  y  Lugarteniente  general  de  la  Orden  de  Montesa,  en  la  que  hizo  pruebas  de 
nobleza  el  año  de  1755.  Murió  sin  sucesión,  pasando  el  titulo  y  vinculaciones  á  su  sobrino, 
como  veremos.  Había  nacido  en  Oran  el  2  de  Septiembre  de  1697. 

2°  Don  Felipe  de  Ángulo  Ramírez  de  Arellano,  Marqués  de  Arellano  en  sucesión  de 
su  primo  el  segundo  Marqués,  caballero  de  justicia  en  la  Orden  de  Sanjuan,  en  la  que  ingre- 
só el  21  de  Septiembre  de  1722.  Nació  en  Cieza  y  bautizado  el  17  de  Septiembre  de  1711: 
sirvió,  desde  que  tuvo  edad,  en  las  galeras  de  su  Religión,  siendo  Patrón  de  la  Capitana 
desde  1732  á  1734,  y  al  siguiente  año,  nombrado  Gobernador  de  San  Ángel.  Falleció  sin 
sucesión,  pasando  su  titulo  y  dereciios  á  sus  sobrinos,  como  se  verá. 

3.°    Doña  Ana  María  de  Ángulo  Ramírez  de  Arellano,  que  sigue. 


(1)    Cámara  de  Castilla.  Archivo  histórico  nacional.  Titulo  de  Marqués  de  Ángulo. 

62 


y  de  Qenealoftia  Española. 


III.    Doña  Ana  María  de  Ángulo  Ramírez  de  Arellano,  en  cuya 
descendencia   entraron  los  títulos  y  mayorazgos   de  su  padre  y  her- 
manos. Casó  en  Jerez  de  la  Frontera  con  D.  Martin  de  Torres  Villa- 
vicencio,  caballero  veinticuatro  de  la  ciu- 
dad, hijo  de  D.  Fernando  de   Torres  V¿- 
llavicencio,  asimismo  veinticuatro,  y  de  dc- 
ña  Juana  de  Villavicencio,  ambos  de  casas 
de  la  primera  nobleza  de  Jerez,  y  de  las  que 
nos  ocuparemos  con  detención,  en  sucesi- 
vos artículos. 

Del  matrimonio  de  D.  Martín  de  Torres 
y  Z)."  Ana  María  de  Ángulo  fueron  hijos: 


1.°  Don  Fernando  de  Torres  y  Ángulo  Villavi- 
cencio  Ramírez  de  Arellano,  veinticuatro  de  Jerez, 
que  fué  casado  con  D,^  Antonia  de  Araújo,  y  tuvo, 
entre  otros  iiijos,  á  D.  Juan  de  Dios  de  Torres,  Mar- 
qués de  Ángulo,  natural  de  Jerez,  el  que  sirvió  en 
la  Real  Armada  hasta  el  empleo  de  teniente  de  navio, 

y  falleció  en  Jerez  el  año  1822;  en  su  descendencia  están:  el  titulo  de  Marqués  de  Ángulo, 
que  posee  hoy  la  Sra.  D.^  Eugenia  de  la  Rocha  y  de  la  Fontecilla,  Marquesa  de  Ángulo 
y  viuda  de  Casa-Mendaro,  y  el  de  Marqués  del  Buen  Suceso,  que  también  lo  heredó  la 
Casa  de  la  Rocha. 

2.°    Don  Carlos  de  Torres  y  Ángulo,  que  sigue  la  línea. 

3.°    Don  Pedro  de  Torres  y  Ángulo,  nacido  en  Jerez  el  3  de  Noviembre  de  1731,  y  que 
sirvió  desde  guardia-marina  en  la  Real  Armada;  f  sin  sucesión. 


Armas  de  Torres. 


IV.  Don  Carlos  de  Torres  Ángulo  Villavicencio  y  Ramírez  de  Are- 
llano,  Marqués  de  Arellano,  Teniente  general  de  la  Real  Armada,  Nació  en 
Jerez  el  5  de  Agosto  de  1727.  Sirvió  en  la  Armada  desde  el  26  de  Noviembre 
de  1741,  en  que  sentó  plaza  de  guardia-marina,  hasta  el  15  de  Septiembre 
de  1809  que  falleció  en  Cádiz;  había  desempeñado  la  Capitanía  general  del 
Departamento  de  Cádiz  y  la  Inspección  general  de  los  batallones  de  Marina, 
en  los  que  sirvió  muchos  años.  El  retrato  que  ilustra  estas  páginas  pertenece 
á  este  distinguido  General  de  Marina,  y  se  halla  colocado  en  el  Museo  Naval. 
Hay  publicadas  diferentes  biografías  de  este  invicto  marino;  entre  ellas  son 
las  más  importantes:  ia  publicada  por  Camilo  Riquer  y  Zabecoe  en  el  Diario 
de  la  Marina;  la  que  figura  en  la  Galería  del  general  D.  F.  Pavía,  y  la  que 
aparece  en  el  lugar  correspondiente  del  Diccionario  enciclopédico  hispano- 
americano, de  Montaner. 

El  general  D.  Carlos  de  Torres  había  casado  en  Cádiz  con  D.^  María 
de  los  Dolores  Monialvo  y  Serrano^  hija  de  D.  Mateo  Montalvo,  regidor 

63 


Revista  de  Historia 

perpetuo  de  la  ciudad,  y  de  D."  Francisca  Ser  rano  ^  y  tuvieron  varios  hijos, 
de  los  cuales  sólo  les  sobrevivieron: 


1."    Doña  María  de  los  Dolores  de  Torres  y  Montalvo,  Marquesa  de  Arellano,  sin 
sucesión. 
2°    Doña  Manuela  de  Torres  Montalvo,  que  sigue. 


V.  Doña  Manuela  de  Torres  Mon- 
talvo, Marquesa  de  Arellano,  nació  en 
Cádiz  el  1.°  de  Marzo  de  1771,  y  casó  en 
la  Real  Isla  de  León  el  13  de  Julio  de  1803 
con  D,  Andrés  de  Orive  y  Quintana,  Bri- 
gadier de  la  Real  Armada,  natural  y  de 
ilustrísima  familia  de  Logroño,  á  la  que 
pasó  en  la  siguiente  generación  el  título 
de  Marqués  de  Arellano.  No  puedo  dete- 
nerme ahora  en  detallar  esta  Casa,  digna 
por  su  importancia  de  un  largo  artículo, 
y  sólo  diré  que  de  este  matrimonio  fueron 
hijos: 


Armas  de  Orive. 


1.°  Don  Carlos  María  de  Orive  y  Torres,  Marqués  de  Arellano.  Nació  en  la  Real  Isla 
de  León  el  año  1804,  y  falleció  siendo  teniente  de  navio  retirado,  en  su  casa,  del  mayorazgo 
en  Écija,  hacia  el  año  1830.  No  dejó  sucesión. 

2.°    Doña  María  de  los  Dolores  de  Orive  y  Torres,  que  sigue. 


VI.  Doña  María  de  los  Dolores  de  Orive  y  Torres,  Marquesa  de  Are- 
llano,  nacida  en  la  Real  Isla  de  León  el  10  de  Agosto  de  1807;  que  casó  en 
Cádiz  el  17  de  Mayo  de  1836  con  D.  Antonio  de  Perea  Bergadá  Báñales  y 
Ortuño  Ramírez,  de  una  ilustre  familia,  tam- 
bién de  militares  distinguidos,  de  cuya  varo- 
nía y  servicios  me  propongo  publicar  intere- 
santes noticias.  Ya  en  esta  nueva  familia  ha 
perdurado  el  título,  como  se  verá. 

Hijos  de  D.^  María  de  los  Dolores,  Mar- 
quesa de  Arellano,  y  D.  Antonio  de  Perea 
Bergadá. 


1.°  Don  Carlos  de  Perea  y  Orive,  Marqués  de  Are- 
llano,  que  no  dejó  sucesión  de  su  matrimonio  con 
D.*  Carlota  Chacón  y  Vizcarrondo,  actual  marquesa 
viuda  de  Arellano. 


Armas  de  Perea. 


64 


y  de  Genealogía  Española. 

2."    Don  Antonio  de  Perea  y  Orive,  que  sigue. 

3.°  y  4."  Dos  señoras,  una  monja  profesa  en  un  convento  de  Cádiz,  y  otra  casada  y  con 
descendencia,  y  cuyos  nombres  ignoro. 

VII.  Don  Antonio  de  Perea  y  Orive,  Marqués  de  Arellano,  Vicealmi- 
rante de  la  Armada,  Comandante  general  que  es  hoy  del  Apostadero  de 
Cádiz.  Nació  en  Cádiz  el  17  de  Diciembre  de  1844,  y  desde  13  de  Julio 
de  1857  que  ingresó  en  el  Colegio  Naval,  viene  sirviendo  en  la  Armada, 
habiendo  desempeñado  multitud  de  cargos  importantes  y  muchos  mandos 
de  buques;  últimamente  ha  sido  Comandante  general  en  Ferrol,  segundo 
jefe  del  Estado  Mayor  de  la  Armada  y  consejero  del  Supremo  de  Guerra  y 
Marina.  Como  su  ilustre  pariente  el  segundo  Marqués,  ha  producido  muchas 
obras  de  gran  utilidad  práctica  para  su  profesión  de  la  Marina  militar.  Está 
casado  con  D.'^  María  Rita  Chacón,  hermana  de  su  cuñada  la  Marquesa 
viuda  de  Arellano,  hija,  nieta  y  descendiente  por  todas  sus  líneas  de  mari- 
nos distinguidos,  y  víctimas  sus  dos  abuelos  de  naufragios;  tienen  sólo 
un  hijo: 

Don  Antonio  de  Perea  y  Chacón,  sucesor  en  el  título,  y  también  coii 
descendencia  de  su  matrimonio  con  D.'  Ana  María  de  la  Rocha,  hija  de 
D.  Francisco,  comandante  que  fué  del  Terror  en  el  glorioso  y  desgraciado 
combate  de  Santiago  de  Cuba,  de  cuyas  consecuencias  ha  muerto  malo- 
gradamente.  Es  como  su  padre  y  antepasados  por  todas  sus  líneas  oficial 
de  Marina,  y  hace  poco  le  honró  S.  M.  con  la  llave  de  su  Gentil-hombre. 

Juan  Moreno  de  Guerra. 


CREACIÓN   DEL  TÍTULO  DE   MARQUÉS  DE  ARELLANO 
(Archivo  Histórico.— Cámara  de  Castilla.) 


«D.  Plielipe  (Se.  Por  quanto  teniendo  atención  á  los  servicios,  ilustre  y  notoria  Calidad 
de  vos  D.  García  Ramírez  de  Arellano,  Caballero  del  Orden  de  Santiago,  hijo  de  D.  Fran- 
cisco Ramírez  de  Arellano,  que  fué  Sargento  Mayor,  comisario  general  y  Governador  de  la 
Villa  y  Puerto  de  Mazarqulvir,  donde  murió  en  este  empleo  el  año  de  mil  seiscientos 
noventa  y  quatro,  haviendo  estado  cautivo  en  Argel,  y  rescatádose  á  su  costa  en  ocho  mil 
Pesos;  Nieto  de  D.  Carlos  Ramírez  de  Arellano,  Caballero  que  fué  de  la  misma  Orden  de 
Santiago  y  Sargento  Mayor  de  la  Gente  de  guerra  de  las  Plazas  de  Oran  y  Mazarqulvir,  y 
Gobernador  de  la  de  Melilla,  donde  fué  muerto  á  mano  de  los  Moros;  segundo  Nieto  de 
D.  Alvaro  Ramírez  de  Arellano,  Tercero  nieto  de  D.  Juan  Ramírez  de  Arellano,  Dueño  de 
la  Villa  de  Soto,  en  el  Obispado  de  Calahorra,  que  fué  hermano  de  D.  Felipe  Ramírez  de 

65  6 


Revista  de  Historia 

Arellano  (1),  Conde  de  Aguilar,  señor  de  los  Cameros,  Capitán  General  de  las  dichas  Pla- 
zas de  Oran  y  Mazarquivir:  Nieto  por  lignea  Materna  de  D.  García  de  Navarrete,  Goberna- 
dor que  también  fué  de  Mazarquivir,  segundo  Nieto  del  Capitán  Andrés  de  Navarrete;  ter- 
cero Nieto  de  D.  Juan  Pérez  de  Navarrete,  que  asimismo  fué  Gobernador  de  Mazarquivir: 
Quarto  nieto  de  García  de  Navarrete,  que  tuvo  el  propio  Gobierno  y  fué  Maestre  de  Campo 
General:  en  cuio  empleo  murió  el  año  de  quinientos  y  quarenta  y  seis  á  mano  de  los  moros 
sobre  el  sitio  de  Mastagán;  y  quinto  nieto  de  Diego  Navarrete,  que  en  el  año  de  quinientos 
y  treinta  se  halló  sirviendo  de  Capitán  y  Castellano  del  Castillo  de  Rosalcázar:  haviendo 
servido  todos  con  el  desempeño  y  aprobación  correspondiente  á  su  sangre  y  obligacio- 
nes; siendo  muy  distinguidos  en  la  milicia;  y  murieron  en  ella  con  otros  muchos  Primos  y 
Parientes  vuestros,  como  también  vuestro  Tío  el  Maestre  de  Campo  D.  Andrés  Nabarrete, 
Caballero  que  fué  de  la  referida  Orden  de  Santiago  y  Governador  de  Mazarquivir  (de  cuios 
méritos  sois  heredero),  y  vuestros  hermanos  D.  Carlos  y  D.  Gil  Ramírez  de  Arellano,  que 
acabaron  sus  vidas  á  manos  de  los  infieles  en  las  Rotas  de  los  años  de  mil  seiscientos  y 
ochenta  y  uno  y  mil  seiscientos  y  ochenta  y  siete,  en  compañía  de  los  Generales  Marqués 
de  la  Algaba  y  D.  Diego  Bracamonte;  y  atendiendo  asimismo  á  que  á  imitación-  de  los 
expresados  vuestro  Padre,  Abuelos,  Hermanos  y  demás  Parientes  y  Ascendientes,  servís- 
teis también  en  Guerra  viba  cerca  de  diez  y  ocho  años  con  Plaza  sencilla  de  Lanza  y  Adarga 
en  la  Caballería;  y  después  de  Capitán  de  Infantería  Española  con  una  Compañía  de  la 
Dotación  de  Oran  hasta  su  evacuación;  en  que  perdisteis  más  de  veinte  y  quatro  mil  Duca- 
dos de  propiedades  muebles  y  esclavos:  pasando  á  España  el  año  de  mil  setecientos  y 
seis:  desde  cuio  tiempo  havéis  continuado  vuestro  mérito,  sirviéndome  en  el  empleo  de 
Gobernador  de  la  Villa  de  Cieza  que  os  conferí,  y  en  los  de  mí  Corregidor  de  las  Ciudades 
de  Murcia,  Écija,  Coruña  y  Vetanzos,  Burgos,  León  y  Balladolid,  donde  lo  estáis  prosi- 
guiendo con  la  Intendencia  general  de  su  provincia,  haviendo  antes  servido  las  Intenden- 
cias del  mi  reino  de  Galicia  y  Provincias  de  Burgos,  Álava  y  Señorío  de  Vizcaya,  facili- 
tando en  estos  manejos  vuestro  celo,  actividad  y  amor  á  mi  servicio,  muy  crecidos  intere- 
ses á  mi  Real  Hacienda  y  muchos  donativos  de  Gente  y  dinero  para  las  Urgencias  de  la 
Guerra  que  con  vuestra  maña  y  esfuerzo  han  executado  con  gran  satisfacción  todos  los 
pueblos  que  habéis  gobernado,  dexándolos  muí  beneficiados  en  sus  propios  intereses,  y 
mejor  administración  de  Justicia:  en  remuneración  de  todo  y  por  más  honraros  y  sublimar 
vuestra  Persona  y  antigua  Casa:  Por  resolución  á  Consulta  de  mi  Consejo  de  la  Cámara  de 
veinte  y  ocho  de  Malo  del  año  pasado  de  mil  setecientos  y  veinte  y  siete:  He  venido  en 
haceros  merced  de  Título  de  Castilla  para  vuestra  Persona,  hijos  y  Descendientes  en  la 
dicha  vuestra  Casa:  y  en  su  Conformidad  y  porque  habéis  elexido  el  de  Marqués  de  Are- 
llano:  Mi  voluntad  es  que  vos  el  expresado  D.  García  Ramírez  de  Arellano  y  vuestros  hijos 
y  descendientes  en  vuestra  casa  cada  uno  en  su  tiempo  perpetuamente  para  siempre  jamás 
os  podáis  llamar  é  intitular,  llaméis  é  instituléis  y  os  hago  é  institulo  Marqués  de  Arellano. 
Y  por  esta  mi  carta,  etc.  Dada  en  Sevilla  á  quince  de  Junio  de  mil  setecientos  treinta  y  uno. 
Yo  el  Rey.  Yo  D.  Francisco  de  Castejón,  Secretario  del  Rey  nuestro  Señor,  lohice  escri- 
bir por  su  mandado;  Andrés,  Arzobispo  de  Valencia.— ]vAfi  Blasco  de  Orozco.» 


(1)    Como  se  ha  visto  en  la  genealogía,  hay  en  esto  error. 


65 


y  de  Genealogía  Española. 


EL  CAPITÁN  GENERAL  ESLAVA 


(conclusión) 

En  20  de  Agosto  de  aquel  año  fué  nombrado  Virrey  de  Nueva  Granada 
y  Presidente  de  la  Audiencia  de  Santa  Fe,  en  cuyo  cargo  se  habían  de  dar 
á  conocer  en  toda  su  plenitud  la  claridad  de  su  inteligencia,  sus  dotes  de 
organizador,  y  ponerse  á  prueba  su  indomable  valor  y  la  entereza  y  energía 
de  su  carácter,  en  la  heroica  defensa  de  Cartagena  de  Indias,  que  le  inmor- 
talizó. Embarcó  en  Cádiz  para  su  destino  y,  después  de  una  peligrosa  tra- 
vesía, llegó  á  Puerto-Rico,  donde,  por  encargo  del  Gobierno,  se  detuvo  algún 
tiempo  para  inspeccionar  el  estado  militar  y  defensas  de  la  isla  y  tomar 
todas  aquellas  medidas  necesarias  para  ponerla  al  abrigo  de  cualquier 
golpe  de  mano  de  los  ingleses:  continuó  su  viaje,  estando  muchísimas  veces 
en  inminente  peligro  de  caer  en  manos  de  los  enemigos,  y  por  fin,  después 
de  tan  peligrosa  y  accidentada  travesía,  pudo  llegar  á  Cartagena  de  Indias, 
donde  desembarcó  el  día  23  de  Abril  de  1740. 

Estaba,  á  la  sazón,  en  guerra  España  con  Inglaterra  desde  Octubre 
de  1739,  á  causa  de  los  actos  de  piratería  y  de  inhumanidad  que  cometían 
los  contrabandistas  ingleses  en  nuestras  posesiones  del  Nuevo  Mundo  y  las 
absurdas  y  desmesuradas  pretensiones  de  los  comerciantes  ingleses,  envidio- 
sos de  la  terrible  y  arruinadora  coñipetencia  que  nuestro  comercio  les  hacía. 
Se  prohibieron  todo  género  de  relaciones  comerciales  con  Inglaterra  y  se 
autorizó  el  corso  contra  los  buques  de  esta  nación.  La  escuadra  que  man- 
daba el  almirante  Vernon,  compuesta  de  seis  navios  de  línea,  había  bom- 
bardeado y  rendido  en  el  mes  de  Noviembre  de  1739  á  Portobello  y  en 
Febrero  del  año  siguiente  bombardeó  á  Cartagena  de  Indias  (1)  desde  la 


(1)  Esta  ciudad,  capital  del  Antiguo  Virreinato  de  Nueva  Granada  (hoy  Colombia),  está 
situada  en  la  zona  tórrida  á  los  10°  25'  lat.  N.  y  75°  34'  long.  O.  Fué  fundada  por  Pedro 
de  Heredia  el  21  de  Enero  de  1533,  sobre  una  isla  arenosa  de  unos  15  kilómetros  de  larga 
por  5  ó  6  de  ancho,  junto  y  al  Oeste  del  continente  sud-americano  y  al  Norte  de  las  islas 
de  Tierra  Bomba  y  Barú. 

67 


Revista  de  Historia 

mar,  y  continuó  hasta  el  río  Chagre,  en  cuya  desembocadura  había  un  cas- 
tillejo con  cuatro  piezas  y  30  hombres  de  guarnición,  que,  á  pesar  de  su 
escasa  importancia,  mereció  la  honra  de  un  furioso  bombardeo,  de  las  an- 
danadas de  tres  de  los  mayores  navios  durante  dos  días  y  de  una  capitu- 
lación firmada  por  el  Almirante,  en  virtud  de  la  cual  se  retiraron  los  defen- 
sores (1).  Marchó  el  Almirante  Vernon  á  Jamaica  á  reponer  y  reforzar  su 
escuadra  y  esperar  la  que  mandaba  el  almirante  Chaloner  Ogie,  compuesta 
de  21  navios  de  línea  y  170  embarcaciones  de  transporte,  conduciendo  un 
cuerpo  de  ejército  á  las  órdenes  de  lord  Cathcart.  Todas  las  plazas  ameri- 
canas temblaron  pensando  cuál  sería  atacada  por  fuerzas  tan  poderosas, 
pero  pronto  se  despejó  la  incógnita  al  ver  fondear  la  escuadra  en  la  ense- 
nada de  Canoas  delante  de  Cartagena  de  Indias  el  15  de  Marzo  de  1741  (2). 
Para  resistir  á  tantas  fuerzas  sólo  había  en  la  ciudad  y  sus  fuertes  la  acre- 
ditada experiencia  del  virrey  D.  Sebastián  de  Eslava  y  1.100  hombres  de 
los  batallones  de  España,  de  Aragón,  de  la  plaza  y  de  piquetes  sueltos;  con 
más  de  300  milicianos,  dos  compañías  de  negros  y  mulatos  libres  y  600  in- 
dios del  monte  para  ayudar  á  los  trabajos;  para  la  defensa  del  puerto,  seis 
navios  con  400  hombres  de  guarnización  y  600  marineros;  dos  colocados 
para  embarazar  que  por  Bocagrande  entrasen  los  enemigos  con  lanchas  y 
los  restantes  en  Bocachica  para  impedir  el  ingreso  á  la  bahía;  unos  y  otros 
á  la  orden  y  acertada  conducta  del  invicto  teniente  general  de  la  Armada 
D.  Blas  de  Lezo  (3). 

Tal  era  el  entusiasmo  que  despertaron  en  Inglaterra  los  fáciles  triunfos 
que  había  obtenido  el  almirante  Vernon  y  tal  la  seguridad  que  éste  tenía 
de  conquistar  Cartagena  de  Indias,  que  se  acuñó  en  Londres  una  serie  de 
medallas  de  bronce  con  que,  á  la  vez  que  se  exaltaba  el  heroísmo  de  los 
marinos  británicos,  se  quería  humillar  á  los  de  España.  En  el  anverso  de 
algunas  aparecía  D.  Blas  de  Lezo  de  rodillas,  presentando  su  espada  al 
almirante  Vernon,  leyéndose  entre  ambas  figuras:  Don  Blas.— El  orgullo 
español  abatido  por  el  almirante  Vernon.  En  el  reverso,  repetido  el  nom- 
bre de  D.  Blas;  la  ciudad  y  puerto  de  'Cartagena  de  Indias,  cuya  boca  cie- 


(1)  Fernández  Duro:  Armada  Española  desde  la  unión  de  los  Reinos  de  Castilla  y  León, 
tomo  VI,  pág.  245. 

(2)  Fernández  Duro,  op.  cit.,  pág.  247. 

(3)  Diario  de  todo  lo  ocurrido  en  la  expugnación  de  los  fuertes  de  Bocachica  y  sitio  de 
Cartagena  de  Indias  en  1741,  formado  de  los  pliegos  remitidos  á  S.  M.  (Dios  le  guarde), 
por  el  virrey  de  Santa  Fe,  D.  Sebastián  de  Eslava,  con  D.  Pedro  Mur,  su  ayudante  gene- 
ral.—Madrid,  1742,  un  folleto  en  4.°,  reimpreso  en  Madrid  en  la  Colección  de  libros  raros 
ó  curiosos  que  tratan  de  América,  tomo  XI,  pág.  191  y  siguientes. 

68 


y  de  Genealogía  Española. 

rra  una  cadena,  y  navios  ingleses  disponiéndose  á  romperla;  en  la  orla, 
leyenda:  Verdaderos  héroes  ingleses  tomaron  á  Cartagena.  Abril,  1741  (1). 
En  otras,  el  busto  de  Vernon  aparece  con  la  frase  parodiada  /  carne,  I  saw^ 
I  conquered,  que,  como  con  mucha  gracia  dice  el  Sr.  Fernández  Duro,  tiene 
que  interpretarse:  Llegué,  Vi,  Me  vencieron. 

Pronto  fué  castigado  el  orgullo  y  necia  jactancia  de  Vernon.  No  contaba 
él  seguramente  con  un  descalabro  tan  enorme  como  el  experimentado  por 
la  armada  inglesa  ante  los  muros  de  Cartagena,  pero  más  cauto  hubiera 
sido  en  sus  pronósticos  si  hubiera  conocido  la  energía,  la  entereza,  la 
inteligencia  y  el  temple  de  alma  que  atesoraban  los  dos  beneméritos  Gene- 
rales que  mandaban  las  fuerzas  de  mar  y  tierra  de  la  plaza. 

El  día  17  de  Marzo  cuatro  navios  empezaron  á  batir  el  castillo  de  San 
Luis  de  Bocachica,  que  estaba  á  cargo  del  ingeniero  en  jefe  D.  Carlos 
Denaux,  y  otros  tres  á  ejecutar  lo  propio  con  las  baterías  de  San  Felipe  y 
Santiago,  mandadas  por  el  capitán  de  los  batallones  de  Marina  D.  Lorenzo 
Alderete;  lo  que  ejecutaron  con  tal  obstinación  y  esfuerzo,  que  las  demo- 
lieron por  completo,  y  no  hubo  más  remedio  que  abandonarlas;  los  tres 
navios  se  unieron  á  los  que  atacaban  el  castillo,  sobre  el  que  convergieron 
sus  fuegos,  bombardeándole  hasta  el  día  24,  con  tal  tesón,  que  arruinaron 
la  mayor  parte  de  las  defensas  y  nos  desmontaron  algunos  cañones.  Viendo, 
sin  embargo,  que  el  castillo  no  se  rendía,  empezaron  á  construir  una  batería 
de  20  cañones;  pero  descubierto  su  intento  por  el  Gobernador,  hizo  el  31  una 
salida  tan  vigorosa  y  arrojada,  que  consiguió  poner  en  fuga  al  enemigo, 
causándole  más  de  50  hombres  muertos.  Para  proteger  la  construcción 
de  esta  batería  habían  desembarcado  los  ingleses  ocho  regimientos  de  Infan- 
tería al  mando  del  general  Wentwonth,  en  sustitución  de  lord  Cathcart,  que 
había  fallecido.  Todo  el  empeño  de  los  ingleses  se  cifraba  en  apoderarse  del 
castillo  de  San  Luis,  que  era  la  llave  del  puerto;  el  de  los  defensores,  en  impe- 
dirlo, levantando  por  la  noche  baterías  de  fagina,  restaurando  los  parape- 
tos destruidos  por  las  balas  durante  el  día  y  cubriendo  las  bajas  con  gente 
de  la  escuadra  de  Lezo.  El  1.°  de  Abril  empezaron  las  escuadras  á  ayudar 
á  las  baterías  de  tierra  en  el  bombardeo  del  castillo,  con  fuego  tan  certero 
y  vivo,  que  abrieron  brecha  capaz  y  fácil  al  asalto,  desmontando  la  mejor 
artillería,  y  poniéndole  en  tal  aprieto,  que  el  Gobernador,  viendo  el  día  5, 
dos  horas  antes  de  anochecer,  que  el  enemigo,  en  tres  columnas  de  avance 
y  más  de  50  lanchas,  se  disponía  á  dar  el  asalto,  desesperando  de  poderse 


(1)    Fernández  Duro,  op.  cit.,  t.  VI,  pág.  251. 

69 


Revista  de  Historia 


sostener  en  aquel  montón  de  ruinas,  izó  bandera  blanca;  mas  viendo  que  el 
enemigo  proseguía  su  avance  y  no  quería  oir  proposición  ninguna,  deter- 
minó abandonar  el  castillo  para  salvar  el  puñado  de  soldados  que  le  resta- 
ban y  acudir  con  ellos  á  la  defensa  principal  de  la  plaza.  Al  primer  aviso 
que  tuvo  el  general  Eslava  del  movimiento  del  enemigo,  acudió  en  su  soco- 
rro, sin  arredrarle  el  estado  de  su  herida,  recibida  en  la  pierna  el  día  ante- 
rior á  bordo  del  navio  La  Galicia,  estando  conferenciando  con  Lezo,  que 
también  fué  herido  en  la  mano  única  que  tenía;  llegó  tan  á  tiempo  el  Virrey, 
que  pudo  recoger  los  dispersos  restos  de  la  tropa,  heroica  defensora  del 
castillo  de  San  Luis,  que  había  sabido  sostener  con  sin  igual  tesón  durante 
veintiún  días  de  porfiado  y  terrible  asedio. 

Con  objeto  de  atender  mejor  á  la  defensa  de  la  plaza,  determinaron 
abandonar  los  buques;  pero  en  la  precipitación  con  que  verificaban  la  faena 
prendieron  fuego  á  una  embarcación  en  que  había  60  barriles  de  pólvora, 
abrasándose  los  navios  África  y  San  Felipe,  y  sólo  se  consiguió  que  se 
fuese  á  pique  en  medio  del  canal  el  San  Carlos,  para  embarazar  la  entrada 
de  la  escuadra  enemiga.  La  capitana  Galicia  fué  apresada  por  los  ingleses 
con  60  hombres,  que  quedaron  prisioneros.  Don  Blas  de  Lezo  se  retiró  á  la 
ciudad  con  todas  las  armas  y  pertrechos  que  se  pudieron  salvar,  proce- 
diendo á  cubrir  el  brazo  estrecho  que  dentro  de  la  bahía  forman  las  puntas 
donde  estaban  emplazados  el  castillo  grande  y  la  batería  de  Manzanillo,  lo 
que  efectuó  con  los  dos  navios  Dragón  y  Conquistador,  que  fondeó  en  el 
canal,  con  orden  de  echarlos  á  pique,  así  como  las  embarcaciones  mercan- 
tes, para  cerrar  el  puerto  y  evitar  la  aproximación  de  la  escuadra  enemiga 
á  la  ciudad  (1).  Todo  el  empeño  de  los  ingleses  se  cifraba  en  desembarazar 
la  entrada  del  puerto,  lo  que  consiguieron,  después  de  innumerables  traba- 
jos, el  día  12,  empezando  inmediatamente  el  bombardeo  de  la  ciudad,  que 
duró  sin  interrupción  hasta  el  27,  logrando  con  el  fuego  de  los  buques  ale- 
jar los  piquetes  que  defendían  la  bahía  y  favorecer  su  desembarco.  Tenían 
resuelto  los  ingleses  tomar  por  asalto  el  castillo  de  San  Felipe  de  Barajas, 
llamado  también  de  San  Lázaro,  que  defendía  la  parte  Este  de  la  plaza,  y 
al  amanecer  del  día  20  de  Abril  se  arrojaron  con  intrépido  orgullo  al  avance 
con  cerca  de  4.000  hombres,  divididos  en  tres  columnas,  llevando  gran 
número  de  escalas  y  manteletes  y  muchos  útiles  para  mover  la  tierra  (2). 
El  Virrey,  á  cuya  actividad  nada  escapaba,  había  dispuesto  todo  lo  nece- 
sario para  defender  perfectamente  las  avenidas  del  castillo,  haciendo  cons- 


(1)  Fernández  Duro,  op.  cit.,  pág.  249. 

(2)  Diario  de  todo  lo  ocurrido  en  la  expugnación...,  efe,  pág.  206. 

70 


y^  de  Genealogía  Española. 

truir  un  pequeño  hornabeque  de  faginas  con  su  camino  cubierto  y  glassis, 
que  protegía  perfectamente  el  fuerte;  á  la  derecha  de  éste  hizo  también 
construir  una  batería  de  cinco  cañones,  que  flanqueaba  al  enemigo,  y  se  co- 
municaba con  el  hornabeque. 

Dispuso  el  Virrey  la  guarnición  conveniente  para  la  defensa  de  estos 
fuertes,  los  cuales  estaban  al  mando  del  intrépido  D.  Melchor  de  Navarrete, 
teniente  de  Rey  de  la  plaza,  que  se  cubrió  de  gloria  en  aquel  día.  Mal 
resultado  les  dio  á  los  ingleses  su  intento  de  asalto;  el  fuego  de  nuestras 
baterías  les  hizo  mucho  daño,  y  á  las  seis  de  la  mañana,  no  pudiendo  la 
tropa  tolerar  la  defensa  pasiva  que  hacía  de  los  reductos,  salió  de  ellos  y  á 
la  bayoneta  se  arrojó  tan  impetuosa  y  gallardamente  sobre  los  enemigos, 
que  les  obligó  á  volver  la  espalda  con  desorden,  dejándose  en  el  campo  las 
escalas,  manteletes  y  los  útiles  que  para  mover  tierra  habían  llevado  los 
asaltantes,  causándoles  más  de  800  muertos  y  200  heridos.  El  general  Eslava 
aprovechó  el  momento  y  se  arrojó  á  la  cabeza  de  una  columna,  haciendo 
la  victoria  decisiva. 

El  mismo  día  enviaron  parlamento  los  Generales  ingleses  pidiendo  la 
suspensión  de  hostilidades  para  retirar  sus  heridos.  El  día  22  intentaron 
forzar  el  puerto  de  la  Cruz  Grande,  siendo  rechazados,  y  el  24  intentaron 
hacer  lo  mismo  con  el  de  Manzanillo,  con  idéntico  desgraciado  éxito;  el  27, 
á  las  diez  de  la  mañana,  se  levaron  las  bombardas  y  se  incorporaron  á  la 
escuadra,  y  el  28,  dos  horas  antes  de  amanecer,  cesó  el  bombardeo.  Al 
romper  el  día,  un  marinero  vizcaíno  prisionero,  huido,  llegó  diciendo  que  los 
enemigos  habían  abandonado  enteramente  el  campo  y  se  habían  embarcado 
con  su  tren,  tropa  y  pertrechos.  Mandó  Eslava  que  cinco  piquetes  marcha- 
sen á  picarles  la  retaguardia,  pero  cuando  llegaron  al  campo  ya  estaba  toda 
la  tropa  en  los  navios,  y  sólo  encontraron  algunas  tiendas,  barriles  de  pól- 
vora, resina,  balas,  fusiles,  etc.  (1). 

Según  el  diario  del  general  Lezo,  dispararon  durante  el  sitio  6.068  bom- 
bas y  más  de  de  18.000  balas  de  cañón  y  perdieron  9.000  hombres:  tuvieron 
que  incendiar  seis  navios  y  otros  17  quedaron  con  necesidad  de  grandes 
reparos  para  poder  servir:  es  decir,  experimentaron  un  desastre  que  dis- 
culpaban sus  generales  con  la  imprevisión  de  otros,  la  desavenencia  entre 
sí,  el  clima,  las  enfermedades,  etc.:  eterna  historia  de  los  malos  sucesos. 
Nuestras  pérdidas  fueron  escasas  si  se  comparan  con  lo  arduo  de  la  em- 
presa y  poder  del  enemigo:  se  redujeron  á  poco  más  de  600  muertos,  si 


(1)    Diario  de  todo  lo  ocurrido...,  etc.,  pág.  211. 

71 


Revista  de  Historia 

bien  entre  ellos  sufrió  España  la  dolorosa  pérdida  de  uno  de  sus  más  bri- 
llantes marinos:  el  heroico  Lezo,  fallecido  el  7  de  Septiembre  de  aquel  año 
en  Cartagena,  de  resultas  de  las  heridas  sufridas  y  de  las  penalidades  del 
sitio  (1). 

Tal  fué  el  memorable  sitio  de  Cartagena  de  Indias,  donde  el  orgullo  de 
los  ingleses  quedó  completamente  abatido,  y  ellos  obligados  á  reararse 
corridos  y  maltrechos  después  de  dos  meses  de  ataques,  desembarcos  y 
asaltos  en  que  no  lograron  apoderarse  más  que  de  algunas  fortificaciones 
que  no  pudieron  decidir  la  rendición  de  la  plaza  y  quedando  tan  escarmen- 
tados que  en  todo  el  tiempo  más  que  duró  la  guerra  no  se  atrevieron  á  mo- 
lestar de  nuevo  nuestras  posesiones  de  América. 

La  heroica  victoria  conseguida  por  nuestras  armas  en  Cartagena  de 
Indias  entusiasmó  y  lleno  de  júbilo  á  la  nación  entera,  sólo  mitigado  por  la 
muerte  del  insigne  Lezo.  La  Gaceta  de  Madrid  dio  cuenta,  con  gran  exten- 
sión de  tan  glorioso  hecho  de  armas:  el  rey  Felipe  V  premió  los  eminentes 
servicios  del  heroico  Eslava,  elevándole  á  la  suprema  dignidad  de  Capitán 
general  de  sus  Reales  Ejércitos  por  Real  Cédula  de  25  de  Octubre  del 
mismo  año,  y  su  modestia,  compañera  inseparable  de  su  mérito,  le  hizo  no 
aceptar  el  título  de  Marqués  con  el  que  quiso  agraciarle  S.  M.,  dándose 
por  muy  recompensado  de  sus  extraordinarios  méritos  con  el  alto  empleo 
obtenido;  más  tarde,  al  poco  tiempo  de  su  fallecimiento,  el  rey  Carlos  III, 
queriendo  perpetuar  su  memoria,  creó  Marqués  de  la  Real  Defensa,  por 
Real  Cédula  de  24  de  Abril  de  1760,  al  coronel  D.  Gaspar  de  Eslava  y  Mon- 
zón, sobrino  carnal  del  Virrey,  ya  que  éste  murió  soltero  sin  dejar  sucesión 
alguna:  este  título  lo  lleva  hoy  el  Conde  de  Guendulain  como  descendiente 
del  primer  Marqués  (2). 

En  10  de  Noviembre  de  1742  se  le  confirió  el  Virreinato  del  Perú,  que  no 
aceptó,  permaneciendo  en  Santa  Fe  y  gobernando  Nueva  Granada,  donde 
tantos  laureles  había  alcanzado,  hasta  el  año  1749  en  que  fué  reemplazado 
por  el  teniente  general  de  la  Armada,  Marqués  del  Villar.  Durante  el  tiempo 
de  su  mando  elevó  Cartagena  de  Indias,  con  sus  reformas  militares,  á  una 
de  las  primeras  plazas  del  Nuevo  Continente;  organizó  las  milicias,  realizó 
infinidad  de  mejoras  y  obras  púbUcas  en  su  capital  y  otros  pueblos,  y  en 
diez  años  de  mando  su  administración  duplicó  la  riqueza  pública  al  mismo 


<1)    Fernández  Duro,  op.  clt.,  pág.  250. 

(2)  El  rey  D.  Carlos  III  honró  también  la  memoria  del  teniente  general  de  la  Armada 
D.  Blas  de  Lezo,  concediendo  á  su  hijo  D.  Blas  de  Lezo  y  Pacheco  el  titulo  de  Marqués 
de  Ovieco. 

72 


;;  de  Genealogía  .Española. 

tiempo  que  con  su  enérgica  reprensión  del  contrabando  evitó  el  fomento 
de  las  posesiones  extranjeras  (1). 

Á  su  regreso  á  España  fué  agraciado  por  el  Rey  con  la  llave  de  Gentil- 
hombre de  Cámara,  y  á  la  muerte  del  Conde  de  Siruela  le  confirió  la  Direc- 
ción general  de  Infantería  en  28  de  Julio  de  1750,  y  en  los  cuatro  años  que 
ocupó  tan  elevado  cargo  fueron  innumerables  las  mejoras  que  realizó, 
introduciendo  todos  los  adelantos  que  vio  en  los  ejércitos  extranjeros  y 
elevando  el  nuestro  á  un  grado  tal  de  instrucción  y  brillantez  como 
hacía  tiempo  no  se  conocía.  En  10  de  Julio  de  1754  fué  nombrado  Ministro 
de  la  Guerra,  cuyo  empleo  desempeñó  hasta  su  muerte,  dejando  grato 
recuerdo  en  él  por  su  actividad  y  su  inteligencia,  atendiendo  hasta  en  los 
más  pequeños  detalles  á  todos  los  diferentes  ramos  de  la  Milicia  y  regene- 
rando las  escalas,  procurando  que  los  ascensos  sólo  se  otorgaran  al  verda- 
dero mérito  y  no  al  nacimiento,  á  la  intriga  ó  al  favor.  Durante  el  tiempo  que 
permaneció  en  el  Ministerio  disminuyeron  en  una  tercera  parte  las  listas  de 
Oficiales  generales,  y  á  toda  solicitud,  no  fundada  en  verdaderos  méritos, 
contestaba  poniendo  por  ejemplo  su  conducta.  En  su  larga  vida  militar 
jamás  había  pedido  nada;  ni  siquiera  la  mejora  de  la  pobre  encomienda 
que  disfrutaba  y  de  la  que  sólo  cobró  la  mitad  de  sus  escasas  rentas,  la 
mayor  parte  de  su  vida,  pues  las  compartía  con  D.  Jorge  de  Bay  (2). 

Don  Sebastián  de  Eslava  falleció  en  Madrid  el  día  21  de  Junio  de  1759, 
y  para  término  de  este  mal  perjeñado  artículo,  pobre  homenaje  á  uno  de 
los  más  preclaros  hijos  del  noble  solar  navarro,  copiamos  el  artículo  que 
le  dedicó  la  Gaceta  de  Madrid  y  el  Mercurio  histórico  y  político: 

«El  día  21  falleció  en  esta  villa,  de  75  años,  el  Excelentísimo  Señor  Don 
Sebastián  de  Eslava,  Señor  del  lugar  de  Eguillor,  Caballero  del  Orden  de 
Santiago,  Gentil-hombre  de  Cámara  de  S.  M.,  con  entrada.  Capitán  Gene- 
ral de  los  Reales  exércitos,  y  de  las  costas  y  exército  de  Andalucía,  Direc- 
tor general  de  la  Infantería,  y  Secretario  de  Estado,  y  del  Despacho  univer- 
sal de  la  Guerra,  En  estos  empleos,  y  otros  varios,  y  comisiones  repetidas  del 
Real  servicio,  sirvió  por  57  años  con  singular  zelo,  valor  y  acierto.  Siendo 
Vi-Rey  del  Nuevo  reino  de  Granada  defendió  á  Carthagena  de  Indias  del 
sitio,  que  la  pusieron  los  Ingleses;  y  dirigió  esta  defensa  con  tal  valor,  y 
prudencia,  que  su  memoria  se  celebrará  en  los  siglos  venideros.  Toda  la  na- 
ción ha  sentido  mucho  la  muerte  de  un  Ministro  tan  íntegro  y  desinteresado.» 

Corto  es  el  párrafo,  si  se  le  compara  con  los  extensos  artículos  que  se 


(1)  Pardo,  Biografías  de  los  Capitanes  Generales,  artículo  «Eslava».  Obra  inédita. 

(2)  Pardo,  op.  cit. 

73 


Revista  de  Historia 

dedican  en  nuestra  moderna  prensa  para  hacer  la  necrología  de  cualquier 
persona  sin  relieve  ninguno  y  sin  méritos  para  la  historia  de  su  Patria;  pero 
en  aquellos  lejanos  tiempos  únicamente  los  personajes  de  gran  valía  ó  de 
elevada  alcurnia  merecían  el  honor  de  figurar  en  las  columnas  de  los  perió- 
dicos oficiales,  y  para  eso,  generalmente,  dedicándoles  dos  ó  tres  líneas: 
grandes  fueron  los  méritos  de  Eslava  y  grande  la  consideración  que  debió 
merecer  á  sus  contemporáneos,  cuando  la  Gaceta  y  el  Mercurio  se  exten- 
dieron más  de  lo  acostumbrado  en  dar  á  conocer  á  España  la  pérdida  de 
uno  de  sus  más  insignes  hijos  cuyos  heroicos  hechos  hemos  querido  sacar, 
con  nuestro  modesto  artículo,  del  olvido  en  que  yacían  (1). 

Santiago   Otero, 

Capitán  de  Infantería. 


(1)  Además  de  las  obras  que  van  citadas  en  el  cuerpo  del  articulo,  pueden  consultarse 
por  los  que  quieran  profundizar  más  en  la  vida  y  hechos  de  Eslava,  y  sobre  todo  en  la 
parte  referente  al  sitio  y  defensa  de  Cartagena  de  Indias,  las  obras  siguientes: 

D.  José  Manuel  Groot,  Historia  eclesiástica  y  civil  del  Nuevo  Reino  de  Granada.  Bo- 
gotá, 1884,  tres  tomos  en  4.°,  1. 1.— Casses  de  Xalo  (Lio.  D.  Joaquín),  Rasgo  épico,  verídica 
epifonema  y  aclamación  cierta  á  favor  de  España  en  el  célebre  Trofeo  que  consiguieron  en 
Cartagena  Americana  las  armas  católicas  contra  Inglaterra,  gobernada  por  el  Virrey  de 
Santa  Fe,  D.  Sebastián  de  Estaba.  Madrid,  1741  (Biblioteca  Nacional.— Sala  de  Raros).— 
Verdadera  noticia  de  la  feliz  victoria  que  han  conseguido  las  armas  de  nuestro  Catholico 
Monarcha  Don  Felipe  V  (que  Dios  guarde),  contra  las  de  Inglaterra.  Dase  cuenta  de  la 
forma  que  fueron  rechazados  con  gran  pérdida  (en  Carthagena  de  \nú\as)  y  destrucción  de 
su  Exercite.  Impressa  en  Cádiz  en  la  imprenta  de  la  calle  de  San  Francisco.  1741.  Dos  hojas 
en  4."— RoBERT  Beatson,  Naval  and  Military  Memoirs  ofGreat  Britain  from  1727  to  1783. 
London,  1804.— Gaceta  de  Madrid.  Coloquio  de  Arista  y  de  Timandro.  Año  1741.—  Alsedo 
(D.  Dionisio),  Sorpresa  y  toma  de  Portobelo  por  el  almirante  Wernon,  año  de  1739,  y 
sitio  de  le  plaza  y  puerto  de  Cartagena  por  el  mismo  Wernon,  año  de  1741.  Ms.  en  la  Bi- 
blioteca de  Palacio. 


74 


y  de  Genealogía  Española. 


DEL  LINAJE  DE  IBERO 


Tan  antiguo  es  considerado  el  linaje  de  Ibero,  que  han  sido  muchos  los 
cronistas  é  historiadores  que  se  han  entretenido  discurriendo  sobre  los  pri- 
mitivos orígenes  de  este  apellido  navarro,  enlazándolo  caprichosamente 
con  la  población  y  edificación  del 
lugar  de  Ibero,  uno  de  los  prime- 
ros que  se  fundaron  en  Navarra 
«en  muy  deleytoso,  fértil  y  ameno 
lugar»,  según  los  antiguos  anales 
de  Aragón.  Después,  y  en  otro 
lugar,  añaden  los  referidos  ana- 
les, que  el  solar  de  donde  des- 
ciende este  linaje  es  la  esclare- 
cida casa  y  palacio  de  Anis,  «de 
la  cual  proceden  más  de  doce 
familias  de  las  más  nobles  de 
Navarra». 

Pero  prescindiendo  de  estos 
caprichos,  así  como  de  citar  nom- 
bres y  hechos  aislados  de  algunos 
Iberos  de  los  obscuros  tiempos 
medioevales,  porque  ni  apare- 
cen éstos  claros  ni  pueden  aqué- 
llos responder  á  una  filiación  se- 
gura, haré  solamente  una  ligera  relación  genealógica  de  los  ascen- 
dientes de  esta  familia  extinguida,  que  puedan  filiarse  sin  interrupción. 


Armas  de  Ibero  (1). 


(1)    Tomadas  del  expediente  de  ingreso  en  la  Ordeu  de  Calatrava  de  D.  Francisco  de 
Ibero. 

75 


Revista  de  Historia 

Desfilarán  por  ella  esclarecidos  varones,  en  los  que  no  pudo  darse,  cierta- 
mente, la  tan  decantada  competencia  entre  la  nobleza  de  las  armas  y  la  de 
las  letras,  toda  vez  que  en  ellos  ambas  parecen  concurrir  á  enaltecerlos  en 
honrosa  y  empeñada  porfía. 

I.  Donjuán  de  Ibero.  Aparece  como  Alcalde  mayor  de  la  Corte  de  Na- 
varra por  los  años  de  1560.  Casó  con  D."  Catalina  de  Erice  y  Ezpeleta, 
perteneciente  por  su  padre  á  la  noble  casa  palacio  de  Erice,  y  por  su  madre 
á  la  del  Barón  de  Ezpeleta,  Vizconde  de  Val-de-Erro. 

Hijos  de  este  matrimonio  fueron  los  seis  que  á  continuación  menciono, 
siendo  el  primogénito, 

II.  Donjuán  de  Ibero  y  Erice.  El  licenciado  D.  Juan  de.  Ibero— como 
suele  llamársele  en  las  relaciones  de  familia— fué  colegial  de  San  Barto- 
lomé, en  Salamanca,  y  Oidor  después  del  Supremo  Consejo  de  Navarra. 

En  1605,  S.  M.  el  Rey  D.  Felipe  III  le  hizo  merced  de  30.000  maravedises 
de  acostamiento  (1),  en  recompensa  de  aquella  acción  heroica  y  temeraria 
que  llevó  á  cabo  al  prender  en  los  dominios  y  jurisdicción  de  Francia  al 
Maestre  de  Campo  y  al  Capitán  general  del  Ejército  de  Portugal,  que  se 
pasaban  tránsfugas  al  de  Francia.  Por  esta  acción  fué  condenado  á  ser 
degollado  como  usurpador  de  jurisdicción  y  se  le  confiscaron  los  bienes 
que  poseía  en  territorio  francés.  Aparece  todo  esto  en  la  sentencia  que 
sobre  este  caso  pronunció  el  Parlamento  de  Burdeos  en  23  de  Noviembre 
de  1581,  y  al  pie  de  dicha  sentencia  existe  un  testimonio  dado  en  15  de 
Abril  de  1597  por  el  escribano  Miguel  Ral^,  en  el  que  consta  que  dicho 
escribano  fué  á  la  villa  francesa  de  San  Juan  de  Pie  de  Puerto  para  recu- 
perar los  bienes  y  haciendas  que  allí  poseía  el  licenciado  Ibero  de  más  de 
6.000  ducados  de  plata;  pero  se  perdieron  estos  bienes,  porque  no  se  per- 
mitió que  hiciese  auto  de  ningún  género. 

Se  hallaba  D.  Juan  de  Ibero  emparentado  con  los  Duques  de  Alba,  Con- 
destables de  Navarra,  y  así  en  1607  fué  recusado  por  la  villa  de  Artajona 
para  que  no  fuese  Juez  en  un  pleito  en  que  litigaba  el  condestable,  y  lo 
dio  por  recusado  el  Consejo  en  conformidad  con  la  ley  del  Reino,  que  dis- 
ponía no  poder  ser  recusados  los  jueces  por  razón  de  parentesco,  si  no  es 
dentro  del  cuarto  grado,  razón  por  la  que  aparece  evidente  su  parentesco 
con  el  Condestable  dentro  de  dicho  grado. 

Le  fué  concedida  carta  ejecutoria  de  hidalguía,  y  estuvo  casado  con 
D/  María  Daoiz,  que  por  muerte  de  sus  cinco  hermanos  varones,  el  mayor 


(1)    Renta  á  vida  ó  á  voluntadj  que  solía  dar  el  Rey  como  remuneración  de  algún  ser- 
vicio importante. 

76 


y  de  Genealogía  Española. 

caballero  de  Alcántara  y  los  otros  cuatro  de  San  Juan  de  Malta,  vino  á 
ser  señora  de  Eraso  y  de  Oteiza,  palacios  ambos  de  Cabo  de  Armería, 
sitos  en  los  valles  de  Imoz  y  Santesteban  de  Lerín,  respectivamente. 
Fueron  sus  hermanos: 

1.*^  Don  Juan  de  Ibero  y  Erice.  Llevó  el  mismo  nombre  que  su  hermano 
mayor  y  fué  Oidor  durante  diez  años  de  la  Real  Audiencia  de  Santo  Do- 
mingo, en  las  Indias,  y  después  Canónigo  dignidad  de  la  Catedral  de  Pam- 
plona y  Prior  de  Veíate,  ascendiendo  más  tarde  por  sus  muchos  méritos  á 
la  de  Arcediano  de  la  Tabla,  que  era  la  primera  de  las  dignidades  de  la 
Catedral  de  Pamplona,  después  de  la  de  Prior.  Estableció  un  vínculo  y 
fundó  un  cuantioso  Mayorazgo. 

2.°  Don  Sebastián  de  Ibero  y  Erice.  Dedicado  á  la  carrera  militar  desde 
su  más  temprana  juventud,  guerreó  con  aplaudido  valor  en  las  campañas 
de  aquellos  tiempos  gloriosos  para  las  armas  españolas.  En  1573  fué  nom- 
brado General  de  una  flota  de  once  navios  que  había  que  traer  de  las  Indias 
á  Sevilla.  Más  tarde  fué  Alcalde  de  Pamplona  en  los  años  1583  y  1593,  y 
se  le  hizo  merced  de  la  plaza  de  Patrimonial  del  Reino  de  Navarra,  cuyo 
cargo  desempeñó  hasta  su  muerte. 

3.°  Don  Fray  Ignacio  de  Ibero  y  Erice.  Honra  y  orgullo  de  la  casa  de 
Ibero  fué  este  eminente  y  santo  varón,  que  si  no  brilló  luciendo  los  visos  de 
su  espada,  hizo  irradiar  las  luces  de  sus  letras  y  percibir  los  fragantes  aro- 
mas de  su  virtud.  Ejemplo  de  santidad  y  admiración  en  la  Universidad  de 
Alcalá  de  Henares,  desempeñaba  las  cátedras  de  Teología  y  Escritura  por 
los  años  de  1592.  En  este  mismo  año  fué  nombrado  abad  perpetuo  del  Real 
y  antiquísimo  Monasterio  de  Fitero,  de  la  Orden  de  San  Bernardo,  fundado, 
como  es  sabido,  en  el  sitio  que  hoy  ocupa  por  aquel  Fr.  Raimundo,  su  pri- 
mer abad,  fundador  también  de  la  ínclita  y  militar  Orden  de  Santa  María  de 
Calatrava.  Hizo  el  número  40  en  la  cronología  de  los  abades  de  Fitero,  en 
cuyo  cargo  sustituyó  al  venerable  Fr.  Marcos  de  Villalba,  de  gloriosa  recor- 
dación en  los  anales  cistercienses,  y  ocupó  este  puesto  hasta  el  año  1614. 

Fué  autor,  entre  otras  obras  notables  de  Teología  y  Moral,  de  una  His- 
toria de  la  Sagrada  Religión  Cister dense  (1);  y  tanto  por  sus  méritos  cien- 
tíficos yliterarios  como  por  su  vida  inculpable  y  limosnera,  así  como  por  lo 
que  admira  su  edificante  muerte,  reveladora  de  una  cierta  y  feliz  predestina- 
ción, ha  merecido  detenido  y  extenso  estudio  de  los  cronistas  de  su  Orden. 


<1)  Infructuosas  han  sido  mis  pesquisas  encaminadas  á  encontrar  esta  obra;  únicamente 
tengo  conocimiento  de  ella  por  un  manuscrito  que  se  conserva  en  el  Monasterio  de  Fitero 
del  cronista  cisterciense  Fr.  Bernardo  Carrillo. 

77 


Revista  de  Historia 

Murió  electo  Obispo  de  Trujillo, 

4.*'  Don  Francisco  de  Ibero  y  Erice.  Fué  militar,  soldado  valeroso  que 
luchó  con  verdadero  denuedo  en  las  frecuentes  guerras  de  su  época.  Don 
Antonio  de  Ley  va,  general  de  los  ejércitos  de  Flandes,  contó  de  él  la  si- 
guiente y  curiosa  anécdota:  «Hallándose  cercado  en  Flandes  nuestro  campo, 
salió  á  él  un  osado  francés  con  espada  y  daga  en  mano  haciendo  señas  de 
reto  á  cualquiera  de  los  españoles.  Volviendo  por  la  honra  de  su  patria,  salió 
D.  Francisco  con  las  mismas  armas,  y  mostrando  la  valentía  española  y  la 
destreza  navarra,  holló  la  arrogancia  francesa,  matando  en  noble  lid  al  reta- 
dor, y  desposeyéndole  de  sus  armas,  cantó  la  victoria,  retirándose  sin  lesión 
alguna.» 

Se  distinguió  muy  especialmente  en  el  sitio  de  Fuenterrabía  (1),  y  por 
fin  halló  muerte  gloriosa  en  los  Estados  de  Flandes,  peleando  en  un  ataque. 

5.°  Don  Ximeno  de  Ibero  y  Erice.  Casó  con  la  señora  de  Alda,  dama 
guipuzcoana,  deuda  cercana  del  Marqués  de  Valparaíso. 

III.  Don  Jerónimo  de  Ibero  y  Daoiz,  señor  de  Eraso  y  de  Oteiza.  Casó 
dos  veces:  la  primera  con  D."*  Mariana  de  Echaide,  de  quien  tuvo  una  hija, 
que  casó  con  el  señor  de  Aspe  y  Agorreta,  y  la  segunda  con  D.*  Gregoria 
de  Urrea  y  Huydobro,  hija  de  D.  Juan  de  Urrea,  natural  de  Épila,  y  de  doña 
Ana  María  de  Huydobro,  natural  de  Agreda.  Fué  caballero  de  la  Orden  de 
Santiago,  según  consta  de  su  expediente  de  pruebas,  terminado  en  25  de 
Enero  de  1627  por  los  caballeros  D.  Miguel  Carvajal  y  D.  Fernando  Mexía. 
(Arch.  Hist.  Nac,  Órdenes  militares,  leg.  322,  exp.  4.049.)  Fué  también  regi- 
dor de  la  ciudad  de  Pamplona,  alcalde  ordinario  y  diputado  del  Reino  dife- 
rentes veces,  alcaide  perpetuo  de  la  acequia  imperial  del  Bocal  y  entrete- 
nido cerca  de  los  Virreyes  con  10  escudos  de  ventaja.  Dejó  sucesión  mas- 
culina de  D."  Gregoria  Urrea,  y  de  ella  hablaré  después  de  citar  á  sus  her- 
manos, que  fueron: 

1.°  Donjuán  de  Ibero  y  Daoiz.  «Sujeto  de  buenas  letras»,  le  llama  su 
hermano  D.  Francisco  en  carta  dirigida  al  Gran  Maestre  de  la  Orden  de  San 
Juan.  Sábese  que  murió  soltero  y  gozando  de  1.500  escudos  de  renta  por  la 
Iglesia. 

2°  Don  Francisco  de  Ibero  y  Daoiz,  caballero  de  la  Orden  de  San  Juan, 
gran  prior  de  Navarra,  comendador  de  Biurrun,  maestre  de  campo  de  In- 
fantería española  y  gobernador  de  los  puertos  de  Maya,  Hurguete  y  Ocha- 
gavia.  Fué  gran  personaje,  como  puede  inferirse  de  la  simple  enumeración 
de  sus  cargos. 


(1)    Historia  de  Fuenterrabía,  por  Antonio  Bernal  O'reilly. 

78 


;;  de  Genealogía  Española. 

3.^  Doña  María  de  Ibero  y  Daoiz,  que  casó  en  el  reino  de  Aragón  con 
D.  Juan  Lozano,  señor  de  las  villas  de  Gardués  y  Añuez. 

4°  Doña  Catalina  de  Ibero  y  Daoiz,  mujer  de  D.  José  de  Aguirre,  oidor 
del  Consejo  Supremo  de  Navarra. 

5.°  Doña  Margarita  de  Ibero  y  Daoiz,  monja  en  el  convento  de  Santa 
Engracia,  de  Pamplona. 

IV.  Don  Juan  de  íbero,  Urrea,  Daoiz  y  Huydobro,  caballero  de  la  Orden 
de  Alcántara,  admitido  en  10  de  Septiembre  de  1652,  en  virtud  de  las  prue- 
bas practicadas  por  los  caballeros  Conde  de  Oropesa,  D.  Jerónimo  Masca- 
reñas  y  D.  Antonio  de  Benav¡des.(Arch.  Hist.,  caj.  8,  núm.  124,  exp.  750.)  Fué 
su  mujer  D.""  Fausta  de  Aguirre,  su  prima  hermana,  hija  deD.  José  de  Agui- 
rre, oidor  de  Pamplona,  y  de  D.^  Catalina  de  Ibero,  hermana  de  su  padre 
D.  Jerónimo.  Poseyó  este  caballero  los  señoríos  de  Eraso  y  Oteiza,  y  de  su 
vida  quedan  numerosas  y  auténticas  noticias. 

En  1661  pasó  al  Perú  con  el  título  de  Gobernador  corregidor  y  Justicia 
mayor  de  la  provincia  de  Conchucos,  Juez  de  bienes  de  difuntos  y  Alcalde 
mayor  de  minas;  y  tal  fué  el  acierto  y  valor  con  que  desempeñó  tan  eleva- 
dos cargos,  que  en  1667  se  le  hizo  pasar  á  la  provincia  de  Loricaja,  fron- 
teriza de  los  indios  y  objeto  de  sus  continuos  ataques.  Bien  pronto  se 
conoció  en  ella  la  influencia  del  caudillo,  pues  que  no  tardó  mucho  en  paci- 
ficarse todo  aquel  vasto  territorio  á  consecuencia  de  las  atrevidas  excur- 
siones y  correrías  que  hacía  contra  los  indios  y  de  sus  enérgicos  y  prontos 
castigos  realizados  en  sus  jefes. 

El  Conde  de  Lemos  le  honra  en  carta  de  4  de  Octubre  de  1668  con  las 
palabras  siguientes:  «Obligadísimo  quedo  al  celo  y  valor  con  que  procede 
D.  Johan  de  Ibero  en  la  administración  de  la  Justicia,  y  cuanto  pudiere 
hacer  yo  en  materia  de  sus  conveniencias  lo  ejecutaré  con  toda  voluntad.» 
Y  añade  luego:  «No  hay  sino  pedir  á  Dios  y  á  su  Purísima  Madre  el  don  de 
» la  perseverancia,  que  sólo  D.  Johan  y  yo  bastamos  para  pacificar  estas  pro- 
^vincias,  como  del  favor  divino  lo  espero.^  Y  en  otra  de  fecha  posterior: « Y 
»si  todos  los  corregidores  imitasen  al  señor  D.  Johan,  apriesa  se  hallare 
»el  Reino  limpio  de  la  mala  semilla  que  le  inficiona.* 

Y  fueron  tales  el  desprendimiento  y  los  gastos  de  D.  Juan  de  Ibero  du- 
rante los  numerosos  años  que  pasó  en  el  Perú  y  en  las  Indias,  manteniendo 
en  muchas  ocasiones  hasta  300  hombres  de  guerra  á  su  costa,  que  al  volver 
á  su  patria  para  reunirse  con  su  mujer  é  hijos  vióse  tan  pobre,  que  tuvo  que 
presentar  al  Rey  un  memorial  pidiéndole  que  acrecentase  hasta  la  cantidad 
de  80.000  el  acostamiento  de  30.000  maravedises  que  disfrutaban  sus  ascen- 
dientes. 

79 


Revista  de  Historia 

Retirado  después  en  su  agreste  solar  de  Eraso,  murió  hacia  el  año  1685, 
dejando  varios  hijos. 
Fueron  hermanos  suyos: 

1.°  Don  Jerónimo  de  Ibero,  Urrea,  Daoiz,  Huydobro,  capitán  de  caballos 
corazas,  que  casó  con  D/  Catalina  de  Erro  y  Arizaleta,  señora  de  Urbicar, 
Erro,  Arizaleta,  Garayoa  y  sus  palacios. 

Fué  esta  señora  hija  del  noble  D.  Juan  de  Erro,  señor  del  palacio  de 
Cabo  de  Armería  de  Erro,  y  poseedor  de  las  vecindades  foranas  de  Esnoz, 
Mercoin  é  losabain,  y  de  D."  María  de  Agorreta  y  Arizaleta,  hija  á  su  vez 
de  Pedro  de  Agorreta,  y  nieta  de  Juan  de  Agorreta,  señoras  de  este  Palacio, 
y  perteneciente  por  su  madre  al  solar  de  Arizaleta. 

En  8  de  Mayo  de  1664  ingresó  como  caballero  en  la  Orden  de  Santiago 
(Arch.  Hist.,  leg.  322,  exp.  4.050),  y  fué  también  sargento  mayor  del  presidio 
de  Pamplona  y  capitán  de  la  guardia  del  Virrey  de  Valencia. 

2.°  Don  Francisco  de  Ibero,  Urrea,  Daoiz,  Huydobro,  caballero  de  San 
Juan,  que  murió  sin  tomar  estado.  Sirvió  en  Malta. 

3.°  Don  Diego  de  Ibero,  Urrea,  Daoiz,  Huydobro,  caballero  de  la  misma 
Orden. 

4."  Doña  María  de  Ibero,  Urrea,  Daoiz,  Huydobro,  que  casó  con  su  deudo 
cercano  D.  Sebastián  Ximénez  de  Urrea,  hermano  segundo  y  sucesor  del 
señor  de  Berdebel  y  del  mayorazgo  de  D.  Ximeno  de  Urrea. 

5.°  Doña  Margarita  de  Ibero,  Urrea,  Daoiz,  Huydobro,  religiosa  en  el 
monasterio  de  la  Concepción,  de  Épila. 

V.  Don  Luis  Manuel  de  Ibero,  Aguirre,  Urrea  é  Ibero.  Hijo  del  prece- 
dente, sucedió  en  los  señoríos  de  Eraso  y  Oteiza  y  en  los  demás  mayoraz- 
gos. Casó  con  D.^  Jerónima  Daoiz,  hija  de  D.  Martín  Daoiz,  caballero  del 
Hábito  de  Santiago  y  corregidor  que  fué  de  Toro.  Tuvo  este  matrimonio 
varios  hijos,  de  los  que  fué  el  primogénito. 

VI.  Don  Manuel  Esteban  de  Ibero,  Daoiz,  Urrea,  Huydobro.  Así  se 
firmaba  este  caballero,  á  pesar  de  que  su  segundo  apellido  era  Aguirre  y  el 
cuarto  no  era  Huydobro.  Poseyó  los  citados  señoríos  y  mayorazgos,  y  fundó 
y  fué  patrono  del  convento  de  los  Trinitarios  Descalzos  de  Pamplona.  Con- 
trajo matrimonio  con  D."*  Josefa  de  Istúriz. 

Hermanos  suyos  fueron: 

1.°    Doña  Paula  de  Ibero,  Daoiz,  Urrea,  Huydobro,  que  casó  en  Valtierra 
con  D.  Antonio  Alonso  y  los  Ríos. 
2.°    Doña  Saturnina  (que,  como  se  verá,  sucedió  luego). 
3.°    Doña  Jerónima  de  Ibero,  Daoiz,  Urrea,  Huydobro,  religiosa  en  las 
Recoletas,  de  Pamplona. 

80 


y  de  Genealogía  Española. 

4."  Doña  María  de  Ibero,  Daoiz,  Urrea,  Huydobro,  monja  en  el  convento 
de  San  Pedro,  de  Pamplona. 

VII.  Don  Felipe  de  Ibero,  Istúriz,  Daoiz,  señor  de  Eraso,  Oteiza  y  demás 
mayorazgos  de  sus  apellidos.  Igualmente  que  sus  hermanas  D.'  Ignacia, 
D/ Joaquina,  D.^  Magdalena  y  que  su  hermano  D.  Nicolás,  religioso  de  la 
Compañía  de  Jesús,  hijos  todos  del  precedente,  murió  sin  dejar  sucesión,  por 
lo  cual  quedó  extinguida  la  masculinidad  en  la  línea  primogénita  de  esta 
ilustre  casa. 

Tomás  Domínguez  Arévalo. 


81 


Revista  de  H's'oria 


DOCUMENTOS     INÉDITOS 


Coronación  del  Rey  D.  Carlos  II  de  Hauarrs. 


Con  mucho  gusto  insertamos  en  este  lugar  el  siguiente  y  curioso  docu- 
mento que  nos  remite  nuestro  querido  amigo  D.  Carlos  de  Marichalar, 
inteligente  y  cultísimo  funcionario  del  Archivo  de  la  Cámara  de  Comptos  de 
Navarra. 

El  documento  que  ofrece  á  nuestros  lectores  el  señor  Marichalar  es  el 
Acta  de  la  consagración,  unción  y  coronación  del  rey  D.  Carlos  II  de 
Navarra,  cuya  signatura  corresponde  al  cajón  11,  número  36  del  mencio- 
nado Archivo. 

La  coronación  de  D.  Carlos  II,  se  celebró  solemnemente  en  Pamplona, 
el  domingo  27  de  Junio  de  1350,  estando  juntos  los  tres  Estados  del  Reino 
en  la  Iglesia  Catedral.  El  acta  de  aquella  ceremonia— que  á  continuación 
publicamos— además  de  no  haber  sido  sacada  á  luz  por  ninguno  de  los  cro- 
nistas de  aquel  Reino,  ofrece  verdadero  interés,  pues  nos  da  á  conocer  los 
nombres  de  los  altos  dignatarios  eclesiásticos,  de  los  magnates  que  tenían 
en  honor  los  lugares  y  fortalezas,  y  de  los  representantes  de  las  buenas 
villas  durante  los  comienzos  de  aquel  reinado,  el  más  sugestivo,  sin  duda, 
de  la  historia  de  Navarra. 

Dice  así  el  citado  documento: 

«In  nomine  Domini.  Amen.— Per  hoc  presens  publicum  Instrumentum  uniuersis  et 
singulis  pateat  euidenter,  quod  anno  eiusdem,  millesimo.  CCC.°  quinquagesimo.  Indictione 
tercia,  XXVII  die  mensis  Junii,  Pontificatus  sanctissimi  in  Cliristo  palris  et  domini  nostri 
domini  Clementis,  Diuina  prouidencia  pape  VI  anno  nono.— Postquam  Illustrissimus 
princeps  et  dominus,  dominus  Carolus,  Dei  gratia,  Rex  Nauarre,  comes  Ebroycensis,  ad 
sacramentum  consecrationis  unctionis  et  ad  solempnitatem  coronationis  militie  et  eleua- 
tionis  sue,  Prelatos,  Barones,  milites,  Bonas  villas  et  alium  populum  regni  Nauarre,  ut  in 
talibus  est  fieri  consuetum,  ad  presentem  dlem  venire  mandauerat  In  presentía  predictí 
domini  Regís,  nostrorumque  notariorum  et  testium  infrascriptorum  personaliter  se  repre- 

82 


y  de  Genealogía  Española. 

sentaruerunt  persone  infrascripte.— De  prelatis  videlicet,  dominus  Arnaldus  episcopus 
Pampilonensis,  Prior  Roscideuallis,  Abbas  sancti  Saluatoris  Legerensis,  Abbas  Montisa- 
ragonie,  Abbas  de  Yrangu,  Abbas  de  Oliua,  et  locumtenens  prloris  Sancti  Joiíannis  Hiero- 
solymitani.— De  Baronibus:  dominus  Martinus  Henrici  vexillarius;  dominus  de  Aero- 
monte;  dominus  de  Luxa;  dominus  Egidius  Qarcie  Dianis;  dominus  Ferdinandus  Egidii 
de  Assyayn;  dominus  de  Acxa,  dominus  Johannes  Martini  de  Medrano,  Johannes  Corba- 
ran,  Ferdinandus  Sancii  de  Medrano,  Arnaldus  Raymundi  de  Acromonte,  dominus  Marti- 
nus Garcie  Doilloqui,  Johannes  Martini  Deussa,  Yenecus  acenarii  de  Monteacuto  et 
Johannes  Remigii  Dareillano.— De  militibus:  dominus  Egidius  Lupi  Darmaynangas,  domi- 
nus Rodericus  Aznariz  de  Rada,  dominus  Johannes  de  Malloleone,  dominus  Adam 
Dandossieylla,  dominus  Arnaldus  Bernardi  de  Sánela  gracia,  et  dominus  Michael  Ortici 
de  Miranda.— Nunciis  pro  bonis  villis,  Petrus  Crozat,  Johannes  Ditoyz,  Helyas  Marzel  et 
Artal  Dundiano  pro  Pampilona.— Pro  ciuitate  Nauarrerie  Pampilone:  Petrus  Michaelis  de 
Veroayn  alcaldus,  Martinus  da  Munariz  et  Petrus  Petri  Darrieta.— Pro  Stella:  Bartholo- 
meus  Sancii,  Petrus  Constantini  et  Johannes  de  Mendigorria.— Pro  Tutella:  Petrus  Enneci, 
alcaldus,  Johannes  Karitat,  Johannes  de  Rufiz  et  Ennecus  Petri  Duxue.— Pro  Sangossa: 
Petrus  Lupi  de  Leguin,  et  Pascasius  de  Oilleta.— Pro  Olito:  Michael  Petri,  alcaldus,  et 
Egidius  Rufat.— Pro  Ponte  Regine:  Ferdinandus  Petri  da  Sangossa,  alcaldus,  Michael  de 
Palmis  et  Martinus  Lupi.— Pro  Gardia:  Johannes  Martini  alcaldus,  Johannes  Eximini  et 
Petrus  Garcie.— Pro  Viana:  Johannes  Franc  alcaldus,  Petrus  Martini  et  Johannes  Egidii.— 
Pro  Arcubus:  Petrus  Sancii,  alcaldus,  Petrus  Darroniz  maior  et  Ochoas  Lupi,  nota- 
rius.— Pro  Monte  Regali:  Lupus  Martini,  maior,  Pascasius  Garcie,  notarius. — Pro 
Larressonia:  Furtunius  Petri,  alcaldus,  Garcius  Eximini.— Pro  Lumbierr:  Eximlnus  Garcie, 
Sancius  Eximini.— Pro  Viüafranca:  Petrus  Ortici,  alcaldus  et  Bartholomeus  de  Cadrey- 
la.— Pro  Villana:  Garcías,  alcaldus.  Lupus  Michaelis,  notarius.— Pro  Roscidevallís:  Gar- 
cías Petri  Dorondriz  et  Lupus  Garcie  dictus  Fidalgo.- Pro  Sancto  Johanne  de  Pede 
portus:  Johannes  de  Chars,  notarius  et  Guillelmus  Arnaldi  Deuxibion.— Pro  Sancto  Vin- 
cencio:  Lupus  Martini,  alcaldus  et  Johannes  Roderici  de  Bernedo,  Johannes  Yuaynes  et 
Johannes  Petri  de  Maragedo.— Pro  Aguilar:  Martinus  Petri,  alcaldus  et  Johannes  Martini, 
portarius.— Congregato  undiiue  Claro  et  populu  circunstante,  Baronibus,  ante  magnum 
altare  Ecclesie  Beate  Marie  Pampilone,  Episcopo  in  Pontificalibus  et  cum  illo  ómnibus 
prelatis  quibus  in  statu  et  secundum  statum  suum  existentibus,  presentibus  cum  hiis 
Reuerendis  in  Christo  patribus  dominis  EpiscopisTirasonensis,  Bayonensiset  Olorensis 
propter  unctionem  et  consecrationem  predicti  domini  Regis  subsequenter  faciendam  in 
pontificalibus  ordinatis,  predictus  dominus  Rex,  manu  posita  super  crucem  et  sancta  Dei 
Euangelia,  jurauit  populo,  modo  et  forma  contentis  in  quadam  cédula  scripta  in  ydiomate 
terre  prius  palam  et  publice  alta  voce  per  Pascasium  Petri  de  Sangossa  notarium  infra- 
scriptum  lecta  cuiusquidem  cedule  tenor  de  verbo  ad  verbum  continet  ista  verba.— Nos, 
Karlos  por  la  gracia  de  Dios  Rey  de  Nauarra  et  conté  Deureux,  juramos  a  nuestro  pueblo 
de  Nauarra  es  assaber:  Prelados,  Ricoshombres,  Cauailleros,  hombres  de  buenas  villas  et 
a  todo  el  pueblo  de  Nauarra,  todos  lures  fueros,  usos,  costumbres,  franquezas,  libertades 
et  priuilegios  a  cada  uno  deillos,  assi  como  los  han  et  jazen,  que  assi  los  manterremos  et 
guardaremos  et  taremos  mantener  et  goardar  a  eillos  et  a  lures  successores  en  todo  el 
tiempo  de  nuestra  vida,  sin  corrumpimiento  ninguno,  meillorando  et  non  apeorando  en 
todo  ni  en  partida,  et  que  todas  las  fuergas  que  a  vuestros  antecessores  et  a  vos  por 
nuestros  antecessores  a  qui  Dios  perdone,  qui  fueron  en  lures  tiempos  et  por  los  offi- 
ciales  que  fueron  por  tiempo  en  el  Regno  de  Nauarra  fueron  fechas  deffaremos  et  taremos 
deffazer  et  emendar  las  bien  et  conplidament  adaqueillos  a  quien  fechas  han  seido  sin 
excusa  ninguna,  las  que  por  buen  dreicho  et  por  buena  verdat  podrán  ser  failladas  por 
hombres  buenos  et  cuerdos.— Et  illa  lecta,  ídem  dominus  Rex,  ore  propio  dixitet  adiexit 
premissa,  promito  secundum  quod  predecessores  mei  Reges  Nauarre  tenere  et  obseruare 
consueuerunt  temporibus  retroactis.  Quo  Juramento  prestito  predicti  barones  tam  nomine 
suo  quam  tocius  populi  Regni  ut  moris  est  in  dicto  Regno  jurauerunt  tactis  Sacro  Sanctis 
Euangelüs,  corpus  domini  Regis  fideliter  custodire,  ad  terram  seruandam  junare  pro- 
posse  et  etiam  ad  seruandum  foros,  et  plenarie  juramentum  quod  prestare  debent  fece- 

83 


Revista  de  Historia 

run  prout  in  foro  latius  est  expresum.  Ef  osculata  fuerunt  Regi  manuum.  Et  post  ea  ipse 
dominus  Rex,  spadam  suam  tune  jacentem  super  altare  manu  propria  accepit  et  cinxit  se 
de  eadem  et  deinde  ascendit  super  scutum  ad  arma  sua  propria  deplnctum,  et  omnes 
prefaci  barones  tenentes  manus  ad  predíctum  scutum,  ipsum  et  Regem  eleuauerunt  cla- 
mantes alta  voce  omnes  insimultribus  vicibus:  Real,  Real,  Real;  et  ¡pse  dominus  Rex 
superius  eleuatus  proiecit  undique  de  moneta.  Quibus  peractís  receptis  consecratione, 
unctione  militia  et  eleuationes  a  dominis  Episcopis  prelibatis,  prefatus  dominus  Rex  iuit 
ante  altare  et  super  illud  accepit  coronam  diadematibus  ornatam  in  manibus  eius  et  posuit 
super  caput  suum  et  coronault  se  manu  propria.  Et  accipiens  ceptrum  in  manu  reuerssus 
predictis  dominis  Episcopis  in  pontificalibus  ducentibus  ipsum  ad  sedem  sedit  in  solio 
sede  Regle  magestatis  populo  congratulante.— Et  completis  sacramento  et  solempnitati- 
bus  ómnibus  supradictis,  predictus  Episcopus  Pampilonensis,  incepit  dicere  magnam 
missam.  Et  ipse  dominus  Rex  de  ómnibus  supradictis  petiit  a  nobis  notariis  fieri  publi- 
cum  seu  publica  instrumenta.— Acta  fuerunt  hec  in  Cathedrali  Ecclesia  Pampilonensis  anno, 
die,  mense  et  pontificatu  predictis,  presentibus  predictis  dominis  Episcopis  Tirasonensis, 
Bayonensis  et  Olorensis.  Nobilibus  dominus  Michaele  de  Gurrea  gubernatore  Aragonie. 

»Et  ego  Robertus  le  Jaffu  clericus  Constanciensis  dyocesis  publicus  Apostólica  et 
Imperiali  auctoritate  notarius,  premissis  ómnibus  et  singulis  suprascriptis  dum  sic  fieren 
et  agerentur  una  cum  Pascasio  Petri  de  Sangossa  notario  infrascripto  et  testibus  supra- 
scriptis presens  interfui  eadem  que  fieri,  vidi  et  audiui.  Impeditus  scribi  feci  et  publicando 
hoc  me  subscrlpsi  signum  que  meum  solitum  apposui  rogatus  in  testimonium  omnium 
premissorum. 

»Et  ego  Pascasius  Petri  de  Sangossa  diócesis  Pampilonensis,  clericus  apostólica  publi- 
cus Regiaque  auctoritate  in  curia  et  Regno  Nauarre  juratus  notarius  premissis  ómnibus 
et  singulis  dum  sic  fierent  et  agerentur  ut  supra  scribuntur  una  cum  Roberto  le  Jaffu 
notario  publico  prelibato  et  testibus  supra  scriptis.  Anno,  die,  mense  loco,  Indictione  et 
pontificatus  antedictis,  presens  interfui  eadem  que  fieri,  vidi,  et  audiui  quibus  suprascripsi, 
signum  que  meum  solitum  presentí  publico  Instrumento  apposui  requisitus  in  testimo- 
nium premissorum.» 


84 


y  de  Genealogía  Española. 


DOGQiDentos  ínémíos  paia  la  Hisíoila  Noliiliaria.  ^'^ 


(CONTINUACIÓN) 


Relación  de  las  Hidalguías  que  se  han  despachado  por  la  Secretaria  de  la  Cá- 
mara y  Estado  de  Castilla,  como  consta  por  los  libros  que  hay  en  ella,  desde  el 
año  1623  hasta  la  fecha  de  ésta,  en  conformidad  de  la  orden  que  S.  M.  se  sirvió 
expedir  para  que  se  formase: 

En  18  de  Noviembre  de  1635  S.  M.  declaró  por  hijodalgo  de  sangre  á  Blas  de 
QUESADA,  vecino  de  Manzanares. 

En  el  mismo  día  se  dio  despaclio  para  que  D.  Fernando  Chacón  de  Valen- 
cia, D.  Andrés,  D.  Juan,  D.^  María  y  0.="  Jerónima  Chacón,  descendientes  de 
Fernando  Chacón,  comendador  que  fué  de  Montachuelos,  gocen  de  la  nobleza  é 
hidalguía  que  éste  gozaba,  no  obstante  que  D.  Fernando  Chacón,  su  hijo,  no 
fuese  legítimo,  y  sirvió  con  1.000  ducados. 

En  30  de  Noviembre  del  dicho  año  de  1635  se  dio  despacho  para  que  D.  Gaspar 
DE  Molina  Cevallos,  D.  Francisco,  D.  Alonso,  D.^  Ana  y  D.''  María,  sus  hijos, 
gocen  de  la  nobleza  é  hidalguía  que  gozó  D.  Francisco  de  Molina,  no  embar- 
gante que  el  dicho  D.  Gaspar  no  sea  legítimo,  y  sirvió  con  2.400  ducados. 

En  14  de  Enero  de  1636  declaró  S.  M.  por  hijosdalgo  de  sangre  á  D.  Gregorio 
y  D.  Gaspar  de  Henao  y  Salcedo,  vecinos  de  Barajas. 

En  7  de  Abril  del  mismo  año  declaró  S.  M.  por  hijodalgo  á  Miguel  Merino  de 
Morales,  vecino  de  la  villa  de  Manzanares,  y  á  sus  hijos  y  descendientes. 

En  9  de  Junio  del  mismo  año  declaró.  S.  M.  por  hijodalgo  á  Fernando  Pérez 
Cameros,  vecino  de  la  villa  de  la  Calzada,  y  á  sus  hijos  y  descendientes. 

En  23  de  Junio  del  mismo  año  declaró  S.  M.  por  hijodalgo  á  Alonso  de 
EviRA  Fernández,  vecino  de  la  villa  de  Valdemorillo,  y  á  sus  hijos  y  descen- 
dientes. 

En  9  de  Diciembre  del  mismo  año  declaró  S.  M.  por  hijodalgo  á  Juan  Marín, 
vecino  del  lugar  de  Aldeanueva,  y  á  sus  hijos  y  descendientes. 

En  16  del  dicho  mes  y  año  de  1636  declaró  S.  M.  por  hijodalgo  á  Pedro  Pérez 
MuDARRA,  vecino  de  Villarrubia,  de  junto  á  Ocaña,  y  á  sus  hijos  y  descendientes. 


(1)    Biblioteca  de  la  Real  Academia  de  la  Historia.— Co/ecc/on  de  Grandezas,  genealo- 
gías, etc.,  1. 1. 

85 


Revista  de  Historia 

En  9  de  Junio  de  1637  hizo  S.  M.  merced  á  D.Juan  Rodríguez  de  Vera,  vecino 
de  la  villa  de  Tobarra,  de  que  goce  de  la  nobleza  de  sus  antecesores  en  la  forma 
que  se  hizo  con  Francisco  Rodríguez  de  Vera,  su  tío. 

En  18  de  Agosto  del  mismo  año  declaró  S.  M.  por  hijodalgo  á  Juan  de  la 
Fuente,  vecino  de  la  villa  del  Corral  de  Almaguer,  y  á  sus  hijos  y  descendientes. 

En  12  de  Diciembre  del  mismo  año  declaró  S.  M.  por  hijodalgos  á  Sebastián 
Pérez  Voca  de  Chaves  y  á  D.  Martín  de  Chaves,  su  hijo,  vecinos  de  la  villa  de 
Aroche,  y  á  sus  hijos  y  descendientes. 

En  16  del  mismo  mes  y  año,  declaró  S.  M.  por  hijodalgo  de  sangre  á  D.  Anto- 
nio DE  Prado  y  Villegas,  ve  ino  de  Tembleque,  y  á  sus  hijos  y  descendientes. 

En  18  de  Mayo  de  1638  declaró  S.  M.  por  hijodalgo  á  Juan  Cano  Ramírez,  y 
á  sus  hijos  y  descendientes. 

En  8  de  Diciembre  del  mismo  año  declaró  S,  M.  por  hijodalgo  á  Rodrigo  Caro 
CORTEGANE,  vecino  de  la  villa  de  Utrera,  y  á  sus  hijos  y  descendientes. 

En  14  del  mismo  mes  y  año  declaró  S.  M.  por  hijodalgo  á  Alonso  Ximénez 
VICENTE,  vecino  de  la  villa  de  Morón,  y  á  sus  hijos  y  descendientes. 

En  21  de  Agosto  de  1639  declaró  S.  M.  por  hijodalgo  á  Juan  Simón  de  Monte- 
DiCA,  vecino  de  Villafranca  de  la  Marisma,  y  á  sus  hijos  y  descendientes. 

En  el  mismo  día  declaró  S.  M.  por  hijodalgo  á  Andrés  Muñoz  de  Alcaraz, 
vecino  de  la  misma  villa,  y  á  sus  hijos  y  descendientes. 

En  1.°  de  Mayo  de  1640  S.  M.  declara  por  hijodalgo  á  Miguel  de  Mórcate, 
vecino  de  la  villa  de  Salas  de  los  Infantes,  y  á  sus  hijos  y  descendientes. 

En  el  mismo  día  S.  M.  declaró  por  hijodalgo  á  Andrés  Núñez  de  Alvaraz, 
vecino  de  la  misma  villa,  y  á  sus  hijos  y  descendientes. 

En  7  de  Agosto  del  mismo  año  S.  M.  declaró  por  hijodalgo  á  Alvaro  Pérez 
Gordillo,  vecino  de  la  villa  de  Zafra,  y  á  sus  hijos  y  descendientes,  y  sirvió 
con  2.000  ducados. 

En  28  de  Noviembre  del  mismo  año  de  1640  declaró  S.  M.  por  hijodalgo  á  Lau- 
rencio DEL  Barrio  Villarreal,  vecino  de  la  ciudad  de  Cuenca,  y  á  sus  hijos  y 
descendientes. 

En  21  de  Mayo  de  1641  S.  M.  declaró  por  hijosdalgo  á  Manuel  García  de 
Valencia  y  al  Licenciado  Alonso  de  Valencia,  su  hermano,  vecinos  de  la  villa 
de  Bienvenida,  y  á  los  hijos  y  descendientes  del  dicho  Manuel  García  de 
Valencia. 

En  12  de  Junio  del  mismo  año  S.  M.  declaró  por  hijodalgo  al  Licenciado  Alvaro 
González  Ortiz  Florez,  vecino  de  la  villa  de  Rivera  del  Fresno,  y  á  sus  hijos  y 
descendientes. 

En  24  del  mismo  mes  y  año  S.  M.  declaró  por  hijodalgo  á  Juan  López  de 
Ontiveros,  vecino  de  la  villa  de  Madrid,  y  á  sus  hijos  y  descendientes. 

En  21  de  Diciembre  de  1642  S.  M.  declaró  por  hijodalgo  á  D.  Eugenio  Díaz  de 
Figueroa  y  Ubeda,  vecino  de  la  villa  de  Herencia,  y  á  sus  hijos  y  descendientes 
y  sirvió  con  2.000  ducados. 

En  1.°  de  Febrero  de  1643  S.  M.  declaró  por  hijodalgo  de  sangre  á  Fernando, 
Ortiz  Duran,  vecino  de  la  villa  de  Aceuchal,  y  á  sus  hijos  y  descendientes,  y  sir- 
vió con  1.000  ducados. 

En  2)  de  Abril  del  mismo  año  declaró  S.  M.  por  hijodalgo  á  Mateo  de  Moya, 
vecino  del  lugar  de  Esquivias,  y  á  sus  hijos  y  descendientes,  y  sirvió  con  2.000 
ducados. 

En  27  de  Junio  del  mismo  año  S.  M.  declaró  por  hijodalgo  de  sangre  á  Fer- 

86 


y  de  Genealogía  Española. 

NANDO  SÁNCHEZ  CABALLERO  Y  GUERRERO,  vccino  de  la  vüla  de  Fuente  del  Maes- 
tre, y  á  sus  hijos  y  descendientes. 

En  1.°  de  Julio  de  dicho  año  declaró  S.  M  por  hijodalgo  á  Juan  González  de 
Yanguas,  vecino  de  la  villa  de  Arnedo,  y  á  sus  hijos  y  descendientes. 

En  25  de  Mayo  de  1645  declaró  S.  M.  por  hijodalgo  á  D.  Agustín  Pérez  Rodrí- 
guez, vecino  del  lugar  de  Don  Benito,  y  á  sus  hijos  y  descendientes. 

En  6  de  Octubre  del  mismo  año  declaró  S.  M.  por  hijodalgo  á  D.  Cristóbal 
Rodríguez  de  Villafuerte,  vecino  de  la  ciudad  de  Sevilla,  y  á  sus  hijos  y  des- 
cendientes, y  en  18  de  Mayo  de  1646  se  volvió  á  hacer  este  despacho,  por  haber 
mandado  el  Consejo  que  se  quitase  una  cláusula. 

En  9  de  Noviembre  de  1645  declaró  S.  M.  por  hijosdalgo  á  Antonio  de  Mena 
Barriga  y  D."*  María  Polanco  de  la  Fuente,  vecinos  de  la  ciudad  de  Llerena, 
y  á  sus  hijos  y  descendientes. 

En  30  de  Noviembre  del  mismo  año  hizo  S.  M.  la  merced  á  Juan  González 
Reguilón,  y  á  sus  y  descendientes,  del  privilegio  de  hidalguía  que  gozó  Juan  Gon- 
zález Reguilón,  su  tercer  abuelo,  y  sirvió  con  650  ducados  de  vellón. 

En  2  de  Octubre  de  1646  S.  M.  declaró  por  hijodalgo  á  Alonso  Carbonero 
MuDARRA,  vecino  de  la  villa  del  Corral  de  Almaguer,  y  sirvió  con  19.000  reales. 

En  22  de  Octubre  de  1647  S.  M.  declaró  por  hijodalgo  á  Juan  Francisco  Nava- 
rro DE  ZúÑiGA,  vecino  de  la  villa  de  Almagro,  y  á  sus  hijos  y  descendientes. 

En  12  de  Mayo  de  1648  declaró  S.  M.  á  D.  Juan  Serrano  Marín,  por  descen- 
diente, y  comprendido  en  la  ejecutoria  de  nobleza  é  hidalguía  que  ganaron  y  goza- 
ron D.  Andrés  Serrano  y  Pedro  Ortega  Serrano;  y  habiéndole  puesto  contra- 
dicción y  mandado  retener  en  el  Consejo  este  privilegio,  le  hizo  S.  M.  merced, 
en  27  de  Febrero  de  1650,  de  que  goce  de  las  franquezas  que  gozan  los  hidalgos  de 
estos  reinos,  sin  perjuicio  de  su  derecho  para  litigar  su  nobleza  cuando  pudiere. 

En  29  de  Junio  del  mismo  año  de  648  S.  M.  declaró  al  Dr.  Bartolomé  Ramiro 
de  Valverde,  por  descendiente  y  comprendido  en  la  ejecutoria  de  nobleza  que 
ganaran  y  gozaran  Francisco  de  Valverde,  y  los  capitanes  Francisco  y  Ber- 
nardo de  Valverde,  sus  hijos. 

En  16  de  Noviembre  del  mismo  año  declaró  S.  M.  por  hijosdalgo  á  D.  Ber- 
nardo y  D.  Juan  Dorado  y  Cabeza,  hermanos,  vecinos  del  lugar  de  Don 
Benito. 

En  5  de  Diciembre  de  1649  declaró  S.  M.  por  hijosdalgo  á  Juan  de  Arreo,  y 
Marcos  y  Andrés  de  Arreo,  sus  hijos. 

En  3  de  Octubre  de  1659  S.  M.  declaró  por  hijodalgo  á  Sebastián  de  Pinilla, 
y  á  sus  hijos  y  descendientes. 

En  16  del  mismo  mes  y  año  hizo  S.  M.  merced  á  Francisco  López  Franco  y 
Feo,  natural  de  Portugal,  residente  en  los  Estados  de  Flandes,  y  á  sus  hijos  y  des- 
cendientes, de  declararlos  por  hijosdalgo  en  estos  reinos  de  Castilla. 


(Se  continuará.) 


87 


Revista  de  Historia 


bibliografía 


En  esta  Sección  se  dará  cuenta  de  todos  los  libros  españoles  y  extran- 
jeros que  sean  remitidos  á  esta  Redacción  y  traten  de  materias  congéneres 
á  las  que  son  objeto  de  nuestra  publicación. 

Las  antiguas  Cortes:  el  moderno  Parlamento:  el  régimen  representativo 
orgánico,  por  Manuel  de  BofaruU  Romana.— Con  este  título  acaba  de 
publicar  un  hermoso  libro  de  168  páginas  en  8:°,  primorosamente  editado 
en  la  tipografía  de  Archivos,  Bibliotecas  y  Museos,  el  distinguido  y  joven 
abogado  D.  Manuel  de  Bofarull  Romana.  Aun  cuando  el  libro,  ampliación 
de  una  tesis  doctoral,  es  principalmente  un  estudio  de  Derecho  político, 
hace  en  él  su  ilustrado  autor  un  erudito  y  acabado  cuadro  del  desenvolvi- 
miento histórico  de  nuestras  instituciones  políticas. 

El  Sr.  Bofarull  después  de  señalar  los  Concilios  de  Toledo,  á  partir  del 
tercero,  como  asambleas  de  carácter  mixto,  y  germen,  por  lo  tanto,  de  las 
Cortes  de  la  Edad  Media,  estudia  cumplida  y  detenidamente  la  formación, 
constitución  y  procedimientos  legisladores  de  las  antiguas  Cortes  en  los 
Reinos  de  Navarra,  León,  Castilla  y  Aragón,  su  quebrantamiento  durante  la 
dinastía  austríaca,  como  consecuencia  del  robustecimiento  del  Poder  Real, 
y  su  desaparición,  por  fin,  bajo  el  absolutismo  de  los  Borbones.  En  el  des- 
arrollo de  todo  este  estudio,  da  el  Sr.  Bofarull  muestras  de  sus  no  comunes 
conocimientos  y  de  una  crítica  acertada.  Le  felicitamos  sinceramente  y 
agradecemos  el  envío  de  la  obra. 

* 
*  * 

España  en  la  Edad  Media,  por  D.  Juan  Fernández  Amador  de  los  Ríos. 
El  doctísimo  y  erudito  catedrático  del  Instituto  de  Pamplona,  D.  Juan  Fer- 
nández Amador  de  los  Ríos,  autor  de  notabilísimos  trabajos  históricos  y 
filológicos,  ha  editado  recientemente  en  Pamplona  un  libro,  en  el  que  se 
ocupa  de  la  Historia  medioeval  española,  desde  la  invasión  de  los  bárbaros 
hasta  la  expulsión  de  los  judíos  por  los  Reyes  Católicos. 


y  de  Genealogía  Española. 


Conocida  la  competencia  y  erudición  iiistórica  del  Sr.  Fernández  Ama- 
dor de  los  Ríos,  nos  parece  inútil  encarecer  la  importancia  de  esta  obra  que 
viene  á  enriquecer  la  bibliografía  histórica  española. 


* 


Recherches  sur  la  ville  et  sur  l'Église  de  Bayonne.Se  ha  publicado  el 
primer  tomo  de  esta  obra  verdaderamente  monumental.  Comprende  el 
manuscrito  del  canónigo  Rene  Veillet,  hasta  ahora  inédito,  acompañado  de 
numerosas  notas,  apéndices  y  aclaraciones,  á  más  de  un  trabajo  genealó- 
gico sobre  la  familia  del  autor  y  multitud  de  documentos,  ordenado  todo 
ello  por  los  canónigos  honorarios  de  Bayona  y  conocidos  anticuarios 
M.  M.  Dubarat  y  Daranatz.  El  todo  forma  un  volumen  de  cerca.de  600 
páginas  en  folio,  con  centenares  de  ilustraciones,  mapas,  planos,  retratos, 
escudos,  facsímiles  y  preciosas  viñetas  en  negro  y  en  color,  que  consti- 
tuyen un  éxito  artístico. 

Por  haber  formado  parte  de  la  diócesis  de  Bayona  algunas  regiones  de 
España,  y  por  el  dominio  que  en  el  país  de  Labourd  tuvieron  los  Reyes  de 
Navarra,  es  doblemente  interesante  para  nosotros  esta  obra  admirable,  llena 
de  biografías,  datos  y  diplomas  que  pertenecen  á  nuestra  historia  nacional. 
Todo  en  este  libro  está  lleno  de  interés  para  los  amantes  de  las  viejas  cró- 
nicas y  para  los  amigos  del  arte. 


índice  de  pruebas  de  los  Caballeros  de  San  Juan  dejerusalén  (Orden  de 
Malta),  por  el  Marqués  de  Rafal  y  D.  Fernando  Suárez  de  Tangil.— Nues- 
tros distinguidos  amigos  los  señores  Marqués  de  Rafal  y  Suárez  de  Tangil 
han  tenido  la  amabilidad  de  remitirnos  un  ejemplar  de  la  obra  que  con  este 
título  publicaron  el  pasado  año,  avalorada  con  un  discreto  y  erudito  prólogo 
del  académico  Sr.  Conde  de  Cedillo. 

Ni  el  Sr.  Marqués  de  Rafal  ni  el  Sr.  Suárez  de  Tangil  inauguran  con 
este  trabajo  sus  tareas  literarias.  El  primero  era  bien  conocido  entre  los 
amantes  de  la  Historia  patria,  desde  que  la  enriqueció  con  su  curiosa  y 
documentada  monografía  El  Marqués  de  Rafal  y  el  levantamiento  de 
Orihuela  en  la  guerra  de  sucesión,  libro  interesante,  aportador  de  datos  y 
noticias  de  valor  indubitable;  y  el  segundo  había  dado  gallarda  muestra  de 
sus  raros  conocimientos  y  de  crítica  acertada  en  un  trabajo  de  carácter 
ético  sobre  la  Punibilidad  de  las  ideas. 

Los  reducidos  límites  en  que  forzosamente  ha  de  estrecharse  una  sen- 
cilla nota  bibliográfica  dentro  de  una  publicación  de  esta  índole,  nos  impide 

89 


Revista  de  Historia 

comentar  á  nuestro  gusto  esta  relación  de  los  caballeros  que  vistieron 
el  hábito  de  San  Juan  en  el  Gran  Priorato  de  Castilla  y  León,  desde  el 
año  1514  hasta  nuestros  días.  Con  ella  prestan  sus  autores  á  la  Orden  cuyas 
insignias  ostentan,  y  á  los  cultivadores  de  los  estudios  históricos  y  genea- 
lógicos, un  evidente  y  señalado  servicio,  cual  es  el  de  facilitar  al  investi- 
gador el  dato  preciso,  la  fecha  exacta,  la  indicación  segura,  y  el  de  remi- 
tirle á  un  magnífico  é  inagotable  arsenal  de  noticias  para  el  conocimiento  de 
personajes  notables  y  de  familias  interesantes. 

Escribimos  eStas  líneas  con  toda  sinceridad,  y  por  lo  mismo  no  hemos 
de  ocultar  que,  á  nuestro  juicio,  el  índice  hubiera  sido  más  perfecto  y  más 
simplificado  su  manejo,  si  además  de  seguir  el  orden  alfabético  en  las  ini- 
ciales de  los  apellidos,  lo  hubieran  seguido  también  dentro  del  capítulo  que 
corresponde  á  cada  letra,  en  vez  de  establecer  el  cronológico.  Con  todo, 
repetimos,  es  servicio  meritísimo  el  prestado  al  investigador  histórico  y 
genealógico  con  la  obra  de  que  hemos  hecho  ligerísima  referencia. 

* 

*  ♦ 

De  hace  cien  años,  por  D.  Sebastián  Mantilla,  comandante  de  Estado 
Mayor.— Este  libro  comprende  una  serie  de  bien  escritos  artículos  publi- 
cados en  la  Revista  de  Estudios  Militares,  y  una  interesante  y  extensa  bi- 
bliografía para  el  estudio  de  la  Guerra  de  la  Independencia. 

* 

*  * 

México  y  sus  gobernantes,  por  la  Baronesa  de  Wilson.— Contiene  biogra- 
fías, retratos  y  autógrafos  (iconografía  completa)  con  una  reseña  histórica 
anterior  al  descubrimiento  y  conquista.— Dos  volúmenes  en  4.° 


Los  egipcios  en  la  antigüedad,  por  J.  Cáscales  y  Muñoz,  prólogo  de 
José  Ramón  Mélida.— Un  tomo  en  8.° 

* 

Memorias  de  Garibaldi,  por  Alejandro  Dumas,  traducción  de  Antonio 
Astort.— Un  volumen  en  4."  mayor. 

*  * 

Vuelos  arqueológicos  (narraciones  de  arte),  por  D.  Juan  Catalina  Gar- 
cía.—Un  volumen  en  8.° 

Teobaldo. 
90 


j;  de  Genealogía  Española. 


REVISTA  DE  REVISTAS 


Los  títulos  de  los  artículos  de  Historia  y  Genealogía  que  figuren  en  los 
sumarios  de  las  Revistas  españolas  y  extranjeras. 


REVISTAS  ESPAÑOLAS 

Boletín  de  la  Real  Academia  de  la 
Historia,  1912,  Febrero.— La  biblia  visi- 
goda de  San  Pedro  de  Cárdena,  Dom 
A.  Andrés,  benedictino  de  Silos.— Ta- 
blas para  comprobación  de  fechas  en 
documentos  históricos,  Eduardo  Save- 
dra,— Inscripción  árabe  de  Azuara,  Fran- 
cisco Codera.— \Jn  nuevo  monumento 
románico  en  Tarragona,  Ángel  del  Arco. 
Nueva  lápida  romana  del  Escurial  (Tru- 
gillo),  Fidel  Fita.— AUar  moruno  de  Ba- 
dajoz, José  Ramón  Mélida  y  Fidel  Fita. 
Carta  inédita  del  P.  Pedro  de  Rivade- 
ne¡ra,yosé  Gómez  Centurión.— Warieda- 
dades:  la  gran  caverna  del  Picosacro, 
nuevas  ilustraciones,  Fidel  Fita.— Cua- 
tro cavernas  prehistóricas  de  Galicia, 
Eladio  Oviedo.— El  Picosacro  de  Com- 
postela,  nuevos  datos,  Elias  Reyero. — 
Documentos  oficiales. 

Euskal-Erria,  San  Sebastián,  19 1 2.— 
30  de  Enero.— Correspondencia  episto- 
lar entre  D.  José  Vargas  Ponce  y  D.  Juan 
Antonio  Moguel  sobre  etimologías  vas- 
congadas (continuación),  misceláneas 
históricas  recopiladas  por  el  Marqués  de 
Soane. 


15  de  Febrero.— Ensayo  de  un  padrón 
histórico  de  Guipúzcoa  (continuación), 
Juan  Carlos  de  Guerra.  —  Correspon- 
dencia epistolar  entre  D.  José  Vargas 
Ponce  y  D.Juan  Antonio  Moguel  (con- 
tinuación), misceláneas  históricas  reco- 
piladas por  el  Marqués  de  Soane. 

Revista  de  Extremadura,  Cáceres, 
Enero-  Febrero,  1912.— Reconstrucción 
del  Teatro  Romano  de  Mérida,  Diplo- 
mática regional,  Codicilo  del  empera- 
dor Carlos  V  de  Alemania  y  I  de  Espa- 
ña, Vicente  Paredes.— fAemorial  y  Ad- 
uertencias  de  lo  que  toca  hazer  a  cada 
uno  de  los  officiales  de  vn  Príncipe,  i4/2d- 
n/mo.— Guadalupe,  Miguel  de  Unamuno. 

Razón  y  Fe.  Madrid,  Febrero,  1912.— 
Lorenzo  Hervás,  sus  escritos;  dos  libros 
en  forma  de  carta  sobre  la  Revolución 
francesa,  E.  Portillo. 

Estudios  militares,  Enero  de  1912.— 
De  hace  cien  años,  Sebastián  Mantilla  é 
Iruse  (continuación).— La  Historia  de 
España  y  el  Cuerpo  de  Ingenieros  del 
Ejército,  Adolfo  Aragonés. 

Linajes  de  Aragón,  1.°  Febrero  1912.— 
Título  de  nobleza  y  de  franquicia  á  fa- 
vor de  Cicot  de  Ulle,  concedido  por  Ra- 
món Berenguer,  año  1154,— Los  Bar- 


91 


Revista  de  Historia 


daxi  (continuación),  Gregorio  García 
C/prés.— Linajes  navarros:  Navascués, 
Santiago  Otero.— Los  Alberti  de  Me- 
norca, Juan  Roselló  Villalonga,  plie- 
go 6.°  del  Armorial  de  Vitales. 

15  de  Febrero  de  1912.— Los  Bardaxi 
(conclusión),  Gregorio  Garcia  Ciprés.— 
Linajes  navarros:  Navascués,  Santiago 
Otero.  -  Notas  históricas  sobre  la  Car- 
tuja de  Nuestra  Señora  de  las  Fuentes, 
Miguel  Supervia  Lostalé,  pliego  7.°  del 
Armorial  de  Vitales. 

La  España  Moderna,  Febrero,  1912.— 
Los  españoles  en  la  Revolución  francesa, 
Miguel  S.  Oliver. 

Arcfíivo  de  Investigaciones  Históri- 
cas.—Cavias  de  D.  Diego  Hurtado  de 
Mendoza  (conclusión),  M.  R.  Foulcfié- 
Delbosc. 


REVISTAS  EXTRANJERAS 

Rivista  Araldica,Roma,  Febrero,  1912. 
Araldica  del  regno  itálico,  Comfe  F.  Pa- 
sini  Frassoni.— Tres  stemin  ignoti  del 
pórtale  di  S  Maria  de  Spilimbergo,  Fe- 
rruccio  Cario  Carreri.— Armes  des  Ar- 


chevéques  et  Evéquesde  France  de  1696 
a  1737  d'aprés  Chevillard  (suite),  Eugéne 
Horot.— Vibro  D'or  >  del  Ducato  di  Fe- 
rrara, Comte  F.  Pasini  Frassoni.— Dis- 
sertazione  storiche -genealogiche.  La 
nacionalité  comtoise,  P.  A.  Pidous.— La 
constituzione  d'un  albergo  in  Novi  Li- 
gure  nel  1448,  Ambrogio  Pesce.—Vamx- 
lie  Romane  (cont.),  Carlos  Augusto  Ber- 
tini. 

Revue  de  Gaseogie,  Paris,  Enero-Fe- 
brero, 1912.  — Armagnac  et  pays  du 
Gers  (suite),  G.  Laarent. 

Revue  Historique,  París,  Enero -Fe- 
brero, 1912  —La  crise  gallicana  de  1551, 
Luden  Rousier.— Acta  de  tumultum  gal- 
licanorum,  Henri  Hauser. 

Revue  de  Études  Anciennes,  París, 
Enero-Febrero,  1912.— La  question  de  la 
table  latine  d'Heracle,  Ai.  Besnier.— 
Questions  greco-orientales,  A.  Cuny. 

Revue  des  Eludes  Basques,  París, 
Abril,  1911.— Gacetilla  de  la  Historia  de 
Navarra,  Arturo  Campión.—\\\xs\raz\o- 
nes  genealógicas,  y.  C.  de  Guerra.— Los 
refranes  y  sentencias  de  ]59Q,  Julio  de 
Ur  quijo. 

N.  N. 


92 


y  de  Genealogía  Española. 


NOTICIAS    OFICIALES 


Real  Orden  de  Damas  Nobles  de  María  Luisa.— Por  circular  fecha 
5  de  Febrero  último,  publicada  en  la  Gaceta  de  7  del  mismo  mes,  se  anuncia 
el  fallecimiento  de  las  siguientes  señoras  que  estaban  en  posesión  de  la  ban- 
da de  la  Real  Orden  de  Damas  Nobles  de  María  Luisa:  S.  M.  la  Reina  de  Por- 
tugal D."  María  Pía  y  las  Excmas.  Sras.  D.''  Agustina  Van-Halen  y  Las- 
quetty,  Condesa  de  Peracamps;  D."*  Elena  Hano  y  Mac-Mahón,  viuda  de 
Prendergast,  Marquesa  de  Victoria  de  las  Tunas;  D."  Teresa  Carralón  y  la 
Rúa,  Condesa  viuda  de  Valmaseda;  D/  Amalia  Justiniani  y  Núñez  de  Cas- 
tro, Marquesa  de  Peñaflorida,  y  D."  Dolores  Balanzat,  Marquesa  viuda  de 
Nájera,  á  fin  de  que  las  demás  señoras  que  están  en  posesión  de  ella  pue- 
dan cumplir  lo  preceptuado  en  el  art.  7.°  de  las  Constituciones  de  dicha 
Orden,  que  dispone  «que  oiga  cada  una  y  mande  celebrar  una  misa  por 
cada  dama  fallecida». 

Nuevos  títulos  del  Reino.— Por  Real  decreto  de  21  de  Febrero  último 
se  ha  hecho  merced  de  título  del  Reino,  con  la  denominación  de  Condesa  de 
la  Almádena,  á  D."*  María  de  la  Encarnación  Urquijo  y  Ussía,  Urrutia  y 
Aldama,  Marquesa  de  Fontalba  y  de  Cubas,  Grande  de  España. 

Títulos  vacantes.  -Con  fecha  13  del  pasado  mes  de  Febrero  ha  sido 
anunciada  por  segunda  vez  la  vacante  del  título  de  Marqués  de  Feria. 

Cargos  palatinos.— Han  sido  nombrados:  Gentiles-hombres  de  cáma- 
ra CON  EJERCICIO  Y  SERVIDUMBRE,  D.  Bcmardino  de  Melgar  y  Abréu,  Quin- 
tana y  Álvarez  de  las  Asturias  Bohorques,  Marqués  de  San  Juan  de  Piedras 
Albas  y  de  Benavites;  D.José  López  y  Nieulant,  Gaviria  y  Villanueva,  Mar- 
qués de  Perijaá  (como  primogénito  de  la  Condesa  de  Atares);  D.  Fernando 
Quiñones  de  León  y  Elduayen,  Marqués  de  Mos  y  de  Valladares;  D.  Vicente 
Bertrán  de  Lis  y  Gurovvsky,  Marqués  de  Bondad  Real.  Gentiles-hombres 
DE  CÁMARA  con  EJERCICIO:  D.  Luís  Bermúdcz  de  Castro,  teniente  coronel  de 
Infantería,  jefe  del  batallón  cazadores  de  las  Navas;  D.Joaquín  Ciria,  coro- 
nel de  Caballería,  director  de  excursiones  de  la  Sociedad  Geográfica;  don 

93 


Revista  de  Historia 

Victoriano  López-Dóriga,  presidente  de  la  Asociación  Nacional  de  Navieros» 
D.  Pedro  Pastor,  Conde  de  Sepúlveda,  D.  Segundo  Murga,  Marqués  de 
Murga,  y  D.  Manuel  Foronda.  Mayordomos  de  semana:  D.  José  de  la  Las- 
tra y  Romero  de  Tejada;  D.  Tomás  Sanchiz  de  Quesada,  capitán  de  Arti- 
llería; D.  Cados  Larios  y  Sánchez,  Conde  del  Rincón;  D.  Justo  San  Miguel 
y  de  la  Gándara. 

Noticias  varias.— El  día  5  del  pasado  mes  de  Febrero,  á  las  tres  de  la 
tarde,  se  celebró  en  la  iglesia  de  Calatravas  la  ceremonia  de  armar  caballe- 
ros de  la  Orden  de  Montesa  al  general  D.  Ramón  García  Menacho  y  su  hijo 
D.  Vicente,  al  abogado  D.  Eduardo  de  Quesada  y  al  comandante  de  Infan- 
tería, gentil-hombre  de  S.  M.,  D.  José  de  la  Azuela. 

Presidió  el  Capítulo  el  Marqués  de  la  Romana;  de  capellán  actuó  el 
Sr.  Morales  de  Setién,  y  de  maestro  de  ceremonias,  D.  Luis  María  Jarava. 

Fueron  padrinos  del  general  Menacho  y  del  comandante  Azuela,  el  Mar- 
qués de  Cruilles;  de  D.  Vicente  García  Menacho,  D.  Tomás  Sanchiz,  y  del 
Sr.  Quesada,  D.  Manuel  Gruña. 

—El  2  del  corriente  juraron  el  cargo  de  gentiles-hombres  de  cámara  con 
ejercicio,  los  Sres.  Marqueses  de  Murga,  Conde  de  Sepúlveda,  D.  Manuel 
Foronda,  D.  Joaquín  de  Ciria  y  el  teniente  coronel  de  cazadores  de  las  Na- 
vas, Sr.  Bermúdez  de  Castro. 

Necrología.— El  25  del  pasado  falleció  en  esta  Corte  la  excelentísima 
Sra.  D.^  Joaquina  Rebolledo  de  Palafox  y  Guzmán,  Marquesa  de  Navarras 
y  de  Cañizar,  Condesa  viuda  de  Bureta,  dama  noble  de  la  Orden  de  María 
Luisa,  dama  particular  de  S.  M.  la  Reina  D."  María  Cristina.  Era  la  hija 
segunda  de  D.  Luis  Rebolledo  de  Palafox  y  Palafox,  Marqués  de  Lazan,  de 
Cañizar  y  Navarras,  sobrino  del  heroico  defensor  de  Zaragoza  y  de  doña 
Antonia  de  Guzmán  y  Caballero,  Condesa  de  los  Arcos,  Grande  de  España 
de  primera  clase,  de  la  casa  de  los  Condes  de  Oñate,  Marqueses  de  Monte- 
alegre.  Estuvo  casada  con  D.  Mariano  de  los  Dolores  López-Fernández  de 
Heredia  y  Fernández  de  Navarrete,  Conde  de  Bureta,  caballero  de  la  Real 
Maestranza  de  Zaragoza,  de  cuyo  matrimonio  no  tuvo  sucesión. 

—El  día  1.°  del  corriente  falleció  en  esta  Corte  D.Juan  José  Herranz  y 
Gonzalo,  individuo  de  número  de  la  Real  Academia  Española  y  Gran  Cruz 
de  Isabel  la  Católica.  Estaba  casado  con  D."  María  de  la  Caridad  Ustáriz  y 
Bravo,  Condesa  de  Reparaz. 

L. 


94 


y  de  Genealogía  Española. 


SECCIÓN  DE  CONSULTAS 


1  .^  Desearía  saber  si,  conforme  á  las  reglas  del  arte  heráldico,  todas  las 
divisiones  de  que  se  compone  un  escudo  de  armas  deben  llamarse  cuarte- 
les, y  también  si  existe  alguna  clasificación  de  estas  divisiones.— A.  F.  R., 
Sevilla. 

Contestación.— No  son,  hablando  con  propiedad,  cuarteles  de  un  bla- 
són las  distintas  partes  en  que  se  halle  dividido,  si  cada  una  de  ellas  por  sí 
sola  no  forma  el  escudo  de  armas  de  otro  linaje,  país,  dignidad,  etc.  El  con- 
junto de  dos  ó  más  blasones  independientes  forma  los  cuarteles,  por  razón 
de  alianza,  patronato,  concesión,  dignidad  y  pretensión.  Ejemplos:  Los 
Condes  de  Alcaudete  traían  por  alianza,  primero  y  cuarto  cuartel  de  oro  y 
tres  fajas  de  gules,  que  es  de  Córdova;  segundo  y  tercero  ajedrezado  de 
oro  y  veros  de  quince  puntos,  que  es  de  Velasco.  La  casa  de  Ayanz  trae  de 
plata  y  tres  calderos  de  sable  en  palo,  partido  de  las  cadenas  de  Navarra 
por  concesión.  Los  Reyes  de  España  traen  en  su  escudo,  llamado  grande, 
los  blasones  de  los  Médicis  y  Farnesios,  por  pretensión,  á  los  estados  de 
Toscana  y  Parma,  etc. 

Los  escudos  pueden  aparecer  divididos,  sin  que  estas  divisiones  se 
deban  llamar  cuarteles,  en  partes  iguales  y  desiguales.  Pertenecen  á  las  pri- 
meras las  de  los  blasones  llamados  porí/í/os,  cortados,  tronchados,  tojados, 
terciados,  cuartelados  en  cruz,  cuartelados  en  sotuer  y  gironados.  Perte- 
necen á  las  segundas  las  de  los  escudos  denominados  chapes,  calzados, 
embrazados,  encajados,  enclavados,  adiestrados  y  siniestrados. 

2."^  ¿Era  necesario  en  la  Edad  Media  haber  sido  armado  caballero  antes 
de  mandar  fuerzas  reales  en  las  campañas?— R.  Ll.,  Barcelona. 

Contestación.— Sabido  es  que  aun  cuando  la  Orden  de  Caballería  la 
conferían  no  sólo  los  Reyes,  sino  los  Príncipes,  señores  y  aun  los  simples 
caballeros,  era  frecuente  que  los  guerreros  más  sobresalientes  y  ganosos  de 
fama  esperasen  á  ser  armados  por  su  soberano.  En  tal  caso  solía  retrasarse 

95 


Revista  de  Historia  y  de  Genealogía  Española. 

la  ceremonia,  no  siendo  raro  que  ésta  tuviese  lugar  bien  avanzada  la  vida  y 
después  de  muy  probados  los  méritos  del  aspirante  en  largos  y  haza- 
ñeros servicios.  Así  se  observa  que  caudillos  famosos  que  mandaron  ejér- 
citos reales  en  memorables  campañas  no  se  hallaban  investidos  de  esta  dig- 
nidad. 

Tal  sucedió  al  conde  Pero  Niño,  capitán  del  rey  de  Castilla  D.  Enri- 
que III,  cuyos  hechos  perpetuó  su  alférez  Gutierre  Diez  de  Gomes  en  la  cró- 
nica que  del  mismo  escribió.  Por  ella  sabemos  que,  á  pesar  de  haber  coman- 
dado tropas  y  galeras  castellanas  en  tres  campañas,  no  fué  este  insigne 
Capitán  armado  caballero  hasta  que  regresó  á  la  Corte,  después  de  su  excur- 
sión guerrera  por  Francia  é  Inglaterra. 

Gutierre  Diez  de  Gomes  pone  en  boca  del  Rey  estas  palabras:  «Pero 
Niño,  yo  quiero  que  seades  caballero  luego  agora.»  Á  las  que  contestó  el 
Capitán:  «Señor,  yo  pudiera  ser  armado  caballero  en  otros  lugares  en  que 
otros  nobles  omes  se  armaron  caballeros  según  costumbre  de  aquellas  par- 
tidas donde  yo  he  andado;  mas  fué  siempre  mi  voluntad  rescibir  esta  Orden 
de  manos  de  la  vuestra  merced,  que  fechura  é  crianza  soy  de  la  vuestra 
merced.» 

Reunió  entonces  el  Rey  á  todos  sus  grandes,  y  honrándole  con  una  gran 
fiesta,  le  armó  caballero  diciéndole:  «Pero  Niño,  mi  voluntad  es  de  vos 
poner  en  muy  mayor  estado,  é  de  vos  enviar  en  una  conquista  que  vos  será 
honrosa  é  buena.» 

J.  A. 


96 


Año 


15  ABRIL  1912 


E\?l5Tñ  DE  HISTORIñ 

?  DE  GEHEñLOalñ 

ESPñlSOLñ 


Núm.  3. 


Notas  sobre  la  batalla  de  las  Navas. 


Pocas  batallas  de  la  Edad  Media  han  sido  consignadas  en  las  crónicas 
antiguas  con  tan  relativa  minuciosidad  como  la  de  las  Navas  de  Tolosa, 
llamada  por  los  árabes  de  Al-Icab  ó  de  las  Cuestas.  El  haber  concurrido  á 
aquella  memorable  campaña  fuerzas  extranjeras  que  la  Bula  de  Inocencio  III 
atrajo  á  la  Península,  por  conferirse  honores  y  gracias  de  Cruzada  á  la 
empresa,  hizo  que,  aparte  de  los  cronistas  españoles,  se  ocuparan  de  tan 
importante  acción  de  guerra,  así  como  de  sus  preparativos  y  resultados, 
varios  escritores  de  diferentes  países.  Se  da  también  el  caso,  desgraciada- 
mente poco  repetido,  de  que  el  jefe  principal  é  iniciador  de  aquel  gran 
movimiento  bélico,  necesario,  sin  duda,  para  la  defensa  de  la  cristiandad, 
amenazada  de  cerca  por  el  creciente  poder  de  los  almohades,  el  mismo  Rey 
de  Castilla,  D.  Alfonso  VIII,  escribiera  una  relación  del  avance  y  triunfos 
de  los  ejércitos  de  la  Cruz,  sucesos  en  que  tanta  gloria  le  cabía,  aderezada 
en  forma  de  carta  llena  de  cristiano  reconocimiento  al  Sumo  Pontífice 
Romano.  Esta  última  circunstancia,  que  nos  proporciona  la  versión  oficial 
de  acontecimientos  tan  granados,  no  pudo  impedir  que  la  fantasía  de  histo- 
riadores no  lejanos  á  aquel  tiempo  introdujese  ya  invenciones  patrañeras 
en  el  relato  de  la  batalla.  El  mismo  Rey  Sabio  consigna  en  su  Historia  la 
aparición  de  una  cruz  de  vivos  colores  y  otros  prodigios  de  que  su  bisabuelo 
no  hubiera  dejado  de  hacer  mención  en  la  referida  carta,  caso  de  haber 
acaecido. 

97  7 


Reyísta_  de  Historia 

Quedan,  sin  embargo,  por  esclarecer  muchos  puntos  y  por  completar  no 
pocos  extremos  referentes  á  tan  esclarecida  victoria,  siendo  algunos  de  ellos 
tan  principales,  como  la  abstención  en  la  empresa  de  los  Reyes  de  León  y 
Portugal,  las  verdaderas  fuerzas  con  que  concurrieron  los  de  Aragón  y 
Navarra,  el  número  de  los  caballeros  leoneses,  gallegos  y  portugueses  que 
se  hallaron  en  esta  Cruzada,  el  motivo  de  la  retirada  de  los  extranjeros 
después  de  la  toma  de  Calatrava,  y,  sobre  todo,  la  importancia  de  las  bajas 
sufridas  por  infieles  y  cristianos,  amén  del  número  verdad  de  los  comba- 
tientes en  ambos  campos. 

Esta  penúltima  cuestión  de  los  muertos  en  la  batalla  de  las  Navas  no  es 
fácil  llegue  á  resolverse  de  una  manera  racional.  El  desconcertante  número 
de  víctimas  que  los  coetáneos  adjudican  á  los  dos  ejércitos,  fijándolas  en 
centenares  de  miles  para  los  moros,  y  en  veinticinco,  treinta  ó  cincuenta 
para  los  cristianos,  desafiara  todo  intento  de  razonable  explicación.  Extre- 
mando la  credulidad  y  descontando  lo  que  prudentemente  pueda  atribuirse 
á  la  exageración  patriótica  y  religiosa  de  los  cronistas,  podríase  reducir  el 
desastre  sufrido  por  los  agarenos  en  un  tercio  y  hasta  en  una  mitad,  sin  que 
por  esto  dejase  de  ser  grande  y  definitivo  para  la  causa  del  imperio  Almo- 
hade.  Pero  lo  que  nunca  habrá  medio  de  acordar  con  el  más  elemental  racio  - 
cinio,  es  la  cifra  verdaderamente  ridicula  de  muertos  que  dicen  los  cronistas 
sufrió  el  ejército  cristiano.  Ni  por  el  pánico  y  confusión  que  debieron  de 
desmoralizar  á  las  tropas  de  Aunasir,  faltas  ciertamente  de  coesión  y  disci- 
plina, como  bárbaras  y  no  hechas  á  la  táctica  europea  en  su  mayor  parte, 
ni  por  la  superioridad  de  las  armas  defensivas  de  los  nuestros,  á  que  alude 
en  cierto  pasaje  el  infante  D.  Juan  Manuel,  podrá  nunca  admitirse  que 
aquella  multitud  asombrosa  de  guerreros  no  lograra  matar  arriba  de  dos  ó 
tres  docenas  de  enemigos. 

Confusos  ante  afirmación  tan  inverosímil,  algunos  historiadores  moder- 
nos han  querido  explicarla  por  un  error  de  copia  de  los  antiguos  códices, 
llegando  á  suponer  que  donde  los  coetáneos  aparecen  escribiendo  veinti- 
cinco ó  treinta,  debe  leerse  veinticinco  mil  ó  treinta  mil.  Esta  hipótesis,  hoy 
muy  extendida,  y  que  por  cierto  no  siguieron  Garibay,  Zurita,  Mariana  ni 
Moret,  es  de  todo  punto  inadmisible,  por  coincidir  en  tan  escaso  número  de 
víctimas  cristianas  cuantos  contaron  el  suceso  en  el  tiempo  en  que  tuvo 
lugar.  Por  otra  parte,  el  rey  D.  Alfonso,  en  su  carta  á  Inocencio  III,  después 
de  fijar  en  más  de  cien  mil  los  moros  muertos  en  la  batalla  y  en  ciento 
ochenta  mil  de  á  caballo  los  prisioneros,  á  más  de  los  infantes  que  dice 
fueron  sinnúmero,  añade:  De  egercitu  autem  Domini  quod  non  sine  grandi 
grafiarum  actione  recitandum  est,  et  quod  incredibile  est,  nisi  guia  miracu- 

98 


y  de  Genealogía  Española. 

lum  esty  vix  vigínti  quinqué  cristianí  aat  trígínta  de  tota  nostro  egercitu 
occubuerint{\). 

Con  análogas  frases  de  admiración,  y  atribuyendo  siempre  á  prodigio 
divino  tan  insignificante  pérdida  del  ejército  cristiano,  hablan  del  caso  todos 
los  cronistas.  De  los  contemporáneos  consérvanse  las  siguientes  relaciones: 

La  más  extensa  de  todas,  que  es  la  del  arzobispo  de  Toledo,  D.  Rodrigo 
Jiménez  de  Rada,  muy  conocida  por  ser  este  insigne  Prelado  uno  de  los 
padres  de  nuestra  Historia  (2). 

La  de  D.  Lucas  de  Tuy,  cuya  Crónica  fué  escrita  por  mandato  de  la 
reina  D.^  Berenguela  en  el  reinado  siguiente. 

La  de  Arnaldo  Amalarico,  arzobispo  de  Narbona,  que  habiendo  acudido 
á  la  Cruzada,  y  sido  uno  de  los  pocos  extranjeros  que  permanecieron  en 
ella  después  de  la  toma  de  Calatrava,  dirigió  una  extensa  carta  al  Abad  del 
Císter,  dándole  cuenta  del  glorioso  triunfo  conseguido  (3). 

La  de  Alberico,  abad  del  Monasterio  de  Tresfuentes  de  la  Orden  del 
Císter  en  el  Cronicón  que  escribió  (4). 

La  muy  sucinta  del  Maestro  Rigordo,  médico  y  cronista  de  Felipe 
Augusto,  rey  de  Francia  (5). 

Las  brevísimas  de  Ricardo  de  San  Germán  (6),  de  Godofredo,  monje  de 
San  Pantaleón  de  Colonia  (7),  y  de  Cesáreo,  monje  en  el  Monasterio  de 
Heisterbach,  de  la  Orden  del  Císter  (8). 

Pues  bien:  D.  Lucas  de  Tuy  sigue  al  Arzobispo  en  la  cifra  de  veinticinco 


(1)  Este  importantísimo  documento,  que  se  conserva  en  Roma  en  los  Registros  de 
Inocencio  III,  fué  copiado  y  traído  á  España  por  Garcilaso  de  la  Vega,  embajador  en 
aquella  Corte  de  los  Reyes  Católicos,  y  publicado  por  primera  vez  en  Italia  por  Bosquet  y 
Baluyio.  Aunque  Zurita,  Mariana  y  Tamayo  de  Salazar  tuvieron  noticia  de  él,  ninguno  lo 
imprimió  en  España  hasta  que  lo  hizo  el  Marqués  de  Mondéjar,  que  lo  incluyó  en  sus 
Memorias  históricas  de  la  vida  y  acciones  del  rey  D.  Alonso  el  Noble. 

(2)  Don  Martín  Jimena  publicó  en  sus  Anales  Eclesiásticos  del  Obispado  de  Jaén  una 
relación  en  castellano  de  la  batalla  de  las  Navas,  que  halló  en  un  pergamino  del  Arzobispo, 
que  se  guardaba  en  la  Cofradía  de  la  Santa  Cruz  de  Vilches.  Esta  relación  coincide  á  la 
letra  con  la  escrita  en  latín  por  Jiménez  de  Rada  desde  el  capítulo  I  hasta  el  XII  de  su  obra 
De  Rebus  Hispanice. 

(3)  Esta  carta  del  famoso  Inquisidor,  terror  de  los  Albigenses,  fué  inserta  por  Fernando 
Ughelo  en  la  Italia  Sagrada  y  por  los  hermanos  Santa  Marta  en  Ja  Galia  Christiana. 

<4)  Aunque  fué  conocido  y  utilizado  este  Cronicón  por  el  autor  del  Bélgico,  por 
Duchesne,  Cristóbal  Butkens  y  otros  anticuarios,  no  se  publicó  íntegro  hasta  el  año 
de  1698  por  Godofredo  Guillermo  Leibricia  en  la  ciudad  de  Lipsia. 

(5)  Escribió  la  vida  de  este  Monarca,  dedicándosela  á  Luis  VIH,  su  hijo  y  padre,  en 
D.*  Blanca,  de  San  Luis. 

<6)    Cronicón,  publicado  por  Ughelo  en  la  Italia  Sagrada. 

(7)  Sus  Anales,  que  terminan  en  el  año  1237,  fueron  incluidos  por  Marcardo  Frehero  en 
el  tomo  primero  de  su  obra  titulada  Rerum  Germanicarutn.  {Edición  de  Struvio.) 

(8)  Milagros  Ilustres. 

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Revista  de  Historia 


hombres  muertos  de  los  cristianos;  el  Arzobispo  de  Narbona,  testigo  pre- 
sencial como  su  venerable  hermano  el  de  Toledo,  dice:  Insequti  sunt  autem 
eos  per  quaíuor  lenguas  bene,  et  tot  ex  eis  occideruní  quoque  in  bello  et 
post  bellum  sunt  interfecta  sexaginta  millia  et  multa  plures  existimantur 
fuisse;  et  quod  est  valde  mirabile,  sicut  credimus,  non  sunt  de  nostris 
mortu  quinquaginta. 

El  Abad  de  Tresfuentes,  que,  como  queda  indicado,  escribió  también  en 
aquel  tiempo,  dice:  Ceciderunt  de  illis  (de  los  sarracenos)  centum  millia,  de 
christranis  quidem  jam  plures  ceciderant;  sed  postdemostracionem  vexilli 
vix  triginta  homines  ceciderunt. 

Los  demás  autores  citados  no  fijan  número  de  muertos  ni  de  comba- 
tientes; pero  están  acordes  en  atribuir  á  favor  de  Dios  el  triunfo  de  los 
cristianos,  que,  según  Rigordo  hace  constar,  eran  pocos  en  comparación 
de  los  enemigos. 

No  es  extraño  que,  fundados  en  tales  testimonios,  á  los  que  deben  unirse 
los  no  menos  formales  de  los  Anales  de  Toledo  y  Compostela,  multitud  de 
autores  españoles  y  extranjeros  cuenten  la  batalla  de  las  Navas  de  Tolosa 
como  hecho  milagroso,  debido  á  una  directa  y  eñcacísima  intervención  de 
la  Providencia,  que  si  permitió  que  en  ella  murieran  dos  ó  tres  docenas  de 
cristianos,  esta  pérdida  de  vidas,  aunque  tan  pequeña,  es  lo  único  que 
puede  intrigar  al  creyente  en  tal  hipótesis  (1). 

De  todo  lo  cual  se  deduce  en  buena  crítica  que  de  no  admitir  el  pro- 
digio dando  por  buenas  las  cifras  de  veinticinco,  treinta  ó  cincuenta  cruzados 
muertos,  no  es  posible  deducir  el  verdadero  número  de  los  que  cayeron  en 
tan  famosa  batalla,  partiendo  de  lo  afirmado  por  los  cronistas  é  historia- 
dores cristianos.  Como  haré  ver  más  adelante,  tampoco  los  cronistas  árabes 
pueden  sacarnos  de  dudas. 

Mas  fácilmente  es  posible  discurrir  sobre  la  ausencia  de  los  reyes  de 
León  y  Portugal,  que,  á  pesar  de  estar  tan  interesados  como  el  de  Castilla, 
y  mucho  más  que  el  de  Navarra  en  detener  la  avalancha  sarracena,  se  abs- 
tuvieron de  tomar  parte  en  la  Cruzada. 

Don  Alfonso  de  León  había  continuado  la  política  de  su  padre  el  rey  don 
Fernando,  que  siempre  consideró  á  Castilla  como  Estado  feudatario  suyo. 


(1)  Comenzando  por  el  Rey  Sabio,  la  inmensa  mayoría  de  los  historiadores,  así  como 
los  apologistas  de  la  Santa  Cruz  en  la  fiesta  que  por  tal  suceso  instituyó  el  Pontífice  y 
muchos  de  la  Virgen  Nuestra  Señora  incluyen  la  batalla  de  las  Navas  entre  los  milagros 
más  sonados.  Mondéjar  cita,  entre  otros,  á  Columeiro,  en  el  Kalendaria  Mariano;  á  Bal- 
singen,  en  sus  Efemérides;  á  Prioreo,  en  la  Triplicada  Corona  de  la  Madre  de  Dios;  á 
Loero,  en  María  Augusta;  á  Carnei,  en  su  Cronicón;  á  Briei,  en  el  Cronicón  Universal;  á 
Doménico,  en  su  Historia  Eclesiástica,  etc. 

100 


3^  de  Genealogía  Española. 


y  aunque  obligado  varias  veces  á  renunciar  tales  pretensiones,  y  casado 
luego  con  D/  Berenguela,  hija  de  Alfonso  VIII  (1),  jamás  miró  con  buenos 
ojos  á  su  suegro  y  siempre  anduvo  buscando  la  ayuda  del  Rey  de  Navarra 
para  hacede  la  guerra. 

El  carácter  valiente  y  animoso  de  este  Rey  de  León,  que  fué  un  gran 
militar  y  llevó  sus  estandartes  en  atrevidas  campañas  hasta  la  parte  baja  de 
Extremadura,  no  permiten  atribuir  á  miras  pusilánimes  ni  á  blandura  con 
los  moros  su  ausencia  de  la  Cruzada.  Cabe,  en  cambio,  suponer,  habida 
cuenta  del  rencor  que  abrigaba  contra  Castilla  y  de  la  tenacidad  con  que 
continuó  alimentando  en  su  corazón  este  sentimiento,  aun  en  los  tiempos 
de  su  hijo  D.  Fernando,  que,  efectivamente,  trató  de  aprovechar  las  cir- 
cunstancias, como  generalmente  se  cree,  para  desquitarse  de  pasadas 
derrotas.  Y  esto,  aun  no  dando  pleno  crédito  á  la  aseveración  de  Alberico 
de  que  mientras  se  efectuaba  el  avance  de  los  Ejércitos  cristianos  hacia 
Andalucía,  el  Monarca  leonés  talaba  la  tierra  de  «u  vecino  y  pariente. 
Quizá  desconfiando  del  triunfo  de  los  cruzados,  y  teniendo,  por  otra  parte, 
gran  fe  en  sus  propias  fuerzas,  reservábase  para  desplegar  su  energía  y 
valor  al  frente  de  toda  la  España  cristiana,  después  de  un  nuevo  Guada- 
lete  que  el  formidable  poder  de  los  almohades  autorizaba  á  sospechar. 

De  muy  distinto  modo  paréceme  que  debe  juzgarse  al  rey  de  Portugal, 
Alfonso  II,  con  quien  los  historiadores,  comprendiéndolo  en  las  mismas 
censuras  que  al  de  León,  han  sido  injustos.  Y  es  curioso  observar  que  tal 
vez  nació  este  juicio  desfavorable  t^n  universalmente  seguido  de  un  cro- 
nista portugués,  como  fué  Duarte  Núñez  de  León,  que  después  de  atribuir 
á  envidia  y  mala  voluntad  la  actitud  de  Alfonso  II,  afirma  que  no  fué  á  la 
Cruzada  ni  se  escribe  le  enviase  socorros  (2)  (al  rey  de  Castilla). 

Pero  estudiando  los  anales  de  aquellos  años  y  de  los  inmediatos  ante- 
riores, se  viene  en  conocimiento  de  cuan  distintas  debieron  de  ser  las  in- 
tenciones de  los  dos  Reyes,  el  de  León  y  el  de  Portugal.  Adviértese,  ante 
todo,  que  el  último,  en  oposición  á  lo  realizado  por  el  primero,  no  había 
hecho  la  guerra  al  castellano,  con  cuya  hija  hacía  poco  había  contraído 


(1)  Sabido  es  que  este  matrimonio,  celebrado  en  1198,  fué  declarado  nulo  por  el  Papa, 
á  causa  del  parentesco  que  unía  á  los  contrayentes,  que  eran  primos  segundos.  Después 
de  algunos  años  de  resistencia  á  los  mandatos  pontificios,  separáronse  D.  Alfonso  y  doña 
Berenguela,  que  no  eran  novicios  en  estos  achaques,  pues  uno  y  otra  habían  creído  estar 
casados  anteriormente  con  D.^  Teresa  de  Portugal  y  Conrado  de  Suavia,  respectiva- 
mente, cuando  también  el  Papa  declaró  nulas  ambas  uniones,  por  idéntica  razón  de 
parentesco. 

(2)  Primeira  parte  das  Clironicas  dos  Reis  de  Portugal.  En  Lisboa,  impresa  por  Pedro 
Crosbecx. 

101 


Revista  de  Historia 

matrimonio.  Portugal  se  halló  en  paz  con  Castilla  una  vez  disuelta  la  fugaz 
alianza  que  el  padre  de  Alfonso  II,  el  rey  D.  Sancho,  concertó  con  León  y 
Aragón,  alianza  en  que  este  Rey  entró  de  mala  gana,  y  nada  hizo  eficaz 
contra  Castilla.  Se  ve  también  que  el  Rey  lusitano,  lejos  de  aprovecharse 
de  la  Cruzada  para  su  propio  engrandecimiento,  como  dice  Alberico  del 
leonés,  permaneció  quieto  en  sus  Estados,  harto  revueltos  por  sus  hermanas, 
que  poco  después  tantas  dificultades  le  suscitaron,  y  atento  á  defenderlos 
de  la  codicia  del  de  León,  que  no  sabía  distinguir  de  fronteras  cuando  salía 
á  campaña  y  era  temible  enemigo  para  Portugal. 

Este  último  motivo  téngole  por  muy  poderoso,  si  no  ya  suficiente,  para 
explicar  la  ausencia  personal  en  las  Navas  de  Alfonso  II.  Y  digo  personal 
porque  es  el  caso  que  envió  un  importante  contingente  de  caballeros  y  de 
nfantes,  del  que  parecen  olvidarse  los  que  le  acusan  de  haber  faltado  á  sus, 
deberes  de  Príncipe  cristiano.  Consta  esto  por  el  arzobispo  D.  Rodrigo, 
que  escribió:  Vinieron  también  á  la  misma  ciudad  (Toledo,  donde  se  re- 
unieron los  cruzados)  muchos  caballeros  de  las  partes  de  Portugal  y  co- 
piosa muchedumbre  de  infantes,  que  con  admirable  agilidad  sufrieron  los 
trabajos  de  la  jornada  y  acometían  con  valeroso  Ímpetu. 

Y  no  fueron  sólo  caballeros  y  copiosa  muchedumbre  de  hombres  á  pie 
los  que  del  vecino  reino  concurrieron  á  tan  gloriosa  empresa;  asistió  tam- 
bién, y  probablemente  como  General  suyo  y  en  representación  del  Monarca, 
un  Infante  de  Portugal.  El  Abad  de  Tresfuentes  consignó:  Tres  vero  reges 
de  Castella,  de  Aragone  etde  Nauarreis  e/ooMiCELLUs  Portagallice  venerunt 
et  ceperunt  Alarchios  et  allia  tria  Catachoma  Beneventum  ei  Petram- 
Bonam. 

Ahora  bien:  Carlos  Dufresne,  en  su  Glosario  de  la  media  é  ínfima  lati- 
nidad, prueba  que  la  palabra  domicellus,  correspondiente  á  la  castellana 
doncel  que  aquí  se  aplicaba  á  los  hijos  de  los  caballeros,  fuera  de  España 
servía  solamente  para  designar  á  los  hijos  de  los  Reyes.  Por  lo  que  es  evi- 
dente que  Alberico  quiso  referirse  á  un  Infante. 

El  Marqués  de  Mondéjar  opone  á  este  supuesto  el  ser  imposible  que 
Alfonso  II,  cuyo  matrimonio  se  efectuó  en  1208,  tuviese  un  hijo  en  edad  de 
ir  á  la  guerra.  Pero  olvida  el  sabio  procer  que  por  aquellos  tiempos  vivía, 
y  en  toda  la  fuerza  de  la  edad,  que  empleó  en  guerreras  y  caballeres- 
cas empresas,  un  tío  carnal  del  Rey  lusitano,  hermano  de  su  padre  don 
Sancho,  el  infante  de  Portugal  D.  Fernando,  conde  de  Flandes  por  el 
derecho  de  su  mujer  D.^  Juana,  hija  y  heredera  de  Balduino,  emperador 
de  Constantinopla. 

Este  D.  Fernando,  que  tres  años  después  se  halló  en  la  batalla  de  Bo- 

102 


y  de  Genealogía  Española. 

vinas,  junto  á  la  ciudad  de  Tornay,  en  la  que  fué  hecho  prisionero  por  el 
Rey  de  Francia,  vencedor  en  aquella  jornada  del  emperador  Otón,  paré- 
ceme  verosímil  que  fuera  el  Infante  aludido  por  Alberico.  De  donde  resul- 
taría que  Portugal  concurrió  á  la  gloriosa  expedición,  según  testimonios  de 
coetáneos  y  testigos,  con  muchos  caballeros,  copiosa  muchedumbre  de  In- 
fantes y  un  Príncipe  de  la  Real  familia,  el  único,  aparte  del  Monarca,  que 
estaba  en  edad  de  tomar  las  armas. 

Véase  cuan  de  ligero  afirmó  Núñez  de  León  la  ausencia  en  la  Cruzada 
de  todo  auxilio  portugués.  El  mismo  cronista  consignó  en  otra  parte  de  su 
relación  que:  muchos  caballeros  portugueses  se  hallaron  en  ella  (en  la  ba- 
talla de  las  Navas),  según  se  halla  en  Memorias  de  Castilla  y  de  Portugal. 

Joaquín  Argamasilla  de  la  Cerda. 
(Se  continuará.) 


103 


Revista  de  Historia 


MAESTRANZiS  DE  CABALLERÍA  SUPRIMIDAS 


Estimuladas  por  la  ciudad  de  Sevilla,  que  obtuvo  del  rey  Felipe  V  pri- 
vilegios que  la  permitían  continuar  con  los  ejercicios  propios  de  la  noble 
profesión  de  la  Caballería,  otras  ciudades  principales  de  Andalucía  acu- 
dieron presurosas  ante  la  Junta  de  Caballería  del  Reino,  creada  por  aquel 
Rey  por  sus  Reales  cédulas  de  4  de  Marzo  de  1725  y  9  de  Mayo  de  1726, 
con  inhibición  absoluta  de  todos  los  Consejos  y  Tribunales  del  Reino,  en 
solicitud  de  los  mismos  fueros  y  privilegios  que  se  concedían  á  aquella 
ciudad,  á  fin  de  continuar  unas  y  organizar  de  nuevo  otras,  las  Maestranzas 
de  los  Caballeros  de  su  vecindad.  La  formación  de  dicha  Junta  de  Caba- 
llería obedeció  á  la  necesidad  de  restablecer  la  cría  de  caballos  en  toda 
España,  pero  especialmente  en  Andalucía,  Murcia  y  Extremadura,  que  por 
lo  visto  había  llegado  al  estado  más  lamentable,  originándose  una  gran 
escasez  de  caballos  para  las  necesidades  de  los  institutos  militares  de  Caba- 
llería y  servicio  de  la  Real  Casa. 

Parece  ser  que  la  decadencia  de  las  Maestranzas  traía  por  origen  las 
repetidas  leyes  promulgadas  por  los  Reyes— como  las  Pragmáticas  de  27  de 
Octubre  de  1603,  de  10  de  Enero  de  1682,  de  17  de  Julio  de  1694  y  de  4  de 
Mayo  de  1713,— por  las  que  se  prohibía  el  uso  de  las  armas  cortas  de  fuego, 
como  pistolas  de  arzón,  trabucos  y  carabinas  que  no  llegasen  á  la  marca  de 
una  vara  el  cañón,  bajo  las  gravísimas  penas,  al  noble,  de  seis  años  de  presi- 
dio con  privación  de  oficios  y  puestos  honoríficos,  quedando  á  más  inhabili- 
tados para  obtenerlos  en  lo  sucesivo;  medidas  tomadas  para  evitarlas  muer- 
tes y  heridas  que  se  sucedían.  Asimismo  otra  causa  de  decadencia  fué  la  obli- 
gatoria mudanza  del  traje  de  golilla,  usado  antiguamente, que  se  consideraba, 

104 


y  de  Genealogía  Española. 

junto  con  las  pistolas  de  arzón,  como  precisas  para  la  profesión  de  la  jineta: 
y  el  desuso  de  las  antiguas  costumbres  de  armas  y  vestido  habían  llegado 
á  anular  los  ejercicios  de  la  jineta  en  las  fiestas  de  plaza,  torneos,  juegos 
de  cañas  y  demás  que  servían,  tanto  para  adiestrar  á  la  Nobleza  en  el 
manejo  de  los  caballos,  como  para  proporcionar  honesta  diversión  á  los 
que  la  ejercían  y  al  público  de  las  ciudades.  Curiosísimas  y  muy  interesan- 
tes son  las  descripciones  de  estas  fiestas  que  desde  la  Edad  Media  eran  las 
más  particulares  en  las  principales  ciudades  de  España,  especialmente  de 
Andalucía;  pero,  aunque  con  sentimiento,  renuncio  á  copiar  alguna,  por  no 
ser  mi  objeto  en  este  artículo  referirme  á  ellas,  ni  la  índole  del  mismo  me 
permite  extenderme  á  consignarlas  con  detalle;  ñestas  que,  además  de  tener 
lugar  en  los  días  de  los  Patronos  de  los  pueblos  y  Carnaval,  se  hacían  con 
el  mayor  lujo  y  ostentación  en  las  ocasiones  de  nacimientos  de  Príncipes  y 
en  las  proclamaciones  solemnes  de  los  Reyes,  en  cuyas  festividades,  no 
obstante  las  leyes  del  Reino,  que  se  oponían  al  uso  de  telas  ricas,  bordados 
de  oro  y  plata,  engarces  de  piedras  preciosas  en  los  trajes  y  sombreros,  los 
caballeros  que  en  ellas  tomaban  parte  procuraban  competir  en  riqueza  y 
ostentación,  tanto  en  los  vestidos  y  tocados  que  adornaban  con  vistosas 
plumas  de  colores,  los  mismos  que  los  de  sus  libreas,  como  en  sus  cabalga- 
duras, enjaezadas  con  arneses  adornados  con  metales  preciosos,  dando 
un  cuadro  tal  de  lujo,  riqueza  y  alegría  como  muy  raramente  se  ve  en  estos 
tiempos,  en  las  fiestas  públicas:  de  éstas,  corren  impresas  curiosísimas  y 
detalladas  relaciones  de  gran  valor  bibliográfico  por  su  rareza  (1). 

La  causa  de  la  decadencia  de  las  Hermandades  ó  Cofradías  de  caba- 
lleros de  las  ciudades  que  las  tenían,  se  manifiestan  también,  de  acuerdo 
con  lo  ya  dicho,  en  las  representaciones  que  hicieron  ante  la  Junta  de  Caba- 
llería, como  más  adelante  referiré;  pero  antes  me  permito  recordar  el  origen 
oficial  de  estas  Instituciones,  omitiendo  ahora  consignar  las  antiguas  cos- 
tumbres de  festejar  y  adiestrarse  la  juventud  noble  en  su  obligatorio  ejer- 
cicio de  armas  y  caballos.  La  primera  iniciativa  Real,  después  de  arrojados 
completamente  los  moros  de  España  y  terminada  la  reconquista,  se  contiene 
en  las  órdenes  circulares  que  el  rey  Felipe  11  mandó  enviar  en  el  mes  de 
Septiembre  de  1572  á  varias  ciudades  importantes  de  los  Reinos  de  Anda- 
lucía, en  cuyo  texto  aludía  á  los  antiguos  usos  y  ejercicios  de  las  armas 
que  mantenían  dispuesta  y  aparejada  la  Nobleza  para  el  servicio  Real  y  de 
la  causa  pública,  cosa  que  con  la  paz  y  ocio  de  tantos  años  y  por  otras 


(1)    El  Excmo.  Sr.  Duque  de  T'Serclaes  posee  muchísimas  de  estas  relaciones  en  su 
riquísima  biblioteca. 

105  8 


Revista  de  Historia 

ocupaciones  é  impedimentos  había  cesado,  estando  ya  los  caballeros  sin 
armas  ni  caballos  y  con  escaso  conocimiento  de  los  actos  militares,  y  man- 
daba por  aquellas  órdenes,  que  inmediatamente  se  juntasen  en  ayuntamiento, 
llamando  á  él,  además  de  los  regidores  y  personas  del  cabildo,  algunos  otros 
caballeros  celosos  del  Real  servicio,  del  bien  público  y  del  honor  de  su 
estado,  para  tratar  de  instituir  una  Cofradía  con  el  referido  objeto,  bajo  la 
advocación  de  algún  Santo  y  con  la  obligación  de  establecer  ordenanzas 
por  las  cuales  se  fijasen  días  señalados  para  la  celebración  de  justas, 
torneos,  juegos  de  cañas  y  otros  ejercicios  militares,  celando  los  Corregi- 
dores y  Justicias  que  no  se  descuidase  el  efectuarlo. 

Sevilla,  según  relata  el  Sr.  León  y  Manjón,  secretario  de  la  Real  Maes- 
tranza (1),  recibió  esta  Real  orden  del  rey  Felipe  II  el  año  1572,  recomen- 
dando en  ella  la  práctica  de  los  ejercicios  ecuestres,  la  que  no  tenía  aplica- 
ción en  aquella  ciudad,  por  tener  ya  una  Hermandad  que,  desde  tiempo 
inmemorial,  bajo  la  advocación  del  santo  rey  Hermenegildo,  servía  para 
adiestrar  á  su  nobleza  en  esta  práctica  de  la  caballería.  Dicha  Real  orden 
fué  también  comunicada  á  las  ciudades  andaluzas  Córdoba,  Antequera,  Jerez 
de  la  Frontera  y  Granada;  quizá  también  á  Jaén,  Baeza,  Málaga  y  otras: 
Antequera,  como  luego  se  expresará  con  más  extensión,  la  recibió  con 
fecha  6  de  Septiembre  de  1572;  Jerez  de  la  Frontera  cultivaba  ya,  con  gran 
fama  de  la  bondad  de  sus  caballos  y  de  jinetes  habilísimos  en  el  manejo  de 
aquéllos,  los  juegos  de  cañas, aprendidos  de  los  moros,  sus  vecinos,  en  el  que 
tenían  método  especialísimo  de  jugarlas  cara  á  cara,  lo  que  les  fué  prohi- 
bido por  una  ejecutoria  dada  por  el  Consejo  Real  á  propuesta  del  doctor 
Pérez  Manuel  el  año  1600  y  á  consecuencia  de  desgracias  que  ocurrieron  en 
la  plaza  del  Arenal  en  los  caballeros  de  uno  y  otro  bando,  ó  sean  de  los 
linajes  de  Villavicencios  y  Dávilas,  en  que  estaban  divididos  todos  los 
nobles,  y  de  los  que  en  trabajo  particular  me  ocuparé  con  mayor  extensión; 
recibió,  pues.  Jerez  la  Real  orden  con  fecha  10  de  Septiembre  de  aquel  año, 
y,  como  dejo  dicho,  tampoco  le  comprendía,  por  estar  en  uso  el  ejercicio  de 
las  armas  y  caballos,  y  puesta  de  acuerdo  con  la  ciudad  de  Córdoba,  su 
hermana,  respondieron  á  la  orden  Real  que  sería  perjudicial  en  ellas  su  esta- 
blecimiento tal  como  se  ordenaba,  á  causa  de  ser  mucha  la  nobleza  de 
ambas  ciudades  que  recaía,  en  general,  en  sujetos  pobres,  para  quienes  sería 
afrenta  no  ser  tenidos  por  cofrades  y  no  poder  alternar  con  los  más  ricos; 
no  por  esto  dejaba  de  adiestrarse  su  nobleza  con  frecuentes  ejercicios  para 


(1)    Historial  de  fiestas  y  donativos.  índice  de  los  Caballeros  y  Reglamento  de  unifor- 
midad de  la  Real  Maestranza  de  Sev/7/a.— Madrid,  1909. 

106 


y  de  Genealogía  Española. 

montar  á  caballo  y  salir  á  la  defensa  de  la  importante  ciudad  de  Cádiz  y 
las  costas,  siempre  en  peligro  de  piratas  y  enemigos  de  la  Corona. 

La  ciudad  de  Granada  recibió  también  las  órdenes  de  Felipe  II,  y  más 
adelante  de  su  hijo  Felipe  III,  y  parece  que  desde  entonces  tuvo  princi- 
pio la  Hermandad  de  Maestranza,  que  ya  en  11  de  Enero  de  1686  tenía 
sus  Constituciones  impresas,  con  licencia  de  D.  Juan  Gutiérrez  de  Henes- 
trosa  y  Córdoba,  caballero  del  Orden  de  Alcántara,  oidor  de  la  Real  Chan- 
cillería,  juez  de  imprentas,  y  que  fueron  aprobadas  en  Cabildo  que  hizo  la 
ciudad  en  aquella  fecha;  haciéndose  desde  entonces  las  elecciones  para  ele- 
gir hermano  mayor  y  demás  oficiales  de  la  Maestranza  anualmente,  y  eje- 
cutándose las  fiestas  religiosas  y  de  caballos,  el  día  después  de  la  Con- 
cepción, bajo  la  advocación  de  Nuestra  Señora  del  Triunfo,  patrona  que 
eligió  la  Hermandad, 

En  Ronda,  que  recibió  la  Real  cédula  fecha  en  Madrid  á  6  de  Septiembre 
de  1572,  se  reunió  su  Ayuntamiento  y  nobleza  el  día  3  de  Agosto  de  1573,  y 
nombró  por  titular  á  Nuestra  Señora  de  Gracia,  datando  de  entonces,  según 
se  le  concedió,  con  el  privilegio  de  erección  de  Maestranza,  como  luego 
veremos,  la  antigüedad  de  aquella  fecha,  no  obstante  ser  de  las  últimas 
reorganizadas. 

Volviendo  á  Sevilla,  que,  como  ya  dije,  dio  la  norma,  aunque  constituida 
en  Hermandad  de  Maestranza  por  iniciativa  del  Marqués  de  la  Algaba 
en  1670,  había  llegado  con  la  guerra,  y  por  las  causas  más  arriba  expresa- 
das, á  su  casi  desaparición;  fué  reconstituida  el  12  de  Noviembre  de  1725 
con  36  caballeros,  los  que  obtuvieron  una  orden  para  el  Asistente  dada  por 
el  Real  Consejo  y  Junta  de  Caballería  del  Reino,  trasladándole  la  gracia 
de  S.  M.  permitiéndoles  el  uso  de  pistolas  de  arzón  para  los  ejercicios,  que 
detalladamente  nos  refiere  el  Sr.  León  y  Manjón  en  t\  Historial  de  festejos] 
alcanzando  más  adelante  por  Real  cédula  de  2  de  Junio  de  1730  el  grande 
honor  de  que  fuesen  sus  Hermanos  Mayores,  para  lo  sucesivo,  uno  de  los 
señores  Infantes,  y  el  primero  lo  fué  D.  Felipe,  hijo  del  Rey,  señalándole 
jurisdicción  privativa,  y  como  juez  conservador  al  Asistente  de  la  ciudad; 
también  se  les  concedió  el  uniforme  de  grana,  con  galones,  chupas  y  vueltas 
de  glasé  de  plata,  que  usó  en  las  fiestas  reales  con  motivo  de  la  jornada  del 
Rey  en  Andalucía  el  año  1729,  no  obstante  las  pragmáticas  que  lo  prohibían, 
y  en  la  misma  forma  que  lo  usaban  los  oficiales  del  Ejército,  y  se  le  con- 
cedió además  dos  fiestas  de  toros  de  vara  larga. 

Aunque  no  es  mi  ánimo  suscitar  cuestiones  de  precedencias,  creo  leal- 
mente,  como  el  Sr.  León  y  Manjón,  que  desde  esta  Real  cédula  empieza  ver- 
daderamente el  carácter  oficial  de  las  Maestranzas. 

107 


Revista  de  Historia 

Sabida  en  Granada  la  reconstitución  de  la  Maestranza  de  Sevilla  con 
nuevos  privilegios  y  la  licencia  dada  á  ésta  por  Real  decreto  de  25  de 
Octubre  de  1725,  se  reunió  su  Maestranza,  que  entonces  la  constituían  los 
Sres.  D.  Francisco  Cañaveral  y  Córdoba,  D.  Juan  Barona  de  Alarcón  y 
Salazar,  D.  Francisco  de  Teruel  y  Cepeda,  el  Marqués  de  Casablanca,  don 
José  Ponce  de  León  y  D.José  Velázquez  y  Alarcón,  este  último  secretario, 
y  escribieron  en  28  de  Enero  de  1726  al  Corregidor,  que  era  entonces  de  la 
ciudad,  D.  Juan  Jerónimo  Blancas,  diciéndole  que  había  celebrado  Junta  la 
Hermandad  para  oir  la  respuesta  de  los  caballeros  comisionados  que  se  le 
habían  despachado,  suplicándole  consultase  á  S.  M.  en  igual  forma  que  el 
Conde  de  Ripalda,  Asistente  de  Sevilla,  hizo  á  la  Junta  de  Caballería,  soli- 
citando licencia  para  usar  á  caballo  pistolas  de  arzón;  pareció  bien  al  Corre- 
gidor, que  dio  traslado  de  la  carta  el  mismo  día,  y  ya  en  otra  de  2  de  Abril 
participaba  el  secretario  de  la  Junta  de  Caballería  del  Reino,  D.  Francisco 
de  Velasco,  la  resolución  de  S.  M.  á  consulta  de  la  Junta  de  3  de  Marza 
anterior,  concediendo  á  la  Maestranza  de  Granada  el  uso  de  pistolas  de 
arzón  en  la  misma  conformidad  que  á  Sevilla;  después,  en  19  de  Febrero 
de  1739,  obtuvo  todos  los  demás  privilegios  concedidos  á  esta  última  hasta 
entonces. 

Puedo  afirmar,  en  presencia  de  los  documentos  oficiales  que  he  visto  y 
extractado  para  este  artículo,  que  en  1726  no  se  consideraban  como  sub- 
sistentes sino  las  Maestranzas  de  Sevilla  y  Granada. 


* 


Empiezo  á  entrar  de  lleno  en  el  objeto  de  este  trabajo,  limitándome  á 
tratar  de  las  Maestranzas  suprimidas.  Empezaré  por  la  de  Carmona,  que  á 
consecuencia  de  su  pretensión  de  fueros  en  5  de  Septiembre  de  1728,  hubo 
consulta  elevada  al  Rey,  por  la  Junta  de  Caballería  del  Reino,  compuesta  de 
los  Sres.  D.  Pascual  de  Villacampa,  D.  Sebastián  García  Romero  y  D.  Juan 
de  Cereceda,  en  la  que  le  expresan:  que  el  corregidor  de  la  ciudad  de  Car- 
mona,  D.  Diego  Luis  de  Arriaga  y  San  Martin,  ha  representado  que  en  lo 
antiguo  hubo  en  aquella  ciudad  hermandad  de  Maestranza,  como  la  de 
Sevilla,  y  una  y  otra  decaecieron  por  la  novedad  de  trajes,  y  que  sabiendo 
se  ha  vuelto  á  restablecer  la  de  Sevilla,  desea  Carmona  se  ejecute  allí  lo 
mismo,  á  cuyo  fin  se  ha  tratado  de  ello  con  eficacia,  juntándose  los  de  la 
primera  nobleza,  y  alistándose  número  competente  nombrado  por  Hermano 

108 


y  de  Genealogía  Española. 

mayor  á  D.  Pedro  José  de  Rueda...  (1 )  que,  visto  en  la  Junta  con  lo  que  infor- 
mó el  Asistente  de  Sevilla,  debe  poner  en  la  Real  consideración  de  S.  M.  que 
por  resolución  á  consultas  de  19  de  Abril  y  22  de  Septiembre  del  año 
pasado  y  3  de  Marzo  del  presente,  se  sirvió  V.  M.  conceder  á  las  ciudades 
de  Sevilla  y  Granada  licencia  para  que  lleven  pistolas  de  arzón  los  caba- 
lleros de  la  Maestranza,  cuando  vayan  á  hacer  los  ejercicios,  con  la  cali- 
dad de  que  sólo  sea  y  se  entienda  para  el  acto  de  los  mismos  ejercicios;  y 


(1)  Don  Pedro  José  de  Rueda,  primer  Hermano  Mayor  de  la  Maestranza  de  Carmena; 
por  su  distinguida  generación  y  condiciones  personales,  merecía  seguramente  la  elección 
que  de  él  se  hizo  para  llevarla  más  alta  representación  del  Cuerpo:  era  caballero  de  la  Orden 
de  Alcántara,  en  la  que  se  cruzó  el  año  1700;  nació  en  Carmona  el  16  de  Abril  de  1679,  fué 
hijo  de  los  Sres.  D.  Diego  de  Rueda  y  Mendoza,  caballero  del  Orden  de  Santiago,  Regidor 
perpetuo  de  la  ciudad,  cuyo  oficio  heredó  D.  Pedro,  y  de  D.*  María  de  Porres  y  Silva,  que 
era  natural  de  Brozas  en  Extremadura,  hija  de  D.  Pedro  de  Porres  Maraver  y  Silva,  caba- 
llero del  Orden  de  Santiago,  Conde  de  Canilleros,  y  de  D.^  María  Francisca  de  Montema- 
yor,  ambos  de  ilustres  Casas  extremeñas;  nieto  de  D.  Fernando  de  Rueda  y  Mendoza, 
Regidor  de  Carmona,  y  de  D.^  Mariana  de  Saavedra,  hermana  de  Fr.  D.  Alonso  de  Soto- 
mayor,  Obispo  de  Barcelona,  hijos  de  D.  García  de  Sotomayor,  Regidor  perpetuo  de  Car- 
mona,  y  de  D.^^  Beatriz  Castellanos;  bisnieto  de  D.Juan  de  Rueda  de  Mendoza  y  de  doña 
Beatriz  de  Rueda  de  Mendoza,  su  mujer. 

Esta  familia  de  Rueda  existe  en  Carmona,  según  las  noticias  que  de  ella  da  D.  Manuel 
Fernández  López,  en  la  Historia  de  la  Ciudad  de  Carmona  (Sevilla,  1886,  pág.  384),  desde 
fines  del  siglo  XIV,  en  que  Diego  de  Rueda,  que  era  de  la  Casa  solar  de  los  Señores  y  Aba- 
des de  Rueda,  bajó  á  Carmona  y  casó  allí  con  D.^  María  Rodríguez  de  Mendoza,  hija  de 
Arnao  de  Tolozán,  Alcalde  mayor  de  Sevilla,  y  de  D.^  Sancha  de  Mendoza,  Camarera  de  la 
Reina.  Eran  cabeza  de  bando  en  las  parcialidades  que  movían  los  Grandes  en  Andalucía 
en  el  siglo  XV.  El  más  distinguido  del  linaje,  entre  otros  muchos  celebrados  militares  y 
varones  ilustres  en  otros  ejercicios,  fué  Luis  de  Rueda,  Alcaide  que  fué  de  Oran,  después 
que  dejaron  el  mando  los  Condes  de  Alcaudete.  No  sólo  nos  cuenta  sus  hazañas  dicho 
autor,  también  se  detiene  á  referirlas,  D.  Francisco  Javier  Cabreros,  en  la  Vida  de  San 
Teodomiro  mártir,  natural  y  patrono  de  la  Ciudad  de  Carmona  (Madrid,  año  de  1805,  pá- 
gina 41)  y  dice,  que  de  sus  acciones  se  hicieron  informaciones  jurídicas  para  su  hermano 
el  R.  P.  Fr.  Francisco  de  Rueda,  religioso  del  Orden  de  San  Agustín,  sujeto  de  mucha  lite- 
ratura que  obtuvo  distintas  prelacias. 

El  citado  D.  Pedro  José  de  Rueda  era  el  Señor  de  la  Casa  y  mayorazgo  de  su  apellido; 
fué  Regidor  perpetuo  de  preeminencia.  Alguacil  mayor  de  Carmona  y  Alcalde  de  la  Her- 
mandad por  el  estado  noble;  estuvo  casado  con  D.^  Ana  Barrientos  y  Rueda,  su  prima 
hermana,  hija  de  D.  Francisco  Barrientos  y  Lugo,  Alcalde  de  la  Hermandad  por  el  estado 
noble  de  Carmona  y  de  D.^  María  Bernabela  Rueda  Saavedra,  de  cuyo  matrimonio  fueron 
hijos:  D.^  Ana  Josefa  de  Rueda,  que  casó  con  D.  Antoaio  Fernández  de  Córdoba  y  de  la 
Cerda,  señor  del  Toconar,  según  dice  el  Sr.  F.  de  Béthencourt  en  su  Historia  Genealógica 
y  Heráldica  de  la  ¡Monarquía  Española  (t.  VIH,  pág.  454);  D.  Diego  Luis  de  Rueda,  que  su- 
cedió en  la  Casa,  Regidor  perpetuo  de  Carmona  y  Maestrante  de  Sevilla;  D.  Francisco 
María  de  Rueda,  caballero  de  Justicia  en  la  Orden  de  San  Juan,  Comendador  de  Castro- 
nuño,  Alcolea,  Tocina  Robayn,  Procurador  general  de  la  Orden  en  Andalucía,  Bailío  de 
Negroponto,  Gran  Cruz  y  Chanciller  de  la  misma  Religión;  D.^  Ana  María  de  Rueda,  monja 
en  el  convento  de  la  Trinidad  en  Carmona,  y  D.=*  María  de  Gracia  Rueda. 

Ariiias  de  Raeda.— De  gules  !'>s  dos  bezantes  de  plata,  cargado  cada  uno  de  tres 
¿andas  de  oro;  la  bordura  de  azur,  cargada  de  ocho  flores  de  lis  de  oro. 

109 


Revista  de  Historia 

respecto  de  que  uno  de  los  principales  motivos  que  V.  M.  tuvo  para  esta 
concesión  fué  el  que  sirviese  de  estímulo  á  las  demás  ciudades  de  los  rei- 
nos de  Andalucía  para  que  volviesen  á  restablecer  sus  antiguas  Maestran- 
zas, por  lo  mucho  que  se  consideró  conduelan  para  conseguir  el  aumento 
y  conservación  de  la  cria  y  casta  de  caballos.  Debió  merecer  esta  con- 
sulta la  aprobación  de  S.  M.,  cuando  puso  de  su  mano  su  decreto  al 
margen:  como  parece  y  assi  lo  he  mandado,  rubricado:  y  en  su  consecuen- 
cia se  dio  la  siguiente  orden,  por  el  Secretario  de  la  Junta  de  Caballería 
del  Reino: 

«En  carta  de  30  dejullio  de  este  a.»  representó  V.  S.  que  deseando  esa 
Ziudad  imitar  á  la  de  Seuilla  en  el  noble  Arte  de  andar  á  Cauallo  hauiendo 
tenido  en  lo  antiguo  Maestranza  como  subzedió  á  la  referida  de  Seuilla,  y 
descaezidose  (sic)  después  en  igual  forma,  y  que  hauiéndose  empezado  á 
restablezer  en  ella  deseaba  esa  Ziud,  executar  lo  mismo,  á  cuyo  fin  se  hauía 
tratado  con  eficazia,  y  juntádose  los  de  la  primera  nobleza,  y  q.  en  su  con- 
sequenzia  se  alistaron  número  competente,  y  nombraron  por  hermano  mJ  á 
D."  Pedro  Joseph  de  Rueda,  Cauallero  del  orden  de  Alcántara,  uno  de  los 
primeros  de  esa  Ziudad,  hauiéndose  de  arreglar  las  ordenanzas  en  la  misma 
forma  que  en  Seuilla  1  como  se  está  executando  |  pero  q.  faltando  el  per- 
miso para  poner  las  pistolas  de  Arzón  como  adorno  ynexcusable  á  la  silla 
de  Brida  que  han  de  usar  por  la  correspondenzia  á  los  traxes;  Suplicó  V.  S. 
á  la  Junta  que  respecto  de  concurrir  en  esa  Ziudad  las  mismas  zircunstan- 
cias,  y  tener  ygual  nobleza  que  la  de  Seuilla  se  siruiese  hacerlo  presente 
á  S.  M.  á  fin  de  que  consiguiesen  el  mismo  honor  como  los  de  la  herman- 
dad de  la  Maestranza  de  ella  en  el  permiso  de  las  Pistolas  sin  emvargo  de 
la  pracmática,  en  que  no  contemplaua  V.  S.  el  más  leue  ynconbeniente 
antes  sí  el  logro  de  que  se  finalizase  esta  obra  tan  útil  á  la  cría  de  Caua- 
Uos,  como  también  á  la  Gente  noble  á  fin  de  que  se  abilitase  en  un  arte  tan 
propio  de  los  que  lo  son;  Y  enterado  el  Rey  de  todo  lo  referido  y  de  lo 
demás  que  la  Junta  de  Cauallería  del  Reyno  puso  en  su  Real  notizia;  por 
resoluzión  á  consulta  de  ella  de  5  de  Sept^  del  año  próximo  pasado,  ha 
venido  S.  M.  en  conzeder  lizenzia  á  los  Caualleros  de  la  Maestranza  de  esa 
Ziudad  para  que  lleben  Pistolas  de  Arzón  á  Cauallo  quando  vaian  ha  hacer 
los  exercicios  en  la  misma  conformidad  que  se  sirvió  su  Mg.'i  concederlo  á 
la  de  Seuilla;  de  cuya  Real  Deliveración  participo  á  V.  S.  de  Acuerdo  de  la 
Junta  á  fin  que  enterando  de  ella  á  los  Cavalleros  de  la  Maestranza  no  se 
retarde  por  falta  de  este  requisito  poner  en  práctica  esta  Noble  hermandad 
como  lo  espera  la  Junta  de  su  zelo  por  lo  ymportante  que  es  á  la  buena 
enseñanza  de  la  Jubentud  y  restauración  de  la  cría  y  casta  de  Cauallos  que 

lio 


y  de  Genealogía  Española. 

tan  perdida  se  alia.  Dios  g.^e  á  V.  S.  m.  a.  como  deseo.  M.^  16  de  Diz.^e  de 
1727.=S.'  D."  Diego  Luis  de  Arriaga  y  S."  Martín.  Carmona.» 

Obtuvo  los  privilegios  esta  Maestranza  de  Carmona  por  Real  Cédula 
de  21  de  Marzo  de  1732,  rigiéndose  desde  entonces  por  las  Ordenanzas  de 
la  de  Sevilla  (1). 

Juan  Moreno  de  Guerra. 

(Se  continuará.) 


(1)    El  Excmo.  Sr.  Duque  de  T'Serclaes  conserva  en  su  rica  colección  de  libros  raros 
una  edición  particular  que  liizo  la  Maestranza  de  Carmona,  de  sus  Ordenanzas. 


111 


Revista  de  Historia 


CRÓNICA  BIBLIOGRÁFICA 


Estos  días  ha  hecho  su  aparición  un  hermoso  libro,  amigo  antiguo 
y  predilecto  de  los  amantes  de  la  Historia.  Me  refiero  al  tomo  IX  de  la 
monumental  Historia  genealógica  y  heráldica  de  la  Monarquía  española, 
Casa  Real  y  Grandes  de  España,  que  publica  el  erudito  académico  don 
Francisco  Fernández  de  Béthencourt. 

Yo  he  tenido  este  libro  en  mis  manos  con  fervor  de  aficionado,  y  sin 
tiempo  para  terminar  de  saborear  toda  su  extensa  y  nutrida  paginación, 
tengo  que  escribir  estas  líneas  con  apremios  del  impresor  y  en  reducido 
espacio. 

Si  las  estrechas  proporciones  en  que  forzosamente  ha  de  encerrarse 
esta  noticia  dentro  de  una  publicación  de  esta  índole,  me  permitiesen 
bosquejar  una  ligera  semblanza  de  la  personalidad  científica  del  señor 
Béthencourt,  creo  que  me  costaría  poco  trabajo  demostrar  que  no  es  sola- 
mente el  insigne  historiador  de  la  Grandeza  de  España  un  sabio  más  en  el 
campo  de  la  Historia  patria,  sino  que  le  cabe  en  justicia,  el  preciado 
dictado  de  restaurador  de  un  género  de  estudios  olvidados,  ó  lo  que  es 
peor,  bastardeados  por  una  mala  tradición. 

De  igual  manera  que  el  príncipe  de  los  genealogistas  españoles,  el 
inolvidable  D.  Luis  de  Salazar  y  Castro,  tuvo  que  romper  en  los  finales  del 
siglo  XVII  y  en  los  comienzos  de  la  decimoctava  centuria  todas  las  fábulas 
que  acumularon  y  tejieron  los  poco  escrupulosos  licenciados  de  aquel 
tiempo,  así  el  Sr.  Béthencourt,  al  recoger  dignamente  la  herencia  y  prolon- 
gar en  él  la  personalidad  del  asombroso  historiador  de  la  Casa  de  Lara, 
tuvo  también  que  dejar  á  un  lado  la  maraña  intrincada  é  inconexa  de  noti- 
cias absurdas,  cuando  no  perturbadoras,  que  nos  legaron  los  memorialistas 
y  reyes  de  armas  del  siglo  XVIII,  y  aun  los  que  en  tiempos  posteriores  han 

112 


y  de  Genealogía  Española. 

continuado  explotando  el  campo,  siempre  abonado  para  este  linaje  de 
explotaciones,  de  las  pueriles  vanidades. 

En  los  albores  de  su  vida  literaria,  en  plena  juventud  y  en  época  que 
parece  la  menos  propicia  á  este  género  de  estudios,  que  más  requieren 
paciencia  de  benedictino  que  galas  de  la  fantasía,  escribió  ya  el  señor 
Béthencourt  un  excelente  Nobiliario  y  blasón  de  Canarias,  obra  completí- 
sima que  componen  siete  tomos,  acabado  historial  de  la  nobleza  de  aquellas 
islas,  de  aquellas  islas  que  conquistó  su  esclarecido  ascendiente  Juan  de 
Béthencourt,  héroe  de  tradicionales  hazañas  y  de  legendarias  empresas. 

Fuera  de  esta  primera  obra  de  su  juventud,  las  demás  que  ha  producido 
la  pluma  fecunda  del  docto  académico  son  sobradamente  conocidas  para 
que  en  este  lugar  haya  que  revelarlas.  Gracias  á  sus  Anales  de  la  Nobleza 
de  España,  que  publicó  de  1880  á  1890,  seccionados  en  nobleza  que  osten- 
taba la  Grandeza  de  España,  títulos  de  Castilla  y  Nobleza  no  titulada,  fué 
la  historia  de  las  familias  nobiliarias  purificándose  de  las  numerosas  patra- 
ñas que  la  obscurecían  y  aclarándose  á  la  luz  de  una  crítica  serena.  Gracias 
á  sus  frecuentes  trabajos  en  diversas  publicaciones — algunos  de  los  cuales 
fueron  coleccionados  en  un  interesante  libro  que  modestamente  tituló  Para 
cuatro  amigos ~\a.  Genealogía  y  la  Heráldica,  ramas  importantísimas  y 
valiosos  auxiliares  de  la  Historia,  fueron  rehabilitadas  en  el  puesto  de 
honor  que  les  corresponde.  Y  gracias  también  á  su  iniciativa  se  dictaron 
disposiciones  legislativas  conducentes  á  este  fin  reivindicador  y  patriótico. 

Pero  toda  esta  obra  de  infatigable  investigador,  que  bastara  por  sí  sola 
para  llenar  la  vida  de  un  hombre,  no  fué  para  el  Sr.  Béthencourt  otra  cosa 
que  los  cimientos  que  habían  de  servirle  para  edificar  el  magno  monu- 
mento cuya  continuación  motiva  estos  renglones,  ese  magnífico  arsenal  de 
noticias  históricas,  labor  ímproba  realizada  en  la  compulsa  de  documentos, 
desentrañando  códices,  depurando  cronicones  y  conquistando,  á  fuerza  de 
constancia  y  energía,  el  riquísimo  tesoro  que  guardan  los  abandonados 
archivos.  Labor  ímproba  en  la  que  no  sé  qué  admirar  más,  si  el  caudal  de 
erudición  que  representa,  lo  acertado  y  luminoso  de  la  crítica  ó  la  brillantez 
del  ropaje  y  estilo  en  que  la  brinda. 

Porque  el  Sr.  Béthencourt  es  además  un  estilista  y  un  literato  de  amplio 
léxico  y  elegantísima  dicción,  circunstancia  que  completa  y  perfecciona 
con  deleitosa  amenidad  su  gigantesca  obra.  Así,  por  ejemplo,  la  historia 
aventurera  y  peregrina  de  los  Borjas  le  inspira  páginas  de  sugestiva  belleza 
literaria,  y  las  hazañas  guerreras  de  los  Córdovas  y  Acuñas,  trozos  de 
cálida  elocuencia  y  exaltado  patriotismo. 

Viniendo  ya  al  tomo  IX  de  la  magna  Historia,  que  acaba  de  aparecer, 

113  9 


Revista  de  Historia 

tomo  que,  juntamente  con  los  tres  que  le  preceden,  agota  de  una  manera 
definitiva  el  linaje  de  los  Córdovas,  haré  ligerisima  referencia  á  las  líneas 
y  casas  que  estudia. 

Comienza  con  la  filiación  de  los  Alcaides  de  los  Donceles,  línea  escla- 
recida en  la  que  se  destaca,  como  astro  de  primera  magnitud,  la  gran  figura 
de  aquel  D.  Diego  de  Córdova,  primer  marqués  de  Gomares  y  primer 
virrey  de  Navarra  después  de  la  anexión  de  este  reino  á  Castilla;  línea  de 
la  que  se  derivaron  dos  ramas  segundas,  una  de  las  cuales,  establecida 
en  Jaén,  llevó  el  nombre  de  Cordóva-Doncel,  y  la  otra,  legitimada  en  1454, 
y  proveniente  del  famoso  obispo  D.  Pedro  de  Córdova  y  Solier,  constituyó 
la  Casa  de  los  señores  de  Zuheros,  refundida  después  en  la  de  los  Marque- 
ses de  Algarinejo  y  tronco  de  los  posteriores  Condes  de  Torres  Cabrera. 
Historia  á  continuación  la  cuarta  y  última  grande  línea  de  la  Casa  de  Cór- 
dova, señores  de  Montemayor,  creados  en  1529  Condes  de  Alcaudete, 
y  como  ramas  desgajadas  de  este  tronco  vigoroso,  va  estudiando  las  líneas 
de  Córdova-Ponce,  Señores  del  Mayorazgo  del  Olivar  y  Córdovas-Ponce, 
señores,  por  alianza,  de  la  Casa  de  Cárcamo;  las  de  los  Señores  de  Fuenreal 
y  el  Genovés,  Condes,  por  alianza,  de  Villamanrique  de  Tajo,  Marqueses 
de  Guadalcázar;  Córdovas  Bocanegra,  representados  por  los  Condes  de 
Castelo  en  México,  y  los  Marqueses  de  Villamayor  de  las  Iviernas,  Adelan- 
tados de  la  Nueva-Galicia  y  Condes  después  de  Villardompardo. 

Termina  con  esto  la  historia  genealógica  de  la  gran  Casa  de  Córdova, 
y  forman  la  última  parte  del  libro  algunos  capítulos  de  adiciones  á  las 
líneas  historiadas  en  los  tomos  anteriores,  en  los  que  amplía  datos  refe- 
rentes á  la  rama  primogénita  de  Aguilar;  á  la  de  los  señores  de  la  Enco- 
mienda, en  sus  dos  líneas  de  los  Marqueses  de  la  Encomienda  y  los 
Fernández-Golfín,  y,  finalmente,  á  la  de  los  Marqueses  y  Barones  de  Mon- 
temayor, en  Ñapóles. 

Toda  esta  asombrosa  labor,  que  en  vano  intentara  yo  reflejar  en  estas 
cuartillas,  comprende  el  recientemente  publicado  tomo  IX  de  la  Historia 
geneológica  y  heráldica  de  la  Monarquía  española,  Casa  Real  y  Grandes 
de  España. 

Nuevo  y  magnífico  monumento  que  ofrece  á  la  Historia  patria  el  talento 
procer  y  señoril  de  mi  querido  y  admirado  amigo  D.  Francisco  F.  de 
Béthencourt. 

Tomás  Domínguez  Aré v alo. 


114 


y  de  Genealogía  Española. 


los  reitatos  de  Yíilacarrieilo  y  oíros 

exIsiOQtes  eq  la  proviflcla  de  SaDíaoilir. 


En  un  altozano  que  domina  la  antigua  villa  de  Carriedo,  cabeza  del 
valle  de  su  nombre,  uno  de  los  más  pintorescos  y  bellos  que  constituyen  la 
accidentada  y  hermosísima  provincia  de  Santander,  yérguese,  altivo  y 
severo,  el  señoril  palacio  de  Soñanes,  levantado  en  el  asiento  mismo  en  que 
se  alzaba  el  viejo  solar,  derruido  por  la  injuria  de  los  siglos,  de  este  rancio 
é  ¡lustre  linaje  montañés. 

Construcción  tal  vez  la  más  interesante,  entre  las  particulares,  del  estilo 
llamado  barroco,  destácase  sobre  el  obscuro  fondo  de  añoso  bosque,  en 
el  que  abundan  ejemplares  magníficos  de  camelias  gigantescas,  luciendo 
sus  fachadas  churriguerescas  cubiertas  de  prolijas  labores  y  haciendo  honor 
al  gran  escudo  central,  que  ostenta  el  blasón  familiar  del  mayorazgo  de 
Soñanes  y  sus  alianzas,  circundado  de  dos  enormes  cactus  que,  á  guisa  de 
lambrequines,  rodean  al  pétreo  yelmo,  y  que  en  verano  cubren  material- 
mente las  paredes  con  su  flores  bermejas,  prestando  al  edificio  aspecto  de 
original  y  típica  belleza. 

Mandó  construir  este  palacio,  en  el  año  de  1719,  á  un  renombrado 
arquitecto  italiano  el  Sr.  D.Juan  Antonio  Díaz  de  Arce,  del  hábito  de  San- 
tiago, agente  general  de  Felipe  V  en  Roma,  y  más  tarde  del  Consejo  de 
Hacienda,  intendente  general  del  Reino  de  Aragón,  superintendente  general 
del  Ejército  de  aquel  Reino  y  corregidor  de  Zaragoza  hasta  el  año  de  1733, 
en  que  falleció,  desempeñando  juntos  estos  tres  cargos. 

Poséelo  en  la  actualidad  D.  Fernando  Fernández  de  Velasco  y  Pérez  de 
Soñanes,  de  la  Orden  de  Calatrava,  descendiente  por  línea  no  interrumpida 
de  varón  en  la  rama  llamada  de  Carasa,  de  los  Vélaseos,  condestables  de 

115 


Revista  de  Historia 


Don  Diego  de  Velasco,  primer  Marqués  de  las  Cuevas  de  Velasco. 


Castilla  y  duques  de  la  ciudad  de  Frías,  que  vive  de  asiento  con  su  familia 
en  la  noble  y  señorial  morada,  vecina  y  lindante  con  el  amplio  y  conocido 
Colegio  que  allí  poseen  los  Padres  Escolapios. 

Huésped  unos  días  en  el  pasado  estío  del  ilustre  castellano,  mi  amigo 
de  ha  muchos  años,  tuve  ocasión  de  examinar  su  rica  y  selecta  biblioteca, 
nutrida  de  preciados  incunables  y  de  libros  de  la  más  peregrina  y  singular 
rareza,  y  de  conocer  la  numerosa  é  importante  colección  de  retratos  de 

116 


y  de  Genealogía  Española. 

familia,  que  á  los  recuerdos  históricos  que  evocan,  á  la  curiosidad  que  des- 
piertan sus  lujosos  y  elegantes  trajes,  arreos  y  atavíos,  al  interés  artístico 
que  mueve  la  indumentaria  de  pasadas  épocas,  únese  la  admiración  que 
causa  el  contemplar  tan  bellos  lienzos  con  los  primores  de  una  admirable 
-ejecución  y  factura,  como  obra  que  son  muchos  de  ellos  de  artistas  genia- 
les y  de  pinceles  maestros. 

Va  siendo  raro  ya  en  estos  tiempos  de  positivismo  material  encontrar 
en  el  dominio  solariego  de  un  hidalgo  de  provincia  una  como  ésta,  tan  com- 
pleta y  bella  colección  de  cuadros  que  interesan  por  igual  al  arte  y  á  la  his- 
toria patrios  y  que  ha  logrado  escapar  á  la  codicia  de  los  chamarileros  y 
anticuarios  y  á  los  halagos  tentadores  de  los  coleccionistas  adinerados:  y 
como  me  parece  labor  de  amena,  oportuna  y  útil  divulgación  el  dar  á 
conocer  tales  preseas  pictóricas,  daré  á  continuación  una  breve  lista 
de  ellas. 

1.°  Donjuán  de  Velasco.—E\  retrato  de  este  personaje  tiene  á  su  pie 
un  rótulo  que  dice:  «Retrato  de  Juan  de  Velasco,  Secretario  de  la  Magestad 
Católica  del  Rey  Don  Phelipe  Quarto,  cuyos  bienes  heredó  el  Licenciado 
Joseph  de  Velasco,  su  hermano,  Beneficiado  de  esta  Santa  Iglesia  de  Nues- 
tra Señora  la  Imperial  de  Palacio:  el  qual  en  su  muerte  los  dejó  para  obras 
pías  y  servicio  della,  en  cuyo  agradecimiento  la  dicha  santa  iglesia  mandó 
poner  aquí  esta  memoria.» 

Aunque  la  anterior  leyenda  le  llama  Secretario  de  Felipe  IV,  yo  creo 
que  antes  lo  había  sido  de  Felipe  III  y  de  Felipe  II,  y  acaso  del  Archiduque 
Alberto  y  D.'  Isabel  Clara  Eugenia,  cuando  gobernaron  en  Flandes,  donde 
se  hizo  este  retrato,  sin  duda  alguna  flamenco,  y,  al  decir  de  los  peritos, 
obra  de  arte  muy  notable,  pintada  por  Antonio  Moro. 

2.°  Don  Diego  de  Velasco,  Señor  de  Santelices,  y  D."*  Juana  de  Arredondo 
y  Bracamonte,  su  mujer.— Este  caballero,  ascendiente  de  los  Marqueses  de 
las  Cuevas  de  Velasco,  viste  de  negro  y  con  espada  de  acero  sin  dorado  ni 
adorno,  es  decir,  de  luto  por  su  esposa,  cuyo  retrato  lleva  en  la  mano  dere- 
cha. Muchos,  autorizados  y  competentes  sufragios  reúne  Tintoreto  como 
presunto  autor  de  esta  hermosa  pintura;  de  no  serlo,  habría  de  atribuírsela 
á  meritísimo  artista  italiano,  á  España  venido  en  tiempo  de  Felipe  II,  como 
Patricio  Caxesi,  que  pintó  el  socorro  dado  á  Cádiz  por  el  Duque  de  Osuna, 
que  para  en  nuestro  espléndido  Museo  Nacional. 

3.*^  Don  Jerónimo  de  Velasco.— No  lleva  en  la  mano  anillo  pastoral, 
aunque  viste  ropa  larga;  debió,  sin  embargo,  de  ser  Obispo  de  alguna  dió- 
cesis Sarda,  tal  vez  después  de  pintado  en  este  bello  retrato. 

4.°    'Juan  de  Velasco,  Capitán  de  la  galera  Santa  Catalina,  de  la  Armada 

117 


Revista  de  Historia 


Dofla  Margarita  de  Fulca,  Taborga  y  Ladrón  de  Cegama. 


de  Ñapóles,  muerto  en  5  de  Octubre  en  1571  en  batalla  naval  del  golfo  de 
Lepante.»  Este  letrero,  fielmente  copiado,  está  puesto  en  letra  pequeña  al 
pie  del  lienzo,  que  es  muy  bello,  y,  al  parecer,  italiano. 

5.°  Don  Pedro  de  Velasco,  pintado  por  Pantoja.  Este  caballero  fué 
Montero  de  Espinosa  y  Gentilhombre  de  Felipe  IV.  Escalera  Guevara,  en 
su  Origen  de  los  Monteros  de  Espinosa,  le  llama  Teniente  de  Mayordomo 

118 


y  de  Genealogía  Española. 


Don  Alonso  Velasco,  conde  de  la  Kevilla. 

mayor  y  le  califica  de  muy  inteligente  y  discreto.  Estuvo  encargado  de  la 
crianza  y  educación  de  D.  Juan  de  Austria  y  Calderón,  el  bastardo  de  Fe- 
lipe IV^  en  su  niñez,  y  le  tuvo  bajo  su  cuidado  en  Espinosa,  donde  es  tra- 
dición que  el  Rey  hizo  construir  á  su  coste  la  casa  que  hoy  tienen  allí  los 
Marqueses  de  las  Cuevas  de  Velasco,  en  donde  se  conservaban  algunos 
recuerdos  de  aquel  Príncipe,  cuya  vida  escribió  Fabro  Bremundan,  quien 

119 


Revista  de  Historia 

tal  vez  dé  en  ella,  yo  no  le  he  comprobado,  algunas  noticias  de  este  don 
Pedro  de  Velasco. 

6.°  Doña  Manuela  Ballesteros  Aguilera,  mujer  del  anterior,  pintada 
también  con  gran  fortuna  de  mano  de  Pantoja.  Fueron  padres  de 

7.°  Don  Diego  de  Velasco,  capitán  de  caballos  corazas,  creado  por 
Carlos  II  en  1680  Marqués  de  las  Cuevas  de  Velasco. 

Buen  retrato,  de  autor  desconocido.  Toda  la  figura  viste  original  y  ele- 
gantísimo traje  de  encarnado;  rojo  es  también  el  hábito,  así  como  el  tapete 
ó  cubierta  de  la  mesa  y  una  cortina  que  hay  en  el  fondo,  complaciéndose, 
por  lo  visto,  el  ignorado  artista  en  amontonar  dificultades  para  vencerlas 
con  acierto  y  fortuna. 

8.°  Doña  Margarita  de  Fuica,  Taborga  y  Ladrón  de  Cegama,  de  noble 
alcurnia  vascongada  y  esposa  del  anterior.  Cuadro  bien  ejecutado  y  curioso 
por  el  vestido,  joyeles  y  accesorios. 

9.°  Don  Gaspar  de  Velasco  (hijo  segundo  de  D.  Pedro  y  D.'  Manuela 
Ballesteros),  que  murió  en  Madrid  en  1632,  donde  debió  de  pintarse  este 
bellísimo  retrato,  de  aspecto  y  sabor  enteramente  Velazqueños,  indudable- 
mente de  escuela  madrileña,  y  tengo  por  probable  que  sea  obra  de 
Carreño. 

10.  Don  Pedro  de  Velasco,  hermano  del  anterior,  cuya  efigie  ostenta  la 
beca  de  colegial  mayor  de  San  Ildefonso  de  Alcalá,  donde  debió  de  estudiar 
jurisprudencia,  porque,  más  adelante,  fué  oidor  de  la  Chancilleria  de  Gra- 
nada, muriendo  allí  sin  sucesión  de  su  enlace  con  D.^  Catalina  de  San- 
doval. 

11.  Don  Alonso  de  Velasco,  conde  de  la  Revilla,  comendador  de  Mé- 
rida  en  la  Orden  de  Santiago,  capitán  general  del  mar  Océano,  Embajador 
á  Inglaterra,  sucediendo  en  el  cargo  á  su  pariente  el  condestable  D.  Juan 
Fernández  de  Velasco  y  precediendo  en  la  Embajada  al  Conde  de  Gon- 
domar. 

Este  retrato,  debido  al  pincel  de  Bartolomé  González ,  tal  vez  adolezca 
de  ser  un  tanto  frío  y  seco;  pero  muy  primoroso  y  esmerado  en  los  vestidos 
y  adornos,  que  ejecutaba  este  artista  con  raro  acierto,  por  lo  cual  le  solía 
ocupar  en  esto  el  mismo  Velázquez,  como  se  ve  en  los  retratos  de  Felipe  III 
y  de  la  Reina,  su  mujer. 

12.  Doña  Casilda  de  Velasco,  señora  de  Ungo,  esposa  del  anterior,  re- 
tratada también  por  Bartolomé  González. 

13  y  14.  Donjuán  Antonio  Díaz  de  Arce,  el  fundador  del  Palacio  de 
Soñanes,  y  su  hijo  D.  Domingo,  notables  y  excelentes  retratos,  ambos  pin- 
tados por  Solimena,  en  Roma,  el  año  1700. 

120 


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D.  JUAN   ANTONIO  DÍAZ   DB  ARCE 


y  de  Genealogía  Española. 

Posee  también  D.  Fernando  de  Velasco  una  magnífica  tabla,  obra  genial 
de  Antonio  Moro,  representando  á  D.Juan  de  Austria,  el  hijo  de  Carlos  V, 
en  el  apogeo  de  su  juventud  y  varonil  belleza,  con  el  bastón  de  General 
en  la  mano  y  férrea  gola  sobre  rico  traje  cruzado  por  banda  de  rojo 
tafetán. 

Los  retratos  que  hemos  enumerado  son  todos,  menos  este  último,  de 
tamaño  natural  y  cuerpo  entero,  adornados  muchos  de  ellos  con  los  15  es- 
caques, siete  de  veros  azules  y  blancos  y  ocho  de  oro,  con  orla  de  castillos 
y  leones  con  los  colores  reales,  que  es  el  noble  blasón  de  los  Vélaseos. 

Algunos  más  tengo  idea  de  haber  visto  de  menor  importancia  y  magni- 
tud, como  el  de  una  Condesita  de  Siruela,  Velasco  también,  un  Conde  de 
Haro  y  tal  vez  alguno  que  olvido  y  callo  y  que,  con  los  que  he  citado, 
hacen  en  conjunto  una  hermosa  é  histórica  colección  digna  de  ser  visitada 
y  conocida. 

Y  pues  de  retratos  históricos  se  trata,  paréceme  este  lugar  adecuado  y 
oportuna  la  ocasión  para  nombrar  los  que  conozco  existen  en  la  misma 
provincia  de  Santander. 

En  la  capital,  el  de  Fernando  VII,  hermoso  lienzo  debido  á  la  genial  ins- 
piración de  Goya. 

En  el  retablo  de  la  Colegiata  de  Santillana,  una  tabla  finísima,  de  la  época, 
que  reproduce  la  noble  y  varonil  figura  orante  del  primer  Marqués  D.  Iñigo 
López  de  Mendoza,  envuelto  en  amplio  ropón  de  terciopelo  negro. 

En  la  misma  vetusta  Santillana,  asiento  y  morada  en  sus  blasonadas 
casas  de  mucha  parte  de  la  vieja  aristocracia  montañesa,  guárdanse  en  la 
de  los  Marqueses  de  Casa-Mena  y  Benemejís  de  Sixtallo  dos  retratos  de 
caballeros  del  linaje  de  Horcasitas  y  otro  de  D.  Blas  Clemente  de  Barreda 
y  Campuzano,  teniente  general  de  la  Marina  y  bailío  de  San  Juan,  que 
existía,  con  otros,  en  el  Colegio  de  Guardias  Marinas  de  la  isla  de  León  y 
que  fueron  devueltos  á  sus  respectivas  casas,  por  Real  orden  de  1829. 

En  Solares,  en  el  palacio  de  los  Marqueses  de  Balbuena,  el  del  Arzo- 
bispo de  Zaragoza,  Ibáñez  de  la  Rivaherrera. 

En  el  valle  de  Cabezón,  el  del  célebre  jesuíta  P.  Rávago,  confesor  de 
Fernando  VI. 

En  Tudanca,  el  del  general  D.  Gregorio  de  la  Cuesta. 

La  familia  Tagle  posee  cuatro  buenos  retratos  de  tamaño  natural  y 
cuerpo  entero  de  personajes  del  siglo  XVIII. 

En  el  país  es  muy  conocido  el  por  todo  extremo  notable  retrato,  atri- 
buido por  tradición  familiar,  que  convendría  esclarecer  buscando  antece- 
dentes y  noticias,  nada  menos  que  á  Velázquez,  de  D.  Pedro  Ceballos 

121 


Revista  de  Historia 

Sáinz,  hidalgo  de  la  Montaña,  en  cuyo  solar  de  Alceda  se  conserva  esta 
notable  pintura. 

Y  en  Saro  se  conserva  la  sacra  efigie  de  D.  Alejandro  Barreda  (1760), 
adorando  á  la  Virgen  de  Guadalupe,  obra  de  Miguel  Cabrera,  á  quien  sus 
compatriotas  llamaban  el  Murillo  Mejicano. 

Tales  son  los  cuadros  de  que  yo  tengo  noticia  y  cuyo  conocimiento 
interesa  grandemente  al  arte  y  á  la  historia ,  y  que  han  de  ser,  á  no  dudar 
datos  para  tenidos  muy  presentes  en  nuestra  iconografía  nacional. 

El   Marqués  de   Laurencín. 

De  la  Real  Academia  de  la  Historia. 


122 


y  de  Genealogía  Española. 


EL  POEMA  DEL  CID 


Esta  obra  literaria,  con  variadas  denominaciones  conocida  entre  las 
gentes  de  letras,  lo  mismo  en  España  que  en  el  extranjero,  ha  sido,  y  viene 
siendo,  desde  su  primera  publicación,  materia  de  mucho  estudio,  tanto  que, 
hoy  sobre  todo,  parece  ser  de  gusto  predilecto  lo  mismo  á  literatos  que  á 
historiadores,  á  jurisconsultos  como  á  filólogos:  y  por  cierto,  que  no  inme- 
recidamente pide  mucho  estudio  y  delicado  examen. 

Poner  en  serie,  los  nombres  de  cuantos  escritores  se  han  dedicado  á  su 
explicación  huelga  al  presente,  cuando  no  se  trata  de  otra  cosa  que  de 
presentar  unas  observaciones  sugeridas  por  el  análisis  hecho  por  mí  de  la 
consabida  producción  poética,  en  sí  misma  considerada. 

Doy  por  bueno  el  códice,  el  manuscrito,  aunque  no  conozco  un  estudio 
completo  de  su  valor  diplomático,  y  me  atengo  á  los  textos  que  andan,  ó 
pueden  andar,  en  las  manos  de  todos. 

En  otras  ocasiones  he  publicado  lo  propio  de  los  escritos  de  D.  Enrique 
de  Aragón,  en  La  Ilustración  Española  y  Americana,  haciendo  ver  que 
este  señor  ni  fué  mago,  ni  defensor  de  la  Magia  y  de  los  nigromantes, 
antes  por  el  contrario,  impugnador  de  ellos:  y  lo  hice  con  argumentos  intrín- 
secos sacados  de  las  obras  de  tan  maltratado  autor,  maltratado  por  los  que 
no  las  han  leído. 

Asimismo,  en  otra  publicación  diaria,  negada  tengo  la  paternidad  de 
Alfonso  X,  y  de  Alfonso  XI,  tocante  al  libro  de  Montería,  paternidad  que 
á  ninguno  de  los  dos  Reyes  pertenece,  puesto  que  en  dicha  obra  se  habla 
de  hechos  posteriores  á  la  muerte  del  segundo  Monarca. 

Siguiendo  ahora  el  mismo  procedimiento  analítico  que  he  seguido  en  el 
estudio  del  libro  de  Montería,  y  de  los  escritos  del  Marqués  de  Villena,  voy 
á  probar  que  el  poema  del  Cid,  tal  como  está  en  el  Códice  de  Per  Abbat, 
toca  en  el  fin  del  siglo  XIII  ó  en  el  principio  del  siglo  XIV  en  cuanto  á  su 
lenguaje. 

123 


Revista  de  Historia 

Se  me  alcanza,  que  para  no  pocos,  las  consecuencias  que  se  desprenden 
de  afirmar  esto,  probándolo,  resultarán  alarmantes,  y  no  debe  ser  así,  una 
vez  que  cuantos  colocan  el  poema  en  el  siglo  XII  no  presentan  en  corro- 
boración de  sus  aserciones,  escritura  alguna  del  mismo  corte  y  tenor,  ni  en 
las  formas  analógicas,  ni  en  el  organismo  sintáctico;  se  fundan  en  argu- 
mentos de  conveniencia  externa,  y  no  de  la  entraña  misma  del  escrito. 

Cierto  que  Per  Abbat  pudo  escribirle;  y  escribirle  no  es  hacerle.  Tam- 
poco declaro  yo  que  Per  Abbat  le  haya  compuesto:  no  consta  en  el  poema 
otra  afirmación  que  la  siguiente: 

«Per  Abbat  le  escriuió  en  el  mes  de  mayo 
en  era  de  mili  e.  C.  C  [C]  XL.  V.  años  el  el  romanz 
sleydo,  dat  nos  del  vino;  si  non  tenedes  dineros,  echad 
la  vnos  peños,  que  bien  vos  lo  dararan  sobre  los.» 

Un  escritor  español  y  del  día,  se  pregunta  asimismo  lo  siguiente: 

Siendo  el  manuscrito  de  Per  Abbat,  el  de  1307,  copia  del  original  del 
de  1140,  ¿cómo  se  llegó  desde  el  original  á  la  copia?  Y  á  su  manera  se 
responde  para  convencer  á  los  lectores  que  se  trata  de  una  labor  del 
siglo  XII. 

El  mismo  escritor,  nos  dice,  que  «se  sabe  de  cierto  que  no  sólo  en  1307 
sino  ya  unos  veinte  años  antes  los  juglares  no  recitaban  el  cantar  [hay 
más  de  uno]  tal  como  lo  copió  Per  Abbat.»  Pero  el  caso  es  que  no  ha 
llegado  hasta  nosotros  manuscrito  alguno  anterior  al  de  1307:  de  modo  que 
no  se  puede  fundamentar  ni  establecer  comparación  alguna  con  lo  no 
existente,  que  no  ha  sido  perdido,  porque  nunca  existió.  De  la  misma 
Crónica  primera  de  ¡¡Alfonso  Xü  hay  mucho  que  hablar  en  cuanto  á  su 
modo  de  ser.  No  hay  tal  crónica  de  Alfonso  el  Sabio. 

La  autoridad  de  la  crónica  de  Almería  no  encaja  bien  tocante  á  la 
existencia  de  un  poema  cuya  copia  sea  el  Códice  de  Per  Abbat:  En  vida  de 
Alfonso  VII  ¿se  pudo  decir 

Ipse  Rodericus,  Mío  Cidi  saepe  vocatus, 

dándose  en  aquel  tiempo  Mío  Cid  y  Mió  Cidi,  expresión  aplicada  aún  por 
un  Notario  de  un  señor  Conde  de  Castañeda,  según  lo  demuestra  un  docu- 
mento de  Aguilar  de  Campoó,  documento  que  también  ha  tenido  en  sus 
manos  y  á  la  vista  el  Sr.  Rodríguez  Marín,  Académico  de  la  Española? 

Después  de  tan  sencillas  notas,  vengo  á  probar  que  el  lenguaje  del  poema 
del  Cid  es  de  fines  del  siglo  XIII  ó  principios  del  XIV. 

Desde  luego,  es  cosa  muy  corriente  en  los  documentos  de  las  provin- 
cias de  Burgos,  León,  Palencia  y  Santander...;  y  que  pertenecen  á  últimos 

124 


y  de  Genealogía  Española. 

del  siglo  XIII  y  principios  del  XIV,  la  apócope  de  los  pronombres,  por  lo 
que  no  se  precisa  acudir  á  documentos  del  siglo  XII,  que  estén  ya  del  todo 
en  romance  castellano. 

Después,  los  patronímicos  terminados  en  oz  abundan  desde  los  días  de 
San  Fernando  en  adelante. 

Las  formas  adverbiales  en  mientre  y  mientra  no  se  dieron  en  el  siglo  XII, 
ni  ondra.  Ni  en  la  documentación  del  siglo  XII  se  ven 

«Que  gelo  digades  al  buen  Campeador»  (verso  1.904) 
— «que  non  ge  la  abriese  nadi»— (verso  34) 
'^mientra»  que  (verso  1.820)  «ondradamientre»  (verso  1.871), 

Tales  formas  ge^  en  vez  de  se  y  mientre,  etc.,  caracterizan  las  escrituras 
del  siglo  XIII,  desde  el  reinado  de  San  Fernando,  en  el  manantial  de  Casti- 
lla LA  Vieja,  y  lo  mismo  ocurre  con  las  palabras  cuemo  y  contrallar,  y  ex/r, 
exidas,  exida.  «Á  la  exida  de  Biuar»  (verso  11),  no  son  formas  del  siglo  XII. 
Hya  (verso  1.766), //yo  (verso  1.890),  Hyernos  (verso  2.188)  tampoco  le 
pertenecen,  etc.,  etc.  Y  nada  decimos  de  pora  (por). 

Son  versos  del  siglo  XII: 

«Que  lo  sepan  en  Castiella  a  quien  siruíeron  tanto»  (1.767) 
y  «Lo  de  nuestras  fijas  uenir  sea  mas  espacio»  (1.768) 
y  «Leuantáronse  todas  e  besaron  le  las  manos»  ?  (1.769),  etc.,  etc. 

Uno  de  los  documentos  que  se  pueden  comparar  con  el  poema  poste- 
rior al  primero  es  uno  de  Particulares.  Anno  domini  M.CCXLII  [año  del 
Señor,  1242];  está  en  el  primer  legajo,  atado  2.°,  documento  4.°,  por  A.  B.  C, 
perteneciente  al  Monasterio  de  Aguilar  de  Campoó. 


TESTIMONIOS 

De  la  documentación  de  Aguilar  de  Campóo. 

Los  patronímicos  en  oz:  García  Gostioz,  Roy  Munnoz  (Era  1251, 
Era  1261,  etc.)— que  io  (por  yo),  ge,  con  sotugal— (Era  1267).  Sigúela 
forma  io,  sin  ^,  en  la  Era  1267.  Ejemplos  de  la  Era  1266  son  «lo  Peidro 
Füo»,  y  con  h,  en  el  mismo  año,  «/z/o  Alfonso  Félez».  La  j;  griega  que  se  da 
en  la  obra  de  Per  Abbat,  así  Hyo,  indica  posterioridad  á  los  textos  de  Agui- 
lar. Además,  entre  las  escrituras  de  la  insigne  villa  ya  dicha  y  en  los  años 
de  la  Era  1267-1268,  1276  y  1277,  cuenta  uno  con  las  de  mujier,  filos,  a 
boltas,  glera.  Y  también  de  allí  son  los  siguientes  textos:  ^Después  de  la 

125 


Revista  de  Historia 

MUERT  del  rey  don  Alfonso  (Era  1282)  nanga  gelo  montatgaran  nin  qelo 
en  coralara.  Diogela  esta  f erren  toda  a  Pelayo  e  a  su  mugier»  (Era  1287). 

De  la  de  Carvajal  (León). 

«Este  heredamiento  assi  pernominado  todo  entrega  mientre  de  lo  poco 
átalo  mucho»  (Era  1305). 

De  la  de  Burgos  y  su  provincia. 

«Cuerno  yo  Alluar  Royz  (Era  1289),  Cuerno  ¡o  don  Roi]  Diaz  (Era  1300), 
Cuerno  nos  los  nietos  (Era  1279),  demandasse  o  contrallasse  (Era  1289), 
esta  nuestra  donation  les  contrallar  (Era  1 262),  cono ?u da  mientre(Era.  1279), 
adelantre,  contrallar  (Era  1308). 

Aunque  no  muchas  veces  aparece  la  palabra  uebos  en  el  poema  del  Cid 
(verso  216,  etc.),  esta  clase  de  flexión  interna  (1)  en  que  á  veces  se  desen- 
vuelve la  o  es  posterior  á  la  O  siempre  que  la  reemplace.  Equivale  tal  voca- 
blo á  opus...  est  «necesario».  Pues  bien,  léase  el  siguiente  texto:  «La  agua 
que  decende ..  en  tal  taiamento  que  el  conceihio  de...  regando  lo  que  obos 
Quieren.»  (Era  1238.) 

Hasta  la  ortografía  es  la  misma,  y,  sobre  todo,  en  las  ees  y  zetas  canda- 
das ó  de  cola,  si  bien  cae  por  tierra  la  teoría  prosódica  de  pronunciación 
que  los  extranjeros  han  fabricado  acerca  de  tales  colitas,  quebradas  ó  de 
recta  y  curva,  porque  también  se  dan  en  muchas  ees  al  principio,  al  medio 
y  al  fin  de  dicción. 

En  consecuencia:  lo  mismo  por  el  texto  que  por  la  ortografía,  el  poema 
del  Cid  no  pertenece  al  siglo  XII. 

Cuando  nuestra  obra  Origen  y  desarrollo  de  la  lengua  castellana 
vea  la  luz  pública,  la  minuciosa  y  amplísima  documentación  que  en  la 
misma  se  contiene  hará  ver  el  completo  paralelismo  de  todo  el  poema  del 
Cid  con  las  escrituras  del  siglo  XIII,  desde  su  último  tercio  hasta  los  prime- 
ros años  del  siglo  XIV. 

Bernardino  Martín  Mínguez. 


(i)    Es  notable  también  en  alemán  la  flexión  interna  que  suele  ser  dicha  diptongación. 

126 


y  de  Genealogía  Española. 


CASAS  ESPAÑOLAS  DE  ORIGEN  ITALIANO 


LOS     LASQUETTY 


La  importancia  comercial  de  Cádiz,  emporio  de  las  relaciones  mercan- 
tiles de  España  con  las  ciudades  mediterráneas,  y  sobre  todo  con  nuestro 
imperio  colonial,  atrajo  á  ella  multitud  de  extranjeros,  que,  encontrando 
ancho  campo  en  Cádiz  para  sus  empresas  mercantiles,  se  establecieron 
definitivamente,  enlazándose  con  naturales  del  país,  se  nacionalizaron,  y  de 
ellos  proviene  gran  parte  de  la  nobleza  gaditana.  Es  claro  que  siendo  mucha 
parte  de  Italia  del  dominio  de  los  Reyes  de  España,  y,  por  otra  parte,  siendo 
las  repúblicas  de  Genova  y  Venecia  las  que  se  puede  decir  monopolizaban 
el  comercio  mediterráneo  durante  los  siglos  del  XIV  al  XVII,  habían  de  ser 
los  italianos  principalmente  los  atraídos  por  el  brillo  y  riqueza  de  nuestra 
ciudad,  que  se  podía  considerar  la  Genova  del  Atlántico.  Prueba  de  ello 
son  las  muchas  Casas  italianas  establecidas  en  ella  desde  muy  antiguo,  cuyos 
apellidos  suenan  con  grande  honor  en  los  fastos  de  la  nobleza  andaluza; 
basta  citar,  para  confirmar  lo  dicho,  á  los  Spínola,  Sopranis,  Zarzana, 
Adorno,  Negrón,  Scotos  y  otros  muchos  cuya  enumeración  sería  prolija. 

La  familia  Lasquettv,  de  la  cual  nos  vamos  á  ocupar,  se  estableció  en 
Cádiz  á  fines  del  siglo  XVII.  Era  originaria  de  Liorna,  puerto  comercial  del 
Gran  Ducado  de  Toscana,  en  cuya  ciudad  disfrutaba  de  los  primeros  pues- 
tos de  honor,  y  de  cuya  ascendencia  hay  noticias  desde  el  siglo  XVI,  siendo 
el  primero: 

I.  Antonio  Lasquetty,  que  debió  nacer  á  mediado  del  siglo  XVI  en 
Pisa,  empadronado  como  ciudadano  noble  en  Liorna  desde  el  año  1633,  en 
la  que  desempeñó  cinco  veces  la  Suprema  Magistratura;  fué  su  hijo: 

II.  Sebastián  Lasquetty;  nació  en  Liorna  el  año  1586;  ciudadano  noble 
de  Liorna,  donde  casó  en  su  iglesia  Colegial  el  24  de  Junio  de  1613,  con 
D."  Magdalena  de  Luca,  hija  de  Bartolomé,  naturales  éstos  de  Liorna.  Falle- 

127 


Revista  de  Historia 

ció  el  18  de  Mayo  de  1656,  y  fué  sepultado  en  la  iglesia  de  la  Compañía  de 
Jesús;  fué  su  hijo: 

III.  Domingo  Lasquetty,  bautizado  en  la  Colegial  de  Liorna  el  12  de 
Marzo  de  1624,  siendo  su  padrino  Mateo  Bona,  cónsul  de  la  Nación  Fla- 
menca; casó  en  el  mismo  lugar,  el  16  de  Agosto  de  1650,  con  D."  Juana 
Pandolfini,  hija  de  Constantino,  y  fueron  sus  hijos: 

1.°  Francisco  Lasquetty,  que  continuó  en  Italia,  donde  estuvo  casado  con  Jerónima 
Isola,  de  cuyo  matrimonio  no  tuvo  sucesión;  quedó  »n  la  ciudad  de  Zarzana,  de  la  Repú- 
blica de  Genova,  de  donde  era  vecino. 

2°    Sebastián  Lasquetty,  que  sigue  la  línea. 


IV.    Don  Sebastián  Lasquetty;  nació  en  Liorna  el  27  de  Diciembre 

de  1668,  siendo  apadrinado 
por  el  limo.  Sr.  Caballero  Juan 
Felipe  de  Lotto.  Se  dedicó, 
como  sus  ascendientes,  al  co- 
mercio, y  buscando  horizontes 
más  amplios  á  sus  talentos  é 
industriosa  actividad,  pasó  á 
España,  estableciéndose  en 
Cádiz  en  los  últimos  años  del 
siglo  XVII,  casándose  allí,  y 
siendo  tronco  y  cabeza  de  su 
linaje  en  España.  Llegó  á  con- 
seguir con  sus  operaciones 
bancarias  y  navieras  una  gran 
fortuna,  que  le  permitió  con 
toda  esplendidez  ayudar  al  Es- 
tado en  sus  guerras  de  Italia, 
prestando  más  de  siete  y  me- 
dio millones  de  reales,  lo  que 
da  idea  del  capital  verdadera- 
mente cuantioso  que  disponía 
su  Casa  para  aquella  época. 
Don  Sebastián  obtuvo  testi- 
moniales de  la  posesión  y  go- 
ce de  nobleza  de  su  familia  en 
el  Gran  Ducado  de  Toscana  y  del  escudo  de  sus  armas,  expedidos  por  el  Prior 
y  Cónsules  de  la  ciudad  de  Pisa  por  mandamiento  de  S.  A.  R.  Francisco  III, 

128 


Armas  del  primer  Conde  de  Casa-L.asquett3% 


y  de  Genealogía  Española. 


duque  de  Lorena,  el  20  de  Marzo  de  1739,  en  los  que  se  manifestaba  que 
entre  las  familias  nobles  de  la  ciudad  estaba  la  de  Lasquetty.  Anterior- 
mente, con  fecha  10  de  Septiembre  de  1729,  había  conseguido  certificado 
del  Alférez  y  Ancianos  de  la  ciudad  de  Liorna,  en  el  que  se  expresaba  los 
honoríficos  cargos  obtenidos  por  sus  antepasados  en  la  gobernación  de  la 
ciudad,  y  donde  se  hacía  constar  que  si  volvieran  á  su  patria  se  les  tendría 
siempre  por  idóneos  y  capaces  de  obtener  cargos  públicos;  aquellos  testi- 
monios y  este  certificado,  acompañado  de  otras  informaciones,  sirvieron  á 
su  hijo  D.  José  Vicente  para  ingresar  de  cadete  en  Reales  Guardias  Espa- 
ñolas. De  ellos  hemos  obtenido  nosotros  los  datos  que  figuran  anterior- 
mente. 

Don  Sebastián  Lasquetty  había  casado  en  el  Sagrario  de  la  Catedral  de 
Cádiz  el  5  de  Noviembre  de  1701  con  £>."  Ana  María  Restan  de  la  Torre, 
natural  de  Zarzana  (Genova),  hija  de  Andrés  Restan  y  D."*  Julia  de  la  Torre, 
también  genoveses,  familia  recibida  por  nobles  en  Cádiz.  Otorgó  D.  Sebas- 
tián testamento  en  Cádiz  el  27  de  Mayo  de  1751,  falleciendo  el  23  de  Abril 
del  año  siguiente.  Doña  Ana  María  había  fallecido  en  Cádiz  el  año  de  1717. 

Fueron  hijos  de  este  matrimonio: 

1.°    Donjuán  Domingo  Lasquetty  y  Restan,  canónigo  de  la  Catedral  de  Cádiz. 

2.°    Don  José  Vicente  Lasquetty  y  Restan,  que  sigue. 

3.'^  Donlgnacio  ¿as^íie/fy.corredordenúmerodelComerciode  Cádiz,casadoelañol742 
con  D.^  Ana  María  Chiarino  de  la  Espada  y  Corral,  natural  de  Málaga  é  hija  de  D.  Barto- 
lomé, y  tuvo  por  sus  hijas:  1.  Doña  Rafaela  Lasquetty,  nacida  en  Cádiz  el  9  de  Marzo  de  1744 
y  casada  allí,  el  20  de  Enero  de  1763,  con  su  tío  carnal  D.José  Lasquetty,  como  se  verá. — 
2.  Doña  María  de  los  Dolores  Lasquetty,  nacida  en  Cádiz,  casada  eryía  misma  ciudad  con  su 
primo  D.  Juan  Lasquetty  y  Roy,  Capitán  de  navio,  caballero  del  Orden  de  Santiago,  como 
veremos  luego.— 3.  Doña  Ana  María  Lasquetty,  casada  en  Cádiz  el  16  de  Mayo  de  1776  con 
D.José  Cruells  y  Pérez  de  Ayala,  Brigadier  de  los  Reales  Ejércitos,  Coronel  del  Regimiento 
Infantería  1.°  de  Saboya,  y  fueron  sus  hijos  D.  Antonio,  D.José  María  y  D.Ramón  Cruells 
y  Lasquetty,  oficiales  del  regimiento  de  su  padre,  casados  y  con  sucesión. 

4.°  Doña  Francisca  Lasquetty  y  Restan,  casada  con  D.  Juan  Bautista  Lari,  sin  suce- 
sión. 

5."  Doña  Juana  Lasquetty  y  Restan,  nacida  en  Cádiz,  donde  casó  el  año  1720  con 
D.  Rafael  de  Eliza  y  Andizabal,  caballero  del  Orden  de  Santiago,  Capitán  de  mar  y  guerra, 
que  dejó  dilatada  descendencia,  entre  otras  ilustres  Casas,  en  la  de  los  Condes  de  Vena- 
dito  (1). 

6.°  Doña  Ana  Lasquetty  y  Restan,  que  casó  con  D.  Pedro  Clemente  de  Abaunza,  señor 
de  Valdeabero,  caballero  de  Calatrava,  maestrante  de  Granada,  que  dejó  sólo  una  hija, 
D."  Gertrudis  de  Abaunza  y  Lasquetty,  señora  de  Valdeabero,  casada  con  D.  Cipriano 
Miguel  de  Anduaga,  CahsWQV'uo  de  campo  de  S.  M.,  sin  sucesión. 

V.    Don  José  Vicente  Lasquetty  y  Restan,  nacido  en  Cádiz  el  27  de 
Octubre  de  1707.  Empezó  á  servir  á  S.  M.  C.  en  sus  Reales  Guardias  Espa- 


(1)    F.  de  Béthencourt,  Anales  de  la  Nobleza,  Anuario  de  1888,  pág.  290. 

129 


Revista  de  Historia 


ñolas  hacia  el  año  1730,  teniendo  que  abandonar  el  servicio  militar  para 
acudir  á  los  negocios  de  la  casa  de  su  padre.  Casó  dos  veces,  la  primera  en 
Cádiz,  el  año  de  1734,  con  D.'^  María  Teodora  de  Roy;  natural  de  Jerez  de 
la  Frontera,  hija  de  D.  Diego,  natural  de  Amsterdam,  y  D."  Beatriz  Jácome 
Rallón,  natural  de  Jerez,  y  la  segunda  vez  con  su  sobrina  carnal  D.^  Rafaela 
Lasquetty,  como  ya  dijimos.  En  Cabildo  celebrado  por  la  ciudad  de  Cádiz 
el  9  de  Octubre  de  1773  fué  recibido  por  hijodalgo  notorio  en  virtud  de 
Real  provisión  ejecutoria  de  la  Cnancillería  de  Granada,  fecha  13  de  Sep- 
tiembre del  mismo  año,  refrendada  del  escribano  de  Cámara  D.  José  del 
Charco.  Otorgó  su  testamento  en  Cádiz  el  29  de  Diciembre  de  1778,  decla- 
rando por  sus  hijos  en  los  dos  matrimonios  á 

1.°    Don  Sebastián  Lasquetty  y  Roy,  que  sigue  la  sucesión. 

2.°  Don  Diego  Lasquetty  y  Roy,  del  Comercio  en  la  carrera  de  Indias,  nacido  en  Cádiz 
el  12  de  Marzo  de  1739,  casado  en  Santa  Fe  de  Bogotá  el  8  de  Diciembre  de  1762  con 
D.'^  María  Josefa  Gálvez,  en  quien  tuvo  por  hijos:  1.  Don  José  Lasquetty,  segundo  teniente 
de  Voluntarios  de  Castilla,  muerto  gloriosamente  en  el  socorro  de  Bañólas  el  1.°  de  Marzo 
de  1795  (citado  en  el  parte  del  combate  que  aparece  en  la  Gaceta  de  Madrid  del  17  del 
mismo).— 2.  Don  Luis  Lasquetty  y  Gálvez,  caballero  del  Orden  de  Santiago  (pruebas  el 
año  1802),  nacido  en  Santa  Fe  el  22  de  Junio  de  1772,  que  empezó  á  servir  en  el  Real  Cuerpo 
de  Guardias  Marinas,  y  en  1811  era  capitán  de  Infantería  y  Gobernador  político-militar  de 
la  provincia  de  Llanos  en  el  Nuevo  Reino  de  Granada. — 3.  Don  Antonio  Lasquetty  y  Gálvez, 
contador  perpetuo  de  cuentas  y  particiones  de  la  ciudad  de  Cádiz  y  su  jurisdicción. 

3.°  Donjuán  María  Lasquetty  y  Roy,  Capitán  de  navio  de  la  Real  Armada,  caballero 
del  Orden  de  Santiago  (pruebas  el  año  1793)  (1).  Nació  en  Cádiz  el  22  de  Julio  de  1743,  y 
casó  en  ella,  como  se  ha  visto,  con  su  prima  hermana  D.^  María  de  los  Dolores  Lasquetty. 
Tuvo  por  hijo:  á  D.Juan  María  Lasquetty,  Teniente  de  navio,  que,  casado  con  D.'^  María 
del  Rosario  Madero  y  Guzmán,  padres  de  Df  María  del  Rosario  Lasquetty,  mujer  de  don 
Joaquín  Lasso  de  la  Vega,  oficial  de  Artillería  de  Marina,  teniente  coronel  secretario  del 
Gobierno  Militar  de  Cádiz,  padres  estos  últimos  del  General  de  brigada  D.  Antonio  Lasso 
de  la  Vega  y  Lasquetty,  casado  con  D.^  María  del  Rosario  Olaeta  y  Aubarede. 

4.°  Don  José  María  Lasquetty  y  Roy,  director  de  una  Compañía  de  Seguros  de  Cádiz, 
que  ignoro  si  casó. 

5.°  Doña  Ana  María  del  Carmen  Lasquetty  y  Roy,  nacida  en  Cádiz  el  27  de  Diciembre 
de  1749,  y  que  casó  alli  el  21  de  Febrero  de  1778  con  D.  José  Rodríguez  de  Trujillo,  de 
antigua  familia  malagueña,  de  quien  fué  hijo  D.José  Rodríguez  Trujillo  y  Lasquetty,  oficial 
de  la  Armada,  con  descendencia. 

6.°  Don  Rafael  Lasquetty  y  Lasquetty,  hijo  mayor  del  segundo  matrimonio,  de  quien 
no  tenemos  noticias. 

7.°  Doña  María  del  Carmen  Lasquetty  y  Lasquetty,  nacida  en  Cádiz  el  27  de  Diciembre 
de  1765,  y  casó  allí  el  22  de  Abril  de  1788  con  D.Juan  Nepomuceno  Macé  y  Hendricx,  capi- 
tán de  las  Milicias  Urbanas  de  Cádiz,  Académico  de  honor  de  Bellas  Artes,  de  ilustre  fami- 
lia, oriunda  de  Bretaña,  donde  eran  Señores  de  la  Gravelais,  de  quien  fué  hija  única  doña 
Josefa  Macé  y  Lasquetty,  nacida  el  20  de  Enero  de  1789,  costando  la  vida  á  su  madre,  que 
murió  el  día  después;  casó  esta  señora  con  D.José  Moreno  de  Guerra,  Diputado  á  Cortes 
los  años  1820  y  1821,  Maestrante  de  la  Real  de  Ronda,  con  sucesión. 


(1)  La  ceremonia  de  su  cruzamiento  se  efectuó  en  la  iglesia  de  San  Francisco,  de  Ferrol, 
el  28  de  Mayo  de  1793,  y  le  armó  caballero  de  Santiago  D.  Federico  Gravina,  caballero  pro- 
feso de  la  Orden,  entonces  Jefe  de  escuadra. 

130 


y  de  Genealogía  Española. 

8.°  Doña  Agustina  Lasquetty  y  Lasquetty,  nacida  en  Cádiz  el  28  de  Agosto  de  1768,  que 
casó  con  D.  Pedro  de  Smidts  y  Macé,  de  noble  familia  flamenca,  recibida  como  noble  en 
Cádiz,  de  quienes  fué  hijo  D.  Rafael  Smidts  y  Lasquetty,  guardia  marina  de  la  Real  Ar- 
mada, que  falleció  en  27  de  Marzo  de  1813. 

9.°  Don  Francisco  Lasquetty  y  Lasquetty,  Teniente  de  navio  de  la  Armada,  tesorero  de 
las  Reales  Cajas  de  Veracruz.  Nació  en  Cádiz  el  15  de  Mayo  de  1770,  y  casó  en  Puerto 
Real  (Cádiz)  con  D."  Agustina  de  Salaverria  y  Sánchez  de  ¡[íadrid,  hija  de  D.  Juan  José, 
Brigadier  de  la  Real  Armada;  fueron  sus  hijos:  1.°  Don  Juan  Manuel  Lasquetty  y  Salave- 
rria, caballero  de  la  real  y  distinguida  Orden  de  Carlos  III  (pruebas  el  año  1842),  nacido  en 
Cádiz  el  13  de  Octubre  de  1796,  y  casó  en  México  con  D.'^  Manuela  de  Castro  y  San  Sal- 
vador, de  quienes  fueron  hijos:  I.  Don  Enrique  Lasquetty  y  Castro,  Capitán  de  navio.  Nació 
en  México  el  1."  de  Mayo  de  1844,  casado  en  Cádiz  con  D."  Maria  del  Carmen  Joly  y  Dié- 
guez,  viuda  desde  el  año  1898,  y  con  dos  hijas  de  su  matrimonio,  que  viven  actualmente 
en  Cádiz.— 2.  Donjuán  Manuel  Lasquetty  y  Castro,  nacido  en  Cádiz,  casado  con  DJ^ Josefa 
Perozo  y  Oberto,  natural  de  Santiago  de  Cuba,  y  es  su  hijo  D.  Juan  Lasquetty  y  Perozo, 
comandante  de  Caballería,  nacido  en  Cienfuegos  (Cuba)  el  22  de  Abril  de  1874,  y  casado  en 
Santa  Cruz  de  Tenerife  con  su  prima  hermana  DJ^  Carolina  Lasquetty  y  Hernández  desde 
el  20  de  Mayo  de  1901.— 3.  Don  Agustín  Lasquetty  y  Castro,  casado  con  D."  Francisca 
Hernández  y  Crisini,  de  quien  es  hija  D."  Carolina,  ya  dicha,  casada  con  su  primo  don 
Juan.— 4.  Doña  Carolina  Lasquetty  y  Castro,  Dama  noble  de  la  Banda  de  María  Luisa, 
Azafata  de  la  Infanta  D.^  María  Cristina,  casada  con  su  primo  D.  Tomás  de  Gabriel  Ruiz 
de  Apodaca,  Coronel  de  Caballería,  caballero  de  la  Orden  de  San  Juan,  con  sucesión  (1)  — 

5.  Doña  Concepción  de  Lasquetty  y  Castro,  cuyas  demás  circunstancias  ignoramos.— 

6.  Doña  Matilde  Lasquetty  y  Castro,  natural  de  México,  casó  primero  en  Madrid  el  30  de 
Septiembre  de  1866,  con  D.  Antonio  de  Portier  y  Miñano,  natural  de  Zaragoza,  Marqués  de 
Bajamar,  hijo  de  D.  Donato  y  D.'^  Francisca,  de  cuyo  matrimonio  tuvo  un  solo  hijo,  D.  An- 
tonio de  Portier  y  Lasquetty,  actual  Marqués  de  Bajamar.  Murió  D.  Antonio  de  Portier  en 
Madrid,  el  13  de  Marzo  de  1885,  y  su  viuda  casó  segunda  vez  en  Armiflón  (Álava),  el  21  de 
Agosto  de  1896,  con  D.  Bernardo  de  Frau  y  Mesa,  muerto  en  Valdemoro  el  17  de  Octubre 
de  1910,  sin  sucesión  de  este  matrimonio.— 2.°  Don  Federico  Lasquetty  y  Salaverria,  cuyas 
circunstancias  ignoramos.— 3,°  Doña  Isabel  Lasquetty  y  Salaverria,  casada  con  D.  Lucas 
Zuloaga,  Brigadier  de  la  Armada,  padres  de  D.  Enrique  Zuloaga  y  Lasquetty,  Capitán  de 
navio,  quien  de  su  matrimonio  con  su  prima  hermana  D,"  Victoria  Van-Halen  y  Lasquetty 
dejó  cuatro  hijos:  D.  Antonio,  D.^  Carmen,  D.^  Isabel  y  D.^  Victoria.— 4°  Doña  Maria  de 
los  Dolores  Lasquetty  y  Salaverria,  natural  de  Cádiz,  casada  con  el  Teniente  General 
D.  Antonio  Van-Halen  y  Sarti,  el  héroe  y  primer  Conde  de  Peracamps,  de  cuyo  matri- 
monio tuvo  á:  1.  Doña  Agustina  Van-Halen  y  Lasquetty,  segunda  Condesa  de  Peracamps, 
murió  en  Madrid  el  año  1911,  sin  descendencia.— 2.  Doña  Francisca  Van-Halen  y  Lasquetty, 
nacida  en  Cádiz  el  año  1828,  murió  en  Madrid  el  24  de  Abril  de  1854;  casada  con  el  Briga- 
dier de  la  Armada,  después  Vicealmirante  y  Ministro  de  Marina,  D.  Francisco  de  Paula 
Pavia,  padres  de  D.'*  Dolores  Pavía  y  Van-Halen,  actual  condesa  de  Peracamps.— 3.  Doña 
Enriqueta  Van-Halen  y  Lasquetty,  natural  de  Madrid,  casada  en  Madrid  con  el  Mariscal  de 
Campo  D.  Carlos  de  Vargas  Macfiuca  y  Cerveto,  de  cuyo  matrimonio  ha  tenido  tres  hijos.— 

4.  Doña  Candelaria  Van-Halen  y  Lasquetty,  murió  soltera  en  Madrid,  en  Agosto  de  1875.— 

5.  Doña  Victoria  Van-Halen  y  Lasquetty,  nacida  en  Madrid;  murió  en  Madrid  el  1.°  de  Julio 
de  1873,  que  como  vimos,  casó  con  su  primo  el  Capitán  de  navio  D.  Enrique  Zuloaga. 
5.°  Doña  Jesusa  Lasquetty  y  Salaverria.— G.'^  Doña  Maria  de  la  Candelaria  Lasquetty  y 
Salaverria. 

10.°  Don  Manuel  Lasquetty  y  Lasquetty,  nacido  en  Cádiz  el  16  de  Mayo  de  1774,  Te- 
niente de  navio  de  la  Armada,  que  vivía  retirado  en  Cádiz  el  año  1812. 

VI.    Don  Sebastián  Lasquetty  y  Roy,  del  Comercio  de  la  ciudad  de 


(1)    Ver  F.  de  Béthencourt,  Anales  de  la  Nobleza  de  España,  Anuario  de  1888,  pág.  310. 

131 


Revista  de  Historia 

Cádiz  y  Director  de  una  Compañía  de  Seguros  de  aquella  plaza,  primer 
Conde  de  Casa-Lasquetty,  regidor  perpetuo  de  la  ciudad,  caballero  de  la 
Real  y  distinguida  Orden  de  Carlos  III  (pruebas  el  año  1793)  y  de  la  Real 
Maestranza  de  Caballería  de  Granada.  Nació  en  Cádiz  el  30  de  Julio 
de  1737,  y  casó  en  la  misma  ciudad  el  8  de  Abril  de  1767  con  D."  Josefa 
Smidts  y  Geraldino,  tía  de  D.  Pedro  Smidts,  ya  dicho.  Además  de  las  prue- 
bas para  cruzarse  en  Carlos  111  hizo  las  que  correspondían  con  arreglo  á  los 
Estatutos  del  noble  Cuerpo  de  caballeros  Regidores  perpetuos  de  la  ciudad 
de  Cádiz  en  el  oficio  que  compró  al  Marqués  de  Casa-Torre  y  demás  here- 
deros de  D.  Mateo  Montalvo,  que  lo  ejerció  antes.  Por  sus  importantes  ser- 
vicios á  la  Corona  y  los  que  habían  prestado  desde  que  vinieron  á  España 
sus  ascendientes  con  su  caudal  y  en  el  servicio  Real  de  las  armas,  mereció 
del  rey  Carlos  IV  merced  de  título  de  Castilla  por  Real  decreto  de  15  de 
Noviembre  de  1795,  á  consulta  del  Consejo  de  11  de  Mayo,  despachándo- 
sele la  cédula  en  Badajoz  el  1.°  de  Febrero  de  1796.  También  se  le  facultó 
para  fundar  mayorazgo  en  los  sucesores  en  la  casa.  Falleció  el  Conde  de 
Casa-Lasquetty  en  Octubre  de  1816,  y  yace  en  la  capilla  de  San  Juan  Bau- 
tista, de  la  histórica  iglesia  de  Capuchinos  cuya  bóveda  y  enterramiento  era 
de  esta  Casa,  en  la  que  están  grabadas  las  armas  y  la  inscripción  de  la  pro- 
piedad, dejando  por  hijo  único  á 

VII.  Don  Domingo  Lasquetty  y  Roy,  segundo  Conde  de  Casa-Las- 
quetty, caballero  de  la  Real  y  distinguida  Orden  de  Carlos  III  (pruebas 
en  1795),  que  nació  en  Cádiz  el  6  de  Abril  de  1780.  En  Real  orden  de  6  de 
Octubre  de  1824  se  le  admitió  la  renuncia  que  hizo  al  título  en  favor  de  sus 
parientes  por  haber  perdido  toda  su  fortuna,  al  extremo  de  estar  en  la  mayor 
pobreza  no  pudiendo  sostener  con  decoro  su  dignidad.  No  dejó  descen- 
dencia; y  desde  entonces,  por  no  haberse  solicitado  por  ninguno  de  sus 
parientes  la  carta  de  sucesión,  está  caducado  hoy  este  título  (1). 

Santiago  Otero. 


(1)  La  casa  principal  del  mayorazgo  subsiste  en  la  plazuela  de  los  Descalzos,  de  Cádiz, 
aunque  con  variaciones  que  la  han  desfigurado;  pero  se  conserva  de  su  magnífica  fachada 
(fábrica  del  célebre  arquitecto  Benjumeda)  una  preciosa  lámina  en  la  rara  obrita  Colección 
de  vistas  iluminadas  de  los  principales  edificios  de  Cádiz,  con  una  breve  noticia  de  su  fun- 
dación, destino  y  mérito  artístico  de  sus  fachadas,  publicada  por  D.  T.  de  S.,  con  licencia.— 
En  Cádiz,  imprenta  de  Hércules,  calle  del  Rosario,  esquina  á  la  del  Baluarte.  Año  de  1815. 

132 


y  de  Genealogía  Española. 


DOGomeDíos  loédííos  para  la  Historia  NoMliaria. 


(1) 


(CONTINUACIÓN) 


Relación  de  las  Hidalguías  que  se  han  despachado  por  la  Secretaria  de  la  Cá- 
mara y  Estado  de  Castilla,  como  consta  por  los  libros  que  hay  en  ella,  desde  el 
año  1623  hasta  la  fecha  de  ésta,  en  conformidad  de  la  orden  que  S.  M.  se  sirvió 
expedir  para  que  se  formase: 

En  13  de  Noviembre  de  1650  hizo  S.  M.  merced  á  Juan  Cabezas  de  Herrera, 
vecino  del  lugar  de  Don  Benito  y  á  sus  hijos  y  descendientes  de  declararlos  por 
hijosdalgo. 

En  11  de  Diciembre  del  mismo  año  hizo  S.  M.  merced  á  Juan  de  Valdés  y 
Velasco  de  una  hidalguía  para  él  y  sus  hijos  y  descendientes,  en  atención  al  cui- 
dado que  tuvo  en  la  disposición  de  fiestas  de  Navalcarnero  el  día  del  Real  Casa- 
miento de  S.  M. 

En  16  de  Julio  de  1651  hizo  S.  M.  merced  á  Pedro  de  la  Fuente,  vecino  de  la 
villa  de  Chinchón,  y  á  sus  hijos  y  descendientes  de  declararlos  por  hijosdalgo. 

En  8  de  Diciembre  de  1652  hizo  S.  M.  merced  á  D.  Alonso  y  D.  Pedro  del 
Pozo,  hermanos,  vecinos  de  la  villa  de  Cáceres,  y  á  sus  hijos  y  descendientes,  de 
declararlos  por  descendientes  legítimos  de  las  casas  de  los  Pozos  en  las  Mon- 
tañas. 

En  7  de  Marzo  de  1655  hizo  S.  M.  merced  á  Rodrigo  Rangel  Ortiz  de  decla- 
rarle, y  á  sus  hijos  y  descendientes  por  descendientes  legítimos  de  Juan  Rangel, 
y  sirvió  con  4.500  ducados. 

En  16  de  Febrero  de  1660  hizo  S.  M.  merced  á  D.  Alvaro  Guevara  Bolaños, 
vecino  de  la  villa  de  Villafranca,  de  una  hidalguía,  en  consideración  de  los  servi- 
cios que  hizo  en  la  guerra  de  Portugal. 

En  12  de  Julio  de  1663  declaró  S.  M.  por  hijodalgo  á  Pedro  Martínez  y 
Domingo  Martínez,  su  hijo,  vecinos  de  la  ciudad  de  San  Sebastián,  y  á  los  demás 
sus  hijos  y  descendientes. 

En  31  de  Diciembre  del  mismo  año  hizo  S.  M.  merced  á  Pedro  y  Rafael  de 
Isla,  vecinos  de  la  villa  de  Urueña,  y  á  sus  hijos  y  descendientes,  de  que  gocen  de 


(1)    Biblioteca  de  la  Real  Academia  de  la  Historia.—  Colección  de  Grandezas,  genealo- 
gías, etc.,  1. 1. 

133 


Revista  de  Historia 

la  posesión  en  que  están  de  hijosdalgo,  en  virtud  de  una  ejecutoria  litigada  por 
Antonio  de  Isla,  su  abuelo,  sin  embargo  que  el  dicho  Antonio  de  Isla,  hubiese 
habido  á  Luis  de  Isla,  su  hijo,  siendo  de  Orden  Sacro. 

En  15  de  Mayo  de  1665  S.  M.  concedió  declaración  é  institución  de  hidalguía  á 
Pedro  López  del  Valle,  vecino  de  la  villa  de  Illescas. 

En  17  de  Noviembre  de  1669  hizo  S.  M.  merced  á  D.  Cristóbal  López  de  Ve- 
LASCO  Y  Arguijo  y  á  Domingo  García,  Agustín  de  Arguijo,  hermanos,  vecinos 
de  la  villa  de  Segura  de  León ,  y  á  sus  hijos  y  descendientes,  de  privilegio  de 
hidalguía. 

En  15  de  Enero  de  1670  hizo  S.  M.  merced  á  Manuel  de  Barrios,  vecino  de 
la  ciudad  de  Cádiz,  y  á  sus  hijos  y  descendientes,  de  privilegio  de  hidalguía. 

En  10  de  Marzo  del  mismo  año  hizo  S.  M.  merced  á  Pedro  Nieto  de  Laguna, 
vecino  de  la  villa  de  Santa  Cruz  de  Múdela,  de  declararle  por  hijodalgo,  y  á  sus 
hijos  y  descendientes. 

En  12  de  Octubre  de  1671  hizo  S.  M.  merced  á  Fernando  González  Adame, 
vecino  de  la  villa  de  Villanueva  de  la  Serena,  y  á  sus  hijos  y  descendientes,  de  pri- 
vilegio de  hidalguía. 

En  9  de  Febrero  de  1672  hizo  S.  M.  declaración  é  institución  de  hidalguía  á 
D.  Andrés  Martínez  Sevilla  de  la  Viuda  y  D.  Juan  Martínez  de  la  Viuda  y 
Estrada,  su  hijo,  vecinos  de  la  villa  de  Valdepeñas. 

En  15  de  Febrero  de  1673  hizo  S.  M.  merced  de  privilegio  de  hidalguía  á 
D.  García  de  Zayas,  vecino  de  la  villa  de  los  Santos,  y  á  los  hijos  legítimos  que 
tuviere. 

En  30  de  Noviembre  de  1682  se  despachó  cédula  para  que  D.  Miguel  de  Neto 
Y  Cevallos  sea  amparado  en  la  posesión  de  hijodalgo  en  que  está,  y  gocen  de 
ella  sus  hijos  y  descendientes. 

En  31  de  Octubre  de  1694  hizo  S.  M.  merced  á  D.  MARCOS  Antonio  de  Alca- 
RAZ  Y  Ulloa,  vecino  y  originario  de  la  villa  de  Almansa,  y  á  sus  hijos  y  descen- 
dientes, de  privilegio  de  hidalguía. 

En  28  de  Febrero  de  1696  hizo  S.  M.  merced  á  D.  Martín  Villanueva  Mu- 
ñera, vecino  de  la  villa  de  Albacete,  de  que  él  y  un  hijo  que  tiene  debajo  de  la 
patria  potestad,  y  sus  descendientes,  puedan  gozar  y  ser  reputados  en  la  dicha 
villa  y  demás  partes  donde  residieren  por  hijosdalgo  y  obtener  las  preeminencias 
que  por  ello  les  tocaren, 

En  22  de  Diciembre  de  1697  hizo  S.  M.  merced  á  D.  Gonzalo  y  D.  Martín 
Díez  de  Plata  y  Ulloa,  hermanos,  vecinos  de  la  villa  de  Almansa,  de  que  ellos, 
sus  hijos,  nietos  y  descendientes  puedan  gozar  y  ser  reputados  en  la  dicha  villa  y 
demás  partes  donde  residieren  por  hijosdalgo  y  obtener  las  preeminencias  que 
por  ello  les  tocare. 

En  8  de  Abril  de  1698  hizo  S.  M.  merced  á  D.  Juan  Bravo  Flores,  vecino  de 
la  villa  de  Brozas,  de  que  él,  sus  hijos,  nietos  y  descendientes  puedan  gozar  y  ser 
reputados  en  la  dicha  villa  y  demás  partes  donde  residieren  por  hijosdalgo,  y  ob- 
tener las  preeminencias  que  por  ello  les  tocare. 

En  11  de  Marzo  de  1699  hizo  S.  M.  merced  á  D.  Miguel  Mateos  Carcelen, 
vecino  de  la  villa  de  Tovara,  de  que  él,  sus  hijos,  nietos  y  descendientes  puedan 
gozar  y  ser  reputados  en  la  dicha  villa  y  demás  partes  donde  residieren  por  hijos- 
dalgos  y  obtener  las  preeminencias  que  por  ello  les  tocaren. 

En  31  del  mismo  mes  y  año  hizo  S.  M.  merced  á  D.  Alonso  García  Ramírez, 
vecino  de  la  ciudad  de  Palencia,  de  que  él,  sus  hijos,  nietos  y  descendientes  pue- 

134 


y  de  Genealogía  Española. 

dan  gozar  y  ser  reputados  en  las  partes  donde  re  idieren  por  hijosdalgo  y  obtener 
las  preeminencias  que  por  ello  les  tocaren. 

En  25  de  Abril  de  1701  se  dio  despacho  para  que  Francisco  Felipe  Gabriel  y 
Diego  de  Morales,  hermanos,  vecinos  del  lugar  de  Getafe,  gocen  del  privilegio  de 
hidalguía  que  se  había  concedido  á  Felipe  de  Morales,  su  abuelo,  en  conformidad 
de  los  <■  utos  proveídos  por  el  Consejo  y  el  de  la  Cámara, 

En  7  de  Octubre  del  mismo  aíío  se  dio  privilegi  >  en  que  S.  M.  declaró  á  don 
Juan  Chapín,  vecino  de  la  ciudad  de  Badajoz,  y  á  sus  hijos  y  descendientes  por 
línea  recta  de  varón,  por  hijosdalgo  de  sangre  y  solar  conocido. 

En  16  de  Febrero  de  1703  hizo  S,  M.  merced  á  D.Juan  Gregorio  Francisco, 
vecino  de  la  villa  de  Villanueva  de  la  Serena,  de  que  él,  sus  hijos,  nietos  y  descen- 
dientes puedan  gozar  y  ser  reputados  en  aquella  villa  y  demás  partes  donde  resi- 
dieren por  hijosdalgo  y  obtener  las  preeminencias  que  por  ello  les  tocare,  sin  que 
les  pueda  obstar  esto  siempre  que  quisiesen  probarlo  ó  litigarlo. 

En  30  de  Abril  del  mismo  año  hizo  S.  M.  merced  de  privilegio  de  hidalguía  á 
D,  Guillermo  de  la  Troche,  para  sí,  sus  hijos  y  sucesores. 

En  30  de  dicho  mes  del  año  de  1704  hizo  S.  M.  merced  á  Juan  Bautista  Le- 
jendre  de  privilegio  de  hidalguía  para  sí,  sus  hijos  y  descendientes,  con  todas  las 
honras  y  preeminencias  que  gozan  los  demás  hijosdalgo  de  Castilla. 

En  el  mismo  día,  mes  y  año,  hizo  S.  M.  merced  á  Francisco  González,  vecino 
de  la  villa  de  Campanario,  de  que  él,  sus  hijos  y  descendientes  puedan  gozar  y  ser 
reputados  en  aquella  villa  y  demás  partes  donde  residieren  por  hijosdalgo. 

En  3  de  Noviembre  del  dicho  año  hizo  S.  M.  merced  á  D.  Ignacio  Mansilla 
DEL  Pino,  vecino  de  la  villa  de  Talavera,  de  que  él,  sus  hijos  y  descendientes  pue- 
dan gozar  y  ser  reputados  por  hijosdalgo. 

En  15  de  Diciembre  del  dicho  año,  hizo  S.  M.  merced  á  D.  Juan  de  la  Cruz, 
vecino  de  la  villa  de  Lobón,  de  que  él,  sus  hijos,  nietos  y  descendientes  puedan  go- 
zar y  ser  reputados  por  hijosdalgo. 

En  23  del  mismo  mes  y  año  hizo  S.  M.  merced  á  D.  Blas  Rodríguez  de  Oli- 
vares Y  Arenzana,  vecino  de  la  villa  de  Zafra  y  natural  de  la  de  Lumbreras,  de 
que  él,  sus  hijos  y  descendientes  puedan  gozar  y  ser  reputados  en  las  dichas  villas 
y  demás  partes  que  residieren  por  hijosdalgo. 

En  el  mismo  día  hizo  S.  M.  merced  á  D.  Alonso  Hilario  Espinosa  de  los  Mon- 
teros Y  Silva,  vecino  de  la  villa  de  Zafra,  de  que  él,  sus  hijos,  nietos  y  descen- 
dientes puedan  gozar  y  ser  reputados  por  hijosdalgo. 

En  17  de  Junio  de  1705  hizo  S.  M.  merced  á  D.  Juan  de  Velasco  Antezana, 
vecino  de  la  villa  de  Matapozuelos,  de  que  él,  sus  hijos  y  descendientes  puedan 
gozar  y  ser  reputados  por  hijosdalgo. 

En  28  de  Julio  del  mismo  año  hizo  S.  M.  merced  á  D,  Fabián  Miguel  Sánchez 
de  Aranzo,  vecino  de  la  villa  de  la  Haba,  de  que  él,  sus  hijos  y  descendientes  pue- 
dan gozar  y  ser  reputados  por  hijosdalgo. 

En  6  de  Septiembre  del  dicho  año  hizo  S.  M.  merced  á  D.  Blas  de  Benavente, 
vecino  del  lugar  de  Getafe,  de  que  él,  sus  hijos  y  descendientes  puedan  gozar  y  ser 
reputados  por  hijosdalgo  en  dicho  lugar  y  demás  partes  donde  residieren. 

En  27  de  Octubre  del  mismo  año  hizo  S.  M.  merced  á  D.Juan  Arias  de  Noga- 
les, vecino  y  natural  de  la  villa  del  Haba,  de  que  él,  sus  hijos  y  descendientes 
puedan  gozar  y  ser  reputados  por  hijosdalgo. 

(Se  continuará.) 
135 


Revista  de  Historia 


bibliografía 


En  esta  Sección  se  dará  cuenta  de  todos  los  libros  españoles  y  extran- 
jeros que  sean  remitidos  á  esta  Redacción  y  traten  de  materias  congéneres 
á  las  que  son  objeto  de  nuestra  publicación. 


Arte  antiguo:  Arquetas  hispano-árabes.  Noticias  de  algunas  fiestas 
públicas  celebradas  en  Santander,  apuntes  reunidos  por  D.  Enrique  de 
Leguina,  barón  de  la  Vega  de  Hoz. 

El  exquisito  gusto  y  sentido  artístico  ;del  señor  Barón  de  la  Vega  de  Hoz  ha 
producido  este  nuevo  é  interesante  librito  editado  con  verdadero  primor  tipográfico. 

El  Sr.  Leguina,  que  en  anteriores  publicaciones  nos  dio  curiosas  noticias  acerca 
de  la  plata  española,  de  la  industria  espadera,  de  antiguas  fiestas  y  desafíos  y  de 
primorosos  esmaltes,  nos  da  cuenta  en  este  bellísimo  libro,  de  artísticas  arquetas 
en  las  que  Reyes  y  Príncipes  guardaban  reliquias  y  preciados  objetos. 

Entre  ellas  cita  el  autor  como  modelos  de  arte  y  joyas  de  orfebrería  mudejar 
la  de  San  Isidoro,  de  León,  perteneciente  hoy  al  Museo  Arqueológico;  la  de  Falen- 
cia, la  de  Carrión  de  los  Condes,  la  de  Zaragoza  y  otras  que  el  Sr.  Leguina  des- 
cribe con  pleno  conocimiento  de  sus  méritos  artísticos. 

La  última  parte  del  libro  está  dedicada  á  reseñar  tres  curiosas  fiestas:  la  que  se 
celebró  con  motivo  de  la  despedida  del  Príncipe  de  üales  en  tiempo  de  Felipe  V, 
la  destinada  á  celebrar  el  nacimiento  de  Luis  I  y  la  de  proclamación  de  Carlos  IV- 
Todas  tres  celebradas  en  Santander. 

El  interesante  libro  del  Barón  de  la  Vega  de  Hoz  da  á  conocer  curiosas  cos- 
tumbres de  los  siglos  XVII  y  XVIII. 

Bspaña  en  tiempo  de  Carlos  II  «el  Hechizado»,  un  tomo  en  4.°, 
340  páginas,  por  Julián  Juderías. 

Con  tan  sugestivo  título  acaba  de  publicar  el  Sr.  Juderías  un  hermoso  libro, 
completo  y  acabadísimo  cuadro  del  estado  social  de  España  en  las  postrimerías 
del  siglo  XVII,  hecho  con  un  perfecto  conocimiento  de  las  causas  que  determi- 
naron nuestra  decadencia  en  aquella  centuria. 

136 


y  de  Genealogía  Española. 

La  importancia  del  libro,  que  corresponde  al  escaso  número  de  los  que  deben 
leerse  y  estudiarse  con  detenimiento,  y  la  personalidad  del  autor,  revelada  ya  en 
obras  anteriores  de  positivo  valor,  nos  impiden  ocuparnos  hoy  de  él.  Sin  tiempo 
para  saborear  debidamente  su  extensa  lectura,  nos  limitamos  á  anticipar  á  nues- 
tros lectores  la  noticia  de  su  aparición,  prometiendo  ocuparnos  de  él  en  nuestro 
próximo  número. 

Centenario  de  la  Constitución  de  1S12  y  sitio  de  Cádiz.— Guía 
del  turista,  publicada  por  la  Sociedad  de  turismo  de  Cádiz,  folleto  en  8.°, 
105  folios. 

Hemos  recibido  un  ejemplar  de  esta  curiosa  Guía,  muy  superior  á  lo  que  gene- 
ralmente suelen  ser  sus  similares,  pues  además  de  una  bien  descrita  reseña  histó- 
rica de  la  ciudad  de  Cádiz  y  su  provincia,  avaloran  el  texto  interesantes  efemérides 
y  noticias  de  la  época  del  sitio,  todo  ello  ilustrado  con  profusión  de  artísticos  foto- 
grabados, en  su  mayoría  inéditos,  hermosas  reproducciones  de  cuadros  existentes 
en  el  Museo  provincial  é  iglesias  gaditanas. 

Catedral  de  Cádiz.  Ligera  descripción,  por  Pelayo  Quintero  Atauri^ 
folleto  en  4.°,  26  páginas. 

Este  distinguido  bibliófilo  gaditano,  delegado  regio  de  la  Sociedad  de  turismo 
de  Cádiz,  ha  publicado  y  ha  tenido  la  amabilidad  de  remitirnos  su  último  folleto, 
interesante  como  todas  las  producciones  de  su  docta  pluma.  Es  una  descripción 
histórica  y  una  relación  de  las  bellezas  artísticas  que  encierra  el  magnífico  templo 
gaditano. 


El  saguntino  Roméu.  por  D.  Antonio  Garda  Pérez,  folleto  en  8." 

El  ilustrado  capitán  profesor  de  la  Academia  de  Infantería  de  Toledo  y  culto 
colaborador  de  esta  revista,  D.  Antonio  García  Pérez,  ha  publicado  recientemente 
un  interesante  estudio  biográfico  y  crítico  del  heroico  saguntino  D.  José  Roméu, 
una  de  las  más  interesantes  y  legendarias  figuras  que  ilustran  los  anales  de  nues- 
tra guerra  de  la  Independencia. 

Á  la  biografía  de  tan  sugestivo  personaje,  escrita  con  noble  y  levantado  espí- 
ritu patriótico,  acompaña  una  curiosa  documentación  referente  al  suplicio  del  héroe 
y  á  su  esclarecida  familia.  Agradecemos  al  Sr.  García  Pérez  el  envío  del  ejemplar 
y  le  felicitamos  cordialmente. 

Teobaldo. 


137 


Revista  de  Historia 


REVISTA  DE  REVISTAS 


Los  títulos  de  los  artículos  de  Historia  y  Genealogía  que  figuren  en  los 
sumarios  de  las  Revistas  españolas  y  extranjeras. 


REVISTAS  ESPAÑOLAS 

Boletín  de  la  Real  Academia  de  la 
Historia,  Marzo,  1912.— Adquisiciones 
de  la  Academia  durante  el  segundo  se- 
mestre del  año  1911.  — Informes:  Anti- 
guos gremios  de  Huesca,  Francisco 
Codera.  —  Los  malteses  en  Valencia, 
Francisco  Fernández  de  Béthencourt.— 
Nueva  inscripción  romana  de  Santa 
Amalia,  Fidel  F/ía.— Representación  de 
obras  clásicas  en  el  teatro  Español,  Juan 
Pérez  de  Guzmán  y  Gallo.  — E\  Rif.  Los 
territorios  de  Guelaya  y  Quebdana,  An- 
tonio Blázquez.  —  Geograiía  elemental, 
Ricardo  Beltrán  y  Rózpide.  — Avances 
arqueológicos  en  Santa  Amalia,  Mario 
Roso  de  Luna.  —  Variedades:  Carta  iné- 
dita dirigida  á  D.  Cristóbal  Velázquez, 
copero  mayor  del  Rey,  fechada  en  Santo 
Domingo  del  Puerto,  de  la  isla  espa- 
ñola, el  27  de  Noviembre  de  1507,  José 
Gómez  Centurión.  —  Bernardo  de  Agen, 
obispo  de  Sigüenza,  y  el  segundo  Con- 
cilio ecuménico  de  Letrán,  Fidel  Fita.— 
Noticias. 

Revista  de  Archivos,  Bibliotecas  y 
Museos,  Madrid,  Enero-Febrero,  1912. 
El  territorio  español  á  fines  del  si- 


glo XVII,  Julián  Juderías.  — Represen- 
tación de  los  autos  sacramentales  en  el 
período  de  su  mayor  florecimiento  (con- 
tinuación), M.  ¿atorre  y  Badillo.  —  Los 
motines  militares  en  Flandes  (continua- 
ción), Lucas  de  Torre.  — Ensayo  de  un 
catálogo  general  para  las  medallas  del 
Museo  Arqueológico,  Ignacio  Calvo.— 
Pliego  9  de  los  procesos  contra  los  pro- 
testantes españoles  del  siglo  XVI. 

Revista  del  Centro  de  Estudios  Histó- 
ricos de  Granada  y  su  Reino.  Año  I,  nú- 
mero IV.  — Granada  en  poder  de  los 
Reyes  Católicos,  M.  Gaspar  Remiro.— 
Aienhozan  de  Córdoba.  No  cat  Alarus 
fi  tanarij  aljo  lafa:  Regalos  de  la  novia 
sobre  los  anales  de  los  Califas  (conclu- 
sión), C.  F.  Seybold— Noticia  de  los 
manuscritos  árabes  del  Sacro  Monte  de 
Granada,  Miguel  Asin.— La  Junta  Su- 
prema del  Gobierno  de  Granada.  Dis- 
posiciones más  importantes  decretadas 
por  el  ramo  de  Guerra,  José  Palanca 
Romero.  — Cheher  Benaflah  de  Sevilla, 
José  A.  Sánchez  Pérez. 

Euskal-Erria,  San  Sebastián,  1912.— 
29  de  Febrero.- Correspondencia  entre 
D.  José  Vargas  Ponce  y  D.  Juan  Antonio 
Moguel  sobre  etimologías  vascongadas 


138 


y  de  Genealogía  Española. 


(continuación),  misceláneas  históricas 
recopiladas  por  el  Marqués  de  Soane.— 
Ensayo  de  un  padrón  histórico  de  Gui- 
púzcoa (continuación),  Juan  Carlos  de 
Guerra. 

15  de  Marzo.— Correspondencia  entre 
D.  José  Vargas  Ponce  y  D.  Juan  Anto- 
nio Moguel  sobre  etimologías  vascon- 
gadas (continuación),  misceláneas  his- 
tóricas recopiladas  por  el  Marqués  de 
Soane.  —  Guipúzcoa  histórica,  Pedro 
M.  de  Soraluce. 

Razón  y  Fe,  Madrid,  Marzo,  1912.— 
Bosquejo  histórico  del  Seminario  de  Sa- 
lamanca (conclusión),  A.  Pérez  Goyena. 

La  España  Moderna,  Madrid,  Marzo. 
Los  españoles  en  la  Revolución  fran- 
cesa, Miguel  S.  Oliver. 

Estudios  militares.— Generales  de  ul- 
tratumba, ¿or-D/2:s.  — Ciencia  y  heroís- 
mo: época  del  Monarca  Deseado,  Adolfo 
Aragonés  de  la  Encarnación. 

Linajes  de  Aragón,  Huesca,  1912,1.° 
de  Marzo.~Los  Sangenís,  Gregorio  Gar- 
cía Ciprés.— Armoriál  de  Aragón.  Notas 
históricas  sobre  la  Cartuja  de  Nuestra 
Señora  de  las  Fuentes,  Miguel  Supervia 
Lostalé. 

15  de  Marzo  —Los  Sánchez  Muñoz 
de  Teruel,  Gregorio  García  Ciprés. — 
Apéndices  al  apellido  Sangenís,  Grego- 
rio García  Ciprés.— Notas  históricas 
sobre  la  Cartuja  de  Nuestra  Señora  de 
Las  Fuentes  (conclusión),  Miguel  Su- 
pervia Lostalé.  Pliego  9.°  del  Armorial 
de  Aragón. 

La  Ciudad  de  Dios,  Madrid,  Marzo, 
1912.  — Documentos  inéditos  sobre  la 
guerra  de  la  Independencia  y  las  Cor- 
tes de  Cádiz,  M.  F.  Miguélez. 

La  Lectura,  Madrid,  Febrero,  1912.— 


Narbona.  Gerona  y  Barcelona  bajo  la 
dominación  musulmana,  F.  Deleito  y  Pi- 
ñuela. 

REVISTAS  EXTRANJERAS 

Revue  Historique,  Marzo-Abril,  París. 
Les  récent  historiens  catholiques  de  I'in- 
quisition  en  France,  Paul  Frederiq.— 
Les  lutes  notariales  dans  les  pays  de 
coutumes  de  XIII  au  XV  siécle. 

Rivista  Araldica,  Roma,  Marzo,  1912, 
(L.  25).  -  F.  Frassoni  alia  battaglia  di 
Lepante,  Ernesto  Gavozzi.  —  Faniien- 
bourg  e  i  conti  Fuchs  de  Juschsberg. 
Oto  V.  Mullen  —  La  nobilita  di  Mila- 
no (cont.),  Giompiers  Corti.— La  natio- 
nalité  contoise.  Précis  d'histoíre  féodale 
(839-1678),  P.  A.  Pidous.  —  Famiglie 
Romane  (dal  mss.  de  Teodoro  Amay- 
den)  (cont).  Cario  Augusto  Bertíni.  Li- 
bro doro  del  Ducato  di  Ferrara  (cont.), 
Conté  Posini  Frassoni.— Armes  des  Ar- 
chevéques  et  Évéques  de  France  de  1691 
á  1737,  Eugéne  Harot. 

La  Revue.— Gronúevit  et  déclin  d'une 
favorite,  Frederic  Lolié. 

Revue  de  Questions  Historiques,  Pa- 
rís, Janvier,  1912.— Unessai  deguérison 
de  Charles  VI  en  1403,  L.  Mirot.— Les 
propos  de  table  de  Luther  (deuxiéme 
partie),  L.  Cristiani.— Les  origines  du 
servage  (suite),  Paul  Allord. 

Revue  de  Deux  Mondes,  París,  1912. 
\.°  de  Marzo.— Au  couchant  de  la  Mo- 
narchie.  Les  reformes  de  Necker,  Af.  Le 
Marquis  de  Segur. 

15  de  Marzo.— Une  mission  díploma- 
tique  en  1799,  M.  Ernest  Daudet. 

N.  N. 


139 


Revista  de  Historia 


NOTICIAS    VARIAS 


Con  profundo  sentimiento  comunicamos  á  nuestros  lectores  el  falleci- 
miento de  la  Excma.  Sra.  D."  María  de  los  Dolores  Jiménez  y  González-Nú- 
ñez,  Condesa  viuda  de  Lascoiti,  Baronesa  viuda  de  La  Andaya,  madre  de 
nuestro  querido  compañero  de  Redacción  el  Sr.  Conde  de  Lascoiti,  ocurrido 
repentinamente  en  la  madrugada  del  día  1  del  actual. 

Era  la  finada  dama  de  altísimas  virtudes,  y  su  muerte  será  llorada  por 
los  muchos  desamparados  cuyas  necesidades  socorría  con  pródiga  é  ina- 
gotable caridad.  Desde  la  muerte  de  su  esposo,  se  hallaba  completamente 
retirada  de  la  vida  de  sociedad,  en  donde  ocupara  señalado  lugar,  y  exclu- 
sivamente dedicada  á  obras  piadosas  y  caritativas. 

Doña  María  de  los  Dolores  Jiménez  y  üonzález-Núñez  fué  la  hija  segun- 
da de  D.  Carlos  Jiménez  y  Gotall,  primer  Marqués  de  Casa-Jiménez,  Viz- 
conde de  Torre-Almiranta,  figura  prestigiosa  de  la  política  y  alta  Banca 
madrileña,  y  de  D.'^  María  Josefa  González-Núñez  y  Achával,  y  estaba  viuda 
desde  21  de  Marzo  de  1907,  de  D.José  Patricio  Fernández-Lascoiti  y  Sancha, 
primer  Barón  de  La  Andaya  y  Conde  de  Lascoiti,  Senador  del  Reino.  Hijos 
de  la  finada  son:  D."  María  de  la  Purificación,  Marquesa  de  Sancha,  casa- 
da con  D.  Manuel  Vázquez  y  Armero,  Mayordomo  de  semana  de  S.  M,; 
D.''  María  de  las  Mercedes,  casada  con  D.  Adolfo  de  Valenzuela  y  Sama- 
niego.  Conde  de  Torrejón,  Marqués  del  Puente  de  la  Virgen,  Grande  de 
España  de  primera  clase,  y  el  actual  Conde  dé  Lascoiti,  casado  con  doña 
María  de  las  Angustias  Zulueta  y  Martos,  hija  de  los  Marqueses  de  Álava. 

Á  toda  su  respetable  familia  enviamos  la  expresión  más  sincera  de 
nuestro  sentido  pésame,  y  de  manera  especialísima  á  nuestro  entrañable 
compañero  el  Sr.  Conde  de  Lascoiti,  que  comparte  con  nosotros  las  tareas 
de  esta  publicación. 


Noticias  oficiales.— Por  Real  decreto  de  12  del  pasado  mes  de  Marzo 
ha  sido  reintegrado  en  las  preeminencias,  honores  y  distinciones  correspon- 
dientes á  la  jerarquía,  de  Infante  de  España,  Caballero  de  la  insigne  Orden 
del  Toisón  de  Oro  Gran  Cruz  de  la  Real  y  distinguida  Orden  de  Carlos  III 

140 


y  de  Genealogía  Española. 

y  cuantas  gracias  y  mercedes  había  recibido  de  S.  M.,  D.  Alfonso  de  Or- 
leans  y  Borbón,  hijo  mayor  de  S.  A.  R.  la  Infanta  D.^  Eulalia,  «teniendo  en 
cuenta  los  merecimientos  que  ha  contraído  con  posterioridad  á  Mi  Real  De- 
creto de  16  de  Julio  de  1909». 

— Por  el  Ministerio  de  Gracia  y  Justicia  se  han  mandado  expedir  las  si- 
guientes Reales  cartas  de  sucesión: 

En  el  título  de  Conde  del  Asalto,  á  favor  de  D.  Ramón  Morenes  y  Gar- 
cía Alesón,  Marqués  de  Grigny,  Barón  de  las  Cuatro  Torres,  por  falleci- 
miento de  su  madre  D.^  Fernanda  García  Alesón  y  Pardo  Rivadeneyra. 

En  el  de  Marqués  de  la  Vega,  á  favor  de  D.  Jorge  Díez-Madroñero  y 
Conejo,  por  fallecimiento  de  su  padre  D.  Jorge  Díez-Madroñero  y  López 
de  Ayala. 

En  el  de  Marqués  de  Murrieta  á  favor  de  D.  José  Manuel  Olivares  y 
Bruguera,  hijo  de  los  condes  de  Artaza;  por  designación  y  fallecimiento 
de  D.  Luciano  Murrieta  y  García. 

En  el  de  Conde  de  la  Ventosa,  á  favor  de  D.José  María  Álvarez  de  To- 
ledo y  Samaniego,  por  cesión  de  su  madre  D."  Genoveva  Samaniego  y 
Pando,  Marquesa  viuda  de  Martorell. 

En  el  de  Marqués  de  Soller,  á  favor  de  D.  Salustiano  Sanz  y  Rodríguez, 
por  fallecimiento  de  D.  Eduardo  Sanz  y  Menéndez. 

En  el  de  Barón  de  Oña,  á  favor  de  D.  José  Rodríguez  é  Iriarte,  por  fa- 
llecimiento de  D.  Lino  Rodríguez  y  Urreiztieta. 

—Se  ha  concedido  Real  licencia  á  D.  Francisco  Muñoz  y  García  Ca- 
rrasco, Conde  de  Santa  Olalla,  para  contraer  matrimonio  con  D."  María 
Suárez  Infiesta  y  González. 

Y  á  D."  María  de  las  Mercedes  de  Montalvo  y  Soler,  hija  de  los  Condes 
de  Macuriges,  para  contraer  matrimonio  con  el  Marqués  Alonso  Pallavicini. 

Cargos  palatinos.— Ha  sido  nombrado  Gentilhombre  de  Cámara, 
de  S.  M.  con  ejercicio  D.Joaquín  González  y  González,  Marqués  de  Gon- 
zález, Consejero-Encargado  de  Negocios  de  la  Embajada  de  España  cerca 
del  Vaticano. 

—Han  jurado  el  cargo  de  Gentileshombres  de  Cámara  de  S.  M.,  con 
ejercicio  los  Sres.  D.  Eduardo  de  Aznar  y  Tutor,  Marqués  de  Berriz,  don 
Juan  de  Azue,  D.  Eduardo  Barandiaran,  D.Julián  del  Arroyo  y D.  José  Salas 
Vaca.  También  han  jurado  dicho  cargo  en  San  Sebastián,  ante  el  Sr.  Elo- 
segui,  por  delegación  del  Jefe  Superior  de  Palacio,  los  Sres.  D.  José  Hur- 
tado de  Amézaga,  D.  José  Ibarra  y  D.  José  Romero,  y  posteriormente,  el 
día  29,  D.  Joaquín  Nadal  y  Ferrer  y  D.  José  Milá  y  Camps. 

—Han  sido  nombrados  Gentileshombres  de  entrada  los  Sres.  D.  Antonio 

141 


Revista  de  Historia 

García  Pérez,  Capitán  profesor  de  la  Academia  de  Infantería  de  Toledo, 
Correspondiente  de  la  Real  Academia  de  la  Historia  y  de  la  Real  Sociedad 
Geográfica;  D.  Emilio  Martínez  Sánchez,  Capitán  de  Infantería  de  Marina, 
y  D.  Rafael  Ortega  Villergas,  los  cuales  han  prestado  el  juramento  corres- 
pondiente en  la  tarde  del  21  del  pasado  mes  de  Marzo. 

Otras  noticias.— Ha  sido  agraciado  por  Su  Santidad  Pío  X  con  el 
título  de  Marqués  de  Maldonado  D.  José  Maldonado  y  González  de  la  Riva, 
hermano  del  Marqués  de  Castellanos  y  de  Trives. 

—Se  ha  concedido  la  Banda  de  la  Orden  de  Damas  Nobles  de  la  Reina 
María  Luisa  á  la  Sra.  D."*  María  de  la  Concepción  Brunet  y  Echagüe,  viuda 
de  Gaitán  de  Ayala. 

—Por  Real  Decreto  de  13  del  mes  pasado  le  fué  hecha  merced  de  Hábito 
de  la  Orden  Militar  de  Alcántara  á  D.  Ramón  María  Despujols  y  de  Saba- 
ter  Dusay  y  Prat,  Marqués  de  Olivar,  Comandante  de  Infantería,  y  la  cere- 
monia de  armarle  caballero  tuvo  lugar  en  la  iglesia  de  Calatrava  en  la  tarde 
del  25  de  dicho  mes.  Fué  apadrinado  por  el  Marqués  de  Casa  Pizarra;  las 
espuelas  le  fueron  calzadas  por  los  Sres.  D.  Alfonso  de  Borbón  y  D.  Gon- 
zalo García  de  Blanes,  y  el  Capítulo  fué  presidido  por  S.  A.  R.  el  Infante 
D.  Carlos  de  Borbón  de  las  Dos-Sicilias,  Comendador  Mayor  de  la  Orden 
de  Alcántara. 

—En  el  litigio  incoado  á  instancia  del  Marqués  de  Cavaselice,  recla- 
mando el  mejor  derecho  y  preferencia  para'  ostentar  los  títulos  de  Duque 
de  Amalfi,  con  Grandeza,  y  Conde  de  Roche,  ha  recaído  sentencia  favora- 
ble para  el  poseedor  de  los  mencionados  títulos,  D.  Fulgencio  Fúster  y 
Fontes. 

—Han  ingresado  en  la  Real  Maestranza  de  Caballería  de  Zaragoza 
D.  Pedro  Dolz  de  Espejo  y  Andréu,  Conde  de  la  Florida,  y  su  hermano 
D.  Tomás. 

Necrologías.— El  día  12  de  Marzo  falleció  en  Madrid  D.  Eduardo  Saa- 
vedra  y  Moragas,  insigne  sabio,  que  era  una  de  las  más  preclaras  glorias 
de  la  ciencia  española.  Había  nacido  el  27  de  Febrero  de  1829  en  Tarra- 
gona, siguió  la  carrera  de  Ingeniero  de  Caminos,  en  la  que  sobresalió  por 
sus  grandes  talentos;  pero  siendo  un  apasionado  del  estudio  dedicó  sus 
grandes  aptitudes  á  otras  varias  materias,  consiguiendo  una  personalidad 
ilustre  no  sólo  como  Ingeniero  y  Arquitecto,  sino  como  historiador,  orien- 
talista, geógrafo  y  literato.  Era  el  Sr.  Saavedra  Senador  del  Reino,  indivi- 
duo de  número  de  las  Reales  Academias  de  la  Lengua,  de  la  Historia  y  de 
Ciencias  Exactas,  Físicas  y  Naturales  y  correspondiente  de  las  principales 
Corporaciones  científicas  del  extranjero;  Presidente  honorario  de  la  Real 

142 


y  de  Genealogía  Española. 

Sociedad  Geográfica  y  estaba  en  posesión  de  las  Grandes  Cruces  de  Isabel 
la  Católica  y  de  la  Orden  civil  de  Alfonso  XII.  También  fué  durante  algún 
tiempo  Director  de  la  Academia  de  la  Historia  y  desempeñó  algunos  cargos 
políticos,  entre  otros,  la  Dirección  de  Agricultura  y  la  de  Obras  Públicas. 
Las  obras  debidas  á  su  pluma  son  tan  notables  como  numerosas;  entre 
otras,  citaremos:  Lecciones  sobre  la  resistencia  de  los  materiales,  Teoría  de 
los  puentes  colgados,  La  vía  Romana  de  Uxama  á  Augustóbriga,  Obras 
públicas  y  monumentos  de  la  España  antigua,  Escritos  de  los  musulma- 
nes sometidos  al  dominio  cristiano,  El  Canal  de  Suez,  Las  expediciones  al 
Polo  Norte,  Ideas  de  los  antiguos  sobre  las  tierras  Atlánticas,  La  inva- 
sión de  los  árabes  en  España,  La  Geografía  en  España,  y  otras  muchas. 

— El  20  del  pasado  mes  falleció  también  el  ilustre  escritor  y  Académico 
de  la  Historia  D.  Bienvenido  Oliver  y  Esteller.  Nació  en  Tortosa  el  año  1837, 
y  contaba,  por  tanto,  setenta  y  cinco  años.  Hombre  de  gran  modestia  y  labo- 
riosidad, no  era  su  nombre  tan  conocido  como  debía  haberlo  sido  de  la 
generalidad  de  los  españoles;  pero  entre  las  personas  que  se  dedican  al 
estudio,  y  muy  especialmente  en  el  extranjero,  gozaba  de  envidiable  reputa- 
ción. Representó  á  España  en  la  Conferencia  internacional  de  Derecho 
privado  celebrada  en  La  Haya  y  fué  Subdirector  de  los  Registros  y  vocal 
de  la  Comisión  general  de  Codificación. 

Entre  las  obras  del  finado  merecen  citarse:  el  Breve  sumario  del  pro- 
yecto de  Código  civil  de  Alemania  y  del  proyecto  de  ley  para  su  plantea- 
miento, la  Historia  del  Derecho  en  Cataluña,  Mallorca  y  Valencia,  y  el 
Libre  de  les  costums  generáis  ecrites  de  la  insigne  ciutat  de  Tortosa,  obra 
esta  última  que  le  valió  las  alabanzas  más  unánimes. 

—Igualmente  ha  fallecido  otro  hombre  de  mérito  y  de  especialísimas 
dotes,  el  Dr.  D.  Federico  Olóriz  y  Aguilera,  Académico  de  númerj  de  la 
Real  de  Medicina  y  electo  de  la  de  la  Historia,  Catedrático  de  Anatomía  de 
la  Universidad  Central  é  individuo  del  Consejo  penitenciario.  Insuperable 
su  competencia  en  Antropología  y  ciencias  afines  y  había  llegado  á  domi- 
nar de  tal  manera  las  teorías  de  la  Antropometría  judicial,  que  era  consi- 
derado como  insigne  Maestro  por  el  propio  Bertillón.  Escribió  varias  im- 
portantes obras,  como  Manual  de  técnica  anatómica.  Anatomía  descrip- 
tiva, en  colaboración  con  el  Dr.  Calleja;  y  la  traducción  del  Resumen  de 
Anatomía  patológica  de  Bard. 

—En  Palma  de  Mallorca  ha  fallecido  el  Sr.  D.  Juan  Miguel  de  Sureda  y 
Veri,  Conde  de  Peralada,  Grande  de  España,  Marqués  de  Vivot,  Conde  de 
Zavellá,  Vizconde  de  Rocaberti,  correspondiente  de  la  Real  Academia  de  la 
Historia  en  Baleares. 

143 


Revista  de  Historia  y  de  Genealogia  Española. 

—Ha  muerto  en  Antequera,  donde  residía,  la  Sra.  D/'  María  de  los 
Dolores  Pareja,  Obregón  y  Manrique  de  Aguayo,  Marquesa  viuda  de 
la  Peña  de  los  Enamorados.  Estaba  viuda  desde  el  año  1887  y  era  hija  del 
quinto  Conde  de  la  Camorra  y  por  su  madre  nieta  de  los  Marqueses  de 
Villaverde  y  bisnieta  de  los  Marqueses  de  Valparaíso,  Grandes  de  España. 

—También  ha  fallecido  D.  Alejandro  Arias  Salgado  y  Téllez,  Almirante 
de  la  Armada,  Senador  vitalicio  del  Reino.  Estaba  condecorado  con  las 
Grandes  Cruces  del  Mérito  Naval  y  de  San  Hermenegildo. 

— Igualmente  tenemos  que  dar  cuenta  de  la  muerte  de  D.  Francisco  de 
Garnica  y  Lara,  Marqués  viudo  de  Casa-Pacheco,  individuo  del  Consejo 
Superior  de  Agricultura,  padre  del  actual  poseedor  del  título  y  de  los 
Condes  de  Villar  de  Felices. 


CONCURSO 


El  CoLLEOio  Araldico  Romano  anuncia,  con  motivo  del  XXV  aniversario 
de  su  creación,  un  concurso  de  premios  para  animar  á  los  cultivadores  de 
los  estudios  genealógicos  y  heráldicos.  El  concurso  se  dirige  á  los  escri- 
tores de  historia  nobiliarios,  á  los  heraldistas  y  á  los  pintores  heráldicos; 
para  los  primeros  los  temas  serán:  1.°  Ilustraciones  de  un  castillo  medioeval 
con  notas  genealógicas  de  sus  poseedores.  2.°  Genealogía  documentada  de 
una  gran  familia  de  la  Edad  Media.  3."  Ilustraciones  de  una  Orden  de  Caba- 
llería religiosa-militar;  para  los  segundos,  el  blasón  de  una  ciudad,  de  una 
Cofradía  noble,  de  un  Obispado,  de  una  Orden  caballeresca  ó  de  cualquier 
otra  antigua  institución;  para  los  terceros,  un  cuadro  ó  un  álbum  conte- 
niendo una  armería  especial;  por  ejemplo,  las  que  empiezan  con  una  letra 
como  la  B. 

Los  escritos  serán  sucintos  y  podrán  ser  redactados  en  los  tres  idiomas 
italiano,  francés  y  español.  Los  escritos  deberán  llegar  certificados  á  la 
Secretaría  del  Colleqio  Araldico  Romano,  calle  de  Savelli,  11,  Roma,  antes 
del  31  de  Diciembre  de  1912. 

Los  premios  asignados  á  los  tres  mejores  trabajos  consistirán  en  una 
medalla  de  oro,  una  de  plata  y  un  diploma  de  honor  para  cada  clase.  Para 
los  dos  primeros,  la  Memoria  premiada  con  medalla  de  oro  se  publicará  en 
la  Rivisia  del  Collegio  Araldico  y  se  regalarán  cien  ejemplares  al  autor. 
Todos  los  trabajos  presentados  serán  conservados  en  el  Archivo  del 
Collegio  y  la  propiedad  literaria  pertenecerá  á  la  Rivista  del  Collegio 
Araldico,  que  se  reserva  el  derecho  de  publicar,  además  de  los  escritos 
premiados,  aquellos  otros  dignos  de  ser  publicados. 

144 


15  MAVO  1912 


EVISTñ  DE  HI5T0Rlñ 

V  DE  GENEñLOafñ 

ESPññOLñ 


Núm.  4. 


LA  HERÁLDICA  M  EL-ESCORIAL 


ExcMO.  Sr.  Marqués  de  Borja: 

Mi  distinguido  amigo:  No  le  extrañará  que  le  dirija  esta  carta  abierta, 
por  la  amable  mediación  de  la  nueva  y  simpática  Revista  de  Historia  y  de 
Genealogía  Española,  si  empiezo  diciéndoie  que  más  todavía  que  al  celoso 
Intendente  General  de  la  Real  Casa  y  Patrimonio,  va  dirigida  al  culto  y 
entendido  autor  del  interesante  folleto  Panteones  de  Reyes  y  de  Infantes  en 
San  Lorenzo  del  Escorial. 

Años  hacía  que  no  visitaba  yo  el  por  tantos  conceptos  famoso  é  histó- 
rico Real  Sitio  de  San  Lorenzo:  su  misma  inmediación,  para  los  que  vivi- 
mos en  Madrid  y  no  cultivamos  asiduamente  el  deporte  novísimo  del  auto- 
móvil, explica  hasta  cierto  punto,  si  no  logra  justificar,  este  gran  pecado 
que  públicamente  confieso  y  de  que  á  gritos  me  arrepiento.  La  Octava 
maravilla  á  sólo  dos  horas,  y  dejar  pasar  siquiera  un  año  sin  correr  á  exta- 
siarse nuevamente  en  la  contemplación  de  cuanto  encierra:  confieso  que  me 
avergüenzo,  y  que  toda  penitencia,  por  dura  que  ella  fuere,  me  resultará 
corta  para  lo  que  merezco.  Para  los  devotos  del  pasado,  para  los  amantes 
de  la  Historia,  para  los  que  sentimos  como  es  debido  el  amor  sacrosanto  de 
la  Patria,  debiera  ser  El-Escorial  lugar  de  peregrinación  que  exigiera  nues- 
tras repetidas  visitas:  de  la  grandeza  de  la  España  de  ayer  nada  existe  que 
dé  más  cabal  cuenta:  la  memoria  del  incomparable  Soberano  que  tuvo  como 
en  vilo  á  la  Europa  de  su  tiempo  nos  abruma  de  su  extraordinaria  magni- 
tud, pero  es  también  motivo  de  aliento  y  de  esperanza  para  los  buenos. 

Mas  dejando  aparte  esta  clase  de  consideraciones,  que  de  fijo  no  encon- 
trará usted  absolutamente  ociosas,  quiero  llamar  su  atención  sobre  algo  que 

145  10 


Revista  de  Historia 

allí  noté  digno  de  ella,  y  en  uno  de  los  ramos  de  la  Historia  que  más  parti- 
cularmente han  ocupado  hace  tantos  años  la  mía.  Me  refiero  á  algún  des- 
cuido heráldico,  aunque  no  ciertamente  de  ahora,  que  creí  observar  en  el 
Panteón  de  Infantes;  descuido  que  me  parece  debe  subsanarse  como  exi- 
gen de  consuno  la  cultura  nacional,  el  Patronato  y  enterramiento  de  los 
Reyes  de  España  y  la  absoluta  verdad  científica,  puesto  que  la  Heráldica  es 
una  ciencia,  declarada  por  el  común  sentir  con  los  nombres  hasta  vulgares 
de  Ciencia  del  Blasón  y  Ciencia  Heroica. 

En  el  monumento  que  en  el  Panteón  referido  guarda  juntos  los  restos  de 
los  Príncipes  de  la  Casa  Real  muertos  en  la  edad  de  párvulos  están  repeti- 
dos hasta  la  saciedad  los  escudos  interpolados  de  las  dos  Dinastías  que  en 
los  últimos  cuatro  siglos  han  reinado  en  España:  Austrias  y  Borbones;  es 
decir:  degules  la  faja  de  plata,  que  es  Austria;  de  azur  las  tres  flores  de 
lis  de  oro,  que  quiere  ser  Borbón. 

Y  digo  que  quiere  ser  Borbón,  porque  de  sobra  sabe  usted  como  yo 
mismo  que  las  tres  fiores  de  lis  de  oro  sobre  azul,  puras  y  sin  mezcla  ni 
aditamento  alguno,  no  son  las  de  los  Borbones  antiguos  ni  modernos,  sino 
las  armas  de  Francia,  exclusivas  del  Rey  Cristianísimo  y  de  sus  hijos.  Con 
ellas  no  se  indica  ni  puede  indicarse  que  se  trata  de  la  Dinastía  que  fundara 
en  España  Felipe  de  Francia,  Duque  de  Anjou,  entre  nosotros  Felipe  V. 

En  la  Heráldica  nada  es  ocioso,  ni  indiferente,  ni  baladí:  la  menor  figura, 
la  variación  más  mínima,  el  menor  rasgo,  llamémoslo  así,  tienen  su  signifi- 
cado; prescindir  de  ello,  por  ignorancia  ó  por  descuido,  sólo  puede  ser  ori- 
gen de  confusiones  imperdonables. 

Todo  el  mundo  sabe  que  cada  rama  derivada  del  tronco  Real  francés 
tomaba  el  nombre  del  Estado  ó  apanage  del  Príncipe  que  la  formaba,  y  bri- 
saba naturalmente  el  escudo  Real  de  una  manera  que  acusara  su  especialí- 
sima  procedencia;  de  aquí  Borgoña,  Valois,  Evreux,  Orléans,  Borbón,  Ven- 
dóme, Conde,  Conti,  Anjou,  Artois  y  tantos  y  tantos  otros;  de  aquí  el  lam- 
bel  conocidísimo  de  los  Orléans,  el  bastón  de  los  Borbones,  la  banda  de  los 
d'Evreux,  la  bordura  de  los  d'Anjou  y  de  los  d'Artois. 

Felipe,  Duque  de  Anjou,  Nieto  segundo  de  Luis  XIV,  brisó,  en  efecto, 
las  armas  Reales  francesas  de  la  bordura  de  gules,  y  esta  bordura  es  tan 
indispensable  en  las  armas  de  los  de  su  rama,  como  lo  es  en  la  de  Orléans 
el  lambel  de  plata,  únicos  indicadores  ambos  del  respectivo  origen.  Hay 
que  tener  presente  que  la  rama  formada  en  la  raza  capetina  por  Roberto  de 
Francia,  hijo  menor  de  San  Luis  y  Conde  de  Clermont,  en  el  matrimonio  de 
este  Príncipe  con  la  heredera  del  Borbones,  que  es  por  lo  que  sus  descen- 
dientes se  llamaron  Borbón,  no  vino  á  reinar  en  Francia  hasta  que  la  extin- 

146 


y  de  Genealogía  Española. 

ción  de  la  de  Valois  la  llevó  al  trono  en  la  Persona  de  Enrique  IV.  Su  pos- 
teridad es  la  que  conoce  el  mundo— y  ella  misma  se  lo  atribuye — con  el 
nombre  de  Casa  de  Borbón,  aunque  propiamente  la  Casa  española,  según 
los  usos  y  costumbres  inveterados  de  la  raza  Real,  debiera  llamarse  de  An- 
jou,  ó,  por  lo  menos,  de  Borbón-Anjou;  pero  incurren  en  grave  error  los 
que  le  dan  el  blasón  de  las  tres  lises,  sin  la  roja  bordura  que  es  su  espe- 
cialísimo  distintivo.  Así,  cuantos  estudien  las  armas  Reales  del  Panteón  de 
El-Escorial,  verán  allí  con  asombro  las  armas  del  Rey  de  Francia,  alter- 
nando lina  y  otra  vez  con  las  de  la  Imperial  estirpe  austríaca,  cosa  que  sólo 


Panteón  de  Infantes.— Mausoleo  de  Monlpensier. 


procede  hacer  con  las  de  Anjou;  y  no  lograrán  explicarse  el  porqué  de 
amalgama  semejante,  como  nunca  se  explicaron— de  labios  de  más  de  un 
francés  culto  lo  oí— porqué  nuestra  Reina  Isabel,  la  augusta  expatriada  de 
París,  ostentaba  el  emblema  heráldico  de  la  Majestad  Cristianísima,  deste- 
rrada de  la  Francia  que  ella  formó,  en  las  rejas  y  portadas  del  Palacio 
Basilewsky,  convertido  por  su  egregia  dueña  en  Palacio  de  Castilla,  y  hoy 
ya,  apenas  muerta  ella,  ¡sunt  lacrimae  rerum!,  desgraciadamente  desapa- 
recido, para  dejar  sitio  á  un  hotel  de  viajeros,  prosaica  y  fugaz  vivienda  de 
ricachos  americanos. 

Fué  nuestro  país  en  los  finales  de  la  Edad  Media  y  en  los  siglos  XVI 
y  XVII  la  perfección  misma  en  las  cuestiones  heráldicas,  que  empezó  á 
estropear,  aunque  fuera  el  de  la  mayor  erudición  en  España,  según  lo  ha 
calificado  Menéndez  y  Pelayo,  el  siglo  XVIII,  y  luego  ha  acabado  de  emba- 
rullar la  general  ignorancia  en  estas  materias,  por  que  pasamos  en  el  XIX. 

147 


Revista  de  Historia 

Señálese  en  estos  comienzos  del  siglo  XX  la  exquisita  cultura  de  usted,  res- 
tableciendo en  el  escudo  de  las  lises  la  indispensable  bordura,  inherente  á 
las  armas  de  los  Borbones  españoles  é  italianos,  á  los  de  España,  de  Ñapó- 
les y  Parma,  á  todos  los  descendientes  de  Felipe  V;  que  no  se  trata  de  de- 
talle insigniñcante  y  desprovisto  de  valor,  puesto  que  la  Heráldica  es,  en 
resumen,  un  lenguaje,  y  la  supresión  caprichosa  del  menor  signo  en  un  es- 
cudo equivale  sencillamente  á  la  supresión  de  una  palabra  en  una  oración, 
á  la  que  priva  de  sentido,  dejando  al  que  la  lee  imposibilitado  de  su  exacta 
interpretación  é  inteligencia.  Todavía  en  Europa  se  estudian  y  se  saben  estas 
cosas,  y  todo  el  mundo  se  extrañará  de  que  la  Casa  de  España,  nada  menos 
que  en  el  Panteón  de  sus  Infantes,  y  en  el  Panteón  de  El-Escorial,  desco- 
nozca sus  propias  armas,  y  se  atribuya,  más  ó  menos  involuntariamente, 
las  que  no  le  tocan.  La  brisura  en  las  familias  de  origen  francés  merece  el 
mayor  respeto  y  ha  de  conservarse  con  el  cuidado  que  corresponde. 


En  cambio,  desde  que  la  Casa  Reinante  de  España  organizó  y  constituyó 
las  armas  que  usa,  hace  ya  doscientos  años,  y  en  que  combinó  acertada- 
mente, con  la  representación  de  los  Estados  que  poseía,  ó  á  que  creía  tener 
derechos,  sobre  el  todo  el  distintivo  especial  de  la  propia  raza,  yo  no  he 
visto  más  distinción  en  ellas  que  las  que  naturalmente  constituyen  las  dos 
grandes  ramas  salidas  de  la  española:  la  Real  de  Ñapóles,  ó  de  las  Dos  Si- 
cilias,  y  la  Ducal  de  Parma.  Nunca  he  visto  que  usaran  nuestros  Infantes 
españoles  brisura  alguna,  y  no  puedo  comprender  el  porqué  de  atribuirles, 
tan  pronto  la  estrella  de  azur  en  franco-cuartel  de  oro,  tan  pronto  el  lambel 
de  gules  sobre  lo  mismo,  tan  pronto  el  franco-cuartel  de  plata,  cargado  de  la 
media  luna  de  gules.  Los  mismos  hijos  de  la  Reina  Doña  Isabel  II,  hermanos 
de  nuestra  Infanta  Doña  Isabel,  aparecen  en  el  Panteón  con  las  armas  brisa- 
das del  cantón  de  armiño,  cargado  de  la  luneta  de  gules,  que  tampoco  creo 
hayan  usado  jamás  estas  Augustas  Personas— al  menos  yo  no  lo  he  visto 
nunca—,  sino  simplemente  las  armas  Reales  que  todos  conocemos.  ¿De  dónde 
proviene  el  que  aparezca  semejante  derroche  de  la  brisura,  en  España  tan 
poco  frecuente,  en  monumento  tan  absolutamente  español  como  son  los 
Panteones  de  El-Escorial?  Á  mí  me  parece,  salvo  mejor  opinión  ó  prueba  en 
contrario— que  dispuesto  me  hallo  á  proclamar  mi  error  si  es  que  lo  cometo 
en  estas  observaciones  que  aquí  formulo,— inspirado  todo  eso,  más  que  en  el 
exacto  conocimiento  de  la  parte  histórica  y  de  los  usos  y  costumbres  de 
nuestra  Familia  Real,  en  algún  libro  francés,  leído  sin  grande  preparación  y 
aprovechado  sin  bastante  criterio. 

148 


y  de  Genealogía  Española. 

Nada  de  eso,  á  mi  entender,  es  español,  y  todo  ello  huelga  perfecta- 
mente sobre  el  sepulcro  de  Príncipes  españoles,  pues  á  la  vista  salta  que  no 
debe  aplicarse  en  Heráldica  á  los  muertos  otras  armas  que  las  que  usaron 
siendo  vivos. 

Y  porque  no  quiero  abusar  de  su  fina  condescendencia  haciéndole  pro- 
longar esta  lectura,  y  cansándolo  en  demasía  con  ella,  termino  aquí,  rogán- 
dole que  me  perdone,  en  gracia  de  los  móviles  que  me  han  sugerido  estos 
renglones:  mi  escrupuloso  cuidado  de  la  verdad  histórica  y  heráldica,  mi 
respetuoso  amor  á  la  Casa  Reinante  y  el  deseo  de  que  la  cultura  española 
brille  siempre  tan  alta  como  es  debido,  máxime  en  un  monumento  de  fama 
universal,  cual  el  Real  Monasterio  de  San  Lorenzo,  y  en  el  Panteón  de  los 
Infantes  de  España,  que  son,  sin  duda,  con  los  Príncipes  franceses  de  su 
mismo  origen,  los  más  ilustres  de  la  tierra. 

Estas  ligeras  indicaciones  no  van  poco  ni  mucho  contra  la  buena  memo- 
ria del  entendido  y  concienzudo  arquitecto  que  dirigiera  los  trabajos  que  se 
ejecutaron  para  la  traslación  al  nuevo,  desde  el  Panteón  antiguo,  de  los 
cadáveres  de  las  Personas  Reales,  quien  de  seguro  consultó  á  cuantos  por 
entonces  pudieran  ¡lustrarlo  con  su  consejo,  pero  que  no  había  de  encon- 
trar otros  que  los  que  estaban  en  el  caso  de  suministrarle  los  conocimientos 
de  aquella  época,  quizás  para  estos  estudios  la  más  lamentable  en  toda 
nuestra  larga  vida  nacional.  Pero,  ya  que  todo  esto  ha  cambiado,  y  hoy 
sabemos  lo  que  esa  generación,  olvidada  de  los  buenos  maestros,  formada 
toda  con  la  lectura  del  Berni,  y  que  tuvo  en  la  obra  de  Burgos  la  más  alta 
expresión  de  su  ciencia,  ignoró  de  fijo,  aun  teniendo  más  cercanos  los  ex- 
celentes trabajos  de  Garma  y  de  Aviles,  enmendemos  lo  que  de  enmendar 
sea,  sin  que  nada  nos  parezca  para  la  enmienda  pequeño  ni  pueril.  La  justa 
gloria  de  restablecerlo  todo  en  el  orden  y  en  la  exactitud  parece  estar  re- 
servada á  quien,  como  usted,  tiene  hecha  ya  descripción  tan  importante  y 
tan  completa  del  Monasterio  insigne  y  de  cuanto  con  él  se  relaciona,  de  la 
que  no  es  más  que  una  parte  lo  ya  afortunadamente  publicado,  con  el  aplauso 
de  todos  sabido  y  con  cuyos  ecos  no  quiero  aquí  mortificar  su  conocida 
modestia.  Enmendando  los  pequeños  errores— pequeños  tienen  que  ser  para 
que  se  hayan  escapado  á  la  inteligente  buena  voluntad  de  los  predecesores 
de  usted,— se  va,  en  lo  que  es  posible,  á  la  perfección  con  que  todos  soña- 
mos, aunque  sea  tan  difícil  el  verla  en  cualquiera  disciplina  realizada. 

MH  y  mil  perdones,  y  créame  siempre  su  más  atento  y  afectísimo 

amigo,  q.  b.  s.  m., 

F.  Fernández  de  Béthencourt, 

de  la  Real  Academia  de  la  Historia. 
25  Abril  1912. 

149 


Revista  de  Historia 


Notas  sobre  la  batalla  de  las  Navas. 


(CONCLUSIÓN) 

No  faltó,  sin  embargo,  en  lo  antiguo  quien,  separándose  en  este  punto 
de  la  corriente  iniciada  entre  los  cronistas  por  Duarte  Núñez,  al  afirmar  la 
ausencia  de  Portugal  en  la  Cruzada  iniciada  por  el  Rey  de  Castilla,  consig- 
nara terminantemente  el  envío  por  parte  del  lusitano  de  socorro  importan- 
tísimo de  hombres  de  guerra  á  la  memorable  expedición.  Fray  Antonio 
Brandaón  consignó  el  hecho,  usando  las  palabras  que  acabo  de  subrayar  y 
señaló  también,  en  justificación  de  la  ausencia  del  Monarca,  lo  muy  turbada 
que  á  la  sazón  estaba  la  tierra  portuguesa. 

En  cuánto  se  ha  de  apreciar,  respecto  al  número  de  combatientes  este 
socorro  importantísimo,  cuestión  es  directamente  relacionada  con  otra  de 
carácter  harto  más  general  é  importante  como  es  el  cálculo  racional  de  lo 
que  por  aquellos  tiempos,  y  aun  durante  toda  la  Edad  Media  española,  se 
consideraba  como  un  ejército  numeroso. 

Hasta  no  ha  mucho  se  mantuvo  por  nuestros  historiadores  la  creencia, 
basada  en  los  dichos  hiperbólicos  de  los  cronistas,  de  que  los  reyes  y  cau- 
dillos, tanto  cristianos  como  infieles,  comandaron  en  las  campañas  de  la 
reconquista  grandísimos  núcleos  de  tropas,  verdaderos  ejércitos  dejerjes 
que  hubieron  de  sumir  en  sus  ondas  vivientes  los  territorios  y  ciudades,  y 
de  producir  al  encontrarse  en  batalla  estruendosas  hecatombes. 

Hoy  la  crítica  rechaza  estos  supuestos,  reduciendo,  en  la  inmensa  mayoría 
de  los  casos,  las  muchedumbres  inmensas  de  que  nos  hablan  las  crónicas 
á  lo  que  hoy  llamaríamos  columnas  de  2,  5,  10  ó  20.000  combatientes. 
Aparte  de  la  documentación  de  los  Concejos  y  otros  testimonios  escritos 
que  no  dejan  lugar  á  duda,  la  escasa  población  de  la  Península,  la  imposi- 
bilidad de  alimentar  en  tierra  pobre  los  supuestos  centenares  de  millares 
de  hombres,  la  total  devastación  y  ruina  que,  dada  la  manera  de  hacer  la 

150 


y  de  Genealogía  Española. 

guerra  en  aquellos  siglos,  hubiera  supuesto  el  paso  por  campos  y  ciudades 
de  tamañas  avalanchas  humanas  y  otras  consideraciones  no  menos  convin- 
centes, inducen  á  tener  por  fantásticas  las  cifras  hasta  hace  poco  juzgadas 
verosímiles. 

El  buen  sentido  de  Garibay  redujo,  por  lo  que  hace  á  la  Cruzada  contra 
los  almohades,  á  número  relativamente  pequeño  los  combatientes  caste- 
llanos. «El  mismo  rey  D.Alonso— escribió— congrego  catorce  mil  de  caballo 
sin  muy  mucha  infantería  y  sin  las  gentes  de  Navarra  y  algunos  de  Por- 
tugal.^ 

Pedro  Comich  dice,  que  el  Rey  de  Aragón  trajo  3.500  de  á  caballo  y 
20.000  peones,  añadiendo  que  de  éstos,  la  mitad  eran  aragoneses  y  la  otra 
mitad  catalanes,  y  de  los  caballeros,  500  solamente  de  Aragón  y  3.000  de 
Cataluña  y  feudos  ultrapirenaicos. 

Don  Alfonso  VIH,  en  su  carta  al  Papa  dice,  sin  embargo:  «Inde  proce- 
dentes pervenimus  ad  Salvamterram;  ibique  pervenerunt  ad  nos  Rex  Ara- 
gonum  qui  de  sais  hominibus  non  duxit  in  exercitum  nisi  tantum  milites 
generosos  et  Rex  Navarrce,  qui  similiter  vix  fuit  in  exercitu  de  suis  plus- 
quam  ducentis  militibus  comitatus.» 

De  cuyas  palabras  se  deduce  que  las  fuerzas  aportadas  por  Aragón  y 
Navarra  consistieron  en  sólo  caballeros,  acompañados,  claro  está,  según 
uso  de  la  época,  de  sus  escuderos,  pajes  y  mesnadas.  Por  ser  muchos  los 
señores  feudatarios  del  Rey  de  Aragón,  pudo  constituir  éste  una  ala  entera 
en  la  formación  que  se  adoptó  para  ofrecer  la  batalla  á  los  infieles  y  por 
ser  poco  más  de  200  los  que  comandaba  D.  Sancho  de  Navarra  se  le  agre- 
garon para  formar  el  ala  derecha  los  Concejos  de  Segovia,  Avila  y  Medina. 

Las  crónicas  árabes  no  exageran  menos  que  los  cristianos  el  número  de 
combatientes  de  una  y  otra  parte.  Es  común  en  ellas  comparar  los  ejércitos 
enemigos  á  nubes  de  langostas  que  obscurecen  el  sol  y  cubren  al  pararse 
cuanta  tierra  es  dable  divisar  desde  las  alturas.  Respecto  á  la  batalla  á  que 
me  vengo  refiriendo,  tanto  Abdel-Halim  en  su  Historia  de  Fez  como  Ali- 
ben-Muhamed,  ponderan  hasta  lo  inverosímil  el  número  de  combatientes. 
Tocante  á  los  sarracenos,  dicen  ambos  que  el  Miramamolín  reunió  para  esta 
empresa  tanta  muchedumbre  de  Caballería  y  de  Infantería  como  nunca  otro 
Rey  hubiera  congregado,  pues  iban  en  su  ejército  160.000  voluntarios, 
entre  caballeros  y  peones  y  300.000  soldados  de  tropas  almohades,  zenetes 
y  alárabes.  A  seguida  aseguran  que  de  toda  esta  muchedumbre  no  se  salvó 
nadie,  excepto  Aunasir  y  un  caballero  que  le  prestó  su  cabalgadura,  con  lo 
cual  se  ve  lo  disparatada  de  la  enumeración,  no  habiendo  tiempo  material 
en  unas  cuantas  horas  para  que  los  cristianos  acabasen  con  tanta  gente, 

151 


Revista  de  Historia 


aunque  la  supusiésemos  indefensa  y  parada.  En  cuanto  á  las  bajas  del  ejér- 
cito cruzado  nada  dicen  estos  cronistas  ni  tampoco  los  códices  arábigos 
que  se  guardan  en  la  Biblioteca  escurialense. 

Cabe,  pues,  suponer  que  un  contingente  de  500  á  1.000  hombres  portu- 
gueses, bastase  para  que  este  auxilio  se  apellidase  importantísimo  por 
Brandaón. 

En  cuanto  á  los  caballeros,  subditos  del  Rey  de  León,  que  de  modo  indi- 
vidual concurrieron  á  la  gloriosa  empresa,  muchas  son  las  memorias  anti- 
guas que  han  conservado  sus  nombres  y  la  mayor  parte  fueron  recogidas 
por  Gándara.  En  las  relaciones  de  la  época  á  que  me  vengo  refiriendo  se 
citan  también  dos  ricos  hombres  que  aun  cuando  con  el  Rey  de  Aragón 
vinieron,  como  vasallos  suyos,  eran  originarios  de  Galicia,  D.  García  Romeo 
y  D.  Aznar  Pardo. 

Era  el  primero  nieto  de  D.  García  Roméu,  hijo  á  su  vez  de  D.  Vasco 
Roméu,  Señor  de  esta  casa  y  solar,  junto  á  la  villa  de  Noya.  Este  D.  García 
Roméu  había  pasado  á  Aragón  y  fundado  una  importantísima  h'nea  de  su 
apellido.  Su  nieto  mandó  en  las  Navas  la  vanguardia  del  ala  izquierda,  enco- 
mendada al  Monarca  aragonés,  y  antes  hizo  en  compañía  de  D.  Aznar  Pardo 
el  reconocimiento  del  paso  de  la  sierra,  cuando  el  pastor  se  presentó  á  los 
cristianos  para  señalarles  el  camino.  Ambos  hechos  atestigua  en  su  crónica 
el  arzobispo  D.  Rodrigo  y  fueron  recogidos  por  la  llamada  de  Alfonso 
el  Sabio. 

Don  Vasco  Roméu,  tío  de  D.  García,  como  hijo  que  fué  de  D.  Paio 
Roméu,  hermano  del  D.  García,  que  pasó  á  Aragón,  se  halló  también  en  la 
batalla  con  los  criados  y  escuderos  de  su  solar.  Dicen  memorias  antiguas, 
que  por  este  hecho  de  armas  y  el  de  Baeza,  al  que  también  concurrió, 
adoptó  por  armas  la  cruz  de  gules  flordelisada  y  la  bordura  de  la  misma 
cargada  de  ocho  sotueres  de  oro  (1). 

Don  García  Romero  también  parece  que  modificó  su  blasón  en  memoria 
del  triunfo  de  las  Navas.  Mosén  Jaime  Febrer,  en  las  trovas  que  compuso 
referentes  á  la  batalla,  dice  hablando  de  él: 

«Richom  d'Arago  tres  tibons  de  foch, 

es  Garci  Romeu  declarant,  con  deu, 

que  porta  en  l'escut  la  fet  qu'en  les  Naves 

n  roquet  de  b!au,  la  memoria  trau 

sobre  camp  dauat,  cremant  ab  son  pare 

é  ayadelx,  con  ven,  la  palench  del  Moro: 


(1)     La  bordura  y  los  sotueres,  llamados  cruces  de  San  Andrés,  fueron  signos  gene- 
ralmente adoptados  por  cuantos  caballeros  se  hallaron  en  la  toma  de  Baeza. 

152 


y  de  Genealogía  Española. 

contra  vostran  gust  lo  desafia 

disgustat  lo  viu,  ab  cólera  gran; 

perqué  li  fet  traure  mes  lo  Rey  li  diu: 

contra  son  decoro  Non  sent  nostra  tenda, 

de  sa  tenda  un  home:  non  y  ha  desafiu.» 
é  aixi  fet  un  toro 

Los  Últimos  versos  aluden  al  lance  acaecido  á  este  famoso  ricohombre 
en  el  sitio  de  Játiba,  cuando  tan  gravemente  se  ofendió  de  que  por  mandato 
de  D.  Jaime  el  Conquistador  sacasen  de  su  tienda  á  un  soldado  que,  luego 
de  matar  á  otro  en  presencia  del  Rey,  se  había  refugiado  en  ella. 

Don  Aznar  Pardo,  asimismo  originario  de  Galicia(de  los  Pardos  de  Cela) 
y  como  D.  García  Romero  al  servicio  del  rey  de  Aragón,  se  distinguió  tanto 
en  la  Cruzada  que  el  Arzobispo,  la  Crónica  general,  y  después  los  historia- 
dores y  analistas  consignan  de  modo  especial  su  intervención. 

También  Jaime  Febrer  le  dedicó  una  trova  en  que  se  dice: 

. . .  é  por  esta  acció 
los  tres  bastons  verts 
qu'en  l'escut  tenía 
encesos  los  possen 
desde  aquest  día 
los  seus  descendents 
com  á  nou  blasó 
é  la  qu'es  de  la  casta 
verdader  Baró. 

Menciona  asimismo  D.  Rodrigo  Jiménez  de  Rada  á  dos  hermanos  del 
linaje  de  Osorio,  llamados  Gonzalo  Ruiz  y  Rui  Pérez  de  Villalobos.  Fueron 
hijos  de  D.  Osorio  Martínez,  nietos  de  D.  Martín  Osorio  y  bisnietos  de  don 
Pedro  Osorio,  que  de  Galicia  fué  á  establecerse  á  León. 

Gándara  consignó  á  D.  Fernán  Gutiérrez  de  Castro,  de  la  gran  Casa  de 
Lemos,  como  asistente  á  la  batalla  de  las  Navas.  No  aparece  así  en  el  nobi- 
lario  del  conde  D.  Pedro,  en  el  que  se  hace  el  elogio  de  este  caballero,  Alfé- 
rez mayor  del  rey  de  León,  D.  Alfonso  IX.  Esta  dignidad  hace  suponer  que 
más  bien  estaría  unido  á  un  soberano  cuya  actitud  fué  tan  diferente  á  la  que 
era  de  esperar  de  un  príncipe  español.  Por  otra  parte,  es  muy  posible  que 
por  aquellos  años  estuviese  en  África,  adonde  pasó  muy  mozo,  como  el 
mismo  Conde  escribió.  Quizá  se  le  confundió  con  su  cuñado  D.  Suero  Téllez 
de  Meneses,  marido  de  D."*  Sancha  Gutiérrez  de  Castro,  el  cual  consta 
hallóse  en  la  Cruzada. 

De  la  Casa  de  Camaño,  una  de  las  más  antiguas  de  Galicia,  se  encon- 
traron en  las  Navas  Fernán  García,  señor  de  la  Casa,  y  su  hermano  Rui  Gar- 
cía, hijos  de  D.  Sancho  García  de  Camaño,  el  que  se  halló  en  la  empresa 

153  11 


Revista  de  Historia 

de  Almería  como  capitán  de  la  nobleza  gallega,  bajo  la  conducta  de  don 
Fernán  Pérez  de  Tava.  El  Arzobispo  los  nombra  en  su  relación  y  consigna 
el  hecho  de  haber  sido  uno  de  estos  caballeros  (Fernán  García)  el  que  de- 
tuvo al  Rey  de  Castilla  cuando,  creyendo  éste  perdida  la  batalla,  quiso  arro- 
jarse á  morir  entre  los  moros.  Rui  García  de  Camaño  casó  en  Castilla  y  fué 
el  tronco  de  la  familia  de  Camacho  en  Andalucía. 

Fué  también  á  la  Cruzada  Diego  López  de  Lemos,  noveno  señor  de  esta 
Casa,  hermano  del  Maestre  de  Santiago  D.  Sancho  Fernández  de  Lemos,  el 
muerto  en  Alarcos,  é  hijo  de  Alonso  López  de  Lemos  y  de  D."*  Mayor  de 
Novoa.  De  éstos  procedieron  los  condes  de  Amarante. 

De  la  Casa  de  Maceda,  de  Limia,  aparece  como  caballero  cruzado  don 
Suero  Yáñez  de  Novoa,  hermano  del  Comendador  de  Calatrava  y  luego 
Maestre  de  esta  Orden,  D,  Gonzalo  Yáñez  de  Novoa. 

Del  linaje  de  Valladares,  D.  Suero  Pérez,  señor  de  Valladares,  á  quien 
dice  el  conde  D.  Pedro  armó  caballero  el  Maestre  de  Calatrava  que  acabo 
de  nombrar;  casó  con  D.^  Estefanía  Ponce  de  Babón. 

De  los  Taveras,  progenitores  de  los  antiguos  marqueses  de  Malagón, 
Gonzalo  Páez  Tavera,  hermano  de  Rui  Páez  Tavera,  á  quien  mató  el  conde 
D.  Enrique  de  Lara. 

De  los  Limas,  los  dos  hermanos  Juan  Fernández  y  Rui  Fernández,  lla- 
mado este  Cadorniz,  de  quien  desciende  el  linaje  de  Cadórniga.  Fueron 
hijos  de  Fernando  Arias  y  de  D.^  Teresa  Bermuis,  hija  del  conde  D.  Bermuis 
de  Trava  y  de  D."*  Teresa  Enríquez,  hermana  ésta  del  rey  de  Portugal  don 
Alonso  Enríquez. 

Según  el  conde  D.  Pedro,  se  halló  en  la  batalla  de  las  Navas,  como  cru- 
zado, Fernán  Pérez  Várela,  llamado  el  del  Capelo,  perteneciente  á  la  anti- 
gua familia  de  su  apellido  en  el  reino  de  Galicia. 

También  concurrieron,  según  Gándara  que  vio  diplomas  muy  antiguos 
que  lo  acreditaban,  D.  Diego  Gómez  Messia,  ricohombre;  Rodrigo  Salgado, 
D.  Sancho  Román  de  Lugo,  asimismo  ricohombre  de  León  y  Montero  Mayor 
de  este  Reino;  el  conde  D.  Rodrigo  Froila,  al  que  también  cita  Argote;  Juan 
Raimúndez  de  Figueroa,  hijo  de  Gonzalo  Pérez  de  Figueroa,  Alférez  del  Em- 
perador D.  Alfonso;  D.  Per  Arias  de  Saavedra,  ricohombre  y  Mayordomo 
de  D.  Fernando  II  de  León,  y  su  hijo  D.  Fernán  Pérez  de  Saavedra. 

Los  caballeros  portugueses  de  que  nos  quedan  memorias  fidedignas 
como  concurrentes  á  la  gran  expedición  guerrera  promovida  por  D.  Alfon- 
so VIII,  son  muchos  y  dignos  de  enumeración  menos  concisa,  por  lo  que 
formarán  eñ  capítulo  aparte. 

J.  Argamasilla  de  la  Cerda. 

154 


y  de  Genealogía  Española. 


CRÓNICA  BIBLIOGRÁFICA 


GABRIEL   MAURA   GAMAZO 

Carlos  II  y  su  Corte.— Tomo  I,  1661-1669.— Madrid,  1911.  (26  por  18 
centímetros.— 656  páginas.  Portada-dedicatoria,  grabada  por  Vaquer,  y 
otros  15  grabados,  heclios  en  los  talleres  del  Instituto  Geográfico.— Sec- 
ción de  Artes  Gráficas). 

«Quien  te  dice  que  no  tiene  política,  escribió  monseñor  Pie,  es  un  tuno 
que  la  tiene  mala  y  que  te  quiere  pervertir»,  por  lo  que  nadie  que  se  estime 
en  algo  y  entienda  de  estas  cosas  incurrirá  en  la  vulgaridad  de  creer  es 
posible  sustraerse  á  lo  que  se  llama  la  influencia  del  medio  y  á  la  obliga- 
ción de  sobreponerse  á  él  y  dominarlo,  para  evitar  el  trastorno  que  supone 
sea  dominado  el  nacido  para  dominar. 

Con  la  sinceridad  del  caballero  y  la  gallardía  de  quien  sabe  lo  que 
quiere  y  quiere  lo  que  debe  querer,  manifiesta  el  señor  Conde  de  la  Mortera 
en  las  páginas  que  siguen  á  la  dedicatoria  al  Jefe  del  Estado  la  razón  de  la 
obra,  el  propósito  que  le  anima,  y  dirige  sus  trabajos,  iluminando  sus  vigi- 
lias, ó  sea  un  fin  poliüco,  en  la  acepción  más  noble  de  este  desacreditado 
vocablo,  porque  es  labor  política,  de  higiene  y  terapéutica  social  escribir 
nuestra  Historia,  documentada,  leal,  imparcialmente.  (Pág.  7.) 

Ya  el  clásico  Rivadeneira,  en  su  áureo  Tratado  contra  lo  que  Nicolás 
Machiavelo  y  los  políticos  deste  tiempo  enseñan,  decía  que  «los  políticos 
son  amigos  fingidos  y  enemigos  verdaderos  y  domésticos,  que  con  beso  de 
falsa  paz  matan  como  Judas,  y  vestidos  de  piel  de  oveja,  despedazan 
como  lobos  el  ganado  del  Señor,  y  con  nombre  y  máscara  de  católicos 
arrancan,  destruyen  y  arruinan  la  fe  católica»,  contribuyendo  no  poco,  á 
pesar  del  generoso  esfuerzo  de  Gracián,  tan  equivocado  concepto  del  arte 
ó  prudencia  de  regir  los  Estados  á  su  menosprecio  y  al  de  la  ciencia  en 
que  se  funda,  y  que  muestra  «las  verdades  y  máximas  cuya  aplicación  al 

155 


Revista  de  Historia 

régimen  de  los  pueblos  los  hace  verdaderamente  felices»,  magna  empresa 
á  cuya  realización  vivimos  todos  obligados,  pues,  como  declaró  el  gran 
Inocencio  III,  ab  ómnibus,  quod  omnes  tangit,  aprobari  debet. 

No  merecería  la  Historia  ser  llamada  maestra  de  la  vida  y  constituir  su 
cultivo  apropiada  ocupación  de  grandes  señores,  si  careciera  de  lo  que 
magnifica  todo  trabajo  humano,  el  fin  altísimo  á  que  se  encamina,  principio 
y  fundamento  de  sus  libres  determinaciones. 

Pasaron  aquellas  hipócritas  teorías  del  arte  por  el  arte,  la  ciencia  por  la 
ciencia,  el  derecho  por  el  derecho,  destinadas  sólo  al  impío  intento  de  negar 
la  concepción  teleológica  de  la  vida  y  de  todo  lo  humano,  convirtiendo  en 
fines  los  que  son  simples  medios,  impidiendo  los  vuelos  generosos  del  espí- 
ritu, burlándose  de  los  que,  como  el  Sr.  Maura  Gamazo,  atentos  á  la  voz 
escuchada  por  el  Lisardo  de  El  desengaño  en  un  sueño,  hacen  labor  diaria, 
continua,  incesante,  amplia,  íntegra,  común,  duradera,  porque  en  el  mismo 
mundo,  aquí,  de  tejas  abajo,  hay  más  que  las  miseriucas  de  los  partidos  y 
las  concupiscencias  desordenadas  de  quienes  los  forman. 

Nada  ha  omitido  el  señor  Conde  de  la  Mortera  para  que  su  obra  resulte 
digna  del  propósito  y  del  nombre  que  honra.  Preparado  convenientemente 
por  la  lectura  y  la  reflexión,  sirviéndose  de  los  poderosos  recursos  de  que 
puede  disponer,  prodigando  desvelos  y  sacrificios,  lo  que  modestamente 
llama  Ensayo  de  reconstrucción  biográfica  será,  más  que  el  bien  dispuesto 
aparato,  la  base  firmísima  sobre  la  que  se  levante  el  majestuoso  edificio  de 
nuestra  Historia  nacional,  en  uno  de  los  períodos  más  educadores  de  ellas; 
que  no  hay  lecciones  como  las  que  por  mano  de  la  tribulación  se  reciben. 

Quince  capítulos  comprende  este  primer  tomo.  Sus  epígrafes  maniñes- 
tan  con  la  claridad  que  resplandece  en  toda  la  obra  el  contenido  de  cada 
uno  de  ellos,  facilitando  su  estudio  la  enumeración  que  se  hace  en  el  índice 
de  las  materias  principales  que  abrazan  y  la  bibliografía  ó  fuentes,  digno 
remate  de  cada  uno  de  ellos.  Todos  llevan  el  sello  de  la  modestia  engran- 
decedora  de  la  obra  limitada  á  biografiar.  El  nacimiento;  El  bautizo;  La 
crianza;  La  muerte  de  Felipe  IV;  La  Junta  de  Gobierno;  Don  Juan  José  de 
Austria;  Nitor,  consejero  de  Estado;  Don  Juan  en  la  oposición;  Nitar, 
inquisidor  general;  El  Rey,  la  Corte;  El  garrote  de  Mallada;  Don  Juan 
fugitivo;  Don  Juan  rebelde;  Don  Juan  faccioso;  La  calda  de  Nitard,  son 
los  sugestivos  epígrafes  de  otras  tantas  magistrales  monografías,  verdade- 
ros cuadros  á  lo  Velázquez,  que  nos  hacen  ver  á  vista  de  ojos  lo  que  fue- 
ron el  último  vastago  de  la  Dinastía  austríaca,  sus  áulicos  y  las  personas  y 
cosas  que  los  rodeaban,  ejerciendo  la  mutua  y  recíproca  acción  de  influir 
y  ser  influidos. 

156 


y  de  Genealogía  Española. 

Después  de  estos  15  capítulos,  que  ocupan  desde  la  pág.  21  á  la  450, 
enriquecen  el  libro  cinco  apéndices,  impresos  en  tipo  menor,  en  los  que  se 
insertan  documentos,  en  su  mayoría  inéditos,  de  importancia  todos  y  de 
singular  rareza  bibliográfica  algunos. 

No  consiente  la  estrechez  de  esta  nota  transcribir  algunas  de  las  frases 
reveladoras  del  hondo  pensar  y  castizo  decir  de  D.  Gabriel  Maura,  en  quien 
parecen  revivir  las  plumas  de  Mendoza  ó  Saavedra  Fajardo.  Bien  se  ve 
cuánto  gusta  de  la  expresión  conceptuosa,  jamás  culterana,  del  autor  del 
Criticón,  el  Político  y  El  comulgatorio. 

Grato  es  leer  se  comienza  la  tarea  «mediante  el  auxilio  de  Dios  y  para 
servicio  de  la  patria»,  que  se  lamentan  «los  vestigios  de  la  mentalidad  pro- 
gresista» y  los  daños  causados  por  «la  astucia  de  los  perversos  con  la  necia 
comphcidad  de  los  buenos.» 

Tal  vez  encuentre  alguien  poco  clárala  frase  de  que  durante  el  siglo  XVIII 
«fraguó  la  nacionalidad  española»  ;'pero  nadie  discutirá  la  exactitud  de  lo  que 
puede  calificarse  de  axioma  histórico:  «Nación  que  no  conoce  su  pasado 
vive  en  constante  incertidumbre,  porque  perdura  y  cunde  la  peste  del  pro- 
gresismo», desconocedora  de  aquella  verdad  proclamada  por  Herculano  de 
que  no  hay  progreso  sin  tradición,  porque  toda  fuerza  dinámica  ha  de 
apoyarse  en  una  fuerza  estática.  Tanto  más  adelantamos  y  con  mayor  segu- 
ridad levantamos  un  pie  cuanto  es  más  firme  y  fija  la  base  en  que  descansa 
el  otro.  Lo  que  hoy  se  nos  ofrece  como  profundos  descubrimientos  de  la 
ciencia  novísima,  los  dos  elementos  ideal  y  real,  que  integran  toda  vida 
humana,  según  Ihering  y  Carie,  por  ejemplo,  no  son  más  que  las  manifes- 
taciones de  los  dos  componentes  humanos,  hijos  de  los  dos  órdenes  irre- 
ductibles del  espíritu  y  de  la  materia  fundidos  por  el  soplo  divino  de  lo 
sobrenatural. 

Esto,  que— importa  decirlo  y  repetirlo— es  lo  que  magnifica  al  hombre 
y  á  sus  cbras,  ha  dictado  los  trozos  más  valientes  de  la  obra  del  Sr.  Maura, 
entre  los  cuales  no  considero  lícito  dejar  de  citar  los  referentes  á  la  muerte 
de  Felipe  IV,  á  la  educación  del  Príncipe,  á  las  condiciones  de  los  gober- 
nantes. Véase  de  qué  magistral  modo  refiere  la  muerte  del  padre  de  Car- 
los II: 

«A  las  cuatro  y  cuarto  de  la  madrugada  del  jueves  17  de  Septiembre 
de  1665,  desligado  de  toda  pompa  mundanal  y  aun  de  todo  afecto  terreno, 
con  majestuosa  serenidad  y  devota  resignación,  entregó  su  alma  al  Rey  de 
la  gloria,  el  que  fué  un  día,  mayor  entre  los  Monarcas  del  orbe,  y  rescató 
equivocaciones  de  Soberano  y  fiaquezas  de  humana  criatura  con  nobles 
virtudes  de  español,  cristiano  y  caballero.»  (Pág.  114). 

157 


Revista  de  Historia 

En  ese  mismo  mes,  cuatro  días  y  sesenta  y  siete  años  antes,  había 
muerto,  también  cristianamente,  su  abuelo  Felipe  II,  arrepintiéndose  de  lo 
que  hizo  en  Aragón,  según  nos  decía  varias  veces  mi  inolvidable  maestro 
D.  Vicente  de  la  Fuente,  más  historiador  que  su  homónimo  D.  Modesto. 

Resplandecen  atractivas  cualidades  en  el  libro  del  Sr.  Maura,  la  cons- 
tancia, perseverancia  mejor  dicho,  «suprema  virtud  del  estadista»,  el  buen 
gusto  seleccionador  y  la  piedad,  el  amor  filiales.  Ni  una  sola  vez  nómbrase 
al  padre,  tan  justamente  querido  como  admirado,  pero  experiméntase  en 
todas  las  páginas  el  bienhechor  amparo  de  su  sombra  y  el  debido  acata- 
miento á  su  mérito,  que  ha  obtenido  ya  «en  breve  tiempo,  los  tres  ascensos 
de  la  gloriosa  y  áspera  carrera:  la  injuria,  la  calumnia  y  el  atentado  perso- 
nal». (Pág.  212.) 

Una  pincelada  bástale  al  Sr.  Conde  de  la  Mortera  para  pintar  la  triste 
situación  á  que  había  llegado  el  concepto  de  la  Realeza,  para  quien  más 
exacto  debiera  tenerle.  Compárese  la  imprudente  frase  de  Carlos  II:  «Los 
Reyes  tienen  á  sus  vasallos,  no  por  amigos,  sino  por  servidores»,  con  la  de 
Alfonso  el  Benigno:  «Reina,  el  nuestro  pueblo  es  libre...  nuestros  subditos 
nos  tienen  reverencia  como  á  Señor,  y  nos  tenemos  á  ellos  como  buenos 
vasallos  y  compañeros.» 

Y  es  que  en  aquellos  tiempos  de  la  Monarquía  Cristiana,  reconociendo 
el  derecho  divino  de  los  Reyes  pudo  escribir  Petrarca:  El  buen  Rey,  servi- 
dor es  del  público.  Pensamiento  que  desarrollado  y  extendido  por  Bossuet 
á  toda  superioridad,  cristalizó  en  este  generoso  aforismo:  Los  ricos  no  tenéis 
entrada  en  la  Iglesia  sino  en  vuestra  calidad  de  servidores  de  lospobres.^ 

Esperando  tener  pronto  la  complacencia  singularísima  de  anunciar  el 
nuevo  tomo  de  Carlos  Segundo  y  su  Corte,  acepte  su  autor  nuestras  felici- 
taciones por  su  nobilísima  empresa,  en  la  que  le  deseamos  los  lauros  que 
merece. 

El  Conde  de  Doña-Marina. 

Marzo  1912. 


158 


V  de  Genealogía  Español". 


MAESTMNZÁS  DE  CABALLEfitA  SÜPffllDAS 


(CONCLUSIÓN) 

Maestranza  de  Antequera.— La  historia  de  la  Maestranza  de  Ante- 
quera está  perfectamente  delineada  en  un  curioso  manuscrito  tratando  de 
ella,  cuyo  original  se  conserva  en  los  archivos  del  Ministerio  de  la  Guerra, 
y  del  cual  he  tomado  todos  los  datos  que  voy  á  transcribir  (1). 

La  ciudad  de  Antequera  tenía  gran  empeño  en  tener  una  Cofradía  ó 
Maestranza,  bien  creándola  ó  renovando  para  esto  la  antigua  Real  Cédula 
de  Felipe  II,  de  6  de  Septiembre  de  1572,  refrendada  de  Juan  Vázquez,  que 
la  ciudad  tenía  en  su  archivo  y  en  la  que  se  probaba  lo  antiguo  que  era  en 
Antequera  la  práctica  délos  ejercicios  de  caballería,  entre  los  que  se  distin- 
guían los  que  ellos  llamaban  follas  y  que  ya  se  conocían  allí  desde  la  con- 
quista de  la  ciudad;  también  encerraba  el  archivo  dicho  dos  Reales  Provi- 
siones, una  de  1571  y  otra  de  1575,  por  las  cuales  se  mandaban  absolver 
de  las  censuras  eclesiásticas  á  los  caballeros  de  Antequera  que  en  los  días 
festivos  de  San  Juan  Bautista  y  de  la  Asunción  habían  lidiado  toros  y  ocu- 
padóse  en  otros  festejos,  lo  que  nos  viene  á  probar,  que  si  era  nuevo  el 
nombre  de  Maestranza,  no  lo  eran  así  los  ejercicios  que  ésta  venía  á  esta- 
blecer, pues  ya  se  ve  que  se  usaban  desde  muy  antiguo  por  la  nobleza 
de  la  ciudad.  Estos  ejercicios  estaban  completamente  olvidados,  principal- 
mente por  la  negligencia  de  los  nobles,  por  lo  que,  como  dice  el  manucristo 
de  referencia,  «compadecidos  algunos  caballeros  procuran  desterrar  una 


(I)  Reglas  |  de  la  Maestranza  de  la  muy  noble  y  muy  |  Leal  ciudad  de  |  Antequera, 
dirigida  con  estatutos  á  el  más  gallardo  \  acierto,  que  asegura  en  el  patrocinio  |  de  María 
Santísima  y  soberana  Princesa  |  con  el  glorioso  apellido  de  \  Los  Remedios,  i  patrono 
esclarecida  de  esta  ilustre  Re  \  pública.  Y  aora  por  elección  de  los  más  |  generosos  y 
nobles  Individuos,  Maestra,  \  Protectora  de  vizarros  intentos,  \  Para  gloria  de  Dios,  Lustre 
de  la  Ciudad  |  Blasón  de  la  Nobleza. 

159 


Revista  de  Historia 

tan  vergonzosa  como  torpe  desidia,  afrenta  del  honor  y  lunar -ofensivo  de 
la  nobleza.» 

Los  caballeros  que  con  más  empeño  procuraron  conseguir  la  reorgani- 
zación de  la  Maestranza,  fueron  los  Sres.  D.  Diego  Chacón  y  Rojas  y  su 
hijo  D.Juan  (1),  que  presentaron  un  memorial  al  rey  D.  Felipe  V  en  que 
representaban  «curf/z  conforme  á  las  leyes  de  la  milicia,  cuan  decente  al 
estado  de  los  nobles,  el  loable  ejercicio  de  los  caballos  que  en  esta  Maes- 
tranza como  escuela  de  Marte  se  aprendía,  no  tanto  con  las  reglas  cuanto 
con  la  experiencia,  sirviendo  de  incentivo  la  emulación  y  de  espuela  el 
honor.» 

Llegado  á  manos  del  rey  D.  Felipe  V  el  memorial  presentado  por  los 
dos  caballeros  mencionados,  mereció  del  Soberano  esta  benigna  respuesta: 

«Por  parte  de  D.  Diego  Chacón  de  Roxas,  D.  Juan  Chacón  de  Roxas  y 
otros  caualleros  de  esa  Ziudad,  se  representó  que  en  ella  auía  la  costumbre 
nmemorial  de  Varias  fiestas,  que  daban  principio  el  día  de  S/  S."  Juan, 
y  S.""  S."  Pedro,  y  proseguían  todos  los  domingos,  hasta  el  mes  de  No- 
viembre que  empezaban  las  lluvias,  que  estas  fiestas  se  llamaban  Follas,  y 
que  se  reducían  á  diferentes  manejos  á  Cauallo  á  la  Gineta,  y  Brida,  de 
Cañas,  Alcancías,  Escaramuzas,  Cabezas,  Sortija,  y  estafermos  en  que  no 
sólo  se  exercitaban  los  Cauallos,  sino  todos  los  Caualleros  en  el  manejo  de 
las  Armas,  y  escuela  de  Cauallos  con  la  qual  estaban  promptos,  para  servir 
á  S.  Mag.'i  como  lo  executaron  el  año  de  1702  quando  los  Ingleses  tomaron 


(1)  Era  D.  Diego  Chacón  y  Rojas,  de  las  familias  más  nobles  y  distinguidas  de  Ante- 
quera, cabeza  de  bando  ó  linaje  en  oposición  á  la  de  Narváez  que  llevaba  la  voz  del  bando 
contrario. 

Don  Diego  era;  hijo  de  D.  Juan  Félix  Chacón  y  Rojas  y  de  D.^  Juana  Merino,  hija  de 
D.  Cristóbal  Merino  y  D.^  Leonor  Delgado  Téllez;  nieto  de  D.  Diego  Chacón  de  Rojas 
y  de  D.^  Ana  Hurtado  de  Mendoza,  hija  de  D.  Gabriel  Hurtado  de  Mendoza  y  D.^  Ana 
Malpica;  bisnieto  de  D.  Francisco  Chacón,  casado  con  D.^  Elvira  de  Torres,  hija  de  Pedro 
Ruiz  Franco  y  D.^  María  de  Torres:  tercer  nieto  de  D.  Fernando  Chacón  de  Rojas,  casado 
con  D.*  Mayor  de  Trujillo,  hija  del  Jurado  de  Antequera  Francisco  Salido  de  Alcoba  y 
de  D.^  María  Duran;  cuarto  nieto  de  Juan  Chacón  de  Padilla,  casado  con  D.^  Inés  de  Rojas, 
hija  de  Martín  de  Rojas  y  de  D.*  Catalina  Téllez;  quinto  nieto  de  Hernando  Chacón,  Al- 
guacil mayor  y  Alférez  del  pendón  de  Antequera,  casado  con  D.^  Elvira  de  Padilla,  y 
aquél,  á  su  vez,  hijo  de  Gonzalo  Chacón,  Alférez  mayor  del  pendón  Real  que  acompañó  al 
Infante  D.  Fernando  de  Aragón,  tío  y  tutor  del  rey  D.  Juan  II  de  Castilla,  á  la  conquista  de 
la  ciudad  de  Antequera  el  año  1410,  desde  cuya  época  asentó  allí  esta  familia. 

Don  Diego  Chacón  de  Rojas,  fundador,  con  su  hijo,  de  la  Maestranza  de  Antequeral 
Señor  de  la  Sierra  del  Codo  y  de  la  Padura,  estuvo  casado  con  D.^  Francisca  Teresa  de 
Aguilar,  hija  de  D.  Antonio  de  Aguilar  Ponce  de  León  y  de  D.^  Inés  Fernández  de  Henes- 
trosa  y  Aguilar,  de  estas  ilustres  Casas  de  Écija.  Don  Juan  Chacón,  hijo  de  aquél,  estuvo 
casado  con  D.^'  Catalina  de  Santisteban  y  fué  padre  de  D.  José,  Marqués  de  Cela,  de  don 
Juan  María  que  sirvió  en  Guardias  españolas  y  de  D.''  Francisca,  Marquesa  de  Caicedo. 

160 


y  de  Genealogía  Española. 


el  Puerto  de  Santa  María,  y  en  los  años  de  704  y  706;  que  se  abisitaron  á 
Málaga,  lo  que  no  pudieran  auer  hecho  de  no  estar  exercitados  en  estos 
exercicios  y  tener  caballos  pronttos,  y  que  auiendo  su  Mag.^*  mandado 
prohibir  el  uso  de  pistolas,  auiendo  cesado  por  esta  razón  los  expresados 
manejos  de  que  resultaba  no  haber  sujetos  práctticos,  y  perderse  la  afición 
á  la  cría  de  cauallos  lo  que  su  Mag.^  por  repetidas  órdenes  modernas  tiene 
mandado  se  cuide,  á  fin  de  conseguir  su  aumento  y  conservación  y  que  para 
que  en  esa  Ziudad  pudiese  aver  abundancia  de  ellos,  y  estar  exercittados, 
y  pronttos  no  sólo  para  qualesquier  urjencias  del  Real  servicio,  así  de  Guerra, 
como  de  fiestas  reales  y  los  Caualleros,  y  sus  Hixos  en  el  manejo  de  las 
armas,  suplicaron  se  sirbiese  concederles  el  uso  de  las  pistolas,  quando 
salgan  á  cauallo;  Y  enterado  el  Rey  de  todo  lo  referido  y  de  lo  demás  que 
la  Junta  de  Caballería  del  Reino  pasó  en  su  real  noticia;  por  resolución  á 
consulta  de  ella  de  5  de  Octtubre  del  año  próximo  pasado  á  benido  su  MagA 
en  conzeder  lizencia  al  referido  D.  Diego  Chacón  de  Roxas,  D.Juan  Chacón 
de  Roxas,  y  á  otros  Caualleros  de  esa  Ziudad  para  que  lleven  pistolas  de 
argón  á  cauallo  quando  balan  á  hacer  los  exercicios  con  la  calidad  de  que 
sólo  sea  y  se  entienda  para  el  acto  de  los  mismos  exercicios  y  con  decla- 
ración de  que  siempre,  que  qualquier  de  estos  caualleros  y  de  los  que  se 
recibieren  para  estas  funciones  de  plaza  llamadas  Follas  fuere  á  cauallo  en 
su  trage  natural  de  Cauallero,  sin  revoso  por  la  calle  á  paseo  público,  se 
entienda  y  deba  entender  como  acto  de  este  exercicio,  sin  que  pueda  ser 
reparo  el  si  rodea  ó  no  para  ir  á  sus  funciones  y  picaderos  en  la  misma 
conformidad  que  se  sirbió  su  Mag.^  concederlo  á  las  hermandades  de  la 
Maestranza  de  las  ziudades  de  Seuilla  y  Granada,  de  cuia  Real  deliberación 
participo  á  V.  S.  de  acuerdo  de  la  Junta  á  fin  de  que  enterado  de  ella,  á  los 
mencionados  Caualleros  no  se  retarde,  poner  en  práctica  este  noble  exer- 
cicio, como  lo  espera  la  Junta  de  su  celo,  por  lo  importante  que  es  á  la 
buena  enseñanza  de  la  jubentud  y  restauración  de  la  cría  y  casta  de  caua- 
llos que  tan  perdida  se  halla. 

»D¡os  guarde  á  V.  S.  m.»  a.s  como  deseo.  Madrid  28  de  Henero  de  1728.  - 
Por  vacante  del  Secretario  Don  Manuel  Ign.»  Montero. =Señor  Don  Juan 
Pacheco  Padilla.» 

Llegada  á  Antequera  la  satisfactoria  Real  orden  que  antecede,  se  junta- 
ron en  casa  de  los  Sres.  D.  Diego  y  D.  Juan  Chacón  de  Rojas,  promovedo- 
res de  la  Maestranza,  todos  los  principales  caballeros  de  la  ciudad,  y 
habiéndose  leído  públicamente  ante  el  corregidor  D.  Juan  Pacheco  de  Padi- 
lla, caballero  de  la  Orden  de  Alcántara,  le  suplicaron  la  hiciese  cumplir  y 
observar.  El  citado  manuscrito  nos  da  noticia  de  todos  los  caballeros  que 
asistieron  á  tan  solemne  acto,  y  que  suponemos  serian  los  primeros  Maes- 
trantes;  fueron  los  siguientes:  D.  Juan  de  Gálvez  y  Segura,  D.  Antonio  de 
Gálvez  y  Aguilar,  D.  Martín  Serón  y  Mancha,  D.  Francisco  Tomás  de  San- 
ie 1  12 


Revista  de  Historia 

tisteban  Alarcón,  D.  Juan  de  Santisteban  Alarcón,  D.  Fernando  Santisteban 
Alarcón,  D.  Antonio  Mansilla  Laso  de  Castilla,  D.  Fernando  Mansilla  Cha- 
cón, el  Marqués  de  la  Peña  de  los  Enamorados,  D.  Pedro  de  Rojas  Cha- 
cón, D.  Francisco  de  Rojas  Chacón,  el  Conde  de  Bobadilla,  D.  Antonio 
Chacón  Manrique  de  Lara,  el  Marqués  de  Villanueva  del  Castillo,  D.  Ramiro 
de  Barnuevo  Chacón  y  Ponce,  el  Conde  de  la  Camorra,  D.  Agustín  de  San- 
tisteban Aguayo,  D.  Jerónimo  de  San  Vicente  y  Guzmán,  el  Marqués  del 
Vado  de  los  Carretos,  D.  José  Barnuevo  Solís,  D.  Pedro  de  San  Vicente  y 
Guzmán,  D.  Lorenzo  de  Godoy  y  Rojas,  D.  Jerónimo  de  Rojas  y  Córdoba, 
D.  José  de  Mancha  y  Argote,  D.  Baltasar  de  Orive,  D.  Alonso  Duran  Soto- 
mayor,  D.  Francisco  y  D.  Pedro  Colarte  y  Aguirre,  D.  Diego  Corona  y  Ro- 
jas, D.  Juan  y  D.  Luis  de  Narváez  y  Godoy,  D.  Gaspar  Carrillo  Orozco,  don 
Pedro  y  D.  Andrés  de  Casasola  Yedros. 

Sometidas  las  reglas  de  Hermandad  que  presentaron  los  iniciadores  á 
la  crítica  de  la  Junta  de  Caballería  del  Reino,  el  Fiscal  de  ella,  teniendo  en 
cuenta  el  informe  del  Corregidor  de  Antequera,  no  las  aprobó,  ordenando 
que  se  rigiera  la  Maestranza  por  las  Ordenanzas  de  la  de  Sevilla,  á  excep- 
ción de  alguno  de  los  capítulos  que  se  dijo  á  dicho  Corregidor  podían  con- 
venir á  la  de  Antequera  su  implantación.  No  tenemos  más  noticias  de  esta 
extinguida  Corporación. 

Maestranza  de  Jaén,— En  Agosto  de  1731,  los  Sres.  Marqués  de 
Cadimo,  caballero  de  Calatrava;  D.  Bartolomé  y  D.  Fernando  de  Gámez, 
sus  hijos;  D.  Cristóbal  de  Vilches,  gentilhombre  de  Cámara  de  S.  M.,  y  don 
Antonio  de  Vilches,  su  hermano;  D.  Fernando  de  Aranda,  caballero  de  Ca- 
latrava; D.José  y  D.  Manuel  dé  Aranda,  sus  hijos;  el  Conde  de  Sevilla  la 
Nueva;  el  Conde  de  Cazalla  del  Rey  y  D.  Diego  Escobedo,  su  hermano;  don 
Fernando  de  Carvajal,  señor  del  Torrejón;  D.  García  Fajardo;  D.  Antonio 
Díaz  de  Ceballos,  caballero  de  Calatrava;  el  Vizconde  de  la  villa  de  los 
Villares,  caballero  de  Santiago,  y  D.  Francisco  Ceballos,  sus  hijos,  todos 
vecinos  de  Jaén,  representaron  á  S.  M.  en  solicitud  de  formar  hermandad  de 
Maestranza,  y  la  Junta  de  Caballería  del  Reino,  á  quien  pasó,  informó  fuese 
denegada  por  el  corto  número  de  sujetos  que,  según  el  presente  estado  á 
que  se  halla  reducida  la  ciudad  de  Jaén,  no  puede  resultar  de  la  Maestranza 
utilidad  alguna...  y  dará  motivos  de  embarazo  con  las  exenciones  que  pre- 
tenderán sus  individuos  á  titulo  de  Maestrantes  (consulta  á  S.  M.  de  20  de 
Noviembre  de  1732,  por  los  Sres.  Arzobispo,  Gobernador  del  Consejo,  don 
Pablo  Villacampa,  D.  Manuel  de  Fuentes  y  D.  Tomás  Melgarejo). 

Maestranza  de  Utrera.— Utrera  también  tenía  su  Maestranza,  que 
había  organizado  por  entonces,  y  á  fines  de  Diciembre  de  1731,  su  Hermano 

162 


y  de  Genealoffía  Española. 


mayor  D.  Benito  de  Ulloa  y  Portillo  (1)  solicitaba  la  aprobación  y  privile- 
gios análogos  á  las  otras  ya  aprobabas,  y  aunque  la  solicitud  pasó,  de  orden 
del  Rey,  á  la  Junta  de  Caballería  en  19  de  Enero  de  1732,  parece  no  fué 
tomada  en  cuenta  ni  se  resolvió  nada  en  el  particular. 

En  esta  época,  según  uno  de  los  documentos  oficiales  de  Maestranzas 
que  he  revisado,  sólo  se  hallaban  formadas  desde  que  se  estableció  la  Junta 
de  Caballería,  y  á  consulta  de  ella,  las  de  Sevilla,  Granada,  Antequera  y 
Carmona. 

Maestranza  de  Jerez  de  la  Frontera.— Como  quiera  que  tengo 
propósito  de  publicar  un  artículo  especial  para  reseñar  todo  lo  que  atañe  á 
la  caballería  jerezana,  y  allí  publicaré  más  al  pormenor  las  noticias  que  he 
hallado  de  la  Maestranza  de  Jerez,  para  completar  el  cuadro  de  estos  insti- 
tutos de  nobleza  diré  aquí  que  la  iniciativa  de  su  erección  partió  de  D.  Fe- 
lipe de  Zarzana  Spínola,  Veinticuatro  de  su  Ayuntamiento,  diputado  de 
fiestas  (2)  que  había  sido  diferentes  años,  que  pidió  la  erección  de  Maes- 
tranza, al  igual  de  la  de  Sevilla,  en  12  de  Octubre  de  1738,  y  fué  ordenada 
su  formación  por  decreto  de  la  Junta  de  Caballería  del  Reino  de  3  de  Julio 
de  1739,  quedando  más  adelante  aprobada  la  elección  hecha  por  la  nobleza 
de  Jerez  para  Hermano  mayor,  en  el  iniciador,  el  2  de  Diciembre  del  mismo, 
y  por  otras  disposiciones  se  les  concedió  el  uso  de  pistolas  para  los  ejerci- 
cios, fiestas  de  toros  y  demás  privilegios,  que  obtuvieron  las  Maestranzas 
existentes  hasta  entonces. 

Maestranza  de  Palma  de  Mallorca.— También  la  nobleza  mallor- 
quína intentó  tener  su  Maestranza  de  Caballería,  estimulada  sin  duda,  por  la 
de  Valencia  que  acababa  de  crearse,  á  cuyo  fin  se  reunieron  en  15  de 
Mayo  de  1758  los  Sres.  D.  Ramón  de  Puigdorfila,  D.  Jaime  Brondo,  don 


(1)  Don  Benito  de  Ulloa  Portillo,  alcalde  por  el  estado  noble  de  Utrera  y  promovedor 
de  la  reconstitución  de  la  Maestranza  de  ella,  era  entusiasta  de  estos  ejercicios,  distinguién- 
dose en  el  juego  de  alcancías  y  manejo  de  caballos,  en  competencia  con  el  Marqués  de  las 
Cuevas  del  Rey.  Eran  liermanos  de  aquél,  D.  Alonso  de  Ulloa,  alguacil  mayor  de  la  justicia; 
D.  Pedro,  D.  Diego  de  Ulloa,  alcalde  por  el  estado  noble,  D.  Mateo  y  D.  Martin  (padre  éste 
de  dos  caballeros  de  Calatrava,  D.  Benito  y  D.  Pedro  de  Ulloa),  todos  hijos  de  D.  Pedro  de 
Ulloa,  que  era  natural  de  las  Cabezas  de  San  Juan,  y  casado  en  Utrera  con  D.^  Maria  de 
•Andino,  iiija  de  D.  Pedro  Andino  y  Palacios  y  D.*  Antonia  de  Coria  y  Castillo,  y  nietos  de 
D.  Alonso  de  Ulloa,  natural  de  Sanlúcar  de  Barrameda,  casado  con  D.=*  Ana  de  la  Rosa,  que, 
viuda,  contrajo  segundas  nupcias  con  el  capitán  D.  Alonso  Álvarez  de  Bohorques,  abuelos 
del  célebre  D.  Antonio  Álvarez  de  Bohorques,  teniente  general  de  los  Reales  Ejércitos, 
sargento  mayor  de  las  Reales  Guardias  de  Corps  y  comendador  de  Mohernando  en  ia 
Orden  de  Santiago. 

(2)  Director  que  se  nombraba  para  los  manejos  que  hacía  la  nobleza  en  la  plaza 
del  Arenal,  en  las  carnestolendas,  ocasiones  de  festejos  reales  y  de  los  patronos  de  la 
ciudad. 

163 


Revista  de  Historia 

Antonio  de  Salas,  D.  Gaspar  de  Villalonga,  D.  Francisco  DesbrulI  y  Sureda, 
el  Marqués  del  Reguer,  D.  Baltasar  Serra  y  Brondo,  D.  Tomás  Burgués 
Zaforteza,  el  Marqués  de  Campofranco,  D.  Ramón  de  Villalonga  y  don 
Francisco  Sureda  de  San  Martí  y  Cotoner,  caballeros  naturales  y  vecinos 
de  la  ciudad  de  Palma  de  Mallorca,  para  establecer  con  el  permiso  de 
S.  M.  la  Maestranza  en  este  Reino  y  habilitar  la  juventud  al  ejercicio  de 
montar  á  caballo  é  inclinarla  y  disponerla  al  servicio  del  Rey:  á  cuyo 
efecto  nombraron  á  los  Sres.  D.  Gaspar  de  Villalonga,  D.  Francisco  Des- 
brulI, D.  Baltasar  Serra,  D.  Francisco  Sureda  y  D.  Tomás  Burgués  Zaforteza 
para  que  en  vista  de  las  Constituciones  y  gobierno  de  las  Maestranzas  de 
Sevilla  y  Valencia  dispusiesen  los  medios  que  les  pareciese  conveniente 
para  el  gobierno  de  la  de  Palma.  Una  vez  hecho  el  estudio  presentaron 
unas  Ordinaciones  de  las  cuales  existe  un  ejemplar  manuscrito  en  los 
Archivos  de  Guerra  (1). 

El  día  28  de  Octubre  de  1758  se  volvieron  á  reunir  todos  los  caballeros 
arriba  expresados  y  otorgaron  poder,  ante  el  escribano  José  Bernad,  á 
favor  del  Sr.  D.Juan  DespuigyDameto  (2),  caballero  de  la  ciudad,  ausente 
de  Palma  al  servicio  de  S.  M.,  que  residía  en  la  Corte,  para  que  pudiese 
comparecer  ante  S.  M.  ó  en  el  Supremo  Consejo  Real  ú  oficina  donde 
correspondiese,  y  alli  pida,  procure,  solicite,  suplique  y  consiga  de  la 
Real  clemencia  el  permiso  de  establecer  en  este  su  Reino  la  Maestranza 
como  en  otras  ciudades  principales  de  sus  Dominios  se  hallan  estableci- 
das. En  vista  de  este  amplio  poder,  el  Sr.  Despuig  presentó  la  siguiente 
instancia  á  S.  M: 


(1)  Depósito  de  la  Guerra.  Archivo  —  Expedientes  antiguos;  leg.  37  núm.  7.  Sobre  el 
proyecto  de  crear  una  JVlaestranza  de  Caballería  en  Palma  de  Mallorca. 

(2)  Don  Juan  Despuig  y  Dameto,  en  quien  sus  paisanos  delegaron  la  Comisión  de 
gestionar  la  creación  de  la  Maestranza  de  Palma  de  Mallorca,  que  fué  luego  Conde  de 
Montenegro  y  de  Montero  y  caballero  de  la  Real  y  distinguida  Orden  de  Carlos  III,  nació 
en  Palma  y  fué  bautizado  el  24  de  Diciembre  de  1735,  era  hijo  de  D.  Ramón  Despuig  y 
Cotoner,  coronel  de  Dragones,  caballero  de  la  Orden  de  Calatrava,  y  de  su  sobrina  y  mujer 
D.*  Maria  Dameto  y  Sureda,  hija  de  D.  Antonio  Dameto  y  Togores  y  de  D.^  María  Sureda 
de  San  Martí  y  Zaforteza;  nieto  de  D.  Juan  Despuig,  gentilhombre  de  Cámara  de  S.  M.  y 
de  D.^Juana  Cotoner  y  Sureda,  hija  de  D.  Francisco  Cotoner,  caballero  de  la  Orden  de 
Santiago  y  de  D.*  Magdalena  Sureda;  bisnieto  de  D.  Ramón  Despuig,  conde  de  Montene- 
gro y  de  D.^  Melchora  Ram  de  Montoro  Martínez  de  Marcilla,  condesa  de  Montoro,  hija 
de  D.  Lorenzo  Ram  de  Montoro  Martínez  de  Marcilla,  Lugarteniente  y  Capitán  General 
del  Reino  de  Mallorca  y  de  D.^  Magdalena  Ram  de  Montoro  y  tercer  nieto  de  D.  Ramón 
Despuig  y  D.^  Ana  de  Rocaberti  su  primera  mujer,  todos  ellos  de  las  principales  Casas  de 
Mallorca  y  emparentados  con  su  primera  nobleza.  (A.  H.  N.  Orden  de  Carlos  III,  expe- 
diente núm.  114.) 

164 


y  de  Genealogía  Española. 


t 
Señor. 

«D.Juan  Despuig  y  Dameto:  Natural  del  Rey  no  de  Mallorca,  como 
Apoderado  de  los  electos  por  los  Cavalleros  más  ancianos  de  aquel  Reyno 
para  el  fin  que  se  expresará  adelante,  á  los  R.»  P.»  de  V.  M.  con  el  más 
profundo  rendimiento  dise:  Que  deseando  se  Instruya  y  habilite  la  noble 
jubentud  Mallorquína,  en  el  Manejo  de  Caballo,  y  Armas,  para  que  con 
más  azertado  explendor  se  pueda  emplear  en  el  R.'  servicio:  acordaron  se 
formase  (si  fuese  del  agrado  de  V.  M.)  una  esquela,  ó  Maestranza  en  la 
Ciudad  de  Palma,  Capital  de  aquel  Reyno:  á  cuyo  fin  eligieron  cinco 
Cavalleros  naturales  para  que  teniendo  presentes  las  ordenanzas  de  las  de 
Sevilla  y  Valencia  dispusieran  las  más  oportunas  á  las  circunstancias  del 
País;  Los  quales  en  Cumplimiento  de  su  encargo  formaron  las  que  humil- 
demente exponen  á  los  R.s  P.s  de  V.  M.  y  siendo  este  el  medio  más  propor- 
cionado de  fomentar  en  la  Juventud  el  amor  á  las  Armas  y  de  empeñarla 
en  servicio  de  el  estado,  mayormente  en  las  vrgencías  de  la  Guerra. 

>SupcoA.  V.  M.  rendidamente  en  nombre  de  la  Nobleza  de  la  Isla,  y 
reyno  de  Mallorca,  se  digne  de  concederla  su  Real  Permiso,  para  la  forma- 
ción de  la  Maestranza  vajo  las  Ordenanzas  que  presentan  en  lo  que  no 
hubiese  yncombeniente;  el  uso  de  la  Plaza  del  Borne,  para  sus  funciones 
públicas;  el  del  Picadero  para  el  exercicio  ordinario;  y  la  Poderosa  Pro- 
tección de  V.  M.  para  su  Honor,  haumento  (sic),  y  felicidad.  Así  lo  espera 
de  la  Clemencia  de  V.  M.  D."  Juan  Despuig  y  Dameto.» 

Esta  solicitud  se  informó  favorablemente  por  la  Junta  de  Caballería  del 
Reyno  que  dijo  así: 

"D.njuan  Despuig  y  Dameto  natural  del  Reyno  de  Mallorca.  Con 
poder  original  que  presenta  de  diferentes  Cavalleros,  vecinos  de  la  Ciu.^i  de 
Palma,  Capital  de  aquel  Reyno,  solicita  el  permiso  para  el  extablecimiento 
de  vna  Maestranza  de  Cavallería,  á  fin  de  que  instruiéndose  su  noble 
juventud  en  el  manejo  de  las  Armas,  y  Cavallos,  se  halle  mas  proporcio- 
nada en  las  ocasiones  que  ocurran  del  servicio  de  V.  M. 

*Las  Maestranzas  de  Sevilla  y  Granada,  que  tuvieron  igual  principio, 
sirvieron  de  estímulo  á  las  de  Ronda,  y  Valencia  para  igual  solicitud;  en 
todas  ellas  se  emplean  sus  naturales  en  un  laudable  exercicio,  por  cuya 
razón  se  cree  el  pensamiento  de  los  de  Mallorca  digno  de  la  protección 
de  V.  M.  como  solicitan,  en  cuyo  caso  se  podran  arreglar  las  Ordenanzas, 
con  todos  los  Artículos,  que  deben  observar.» 

Sin  firma  y  un  poco  más  abajo  y  al  margen:  «£"/  Rey  viene  en  ello=». 

Las  Ordinaciones  que  se  presentaron  constan  de  quince  capítulos.  El 
primero  dice  que  para  afianzar  el  acierto  elige  por  Patrón  la  Maestranza  al 

165 


Revista  de  Historia 

invicto  Mártir  de  Cristo  el  Señor  San  Jorge:  cuya  cruz  (que  es  roja  en  campo 
blanco)  será  siempre  divisa  y  sello  de  la  Maestranza.  El  capítulo  segundo 
trata  de  las  elecciones,  oficios  y  empleos.  El  tercero,  del  Presidente.  El 
cuarto,  del  Asistente.  El  quinto,  del  Archivero.  El  sexto,  del  Director  de 
fiestas.  El  séptimo,  del  Director  de  Plazas.  El  octavo,  del  Tesorero.  El 
noveno,  del  Fiscal.  El  décimo,  de  los  Cuadrilleros.  El  undécimo,  del  Secre- 
tario. El  duodécimo,  de  la  Junta  ordinaria.  El  capitulo  trece,  de  la  Junta  y 
modo  de  recibimiento.  El  catorce,  de  las  fiestas  y  ejercicios.  En  el  capítulo 
quince  se  trata  de  los  uniformes.  En  todos  estos  capítulos  se  disponen, 
entre  otras  cosas,  que  cada  año  se  obsequiase  á  su  Patrón  con  una  solemne 
fiesta:  que  los  Maestrantes  deben  jurar  en  manos  del  Sr.  Presidente  el 
Misterio  de  la  Inmaculada  Concepción:  que  haya  tres  días  de  picadero  á  la 
semana:  que  cada  tres  meses  haya  de  haber  ensayo  de  correr  parejas, 
lanzas,  sortijas,  juegos  de  cabezas  ú  otra  cualquiera  habilidad,  el  día  que  le 
pareciera  al  Sr.  Presidente:  que  el  día  del  cumpleaño  de  S.  S.  M.  M.  se 
haga  una  fiesta  á  caballo  en  la  plaza  del  Borne;  que  las  Juntas  sean'  en  el 
Real  convento  de  S.  Francisco  de  Asís,  en  la  pieza  que  para  ello  hay 
destinada. 

El  artículo  8.°  del  capítulo  XIII  dispone  que  «el  caballero  que  desease 
entrar  de  Maestrante  debía  presentar  un  memorial,  que  entregaría  al  archi- 
uero  con  el  escudo  con  los  cuatro  cuarteles  de  sus  armas  y  las  fees  de  bau- 
tismo de  su  padre,  madre,  cuatro  abuelos  y  la  suya»;  pero  si  fuese  caballero 
de  alguna  de  las  cuatro  Órdenes  militares  ó  de  la  de  San  Juan,  le  bastaría 
presentar  un  certificado  de  serlo.  El  Presidente  nombraría  varios  caballeros 
que  hiciesen  las  informaciones,  con  declaración  de  testigos  conducentes  á 
averiguar  las  circunstancias  del  pretendiente  y  su  familia,  no  permitiéndose 
el  ingreso  á  quien  no  fuese  caballero  ó  ciudadano  militar  por  sus  cuatro 
cuartos. 

El  uniforme  que  disponían  las  Ordinaciones  para  los  Maestrantes  era  el 
siguiente:  de  grana  ó  paño  fino  encarnado,  casaca  y  calzón  galoneado  de 
oro,  con  galón  ancho,  mosquetero  y  un  pequeño  galón  al  canto;  botonadura 
y  dragona  de  oro;  chupa  y  vueltas  de  paño  fino  blanco,  igualmente  galo- 
neado; sombrero  con  galón  de  oro,  mosquetero  y  cucarda  encarnada;  boti- 
nes de  cordobán  negro,  con  cadenilla  y  botón  de  metal  dorado;  las  espue- 
las doradas,  con  su  guardapolvo;  tapafundas  y  mantillas,  para  los  caballos, 
de  grana  ó  paño  fino  encarnado,  igualmente  galoneado. 

Hasta  aquí  los  datos  que  tenemos  nosotros  de  este  serio  intento  de  crear 
una  Maestranza  en  Palma  de  Mallorca;  que  el  proyecto  fué  bien  recibido  y 
mereció  la  aprobación  de  S.  M.,  no  nos  puede  caber  duda,  visto  el  informe 

166  * 


y  de  Genealogía  Española. 

más  arriba  copiado.  ¿Cómo  no  llegó  á  consolidarse?...  No  podemos  dar  una 
contestación  categórica  con  los  datos  que  hoy  poseemos;  quizás  más  ade- 
lante podamos  completar  este  ligero  bosquejo  de  historia  de  las  Maestran- 
zas que  en  su  día  tuvieron  vida  ó  de  aquellas  otras  que  se  intentaron  crear, 
y  de  las  cuales  no  queda,  hoy,  más  recuerdo  que  algunos  polvorientos 
legajos  perdidos  en  el  rincón  de  un  Archivo. 

Para  terminar  este  ya  largo  artículo,  y  como  epílogo,  diré  que  en  informe 
que  dio  el  Consejero  de  Guerra  D.  Miguel  de  Gálvez  el  21  de  Marzo 
de  1786  (1)  á  una  Memoria  sobre  la  decadencia  de  las  castas  de  caballos, 
los  medios  de  restablecerias  y  las  utilidades  que  resultarían,  escrita  por  don 
Pedro  Pablo  Pomar  (que  solicitaba  licencia  para  imprimirla  y  le  fué  negada 
entonces),  recomendada  al  Conde  de  Floridablanca  por  la  Real  Sociedad 
Aragonesa,  á  la  que  pertenecía  aquél,  demostraba  la  poca  solidez  de  la 
Memoria,  que  contenía  algunos  errores  substanciales  y  la  siguiente  frase 

que  nos  interesa  para  este  asunto que  uno  de  los  medios  de  promover 

la  abundancia  de  caballos  seria  si  se  precisase  á  la  Nobleza  de  el  Reino 
tuviesen  armas  y  caballos  para  montar,  sobre  cuyo  pensamiento  y  de  que 
se  alistasen  en  Maestranza  ó  en  especie  de  Milicias  montadas,  por  provin- 
cias, hay  expediente  principiado  en  el  Consejo  de  Guerra,  añadiendo  más 
adelante  que  la  Sala  de  Gobierno  del  Consejo  de  Guerra  había  dirigido 
hasta  entonces  este  importante  ramo,  despachando  los  asuntos  con  expe- 
dientes á  modo  instructivo  en  las  causas  de  denuncias,  sin  permitir  pleitos 
ni  litigios  que  habían  producido  muchos  males  en  el  tiempo  de  la  delega- 
ción, ó  sea  en  el  que  funcionó  la  Junta  de  Caballería  del  Reino  (2).  El  plan 
á  que  se  refiere  Gálvez  no  debió  pasar  de  proyecto,  pues  no  hemos  encon- 
trado en  nuestras  investigaciones  rastros  del  mismo;  podemos,  pues,  afir- 
mar, casi  con  seguridad,  que  no  existieron  más  Maestranzas  de  Caballería 
en  el  siglo  XVIII  que  las  que  ligeramente  hemos  reseñado. 

luAN  Moreno  de  Guerra. 


(1)  Archivo  Histórico.  Estado,  leg.  3.245. 

(2)  En  un  Inventario  antiguo  de  papeles  del  Secretario  de  la  Real  Junta  de  Obras  y  Bos- 
ques (Arch.  Hist.,  Estado,  leg.  4.824-1),  el  legajo  núm.  113  se  refiere  á  Xa  Junta  de  Caballería 
del  Reino.— Su  establecimiento  y  extinción:  Ordenanzas  con  nuevas  adiciones.  Años  1725 
á  1762.  Desconocemos  hoy  el  paradero  de  estos  papeles,  aunque  fuimos  á  Palacio,  donde 
presumíamos  se  hallaran. 

167 


Revista  de  Historia 


SAN  MIGUEL  DE  F0CE5 


CASA-HOSPITAL  DE  LOS  CABALLEROS  DE  LA  ÍNCLITA  ORDEN  DE  SAI  JUAN  DE  JERUSALÉÍÍ 

A  un  kilómetro  de  Ibieca,  pueblo  de  la  provincia  de  Huesca,  y  distante 
cuatro  horas  al  Este  de  la  capital,  está  el  delicioso  valle  que  aun  conserva 
el  nombre  del  antiguo  castillo  y  pueblo  de  Poces  que  ocupaba  su  centro. 

Poces  puede  considerarse,  sin  temor  á  caer  en  exageración,  como  uno 
de  los  sitios  más  fértiles  y  pintorescos  de  aquella  comarca  aragonesa;  donde 
la  naturaleza  ostenta  sus  galas  en  las  cuatro  estaciones  del  año.  Tapizado 
el  suelo  con  la  diversidad  de  tonos  de  sus  verdes  prados;  bordadas  sus 
márgenes  con  la  variedad  de  flores  silvestres,  desde  la  humilde  violeta  hasta 
el  fragante  tomillo  y  espliego  de  sus  tozales  y  la  renombrada  salvia  de  sus 
alturas,  hace  un  contraste  admirable  con  las  sombras  que  proyectan  las 
encinas  y  olivos,  que  en  artístico  desorden  se  alzan  majestuosos,  preten- 
diendo formar  con  las  negruras  de  sus  sombras  fantásticos  espectros  que 
recuerden  sus  antiguos  moradores,  marchando  en  desorden  á  sembrar  el 
espanto  con  su  bélico  furor... 

En  el  centro  de  aquel  valle  álzase  aún  una  peña,  sostén  que  fué  un  día 
de  castillo  roquero,  en  torno  del  cual  hubo  un  pueblo  cuyo  origen  se  perdía 
en  el  tiempo  de  los  ilergetes;  pueblo  que  habitado  después  por  los  moros, 
pasó  á  ser  de  nuevo  de  los  cristianos  en  el  reinado  de  Sancho  Ramírez,  el 
cual  lo  dio  en  honor  á  uno  de  sus  caballeros,  que  desde  entonces  se  llama- 
ron él  y  sus  sucesores  los  señores  de  Foces. 

Un  cielo  alegre  sirve  de  rico  pabellón  á  este  paraje,  cuyos  bordes  por 
el  Norte  se  pierden  en  las  últimas  estribaciones  del  Guara,  mientras  que  á 
manera  de  rico  marco  le  circundan  por  los  restantes  puntos  cardinales 
pequeños  cerros  que  aun  conservan  los  nombres  de  Peña-mora,  Marrotilla, 
Tiñaruelos  y  otros. 

168 


y  de  üenealogia  Española. 

Encuentra  ahora  el  viajero  piedras  labradas  esparcidas  por  aquellos 
campos,  que  nos  hablan  de  la  sólida  construcción  de  aquel  castillo,  morada 
un  día  de  Ortiz  de  Poces,  caballero  fidelísimo  de  Alfonso  el  Batallador, 
quien  con  otros  nobles  prestaron  juramento  de  fidelidad  en  Sariñena  al 
testamento  que  hizo  en  aquella  villa  el  monarca  aragonés.  De  este  castillo 
salió  con  su  gente  en  1205  D.  Atho  de  Poces  cuando  fué  á  Jaca  acompa- 
ñando á  su  monarca  para  avistarse  éste  con  el  Rey  de  Inglaterra.  En  este 
castillo  descansó  el  mencionado  D.  Atho  de  Poces  cuando  regresó  victo- 
rioso en  1211  de  la  toma  de  Adamur,  Castelsolit  y  Sertella,  en  Valencia. 

Nos  haríamos  pesados  si  nos  detuviéramos  en  ir  reseñando  los  seño- 
res de  Poces,  que  desde  la  apartada  mansión  de  su  honor  salían  con  sus 
mesnadas  á  tomar  parte  muy  activa  en  los  acontecimientos  de  su  tiempo; 
pero  su  historia  está  tan  hermanada  con  la  de  Aragón  y  hasta  con  la  de 
España,  que  esto  mismo  nos  dispensa  de  tan  ardua  empresa.  Aquellos  caba- 
lleros del  escudo  bermejo  con  las  cinco  hoces  de  plata  en  sautor,  fueron 
muy  conocidos  en  las  Navas  de  Tolosa,  en  las  conquistas  de  Mallorca  y  de 
Granada  y  en  su  fiel  adhesión  á  los  reyes  aragoneses,  en  especial  á  don 
Jaime  el  Conquistador. 

Pero  hubo  un  momento  que,  según  la  tradición,  el  Sr.  de  Poces  formó 
grupo  con  los  descontentos  con  el  Rey  Cogulla,  y  sus  censuras  llegaron  tam- 
bién á  la  Real  Cámara  de  Ramiro  II,  por  cuanto  entre  los  quince  decapitados 
para  la  ejemplar  Campana  de  Huesca  se  contó  á  D.  Ramón  de  Poces,  siendo 
sepultado  su  acéfalo  cadáver  juntamente  con  los  de  los  otros  catorce  deca- 
pitados, en  el  templo  de  los  Sanjuanistas  de  Huesca,  que  estaba  próximo  al 
Palacio  Real  (1).  Esto  sucedía  el  año  1136,  y  las  crónicas  de  Aragón  nos 
hablan  de  que  el  año  1208  D.  Eximino  de  Poces  daba  á  la  Orden  militar  de 
San  Juan  de  Jerusalén  el  castillo  de  Poces  en  que  vivía  y  la  villa  que  estaba 
contigua  y  que  llevaba  el  mismo  nombre,  cuya  donación  la  hacía  para  que 
dichos  caballeros  levantaran  allí  un  hospital  con  su  templo  en¡  honor  de 
San  Miguel  Arcángel,  cediéndoles  además  dicho  los  derechos  que  tenía 
sobre  los  pueblos  de  Coscullano,  Loscertales  y  Huerto,  mas  las  décimas 
de  Yebra  y  Villanueva,  imponiéndoles  la  obligación  de  poner  en  dicho  hos- 
pital un  comendador  y  13  frailes  presbíteros,  uno  de  ellos  con  título  de 


(1)  Al  derribarse  el  citado  convento  de  San  Juan  de  Jerusalén,  de  Huesca,  para  hacer  la 
actual  plaza  de  toros,  se  destruyeron  los  sepulcros  que  contenían  los  restos  de  estos  caba- 
lleros, y  se  observó  que  en  ninguno  estaba  el  cráneo;  de  aquellos  sepulcros  sólo  se  con- 
serva uno  convertido  en  abrevadero  en  la  plaza  de  lo  que  fué  cuartel  de  Caballería  en 
Huesca.  La  Historia  puede  estar  agradecida  del  celo  que  desplegó  entonces  Huesca  por 
conservar  estos  monumentos  arqueológicos  é  históricos. 

169 


Revista  de  Historia 

Prior,  y  además  les  obligaba  á  que  todos  los  años  vistiesen  á  13  pobres  el 
día  de  San  Miguel. 

Deteniéndonos  á  indagar  la  causa  que  pudo  mover  á  D.  Eximino  á  hacer 
tal  concesión,  pudo  ser  el  recuerdo  de  la  trágica  Campana  de  Huesca  y  los 
hospitalarios  de  San  Juan  dejerusalén  que  incesantemente  rogaban  á  Dios 
al  lado  de  las  cenizas  de  sus  antepasados;  como  pudo  ser  también  un 
remedo  de  la  conducta  del  gran  batallador  Alfonso,  que  en  su  último  testa- 
mento les  dejaba  herederos  de  la  tercera  parte  de  su  reino. 

Es  innegable  que  la  ínclita  Orden  militar  de  San  Juan  de  Jerusalén  en 
aquellos  tiempos  se  había  captado  las  simpatías  de  los  Pontífices,  de  los 
Reyes  y  de  los  magnates  de  todos  los  países;  y  donde  mayor  preponderan- 
cia tuvo  fué  en  Aragón,  desde  que  Ramón  Berenguer  hizo  en  1141  la  famosa 
concordia  con  el  Maestre  de  esta  Orden,  cediendo  el  primero  á  éste,  ade- 
más de  cuanto  tenían  en  Zaragoza,  Huesca,  Barbastro  y  Calatayud,  un 
vasallo  de  cada  ley  con  sus  casas,  heredades  y  tributaciones  en  cada  villa 
ó  pueblo  que  se  ganase  de  los  moros;  y  D.  Eximino,  imitando  á  sus  monar- 
cas, se  desprendiera  de  su  residencia  en  favor  de  los  Sanjuanistas,  para 
perpetuar  de  esta  suerte  su  memoria.  Que  esta  donación  fué  de  trascenden- 
cia suma  para  los  caballeros  hospitalarios,  salta  á  la  vista  con  sólo  re- 
cordar que  Poces  estaba  en  el  camino  que  conducía  desde  Huesca  por  Alca- 
lá (del  Obispo)  para  pasar  por  Casbas  en  dirección  á  Alquezar,  donde 
podían  tener  su  cuartel  general  para  escoltar  á  los  caminantes,  recoger  los 
enfermos  ó  heridos  que  hubiera  por  dicho  camino,  ya  tender  á  la  seguridad 
personal  de  los  habitantes  de  aquellos  contornos. 

Al  ser  cedido,  pues,  el  castillo  de  Poces,  respetáronle  los  nuevos  posee- 
dores donde  se  establecieron,  levantando  el  nuevo  edificio  á  unos  cien  metros 
al  Sur,  en  posesiones  que  eran  propiedad  de  D.  Eximino.  Á  esto  obedece 
que  la  parte  Norte  del  nuevo  edificio  no  contara  con  fortificación  como  la 
tenían  los  otros  flancos,  pues  estaba  protegida  por  el  castillo,  y  algunos 
ancianos  de  Ibieca  recuerdan  aún  haber  oído  decir  que  se  comunicaban 
estos  dos  edificios  por  un  camino  subterráneo. 

Situado  el  nuevo  edificio  en  la  parte  alta  del  camino  que  conducía  á 
Casbas,  tenía  un  doble  cuerpo  de  murallas,  defendidos  los  ángulos  por 
torres  almenadas,  que  se  elevaban  á  doble  altura  que  las  murallas. 

El  templo,  que  es  lo  único  que  se  conserva  en  pie,  ocupaba  el  centro  del 
edificio,  llegándose  á  él  por  dos  pasadizos  de  arco.  Al  lado  izquierdo, 
entrando,  estaban  las  habitaciones  del  Comendador,  que  se  comunicaban 
por  ancha  galería  interior  con  el  convento  y  torre  del  homenaje,  en  cuyo 
segundo  cuerpo  estaban  las  campanas,  de  pequeñas  dimensiones.  Al  lado 

170 


y  de  Genealogía  Española. 

derecho  y  dentro  de  la  primera  muralla  estaba  la  hospedería,  y  contiguo  á 
ésta  las  otras  dependencias  que  iban  rodeando  al  templo. 

De  todos  estos  compartimientos  sólo  resta  la  cimentación,  y  no  toda, 
por  medio  de  la  cual,  á  fuerza  de  grandes  trabajos  y  excavaciones,  se 
puede  tener  una  idea  remotísima  de  lo  que  fué  el  suntuoso  hospital  de 
Foces,  hoy  convertido  en  esparcidos  restos,  y  no  pasará  mucho  tiempo  sin 
que,  vengan  á  manera  de  fúnebre  crespón,  á  cubrir  los  muros  desplomados 
de!  actual  templo,  del  que  nos  vamos  á  ocupar  á  continuación. 

Gregorio  García  Ciprés. 


(Se  continuará.) 


171 


Revista  de  Historia 


Meirias  Se  los  selores  Goniles  fle  Lerii. 


Tal  es  el  título  de  un  curioso  manuscrito  de  60  páginas  en  4°,  incluido 
en  el  tomo  II  de  Papeles  varios,  que  el  benemérito  P.  José  de  Moret  formó 

con  el  resultado  de  sus  investigaciones 
en  los  archivos  de  iglesias  y  monas- 
terios de  Navarra  para  levantar  el  in- 
mortal monumento  de  sus  Anales.  Cons- 
ta de  quince  capítulos,  escrito  todo  él 
de  muy  buena  letra,  mejor  que  la  de 
Moret,  y  es  de  creer  que  el  sabio  ana- 
lista se  sirvió  del  mismo,  ya  por  la  in- 
dicada circunstancia  de  haberlo  incluido 
entre  sus  apuntes,  ya  también  porque 
en  una  de  sus  páginas  se  nota  una  co- 
rrección hecha  de  su  mano.  Aparece 
dedicado  al  Excmo.  Sr.  D.  Antonio 
Martín  Álvarez  de  Toledo  y  Beaumont, 
noveno  Duque  de  Alba,  décimo  Conde 
de  Lerín,  octavo  Duque  de  Huesear, 
etc.,  y  trae  la  fecha  de  Lerin,  14  de  Julio  de  1702,  sin  nombre  de  autor. 
Este  último  detalle  y  la  confesión  que  hace  en  la  misma  dedicatoria  de 
haberle  sido  encomendada  por  su  Mecenas  la  contaduría  de  la  villa  de  Alba 
de  Tormes  y  más  tarde  la  Alcaldía  mayor  de  la  villa  y  condado  de  Lerín, 
con  el  encargo  de  reconocer  y  arreglar  los  papeles  de  su  archivo,  vienen  á 
certificarnos  que  el  autor  del  manuscrito  en  cuestión  fué  D.  Baltasar  de 
Lezaun  y  Andía,  quien,  por  documentos  que  obran  en  el  archivo  de  la  Cá- 
mara de  Comptos,  consta  que  poseía  los  cargos  mencionados  en  la  época 
de  referencia.  En  la  Biblioteca  Nacional  se  halla  otro  manuscrito  del  mismo 
autor,  con  el  título  de  Epitome  genealógico  de  los  Duques  de  Alba  y  Con- 

172 


Armas  de  Beaumont. 


y  de  Genealogía  Española. 

des  de  Lerin,  año  1703,  K,  191,  que  no  me  ha  sido  posible  comprobar  si  es 
igual  á  este  que  publico  (1). 

En  cuanto  al  fondo  del  trabajo,  como  el  autor  tuvo  á  su  disposición  los 
documentos  del  archivo  de  Lerín,  hay  que  confesar  que  apuntó  con  toda 
exactitud  las  fechas  y  sucesión  genealógica  de  los  Condes,  confirmando 
sus  asertos  históricos  con  autores  de  reconocida  autoridad.  Es  de  notar,  sin 
embargo,  que,  como  protegido  de  un  Conde  de  Lerín,  procuró  recalcar 
todo  lo  que  cediera  en  honor  de  sus  biografiados,  callando  cuanto  pudiera 
afear  su  memoria,  con  perjuicio  de  la  verdad  histórica.  De  manera  que  si 
sólo  contáramos  con  esta  fuente  para  escribir  la  vida  de  cada  uno  de  los 
Condes  de  Lerín,  la  intervención  que  tuvieron  en  los  asuntos  públicos  de 
Navarra  y  la  responsabilidad  que  ante  Dios  y  ante  la  Historia  les  cabe  en 
la  desaparición  de  este  antiguo  Reino,  sería  tarea  facilísima  presentarles  á 
la  posteridad  como  personajes  beneméritos,  ajenos  de  todo  punto  á  las 
desgracias  que  ocasionaron  á  su  patria  con  su  política  y  con  su  odio  im- 
placable á  la  Casa  de  los  Mariscales.  La  Historia  guardará  siempre  un 
triste  recuerdo  de  aquellas  luchas  de  beaumonteses  y  agramonteses,  que, 
revolviendo  el  Reino,  prepararon  su  desolación,  y  no  otorgará  fácilmente 
su  absolución  á  los  que,  siendo  por  su  sangre  y  por  sus  cargos  los  más 
interesados  en  procurar  el  bien  de  Navarra,  contribuyeron  con  más  eficacia 
á  su  ruina. 

Aparte  de  esto,  el  manuscrito  en  cuestión  ofrece  noticias  muy  aprecia- 
bles  y  datos  interesantísimos  que  merecen  ser  conocidos,  por  cuya  razón  nos 
decidimos  á  publicarlo,  en  la  confianza  de  que  lo  agradecerán  los  amantes 
de  la  historia  de  Navarra. 


«Al  Excelentíssimo  Señor  Don  Antonio  Martin  Alvarez  de  Toledo,  y 
Beaumont,  noveno  Duque  de  Alba:  décimo  Conde  de  Lerín:  octavo  Duque 
de  Huesear:  noveno  Marqués  de  Coria:  Conde  de  Salvatierra,  y  del  Barco: 
séptimo  Marqués  de  Villanueva  del  río:  undécimo  Conde  de  Osorno:  déci- 
mo tercio  Señor  de  Valde  Cornexa:  Señor  de  las  villas  de  Larraga,  Men- 
davia.  Sesma,  Carear,  Arroniz,  Alio,  Dicastillo,  Zirauqui,  Sada,  Eslava, 
Arruazu,  Villamayor,  Castillo  de  Monjardín,  con  toda  la  valle  de  Santes- 
tevan,  y  de  las  Baronías  de  Guizen,  y  Curton,  Pinos,  y  Mataplana,  Caste- 
llón de  Farfaña,  Alcolea  de  Zinca:  Señor  de  las  villas  de  la  Puente,  del 


(1)    El  epítome  á  que  hace  referencia  el  Sr.  Arigita  es  un  brevísimo  resumen,  sin  Inte- 
rés alguno,  del  que  se  conserva  en  la  Cámara  de  Comptos.— (A^.  de  la  R.) 

173 


Revista  de  Historia 

Congostc,  y  Peñaflor,  San  Felices  de  los  Gallegos,  Fuente  Guinaldo,  Her- 
guijuela,  Viniegra,  y  Suella,  Cabras,  Mirón,  Castro-nuevo,  y  Castillo  cele- 
brado de  Bernardo  del  Carpió,  Villa  de  Granada  y  Santo  Desierto  de  las 
Batuecas,  Villas  de  Bernamaruel,  Castillexa,  y  Puebla  de  Don  Fadrique, 
Condestable,  y  Chanciller  Mayor  del  Reyno  de  Navarra,  Gentil  hombre  de 
Cámara  de  su  Mag,*! ,  etc. 


^  Señor: 

»Hallándome  Oydor  del  Consexo  de  V.  E.  y  Superintendente  de  su  Con- 
taduría en  la  Villa  de  Alva  de  Tormes  travaxé  ahora  tres  años  unas  memo- 
rias de  las  dos  Grandes  Casas  de  Toledo,  y  Beaumont,  pero  de  esta  última 
diminutas,  por  no  aver  visto  los  privilegios,  y  escrituras  del  Archivo,  que 
V.  E.  tiene  en  esta  Villa,  y  aviéndome  honrado  con  el  empleo  de  Alcalde 
Mayor  de  su  Estado,  y  Condado  de  Lerín,  se  dignó  mandarme  V.  E.  reco- 
nociese este  Archivo,  para  colocar  sus  papeles  en  la  mexor  forma. 

«Reconocidos  sus  privilegios,  y  Escrituras  hallé  no  poco  que  añadir,  y 
algo  que  enmendar  de  las  primeras  memorias,  que  remití  á  V.  E.  desde 
Alva;  y  assi  me  pareció  formar  estas,  que  passo  á  manos  de  V.  E.:  por  ellas 
reconocerá  lo  que  fueron,  y  merecieron  los  Señores  Condes  de  Lerin, 
Héroes  de  tan  primera  magnitud,  que  deribando  su  origen  de  las  Reales 
Casas  de  Francia,  y  Navarra,  y  enlazados  por  sus  excelsos  matrimonios 
con  las  de  Castilla,  y  Aragón,  propagaron  en  las  venas  de  V.  E.  la  misma 
Real  Sangre,  que  anima  á  la  mayor,  y  mexor  parte  de  los  Monarcas  de  la 
Europa. 

»Es  sobre  todo  estimable  el  parentesco  de  V.  E.  con  nuestros  gloriosos 
Reyes  Don  Fhelipe  Quinto,  y  Doña  María  Luisa  Gabriela  (que  Dios  pros- 
pere, y  fecunde  para  exaltación  de  la  Monarchia  Española)  pues  por  la 
linea  de  Beaumont  son  Abuelos  communes  de  sus  Magestades,  y  de  V.  E. 
los  Señores  Reyes  Don  Juan  el  Segundo  de  Aragón,  y  Navarra,  y  Don  Car- 
los el  Tercero  de  Navarra:  y  por  la  linea  de  Toledo  es  también  Asciende 
común  el  segundo  Duque  de  Alva  Don  Fadrique  Alvarez  de  Toledo  en  no 
distantes  grados. 

»Estos  suppuestos.  Señor,  me  acuerdan,  que  con  verdad  puedo  decir 
á  V.  E.  lo  que  con  lisonxa  el  Poeta  Horacio  á  su  Mecenas:  Carm.  1: 

Martlhe  atavis  edite  Regibus, 
O  et  praesidium,  et  dulce  decus  meuni. 

pues  ni  el  Objeto  de  él  era  tan  noble,  ni  la  obligación  suya  mayor,  que  la 
mia,  aviendo  merecido  de  la  benignidad  de  V.  E.  los  primeros  empleos,  que 
podía  lograr  mi  profesión  en  sus  dos  Grandes  Casas  de  Alva,  y  Lerin,  en 
cuyo  reconocimiento  dedico  a  V.  E.  esta  obrilla,  corto  don;  pero  que  pu- 
diera dar  mi  humildad?  Quedo  suplicando  al  Cielo  prospere  a  V.  E.  y  que 

174 


y  de  Genealogía  Española 

la  Real  Sangre  de  Francia,  y  Navarra,  que  tan  dignamente  ocupa  el  Throno 
de  esta  Monarchia,  conmunique  benignas  influencias,  á  quien  por  varios 
costasdos  le  es  tan  conjunto.  Nuestro  Señor  guarde  la  ExC^^  persona 
de  V.  E.  como  deseo,  y  he  menester.  Lerin,  y  Julio  catorce  del  año  mil 
setecientos,  y  dos. 


CAP.  1 

DEL  INFANTE  DON  LuiS  DE  BEAUMONT,  DUQUE  DE  DURAZO 

»Es  cosa  muy  notoria,  y  verdadera,  que  el  tronco,  y  caveza  originaria  de  los 
Señores  Condes  de  Lerin,  Condestables,  y  Chancilleres  Mayores  de  este  Reyno  de 
Navarra  fue  el  Infante  Don  Luys  hijo  tercero  de  los  Reyes  D.  Phelipe  Tercero 
llamado  el  Noble,  Conde  de  Eureux,  y  Doña  Juana  de  Navarra,  y  Francia  su  muger 
Reyna  proprietaria,  que  fué  del  mismo  Reyno,  y  entraron  á  reynar  en  el  año  de 
mil  trescientos,  y  veynte,  y  ocho,  y  que  descendía  este  infante  D.  Luis  por  ambas 
lineas  de  su  Padre,  y  Madre  del  glorioso,  y  Christianissimo  Rey  de  Francia  San 
Luis  Nono,  quien  de  su  única  muger  Margarita  hija  del  Conde  de  Provenza,  dexo 
por  su  hijo,  y  sucessor  en  la  Corona  á  Don  Phelipe  el  Audaz;  y  este  tuvo  dos  ma- 
trimonios el  primero  con  la  Reyna  Doña  Isabel,  de  quien  tuvo  por  hijo,  y  sucessor 
en  la  Corona  de  Francia  á  D.  Fhelipe  el  Hermoso,  y  el  segundo  con  Madama  María 
de  Brabante,  de  quien  tuvo  por  hijo  á  D.  Luis  de  Eureux  en  Francia,  y  este  fué 
Padre  de  dicho  Rey  D.  Phelipe  de  Navarra,  conque  por  la  Baronía  era  tercero 
nieto  nuestro  Infante  D.  Luis  del  Rey  S.  Luis,  y  por  su  Madre  la  Reyna  Doña  Juana, 
era  quarto  nieto  del  mismo  Santo  Rey;  pues  el  Rey  de  Francia  D.  Fhelipe  el  Her- 
moso casado  con  la  Reyna  proprietaria  de  Navarra  Doña  Juana,  hija  de  los  Reyes 
D.  Henrique  y  Doña  Blanca  Reyes,  que  fueron  del  mismo  Reyno:  tuvo  por  su 
hijo,  y  successor  de  la  Corona  de  Francia,  y  Navarra  á  Don  Luis  Hutin,  que 
casó  con  Margarita  de  Borgoña,  de  quien  tuvo  por  hija  única  á  la  dicha  Reyna 
Doña  Juana  Madre  del  Infante,  y  excluyda  de  la  Corona  de  Francia  por  su  cele- 
brada Ley  Sálica.  Esta  Genealogía  ciertissima  trahe  Garibay  (1),  y  de  ella  re- 
sulta la  nobilissima  Sangre,  que  animaba  á  nuestro  Infante  D.  Luis.  Aunque  por 
hijo  de  los  Reyes  de  Navarra  debió  llebar  el  nombre  de  la  familia,  sin  embargo  el 
que  mas  frequente  usó,  y  dio  glorioso,  feliz  principio  á  su  posteridad  fué  el  de 
Beaumont  por  un  pueblo  de  este  appellido  sito  en  la  Corona  de  Francia,  y  su  Pro- 
vincia de  Normandia,  que  vulgarmente  se  dice  Beaumont  Lerroger  (de  que  fué 
Señor,  y  Conde)  según  la  costumbre  de  la  Francia,  en  que  los  nombres  de  los  Se- 
ñoríos passan  á  serlo  de  familia,  como  lo  reconoce  la  siempre  excelsa,  y  dominante 
casa  de  Borbon:  esse  pueblo  pues  de  Beaumon  Le  Roger  con  otros  le  obtuvo  del 
Rey  Juan  de  Francia  el  Rey  Don  Carlos  de  Navarra  su  yerno  en  el  año  1353  en 
parte  de  satisfacción,  y  recompensa,  de  los  Condados  de  Champaña,  y  Bria,  que 
siendo  de  la  Corona  de  Navarra  los  occupaba  el  Rey  Francés  con  varios  pretextos: 
assi  lo  dize  un  moderno  Historiador  de  aquella  nación  (2)  bien  exacto  en  las  noti- 
cias, y  añade  otro  (3)  de  singular  erudición,  y  nombre,  que  el  Rey  D.  Carlos  donó 


(1)  Garibay,  Comp.  Histor.  de  España,  p.  3,  lib.  27,  cap.  1. 

(2)  Abbad  de  Choysi,  Historia  del  Rey  Juan  de  Francia,  en  su  lengua,  fol.  25. 

(3)  Arnoldus  Oyhenartus,  De  Notitia  utriusque  Vasconice,  lib.  2,  cap.  25. 

175 


Revista  de  Historia 

el  dicho  Condado  de  Beaumont  con  otros  castillos  á  su  hermano  menor  el  dicho 
Infante  D.  Luis  por  quenta  de  sus  legítimas  en  el  mes  de  Junio  del  año  de  mil  tre- 
cientos sesenta  y  cinco,  de  que  vio  Escritura  en  el  Archivo  de  Pau  en  el  Señorío 
de  Bearne.  Este  es  el  verdadero  titulo  del  Condado  de  Beaumont  en  la  persona 
del  Infante  D.  Luis,  y  no  el  casamiento,  que  vulgarmente  se  suppone  con  la  Con- 
desa proprietaria  de  este  Estado,  el  qual  sin  duda  es  apócrifo. 

»Fué  el  Infante  de  militar,  y  generoso  espíritu,  y  governó  el  Rey  no  de  Navarra 
como  Lugar  Teniente  General  del  Rey  D.  Carlos  su  hermano  en  muchos  años  el 
de  1355.  Y  parece,  que,  durante  este  govierno,  procreó  á  sus  dos  hijos  D.  Carlos 
de  Beaumont,  y  Navarra  (de  quien  se  hablará)  y  Doña  Juana  de  Beaumont,  que 
caso  con  Pedro  de  Lasaga  noble  Bearnes;  la  madre  de  ambos,  se  dize  era  Doña 
Maria  de  Lizarazu  nobilissima  Señora  Navarra  (1).  Si  fue  casado  con  ella,  ó  no,  es 
difficil  de  averiguar,  y  como  en  aquel  tiempo  se  practicaban  muchos  matrimonios 
clandestinos,  es  muy  natural  que  se  ocultase  su  memoria  á  los  autores;  puesGari- 
bay  se  quexa,  que  las  memorias  de  este  Infante  padecen  notable  confusión.  Lo 
cierto  es,  que  su  hijo  D.  Carlos  de  Beaumont  fué  estimado  como  persona  Real; 
pues  en  la  confederación  hecha  entre  el  Rey  D.  Carlos  de  Navarra,  y  el  Rey 
D.  Pedro  el  Quarto  de  Aragón  en  la  villa  de  Sos  á  primero  de  Marzo  año  de  mil 
trecientos  sesenta  y  quatro,  dando  el  Aragonés  por  rehenes  á  su  hijo  el  Infante 
D.  Martin:  dio  el  Navarro  en  correspondencia  al  hijo  del  Infante  D.  Luys  su  her- 
mano (2)  que  sin  duda  era  el  dicho  D.  Carlos,  porque  no  se  le  conoce  otro. 

»De  las  hazañas  de  este  Infante  D.  Luys  han  quedado  pocas  memorias,  y  essas 
muy  confusas  como  se  dixo.  Sábese  que  milito  en  favor  del  Rey  D.  Pedro  el  Cruel 
de  Castilla  en  la  guerra  sangrienta  contra  Aragón  (3);  y  que  después  en  el  año  de 
1367  caso  con  Doña  Juana  de  Durazo,  Ciudad  bien  conocida  en  la  Provincia  de 
Dalmacia  por  la  batalla,  en  que  venció  el  Gran  Pompeyo  á  su  competidor  Julio  Ce- 
sar; aunque  malogró  el  fructo  de  la  victoria  con  fatal  destino,  como  lo  refieren  las 
Historias  Romanas.  Era  Doña  Juana  Duquesa  de  Durazo,  hija  de  Carlos  Duque  de 
Durazo  (el  qual  fue  nieto  de  Carlos  segundo  Rey  de  Ñapóles,  y  de  su  muger  Doña 
Maria,  la  qual  era  hija  de  Carlos  Duque  de  Calabria,  primogénito  del  Rey  Roberto 
de  Ñapóles,  y  hermana  de  la  Reyna  de  Ñapóles  la  primera,  y  no  teniendo  essa  suc- 
cession  pertenecía  su  Corona  á  dicha  Doña  Juana  Muger  de  nuestro  Infante  don 
Luis;  porque  el  dicho  Duque  Carlos  su  suegro  avia  sido  degollado  por  el  Rey  Luis 
de  Hungria  en  el  año  de  1347,  y  ella  como  hija  primogénita  estaba  en  la  próxima 
esperanza  de  heredar,  y  algunas  memorias  supponen,  que  nuestro  Infante  llegó  á 
ser  Rey  de  Ñapóles  en  vida  de  la  misma  Reyna  Doña  Juana  tia  de  su  muger,  que 
por  su  incontinencia,  y  crueldad  padeció  grandes  turbaciones;  y  D.  Juan  de  Jaso, 
Padre  del  glorioso  Apóstol  de  las  Indias  S.  Francisco  Xavier  en  un  manuscripto, 
que  dexo  de  los  Reyes  de  Navarra,  refiere,  que  el  dicho  Infante  fue  recibido  en  Ña- 
póles por  Rey,  y  entro  en  aquella  Ciudad  con  festivas  aclamaciones,  que  se  con- 
virtieron dentro  de  ocho  dias  en  llantos,  aviendo  muerio  el  Infante  con  veneno,  que 
le  dieron  en  unos  higos.  Y  el  Capitán  Sancho  de  Alvear  en  otra  historia  manus- 
cripta  le  da  tres  dias  de  Reynado:  pero  de  successo  tan  granado  ninguna  memoria 
hazen  Pandulfo  Colenucio,  ni  Thomas,  Costo,  clasicos  Historiadores  de  aquel  Reyno, 


(1)  Oyhenartus,  ubi  proxime.  ■ 

(2)  Garibay,  lib.  27,  cap.  3.  Gerónimo  de  Zurita,  Annales  de  Aragón,  p.  2,  lib.  9,  cap.  52. 

(3)  Zurita,  Annales  de  Aragón,  p.  2,  lib.  9,  cap.  49. 

176 


y  de  Genealogía  Española. 

ni  Gerónimo  de  Zurita  (1)  que  con  el  Padre  Ptolomeo  de  Luca  trahe  bien  puntual 
la  Genealogía  de  la  muger  de  nuestro  Infante,  y  memorias  de  su  boda.  Lo  cierto  es 
que  Carlos  Segundo  Duque  de  Durazo,  y  sobrino  hijo  de  hermano  Carlos  el  Pri- 
mero, y  que  fue  casado  con  Margarita  hermana  de  la  muger  del  Infante  por  el  de- 
recho de  ella,  y  imbestidura,  que  le  concedió  el  Papa  Urbano  Sexto,  vino  á  ser  Rey 
de  Ñapóles  en  el  año  de  1382,  aviendo  hecho  matar  á  la  Reyna  Doña  Juana,  justa- 
mente, y  aunque  parece  digresión  lo  referido,  ha  sido  preciso  aclararlo  por  la  suma 
confusión,  conque  hablan  los  auctores  en  este  asunto. 

»No  tuvo  el  Infante  D.  Luis  de  la  Duquesa  de  Durazo  su  muguer  succession  al- 
guna, y  Arnaldo  Oihenarto  dize,  que  murió  en  el  año  de  1372,  y  que  fué  enterrado 
en  el  Monasterio  de  Cartuxos  de  la  misma  Ciudad  de  Ñapóles  (2).  El  Padre  Juan 
de  Mariana  (3)  lo  suppone  vivo  diez  años  después,  y  triunfando  con  sus  armas  en 
los  Ducados  de  Athenas,  y  Neppatria,  y  Gerónimo  Zurita,  que  refiere  essa  em- 
pressa  al  año  de  1382  no  especifica  si  vivia;  aunque  suppone  que  eran  gentes  suyas 
las  que  militaban  en  aquellos  Estados  dicho  año  (4).  Lo  cierto  es  que  por  escritura 
del  año  anterior  de  1381  consta  avia  muerto;  y  lo  que  no  tiene  disputa  es,  que 
quedo  por  su  hijo,  y  successor  el  ya  referido  D.  Carlos  de  Beaumont,  por  quien 
corre  la  linea  de  los  Señores  Condes  de  Lerin. 


CAP.  2. 
Del  Alférez  D.  Carlos  de  Beaumont. 

»Por  muerte  del  Infante  D.  Luis  heredó  el  Señorío,  y  Condado  de  Beaumont  su 
hijo  D.  Carlos,  que  se  decia  Charles;  pero  le  gozo  poco,  y  solo  le  quedo  el  título 
para  honor  de  su  posteridad;  porque  en  el  año  de  1377  occupó  el  Condado  de 
Beaumont  con  otros  muchos  lugares  de  la  Provincia  de  Normandia  el  Rey  Carlos 
Quinto  de  Francia  por  differencias,  que  tuvo  con  el  Rey  D.  Carlos  de  Navarra  her- 
mano del  Infante  (5),  y  desde  dicho  año  quedo  enagenada  la  Villa  de  Beaumont  en 
poder  de  los  Reyes  de  Francia:  bien,  que  el  Rey  D.  Carlos  de  Navarra  recompenso 
á  su  sobrino  Don  Carlos  de  Beaumont  la  perdida,  heredándole  en  Navarra  en  el 
mismo  año  de  1377  con  una  hacienda,  que  fué  de  Juan  Ibañez  vecino  de  la  Villa  de 
Lerin  (á  quien  se  le  avia  confiscado)  de  que  ay  memoria  en  los  Comptos  Reales,  y 
como  fuesse  poco  después  declarado  por  rebelde,  y  traydor  D.  Remiro  Sánchez, 
Señor  de  Asiayn,  y  Rico  hombre,  que  gozaba  grandes  heredamientos,  y  pechas  en 
los  Lugares  de  Euluz,  Larrion,  Artabia,  Abaygar,  Estemblo,  y  otros  por  cédula  del 
Rey  expedida  en  10  de  Febrero  de  1379,  y  cortándosele  la  cabeza  á  dicho  D.  Re- 
miro en  el  Castillo  de  Tafalla,  donó  el  Rey  D.  Carlos  á  Charlot  de  Beaumont,  fixo 
del  Infante  D.  Luis  Duc.  de  Durac,  hermano  de  dicho  Señor  Rey  (á  quien  Dios  per- 
done) por  los  buenos,  y  agradables  servicios,  que  le  tenia  hechos,  y  esperaba  le  ha- 


(1)  Zurita,  p.  2,  lib.  8,  cap.  21,  y  lib.  9,  cap.  68,  y  lib.  10,  cap.  27,  y  74  al  medio. 

(2)  Oyhenartus,  ubi  supra,  cap.  15. 

(3)  Historia  de  España,  tomo  2,  lib.  18,  cap.  4. 

(4)  Zurita,  p.  2,  lib.  10,  cap.  30. 

(5)  Mariana,  lib.  18,  cap.  1.  Pater  loannes  á  Bussieres.  Hist.  Franc.  Lib.  11,  n.  9,  tomo  1. 
Garibay,  lib.  27,  cap.  30. 

177 


Revista  de  Historia 

ria.  (Son  palabras  formales  del  privilegio.)  Los  Palacios  de  Asiayn  con  todo  su  per- 
tenecido, que  gozaba  D.  Ramiro  Sánchez  por  Juro  de  heredad  para  el,  y  sus  des- 
cendientes. La  data  del  privilegio  es  30  de  Diciembre  del  año  1381. 

»Y  en  veynte  y  seys  de  Junio  del  año  1385  le  hizo  merced  el  mismo  Rey  de  la 
pecha  de  los  Labradores  de  Larraga,  y  demás  rentas  de  dicha  Villa  con  la  tenen- 
cia de  su  Castillo,  que  aunque  tenia  guarnición  por  el  Rey  de  Castilla  le  avia  de 
restituyr,  y  entregar  conforme  á  lo  capitulado  entre  ambos  Reyes.  En  este  privile- 
gio usa  las  mismas  frases,  que  en  el  antecedente  llamando  á  D.  Carlos  su  sobrino 
hijo  de  su  caro  hermano  Mossen  Luis  Duc  de  Duras,  y  añade  una  circunstancia 
digna  de  observarse,  y  es  llamarle  Alférez  Mayor  de  su  Reyno,  y  que  gozasse  la 
merced  á  mas  de  los  gages,  y  cavallerias,  que  le  pertenecían  por  Alférez,  de  que  se 
infiere  tuvo  D.  Carlos  este  oficio  antes  que  entrasse  á  reynar  el  Rey  don  Carlos 
el  Tercero  contra  lo  que  comunmente  se  escribe:  y  el  era  de  la  primera  estimación, 
y  confianza,  y  por  su  sveldo  se  le  señalaron  en  dos  de  Septiembre  de  1387  dos  mil, 
y  trescientas  libras  de  Navarra:  con  el  sirvió  en  varios  trances  de  guerra  en  los 
Reynados  de  D.  Carlos  Segundo,  y  Tercero  y  de  Doña  Blanca  casada  conellnfante 
D.  Juan  de  Aragón,  y  le  posseyó  hasta  su  muerte,  y  con  ella  espiró  también  el  Offi- 
cio,  succediendo  el  de  Condestable  hecho  ya  como  hereditario  en  los  Señores  Con- 
des de  Lerin  (1). 

>Aviendo  muerto  el  Rey  D.  Carlos  el  Segundo  el  primero  de  Henero  de  1386  (y 
nombrado  por  su  cavezalero  al  Alférez  su  sobrino  en  concurso  de  D.  fr.  Garcia  de 
Eugui,  Obispo  de  Bayona)  heredó  la  Corona  su  hijo  D.  Carlos  el  Tercero,  que  favo- 
reció no  menos  que  su  Padre  el  Alférez  su  primo  hermano,  y  se  valió  de  su  inter- 
vención como  Embaxador  al  Rey  Ricardo  de  Inglaterra,  para  facilitar  la  restitución 
del  Castillo  y  Villa  de  Chereburg,  como  lo  logró  en  el  año  de  1393,  y  brebemente 
explicó  su  gratitud  á  la  diligencia,  y  servicios  de  su  primo:  porque  aviendose  des- 
naturalizado de  Navarra,  y  passado  á  servir  á  los  Reyes  de  Castilla  Juan  Jiménez 
de  Arellano,  que  gozaba  grandes  heredamientos  en  Dicastillo,  Alio,  Arellano,  Lerin, 
Carear  con  sus  Palacios,  pechas,  y  otros  bienes  fueron  confiscados  por.  la  Corona 
Real;  y  de  todos  ellos  le  hizo  gracia,  y  merced  á  su  primo  el  dicho  Rey  D.  Carlos 
en  20  de  Mayo  de  1395,  para  que  los  gozasse  por  Juro  de  Heredad,  y  teniendo  con- 
tra los  mismos  bienes  de  Juan  Ramírez  de  Arellano  el  Viexo,  y  su  hijo  Juan  Ramí- 
rez el  mozo  differentes  créditos  Martin  Martínez  de  Uriz  Richo  hombre  (que  los 
executó)  cedió  todo  su  derecho  á  fabor  del  Alférez  por  escritura  del  26  del  mismo 
año  1395. 

»En  el  privilegio  referido  también  comprehendió  el  Rey  las  pechas, y  rentas  de 
la  Villa  de  Arroniz,  y  después  en  25  de  Junio  de  1424  por  privilegio  dado  en  Olite 
la  jurisdicción  civil  de  los  dichos  Lugares  de  Dicastillo,  con  su  anexo  Lerin,  Alio,  y 
Arroniz,  también  por  Juro  de  heredad  perpetuo;  y  en  28  de  Marzo  de  mil  quatro- 
cientos,  y  diez  y  siete  le  hizo  merced  del  Patronato  de  la  Iglesia  de  la  Villa  de 
Arroniz,  en  cuya  virtud  presentan  sus  descendientes  este  Priorato  que  es  beneficio 
simple  bien  quantioso. 

»Ni  solo  los  Reyes  de  Navarra  hizieron  mercedes  á  D.  Carlos  de  Beaumont,  tam- 
bién las  mereció  á  los  Reyes  de  Inglaterra,  con  quienes  tenia  deudo,  y  parentesco 
cercano;  porque  Madama  Isabel  hermana  del  Rey  D.  Luis  Hutin  su  Segundo  Abuelo 
estuvo  casada  con  el  Rey  Eduardo  Quinto,  y  la  Infanta  Doña  Juana,  hija  del  Rey 


(1)    Oyhenartus,  Lib.  2,  cap,  16.  Garlbay.  Lib.  27,  cap.  2. 

178 


y  de  Genealogía  Española. 

D.  Carlos  el  Segundo  de  Navarra,  y  su  prima  hermana  del  Alférez  casó  en  segundo 
matrimonio  con  el  Rey  de  Inglaterra  Henrico  Quarto  (1),  gozó  pues  por  mercedes 
continuadas  de  ellos  el  Baylage  de  la  tierra  de  Labort,  el  Peage  de  la  tierra  de 
Guisen,  y  NoaíUan  con  facultad  de  poder  entrar  ciento  veinte  pipas  de  vino  en  la 
Ciudad  de  Burdeos,  y  sobre  todo  el  Castillo  de  Mauleon  de  Sola,  que  le  concedió 
Juan  Duque  de  Alencastre  Governador  de  la  Provincia  de  Guienna  por  el  Rey  de 
Inglaterra  Ricardo  Segundo  en  el  año  de  1385.  Y  se  le  confirmó  su  Nieto  Henrico 
Quarto  en  los  años  de  1404,  y  1408,  y  Henrico  Quinto  también  Rey  de  Inglaterra 
en  el  año  de  1413,  de  que  se  conserban  privilegios  en  lengua  latina,  y  Gascona:  y 
la  tenencia  del  dicho  Castillo  de  Mauleon,  fué  muy  estimable,  y  se  continuó  en  su 
hijo  con  reconocimiento,  y  pleyto  homenage,  que  hizo  ál  Rey  de  Inglaterra  luego 
que  murió  el  Alférez  su  Padre  en  29  de  Junio  de  mil  trecientos,  y  treyta  y  dos.' 

Por  la  copia, 

Mariano  Arigita. 
(Se  continuará.) 


(1)    Oyhenartus,  Lib.  2,  cap.  15. 


179 


Revista  de  Historia 


DOGumeDíos  loéiiiliis  para  la  Histoila  Noliillarla. 


(1) 


(conclusión) 

Relación  de  las  Hidalguías  que  se  han  despachado  por  la  Secretaría  de  la  Cá- 
mara y  Estado  de  Castilla,  como  consta  por  los  libros  que  hay  en  ella,  desde  el 
año  1623  hasta  la  fecha  de  ésta,  en  conformidad  de  la  orden  que  S.  M.  se  sirvió 
expedir  para  que  se  formase: 

En  1,°  de  Febrero  de  1706  hizo  S.  M.  merced  á  D.  Ambrosio  y  D.  Francisco 
Antonio  Magdaleno  y  Ángulo,  hermanos,  vecinos  de  la  ciudad  de  Jerez  de  la 
Frontera,  de  que  ellos,  sus  hijos  y  descendientes  puedan  gozar  y  ser  reputados 
por  hijosdalgo. 

En  16  de  Marzo  del  dicho  año  hizo  S.  M.  merced  á  D.  Antonio  de  Mazariegos 
Cervantes  y  á  otros  interesados,  hermanos  y  primos  suyos,  de  que  ellos,  sus 
hijos,  nietos  y  descendientes  puedan  gozar  y  ser  reputados  por  hijosdalgo. 

En  2  de  Junio  de  dicho  año  de  1706  hizo  S.  M.  merced  á  D.  Francisco.de 
Matos,  vecino  de  la  villa  de  Galisteo,  de  que  él,  sus  hijos  y  descendientes  puedan 
gozar  y  ser  reputados  por  hijosdalgo. 

En  1.°  de  Marzo  de  1707  hizo  S.  M.  merced  á  D.  Francisco  Monge,  vecino  y 
regidor  de  la  villa  de  la  Nava  del  Rey,  de  que  él,  sus  hijos  y  descendientes  puedan 
gozar  y  ser  reputados  en  la  dicha  villa  y  demás  partes  que  residieren  por  hijos- 
dalgo. 

En  4  de  Abril  del  dicho  año  hizo  S.  M.  merced  á  Anastasio  Estevan,  vecino 
de  la  villa  de  Cabezón,  de  que  él,  sus  hijos  y  descendientes  puedan  gozar  y  ser 
reputados  por  hijosdalgo. 

En  26  de  Septiembre  del  dicho  año  hizo  S.  M.  merced  á  Juan  Flórez,  vecino 
de  la  villa  de  la  Higuera,  de  que  él,  sus  hijos  y  descendientes  puedan  gozar  y  ser 
reputados  en  la  dicha  villa  y  demás  partes  que  residieren  por  hijosdalgo. 

En  5  de  Octubre  del  mismo  año  hizo  S.  M.  merced  á  Pablo  Ruiz,  vecino  de 
Mucientes,  de  que  él,  sus  hijos  y  descendientes  puedan  gozar  y  ser  reputados  en  la 
dicha  villa  y  demás  partes  que  residieren  por  hijosdalgo. 

En  31  de  Enero  de  1708  hizo  S.  M.  merced  á  D.  Juan  Vázquez  Gata  de  que 
él,  sus  hijos  y  descendientes  puedan  gozar  y  ser  reputados  por  hijosdalgo. 


(1)    Biblioteca  de  la  Real  Academia  de  la  Historia.— Co/¿ccíoa  de  Grandezas,  genealo- 
gías, etc.,  1. 1. 

180 


y  de  Genealogía  Española. 

En  21  de  Agosto  del  mismo  año  hizo  S.  M.  merced  á  D.  Martín  de  Torralva, 
vecino  de  la  villa  de  Almansa,  de  que  él,  sus  hijos  y  descendientes  por  línea  recta 
de  varón  puedan  gozar  y  ser  reputados  en  la  dicha  villa  y  demás  partes  que  resi- 
dieren por  hijosdalgo. 

En  4  de  Septiembre  del  dicho  año  hizo  S,  M.  merced  á  D.Juan  García,  vecino 
de  la  villa  de  Budia,  de  que  él,  sus  hijos  y  descendientes  puedan  gozar  y  ser  repu- 
tados por  hijosdalgo. 

En  el  mismo  día  S.  M.  hizo  merced  á  JOSÉ  MARTÍNEZ,  vecino  de  dicha  villa,  en 
la  misma  conformidad,  de  otra  hidalguía. 

En  el  mismo  oía  hizo  S.  M.  merced  de  otra  hidalguía  á  D.  Diego  Verde,  vecino 
de  la  dicha,  en  la  misma  conformidad. 

En  el  mismo  día  hizo  S.  M.  merced  de  otra  hidalguía  á  Francisco  de  Molina, 
vecino  de  la  dicha  villa,  en  la  misma  conformidad. 

En  el  mismo  día  se  dio  despacho  para  que  D.  Andrés  Romay  Camaño  sea  man- 
tenido y  amparado  en  la  posesión  en  que  está  de  hijodalgo,  notorio  de  sangre,  y 
gocen  de  ella  sus  hijos  y  descendientes. 

En  13  del  dicho  mes  de  Septiembre  y  año  de  708  se  dio  privilegio  á  D.  Fran- 
cisco Cardos  Toledo,  vecino  de  la  villa  de  Sisante,  de  que  él  y  todos  sus  descen- 
dientes puedan  gozar  y  ser  reputados  por  hijosdalgo. 

En  9  de  Octubre  del  dicho  año  se  dio  despacho  para  que  D.  Diego  Fernández 
Nieto  Becerra  sea  mantenido  y  amparado  en  la  posesión  en  que  ha  estado  de 
hijodalgo,  y  gocen  de  ella  sus  hijos  y  descendientes. 

En  el  mismo  día  se  dio  despacho  para  que  D.  Diego  Becerra  Nieto  sea  man- 
tenido y  amparado  en  la  posesión  en  que  ha  estado  de  hijodalgo,  y  gocen  de  ella 
sus  hijos  y  descendientes. 

En  25  de  Octubre  del  dicho  año  hizo  S.  M.  merced  á  Antonio  Patón,  vecino 
de  la  villa  de  Valdepeñas,  de  que  él,  sus  hijos  y  descendientes  puedan  gozar  y  ser 
reputados  por  Nobles  hijosdalgo. 

En  4  de  Diciembre  del  dicho  año  hizo  S.  M.  merced  á  D.  Diego  del  Río  y 
Cereceda,  vecino  del  lugar  de  Castilfrío,  jurisdicción  de  la  ciudad  de  Soria,  de  que 
él,  sus  hijos  y  descendientes  puedan  gozar  y  ser  reputados  por  hijosdalgo. 

En  26  de  dicho  mes  y  año  hizo  S.  M.  merced  á  D.  Martín  de  la  Banda,  vecino 
de  la  villa  de  Monteagudo,  de  que  él,  sus  hijos  y  sucesores  puedan  gozar  y  ser 
reputados  en  la  dicha  villa  y  demás  partes  que  residieren  por  hijosdalgo. 

En  dicho  día  hizo  S.  M.  merced  á  D.  Jerónimo  de  Tapia  Ceball9S  Vélez- 
vecino  de  la  villa  de  Baltanas,  Obispado  de  Falencia,  de  que  él,  sus  hijos  y  descen- 
dientes puedan  gozar  y  ser  reputados  por  hijosdalgo. 

En  31  de  dicho  mes  y  año  hizo  S.  M.  merced  á  D.  Diego  López  Niño  de  Pare- 
des, vecino  y  regidor  de  la  villa  de  Ledesma,  de  que  él,  sus  hijos  y  demás  descen- 
dientes puedan  gozar  y  ser  reputados  por  hijosdalgo. 

En  15  de  Enero  de  1709  hizo  S.  M.  merced  á  Miguel  Sánchez  de  Pastor, 
vecino  de  la  villa  de  Tembleque,  de  que  él,  sus  hijos  y  descendientes  puedan  gozar 
y  ser  reputados  por  hijosdalgo. 

En  el  mismo  día  hizo  S.  M.  merced  á  D.  Diego  Ignacio  de  Castro,  vecino  de 
la  villa  de  Morón,  de  que  él,  sus  hijos  y  descendientes  puedan  gozar  y  ser  reputa- 
dos por  hijosdalgo. 

En  23  de  Abril  del  dicho  año  hizo  S.  M.  merced  á  D.  Alonso  Martín  Lobato, 
vecino  de  la  villa  de  Zafra,  de  que  él,  su  hijo,  nietos  y  descendientes  puedan  gozar 
y  ser  reputados  por  hijosdalgo. 

181 


Revista  de  Historia 

En  el  mismo  día  hizo  S.  M.  merced  á  D.  Francisco  Gutiérrez  Salguero,  vecino 
de  la  villa  de  Rivera,  de  que  él,  sus  hijos,  nietos  y  descendientes  puedan  gozar  y 
ser  reputados  por  hijosdalgo. 

En  9  de  Mayo  del  dicho  año  hizo  S.  M.  merced  á  José  Serrano,  vecino  de  la 
villa  de  Manzanares,  de  que  él,  sus  hijos  y  descendientes  puedan  gozar  y  ser  repu- 
tados por  nobles  hijosdalgo. 

En  21  de  dicho  mes  y  año  hizo  S.  M.  merced  á  D.  Micael  de  Córdoba,  teso- 
rero de  guerra  de  la  plaza  de  Alcántara,  de  que  él,  sus  hijos  y  descendientes  pue- 
dan gozar  y  ser  reputados  por  hijosdalgo. 

En  26  de  Junio  del  dicho  año  hizo  S.  M.  merced  á  D.  Juan  Lorenzo  Pérez, 
vecino  y  regidor  perpetuo  de  la  villa  de  Rivero,  de  que  él,  sus  hijos  y  descendien- 
tes puedan  gozar  y  ser  reputados  por  hijosdalgo. 

En  23  de  Agosto  del  dicho  año  hizo  S.  M.  merced  á  Sebastián  García  de 
Domingo,  vecino  de  la  villa  de  la  Solana,  de  que  él,  sus  hijos  y  descendientes 
puedan  gozar  y  ser  reputados  por  hijosdalgo. 

En  26  de  Septiembre  hizo  S.  M.  merced  á  D.  Juan  Fernández  Felipe  Benítez 
Y  Cortes,  vecino  de  la  villa  de  Albacete,  de  que  él,  sus  hijos  y  descendientes 
puedan  gozar  y  ser  reputados  por  hijosdalgo. 

En  6  de  Noviembre  del  dicho  año  hizo  S.  M.  merced  á  D.  Fernando  Ladares 
Pozo  de  que  él,  sus  hijos  y  descendientes  puedan  gozar  y  ser  reputados  por  hijos- 
dalgo. 

En  24  de  Diciembre  del  dicho  año  hizo  S.  M.  merced  á  D.  Manuel  de  Medina 
Chacón  Ponce  de  León,  vecino  de  la  villa  de  Mayorga,  de  declararle  hijodalgo 
de  sangre  en  estos  reinos,  y  á  sus  hijos  y  descendientes.  . 

En  24  de  Enero  de  1710  hizo  S.  M.  merced  á  D.  Juan  y  D.  Pedro  de  Fuentes 
de  declararles  por  hijosdalgo  notorios  de  sangre  y  de  solar  y  casa  conocida,  y  que 
gocen  de  ella  sus  hijos  y  descendientes. 

En  28  del  dicho  mes  y  año  hizo  S.  M.  merced  á  Sebastián  Bullido,  vecino  del 
lugar  de  Noves,  de  que  él,  sus  descendientes  y  sucesores  puedan  gozar  y  ser  repu- 
tados por  hijosdalgo. 

En  11  de  Marzo  del  dicho  año  hizo  S.  M.  merced  á  JOSÉ  Torrejón  y  Mora- 
les, vecino  de  Esquivias,  de  que  él,  sus  hijos  y  descendientes  puedan  gozar  y  ser 
reputados  por  hijosdalgo. 

En  13  del  dicho  mes  y  año  hizo  S.  M.  merced  á  Sebastian  Alonso  Morgas, 
vecino  de  la  villa  del  Castillo  de  las  Guardas,  de  que  él,  sus  hijos  y  descendientes 
puedan  gozar  y  ser  reputados  por  hijosdalgo. 

En  el  mismo  día  hizo  S.  M.  merced  á  Fulano,  Fulano  y  Fulano  de  que  ellos, 
sus  hijos  y  descendientes  puedan  gozar  y  ser  reputados  por  hijosdalgo.  En  este 
despacho  fueron  los  nombres  en  blanco,  por  haberlo  mandado  así  S.  M.  y  hecho 
esta  merced  á  la  villa  de  Aracena  por  Decreto  de  16  de  dicho  mes  de  Marzo. 

En  14  de  Abril  del  dicho  año  hizo  S.  M.  merced  á  D.  Francisco  Rodríguez 
Benito,  vecino  de  la  villa  de  Rueda,  de  que  él,  sus  hijos  y  sucesores  puedan  gozar 
y  ser  reputados  por  hijosdalgo. 

En  el  mismo  día  hizo  S.  M.  merced  á  Agustín  Varesta,  vecino  de  la  villa  de 
Montijo,  de  que  él,  sus  hijos  y  descendientes  puedan  gozar  y  ser  reputados  por 
hijosdalgo. 

En  13  de  Mayo  del  dicho  año  hizo  S.  M.  merced  á  Miguel  Sánchez  Guerrero 
Zambrano  de  Bolaños  de  que  él,  sus  hijos  y  descendientes  puedan  gozar  y  ser 
reputados  por  hijosdalgo. 

182 


y  de  Genealogía  Española. 

En  26  de  Mayo  del  dicho  año  hizo  S.  M.  merced  á  D.  Pedro  de  Heredia 
Chacón  y  D.  Diego  de  Heredia  Chacón,  hermanos,  vecinos  de  la  villa  de  Gua- 
dalcanal,  de  que  ellos  y  sus  herederos  y  descendientes  puedan  gozar  y  ser  reputa- 
dos por  hijosdalgo. 

En  5  de  Agosto  de  1710  hizo  S.  M.  merced  á  Francisco  Alonso  de  declararle 
por  hijodalgo  notorio  de  sangre,  como  descendiente  de  Francisco  Alonso,  su  tercer 
abuelo. 
Madrid,  á  4  de  Septiembre  de  1710. 


183 


Revista  de  Historia 


bibliografía 


En  esta  Sección  se  dará  cuenta  de  todos  ios  libros  españoles  y  extran- 
jeros que  sean  remitidos  á  esta  Redacción  y  traten  de  materias  congéneres 
á  las  que  son  objeto  de  nuestra  publicación. 

Historial  de  fiestas  y  donativos,  índice  de  Caballeros  y  Regla- 
mento de  Uniformidad  de  la  Real  Maestranza  de  Caballería 
de  Sevilla,  por  D.  Pedro  León  y  Manjón,  Secretario  de  la  misma,  Se- 
villa, 1908.  Un  tomo  en  folio. 

El  señor  Marqués  del  Valle  de  la  Reina,  ha  tenido  la  amabilidad  de  remitirnos 
un  ejemplar  de  esta  interesantísima  obra  que,  debida  á  su  erudición  y  buen  gusto, 
salió  á  luz  hace  poco,  lujosamente  editada  y  por  encargo  acertadísimo  de  aque 
ilustre  Cuerpo. 

La  feliz  iniciativa  de  la  Junta  general  de  los  Maestrantes  sevillanos,  que  quisié- 
ramos ver  imitada  por  las  demás  Maestranzas,  de  reunir  en  un  libro  cuantos  ante- 
cedentes, datos,  noticias,  hechos  y  nombres  constituyen  su  historia,  no  pudo  encon- 
trar mejor  intérprete  que  la  pluma  llena  de  amor  á  las  tradiciones  patrias  y  regio- 
nales del  ilustre  Secretario  de  la  nobiliaria  Corporación  hispalense.  Procediendo 
con  método  y  claridad,  ha  logrado  éste,  en  las  300  páginas  en  folio  que  forman  la 
obra,  exponer  la  vida  de  la  Maestranza,  desde  el  año  1673,  en  que  se  constituyó 
en  la  forma  que  hoy  conserva  hasta  nuestros  días.  Como  antecedente  necesario  y 
muy  interesante,  reseña  en  primer  término,  dando  curiosas  noticias  de  ella,  la  anti- 
gua Hermandad  Caballerosa  de  San  Hermenegildo  fundada  á  raíz  de  la  conquista 
de  la  ciudad  por  el  Santo  Rey  Don  Fernando,  que  puede  y  debe  considerarse  como 
el  origen  de  la  Maestranza,  ya  que  su  objeto  al  reunir  y  disciplinar  á  la  nobleza  en 
gallardos  ejercicios  físicos  y  prácticas  religiosas,  conservando  en  ella  el  espíritu  de 
aquellos  200  caballeros  hijosdalgos  de  sangre  que  reconquistaron  á  Sevilla,  no  fué 
distinto  del  pensamiento  que  presidió  en  el  siglo  XVll  á  la  constitución,  ó  mejor 
dicho  reforma,  de  tan  noble  Compañía. 

No  es  para  callada  en  esta  noticia  bibliográfica,  que  quisiéramos  pudiese  ser  más 
extensa,  la  oportuna  ocurrencia  del  autor  al  insertar  las  reglas  de  correr  cañas  y 
jugar  toros  que  en  su  libro  titulado  Nuevos  Discursos  de  la  Jineta  de  España  con- 
signa el  escritor  sevillano  y  gran  caballista  y  justador  D.  Pedro  Fernández  de  An- 
drada.  Ni  el  interés  que  despierta  para  los  genealogistas  el  acabado  árbol  de  los 
dos  primeros  Hermanos  Mayores  de  la  Real  Corporación  D.Agustín  y  D.  Pedro 
Andrés  de  Guzmán,  ambos  Marqueses  de  La  Algaba. 

Las  reseñas  de  las  fiestas  y  solemnidades  con  reproducción  de  actos,  poesías  y 

184 


y  de  Genealogía  Española. 

acuerdos,  tanto  en  ocasiones  de  visitas  de  Reyes  y  Príncipes,  como  de  bodas  reales» 
juras  y  otros  acontecimientos,  y  la  minuciosa  descripción  de  cortejos,  justas  y  otras 
ceremonias,  forman  un  arsenal  pintoresco  de  datos  suntuarios  biográficos  y  socia- 
les del  mayor  interés.  Las  completas  listas,  finalmente,  de  los  Hermanos  Mayores, 
Secretarios  y  Caballeros  pertenecientes  á  esta  Maestranza,  desde  su  fundación, 
tienen  evidente  utilidad. 

Reciba  el  Marqués  del  Valle  de  la  Reina,  á  quien  es  justo  hagamos  presente 
nuestro  agradecimiento,  por  el  apoyo  que  concede  á  nuestra  Revista,  en  unión  del 
señor  Duque  de  T'Serclaes  y  otros  nobles  sevillanos,  nuestra  más  entusiasta 
enhorabuena  por  su  admirable  trabajo.— J.  A. 


II  Libro  d'oro  della  Toscana.  Anno  IV,  1911,  por  el  Sr.  Conde  Guelfo 
Guelfi-Camajani.  Firenza.  486  páginas,  en  8.°  -h  99  del  Armorial.  Precio, 
6  liras. 

El  Sr.  Conde  Guelfo  Guelfi-Camajani,  Director  del  Bolletino  Araldico  de  Flo- 
rencia, nos  ha  remitido  este  interesante  anuario,  publicación  del  Ufficio  Araldico  de 
Firenza.  Consta  de  cuatro  partes:  la  primera  trata  de  la  nobleza  toscana;  la  se- 
gunda, de  las  familias  de  origen  toscano  residentes  fuera  de  la  región;  la  tercera,  de 
las  familias  de  la  nobleza  italiana  residentes  en  Toscana,  y  termina  con  un  nutrido 
armorial  de  su  Nobleza. 

Por  los  curiosos  detalles  de  las  numerosas  familias  de  que  da  noticia,  por  el 
esmero  y  escrupulosidad  con  que  está  hecho,  es  de  imprescindible  necesidad  para 
el  que  desee  conocer  la  historia  nobiliaria  de  Toscana.  Dados  los  lazos  tan  íntimos 
que  han  existido  entre  Italia  y  España,  inútil  es  decir  el  interés  tan  grande  que 
tiene  para  nosotros.  Entre  las  muchas  familias  que  describe  hay  varias  de  origen 
español,  como  Guerra,  Mazas,  Moreno  de  Mora,  Navasques,  Ximénez  de  Aragón 
y  otras. 

Damos  las  gracias  al  autor  por  el  ejemplar  recibido,  y  quisiéramos  ver  ese 
ejemplo  imitado  en  nuestra  Patria,  tan  falta  de  publicaciones  regionales  de  ese 
género  y  que  tanto  ayudan  á  la  reconstitución  de  la  Historia.— S.  O. 

Otros  libros.  -J.  Villaín.  Grand  dictionnaire  généalogique,  historique 
et  biographique:  Haiite  Garonne  et  Ariége,  dessins  de  J.  de  Moliere, 
du  Bourg.  Montpellier  1911.  Firmin,  Montane  et  Sicardi,  in  4."  de 
XV-1.024  páginas. 

—  Inventaíre  sommaire  des  Archives  departamentales  du  Tam-et- Garonne 
antérieures  á  1790.  Archives  civiles.  Serie  A.  Fonds  d'Armagnac,  Mon- 
taubau,  Mispoulet,  in  4.°  de  XVI-419  páginas. 

—  Henry  Vignaud.  Hístoire  antíque  de  la  grande  entreprise  de  Christo- 
phe  Colomb.  Deuxiéme  serie.  T.  I  (1476-1490).  T.  II  (1491-1493).  L.  Gallois 

—  Martin  Hume.  La  Cour  de  Philippe  IV  et  la  décadence  de  l'Espagne 
(1621-1665),  versión  frangaise  du  M.  M.  J.  Condamin  et  P.  Bounet.  Paris. 
Perrin  1912.  IX-512  páginas. 

185 


Revista  de  Historia 


REVISTA  DE  REVISTAS 


Los  títulos  de  los  artículos  de  Historia  y  Genealogía  que  figuren  en  los 
sumarios  de  las  Revistas  españolas  y  extranjeras. 


REVISTAS   ESPAÑOLAS 

Boletín  de  la  Real  Academia  de  la 
Historia.  Abril,  1912.  Informes:  Las 
murallas  de  Alendia,  Antonio  Vives.— 
Estudio  sobre  las  regalías  de  la  Corona 
de  España,  Rafael  de  Ureña.— Los  Sán- 
chez-Muñoz de  Teruel,  F.  Fernández  de 
Bétfiencourt.— Un  epitafio  hebreo  de  la 
ciudad  de  Estella,  Fidel  Fita.— La.  jude- 
ría de  la  ciudad  de  Vich,  Fidel  Fita.— 
Vía  romana  de  Segovia  á  Madrid,  An- 
tonio Blázquez.—E\  molino  de  San  Mi- 
guel y  dos  lápidas  medioevales  en  la 
ciudad  de  Pamplona,  Fidel  Fita.—]ove- 
llanos  y  las  Órdenes  Militares,  yose  Gó- 
mez Centurión.— M ARiEDADES:  Historia 
geneológica  y  heráldica  de  la  Monarquía 
española,  Casa  Real  y  Grandes  de  Es- 
paña, Antonio  Rodríguez  Villa.— Nuevo 
miliario  romano,  Marcelo  Maclas.— No- 
ticias. 

La  España  Moderna,  Abril,  1912.— Los 
españoles  en  la  Revolución  francesa 
(conclusión),  Miguel  S.  0//ver.y-Proble- 
mas  y  lecturas,  Aníbal  Latino. 

La  Lectura,  Abril,  1912.— Historia:  El 
Cuerpo  diplomático  español  en  la  guerra 
de  la  Independencia,  /.  Deleito  y  Pi- 
ñuela. 


Nuestro  Tiempo,  Marzo,  1912.— En- 
sayo de  investigación  histórica:  La  Silla 
de  Calahorra  en  el  siglo  XV,  Carlos 
Groizard  y  Coronado.— Antiguos  eco- 
nomistas españoles,  Rafael  Comenge.— 
Una  embajada  interesante,  Marqués  de 
Alquibla. 

Revista  del  Centro  de  Estudios  liistó- 
ricos  de  Granada  y  su  Reino.  Año  1912. 
Primer  trimestre.— Emigración  de  los 
moros  granadinos  allende,  M.  Gaspar 
Remiro.— E\  elogio  anónimo  de  Córdoba 
en  dísticos  latinos,  Cristian  Seybold.— 
Documentos  para  la  historia  del  Reino 
granadino.  Nombramiento  de  Alcaide  de 
Almería  dado  por  el  rey  de  Granada 
Yusuf,  hijo  del  infante  Ahmed,  á  favor 
de  Abulcasin  Mohamed  el  Regí,  M.  G.  Re- 
mi  ro.— Privilegio  de  los  Reyes  Católi- 
cos sobre  franquezas  y  libertades  de  los 
vecinos  de  la  ciudad  de  Granada,  José 
María  Caparros.— Licencia  para  fazer 
una  plaza  en  el  Atabin  de  Granada  e 
merced  á  la  dicha  cibdad  de  las  tiendas 
que  están  alderredor,  Cristóbal  Espe- 
jo.—La  Junta  Suprema  de  Gobierno  de 
Granada.  Dificultades  con  que  luchó  la 
Junta  en  el  desempeño  de  su  misión, /osé 
Palanca  Romero.  —  Libros  y  Revistas, 
A.  del  C. 


186 


y  de  Genealogía  Española. 


Boletín  de  la  Comisión  de  Monumen- 
tos de  Orense,  Marzo-Abril,  1912.— Fue- 
ros municipales  de  Orense,  Ai.  Castro.— 
Orensanos  ilustres,  Bernardo  González. 
«Cachamuiña^,  Benito  F.  Alonso. 

Euskal-Erría,  15  de  Abril,  1912,  Este- 
ban Garíbay  et  ?  Zamalloa,  Euskal  Erria, 
Misceláneas  históricas  recopiladas  por 
el  Marqués  de  Seoa/ze.-- Corresponden- 
cia epistolar  entre  D.  José  Vargas  y 
Ponce  y  D.  Juan  Antonio  Moguel.— En- 
sayo de  un  padrón  histórico  de  Gui- 
púzcoa, Juan  Carlos  de  Guerra.  —  El 
Centenario  de  las  Navas  en  Navarra,  G. 

Boletín  de  la  Sociedad  Española  de 
Excursiones,  IV  trimestre,  1911.— De 
Atienza  á  Arcóbriga,  por  D.  N.  Senfnach. 
Escultura  en  Madrid,  desde  mediados 
del  siglo  XVI  hasta  nuestros  días,  por 
D.  Enrique  Serrano  Fatigaf i. —Una.  ex- 
cursión á  Roncesvalles,  Joaquín  Ciria. 
.  Linajes  de  Aragón,  Huesca.  1.°  de 
Abril,  1912.  —  Los  Sánchez-Muñoz  de 
Teruel  (continuación),  por  Gregorio 
García  Ciprés.— Los  Monta ñez  de  Me- 
norca, por  Juan  Roselló  Villalonga.— 
Bio-bibliografía  de  Juan  Sobrarlos  Se- 
gundo, alcañicense,  por  Juan  M.  Sán- 
chez. 

15  de  Abril,  1912.— Los  Sánchez-Mu- 
ñoz de  Teruel  (continuación),  por  Gre- 
gorio García  Cíprés.—Los  Claver,  por 
M.  G.  O.— Los  Portella  de  Menorca,  por 
Juan  Roselló  W/a/o/zg^a.- Bio-bibliogra- 
fía de  Juan  Sobrarlos  Segundo,  alcañi- 
cense, por  Juan  M.  Sánchez. 

1.°  de  Mayo  de  1912.  Los  Sánchez- 
Muñoz  de  Teruel,  Gregorio  García  Ci- 
prés.—Más  datos  sobre  D.  Vincencio 
Juan  de  Lastanosa,  Ricardo  del  Arco.— 
Bio-bibliografía  de  Juan  Sobrarlas  Se- 
gundo, alcañicense,  Juan  M.  Sánchez. 

Arte  Español,  año  I,  número  1,  Fe- 
brero, 1912.— El  concurso  de  proyectos 
de  Arquitectura  de  la  Sociedad  Espa- 
ñola de  Amigos  del  Arte,  por  Vicente 
Lampérez.— La  estatua  del  Obispo  don 
Mauricio  en  la  catedral  de  Burgos.— 
Reliquias  del  pasado:  El  castillo  de  Al- 


monacid,  de  Toledo,  por  el  Conde  de 
Cedillo.— Las  Arquetas  de  Falencia  y 
Burgos,  por  el  Conde  de  Cedillo.— Ne- 
crología: D.  Aureliano  de  Beruete  y 
Moret,  por  Pablo  Bosch.— Miscelánea. 
Revista  internacional  de  los  Estudios 
Vascos,  Enero-Marzo,  1912,  París.— 
Axular.— Osero  (jarraipena). 


REVISTAS  EXTRANJERAS 

Tombo  histórico  genealógico  de  Por- 
tugal, Lisboa,  1911.  Esta  publicación, 
importantísima  para  la  historia  genealó- 
gica de  Portugal,  y  que  se  publica  men- 
sualmente  en  Lisboa,  dirigida  por  los 
Sres.  Affonso  de  Dornellas  y  A.  de  Gus- 
mSo  Navarro,  no  es  una  revista  en  la 
propia  acepción  de  la  palabra,  sino  una 
monumental  obra,  cuyos  cuadernos  des- 
criben la  historia  de  una  ó  más  familias: 
las  publicadas  hasta  ahora  son  las  si- 
guientes: 

Da  Mesquita,  por  Afjonso  de  Dorne- 
llas.—Eqas  Telles,  Da  Covilhan,  por 
A.  de  Gusmdo  Navarro.— Freiré  d'An- 
drade  Salazar  d'Ega  JordSo,  por  Afjonso 
de  Dornellas.—Noücia  sobre  o  brasao 
dos  Albuquerques,  por  G.  L.  Santos  Fe- 
rmrú-.- Andrades,  da  Ilha  de  S.  Miguel, 
por  Luis  Filippe  de  Bettencourt  y  Ja- 
cintho  DA.  A.  de  Bettencourt.— Dorne- 
llas, origem  d'este  apelido,  por  Affonso 
de  Dornellas.— Yasconcellos,por el  Vis- 
conde  de  Faria. 

Al  último  número,  correspondiente  al 
pasado  mes,  acompaña  el  primer  cua- 
derno de  la  DescripQáo  Methodica  dos 
Brasócs  d' armas  das  familias  nobres 
de  Portugal,  publicación  importantísi- 
ma, editada  á  todo  lujo,  y  obra  del 
Sr.  G.  L.  Santos  Ferreira,  de  la  Asocia- 
ción de  ^arqueólogos  portugueses. 

Revue  de  Deux  Mondes,  1.°  de  Abril, 
1912.— Bismarck  et  le  Papante,  M.  Ger- 
ges  Goyau. — Le  train  de  maison  de- 
puis  sept  siécles,  M.  le  Vicomte  Geor- 
ges  D'Avenel. —  France  et  Alleraagne, 


187 


Revista  de  Historia 


M.  Rene  Pinon.—La  Querré  de  1870.— 
1-Woerth,  6  Aoút,1870,  M.  Emile  Olli- 
vier.—\Jn  Amuseur  oublie:  Carmontel- 
le  (1717-1806),  M.  Augustin  Thierry. 

Revue  de  Gascogne,  Abril,  1912.— La 
vie  rurale  en  Gascogne  du  XVIIIe  siécle, 
y.  Dufflour. 

Revue  Hispanique,  Marzo,  191 1. — The 
Aragonese  dialect,  G.  W.  Umphrey.— 
The  use  of  the  relative  pronain  in  the 
Rimado  de  Palacio,  Albert  F.  Kuerstei- 
ner.— -El  Buen  Aviso  y  Portacuentos  by 
Juan  Timoneda  (reproducción),  Rudolph 
Schevill. 

Bulletin  Hispanique,  Abril-Junio,  1912, 
Chronique  latine  des  Rois  de  Castille 
jusqu'en  1236  (continuará),  G.  Cirot.— 
Notes  sur  les  rapports  de  Nantes  avec 
r  Espagne,yí//es  Mathorez.—Dominique 
Soto  et  la  Scolastique  Parisienne,  P. 
Duhem.—Le  grand  Siége  de  Gibraltar 
de  1782  vu  par  un  témoin,  Albert  Girará. 
Quelques  particularités  de  la  langue 
parlée  d'aprés  le'  théátre  de  M.  Jacinto 
Benavente,  G.  Ge/zí//.— Varietés.— Le 
site  antique  de  Costig  (He  de  Majorque), 
L.  Ch.  lyflfe^/s.— Rapport  á  M.  le  Di- 
recteur  de  l'École  frangaise  d'Espagne 
sur  une  excursión  á  Peiíalba  (Teruel)» 
E.  Albertini. 

Revue  Historique,  Marzo-Abril,  1912. 
Les  récents  historieurs  catholiques  de 
rinquisition  en  France,  Paul  Fredericq. 
Les  luttes  notariales  dans  les  pays  de 
costumes  du  XlIIe  au  XVe  siécle. 

Revue  des  Questions  Historiqaes, 
Abril,  1911.  —  La  réconciliation  des 
^'Lapri»  au  temps  de  Déce,  Adhémar 
rf'. 4 /es.— Les  Évéques  harriciens  sous 
Henri  VIII,  G.  Constant 

Rivista  Araldica,  Abril,  1912.— II  co- 
rredo  di  una  gentildonna  ferrarese  nel 
1473,  por  el  Conté  Ferrucio  Pasini  Fras- 
soni.—La  nationalité  Comtoise.  Précis 
d'histoire  féodale  (839-1678).  IV.  De 
l'avénement  de  Marguerite  de  Flandres 
au  traite  de  Seulis  (Suite),  par  le 
Chev.  P.  A.  P/úfoí/x. -  Famiglie  Romane, 
por  el  Comm.  Cario  Augusto  Bertini.— 


A  propos  de  la  descendance  de  la  maí- 
son  de  Savoye  de  Charlemagne,  par  le 
Marquis  de  Jandriac.  —  Araldica  del 
regno  itálico,  por  el  Conté  F.  Pasini 
Fiassoni. — Armes  des  Archevéques  et 
Évéques  de  France  de  1691  á  1737  d'aprés 
Chevillard  (Suite),  par  Eugéne  Harot.— 
Libro  d'oro  del  Ducato  di  Ferrara  (con- 
tinuación), por  el  Conté  F.  Pasini  Fras- 
so/i/.— Ex-libris  Monaldini,  por  Ugo  Or- 
landini.  —  Giurisprudenza  nobiliare.  — 
Documenti  nobiliari.— Note  bibliografi- 
che.— Quesiti  Araldici.— Cronaca. 

Bolletino  Araldico  Star  ico  Genealó- 
gico, Florencia,  1."  de  Abril.— Sul  titolo 
di  Patrizio,  por  G.  Guelfi  Camajani.— 
Tixon  di  Vidaurres,  Conti  del  Castillo 
e  Conti  del  Rio,  ■  uchi  di  Orduña.— To- 
rrigiani.— Della  opportunitá  di  provve- 
dere  al  mantenimiento  dei  cognomi  sto- 
rici  che  vanno  ad  estinguersi,  por  il 
Conté  di  Lamagna. —Commende  neiror- 
dine  di  S.  Stefano.  — Bettino  Ricasoli 
(1354)  e  gli  ordinamenti  di  giustizia.— 

I  Beni  di  Michelangiolo  Buonarroti,  por 

II  Prof.  G.  Carocci.— Gli  animali  e  le 
piante  del  Blasone  e  il  loro  simbolismo, 
por  ¡1  Re  d' Arme.— Necrologio. 

L'Indicateur  Généalogique ,  Héraldi- 
que  et  Biographique ,  Bruxelles,  n°  10, 
Abril,  1912. 

Hemos  recibido  los  diez  primeros  nú- 
meros de  esta  revista,  publicada  bajo  la 
dirección  de  los  Sres.  Chibert  y  Colin, 
subjefes  de  los  Archivos  de  la  ciudad 
de  Bruselas,  y  dedicada  á  investigacio- 
nes genealógicas  y  heráldicas  en  forma 
de  cuestionario. 

La  unión  que  durante  cerca  de  dos  si- 
glos hemos  tenido  con  Bélgica  nos  hace 
sean  verdaderamente  provechosos  los 
estudios  que  se  relacionan  con  aquellos 
países. 

El  número  10  de  esta  revista,  corres- 
pondiente al  mes  de  Abril,  trae  curiosí- 
simos trabajos  sobre  las  familias  Van 
Benvaer,  Les  descendants  dejean,  Sire 
de  Bazentin  et  de  Montauban;  familias 
Francotte,Charles,  Sophie,Villers  et  Thé- 


188 


y  de  Genealogía  Española. 


mont.  Van  Asbroeck,  Wavraus,  Vers- 
pecht,  Van  den  Pene,  etc.,  y  el  primer 
pliego  de  Pathmos,  Maison  de  plai- 
sance  des  abbés  du  Pare  á  Saint-Josse- 
ten-Noode. 

The  New-  York  Genealogical  and  Bio- 
graphicaí  Record,  Enero-Marzo,  1912, 
New-York,  vol.  XLIII.— James  Pyne 
(Pine)  of  Hempstead,  Long  island  and 
some  of  his  descendants,  por  John 
B.  Pine.— Early  Records  of  Salem,  Was- 
hington County,  N.  Y.,  por  Tobías 
A.  Wright.  — Records  of  Baptisms  of 
the  reformed  church  at  Machackemeck 
(Deerpark).  —  Thacher-thatcher  genea- 
logy,  por  John  R.  Totten.—Copy  of  fa- 
mily  record  of  the  Elias  Mulford  and 
Elizabeth  gardiner  families  and  descen- 
dants, por  Katharíne  Searle  Mc-Cart- 
ney.—Clues  from  english  archives  con 
tributory  to  American  Genealogy,  por 
J.  Henry  Lea  y  J.  R.  Hutcliínson.— Des- 
cendants of  Edward  Iré  (a)  Dwell  through 
his  son  John,  por  Wílliam  A.  Robbíns.— 
Registration  of  Pedigrees.— Society  Pro- 
ceedings.  —  Book  notices.  —  Accessions 
to  the  library. 


Esta  importantísima  revista  y  la  al- 
tura científica  que  han  alcanzado  los  es- 
tudios genealógicos  en  los  Estados  Uni- 
dos, merecen  un  detenido  estudio,  que 
prometemos  á  nuestros  lectores  en  plazo 
muy  breve. 

Frankfurter  Blatterfür  Famílíen  Ges- 
chiclite,  Abril,  1912;  director,  Karl  Kie- 
fer.  Frankfurt  A.  M.— Sumario.— Ulmer 
Mannsklóster.— Nachkommen  der  Tóch- 
ter  der  Familie  Bausa.— Drei  Frankfur- 
ter Schützenfeste.— Stammbaum  der  Fa- 
milie Riebling  Seite.— Stammbaum  der 
Familie  Pfeiffer  Seite.— Nachrichten  von 
der  oberhess.— Stadt  Wetter  un  denen 
daraus  entstammenden  Gelchrten.— -Bü- 
cher. 

Mayo,  1912.— Drei  Frankfurter  Schüt- 
zenfeste.—Nachrichten  vonder  oberhess 
Stadt  Wetter  und  deuen  daraus  eutstam- 
menden  Gelehrten.— Almentafel  des 
Joh.  Hect.  V.  Holzhausen,— Stammbaum 
der  Familie  Leonhard.— Biographische 
Kastensammbung  auf  der  Stadtbiblio- 
thek  zu  Frankfurt  A.  M.— Ulmer  Manns- 
klóster.— Portráts  gesucht. 

N.  N. 


189 


Revista  de  Historia 


NOTICIAS    VARIAS 


Nuevos  títulos.— Por  Real  decreto  de  15  de  Abril  de  1912  se  hace 
merced  á  D.  Miguel  Agelet  y  Besa  de  título  del  Reino,  con  la  denominación 
de  Conde  de  Vinatesa,  para  sí,  sus  hijos  y  sucesores  legítimos. 

—Por  Real  decreto  de  11  de  Abril  de  1912  se  rehabilita,  sin  perjuicio  de 
tercero  de  mejor  derecho,  el  título  de  Conde  de  Crespo  y  Rascón  á  favor 
de  D."*  María  Teresa  Bermúdez  de  Castro  y  Sánchez,  para  sí,  sus  hijos  y 
sucesores  legítimos. 

Títulos  vacantes. — La  Dirección  general  de  Contribuciones,  con 
fecha  2  de  Abril,  anuncia  por  primera  vez  la  vacante  de  los  títulos  de  Du- 
que de  Algete,  Marqués  de  Alcañices,  con  Grandeza;  Marqués  de  Cadreita, 
Marqués  de  Cuéllar,  Marqués  de  Callera,  Marqués  de  Montaos,  Conde  de 
Fuensaldaña,  Conde  de  Gres,  Conde  de  Grajal,  Conde  de  Huelma,  Conde 
de  Ledesma,  Conde  de  La  Torre,  Conde  de  Torres  de  Villahumbrosa  y 
Conde  de  Villanueva  de  Cañedo. 

—Con  fecha  12  de  Abril  se  anuncia  por  primera  vez  la  vacante  de  los 
títulos  de  Duque  de  Hornachuelos,  con  Grandeza  de  España;  Marqués  de 
Valcarlos,  con  grandeza  de  España;  Marqués  del  Apartado,  Marqués  de 
la  Constancia,  Marqués  de  Fuente  Gollano,  Marqués  de  la  Solana  y  Conde 
de  Alcaraz;  y  con  fecha  16  anuncia  por  primera  vez  la  vacante  de  los  títu- 
los de  Conde  de  Añover  de  Tormes,  Conde  de  Carrión  de  Calatrava  y 
Conde  de  Foxá. 

Mercedes  de  hábito.— Por  Real  decreto  de  17  de  Abril  se  ha  hecho 
merced  de  hábito  de  la  Orden  de  Santiago  á  D.  Mariano  Téllez-Girón 
Fernández  de  Córdoba  Fernández  de  Velasco  y  Pérez  de  Barradas,  Duque 
de  Escalona,  de  Uceda  y  Osuna,  Marqués  de  Villena,  Conde  de  Ureña  y 
de  Alba  de  Liste. 

—Por  Real  decreto  de  24  del  mismo  se  hace  merced  de  hábito  en  la 

190 


y  de  Genealogía  Española. 


misma  Orden  á  D.  Joaquín  de  Loigorri  Vives  de  la  Torre  y  Ciscar,  capi- 
tán de  Infantería,  hijo  de  D.  Federico  de  Loigorri,  contraalmirante  de  la 
Armada  y  Caballero  profeso  de  Santiago. 

— Por  Reales  decretos  de  25  del  mismo  se  hace  merced  de  hábito  de  la 
Orden  de  Montesa  á  D.  Ángel  y  D.  Antonio  Cabeza  de  Vaca  y  Carvajal. 

Otras  noticias.— Su  Majestad  el  Rey,  por  Real  decreto  de  29  de  Marzo 
de  1912,  se  ha  dignado  restablecer  los  Alferezazgos  de  las  cuatro  Órdenes 
militares,  nombrando  alférez  Comendador  de  Almodóvar,  de  la  Orden  de 
Calatrava,  al  Marqués  de  Pico  de  Velasco;  ídem  de  Oreja,  de  la  Orden  de 
Santiago,  al  Conde  de  Cedillo;  ídem  de  Castilnovo,  de  la  Orden  de  Alcán- 
tara, al  Marqués  de  Casa-Pizarro;  ídem  de  Alcalá  de  Chisvert,  de  la  Orden 
de  Montesa,  al  Conde  de  Aguilar  de  Inestrillas. 

—Ha  sido  nombrada  Dama  de  S.  A.  la  Princesa  D.""  Beatriz,  esposa  del 
Infante  D.  Alfonso  de  Orleans,  á  la  señora  viuda  de  Ruata. 

—Por  Real  decreto  de  1.°  de  Abril  de  1912  ha  sido  nombrado  Caballero 
de  la  Real  y  distinguida  Orden  de  Carlos  III,  en  la  vacante  producida  por 
fallecimiento  de  D.  Julio  de  Arellano  y  Arrózpide,  Marqués  de  Casa-Are- 
llano,  D.  Joaquín  Álvarez  de  Toledo  y  Caro,  Duque  de  Medina-Sidonia. 


MOVIMIENTO  NOBILIARIO  DEL  ÚLTIMO  TRIMESTRE  (1) 

Reales  cartas  de  sucesión.— 8  de  Enero. — Real  carta  de  sucesión  en 
el  título  de  Conde  de  Villardompardo  á  favor  de  D.^  María  del  Carmen  Ál- 
varez de  las  Asturias  Bohorques  y  Álvarez  de  las  Asturias  Bohorques, 
Marquesa  de  Mondéjar,  con  grandeza  de  España;  Condesa  de  Tendílla  y  de 
Sallent,  por  fallecimiento  de  su  hermana  D.''  María  de  los  Dolores. 

20  ídem.— Real  carta  de  sucesión  en  el  título  de  Marqués  de  üoicoe- 
rrotea,  á  favor  de  D.  Francisco  Goicoerrotea  y  Gamboa,  teniente  coronel 
de  Infantería,  por  fallecimiento  de  su  padre,  D.  Ramón  de  Goicoerrotea  y 
Montoro. 

20  ídem.— Real  carta  de  sucesión  en  el  título  de  Barón  de  Gracia  Real, 
á  favor  de  D.  Juan  Domínguez  y  Osborne,  por  fallecimiento  de  su  padre, 
D.  Joaquín  Domínguez  Caro. 

31  ídem.— Real  carta  de  sucesión  en  el  título  de  Conde  de  Bugallal  á 


(1)    Noticias  publicadas  en  la  Gaceta  de  Madrid  el  18  de  Abril  de  1912,  y  de  las  cuales 
no  se  dio  cuenta  en  los  números  anteriores. 

191 


Revista  de  Historia  y  de  Genealogía  Española. 

favor  de  D.  Gabino  Bugallal  y  Araujo,  por  fallecimiento  y  designación  de 
D.'"  Adelaida  García  Rodríguez,  viuda  de  Álvarez  Bugallal. 

6  de  Febrero. — Real  carta  de  sucesión  en  la  grandeza  de  España  conce- 
dida por  el  Rey  D.  Felipe  V  en  1713  al  Príncipe  de  Robech,  á  favor  de  don 
Luis  Enrique  María  Timoleón  de  Cossé,  Conde  de  Brissac,  Príncipe  de 
Robech,  por  fallecimiento  de  su  padre,  D.  Enrique  Carlos  Ana  Timoleón 
María  de  Cossé. 

16  ídem.— Real  carta  de  sucesión  en  el  título  de  Conde  de  San  José  de 
Santurce  á  favor  de  D.  Pablo  José  de  Ubarri  Caracena,  por  fallecimiento  de 
su  padre,  D.  Pablo  Ubarri  Iramategui. 

16  ídem.— Real  carta  de  sucesión  en  el  título  de  Marqués  de  Bélgida  á 
favor  de  D.^  Luisa  Cotoner  y  Álvarez  de  las  Asturias  Bohorques,  por  falle- 
cimiento de  su  tío  D.  Iñigo  Álvarez  de  las  Asturias  Bohorques  y  Álvarez  de 
las  Asturias  Bohorques. 

Títulos  extranjeros.— 20  de  Enero.  -Concediendo  Real  autorización 
á  D.  Enrique  Federico  Bayo  Timmerhans  para  que,  conservando  el  carácter 
de  su  procedencia,  pueda  usar  en  España  el  título  pontificio  de  Conde  de 
San  Jorge. 

Reales  licencias  de  casamiento.— 8  de  Enero.— Concediendo  Real 
licencia  á  D.  Arturo  Daza  de  Campos,  Marqués  de  Casa  León,  para  con- 
traer matrimonio  con  D."*  Elvira  Ansótegui  y  Urigüen. 

20  ídem.— Concediendo  Real  licencia  á  D.  Javier  Girón  y  Méndez,  Mar- 
qués de  Ahumada,  para  contraer  matrimonio  con  D.'  Emilia  Canthal  y 
Girón. 

20  ídem.— Concediendo  Real  licencia  á  D.  Fernando  Patino  y  Carrasco, 
Marqués  de  la  Corona,  para  contraer  matrimonio  con  D. '  Paula  Guaso  y 
Martínez. 

31  ídem.— Concediendo  Real  licencia  á  D.'  Beatriz  María  de  la  Cande- 
laria Manjón  y  Zaratiegui,  Marquesa  de  Méritos,  para  contraer  matrimonio 
con  D.José Jácome  y  Ramírez  de  Cartagena,  oficial  de  la  Armada,  hijo  del 
Vicealmirante  Marqués  del  Real  Tesoro. 

21  de  Marzo.— Concediendo  Real  licencia  á  D."*  María  Rafaela  Fernández 
de  Henestrosa  y  Gayoso  de  los  Cobos,  hija  de  los  Grandes  de  España 
Marqueses  de  Camarasa,  Marqueses  de  Cilleruelo,  Marqueses  de  la  Puebla 
de  Parga,  Condes  de  Moriana  del  Rio,  Condes  de  Riela  y  de  Castrogeriz, 
para  contraer  matrimonio  con  D.  Ricardo  de  la  Huerta  y  Avial. 


192 


15  JUNIO  1912 


E\?I5TA  DE  HISTORIA 

?  DE  QENEñLOGÍñ 

ESPAÑOLA 


Núm.  5. 


D.  Hnrcelino  Henénilez  y  Peloyo. 


Pocas  veces  como  en  la  ocasión  presente  será  difícil  que  la  palabra 
responda  al  pensamiento  y  que  traduzca  los  sentimientos  que  desea  exte- 
riorizar. En  las  grandes  tribulaciones  del  espíritu,  ante  la  inmensa  magnitud 
de  las  catástrofes  irreparables,  más  que  pedir  á  la  inteligencia  que  discurra, 
debe  dejarse  al  corazón  que  sienta.  Y  la  muerte  del  varón  egregio  que 
España  llora  con  el  más  unánime  sentimiento  que  acaso  han  visto  las  gene- 
raciones actuales,  es  todo  eso:  duelo  no  sólo  nacional,  sino  mundial,  ya  que 
él  era,  más  que  patrimonio  exclusivo  de  las  letras  españolas,  patrimonio 
precioso  de  las  letras  de  todo  el  universo,  y  desgracia  que  nos  hace  sentir 
la  losa  de  lo  irreparable,  porque  hombres  como  D.  Marcelino  Menéndez  y 
Pelayo  nacen  uno  en  cada  siglo. 

Nombrar  á  Menéndez  y  Pelayo  significa  tanto  como  evocar  toda  la 
ciencia  española,  que  en  él  encontró  su  más  alta,  genuina,  castiza  y  excelsa 
representación.  Jamás  colocó  nadie  á  tanta  altura  los  prestigios  de  la 
Patria,  y  jamás  autoridad  literaria  del  mundo  alcanzó  tan  pleno,  unánime  y 
devoto  reconocimiento.  Él  supo  condensar  en  su  cerebro,  en  síntesis  mara- 
villosa, todas  las  gloriosas  tradiciones  de  nuestra  historia,  y  la  luz  de  las 
más  sutiles  inteligencias  y  de  los  ingenios  más  proceres  de  nuestra  raza, 
parecía  converger  sobre  su  talento,  iluminándolo  con  sobrenaturales  des- 
tellos. 

Por  eso  este  hombre  prodigioso,  honor  del  solar  latino  y  aun  de  toda 
la  humana  especie,  era  ante  todo  y  sobre  todo  gloria  y  orgullo  de  la  raza 
hispana.  Monstruo  de  erudición,  milagro  de  sabiduría,  y  portento  de  intui- 

193  13 


Revista  de  Historia 

ción,  fué  Menéndez  y  Pelayo  un  patriota  excelso.  Aun  cuando  los  espa- 
ñoles no  hubiéramos  podido  aportar  otros  méritos  á  la  cuenta  general 
de  la  moderna  civilización,  bastarían  los  suyos  para  que  la  Patria  que  le 
contó  entre  sus  hijos  figurase  en  las  avanzadas  de  la  cultura  universal.  Y 
por  ser  genuina  y  gráfica  encarnación  de  los  caracteres  de  nuestra  raza, 
fué  el  genio  cristiano  en  cuyo  espíritu  parecía  palpitar  el  alma  fuerte  y  recia 
de  nuestros  místicos,  las  serenas  concepciones  de  nuestros  filósofos  y  el 
ingenio  noble  y  señoril  de  nuestros  siglos  dorados. 

Era  Menéndez  y  Pelayo  un  enamorado  del  pasado  y  de  las  castizas  tra- 
diciones. Con  el  vasto  caudal  de  conocimientos  que  su  talento  entresacó 
de  aquellos  riquísimos  veneros,  marcó  á  España  nuevos  y  luminosos  hori- 
zontes, vislumbrados  en  la  clara  percepción  de  su  historia,  engarzando  la 
tradición  y  el  progreso  con  el  broche  de  oro  de  su  genio.  La  ciencia  conte- 
nida en  sus  obras  monumentales,  asombro  y  admiración  de  todos,  será  en 
lo  porvenir  manantial  inagotable  y  fuente  perenne  de  doctrina  y  erudición. 

La  crítica  literaria,  las  ciencias  ñlosófícas,  el  arte,  la  historia  y  la  filo- 
logía están  de  duelo  por  la  pérdida  del  coloso,  que  en  cada  una  de  ellas 
destacaba  el  poder  de  su  genio.  Lo  está  también  la  Iglesia  católica,  de  la  que 
era  gala  y  ornamento,  y  lo  está  también  su  Patria,  esta  tierra  española  tan 
injustamente  juzgada  y  acusada  de  infecunda,  que  Menéndez  y  Pelayo 
exaltó  y  enalteció,  haciendo  ver  al  mundo  entero  que  la  raza  que  produce 
hombres  como  él  es  raza  vigorosa  é  inmortal. . 

* 
«  * 

La  biografía  literaria  del  sabio  eminente  que  ha  perdido  España,  con 
dificultad  puede  esbozarse  en  unas  páginas.  Su  vida  entera,  vida  de  ímprobo 
trabajo  y  de  asombrosa  fecundidad,  se  ha  condensado  entre  las  aulas,  las 
Bibliotecas  y  los  Archivos. 

Hijo  de  un  catedrático  del  Instituto  de  Santander,  en  aquel  centro  realizó 
sus  primeros  estudios,  que  continuó  después  en  la  Universidad  de  Barce- 
lona, siendo  discípulo  predilecto  del  gran  provenzalista  D.  Manuel  Milá  y 
Fontanals,  de  quien  hace  pocos  años  escribía  una  admirable  Semblanza 
literaria,  reveladora  del  culto  de  cariño  y  veneración  que  rendía  á  la  me- 
moria del  autor  de  los  Trovadores  de  España. 

Contaría  escasamente  diez  y  ocho  años  cuando  su  fama,  difundida  por 
profesores  y  condiscípulos,  recibió  pública  y  unánime  consagración.  Y 
tuvo  el  Ayuntamiento  de  su  ciudad  natal  el  laudable  y  honroso  acuerdo  de 
concederle  generosa  subvención  para  que  con  facilidad  de  medios  se  dedi- 

194 


y  de  Genealogía  Española. 

case  á  sus  trabajos  de  investigación  iiistórica  y  erudición  literaria.  Merced 
á  esta  pensión  y  á  otra  que  poco  después,  en  1877,  le  concedió  el  Minis- 
terio de  Fomento,  pudo  hacer  Menéndez  y  Pelayo  en  los  Archivos  y 
Bibliotecas  de  España,  Portugal,  Bélgica,  Italia,  Francia  y  otros  países 
aquellos  maravillosos  estudios  que  hicieron  que  muy  en  breve  hombres  del 
valer  de  Cánovas,  Valera  y  Revilla  le  considerasen,  no  ya  como  consola- 
dora esperanza,  sino  como  portentosa  realidad  de  cultura  y  milagro  de 
erudición.  Vacante  por  entonces  la  cátedra  de  Historia  crítica  de  la  Litera- 
tura Española  en  la  Universidad  Central,  hubo  de  reformarse  una  ley  del 
Reino  que  establecía  que  hasta  los  veintitrés  años  no  se  podían  hacer  opo- 
siciones, para  que  él,  que  sólo  contaba  veintiuno,  pudiese  tomar  parte  en 
ellas;  y  en  aquellas  oposiciones,  que  ganó  en  reñidas  y  brillantes  trincas, 
pudo  vislumbrarse  con  mayor  claridad  aún  toda  la  gloria  que  aquel  joven 
de  aspecto  modesto  y  abstraída  condición  reservaba  para  su  Patria. 

Acontecimiento  literario  de  mayor  empeño  fué  el  que  á  muy  poco  pro- 
porcionó al  mundo  el  Sr.  Menéndez  y  Pelayo  con  la  publicación  de  la 
genial  y  monumental  Historia  de  los  Heterodoxos  Españoles,  prodigio  de 
sabiduría,  asombro  de  crítica  y  observación,  escrita  con  toda  la  sinceridad 
y  todo  el  entusiasmo  de  una  inteligencia  clarividente  y  de  un  corazón  sano 
en  plena  y  briosa  juventud.  Obra  tan  magna  y  que  de  tal  manera  se  des- 
taca entre  las  otras,  importantísimas  también,  que  durante  aquellos  años 
traía  entre  manos  el  Sr.  Menéndez  y  Pelayo— recuérdense  la  traducción  de 
Los  cautivos,  de  Plauto,  su  estudio  acerca^  del  Teatro  de  Calderón  y  sus 
trabajos  en  la  Ciencia  Española,— era.  natural  que  le  abriese  las  puertas 
de  la  Real  Academia  de  la  Lengua  Española.  Y  en  ella  entró  por  derecho 
propio,  en  Diciembre  de  1880,  cuando  apenas  si  podría  acreditar  su  mayoría 
de  edad,  sustituyendo  al  ilustre  Hartzenbusch,  y  allí,  en  el  acto  de  su 
solemne  recepción,  leyó  su  magistral  discurso  sobre  la  Poesía  místita 
española.  Dos  años  más  tarde,  en  5  de  Mayo  de  1882,  la  Real  Academia 
de  la  Historia  le  elegía  su  miembro  numerario  para  cubrir  la  vacante  de 
otro  erudito  inolvidable:  D.  José  Moreno  Nieto.  El  tema  elegido  por  el 
joven  académico  para  su  discurso  fué  La  Historia  como  arte  bello. 

Desde  entonces  la  vida  de  D.  Marcelino  Menéndez  y  Pelayo,  consa- 
grada de  lleno  al  estudio,  fué  ejemplo  y  admiración  para  todos.  Si  en  sus 
comienzos  pudo  tener  enemigos,  bien  pronto  amigos  y  adversarios  le  res- 
petaban y  querían,  rendidos  ante  las  llamaradas  de  su  genio.  No  tardó  en 
ingresar  como  académico  en  la  de  Ciencias  Morales  y  Políticas  y  en  la  de 
Bellas  Artes,  y  casi  todas  las  Academias  y  Centros  de  cultura  del  mundo 
se  disputaron  el  honor  de  contarle  entre  sus  miembros  honorarios. 

195 


Revista  de  Historia 

Excitaciones  de  sus  amigos  y  admiradores,  más  que  impulsos  de  sus 
propias  aficiones,  lleváronle  en  alguna  ocasión  á  explorar  el  terreno  polí- 
tico. En  las  Cortes  de  1884  fué  elegido  diputado  por  la  circunscripción  de 
Palma  de  Mallorca,  y  en  las  de  1890  representó  á  la  ciudad  de  Zaragoza; 
posteriormente  ha  sido  senador,  unas  veces  por  Univerdades,  y  desde  1900 
siempre  por  la  Real  Academia  Española.  Únicamente  en  la  primera  de 
aquellas  Cortes  en  que  fué  diputado,  intervino  en  las  discusiones,  y  fué  su 
discurso  una  magnífica  y  repentina  improvisación,  en  la  que  con  un  torrente 
de  elocuencia  y  un  derroche  de  erudición,  demostró  la  ilegalidad  de  la 
desamortización  eclesiástica.  Pero  el  campo  demasiado  estrecho  de  la  polí- 
tica no  era  ciertamente  el  más  á  propósito  para  hombre  de  tan  altas  y  ele- 
vadas concepciones. 

Su  verdadero  centro  estuvo  en  la  Filosofía,  la  Historia  y  la  crítica  lite- 
raria. En  cualquiera  de  estas  tres  grandes  ramas  del  pensar  y  del  saber 
humanos,  la  obra  de  D.  Marcelino  bastaría  para  dar  fama  imperecedera 
á  varios  hombres.  En  Filosofía  afirmó  la  doctrina  de  Santo  Tomás,  pero 
era  principalmente  un  enamorado  de  Vives.  Aparte  la  Historia  de  los  hete- 
rodoxos, baste  citar  entre  sus  trabajos  filosóficos  los  Ensayos  de  critica 
filosófica  y  los  Orígenes  del  criticismo  y  del  excepticismo,  y  especialmente 
de  los  precursores  españoles  de  Kant.  En  Historia  y  en  Literatura  su  obra 
es  sencillamente  asombrosa.  Lo  que  la  cultura  mundial  le  debe  y  lo  que 
las  generaciones  posteriores  tendrán  que  reconocerle,  puede  calcularlo 
quien  conozca  sólo  algunas  de  sus  obras:  la  Historia  de  las  ideas  esté- 
ticas, la  Antología  de  poetas  líricos,  ó  su  Arnaldo  de  Villanova,  por 
ejemplo. 

Su  autoridad  de  filósofo,  crítico  é  historiador,  eclipsó  algún  tanto  otros 
méritos  que  el  Sr.  Menéndez  y  Pelayo  atesoraba,  y  que  de  haber  brillado 
como  únicos,  cada  uno  de  ellos  le  hubieran  conquistado  envidiable  renom- 
bre. Así  fué  achaque  general  el  de  no  reconocerie  tan  afortunado  poeta, 
y,  sin  embargo,  su  Oda  á  Horacio,  de  quien  desde  su  más  temprana  juven- 
tud era  apasionado  admirador,  es  modelo  de  inspiración  castiza  y  elegante. 

Don  Marcelino  Menéndez  y  Pelayo  era  Director  de  la  Biblioteca  Nacio- 
nal desde  el  22  de  Julio  de  1898;  Director  de  la  Academia  de  la  Historia, 
en  la  que  tenía  fijada  su  residencia;  Vicepresidente  de  la  Junta  Faculta- 
tiva de  Archivos,  Bibliotecas  y  Museos,  y  Jefe  superior  de  ese  Cuerpo 
facultativo. 

La  única  condecoración  que  aceptó,  y  no  es  extraño  dada  la  índole  de 
su  institución,  fué  la  Gran  Cruz  de  Alfonso  XII,  en  cuya  posesión  se  hallaba 
desde  el  6  de  Junio  de  1902. 

196 


y  de  Genealogía  Española. 

Tales  son,  ligeramente  esbozados,  los  rasgos  biográficos  más  culminan- 
tes del  sabio  insigne  que  acaba  de  morir. 

* 
*    * 

Tarea  no  fácil  sería  citar  todas  las  obras  que  componen  la  extraor- 
dinaria producción  del  gran  polígrafo  español.  Prescindiré  de  estudios 
sueltos  escritos  para  diversas  publicaciones  españolas  y  extranjeras, 
porque  la  sola  enumeración  de  sus  títulos  llenaría  páginas  enteras.  Citaré 
sólo  las  más  importantes,  ó,  mejor  dicho,  las  más  renombradas  de  sus 
obra's. 

Historia  de  las  ideas  estéticas  en  España,  obra  de  altísimo  valor  cientí- 
fico, acaso  la  que  dio  más  fama  á  su  autor;  Escritores  montañeses;  Trueba 
y  Cosío;  Estudios  poéticos;  Arnaldo  de  Villanova,  médico  catalán  del 
siglo  XIII;  Historia  de  los  heterodoxos  españoles;  Calderón  y  su  Teatro; 
Horacio  en  España;  La  Ciencia  española;  Antología  de  poetas  líricos  cas- 
tellanos desde  la  formación  del  idioma  hasta  nuestros  días,  que  ocupa  un 
buen  número  de  volúmenes  de  la  Biblioteca  clásica;  Historia  de  la  novela, 
publicada  en  la  nueva  Biblioteca  de  autores  españoles;  La  novela  entre  los 
latinos,  que  le  sirvió  de  tesis  doctoral;  Una  fiesta  en  Chipre,  preciosa 
é  inspirada  poesía;  Pedro  de  Valencia;  Los  jesuítas  españoles  en  Italia; 
Himno  de  Prudencio  en  loor  de  los  mártires  de  Zaragoza,  traducción  en 
verso  castellano;  La  poesía  horaciana  en  Castilla;  Solaces  bibliográficos; 
Polémicas,  indicaciones  y  proyectos,  con  un  prólogo  de  D.  Gumersindo 
Laverde  y  Ruiz;  Ensayos  de  crítica  filosófica;  Ideas  del  Renacimiento  sobre 
la  estética  de  la  Pintura,  discurso  leído  ante  la  Real  Academia  de  Bellas 
Artes;  La  antoniana  Margarita  de  Gómez  Pereira;  Los  fragmentos  de  la 
grande  historia;  Los  cautivos,  comedia  de  Plauto;  Salustio  y  Aristófanes, 
obras  y  comedias;  La  poesía  lírica  á  principios  del  siglo  XIX;  Orígenes 
de  la  novela;  El  teatro  griego  en  España;  Estudios  críticos  sobre  Quin- 
tana, lord  Byron,  las  Églogas  y  Geórgicas;  Humanistas  españoles  del 
siglo  XVI;  Doctrina  estética  de  Platón;  Dramas  de  Guillermo  Shakespeare; 
La  galerna  del  Sábado  Santo;  Algunas  reflexiones  sobre  el  Padre  Feijóo; 
El  regalismo;  Sectas  místicas;  Estudio  crítico  sobre  la  Propaladla  de  Bar- 
tolomé de  Torres  Naharro;  De  los  orígenes  del  criticismo  y  del  escepti^ 
cismo,  y  especialmente  de  los  precursores  españoles  de  Kant,  discursos 
leídos  ante  la  Real  Academia  de  Ciencias  Morales  y  Políticas. 

* 

197 


Revista  de  Historia 

Toda  esta  obra,  verdaderamente  magna,  lega  á  su  patria  este  sabio  sin 
igual;  legado  inapreciable  y  riquísimo  tesoro  que  sus  hijos  deben  recoger 
dignamente  para  eternizar  su  gloria. 

Don  Marcelino  Menéndez  y  Pelayo  ha  muerto  cuando  tenía  planeados 
libros  y  trabajos  de  importancia  excepcional.  Reciente  se  halla  la  publica- 
ción del  primer  tomo  de  la  nueva  edición  de  Los  heterodoxos  españoles,  en 
el  que,  con  el  modesto  título  de  Prolegómenos,  penetraba,  alumbrado  con 
la  antorcha  de  su  genio,  en  el  campo  misterioso  de  la  obscura  prehistoria. 
Igualmente  deja  terminados  el  segundo  tomo  de  la  Historia  de  la  poesía 
hispano-americana  y  corregidas  las  pruebas  del  primero  de  la  Historia  de 
la  poesía  castellana  en  la  Edad  Media.  Y  causa  maravilla  pensar  hasta 
dónde  hubiera  llegado  la  producción  de  este  hombre  singular  si  la  muerte 
no  le  hubiera  arrebatado  relativamente  joven  y  cuando  aun  podía  prome- 
terse quince  ó  veinte  años  de  trabajo  en  pleno  vigor  de  sus  extraordinarias 
facultades. 

Pero  si  la  muerte  hincó  su  garra  despiadada  y  cruel  en  la  ciclópea  men- 
talidad de  Menéndez  y  Pelayo,  el  claro  luminar  que  irradia  su  obra  de 
gigante  seguirá  fulgurando  sobre  las  inteligencias  de  las  generaciones  veni- 
deras, y  el  espíritu  del  maestro,  que  dedicó  su  paso  por  este  mundo  á  des- 
cubrir tantas  cosas  que  hasta  él  permanecieron  secretas,  gozará  en  el  otro 
de  más  alto  galardón,  ya  que  es  piadoso  pensar  y  cristiano  sentir  que  Dios 
le  haya  acogido  allá  donde  los  lauros  son  inmarcesibles  y  eternales... 

Tomás  Domínguez  Arévalo. 


198 


y  de  Genealogía  Española. 


IOS  SEÑORES  DE  CERRALBO 

LUEGO   MARQUESES   DE  ESTE  TÍTULO,  GRANDES  DE  ESPAÑA 


Cerralbo  es  una  villa  perteneciente  al  Obispado  de  Ciudad-Rodrigo, 
que  conserva  su  independencia  á  pesar  de  estar  convenida  su  unión  al  de  Sa- 
lamanca por  el  artículo  5.°  del  Concordato  de  1851.  Corresponde  á  la  Archi- 
diócesis  de  Valladolid,  por  el  mismo  Concordato  creada,  y  es  Ayuntamiento 
y  Juzgado  municipal  del  partido  de  Vitigudino,  separado  de  Portugal  por  el 
Duero  y  su  afluente  el  Águeda.  En  uno  de  los  curiosos  mapas  del  siglo  XVI 
que  se  conservan  en  la  Biblioteca  Escurialense,  figura  Cerralbo  á  la  margen 
izquierda  del  Yeltes,  y  entre  Lumbrales,  Sobradillo,  Ladigal,  Olmeda  y 
Yerra. 

Hállase  situada,  según  Madoz,  esta  señorial  villa  de  106  vecinos,  «en 
un  llano,  con  un  declive  casi  imperceptible,  entre  los  ríos  Huebra  y  Cama- 
ees,  y  con  buena  ventilación,  por  cuya  razón  el  clima  es  saludable...»  Linda 
su  término,  al  decir  del  autor  del  popular  Diccionario,  al  Este,  con  el  río 
Huebra  que  le  separa  de  Gema;  al  Sur,  con  Campilduero;  al  Oeste,  con 
Fuenlabrada,  y  al  Norte,  con  Bermellar. 

El  llamado  río  Camaces  no  aparece  ni  en  la  obra  de  Madoz  ni  en  otras 
que  he  consultado,  como  la  de  Carrasco;  es,  sin  duda,  el  Yeltes,  que  unido 
con  el  Huebra  en  el  puente  de  Yecla,  sigue  su  curso  hasta  verter  sus  aguas 
en  el  Duero,  después  de  recorrer  elevadas  márgenes,  peñascales  y  precipi- 
cios, en  el  arenisco  y  pedregoso  terreno  de  la  fronteriza  Saucelle. 

Hasta  mediados  del  siglo  XIX  conservábanse  en  Cerralbo  restos  de  su 
castillo,  desaparecidos  por  completo  cuando  visité  la  villa  en  1897;  pero 
sobreviviendo  el  nombre  á  su  ruina,  llámase  Sección  del  Castillo  á  una  de 
las  dos  en  que  se  divide,  para  los  efectos  electorales,  la  noble  villa  que  dio 
origen  á  una  de  las  Casas  que  han  resistido  la  mortal  corriente  desvincula- 
dora*  Como  de  pueblo  de  señorío,  sigue  considerándose  aun  como  lo  era 

199 


Revista  de  Historia 

en  1893,  cuando  mi  querido  amigo  Eugenio  Silvela  combatió  en  el  Congreso 
de  los  Diputados  el  acta  de  Vitigudino  traída  por  aquel  inolvidable  y  caba- 
lleroso Marqués  de  Flores-Dávila,  para  mí  de  tan  grata  memoria,  hermano 
del  actual  Señor  y  Marqués  de  Cerralbo  (1). 

No  es  mi  propósito  tratar  del  pueblo,  cuyos  señores  y  su  actual  posee- 
dor, especialmente,  han  hecho  famoso,  sino  presentar  la  serie  de  ellos,  co- 
menzando por  el  primero  que,  merced  á  la  célebre  ley  de  Alfonso  XI  decla- 
rando prescriptible  la  soberanía  ó  la  mayoría  de  la  justicia,  una  de  aquellas 
cuatro  cosas  que  según  la  ley  del  Fuero  Viejo  castellano  eran  naturales  al 
señorío  del  Rey,  que  non  las  debe  dar  á  ningún  orne,  ni  las  partir  de  si, 
ejercieron  la  jurisdicción  civil  y  criminal,  el  mero  y  mixto  imperio  en  el 
lenguaje  de  posteriores  épocas. 

Y  como  esa  serie  fué  relacionada  por  el  cuarto  Marqués,  primer  Conde  de 
Villalobos,  de  los  de  tan  ilustre  familia,  en  Memorial  dirigido  al  Rey  pidiendo 
la  dignidad  de  la  Grandeza  de  España,  por  tantos  títulos  merecida,  paréce- 
me  justo  comenzar  por  transcribir  esa  relación. 

No  he  visto  de  ella  más  que  un  ejemplar  impreso,  existente  en  la  Biblio- 
teca Nacional,  y  que  se  escapó  á  la  diligencia  de  Franckenau  (ó  séase  don 
Juan  Lucas  Cortés)  y  de  Latassa.  Débese  á  la  fecunda  pluma  del  no  siem- 
pre seguro  Pellicer,  y  á  su  manuscrito,  como  conservado  en  la  Casa  de  Ce- 
rralbo, se  refieren  ambos  bibliógrafos,  en  el  número  950  de  la  Bibliotheca 
Hispánica,  y  en  el  231  de  las  276  producciones  del  cronista  zaragozano 
enumeradas  por  el  autor  de  la  Biblioteca  de  Escritores  Aragoneses,  pá- 
gina 503,  tomo  III  de  la  refundición  hecha  por  D.  Miguel  Gómez  Uriel. 

El  título  de  la  obra  de  Pellicer,  autorizada  por  el  Virrey  de  Cataluña, 
sucesor  del  Duque  de  San  Germán,  en  1675,  y  anteceeor  del  de  Parma,  Ale- 
jandro Farnesio,  en  1676,  es  el  siguiente: 

f  Memorial  \  de  la  Calidad,  y  Servicios  de  \  DON  IVAN  PACHECO 
OSSORIO,  1  Marqués  de  Cerralvo,  Conde  de  Villalobos  |  CAVALLERO 
DEL  ORDEN  DE  CALATRAVA,  |  y  Comendador  de  Fvente  el  Moral, 
Gentilhombre  de  la  Cámara  de  Sv  Magejtad  \  de  sv  Consejo,  y  Cámara  de 
Indias,  \  Cavallerizo  Mayor  de  Sv  Alteza 

EL  SEÑOR  DON  IVAN  DE  AVSTRIA: 

Yantes  |  Castellano  de  Amberes,  \  Capitán  General  de  la  Armada  de  \  LOS 


(1)    Al  corregir  las  pruebas  de  este  artículo,  rindo  también  un  recuerdo  á  la  memoria  del 
malogrado  Eugenio  Silvela  (q.  D.  h.),  fallecido  en  Madrid  el  22  de  Mayo  de  1912.— R.  I.  P.  A. 

200 


y  de  Qenealogia  Española. 

ESTADOS  DE  FLANDRES,  \  y  Maestre  de  Campo  General  de  sv  Exercito, 
y  Virrey, y  Capitán  General  [DEL  PRINCIPAD  DE  CATALVÑA, 

AL  REY  NVESTRO  SEÑOR. 
En  Madrid,  Por  Franciíco  Sanz,  Impreífor  del  Reyno. 

•   Año  de  MDCLXXVII.  (Hay  un  sello  de  tinta  azul  con  las  Armas  Reales 
que  dice:  Biblioteca  Nacional.) 

Prescindiendo  de  la  Introducción,  que  no  viene  al  caso,  y  de  las  quejas 
justísimas  por  la  desconsideración  con  que  se  le  relevó  del  Virreinato,  dice 
el  Marqués  de  Cerralbo  y  de  San  Leonardo,  Conde  de  Villalobos,  D.  Juan 
Antonio  Pacheco  y  Osorio: 


LOS  PRIMEROS  SEÑORES  DE   CERRALBO 

«D.  Esteban  Pacheco  casó  en  Ciudad-Rodrigo  con  D.^  María  Pérez, 
señora  de  Cerralvo,  hija  de  D.Juan  Pérez  y  nieta  de  D.  Garci  López  de 
Ciudad-Rodrigo,  progenitor  de  la  Casa  de  Chaves.  Consta  por  escrituras 
que  estaban  casados  año  de  1330,  y  que  fué  su  hijo  D.  Juan  Pacheco, 
segundo  señor  de  Cerralvo,  cuya  hija  única  y  heredera  fué  D."  Inés  Pacheco 
(tercera  señora),  que  casó  con  D.  Lope  Fernández  Pacheco,  su  primo 
segundo,  hermano  de  D.  Juan  Fernández  Pacheco,  señor  de  Belraonte,  pro- 
genitor de  los  Marqueses  de  Villena,  Duques  de  Escalona,  y  de  los  Duques 
de  Osuna... 

«Nació  de  este  matrimonio  D.  Esteban  Pacheco,  segundo  del  nombre, 
cuarto  señor  de  Cerralvo,  que  fué  el  primogénito.  Sirvió  con  gran  valor  al 
señor  rey  D.  Enrique  segundo,  que  el  año  1372,  á  veintiséis  de  Diciembre, 
le  concedió  la  jurisdicción  civil  y  criminal  de  Cerralvo,  por  su  Real  privile- 
gio, y  por  ella  y  por  lo  referido  consta  que  sobre  su  antigüedad  primera  ha 
más  de  trescientos  años  que  poseen  los  Pachecos  el  señorío  de  esta  villa,  y 
desde  este  tiempo  organizaron  el  escudo  de  sus  armas,  que  son  dos  calde- 
ras con  jaqueles  de  oro  y  negro,  con  los  cuellos  de  sierpe  en  campo  de 
plata,  que  son  las  de  los  Pachecos,  y  por  orla  dos  órdenes  de  jaqueles  de 
oro  y  negro,  que  son  las  de  los  primitivos  Señores  de  Cerralvo. 

»Casó  D.  Esteban  Pacheco,  el  segundo,  coíi  D.^  María  Rodríguez  de 

201  14 


Revista  de  Historia 

Cueto,  hija  única  y  heredera  de  D.  Alvar  Rodríguez  de  Cueto,  ricohombre 
y  adelantado  mayor  de  León,  y  fué  su  hijo  mayor  D.  Juan  Pacheco,  quinto 
señor  de  Cerralvo,  que  sirvió  á  los  señores  reyes  D.  Juan  primero,  D.  En- 
rique tercero  y  D.  Juan  el  segundo,  desde  el  año  1381  hasta  el  de  1421,  como 
consta  de  los  Reales  privilegios  de  confirmación  de  la  jurisdicción  civil  y 
criminal  de  la  villa  de  Cerralvo.  Estuvo  casado  con  D.^  Juana  Rodríguez  de 
las  Varillas,  en  Salamanca. 

«Sucedió  en  la  Casa  D.  Esteban  Pacheco,  tercero  del  nombre,  su  hijo 
mayor,  sexto  señor  de  la  villa  y  estado  de  Cerralvo,  montero  mayor  de  los 
señores  reyes  D.  Juan  el  segundo  y  D.  Enrique  cuarto,  en  cuyo  Real  servi- 
cio estuvo  largos  años.  Fué  casado  con  D.^  Inés  Monroy,  de  la  Casa  de  los 
Condes  de  Deleytosa,  y  está  con  memoria  D.  Esteban  Pacheco  en  la  crónica 
del  señor  rey  D.  Juan  el  segundo  y  en  la  de  la  Orden  de  Alcántara,  con 
cuyo  Maestre  tuvo  diferencias  y  disensiones. 

>No  dejó  hijo  varón,  sino  una  hija,  que  fué  D.^  María  Pacheco,  séptima 
señora  de  Cerralvo,  y  su  tierra,  que  llevó  en  dote,  casando  con  D.  Alvar 
Pérez  Ossorio,  que  procedía  de  varón  en  varón  del  infante  D.  Roderico  el 
Ciego...,  cuya  sucesión  se  conservó  con  grandes  estados  y  poder  en  sus 
descendientes  en  varias  ramas,  llevando  la  primogenitura  troncal  la  de  los 
Señores  de  los  estados  de  Valderas  y  Villamañán,  Condado  y  Señorío  de 
Villalobos,  hasta  D.  Alvar  Pérez  Ossorio,  señor  de  estos  grandes  Estados, 
ricohombre  de  Castilla  y  guarda  mayor  del  señor  rey  D,  Juan  el  primero 
y  Alférez  Mayor  del  pendón  de  la  divisa,  su  Capitán  general  de  la  frontera 
y  uno  de  los  más  valerosos  caballeros  de  su  tiempo,  y  como  de  tal  hacen 
memoria  de  sus  acciones  las  historias.  Casó  con  D.^  Constanza  de  Haro,  de 
primer  matrimonio,  y  murió  el  año  1390,  y  está  sepultado  en  la  capilla  ma- 
yor de  Santo  Domingo  de  Benavente. 

»Dejó  dos  hijos  varones,  el  mayor  D.Juan  Álvarez  Ossorio,  y  el  segundo 
D.  García  Álvarez  Ossorio,  progenitor  por  varonía  del  suplicante,  como 
D.  Juan  Álvarez,  su  hermano  mayor,  lo  es  de  los  Marqueses  de  Astorga  y 
de  los  Condes  de  Altamira  y  de  los  Señores  de  Villacis,  dividiéndose  aquí 
las  dos  Casas  de  Astorga  y  de  Cerralvo. 

» Sirvió  D.  García  Álvarez  Ossorio  al  señor  rey  D.  Enrique  tercero  y 
D.  Juan  el  segundo,  en  cuyo  servicio  murió  peleando  contra  los  moros  de 
Andalucía,  como  se  lee  en  su  crónica,  habiendo  casado  con  D.^  Catalina 
Rodríguez  Sanchor,  heredera  desta  Casa  en  Palencia,  donde  fué  una  de  las 
más  antiguas,  nobles  y  poderosas.  Sucedió  en  ella  y  en  sus  heredamientos 
D.Juan  Álvarez  Ossorio,  su  hijo,  á  quien  llamó  en  su  Casa;  y  á  falta  de  sus 
descendientes  al  mayorazgo  de  la  de  Ossorio  y  sus  Estados  D.Juan  Álvarez 

202 


y  de  Genealogía  Española. 

Ossorio,  su  tío,  en  el  mayorazgo  que  fundó  y  acrecentó  al  antiguo  el 
año  1412. 

»Casó  D.Juan  Álvarez  Osaorio  con  D.^  María  Manuel,  descendiente  de 
la  Casa  Real,  y  del  glorioso  rey  San  Fernando,  por  ser  hija  de  D.  Sancho 
Manuel  y  de  D.^  Ginebra  Acuña  de  Girón,  señores  de  Calatañazor,  nieta  de 
D.Juan  Sánchez-Manuel,  señor  deste  Estado,  y  D."  Juana  de  Exerica,  su 
mujer,  de  la  Casa  Real  de  Aragón,  bisnieta  de  D.  Sancho  Manuel  y  su  mujer 
D."*  María  de  Castañeda,  y  rebisnieta  del  príncipe  D.Juan  Manuel,  hijo  del 
infante  D.  Manuel  y  nieto  del  rey  San  Fernando. 

»Fué  su  hijo  mayor  y  sucesor  D.  Alvar  Pérez  Ossorio,  cuyo  hermano 
segundo,  D.  Luis  Ossorio  de  Acuña,  es  el  progenitor  de  los  Señores  de 
Abarca  y  Villa-Ramiro,  el  cual,  después  de  viudo  de  D.^  Aldonza  de  Guz- 
mán,  fué  Obispo  de  Burgos,  y  siéndolo  murió  el  año  de  1496.  Su  hermano 
D.  Alvar  Pérez  Ossorio,  casó  con  D.*  María  Pacheco  (según  queda  refe- 
rido), séptima  señora  de  Cerralvo,  y  sirvió  á  los  señores  reyes  D.  Juan  el 
segundo  y  D.  Enrique  cuarto.  Fué  su  hijo  primogénito  D.  Juan  Pacheco 
Ossorio,  octavo  señor  de  Cerralvo,  vasallo  del  Rey,  como  lo  fueron  sus 
ascendientes,  que  sirvió  en  la  frontera  de  Portugal  á  los  señores  Reyes  Ca- 
tólicos. Casó  en  Salamanca  con  D.^  Catalina  Maldonado  (cuya  Casa  fué  y 
es  tan  ilustre,  antigua  y  dilatada  en  aquella  ciudad),  de  la  línea  de  los  anti- 
guos Señores  de  Aviedillo. 

»Fué  su  hijo  mayor  D.Juan  Pacheco  Ossorio,  que  murió  mozo  en  vida 
de  sus  padres,  siendo  casado  con  D."*  Ana  de  Toledo,  hija  de  D.  Fernando 
de  Toledo,  comendador  mayor  de  León,  cazador  mayor  y  señor  de  Villora, 
y  de  D."*  María  de  Rojas,  su  mujer:  nieta  de  D.  García  Álvarez  de  Toledo 
y  D."*  María  Enríquez,  primeros  duques  de  Alba;  hijo  mayor  deste  matri- 
monio fué  D.  Rodrigo  Pacheco  Ossorio,  que  sucedió  á  su  abuelo  y  su  octavo 
señor  y  primer  Marqués  de  Cerralvo,  como  se  dirá. 


II 


EL   cardenal   pacheco 

»Y  aunque  en  este  memorial  no  se  haya  hecho  memorial  de  muchos 
hijos  segundos  desta  casa  (cuyos  servicios  han  recaído  en  ella)  ni  de  los 
casamientos,  ilustres  todos,  de  las  hijas;  será  excepción  D.  Francisco  Pa- 
checo Ossorio,  hijo  segundo  de  D.  Juan  Pacheco  y  D.^  Ana  de  Toledo,  por 

203 


Revista  de  Historia 


los  grandes  servicios  que  hizo  á  la  Iglesia  y  á  estas  Coronas,  habiendo  sida 
Cardenal  y  Arzobispo  de  Burgos  y  protector  de  España,  y  de  cuyo  valor  y 
prudencia  se  valió  el  señor  rey  D.  Felipe  segundo  en  muy  arduas  ocasiones. 
Creóle  cardenal  Pío  IV,  Pontífice  máximo,  en  26  de  Febrero  de  1561  y  su 
título  fué  de  Cardenal  de  presbítero  de  Santa  Susana,  después  de  Santa 
Pudenciana  y  últimamente  de  Santa  Cruz  de  Jerusalén.  En  el  de  1567  fué 
electo  Obispo  de  Burgos,  y  á  su  instancia  la  santidad  de  Gregorio  décima 
tercio  erigió  aquella  santa  iglesia  en  Metropolitana,  y  fué  su  primer  Arzo- 
bispo en  22  de  Octubre  de  1574.  Murió  en  Burgos  á  23  de  Agosto  de  1579 
y  fué  llevado  á  Cibdád-Rodrigo,  donde  yace,  en  la  suntuosa  capilla  de  San 
Andrés,  que  dejó  fundada,  con  14  capellanes,  y  adornada  con  preciosas 
reliquias  (1). 


III 


LOS   CUATRO    PRIMEROS  MARQUESES 

I.  >Don  Rodrigo  Pacheco  Ossorio,  su  hermano  mayor  (el  primer  Mar- 
qués DE  Cerralbo),  sirvió  desde  sus  menores  años  al  señor  emperador 
D.  Carlos  Máximo,  que  atendiendo  á  la  calidad  y  servicios  de  su  casa,  le 
dio  título  de  Marqués  de  Cerralvo  el  año  1543  (2).  Sirvió  á  Su  Majestad 
Cesárea  en  todas  las  guerras  de  Alemania  y  fué  Gobernador  y  Capitán 
general  del  Reino  de  Galicia,  Embajador  en  Roma,  y  Capitán  general  en  la 
guerra  de  Portugal,  por  la  parte  de  Ciudad-Rodrigo,  donde  murió. 

>Estuvo  casado  con  D.^  Ana  Enríquez  de  Toledo,  hija  deD.  Diego  Enrí- 
quez  de  Guzmán,  conde  de  Alba  de  Aliste  y  la  condesa  D.^  Leonor  de 
Toledo  su  mujer. 

II.  »Cuyo  hijo  mayor  fué  D.Juan  Pacheco  Ossorio,  noveno  señor  y  se- 
gundo Marqués  de  Cerralvo,  que  de  tierna  edad  pasó  á  los  Estados  de 
Flandes,  en  servicio  del  señor  rey  D.  Felipe  II  y  sirvió  en  aquellas  guerras 
el  tiempo  que  bastó  para  darle  el  renombre  de  soldado  viejo  de  Flandes, 


(1)  La  circunstancia  de  haber  sido  el  cardenal  Pedro  Pacheco  de  Montalván  defensor 
insigne  del  dogma  de  la  Inmaculada  Concepción  en  el  Concilio  de  Trento,  obispo  de  Ciu- 
dad-Rodrigo, y  ser  el  Cardenal  Francisco  de  la  misma  ciudad,  dio  origen  al  error  de  supo- 
ner la  rama  de  Pachecos  cardenales. 

(2)  Errata  evidente,  pues  la  Real  Cédula  está  fechada  *en  la  cibdad  de  Boloña  á  dos 
días  del  mes  de  Enero  año  del  nascimiento  de  ntro.  señor...  de  mil  é  quinientos  é  treinta 
é  tres*. 

204 


y  de  Genealogía  Española. 

D.  Carlos  Coloma  en  el  libro  que  escribió  de  aquellos  sucesos,  con  ocasión 
de  decir  que  iba  á  gobernar  los  Países  Bajos.  Vino  á  España  á  casarse  con 
D."*  Inés  de  Toledo  y  Colona,  hija  de  D.  García  de  Toledo  Ossorio,  marqués 
de  Villafranca,  duque  de  Fernandina,  príncipe  de  Montalbán,  y  de  su  mujer 
D.*  Victoria  Colona  y  Aragón,  hija  de  Ascanio  Colona,  duque  de  Tallacoz, 
príncipe  de  Paliano  y  de  su  mujer  D/ Juana  de  Aragón,  princesa  de  la  Casa 
Real  de  Ñapóles. 

»Fué  después  Gobernador  y  Capitán  general  del  Reino  de  Galicia,  en 
cuyo  Gobierno  sucedió  la  invasión  del  general  Francisco  Drach  (terror  del 
Océano)  con  la  Armada  de  Anglaterra,  que  se  componía  de  200  navios  de 
guerra,  guarnecidos  de  18.000  infantes  y  con  ellos  puso  sitio  por  mar 
y  tierra  á  la  Coruña,  llave  de  España  de  la  parte  del  Norte;  apretán- 
dole por  espacio  de  diez  y  ocho  días.  Y  estando  aquel  puerto  y  arrabal 
(que  llaman  la  Pescadería)  sin  fortificación  considerable  y  la  guarnición 
reducida  á  sólo  el  número  de  300  soldados,  para  oponerse  á  tan  formida- 
ble enemigo  y  la  esperanza  de  socorro  incierta,  por  todo  suplicó  (1)  la 
diligencia  y  la  constancia  del  Marqués,  pues  ella  sola  y  el  valor  de  su  gente 
obligaron  á  que  el  general  enemigo  levantase  e'l  sitio  con  pérdida  de  mucha 
gente  y  más  de  reputación,  embarcando  la  que  le  quedaba  y  retirándose 
de  aquellos  mares. 

»Este  feliz  suceso  resonó  altamente  en  toda  la  Europa,  por  la  fama  mili- 
tar del  Drach,  quedando  el  Marqués  con  la  de  su  vencedor,  y  con  tanto 
crédito  que  el  señor  rey  D.  Felipe  II  le  confió  el  gobierno  de  los  Estados 
de  Flandes  y  la  confianza  de  la  Liga  Católica,  para  que  la  tratase  amigable 
y  diestramente  con  el  Duque  de  Parma;  y  que  si  aquel  Príncipe  quisiese 
hacer  tercera  entrada  en  Francia,  quedase  el  Marqués  gobernando  aquellos 
Estados;  y  si  no  que  entrase  mandando  el  Ejército  como  su  Capitán  gene- 
ral. Estos  designios  atajó  su  muerte  estando  para  embarcarse  en  el  puerto 
de  Colibre  á  ejecutarlos,  con  mucho  sentimiento  de  S.  M.  y  de  los  buenos 
soldados  el  año  1589. 

III.  >Quedó  de  edad  de  nueve  años  D.  Rodrigo  Pacheco  Ossorio  su  hijo, 
y  de  la  marquesa  D."*  Inés  de  Toledo  y  Colona  su  mujer,  que  fué  décimo 
señor  y  tercer  Marqués  de  Cerralvo  y  desde  aquella  infancia  comenzó  á 
servir  en  la  forma  que  permitía,  para  los  méritos  que  fué  adquiriendo  al 
principio  de  Menino;  y  después,  siendo  muy  mozo,  acompañó  por  orden 
de  S.  M.  á  su  tío  D.  Pedro  de  Toledo  Ossorio,  marqués  de  Villafranca,  y 


(1)    Quiere  decir  suplió. 

205 


Revista  de  Historia 

asistió  en  la  embajada  de  Francia  y  Tratado  de  los  casamientos.  Pasó  á  los 
Estados  de  Flandes,  por  Embajador  á  los  serenísimos  archiduque  Alberto, 
y  la  infanta  D."  Isabel  que  residían  en  Flandes  el  año  1608.  Ejecutando 
esta  función  con  igual  lucimiento  que  satisfacción  de  S.  M.  el  señor  rey 
D.  Felipe  III,  habiendo  antes  en  el  de  1599,  recibido  el  hábito  del  señor 
Santiago  y  asistido  con  mucha  costa  en  la  jornada  de  Valencia  á  sus 
Reales  bodas  (1). 

»E1  año  de  1613  le  hizo  merced  S.  M.  del  puesto  que  tuvieron  su  padre 
y  abuelo  de  Gobernador  y  Capitán  general  del  Reino  de  Galicia,  á  que  fué  el 
de  1615  y  le  sirvió  hasta  el  de  1624,  teniéndole  defendido  y  pacífico  sin  que 
se  le  revocasen  sus  órdenes  en  ningún  Consejo  y  defendiendo  los  derechos 
y  regalías  de  S.  M.,  oponiéndose  á  algunas  mercedes  particulares  para  su 
mayor  servicio. 

»Con  ocasión  del  tumulto  de  Méjico  del  año  de  1623,  le  mandó  Su  Ma- 
jestad pasar  á  la  nueva  España  por  su  Virrey  y  Capitán  general,  no  dán- 
dole más  término  para  su  embarcación,  desde  su  nombramiento,  que  cua- 
renta días,  y  se  hizo  á  la  vela  el  último  de  la  orden,  y  en  casi  once  años  que 
duró  su  gobierno  hizo  señaladísimos  servicios  en  la  paz,  en  la  guerra  y  en 
las  importancias  (2)  de  la  Real  Hacienda;  como  constó  á  S.  M.  y  al  Con- 
sejo Real  de  las  Indias  entonces;  y  á  estas  tres  cláusulas  se  reducen  los 
grandes  y  señalados  servicios  en  la  duración  de  su  gobierno,  de  que  en 
informe  particular  se  dio  larga  relación  á  S.  M.  (que  sea  en  gloria)  cuando 
volvió  á  España. 

»Mostró  su  Real  satisfacción  de  estos  servicios,  pues  los  premió  con 
hacerle  del  Consejo  de  Estado,  dar  título  de  Conde  de  Villalobos  para  los 
primogénitos  de  su  Casa  en  cabeza  del  Marqués  suplicante,  su  hijo,  y  man- 
darle volver  á  Flandes  con  el  oficio  de  Mayordomo  Mayor  del  señor  carde- 
nal infante  D.  Fernando,  la  representación  del  primer  Ministro  que  tenía  Su 
Majestad  en  aquellos  Estados;  y  acompañando  estos  puestos  con  el  título 
de  Embajador  extraordinario  al  Sr.  Emperador  y  demás  Príncipes  del 


(1)  En  1605  estuvo  en  Valladolid,  según  Cervantes:  «La  sexta  cuadrilla  fué  del  Duque 
de  Alba,  de  azul,  leonado  y  plata,  y  con  el  Duque,  D.  Diego  Sarmiento  de  Silva,  Conde  de 
Salinas,  del  hábito  de  Alcántara,  los  Marqueses  de  Cerralvo  y  Tavara,  D.  Pedro  de  Zúñiga, 
señor  de  Miraflores,  que  va  de  embajador  á  Inglaterra » 

(Relación  de  lo  sucedido  en  la  ciudad  de  Valladolid  desde  el  punto  del  felicísimo  naci- 
miento del  Principe  D.  Felipe  Domingo  Víctor,  nuestro  Señor,  hasta  que  se  acabaron  las 
demostraciones  de  alearía  que  por  él  se  hicieron. — Al  Conde  de  Miranda.— Obras  Com- 
pletas DE  Cervantes,  tomo  II.— JVladrid.  Rivadeneyra,  1863.) 

(2)  Importaciones. 

206 


y  de  Genealogía  Española. 

Norte,  previniendo  que  no  asistiese  con  diferencia  en  las  funciones  en  que 
otros  se  cubriesen. 

»En  estos  empleos  le  halló  la  muerte  en  Bruselas,  á  16  de  Abril  del 
año  1640,  habiendo  servido  en  todos  desde  que  comenzó  á  servir  en  los 
propuestos,  con  tanta  integridad  y  limpieza,  que  murió  sin  haber  parecido 
que  los  tuvo,  y  tan  pobre,  que  el  Marqués  suplicante,  su  hijo,  se  ha  visto 
obligado  á  no  poder  aceptar  (como  no  la  ha  aceptado)  la  herencia  patri- 
monial de  su  padre.  Estuvo  casado  con  D.^  Francisca  de  la  Cueva,  hija  de 
D.  Beltrán  de  la  Cueva,  sexto  duque  de  Alburquerque,  y  la  duquesa  doña 
Isabel  de  la  Cueva,  su  primera  mujer. 

IV.  >Don  Juan  Pacheco  Ossorio,  que  nació  de  este  matrimonio,  y  es 
onceno  Señor  y  cuarto  Marqués  de  Cerralvo,  y  primer  Conde  de  Villa- 
lobos, pasó  á  servir  á  Flandes  con  su  padre,  el  año  1638,  y  comenzó  á  ser- 
vir con  una  pica  sin  sueldo  particular,  como  nunca  le  ha  percibido,  sino  el 
de  los  puestos  que  ha  ocupado.  Hallóse  en  la  recuperación  á&\  dique  de 
Calvo,  y  fuertes  de  aquella  ribera,  que  ocupaban  holandeses,  que  fué  una  de 
las  facciones  de  más  importancia  y  reputación  de  aquel  tiempo,  y  continuó 
sirviendo  en  otras  diversas  ocasiones,  hasta  que  el  Sr.  Cardenal  Infante  le 
hizo  merced  de  una  compañía  de  caballos,  y  luego  de  otra,  con  que  fué  dos 
veces  Capitán  de  caballos  en  aquel  ejército,  con  diferentes  patentes. 

>No  consiguió  en  el  otro  ascenso,  sino  el  mérito  de  hallarse  con  este 
puesto  en  el  socorro  de  Gueldres,  donde  fué  derrotado  el  ejército  de  los 
holandeses,  y  en  el  que  se  intentó  de  Arras,  sitiada  por  el  de  Francia, 
habiendo  pretendido  el  Marqués  y  alcanzado  llevar  la  vanguardia  de  la 
caballería  del  Ejército.  Continuó  sus  servicios  en  otras  ocasiones,  hasta  que 
se  halló  obligado  de  volver  á  España,  acompañando  en  su  viudez  á  la  Mar- 
quesa, su  madre;  y  deseando  proseguirlos  en  la  guerra  de  Cataluña,  fué 
tercera  vez  Capitán  de  caballos  de  una  de  las  compañías  de  las  Órdenes 
Militares,  en  su  creación  primera,  como  Caballero  de  la  de  Calatrava  (1). 

•Hallóse  después  sirviendo  con  una  pica  en  el  sitio  y  restauración  de 
Monzón,  y  Su  Majestad  le-mandó  el  año  de  1644  servir  la  Tenencia  Gene- 
ral de  la  Caballería  de  las  Órdenes,  á  que  obedeció,  no  habiendo  muchos 
ejemplares  de  que  hubiese  servido  en  aquel  puesto  hasta  entonces  persona 
de  su  grado.  Pero  tuvo  en  él  la  suerte  de  hallarse  en  la  célebre  batalla  que 
se  dio  al  enemigo  á  la  vista  de  Lérida,  donde  tocándole  el  cuerno  izquierdo 


(1)  Fueron  aprobadas  las  pruebas  en  8  de  Enero  de  1621,  como  hijo  del  Marqués  de 
Cerralvo,  según  el  expediente  que  se  conserva  en  el  Archivo  Histórico  Nacional,  donde 
también  se  guarda  el  de  su  padre,  con  noticias  interesantes  del  comunero  Maldonado. 

207 


Revista  de  Historia 

del  ejército  de  Su  Majestad,  y  siendo  rechazada  la  caballería  del  derecho, 
del  propio  ejército,  quedó  enteramente  roto  el  del  enemigo,  con  la  singular 
circunstancia  de  no  llegar  á  medir  las  picas  los  escuadrones  de  la  infante- 
ría, que  por  ser  tan  rara  y  extraordinaria,  es  preciso  expresarse. 

«Después  volvió  segunda  vez  á  Flandes  con  orden  de  S.  M.  á  servir  los 
puestos  de  Maestre  de  campo  y  Sargento  general  de  batalla,  sin  preceder 
pretensión  suya,  y  obedeciendo  el  orden  real,  pasó  á  aquellos  Estados 
donde  le  tocó  mandar  el  ataque  de  los  españoles  en  el  socorro  de  Valencia- 
nas, donde  se  rompió  el  ejército  del  enemigo,  á  que  se  siguió  la  dicha  no 
esperada  de  que  S.  M.  mandase  insinuarle  sería  de  su  Real  agrado  que  el 
Marqués  sirviese  el  oficio  de  Caballerizo  mayor  del  Señor  D.  Juan  de  Aus- 
tria; que  obedeció  con  la  prontitud  debida  á  la  sazón  y  circunstancia  de 
estimación  suya,  que  consideró  en  tan  señalada  merced,  pidiendo  sólo  la  de 
que  no  había  de  embarazarle  la  asistencia  y  ejercicio  de  sus  puestos  en  el 
Ejército. 

»Con  ellos  fué  continuando  el  servicio  hasta  que  S.  M.  fué  servido  de 
hacerle  merced  del  de  Castellano  de  Amberes,  que  aceptó,  no  sin  tanto  des- 
consuelo de  apartarse  de  los  peligros  de  la  campaña,  que  bastasen  los  acre- 
ditados ejemplares  de  sus  antecesores  para  quitarle  el  escrúpulo  de  que  se 
imaginaba  buscaba  el  descanso.  Así  suplicó  á  S.  M.  fuese  servido  de  man- 
dar conservarle  el  ejercicio  de  su  tercio,  para  salir  con  él  á  militar  en  las 
ocasiones  á  orden  de  todos  los  que  mandasen  á  los  Maestres  de  campo,  sin 
acordarse  de  haber  sido  General  de  batalla  y  ser  Castellano  de  Amberes,  y 
posponiendo  esta  parte  de  autoridad  propia  (y  tan  amada  y  controvertida 
por  todos  los  cabos)  á  la  de  tener  la  posibilidad  de  servicio  con  más  riesgo, 
y  más  repetidamente  en  todas  las  ocasiones  de  empeño  del  Ejército  Real. 

> Sirvióse  S.  M.  de  resolver  y  enviar  á  mandar,  con  orden  especial  que 
se  mantuviesen  vivos  en  su  persona  los  tres  puestos  de  Castellano  de  Ambe- 
res, General  de  batalla  y  Maestre  de  campo.  Y  con  este  último  logró  y  eje- 
cutó la  fineza  de  este  intento,  hallándose  en  la  batalla  de  las  Dunas  de  Dun- 
kerke,  sin  otra  prerrogativa  que  mandarle  y  haber  sido  el  último  escuadrón 
que  en  aquella  ocasión  se  mantuvo  entero,  hasta  que,  embistiéndole  el  ene- 
migo por  todas  partes  con  Infantería  y  Caballería,  le  rompió,  quedando  el 
Marqués  prisionero  y  herido  de  una  estocada  en  la  barba.  Y  porque  de  la 
particularidad  con  que  sirvió  en  esta  ocasión  y  en  todas  las  que  hubo  en 
Flandes  durante  el  gobierno  del  Señor  D.  Juan  en  aquellos  Estados,  tiene 
tan  autorizado  testigo  como  S.  A.,  y  no  lo  expresa  por  menor. 

»Sólo  se  pone  en  consideración  que  habiéndole  mandado  S.  A.  que  le 
viniese  sirviendo  en  su  viaje  á  España  y  pasaje  por  Francia,  le  ejecutó  á 

208 


y  de  Genealogía  Española. 

tiempo  que  la  conclusión  de  las  paces  de  los  Pirineos  le  cerró  el  paso  de 
volver  á  servir  á  S.  M.  en  aquellos  Estados,  pudiendo  ser  igualmente  oca- 
sión de  rendirse  á  los  cortos  medios  con  que  se  halló  para  hacer  su  tercer 
viaje  cuando  S.  M.  le  hizo  merced  del  puesto  de  Capitán  general  de  la 
Armada  Naval  de  aquellos  Estados  y  Maestre  de  campo,  General  de  su 
ejército. 

» Habiéndose  servido  V.  M.  de  hacerle  merced  del  puesto  de  Virrey  y 
Capitán  general  de  Cataluña,  fué  á  servirle  á  costa  de  tan  gran  empeño  de 
su  Casa,  que  hoy  le  tiene  con  la  descomodidad  que  es  notoria  y  con  el  des- 
crédito de  habérsele  enviado  sucesor  sin  haber  cumplido  el  término  de  su 
Gobierno,  hallándose  en  la  campaña  con  las  armas  en  la  mano  mandando 
el  Ejército  en  defensa  de  aquel  Principado,  de  que  no  había  perdido  plaza 
ninguna,  aunque  contrastaba  contra  un  ejército  de  más  que  doblado  numero 
y  prevenciones  de  mayor  ventaja;  suceso  tan  sin  ejemplo  como  lo  ha  puesto 
por  otro  memorial  más  largamente  en  la  real  consideración  de  V.  M.,  de 
cuya  grandeza  espera  el  reparo  de  un  descrédito  de  tal  tamaño,  que  alcan- 
zaría desde  la  desgracia  de  treinta  y  nueve  años  de  honrados  servicios  per- 
sonales á  la  antigüedad  de  su  Casa  y  estimación  de  sus  ascendientes,  no 
sirviéndose  V.  M,  de  honrar  su  memoria  con  la  Grandeza  que  pretende  para 
su  Casa  y  persona.» 

El  Conde  de  Doña-Marina. 
(Se  continuará.) 


209 


Revista  de  Historia 


SAN  MIGUEL  DE  POCES 


(CONCLUSIÓN) 


W 


El  templo  de  San  Miguel  de  Poces.— Fué  el  siglo  XIII  para  las 

Bellas  Artes  un  nuevo  resurgir  después  de  las  épocas  interminables  de  su 

decadencia;  consiguiendo  la  Ar- 
quitectura en  aquellos  años  su 
mayor  grandeza  y  esplendidez, 
pues  á  pesar  de  que  algunos  es- 
píritus austeros  condenaban  en 
sus  escritos  el  lujo  que  se  intro- 
ducía en  las  nuevas  construccio- 
nes de  los  templos  católicos,  con 
la  elevación  de  sus  naves  y  la  lon- 
gitud desús  interiores, como  igual- 
mente la  riqueza  que  se  invertía 
en  las  pinturas  de  sus  muros  y 
artesonados,  exclamando  con  algo 
de  fariseísmo:  «¡oh.  Iglesia,  que 
cubre  de  oro  sus  piedras  y  deja 
á  sus  hijos  sin  vestidos!»,  estos 
gemidos  no  eran  atendidos,  arras- 
trando más  á  la  opinión  las  pala- 
bras de  Suger:  ^qae  cuanto  más 
valor  tienen  las  cosas,  más  obli- 
gación hay  de  consagrarlas  á 

Dios»,  notándose  por  doquier  un  deseo  universal  de  levantar  templos, 

cuanto  más  suntuosos,  mejor. 

Aragón  no  fué  á  la  zaga  en  este  resurgir  del  Arte;  antes  al  contrario, 

esmaltó  su  fértil  suelo  con  multitud  de  templos  á  cual  más  suntuosos,  por- 

210 


Presbiterio  de  Poces. 


y  de  Genealogía  Española. 

que  en  todos  iba  á  porfía  el  arcaico  románico  y  el  naciente  ojival,  no 
luchando  por  destruirse,  sino,  al  contrario,  por  quién  podía  dar  más  esbel- 
tez y  más  delicados  encajes  en  sus  adornos. 

Entre  los  múltiples  monumentos  aragoneses  que  podríamos  enumerar 
de  esta  época,  uno  es  el  suntuoso  templo  del  Hospital  que  mandara  edificar 
D.  Eximino  de  Poces,  que  es  de  forma  de  cruz  latina,  al  cual  se  entra  por 
una  puerta  del  más  esquisito  gusto  románico,  constando  de  cuatro  arcos 
semicirculares  que  en  degrada- 
ción van  disimulando  el  grueso 
del  muro;  estos  arcos,  ricamente 
bordados  en  zig-zag,  en  arquitos, 
para  de  nuevo  repetir  el  zig-zag 
ostentan  como  adornos  interme- 
dios las  puntas  de  diamante,  ver- 
daderas cabezas  de  clavos,  ador- 
no exclusivo  de  Aragón,  y  que 
nos  habla  de  la  batalla  de  Úbe- 
da  (1),  y  arquitos  intermedios  de 
media  caña,  quedando  encerrada 
toda  la  arquivolta  por  linda  franja, 
que  cubre  con  idéntico  dibujo  la 
imposta.  Los  capiteles,  de  forma 
corintia,  no  decaen  en  la  elegan- 
cia en  sus  abacos,  cubiertos  de 
hojas  de  finísima  labor.  Despro- 
vistos estos  capiteles  de  fustes, 
van  simuladas  sus  columnas  con 
medias  cañas,  costumbre  que  he- 
mos visto  repetida  en  varias  portadas  de  aquel  tiempo.  El  dintel,  labrado 
con  igual  gusto,  no  puede  apreciarse  en  todos  sus  detalles,  por  impedirlo 
diversas  capas  de  cal  que  en  repetidos  blanqueos  han  venido  á  ocultarlo. 
Esta  costumbre  de  blanquear,  digna  de  reproche,  porque  nos  priva  del 
placer  de  admirar  tan  notables  dibujos,  tal  vez  sea  un  bien  para  nuestros 
sucesores,  que,  con  mejor  suerte  que  nosotros,  puedan  admirar  estas  obras, 
si  saben  conservarlas,  ya  que  nuestra  apatía  actual  tan  poco  interés  des- 
pliega por  ellas. 


Sepulcro  de  D.  Exlmiuo  de  Poces. 


(1)    Véase  la  revista  Linajes  de  Aragón,  1. 1,  pág,  115. 

211 


Revista  de  Historia 

Protege  la  portada  una  ligera  cornisa,  descansando  sobre  catorce  cane- 
cillos simples. 

Nótanse  en  cada  una  de  las  piedras  labradas  de  esta  fábrica  diversas 
rayas  y  figuras  geométricas  hechas  á  cincel,  que  algunos  han  creído  ser 
geroglíficos,  cuando  tan  sólo  son  la  inicial  del  cantero  que  las  labraba, 
hecha  en  la  escritura  rúnica  que  entonces  se  usaba.  En  cambio,  pocos  se 
han  fijado  en  el  escudo  de  los  Sanjuanistas,  hecho  de  la  misma  manera 
en  el  muro  del  crucero,  y  que  viene  á  disipar  las  dudas  de  algunos  escri- 
tores antiguos  y  hasta  de  nuestros  días  que  toman  dicho  templo  como  con- 
vento de  templarios. 

Recorriendo  su  exterior,  llegamos  á  su  ábside,  que  es  tríptico,  pero  no 
circular,  como  el  que  ostentan  otros  templos  románicos,  sino  octógono, 
obedeciendo  al  ojival  con  gruesos  contrafuertes  que  suben  hasta  el  tejado; 
rasgados  sus  lienzos  con  largas  ventanas,  coronadas  de  artísticos  arcos 
ojivales  unas  veces  y  otras  de  medio  punto,  sostenidos  en  esbeltas  y  del- 
gadas columnas  con  sus  respectivos  capiteles  cónicos,  pequeñitos  y  cu- 
biertos de  follaje. 

En  lo  alto  del  ábside  central,  un  magnífico  rosetón  en  forma  de  estrella 
es  el  encargado  de  enviar  abundante  luz  al  interior,  armonizándola  con  los 
otros  dos  rosetones  de  los  muros  laterales  del  crucero  y  el  del  muro  opuesto, 
en  que  termina  la  nave  central. 

En  su  tiempo,  cerrados  los  huecos  de  estos  rosetones  por  cristales  de 
colores  diversos,  inundaban  el  interior  de  polícroma  luz,  que  acrecentaba 
más  y  más  la  belleza  de  este  monumento. 

La  cornisa  que  sostiene  el  tejado  descansa  en  una  serie  de  canecillos 
que  encantan  por  su  sencillez  en  medio  de  aquella  profusión  de  ajedreza- 
das y  bien  ejecutadas  líneas. 

Pasando  ya  á  ocuparnos  del  interior  de  este  monumento,  diremos  que 
en  él  la  cúpula  es  substituida  por  un  cruce  de  arcos  de  igual  altura  que  la 
nave  central  y  del  crucero,  cuyas  arquivoltas  y  nervaduras  son  del  más  puro 
ojival.  Las  naves,  espaciosas  y  de  alta  bóveda,  apuntando  la  ojiva,  están 
desprovistas  de  nervios,  descansando  los  sencillos  arcos  en  unos  canecillos 
que  por  la  parte  inferior  vienen  á  confundirse  con  el  muro. 

Pero  donde  el  ojival  desplegó  todo  su  gusto  es  en  las  tres  únicas  capi- 
llas que  tiene  este  templo,  y  son  la  del  altar  mayor  y  las  laterales,  que  es- 
taban dedicadas:  la  del  lado  del  Evangelio,  á  San  Juan  Bautista;  la  del  lado 
de  la  epístola,  á  San  Miguel  Arcángel,  y  la  central  ó  presbiterio,  á  la  San- 
tísima Virgen  en  su  Natividad,  de  la  que  se  conserva  una  preciosa  imagen 
de  talla,  perteneciente  al  siglo  XII;  está  sentada,  bendiciendo  con  la  mano 

212 


y  de  Genealogía  Española. 


derecha  y  con  la  izquierda  sostiene  al  Niño  Jesús,  que  también  bendice  al 
modo  griego,  mientras  que  en  la  mano  izquierda  tiene  un  mundo  ó  esferita. 
Es  de  una  vara  de  alta,  y  por  la  fotografía  que  ilustra  estas  líneas  podrá  el 
lector  apreciar  sus  detalles,  tan  genuinos  de  aquella  época.  Aun  conserva 
el  nombre  de  Nuestra  Señora  de  Poces,  y  la  tradición  dice  era  la  que  ya 
antes  se  veneraba  en  el  castillo,  lo  cual  no  es  admi- 
sible, porque  no  puede  remontarse  á  tanto  su  anti- 
güedad, aunque  sí  pudo  acontecer  que  en  la  capilla 
de  dicho  castillo  de  Poces  se  venerara  alguna  ima- 
gen de  la  Santísima  Virgen,  y  al  edificarse  el  reta- 
blo, digno  de  tan  suntuoso  presbiterio,  se  colocara 
en  el  centro  la  imagen  que  nos  ocupa.  No  sólo  este 
retablo  del  altar  mayor,  sino  que  también  los  de  las 
capillas  laterales  han  desaparecido,  sin  que  me 
haya  sido  posible  averiguar  su  paradero;  substitu- 
yéndose el  del  altar  mayor  por  uno  del  más  pésimo 
gusto  barroco,  que  es  el  actual.  En  este  templo  se 
viene  aún  celebrando  un  Jubileo  todos  los  años,  en 
que  se  puede  lucrar  indulgencia  plenaria  visitándole 
desde  la  víspera  de  la  festividad  de  la  Natividad 
de  Nuestra  Señora  hasta  la  puesta  del  sol  del  mis- 
mo día,  según  consta  por  dos  Breves  que  se  con- 
servan en  el  archivo  de  la  parroquial  del  próximo 
pueblo  de  Ibieca:  el  uno  de  Benedicto  XIV,  fecha  12 
de  Junio  de  1752,  en  el  que  se  dice  que  «siguiendo  la  antigua  costumbre 
de  este  Jubileo,  se  concede  por  siete  años  indulgencia  plenaria  á  los  que  en 
dichos  días,  confesados  y  comulgados,  visiten  este  templo».  El  otro  Breve 
es  de  Pío  V,  de  fecha  23  de  Mayo  de  1804,  concediendo  in  perpetuum 
esta  gracia. 

Durante  el  verano  trasladan  esta  imagen  á  la  parroquial  de  Ibieca,  colo- 
cándola en  el  presbiterio,  y  cuando  alguna  nube  amenaza  destruir  los  frutos 
del  campo  con  el  pedrisco,  la  sacan  á  la  lonja  del  templo,  donde  se  hace  el 
exconjuro. 

Esta  imagen  va  cubierta  con  diversos  ropajes  y  mantos  de  ricas  telas,  á 
lo  cual  puede  atribuirse  su  buen  estado  de  (relativa)  conservación,  si  se 
tiene  en  cuenta  las  muchas  traslaciones  que  viene  sufriendo,  llevada  en 
andas  por  pésimos  caminos  y  distancias  de  alguna  consideración. 

En  los  dos  muros  del  crucero  ábrense  dos  arcos  de  forma  ojival,  guar- 
dando grandes  sepulcros,  que  descansan  en  el  firme  del  zócalo,  adornado 

213 


Nuestra  Señora  de  Fuces. 


Revista  de  Historia 

con  cuatro  sencillas  columnas  románicas.  Los  dos  del  lado  de  la  epístola 
guardan  los  restos  de  los  fundadores,  uno  de  ellos  D.  Atho  y  el  otro  don 
Eximino,  en  el  primero  de  los  cuales  se  lee  la  siguiente  inscripción: 

ANNO.  DNI.  MCCCII.  DIE  LVN. 

XIII.  KALENDAS.  OCTOBRIS  OBIIT. 

NOBILIS  ATHO.  DE.  FOCIBVS.  FILIVS 

QVONDAM.  EXIMINl.  DE.  FOCIBVS. 

QVI.  HANC  ECCLESIAM  EDIFICA 

BIT.  QVORVM  ANIME  REQUIES 

CANT  IN  PACE.  AMEN.» 

Los  dos  sepulcros  del  otro  lado  del  crucero  ignórase  á  quiénes  pueden 
pertenecer;  tal  vez  algún  día,  cuando  la  cal  se  desprenda  de  estas  paredes 
y  deje  al  descubierto  las  ricas  pinturas  murales  que  hoy  oculta,  se  pueda 
descubrir  en  ella  alguna  inscripción  por  la  cual  lleguemos  en  conocimiento 
de  á  quiénes  pertenecieron. 

En  suma,  son  tantas  las  bellezas  que  encierra  este  templo,  que  nos 
haríamos  interminables  si  descendiéramos  á  estudiar  la  diversidad  de  ador- 
nos de  sus  capiteles,  la  pila  que  fué  bautismal  de  la  primera  época,  la  puerta 
que  comunicaba  con  el'  claustro,  condenada  y  mutilada  hoy  para  hacer  la 
escalera  á  la  torre,  etc.,  etc.  El  alma  se  extasía  en  el  interior  de  aquel  tem- 
plo, preciosa  maravilla  de  la  arquitectura  del  siglo  XIII,  que  si  hasta  ahora 
ha  sabido  hacer  frente  á  la  acción  demoledora  de  los  tiempos  y  ha  ocultado 
como  humilde  violeta  su  hermosura  entre  las  punzantes  hojas  de  las  encinas 
que  la  rodean,  librándose  así  de  la  demoledora  piqueta,  hoy,  decrépita  ya, 
empieza  á  sucumbir  al  peso  de  sus  años,  siguiéndose  en  día  no  lejano  su 
total  derrumbamiento  si  una  mano  restauradora  no  le  tiende  paternal  pro- 
tección. 

Ningún  historiador  de  Aragón  nos  habla  de  estos  caballeros  sanjuanis- 
tas  que  moraban  en  Foces,  lo  cual  parece  sumamente  extraño,  teniéndose 
en  cuenta  la  corta  distancia  que  les  separaba  de  Huesca.  La  tradición  sólo 
dice  de  ellos  que  tenían  trece  pares  de  muías  (todas  blancas)  para  la 
labranza  de  las  grandes  posesiones  que  tenían  en  aquellos  contornos,  y  en 
un  dietario  manuscrito  que  conservan  los  señores  de  Borau  de  Liesa,  entre 
otras  cosas,  al  examinarle  encontré  ésta,  referente  á  dichos  caballeros,  que 
por  lo  lacónica  me  llamó  la  atención;  dice  así:  «Estos  caballeros  (los  san- 
juanistas  de  Foces)  fueron  degollados  el  año  1309,  el  día  de  San  Juan 

214 


y  de  Genealogía  Española. 

Evangelista  por  la  noche,  que,  como  era  fiesta  grande  de  ellos,  no  podían 
faltar  de  casa,  y  así  cuando  estaban  en  maitines  murieron  todos». 

Esta  noticia  incitó  más  y  más  mi  codicia  á  investigar  la  trágica  desapa- 
rición de  estos  religiosos  de  Poces,  y  no  he  podido  hasta  la  fecha  encontrar 
el  más  remoto  indicio,  siendo  de  extrañar,  repito,  que  ningún  cronista,  in- 
cluso el  P.  Ramón,  de  Huesca,  digan  una  sola  palabra  de  cuándo  dejaron 
de  existir  en  Poces  los  caballeros  de  San  Juan  de  Jerusalén  y  la  causa. 

De  esta  manera  tan  fría  hemos  de  dar  fin  á  estas  cuartillas,  animándonos 
la  esperanza  de  poder  algún  día  dar  la  grata  sorpresa  á  nuestros  lectores 
de  describir  con  profusión  de  detalles  no  sólo  este  dato,  si  no  también 
otros  no  menos  interesantes  para  la  historia. 

Gregorio  García  Ciprés. 


215 


Revista  de  Historia 


Armas  de  los  Van-Halen. 


FAMILIAS  ESPAÑOLAS  DE  OEEN  FLAMENCO 


LOS     VAN-HALEN 


Esta  familia  es  originaria  de  la  ciudad  de  Weert  en  el  Ducado  de  Guel- 
dres,  donde  se  hallaba  establecida  desde  tiempo  inmemorial,  gozando  de 
todas  las  prerrogativas  y  preeminencias  que  disfrutaban  los  nobles  y  siendo 
considerada  como  una  de  las  principales  de  la  comarca.  Una  rama  de  ella 
vino  á  establecerse  en  Cádiz  á  mediados  del  siglo  XVIII  y  fué  el  origen  y 
tronco  de  los  Van-Halen  españoles  que  habían  de  hacer  célebre  su  apellido 
al  siguiente  siglo,  elevándose  algunos  de  sus  miembros  á  los  puestos  más 
altos  de  la  nación  española,  y  volviendo  uno  de  ellos  á  su  país  de  origen 
para  ser  su  libertador  y  consolidar  su  independencia. 

El  primero  de  los  Van-Halkn  de  que  tenemos  noticias  fué: 

I.  Enrique  Van-Halen,  casado  en  la  iglesia  parroquial  de  San  Martín, 
de  la  ciudad  de  Werthem,  el  29  de  Agosto  de  1624,  con  Catalina  Wenverts, 
y  de  este  matrimonio  fué  hijo: 

II.  Juan  Van-Halen,  nacido  en  Werthem,  bautizado  el  día  16  de  Fe- 
brero de  1629.  Fué  Cónsul  de  su  pueblo  natal  y  casó  el  15  de  Diciembre 
de  1668,  con  Elena  Holtmans,  hija  de  Alberto  Holtmans  y  de  Isabel  Heys- 

216 


y  de  Genealogía  Española. 

termans,  nacida  en  Werthem  y  bautizada  el  29  de  Octubre  de  1649:  fueron 
hijos  de  este  matrimonio: 

1 .°    Enrique  Van-Halen,  que  sigue  la  línea. 

2."  N.  Van-Halen,  que  ignoramos  con  quien  casó,  pero  sí  sabemos  fué  su  hijo 
D.Jacobo  Bernardo  Van-Halen,  miembro  de  la  Universidad  de  Lovaina,  Abogado 
del  Supremo  Consejo  de  Brabante. 

III.  Enrique  Van-Halen  nacido  en  Werthem,  bautizado  el  8  de  Abril 
de  1673,  casado  el  12  de  Enero  de  1701  con  Z)."  Ana  Catalina  hranchen,  de 
cuyo  matrimonio  fueron  hijos: 

1.°    Donjuán  Van-Halen  y  Franchen,  que  sigue  la  línea. 

2.°  Don  Gerardo  Francisco  Van-Halen  y  Franchen,  bautizado  en  Werthem  el  22 
de  Junio  de  1711:  éste  y  su  hermano  fueron  los  primeros  que  vinieron  á  estable- 
cerse á  España;  lo  vemos  figurar  como  testigo  en  el  nacimiento  del  hijo  segundo  de 
su  hermano  el  año  1760;  ignoramos  si  casó  y  creemos  que,  si  lo  hizo,  no  tuvo 
descendencia. 

IV.  Don  Juan  Van-Halen  y  Franchen,  nacido  en  Werthem,  bautizado  en 
la  iglesia  parroquial  de  San  Martín  el  1.°  de  Agosto  de  1702;  ignoramos 
hacia  qué  época  vino  á  España,  pero  el  año  1740  lo  encontramos  ya  vi- 
viendo en  Cádiz;  estuvo  casado  en  primeras  nupcias  con  D.^  Margarita 
Patricia  Ley,  con  la  cual  creemos  no  tuvo  hijos.  Casó  segunda  vez  en  Cádiz 
el  29  de  Septiembre  de  1745  con  Z)."  Brígida  Clementina  O'Morphy,  natural 
de  Cádiz,  hija  de  D.Juan  O'Morphy,  Capitán  de  fragata  de  la  Real  Armada 
y  de  D."  Elida  Wadding,  naturales  de  Wexf  ord  (Irlanda). 

Este  D.Juan  Van-Halen  hizo  información  de  su  nobleza,  donde  consta, 
por  certificado  dado  por  los  Estados  nobles  de  la  Gueldria  Austríaca,  que 
la  familia  Van-Halen  oriunda  de  la  ciudad  de  Weert,  en  el  Ducado  de 
Gueldres,  era  una  antigua  familia  patricia  y  reconocida  por  noble,  con  sus 
armas  pintadas  (de  plata  una  faja  azul  y  tres  rosas  de  su  color,  dos  en  jefe 
y  una  en  punta)  en  las  vidrieras  del  Convento  de  Padres  menores  reco- 
letos de  Werthem,  y  así  se  hizo  constar  en  la  Asamblea  general  de  los  Es- 
tados de  Gueldres  el  4  de  Diciembre  de  1772.  Anteriormente  por  testimonio 
del  Pretor  Cónsul  y  Magistrados  de  la  ciudad  de  Werthem,  dado  en  8  de 
de  Enero  de  1770,  se  hizo  constar  que  la  familia  Van-Halen  era  de  las  más 
nobles  y  distinguidas  de  la  región  y  siempre  se  habían  conservado  fieles  á 
la  religión  católica.  Estas  informaciones  debieron  hacerse  para  poder  ingre- 
sar sus  hijos  en  la  Armada. 

Fueron  hijos  de  D.  Juan  Van-Halen  y  de  D."  Brígida  Clementina 
O'Morphi: 

217 


Revista  de  Historia 

1."  Donjuán  Van-Halen,  nacido  en  Cádiz  el  31  de  Julio  de  1747:  ingresó  como 
Guardia  Marina  en  la  Real  Armada:  pasó  después  á  Guardias  Walonas  y  creemos 
no  casó. 

2."    Don  Antonio  Van-Halen  y  O'Morphi,  que  sigue  la  línea. 

V.  Don  Antonio  Lucas  Van-Halen  y  O'Morphi,  nació  en  Cádiz  y  fué 
bautizado  el  4  de  Octubre  de  1760:  ingresó  en  la  Armada  el  año  1772  de 
Caballero  Guardia  Marina,  ascendiendo  á  Alférez  de  fragata  el  año  1775  y 
murió  en  Madrid  á  principios  del  siglo  XIX,  siendo  Oficial  jubilado  de  la 
Secretaría  de  Marina,  y  Secretario  de  S.M.  Había  casado  en  Madrid  el  30  de 
Marzo  de  1787,  mediante  poder  otorgado  á  favor  del  padre  de  la  novia 
con  D."  Francisca  María  Teresa  Sarti  y  Castañeda,  nacida  en  Cartagena 
el  27  de  Agosto  de  1763,  hija  de  D.  Manuel  Sarti,  Comisario  ordenador  de 
Marina,  natural  de  Barcelona  y  de  D."  Isabel  Antonia  Castañeda,  natural 
de  Cartagena  y  nieta  paterna  de  D.  Juan  Sarti,  Coronel  del  Real  Cuerpo 
de  Artillería,  natural  de  Sestino  (Toscana)  y  de  D."  Francisca  Colli,  natu- 
ral de  Cataluña.  Murió  D."  Francisca  Sarti  en  Madrid  el  año  1835  y  otorgó 
testamento  el  8  de  Marzo  de  1835  ante  el  escribano  Alfonso  López  Gijón, 
estando  ya  viuda  de  su  marido. 

Fueron  hijos  de  D.  Antonio  Van-Halen  y  de  D.°  Francisca  Sarti: 

1.°    Don  Juan  Van-Halen  y  Sarti,  que  sigue  la  línea. 

2,°  Don  A  ntoniojuan,  María,  Julián,  Sebastián,  Van-Halen  y  Sarti,  primer  Conde 
DE  Peracamps,  nacido  en  la  Real  Isla  de  León  el  20  de  Enero  de  1792,  bautizado  el 
día  siguiente.  Sentó  plaza  de  Guardia  Marina  el  3  de  Noviembre  de  1804  y  ascendió 
á  Alférez  de  Fragata  el  23  de  Febrero  de  1809,  siguiendo  en  la  Armada  hasta  29  de 
Mayo  de  1815,  que  pasó,  siendo  Alférez  de  Navio,  al  Ejército  como  Ayudante  del 
Regimiento  de  Infantería  del  Rey.  En  30  de  Julio  de  1833  obtuvo  el  grado  de  Coro- 
nel y  el  8  de  Enero  de  1835,  la  efectividad;  ascendió  á  Brigadier  en  6  de  Junio 
de  1836,  á  Mariscal  de  Campo  en  24  de  Mayo  de  1837  y  á  Teniente  general  en  24  de 
Diciembre  de  1838.  Se  halló  en  la  guerra  de  la  Independencia,  en  la  expedición 
de  Montevideo  y  reconquista  del  Virreinato  de  Santa  Fe;  en  las  operaciones  de  1823 
perteneciendo  al  Ejército  Constitucional;  y  en  la  primera  guerra  civil  carlista. 
Siendo  Brigadier  mandó  regimiento,  brigada  y  división:  fué  Comandante  general 
de  la  Alta  y  Baja  Montaña  de  Cataluña  y  luego  de  la  provincia  de  Huesca:  fué  Jefe 
de  Estado  Mayor  del  ejército  del  Norte,  y  de  Teniente  general  fué  nombrado  Ge- 
neral en  Jefe  del  ejército  del  Centro  y  Capitán  general  de  Valencia  y  Aragón. 
En  1840  se  le  nombró  Capitán  general  de  Cataluña  y  General  en  Jefe  de  su  Ejér- 
cito, ganando  la  memorable  batalla  de  Peracamps  el  24  de  Abril  y  la  del  28  en  que 
fué  gravemente  herido;  cuyos  hechos,  añadidos  á  sus  anteriores  servicios,  le  valie- 
ron el  título  de  Conde  de  Peracamps.  En  1842  quedó  de  cuartel,  y  estuvo  emigrado 
del  43  al  47.  En  Marzo  de  1851  ingresó  en  el  Tribunal  Supremo  de  Guerra  y  Ma- 
rina, del  que  fué  nombrado  Presidente  en  Agosto  de  1854.  Fué  después  Vocal  de 
la  Junta  Consultiva,  en  cuyo  cargo  falleció  en  Madrid  el  27  de  Octubre  de  1858. 

218 


y  de  Genealogía  Española. 

Estaba  en  posesión  de  las  Grandes  Cruces  de  San  Fernando,  San  Hermenegildo 
y  Carlos  III  (1). 

Había  casado  el  primer  Conde  de  Peracamps,  siendo  Teniente  coronel  de 
Caballería,  en  Cádiz  el  3  de  Julio  de  1821,  con  D.'^  María  de  la  Candelaria  Las- 
quetty  y  Salaverria  (2),  nacida  en  Cádiz,  hija  de  D.  Francisco  Lasquetty  y  Las- 
quetty.  Teniente  de  navio  de  la  Real  Armada,  y  de  D,"  Agustina  de  Salaverria  y 
Sánchez  de  Madrid,  y  de  este  matrimonio  fueron  hijos: 

1)  Doña  Agustina  Van  Halen  y  Lasquetty,  segunda  Condesa  de  Peracamps, 
Dama  noble  de  la  Orden  de  María  Luisa,  nacida  en  la  ciudad  y  puerto  de  Santa 
María  el  24  de  Agosto  de  1826,  Casó  en  Madrid  el  3  de  Junio  de  1850,  con  D.  Luis 
Armero  y  Millares,  Teniente  general  de  los  Ejércitos  nacionales,  natural  de  Noya 
(Coruña),  hijo  de  D.  Manuel  y  D."  María  Josefa.  Quedó  viuda  á  los  tres  años  de 
su  matrimonio,  y  volvió  á  contraer  segundo  enlace  con  D.  Eduardo  Alarcón,  Ofi- 
cial retirado  del  Real  Cuerpo  de  Artillería,  y  no  tuvo  sucesión  de  ninguno  de  los 
dos  matrimonios.  Murió  la  Condesa  de  Peracamps  en  Madrid,  el  10  de  Marzo 
de  1911. 

2)  Doña  Francisca  Antonia  Van-Halen  y  Lasquetty,  nació  en  Cádiz  el  1 1  de  Sep- 
tiembre de  1828,  y  casó  con  el  Brigadier  de  la  Real  Armada,  después  Vicealmirante 
y  Ministr»  de  Marina,  D.  Francisco  de  Paula  Pavía  y  Pavía,  hijo  de  D.José  Fermín 
Pavía,  Jefe  de  escuadra  de  la  Real  Armada,  y  de  D."  N.  Pavía.  Murió  D."  Francisca 
Van-Halen  en  Madrid,  el  24  de  Abril  de  1854,  dejando  dos  hijas,  D."  Candelaria, 
que  murió  soltera,  y  D."  María  de  los  Dolores  Pavía  y  Van-Halen,  tercera  y  actual 
Condesa  de  Peracamps,  casada  con  D.  Luis  Mellan  y  Chiappi,  de  quien  tiene  tres 
hijos,  D.  Antonio,  D.'^  María  de  la  Candelaria  y  D."  María  de  los  Dolores. 

3)  Doña  Enriqueta  Van-Halen  y  Lasquetty,  nacida  en  Madrid  el  año  1833, 
casada  en  Madrid  el  27  de  Abril  de  1850,  con  D.  Carlos  de  Vargas  Machuca,  Bri- 
gadier del  Ejército,  después  Mariscal  de  campo,  natural  de  Ceuta,  hijo  de  don 
Dámaso  y  de  D,"  Tomasa  Cerveto,  que  estaba  viudo  de  D."  María  de  la  Cande- 
laria Flórez.  Don  Carlos  de  Vargas  Machuca  murió  en  Madrid  el  10  de  Octubre 
de  1876,  dejando  por  hijos  á  D.  Enrique,  D.  Antonio  y  D,"  Isabel  Vargas  Machuca 
y  Van-Halen. 

4)  Doña  Candelaria  Van-Halen  y  Lasquetty,  nacida  en  Madrid  el  año  1838,  falle- 
ció soltera  en  Madrid  el  14  de  Agosto  de  1875. 

5)  Doña  Victoria  Van-Halen  y  Lasquetty,  nacida  en  Madrid  el  año  1840,  casó 
con  D.  Enrique  Zuloaga,  Capitán  de  navio,  y  murió  en  Madrid  el  1.°  de  Julio 
de  1873,  dejando  cuatro  hijos:  D."  Carmen,  D."  Isabel,  D."  Victoria  y  D.  Antonio 
Zuloaga  y  Van-Halen. 

3.°  Don  Manuel  María  Loreto  Van-Halen  y  Sartí,  nacido  en  la  Isla  de  León  el 
10  de  Diciembre  de  1794.  Fué  militar,  y  el  año  1820  lo  encontramos  de  Oficial  de  la 


(1)  Fué  el  General  primer  Conde  de  Peracamps  un  culto  y  entendido  escritor  militar: 
escribió,  Maniobras  útiles  para  la  Infantería,  Barcelona,  1841 ;  Prontuario  de  voces  para  el 
ejercicio  y  maniobras  de  la  Infantería,  Barcelona,  1841,  y  Diario  razonado  de  los  aconteci- 
mientos que  tuvieron  lugar  en  Barcelona  desde  el  13  de  Noviembre  al  22  de  Diciembre 
de  1842. 

(2)  En  el  artículo  que  publiqué  en  el  número  3  de  esta  revista  acerca  de  la  familia  Las- 
quetty, figura  equivocadamente  esta  señora  con  el  nombre  de  María  de  los  Dolores  (pági- 
na 131,  línea  35).  Sirva  esta  nota  para  deshacer  aquel  error. 

219 


Revista  de  Historia 

Milicia  Nacional  de  Madrid.  Estuvo  casado  con  D."  Joaquina  Pérez  Maf/ey,  y  ya 
había  fallecido  en  1835,  pues  su  madre  no  lo  nombra  en  su  testamento.  Fué  su  hijo: 
Don  Francisco  VanHalen y  Pérez Maffei,  que  nació  en  San  Fernando  el  6  de 
Septiembre  de  1823.  Ingresó  en  la  Academia  de  Ingenieros  el  29  de  Agosto  de  1838, 
ascendiendo  á  Teniente  de  Ingenieros  el  18  de  Mayo  de  1843,  á  Capitán  el  20  de 
Noviembre  de  1847,  á  Coronel  graduado  de  Infantería  el  11  de  Septiembre  de  1854 
y  á  primer  Comandante  de  Ingenieros  el  16  de  Abril  de  1857.  Prestó  sus  servicios 
en  la  Dirección  de  la  Isla  de  Cuba,  en  la  de  Galicia  y  en  la  de  Castilla  la  Vieja;  fué 
profesor  de  la  Academia  del  Cuerpo,  é  hizo  toda  la  campaña  de  Santo  Domingo, 
donde  se  portó  admirablemente,  soportando  con  energía  el  mal  estado  de  su  salud, 
que  le  obligó  á  ingresar  en  Inválidos,  y  por  último  le  costó  la  vida,  falleciendo  el 
3  de  Junio  de  1869,  habiendo  otorgado  testamento  en  Guadalajara  el  9  de  Abril 
de  1863,  ante  el  Notario  D.  Mariano  López  Palacios. 

Había  casado  en  la  Habana  el  16  de  Octubre  de  1848  con  Df  Matilde  Galainena 
Castro  y  Palomino,  hija  de  D.  Carlos  y  de  D."  Leonor,  de  cuyo  matrimonio  tuvo: 
1.°,  á  D.  Manuel  Van-Halen  y  Galainena,  que  nació  el  año  1851  y  murió  él  siguiente; 
2.°,  á  D."  Ana  Candelaria  Van-Halen  y  Galainena,  nacida  en  la  Coruña  el  9  de  Sep- 
tiembre de  1852,  casada  con  D.  Narciso  Ribot,  Gobernador  que  fué  de  varias  pro- 
vincias, de  quien  tiene  una  hija,  D."  Matilde  Ribot  y  Van-Halen,  y  3.°,  á  D."  Joa- 
quina Van-Halen  y  Galainena,  nacida  en  Madrid  el  año  1855,  y  muerta  en  el  mismo 
punto  el  25  de  Marzo  de  1866. 

4.°  Doña  María  del  Carmen  Van-Halen  y  Sarti,  casada  con  D.  Antonio  Monte- 
negro, Brigadier  del  Ejército  y  Mayordomo  de  S.  M.,  ignorando  su  sucesión,  si  la 
tuvo, 

5.°  y  6.°  Doña  Clementina  y  D."  Isabel  Van-Halen  y  Sarti,  que  creemos  murie- 
ron solteras. 


VI.  Don  Juan  Van-Halen  y  Sarti,  nació  en  la  Isla  de  León  el  16  de  Fe- 
brero de  1788.  Siguiendo  las  honrosas  huellas  de  su  padre  y  tíos,  empren- 
dió la  carrera  de  marino,  ingresando  en  el  Real  Cuerpo  de  Guardias  Marinas 
por  Real  orden  de  21  de  Enero  de  1803,  y  embarcó,  una  vez  examinado  de 
los  estudios  elementales,  el  11  de  Octubre  del  mismo  año  en  la  fragata 
Anfitríte,  donde  prestó  el  servicio  de  su  clase  hasta  el  11  de  Enero  de  1806 
que  ascendió  á  Alférez  de  fragata.  En  22  de  Mayo  del  año  siguiente 
fué  destinado  á  las  órdenes  del  Ingeniero  General  de  Marina,  en  Madrid, 
por  cuya  causa  se  hallaba  en  la  corte  el  glorioso  día  2  de  Mayo  de  1808,  y 
tomó  una  parte  muy  distinguida  en  las  hazañas  que  en- aquel  día  memora- 
ble inmortalizaron  al  pueblo  madrileño,  recibiendo,  frente  al  Parque  de  Ar- 
tillería, una  herida  en  un  hombro.  Pasó  después  al  Departamento  del  Ferrol 
encargándose  del  mando  del  cañonero  Estrago,  cuyo  cargo  dejó  por  haber 
sido  nombrado  ayudante  interino  de  aquella  Mayoría  General,  y  cuando  los 
franceses  tomaron  la  plaza  en  1809,  fué  hecho  prisionero  y  conducido  á  Ma- 
drid, donde  se  hallaba  su  padre  que  había  sufrido  la  misma  suerte.  Las  su- 
gestiones de  algunas  personas  influyentes  colocadas  cerca  del  rey  José  le 

220 


y  de  Genealogía  Española. 

hicieron  seguir  sus  banderas,  ingresando  en  la  Guardia  del  Rey,  y  sirvién- 
dole con  lealtad  hasta  el  año  1813,  después  de  haber  desempeñado  varias 
comisiones  de  importancia,  haciendo  tres  viajes  á  París,  uno  dejelios  acom- 
pañando al  rey  José  para  la  ceremonia  del  bautizo  del  Rey  de  Roma  (1). 
Un  desaire  que  le  hizo  el  Rey,  indignó  su  natural  altivo  y  fué  causa  de  que 
volviese  sus  ojos  á  su  Patria  y  abandonase  á  los  franceses;  destinado  á  las 
órdenes  del  Mariscal  Suchet  y  fingiendo  órdenes  suyas,  se  presentó  delante 
de  las  plazas  de  Lérida,  Mequinenza  y  Monzón  para  que  las  evacuasen  los 
franceses,  como  así  lo  hicieron,  entrando  en  ella  los  españoles  (2).  Este 
gran  servicio  le  valió  que  le  fuesen  devueltos  todos  sus  honores,  reingre- 
sando en  el  Ejército  español  con  fecha  26  de  Marzo  de  1814,  con  el  empleo 
de  capitán  de  Caballería.  Sus  opiniones  liberales  le  hicieron  atraerse  las 
sospechas  del  Gobierno  absoluto,  y  estando  en  Andalucía  de  Guarnición 
trabó  íntimas  relaciones  con  López  Pinto,  Romero  Alpuente  y  Torrijos,  de- 
dicándose á  conspirar  para  restablecer  el  sistema  constitucional,  y  descu- 
biertos por  un  tal  D.  Antonio  Calvo,  fué  preso  en  Murcia  el  22  de  Septiem- 
bre de  1817  y  conducido  á  la  cárcel  de  la  Inquisición,  desde  donde  se  le 
trasladó  á  Madrid,  consiguiendo  fugarse  y  emigrando  á  Inglaterra.  De  allí 
pasó  á  Rusia,  y  protegido  del  ingeniero  español  Béthencourt,  que  era  en- 
tonces Director  de  Puentes  y  Calzadas  del  Imperio  ruso,  entró  á  prestar 
sus  servicios  en  aquel  Ejército,  siendo  destinado  á  la  campaña  del  Cáucaso, 
á  las  órdenes  del  célebre  general  Yermolow,  distinguiéndose  notablemente 
en  el  asalto  de  Joserek,  por  cuya  acción  fué  condecorado  con  la  cruz  de 
San  Jorge  (3).  Restablecido  en  España  el  sistema  constitucional,  regresó  á 
su  Patria,  siendo  destinado  al  poco  tiempo  al  regimiento  de  la  Constitu- 


(1)  Fueron  célebres  en  Madrid  sus  frecuentes  lances  y  desafíos  con  los  franceses,  pues 
á  pesar  de  haber  reconocido  el  Gobierno  de  éstos,  su  altivez  española  no  toleraba  se  ha- 
blase mal  en  su  presencia  de  sus  compatriotas  Esta  fué  una  de  las  causas  que  obligaron 
al  rey  José  á  alejará  Van-Halen  con  frecuentes  comisiones  á  Francia.  Dos  de  sus  más 
famosos  desafíos  fueron  el  que  tuvo  con  el  hermano  del  General  Sabatini  y  el  que  verificó 
con  el  célebre  espadachín  Coronel  Monteléger;  en  este  último  recibió  una  gravísima  herida 
que  le  tuvo  á  los  bordes  del  sepulcro. 

(2)  La  estratagema  de  que  se  valió  para  recobrar  las  plazas  de  Lérida,  Mequinenza  y 
Monzón,  la  describe  Van-Halen  con  todo  lujo  de  detalles  en  su  folleto:  Restauración  de 
¡as  plazas  de  Lérida,  Mequinenza  y  castillo  de  Monzón  por  medio  de  una  estratagema: 
Ocupación  de  éstas  por  una  de  las  divisiones  del  primer  Ejército  español,  en  los  dias  13, 
14  y  16  de  Febrero  de  1814.  Madrid.  Imp.  Real,  1814.  Un  folleto  de  80  págs.  8.° 

(3)  Para  estudiar  la  estancia  y  hechos  de  Van-Halen,  en  Rusia,  véase  la  obra:  Dos  años 
en  Rusia,  obra  redactada  á  la  vista  de  las  memorias  y  manuscritos  originales  del  General 
D.  Juan  Van-Halen,  por  D.  Agustín  Mendía,  seguida  de  un  apéndice  original  de  este  íiltimo, 
titulado  Rusia  desde  Pedro  el  Grande  hasta  nuestros  dias.  Valencia.  Imp.  de  D.  José  Ma- 
ten Garín,  1849.  Un  vol.  de  8.°,  454  págs. 

221 


Revista  de  Historia 


ción,  prestando  importantes  servicios  persiguiendo  á  las  facciones  realis- 
tas, siendo  gravemente  herido  en  la  acción  de  Vendrell,  por  cuyo  hecho  de 
armas  se  le  concedió  la  cruz  de  San  Fernando  (1). 

Á  la  caída  del  Gobierno  constitucional  volvió  á  expatriarse,  perseguido 
por  sus  ideas  liberales,  y  marchó  á  la  Habana,  donde  la  hostilidad  que  le 
manifestaron  las  autoridades  de  la  Isla  le  obligaron  á  abandonar  el  país, 
marchando  á  los  Estados  Unidos,  y  en  Mayo  de  1826  se  trasladó  á  Europa, 
donde  negocios  domésticos  le  obligaron  á  establecerse  en  Bélgica,  cuna 
que  fué  de  sus  antepasados  y  donde  su  nombre  se  había  de  inmortalizar  es- 
cribiendo la  página  más  brillante  de  su  vida  militar. 

Bélgica,  no  pudiendo  soportar  más  tiempo  el  yugo  de  Holanda,  se  en- 
contraba en  plena  revolución  el  año  1830.  Bruselas  había  empezado  el 
levantamiento  el  25  de  Agosto  y  se  encontraba  asediada  por  el  ejército  que 
mandaba  el  Príncipe  Federico,  hijo  segundo  del  rey  Guillermo,  que  gozaba 
de  gran  reputación  militar.  Van-Halen  residía  entonces  en  Bruselas,  donde 
se  había  captado  grandes  simpatías,  y  no  permitiéndole  su  carácter  inquieto 
permanecer  en  la  inacción,  cooperó  á  la  construcción  de  las  obras  de  de- 
fensa y  prestó  grandes  auxilios  á  los  sitiados.  La  ciudad  se  encontraba  sin 
autoridades  y  el  día  24  de  Septiembre  nombró  un  Gobierno  provisional  que 
había  puesto  sus  ojos  en  Van-Halen,  convencido  de  sus  grandes  dotes  or- 
ganizadoras y  militares,  y  le  nombró  Comandante  en  Jefe  de  las  fuerzas  ac- 
tivas de  Bélgica,  que  formaban  un  total  de  8.000  hombres,  con  los  que  de- 
rrotó por  completo  á  los  holandeses,  arrojándolos  de  Bruselas  y  más  tarde 
de  la  provincia  de  Brabante  por  medio  de  una  sorpresa  nocturna,  en  la  que 
el  Príncipe  Federico,  obligado  á  dejar  precipitadamente  su  tienda,  hubo  de 
abandonar  su  sable,  que  más  tarde  le  fué  entregado  al  general  Van-Ha- 
len (2).  Éste  fué  nombrado  Teniente  general  del  Ejército  belga  (3)  y  siguió 


(1)  En  la  Biblioteca  Nacional,  sala  de  Varios,  se  conserva  un  folleto  de  Van-Halen,  in- 
teresante para  el  conocimiento  de  las  luchas  políticas  del  período  constitucional  de  1820 
á  1823,  titulado  Verdades  oportunas  expuestas  á  su  Majestad  por  D.Juan  Van-Halen.  Ma- 
drid. Imp.  de  Cosme  Martínez,  1821, 38  págs.  en  4.° 

(2)  Este  sable  figura  en  el  retrato  del  General  Van-Halen,  que  se  conserva  en  el  Museo 
Naval. 

(3)  El  Gobierno  belga  le  regaló  un  Palacio,  que  Van-Halen  no  quiso  aceptar,  cediéndo- 
selo al  pueblo  de  Bruselas. 

El  Gobierno  provisional,  por  decreto  de  5  de  Octubre  de  1830,  garantizó  á  su  mujer 
5.000  francos  de  pensión  el  día  que  quedase  viuda. 

Para  conmemorar  la  independencia  de  Bélgica,  el  Congreso  belga  mandó  erigir  un  mo- 
numento coronado  de  estatua  colosal  que  representa  á  la  Nación  y  en  uno  de  sus  bajo- 
rrelieves figura  Van-Halen  arengando  á  las  tropas  en  uno  de  los  momentos  más  culminan- 
tes de  la  lucha. 

222 


y  de  Genealogía  Española. 

residiendo  en  Bruselas  algunos  años  hasta  que  la  nostalgia  de  su  Patria  y 
la  lucha  dinástica  que  se  desarrollaba  en  España  á  la  muerte  del  rey  Fer- 
nando VII  le  hicieron  dejar  la  cómoda  y  alta  posición  oficial  que  tenía  en 
Bélgica  para  combatir  en  favor  de  los  derechos  de  Isabel  II,  y  en  29  de  Di- 
ciembre de  1835  fué  destinado  á  las  órdenes  del  General  en  jefe  del  Ejér- 
cito del  Norte,  dando  un  gran  ejemplo  de  desinterés  y  patriotismo,  de  que 
se  hallarán  muy  pocos  ejemplos  en  la  Historia,  pues  ingresó  en  el  Ejército 
con  el  modesto  empleo  de  Teniente  Coronel,  que  era  el  que  disfrutaba  el 
año  23  cuando  emigró.  Hizo  toda  la  campaña  carlista,  asistiendo  á  la  me- 
morable batalla  de  Peracamps,  que  tanta  gloria  dio  á  su  hermano.  Ascen- 
dió á  Coronel  el  27  de  Mayo  de  1836;  á  Brigadier  de  Caballería,  el  14  de 
Noviembre  de  1838,  y  á  Mariscal  de  Campo,  el  9  de  Diciembre  de  1840.  Á 
la  terminación  de  la  campaña  carlista  vino  destinado  á  Madrid  al  Tribunal 
Supremo  de  Guerra  y  Marina.  Estuvo  algunos  años  emigrado,  aunque  ya 
no  volvió  á  tener  mandos  activos  ni  se  mezcló  en  política,  y  murió  en 
Cádiz  el  7  de  Noviembre  de  1864,  habiendo  otorgado  testamento  en  la  mis- 
ma ciudad  el  6  de  Junio  del  mismo  año,  ante  el  notario  D.  Román  María 
Pardillo. 

Lástima  grande  es  que  los  estrechos  límites  entre  los  que  forzosamente 
se  ha  de  sujetar  un  artículo  genealógico  no  nos  permitan  extendernos  más 
en  la  biografía  de  un  personaje  tan  singular  como  fué  D.  Juan  Van-Halen. 
De  haber  nacido  en  el  siglo  XVI  hubiera  sido  uno  de  aquellos  geniales 
aventureros  que  recorrieron  todo  el  mundo,  adaptándose  con  sin  igual  faci- 
lidad á  las  circunstancias  más  encontradas,  y  quizá  su  nombre  se  hallaría 
hoy  unido  al  de  los  grandes  conquistadores  y  marinos  que  tanta  gloria  han 
dado  á  España. 

Publicó  unas  muy  bien  escritas  Memorias,  donde  con  todo  lujo  de  deta- 
lles refiere  el  proceso  que  le  formó  la  Inquisición  y  las  persecuciones  que 
sufrieron  los  liberales  durante  los  años  1818  y  1819  (1). 


(1)  El  título  de  las  Memorias  es:  Narración  de  D.  Juan  Van-Halen,  Jeje  de  Estado 
Mayor  de  una  de  las  divisiones  de  Mina  en  1822  y  1823,  escrita  por  el  mismo;  ó  relación 
circunstanciada  de  su  cautividad  en  los  calabozos  de  la  Inquisición,  su  evasión  y  su  emi- 
gración. París.  Imp.  de  Paul  Renouard,  1828;  2  vols.  en  8.° 

Hay  otra  edición  anterior  francesa  hecha  sin  consentimiento  del  autor,  quien  en  la 
advertencia  de  la  edición  del  año  1828  lo  consigna  así. 

En  España,  el  año  1842,  se  publicó  otra  nueva  edición  ampliada,  cuyo  título  difiere  algo 
del  anterior:  Narración  de  D.Juan  Van-Halen,  Mariscal  de  Qampo  de  los  Ejércitos  Na- 
cionales y  Teniente  general  del  Ejército  belga,  escrito  por  el  mismo;  su  cautividad  en  los 
calabozos  de  la  Inquisición,  su  evasión  y  su  repatriación.  Madrid.  Imp.  de  F.  de  P.  Mellado; 
2  vols.  en  4.°  de  262  y  IV-254  páginas. 

223 


Revista  de  Historia 

Casó  D.  Juan  Van-Halen  dos  veces,  la  primera  en  Madrid  el  25  de  Di- 
ciembre de  1821,  siendo  Teniente  Coronel  graduado,  Capitán  agregado  al 
regimiento  del  Príncipe,  con  D."  María  del  Carmen  Quíroga  y  Hermida, 
nacida  en  Betanzos  el  9  de  Febrero  de  1800,  hermana  del  célebre  General 
D.  Antonio  Quiroga,  hijos  ambos  de  D.  José  Ramón  Quiroga  y  Ribera  y 
de  D°  Vicenta  Hermida  y  Losada.  Viudo,  y  ya  en  edad  avanzada,  volvió 
á  contraer  segundas  nupcias  con  D."  Clotilde  Butler,  nacida  en  San  Roque 
el  año  1816,  hija  de  D.  Jacobo  Butler,  natural  de  Cádiz,  y  de  Z)."  María 
Abrines,  natural  de  Gibraltar.  El  matrimonio  se  verificó  en  Cádiz  el  25  de 
Diciembre  de  1865,  mediante  poder  otorgado  en  Madrid  ante  el  notario  don 
José  del  Peral,  á  favor  del  Coronel  retirado  de  Infantería  D.  Manuel  Jones: 
este  matrimonio  fué  ratificado  en  Valencia  el  día  30  del  mismo  mes. 

No  tuvo  sucesión  este  matrimonio,  pero  sí  el  primero,  de  quien  fueron 
hijos: 

1.°    Donjuán  Van-Halen  y  Quiroga,  que  sigue  la  línea. 

2.^  Don  José  Antonio  Van-Halen  y  Quiroga,  que  siguió  la  carrera  de  la  Armada 
y  murió  soltero  en  Alicante,  siendo  Guardia  Marina. 

Tuvo  además  D.  Juan  Van-Halen  dos  hijos  naturales,  reconocidos  y  legiti- 
mados por  su  padre  en  escritura  pública  otorgada  en  Madrid,  el  31  de  Octubre 
de  1821,  ante  el  escribano  Don  Tomás  de  Sancha  y  Prado,  que  fueron: 

3.°  Don  Francisco  de  Paula  Van-Halen,  nacido  en  Vich  el  13  de  Marzo  de  1814. 
Desde  niño  empezaron  á  despuntar  sus  aficiones  al  dibujo,  que  cultivadas  más 
tarde,  habían  de  llevarle  á  alcanzar  un  gran  nombre.  Ingresó  muy  joven  como 
alumno  en  la  Academia  de  Nobles  Artes  de  San  Fernando,  que  más  tarde  le  nombró 
su  Académico  Supernumerario  (3  de  Diciembre  de  1843).  Fué  dibujante  científico 
del  Museo  de  Ciencias  naturales,  pintor  honorario  de  Cámara  y  Caballero  de  Car- 
los 111  é  Isabel  la  Católica.  Entre  sus  obras  más  importantes  figuran  Batalla  de 
Peñacerrada;  Muerte  de  Don  Alvaro  de  Luna;  retratos  de  Isabel  11,  Lope  de  Vega, 
Moratín  y  Rossini.  Batalla  de  Peracamps;  Batalla  de  las  Navas  de  Tolosa  (se  con- 
serva hoy  en  el  Museo  de  Arte  Moderno).  También  se  distinguió  notablemente 
como  miniaturista,  y  de  este  género  son  un  San  Fernando  y  un  San  Hermenegildo 
que  se  conservan  en  el  Real  Palacio,  Trabajó  al  lápiz  en  varias  obras  y  publica- 
ciones periódicas;  publicó  varias  colecciones  de  láminas  litografiadas  entre  las  que 
merecen  citarse  el  Museo  Militar  y  el  Museo  histórico  español,  y  escribió  una  obra 
sobre  escorzos  y  proporciones  de  todos  los  animales.  Sería  interminable  la  rela- 
ción de  las  obras  que  hizo  este  fecundo  artista;  muchas  de  ellas  figuran  desperdi- 
gadas en  varias  dependencias  de  Corporaciones  oficiales,  por  cuyo  encargo  las 
pintó;  de  estas  últimas  merecen  especial  mención  las  que  hizo  por  encargo  del 
Ayuntamiento  de  su  pueblo  natal,  Las  lágrimas  de  San  Pedro  y  la  Entrada  del 
obispo  Calvo  en  Vich. 

Estuvo  casado  D.  Francisco  de  Paula  Van-Halen  con  D."  Margarita  Corradi,  de 
cuyo  enlace  no  nació  más  que  una  hija,  D."  Margarita  Van  Halen  y  Corradi,  que 
falleció  soltera;  y 

4.°  Doña  María  Van-Halen,  nacida  en  Madrid  el  30  de  Agosto  de  1812,  y  de  la 
que  ignoramos  todas  las  demás  circunstancias. 

224 


y  de  Genealogía  Española. 

VII.  Don  Juan  Van-Halen  y  Quiroga,  nació  en  Bruselas  (Bélgica),  el 
1.°  de  Diciembre  de  1831.  Siguió  la  carrera  de  Marina,  ingresando  como  As- 
pirante el  año  1845;  ascendió  á  Guardia  Marina  el  11  de  Julio  de  1848;  á  Al- 
férez de  navio  el  11  de  Julio  de  1853  y  á  Teniente  de  Navio  de  la  escala  de 
reserva  el  3  de  Mayo  de  1859.  Estaba  en  posesión  de  la  cruz  y  placa  de 
San  Hermenegildo.  Murió  D.  Juan  Van-Halen  el  año  1875.  Había  casado 
en  la  Habana,  el  8  de  Octubre  de  1855,  siendo  Alférez  de  Navio,  Capitán 
de  Infantería  graduado,  destinado  en  el  vapor  Francisco  de  Asís,  con  doña 
Cristina  Claudia  Brodett,  nacida  en  la  Habana,  el  1.°  de  Diciembre  de  1835, 
hija  de  D.  Juan  Bautista  Brodett  y  Carbone,  Coronel  de  Caballería,  Te- 
niente Coronel  Mayor  veterano  de  los  Escuadrones  de  Fernando  VII,  natu- 
ral de  La  Valette  (Isla  de  Malta),  y  de  Doña  Dolores  Sedaño  y  Galán,  na- 
tural de  la  Habana;  de  este  matrimonio  fueron  hijos; 

1 .°    Don  Juan  Van-Halen  y  Brodett,  que  sigue  la  línea. 

2°  Doña  María  del  Carmen  Van-Halen  y  Brodett,  que  está  casada  con  D. Fran- 
cisco López  Brémen,  Abogado,  Administrador  general  que  fué  de  los  Duques  de 
Veragua  y  Condes  de  la  Patilla:  sin  sucesión  hasta  la  fecha. 

VIII.  Don  Juan  Van-Halen  y  Brodett,  Jefe  y  representante  actual  de 
la  familia  Van-Halen  en  España,  nieto  del  heroico  defensor  de  la  indepen- 
dencia Belga;  nació  en  Manzanillo  (Isla  de  Cuba),  siendo  su  padre  Coman- 
dante del  Puerto,  el  año  1873.  Pertenece  en  la  actuaHdad  al  Cuerpo  de 
Auxiliares  de  Oficinas  de  Marina  y  está  casado  desde  el  4  de  Febrero 
de  1907,  que  lo  efectuó  en  Guadalajara,  con  D.'^  Elisa  Bona  Garrido, 
natural  de  Madrid,  hija  de  D.  Juan  Bona  Terrén,  natural  de  Epila  (Zara- 
goza), y  de  D.'^  Elisa  Garrido  é  Iturraspe.  Del  matrimonio  ha  nacido  un  niño, 
futuro  representante  y  jefe  de  familia  tan  distinguida  por  sus  hechos  milita- 
res y  políticos  y  cuyos  méritos  hemos  intentado  bosquejar  en  este  artículo. 

29  Mayo  1912. 

Santiago  Otero  Enríquez. 


225 


Revista  de  Historia 


Memorias  de  los  señores  CoMes  íe  Leríi, 


(CONTINUACIÓN) 

CAP.    3.'' 
CASAMIENTO,  HIJOS,  Y  MUERTE  DE  DON  CARLOS  DE  BEAUMONT 

»Casó  el  Alférez  D.  Carlos  de  Beaumont  dos  vezes,  aunque  conmunmente  se  ha 
escrito  que  solo  una,  y  otros  supponen  para  los  dos  matrimonios  dos  distinctas 
personas  de  D.  Carlos  Primero  y  Segundo;  pero  es  sin  duda,  padecieron  engaño, 
como  resulta  de  authenticas,  y  repetidas  escrituras,  y  por  ellas  parece  casó  pri- 
mera vez  con  Doña  María  Ximenez  de  Boíl  Dama  Aragonesa  hija  legitima  de  Don 
Juan  Ximenez  de  Urrea  Rico  hombre  de  Aragón,  Señor  de  Atrossillo,  y  como  tal 
Rico  hombre  juró  el  primero  en  el  año  de  1398  como  se  ve  en  Zurita  (1)  y  en  la 
Coronación  del  mismo  Rey  de  D.  Martin,  que  se  executó  en  13  de  Abril  de  1399 
con  grande  solemnidad  en  el  Asseo  de  Zaragoza  concurrió  como  Rico  hombre 
nuestro  Alférez  de  Navarra,  como  lo  refiere  el  mismo  autor  (2);  y  esto  solo  pudo 
ser  por  el  derecho  de  su  muger,  la  cual  tenía  grandes  heredamientos  en  el  Reyno 
de  Valencia,  y  era  Señora  de  los  Lugares  de  Muzlata,  Benilda,  y  Bemfali  situados 
en  él. 

»En  qué  año  casasse  no  me  consta,  sí  solo  que  de  la  dicha  Doña  María  tuvo  por 
sus  hijos  á  D.  Carlos  de  Beaumont,  que  murió  sin  succession  en  vida  de  su  Padre, 
y  á  Doña  Juana  de  Beaumont  Señora  de  Gurrea  de  la  cual  ay  memoria  en  la  Cá- 
mara de  Comptos  de  Pamplona  por  dos  mercedes,  que  le  hizo  el  Rey  D.  Carlos  el 
Tercero,  la  una  de  ducientas  libras  Carlinas  situadas  en  el  molino  de  Miranda  en 
16  de  Octubre  de  1403,  y  la  otra  de  treynta  cayces  de  trigo  en  8  de  Julio  de  1411, 
como  se  refiere  en  el  inventario  de  la  misma  Cámara  (3);  pero  no  consta  con  quien 
cassasse  la  dicha  Doña  Juana,  como  ni  tampoco  lo  que  duró  el  matrimonio  del  Al- 
férez D.  Carlos  con  dicha  Doña  María  Ximenez  de  Boíl,  sí  solo,  que  avia  muerto 
esta  para  el  mes  de  Julio  del  año  1402;  pues  en  veynte  y  seys  del  mismo  mes,  y 
año  el  dicho  D.  Carlos  como  Padre,  y  tutor  de  Charles  de  Beaumont  su  hijo,  y  de 
la  dicha  Doña  María  Ximenez  de  Boíl,  y  de  Atrossillo  hizo  pleyto  homenage  al 


(1)  Zurita,  p.  2,  lib.  1 1,  caps.  19  y  65. 

(2)  Ibid.,  p.  2,  lib.  10,  cap.  69. 

(3)  Archivo  de  la  Cámara  de  Comptos,  1. 1  del  Inventario,  fol.  12  in  2  y  91  in  2. 

226 


y  de  Genealogía  Española. 

Rey  D.  Carlos  por  la  villa  de  Castellón  cave  Tudela,  de  que  ay  razón  en  la  misma 
Cámara  de  Comptos.  En  el  Archivo  del  Palacio  de  Lerin  se  conserva  el  testamento 
de  la  dicha  Doña  María  Ximenez  fecho  en  21  de  Febrero  del  año  1396,  donde 
especifica  su  padre,  y  Señoríos  referidos,  y  suppone,  que  su  marido  el  Alférez  Don 
Carlos  estaba  ausente  en  Francia  con  su  Rey,  manda  enterrarse  en  el  convento  de 
San  Francisco  de  Olite;  y  que  después  se  ha  trasladado  su  Cuerpo  al  convento  de 
Predicadores  de  Valencia  donde  estaba  enterrada  su  Madre,  declara  tener  un  hijo 
nacido  pocos  dias  antes  de  su  vientre,  y  que  no  tenia  nombre:  y  quando  se  bauti- 
zasse  ordenó  le  pusieran  el  nombre  de  Carlos  como  su  Padre.  Lo  instituye  por  su 
heredero  universal;  y  nombra  por  sus  tutores  á  su  marido  y  á  Mossen  Juan  de 
Urroz  Cavallero  de  Navarra,  y  que  muriendo  sin  succession  recayese  toda  la  he- 
rencia en  Doña  Toda  Pérez  su  hermana. 

»Viudo  el  Alférez  D.  Carlos  casó  en  segundas  bodas  en  el  año  de  mil  quatro- 
cientos,  y  siete  con  Ana  de  Curton,  Señora  de  las  Baronías  de  Curton,  y  de  Guis- 
sen  en  Navarra  la  Baxa,  y  se  conservan  en  el  Archivo  de  Lerin  sus  Capítulos  ma- 
trimoniales en  lengua  Gascona  escritos  en  un  largo  pergamino,  y  se  otorgaron  en 
el  Castillo  de  Curton  á  19  de  Henero  del  mismo  año  1407  por  testimonio  de  Ben- 
toni  Borgados  Notario  Real,  por  Adán  de  Urzua  Señor  de  Aguerre  de  Bustínz  en 
tierra  de  Sissa  y  Angero  de  Leet  Señor  de  Ayzsse  de  Ustariz,  en  tierra  de  Labort, 
como  Procuradores  legítimos  del  Alférez  en  virtud  del  poder,  que  les  dio  en  el  Cas- 
tillo de  Mauleon  de  Sola  á  6  de  Diciembre  de  1406  ante  el  Notario  Menaut  de  Ba- 
sagoite.  En  ellos  se  declara  que  la  dicha  Doña  Ana  de  Curton  era  hixa  mayor  legi- 
tima de  Mossen  Arnaut,  Señor  que  fué  de  Curton  (y  era  diffunto  al  tiempo)  y  Juana 
de  Labrit  su  muger  Señora  de  Guissen,  llevó  el  Alférez  de  patrimonio  cinquenta 
mil  francos,  que  se  avian  de  entregar  á  la  dicha  Juana  Labrit,  para  dotar  á  otras 
hijas,  que  tenía,  y  la  dicha  Doña  Ana  quedasse  por  heredera  universal  de  las  Ba- 
ronías de  Guissen,  y  Curton,  y  demás  bienes.  Y  por  otra  escritura  de  17  de  HenerO 
del  año  1384,  consta  que  los  dichos  Mossen  Arnaut,  Señor  de  Curton,  y  Doña 
Juana  de  Labrit  su  muger.  Señora  de  Guissen,  tenían  por  su  hija  á  la  dicha  Doña 
Ana  de  Curton. 

»De  este  matrimonio  sin  duda  fueron  hijos  D.  Luis  de  Beaumont  primero  Conde 
de  Lerin,  que  le  sucedió,  D.  Juan  y  Doña  Cathalína  de  Beaumont,  de  quienes  se 
hablará  luego,  y  á  mas  de  ellos  consta  tuvo  por  sus  hijos  fuera  de  matrimonio  á 
Guillen  de  Beaumont  (1)  y  Doña  Isabel  de  Beaumont,  que  fué  casada  con  Mossen 
Juan  de  Amezqueta  Cavallero  Bearnes,  de  que  ay  Capitulación,  su  fecha  13  de  Sep- 
tiembre del  año  mil  quatrocientos,  y  trece.  También  consta  que  la  dicha  Doña 
Ana  Curton  vivía,  quando  casó  su  hijo  D.  Luys,  y  se  elevó  al  Condado  de  Lerin, 
año  de  1424,  pero  no  si  sobrevivió  á  su  marido,  que  murió  en  el  de  1432  antes  del 
mes  de  Julio,  después  de  lograr  tan  grande  conveniencia  para  su  hijo,  siendo  cierto 
que  se  la  merecieron  los  servicios  de  su  padre. 

»Muerto  el  Rey  D.  Carlos  el  Tercero  de  Navarra  primo,  y  grande  bienhechor  del 
Alférez  en  8  de  Septiembre  del  año  1425  sucedió  en  la  Corona  su  hija  Doña  Blanca, 
casada  con  el  Infante  D.  Juan  de  Aragón,  y  estos  Principes  donaron  por  Juro  de 
heredad  perpetuo  al  dicho  D.  Carlos,  para  el,  y  sus  sucesores  en  27  de  Julio  de  año 
de  1430  la  Villa  de  Mendabia  con  todas  sus  rentas,  y  jurisdicción  civil,  la  cual  avía 
sido  propia  de  D.  Diego  López  de  Zuñiga,  Rico  hombre  de  Navarra,  y  de  Iñigo  de 


(1)    Zurita,  p.  2,  lib.  16,  cap.  8. 

227 


Revista  de  Historia 

Zuñiga  su  hijo,  á  quien  se  le  confiscó,  por  aver  passado  á  servir  á  los  Reyes  de 
Casíilla,  y  aunque  después  de  la  incorporación  de  Navarra  con  Castilla  Doña  Fran- 
cisca de  Zuñiga  Condesa  de  Nieva,  como  bisnieta  y  successora  del  dicho  Iñigo  de 
Zuñiga,  y  casada  con  D.  Antonio  Belasco  (1)  puso  pleyto  á  los  successores  de 
Beaumont,  demandando  á  Mendabia  no  pudo  obtener  en  el,  y  fue  confirmada  la 
succession  á  favor  de  D.  Luis  de  Beaumont  Quarto  Conde  de  Lerin,  de  que  se  des- 
pacharon executorias  en  Pamplona  a  17  de  Mayo  de  1561. 

»Murió  D.  Carlos  de  Beaumont  en  edad  muy  anciana  después  de  ayer  empleado 
su  larga  vida  en  servicio  de  la  Corona,  y  acrecentado  tanto  su  casa  con  los  here- 
damientos de  Assiayn,  Larraga,  Dicastillo,  Lerin;  Carear,  Arroniz,  Mendavia,  Ba- 
ronías de  Guissen  y  Curton,  y  officios  honoríficos,  que  se  han  referido,  que  aunque 
con  puntualidad  no  consta  el  mes  parece  fué  en  el  de  Mayo,  ó  Junio  del  año  mil 
cuatrocientos,  y  treynta  y  dos  por  la  razón  que  se  dixo  al  fin  del  Capitulo  segundo. 

»Don  Juan  de  Beaumont  hijo  segundo  del  Alférez  D.  Carlos  fué  persona  de  la 
primera  estimación  de  aquel  siglo,  intimo  consexero  del  Infeliz  principe  D.  Carlos  de 
Viana,  y  que  en  concurso  de  su  hermano,  y  sobrino  mantuvo  constante  el  ser  cabeza 
de  la  facción  Beaumontesa  en  los  bandos  sangrientos  con  los  Agramonteses,  fue  Gran 
Prior  de  la  Religión  de  S.  Juan  en  Navarra,  y  Chanciller  Mayor  del  mismo  Reyno, 
Señor  de  las  Villas  de  Santacara,  Murillo,  Cascante,  Zintruenigo,  Corella,  Caste- 
xon,  Castillo  de  Tiebas,  y  otros  pueblos,  y  grandes  heredamientos,  que  le  concedió 
el  Principe  D.  Carlos;  y  fué  su  Lugar  Teniente  General,  y  Governador  absoluto  del 
mismo  Reyno  en  la  ausencia,  que  hizo  en  el  año  de  1456  á  Ñapóles,  de  que  habla 
largamente  Gerónimo  de  Zurita  (2)  fué  elegido  también  Obispo  de  Pamplona  en 
dicho  año  de  1456  por  muerte  del  Obispo  D.  Martin  de  Peralta;  aunque  no  tuvo 
effecto  su  elección  por  varios  embarazos,  que  refiere  Sandoval  (3).  En  fin  fué  gran 
político,  y  Estadista  para  tratar  materias  bien  arduas  con  los  Reyes  de  Castilla, 
Francia  y  Aragón  con  quienes  tuvo  varias  alianzas. 

»Tuvo  dos  hijos  llamados  Menaut,  y  Martin  de  Beaumont;  Menaut  murió  sobre- 
viviendo su  Padre,  y  dexando  por  su  hijo  á  D.  Graciant  de  Beaumont,  de  quien 
desciende  el  Marqués  actual  de  Santacara,  y  por  Martin  de  Beaumont  el  Barón  de 
Beorlegui,  el  Marqués  de  Campo-nuevo,  y  otras  ilustres  familias:  entre  los  dichos 
Martin  su  hijo,  y  Gracian  su  nieto  repartió  su  herencia  el  15  de  Marzo  de  1487,  y 
aviendo  muerto  poco  después  en  2  i  de  dicho  mes,  y  año  fué  sepultado  en  el  Con- 
vento del  Crucifixo,  que  de  frayles  Commendadores  de  su  misma  orden  dexó  fun- 
dado en  la  Villa  de  Puente  la  Reyna,  donde  jace  en  sepulcro  magnifico. 

»Doña  Cathalina  de  Beaumont,  hija  del  Alférez  D.  Carlos,  casó  con  D.  Juan  de 
Ixar,  Señor  de  Ixar,  que  fué  después  titulado  prímero  Duque  de  Ixar  descendiente 
del  Rey  Don  Jayme  el  Conquistador  en  el  Reyno  de  Aragón,  y  de  él  descienden  los 
Duques  actuales  de  Ixar,  y  Condes  de  Belchite  en  el  mismo  Reyno;  aunque  mudado 
el  appellido  en  el  de  Silva,  aviendo  casado  Doña  Margarita  de  Ixar  successora  de 
estos  Estados  con  D.  Rodrigo  de  Silva  que  por  esta  línea  tienen  sangre  legitima  de 
los  Beaumonteses;  de  cuya  Genealogía  tratan  Zurita,  Abarca,  y  Salazar  (4). 


(1)  Haro,  Nobiliario,  p.  1,  lib.  5,  cap.  22. 

(2)  Zurita,  p.  4,  lib.  16,  cap.  41,  y  lib.  17,  caps.  5  y  57. 

(3)  Sandoval,  Catálogo  de  los  Obispos  de  Pamplona,  fol.  113. 

<4)  Zurita,  p.  3,  lib.  15,  cap.  63,  y  lib.  17,  caps.  50  y  58,  p.  4.  EIP.  Pedro  de  Abarca,  Reyes 
de  Aragón,  t.  1,  en  el  rey  D.  Jaime,  cap.  8,  n.  4.  D.  Luis  de  Salazar  y  Castro,  Historia  de  la 
Casa  de  Silva,  t.  2, 11b.  1 1,  cap.  5. 

228 


y  de  Genealogía  Española. 

CAP.  4. 
De  Don  Luys  de  Beaumont  primero  conde  de  Lerin. 

»Don  Luys  de  Beaumont  hijo  primogénito  del  Alférez  D.  Carlos,  y  Doña  Ana  de 
Curton  su  segunda  muger  tomó  el  nombre  de  su  Abuelo  paterno,  el  Infante  D.  Luys 
que  le  propagó  continuado  á  su  hijo,  nieto,  y  bisnieto.  En  vida  de  su  Padre  se  des- 
posó con  Doña  Juana  de  Navarra,  hija  natural  del  Rey  Carlos  el  III,  siendo  don- 
cella, en  lo  qual  han  padecido  notable  equivocación  los  auctores:  porque  unos 
hazen  á  Doña  Juana  hija  bastarda  ávida  por  el  Rey  Don  Carlos  constante  su  ma- 
trimonio con  la  Reyna  Doña  Leonor;  y  otros  supponen,  que  la  dicha  Doña  Juana 
casó  en  primero  matrimonio  con  Iñigo  Ortiz  de  Estuñiga,  y  en  segundo  con  dicho 
D.  Luys  de  Beaumont.  Arnaldo  Ohienarto  (1)  congeturó,  que  el  Rey  D.  Carlos  tuvo 
dos  hijas  con  el  mismo  nombre  de  Juana;  y  es  lo  cierto,  y  seguro;  y  que  la  primera, 
y  bastarda  casó  con  el  dicho  Iñigo  Ortiz  de  Estuñiga,  ascendiente  conocido  de  los 
Condes  de  Nieva,  y  los  dichos  Iñigo  Ortiz,  y  Juana  se  capitularon  para  casar  en  el 
año  1396,  y  los  Capítulos  están  registrados  en  la  Cámara  de  Comptos  (2).  Haze 
especifica  mención  de  ellos  D.  Joseph  Pellicer  (3)  con  la  advertencia  deque  la  dicha 
Doña  Juana  muger  de  Don  Iñigo  era  muerta  en  el  año  1417  dos  antes  que  naciesse 
la  otra  Doña  Juana,  como  se  verá.  Y  del  matrimonio  de  Iñigo  Ortiz,  y  Doña  Juana 
hablan  Garibay  y  D.  Alonso  de  Haro  (4).  Este  D.  Iñigo  Ortiz  de  Estuñiga  fué  hijo 
tercero  de  Don  Diego  López  de  Estuñiga  progenitor  de  los  Duques  de  Bexar,  y 
Condes  de  Miranda,  y  á  cuyo  favor  fundó  su  Padre  Mayorazgo  de  las  Villas  de 
Zuñiga,  y  Mendavia,  patrimonio  antiguo  de  esta  nobilissima  familia  de  los  Zuñigas 
en  Navarra:  y  que  por  aver  pasado  á  serbir  al  Rey  D.  Juan  el  segundo  de  Castilla, 
declarándose  contra  el  Rey  de  Navarra,  en  30  de  Mayo  de  1429  como  lo  nota  el 
mismo  Pellizer  (5)  sele  confiscó  la  Villa  de  Mendabia,  y  en  el  año  siguiente  se 
hizo  merced  de  ella  á  D.  Carlos  de  Beaumont,  Padre  de  Don  Luys,  como  se  ha 
referido. 

»La  segunda  hija  de  D.  Carlos  Doña  Juana  muger  de  Don  Luis  de  Beaumont 
nació  en  el  año  de  1419,  tres  después  que  habia  enviudado  su  Padre  el  Rey  D.  Car- 
los; pues  su  única  muger  Doña  Leonor  murió  en  5  de  Marzo  de  1416,  como  se  ve 
en  la  Inscripción  de  su  sepulcro  dentro  del  Coro  de  la  Cathedral  de  Pamplona,  que 
refiere  Sandobal  (6);  y  asi  su  Padre  era  libre  quando  la  tuvo.  No  he  visto  memo- 
ria, que  especifique,  quien  fuesse  la  Madre  de  dicha  Doña  Juana.  Contratóse  de 
casar  con  el  dicho  Don  Luys  de  Beaumont  su  primo  segundo;  y  para  ello  se  obtuvo 
dispensación  del  Papa  Martino  Quinto,  su  fecha  10  de  Agosto  de  1424  en  que  affirma 
tenia  entonces  de  edad  Don  Luys  doce  años,  y  Doña  Juana  solos  cinco:  con  que  se 
concluye  la  verdad  de  lo  que  se  dixo  arriba. 

»Por  causa  de  este  matrimonio  fué  la  erección,  ó  la  institución  del  Condado  de 
Lerin,  que  siendo  la  cabeza  de  los  Estados  de  estos  Señores  es  justo  se  ponga  á  la 
letra,  y  es  en  la  forma  siguiente.»  —  (Se  continuará.) 

Por  la  copia, 

Mariano  Arigita. 

(1)  Oyhenartus,  lib.2,  cap.  15. 

(2)  Inventario  de  la  Cámara,  t.  1,  fol.  606. 

(3)  D.  Joseph  Pellicer,  Memorial  de  la  Casa  de  Miranda,  fol.  28  y  81. 

(4)  Garibay,  lib.  27,  cap.  37.  Haro,  lib.  5,  cap.  22. 

(5)  Pellicer,  ubi  supra,  fol.  33. 

(6)  Sandoval,  Catálogo,  etc.,  fol.  108  in  2. 

229 


Revista  de  Historia 


bibliografía 


En  esta  Sección  se  dará  cuenta  de  todos  los  libros  españoles  y  extran- 
jeros que  sean  remitidos  á  esta  Redacción  y  traten  de  materias  congéneres 
á  las  que  son  objeto  de  nuestra  publicación. 

El  Casamiento  engañoso  y  el  Coloquio  de  los  perros,  novelas  ejem- 
plares de  Miguel  Cervantes  de  Saavedra.  Edición  crítica  con  introducción 
y  notas  por  Agustín  G.  de  Amezúa.  Mayo,  1912- 

La  Real  Academia  Española,  por  voto  unánime,  acaba  de  premiar  con  medalla 
de  oro  este  magnífico  trabajo  de  nuestro  erudito  colaborador  y  héchole  imprimir 
á  sus  expensas.  Forma  un  volumen  de  744,  páginas  de  las  que  100  solamente 
ocupan  aquellas  dos  joyas  de  nuestra  literatura,  conteniéndose  en  las  restantes  un 
tan  acabado  estudio,  no  sólo  de  ambas  novelas,  si  que  también  de  cuanto  con  ellas 
se  relaciona  y  sirve  para  un  exacto  conocimiento  y  útil  saboreo,  que  sin  exagera- 
ción puede  decirse  colocan  al  Sr.  Amezúa  en  primera  fila  y  dentro  de  ella  en  lugar 
envidiable  entre  los  críticos  literarios  de  nuestros  clásicos  y  conocedores  del  siglo 
de  oro  español. 

Como  preámbulo  á  la  investigación  eruditísima  de  las  fuentes  literarias,  vivas 
y  episódicas  de  ambas  creaciones  cervantinas  que  llena  cuatro  admirables  capí- 
tulos, relata  el  autor  en  los  tres  primeros  la  traslación  de  la  Corte  á  Valladolid, 
hace  una  acabada  pintura  de  esta  población  por  aquellos  años  y  detalla  la  vida  del 
glorioso  manco -en  ella.  Termina  la  Introducción  con  un  capítulo  en  que  se  estudia 
el  valor  del  coloquio  en  relación  con  las  costumbres  de  su  tiempo,  tocando  con  él 
magistralmente  la  famosa  cuestión  de  la  inmoralidad  de  la  novela  picaresca,  tan 
íntimamente  relacionada  con  la  moralidad  del  pueblo  y  de  la  época  en  que  nació. 
Todo  escrito  con  tan  perfectos  y  numerosos  conocimientos  de  primera  mano, 
con  tan  pacienzuda  y  bien  orientada  erudición  que  será  muy  difícil  pueda  ser 
superada. 

Siguen  al  texto  de  las  dos  novelas  360  notas  de  razonada  crítica  y  ameno 
comentario  en  que  el  joven  y— bien  puede  afirmarse— eminente  cervantófilo 
discurre  acertada  y  donosamente  sobre  los  amplios  campos  que  á  la  imaginación  y 
al  saber  abren  las  fábulas  cervantinas. 

Y  en  cuanto  al  lenguaje  y  el  estilo,  con  decir  que  son  dignos  de  las  obras  que 
comentan  creemos  haber  ponderado  justamente  su  pureza,  corrección  y  galanura. 

230 


y  de    Genealogía  Española. 

Páginas  hay  y  no  pocas  cuyo  casticismo  y  gracejo  reproducen  tan  exactamente  el 
de  Valera,  que  dan  ejecutoria  al  Sr.  Amezúa  de  excelente  hablista  y  de  narrador 
suelto  y  amenísimo. 

Después  de  leer  este  libro  nadie  dudará  de  que,  con  la  ayuda  de  Dios,  se  abre 
para  Amezúa  una  gloriosa  carrera  literaria,  en  la  que  nuestras  viejas  letras  y  des- 
deñada Historia  le  saludarán  como  á  un  amante  amigo  apto  para  sus  confidencias. 
Que  las  cosas  y  los  hombres  que  fueron,  muy  al  contrario  de  los  vivos,  gustan  sólo 
de  comunicarse  con  aquellos  que  compenetrados  de  sus  almas,  en  vez  de  guardar 
sus  secretos,  saben  hacerles  revivir  en  donosas  charlas,  discretas,  sabias  y 
pulidas. 

La  Casa  de  Moraleda.— El  apellido  de  Moraleda,  por  D.Juan  Mora- 
leda  y  Esteban.  Toledo,  1912.  Dos  folletos  en  8." 

El  erudito  escritor  D.  Juan  Moraleda  y  Estebanj  cuyos  trabajos  históricos  y  de 
crítica  artística  tan  conocido  y  apreciado  le  han  hecho  entre  los  amantes  de  este 
género  de  estudios,  ha  tenido  el  buen  acuerdo  de  publicar  dos  folletos  en  que,  bajo 
los  títulos  arriba  expresados,  colecciona  numerosos  datos  y  diversa  clase  de 
noticias  referentes  á  este  limpio  linaje  toledano,  cuya  estirpe  conocida  fué  don 
Fernando  de  Moraleda,  padre  de  D.  Rodrigo  y  D.  Alvaro,  señores  de  Mesnada 
que  á  fines  del  siglo  XIV  y  principios  del  XV  aparecen  celebrados  en  crónicas  hoy 
estudiadas  y  dadas  á  conocer  por  su  descendiente. 

Tanto  como  la  utilidad  científica  que  puedan  reportar  estas  investigaciones  de 
D.  Juan  Moraleda  es  de  tener  en  cuenta  y  alabar,  á  nuestro  juicio,  el  espíritu  que 
le  guía  al  publicarlas,  que  según  propia  declaración,  confirmada  por  la  severidad 
y  concisión  de  los  relatos,  responde  á  un  noble  deseo  de  perpetuación  del  alma 
familiar,  en  la  que  los  altos  ideales  y  cívicas  virtudes  deben  ser  exaltadas  y  difun- 
didas por  todos  los  medios  posibles.— J.  A. 

España  en  tiempo  de  Carlos  II  <el  Hechizado»,  un  tomo  en  4.°, 
340  páginas,  por  Julián  Juderías.  Madrid,  1912. 

En  uno  de  nuestros  números  anteriores  dimos  cuenta  de  la  aparición  de  este 
hermoso  libro  con  que  el  Sr.  Juderías  viene  á  enriquecer  la  literatura  histórica,  y 
prometimos  ocuparnos  de  él,  siquiera  fuese  con  la  concisión  y  brevedad  que  estas 
notas  bibliográficas  imponen. 

El  autor  del  libro  que  nos  ocupa,  apartándose  de  los  viejos  moldes  usados  por 
la  generalidad  de  los  historiadores,  prescinde  en  su  obra  de  narrar  las  guerras, 
paces,  y  demás  alteraciones  violentas  de  aquel  reinado,  y  comprendiendo  que  para 
llegar  á  un  exacto  y  acertado  conocimiento  de  las  causas  que  promovieron  nuestra 
decadencia  importa  más  penetrar  en  el  ambiente  social  de  la  época  é  investigar  el 
espíritu  de  aquella  sociedad,  hace  un  profundo  y  acabadísimo  estudio  de  todos  los 
órdenes  en  que  se  desenvolvía  la  actividad  nacional.  Con  razón  puede  decir  el 
Sr.  Juderías,  que  aquella  decadencia  que  poco  á  poco  se  hizo  extensiva  á  todos, 
los  aspectos  de  la  vida  nacional,  no  es  dado  hallarla  exclusivamente  en  los  erro- 
res de  los  hombres  de  Estado,  sino  en  el  modo  de  ser  de  la  sociedad  á  que  perte- 
necían, 

231 


Revista  de  Historia 

En  su  estudio  entra  el  autor,  y  para  penetrar  bien  en  todos  sus  detalles, 
comienza  por  documentarse  prolijamente.  El  primer  motivo  de  elogio  que  sugiere 
este  libro  al  lector,  es  la  cantidad  asombrosa  de  documentos  inéditos  que  su  autor 
ha  tenido  que  consultar  para  mostrar  con  fuentes  nuevas,  con  datos  precisos,  la 
vida  de  todo  un  conjunto  social.  Labor  ímproba  es  esta  que  viene  á  quedar  com- 
pletada, cuando,  como  en  este  caso,  á  la  ruda  labor  de  investigación  se  añade  el 
talento  en  la  crítica  y  la  lógica  y  el  acierto  en  la  consecuencia. 

No  es  dable,  dentro  de  las  proporciones  de  estas  líneas,  indicar  las  materias 
ni  los  diferentes  aspectos  que  referentes  á  la  vida  social  contiene  el  libro  del 
Sr.  Juderías.  Baste  decir,  que  ninguno  escapa  á  la  erudita  y  perspicaz  observación 
de  este  autor,  que  en  los  estudios  históricos  marca  una  nueva  y  saludable  orien- 
tación.— Teobaldo. 

Estudios  Varios,  por  Ricardo  del  Arco.  Huesca,  1912.  Un  folleto  en  4.° 
de  1 1 1  páginas. 

Bajo  el  título  de  Estudios  Varios,  acaba  de  publicar  reunidos  el  erudito  y  bene- 
mérito D.  Ricardo  del  Arco,  muy  interesantes  artículos  de  historia  y  arqueología 
que  vieron  la  luz  con  anterioridad  en  la  revista  Linajes  de  Aragón.  Versan  todos 
ellos  sobre  asuntos  oscenses  y  dan  á  conocer  multitud  de  documentos  inéditos  de 
no  escaso  valor  para  el  conocimiento  de  las  antigüedades  alto-aragonesas.  Los 
títulos  de  estos  trabajos  darán  idea  á  nuestros  lectores  de  su  importancia:  Docu- 
mentos inéditos  sobre  la  Custodia  y  la  sillería  del  caro  de  la  Catedral  de  Huesca, 
Estatutos  de  la  iglesia  de  San  Lorenzo  del  siglo  XV,  Provisión  del  Rey  de  Navarra 
Don  Juan  sobre  los  bandos  de  los  Urries  y  los  Urreas,  Cartas  Reales,  Cartas  del 
Consejo  de  Huesca  (siglo  XVI),  El  Colegio  Imperial  y  Mayor  de  Santiago  de 
Huesca,  Algunos  datos  sobre  arqueología  romana  oséense.—].  A. 

Notas  y  adiciones  al  libro  intitulado  «Los  Condes  de  Santiago», 

por  Alejandro  Villaseñor  y  Víllaseñor.  París,  1912.  Un  folleto  en  8.°,  75 
páginas. 

Don  Ignacio  de  Villar  Villamil,  marqués  de  Monte-Hermoso,  caballero  compe- 
tentísimo en  materias  genealógicas,  ha  publicado  recientemente  con  el  título  de 
Notas  y  Adiciones  al  libro  intitulado  los  Condes  de  Santiago  de  Alejandro 
Villaseñor  y  Villaseñor  un  esmerado  folleto,  en  el  que  después  de  advertir  no  es  su 
ánimo  hacer  la  crítica  de  la  obra  indicada,  sino  completarla  y  corregirla  en  lo  que 
tiene  de  deficiente,  acumula  numerosos  datos  y  noticias  referentes  en  su  mayoría 
á  la  antigua  y  castiza  nobleza  mejicana.  Aunque  no  conocemos  el  libro  de  Villase- 
ñor es  evidente  que  sin  las  adiciones  y  correcciones  del  señor  Marqués  de  Monte- 
Hermoso  ha  de  ser  de  tan  peligroso  manejo,  cuanto  de  gran  utilidad  teniendo  éstas 
presentes.  Reciba  D.  Ignacio  Villar  Villamil  (quien,  por  cierto,  ha  tenido  la  modes- 
tia exagerada  de  no  estampar  su  nombre  al  frente  de  su  curiosa  obrita)  nuestra 
más  sincera  enhorabuena.  Á  la  vez  nos  atrevemos  á  pedirle  que  no  sea  esta  la 
última  prueba  pública  de  sus  grandes  conocimientos  histórico-genealógicos,  que, 
especialmente  en  Casas  y  filiaciones  americanas,  no  creemos  haya  quien  le  supere. 

J.A. 

*       * 

232 


y  de  Genealogía  Española. 

Con  el  título  The  Titled  nobility  of  Europe  se  publicará  á  fines  de  este  año  un 
libro  conteniendo  noticias  y  datos  de  todos  los  títulos  de  Europa,  pero  sólo  de 
aquellos  que  actualmente  existen  y  están  reconocidos  legalmentente  en  los  diver- 
sos Estados. 

Inútil  es  encarecer  la  importancia  que  para  nuestros  estudios  ha  de  reportar 
una  publicación  de  este  género.  En  él  encontrarán  los  amantes  de  las  nobles  ins- 
tituciones, un  códice  nobiliario  que  permitirá  distinguir  los  verdaderos  de  los  falsos 
títulos,  que  no  tienen  otro  fundamento  que  la  poca  aprensión  de  los  que  se  los  han 
adjudicado  y  será  un  recuerdo  de  los  nombres  más  gloriosos  de  la  vieja  Europa, 
que  más  se  han  distinguido,  en  todos  los  tiempos  y  en  todos  los  países,  en  las  di- 
versas manifestaciones  de  la  actividad  humana. 

Lo  publican  los  editores  del  secular  Burke's  Peerage,  tan  conocido  de  los  aficio- 
nados á  los  estudios  genealógicos,  y  bajo  la  dirección  del  Marqués  de  Ruvigny.  El 
precio  del  volumen,  será  52  francos.  Los  que  deseen  más  noticias,  pueden  dirigirse 
á  Mrs.  Harrison  et  Sons,  Pall  Malí  S.  W.  Londres.— S.  O. 


233 


Revista  de  Historia 


REVISTA  DE  REVISTAS 


Los  títulos  de  los  artículos  de  Historia  y  Genealogía  que  figuren  en  los 
sumarios  de  las  Revistas  españolas  y  extranjeras. 


REVISTAS  ESPAÑOLAS 

Boletín  de  la  Real  Academia  de  la 
Historia.  Mayo,  1912.  Informes:  Las 
vías  romanas  del  Nordeste  de  Mérida, 
Mario  Roso  de  Luna.— Jovellanos  y  las 
Órdenes  Militares,/  G.  Centurión  {con- 
tinuación).— Estudio  biográfico  de  Es- 
pronceda,  Pedro  de  Novo  y  Colson.— 
Plazas  de  guerra  y  castillos  medioeva- 
les de  la  frontera  de  Portugal,  Antonio 
Blázqüez.—Lá.^iázs  romanas  de  Garli- 
tos, Arroyo  del  Puerco  y  Araya,  en  Ex- 
tremadura, Fidel  F//a.  —  Variedades: 
Elogio  del  Excmo.  Sr.  D.  Eduardo  Saa- 
vedra.— Noticias. 

Revista  de  Arcfíivos,  Bibliotecas  y 
Museos,  Marzo -Abril,  1912.— La  vie 
franciscaine  en  Espagne  entre  les  deux 
couronnements  de  Charles-Quint  ou  le 
premier  Commissaire  general  des  pro- 
vinces  franciscaines  des  Indes  Occiden- 
tales, Fr.  Miguel  Ángel.— La.  Geografía 
déla  Península  Ibérica (conclus¡ón),yosé 
i^/emany.— Representación  de  los  Autos 
Sacramentales  en  el  período  de  su  ma- 
yor florecimiento  (conclusión),  M.  ¿ato- 
rre y  Badillo.— Casos  particulares  ocu- 
rridos en  Sanlúcar  de  Barrameda  en  el 
año  de  1808  (Relación  inédita),  M.  Gó- 


mez Imaz.— Isabel  la  Catól¡ca,y«/zo  Fuen- 
tes.—La  Academia  del  Gran  Capitán:  111. 
Diego  de  Vera,  Lucas  de  Torre.— Docu- 
mentos: Correspondencia  de  los  Reyes 
Católicos  con  el  Gran  Capitán  durante 
las  campañas  de  Italia  (continuación). 
Notas  bibliográficas.  Variedades. Bi- 
bliografía: Pliego  10  de  los  Procesos 
contra  los  Protestantes  españoles  del  si- 
glo XVI.-Pliegos  20, 21, 22  y  23  del  índi- 
ce de  la  Revista  de  Archivos,  Bibliotecas 
y  Museos,  Román  Gómez  Villafranca. 

Linajes  de  Aragón,  Huesca,  15  de 
Mayo  de  1912.— Los  Sánchez-Muñoz  de 
Teruel,  Gregorio  García  Ciprés.— íAás 
datos  sobre  D.  Vincencio  Juan  de  Las- 
tanosa,  Ricardo  del  Arco.— Los  Villa- 
campa,  Gregorio  García  Ciprés.— Bio- 
bibliografía  de  Juan  Sobrarios  Segundo, 
alcañicense  (continuación),  Juan  M.  Sán- 
cfiez. 

1.°  Junio  1912.— Los  Villacampa  (con- 
tinuación), Gregorio  García  Ciprés.— 
Más  datos  sobre  D.  Vincencio  Juan  de 
Lastanosa  (continuación),  Ricardo  del 
Arco.— Ilotas  históricas  de  la  antigua 
familia  de  Santa-Pau,  P.  de  S.  P.  y  S.— 
Bio-bibliografía  de  Juan  Sobrarías  Se- 
gundo, alcañicense  (continuación),  Juan 
M.  Sdnctiez. 


234 


y  de  Genealogía  Española. 


Boletín  de  la  Real  Academia  Gallega, 
20  Abril  1912.— Don  Juan  Fernández  La- 
forre,  Manuel  Afur^^í/za.  —  Impresores 
gallegos:  Agustín  de  Paz  (Mondoñe- 
do,  1550;  Santiago,  1554),  Eugenio  Ga- 
rre.—Linajes  Galicianos  (continuación), 
Pablo  Pérez  Costanti.— Las  puertas  de 
mar  de  la  ciudad  de  la  Coruña,  César 
Vaamonde  Lores.  —  Bibliografía:  De 
Folk-lore:  Cantares  populares  de  Gali- 
cia.—Sección  Oficial. 

20  Mayo  1912.— Impresores  gallegos: 
Agustín  de  Paz  (Mondoñedo,  1550;  San- 
tiago, 1554),  Eugenio  Carra— Linajes 
Galicianos  (continuación),  Pablo  Pérez 
Costanti.— Las  puertas  de  mar  de  la  ciu- 
dad de  la  Coruña,  César  Vaamonde 
Lores. 

España  Moderna,  Mayo  1912.  —  Las 
pinturas  del  palacio  ducal  de  Berwick 
y  de  Alha,  Juan  Pérez  de  Guzmán  y  Ga- 
llo.—Enanos  Aires,  Capital  y  Municipio, 
Adolfo  Posada. 

Nuestro  tiempo,  Abril-Junio  1912.— 
Una  embajada  interesante,  El  Marqués 
de  Alquibla. 

Euskal-Erria,  30  Abril  1912.— Co- 
rrespondencia epistolar  entre  D.  José 
Vargas  Ponce  y  D.  Juan  Antonio  Mo- 
guel,  sobre  etimologías  vascongadas 
(continuación),  Marqués  de  Seoane, 

15  de  Mayo  de  1912.— índice  de  hi- 
dalguías é  informaciones  genealógicas 
litigadas  ante  la  justicia  de  la  villa  de 
Azcoitia,que  se  conservan  en  el  Archivo 
del  Juzgado  de  Azpeitia.  —  Siglo  XVI 
(Miguel  de  Echegaray,  año  1557,  ante 
Martín  Pérez  de  Ydiáquez,  legajo  42, 
número  2)  (continuará),  Fernando  del 
Va//e.—Correspondenciaepistolar  entre 
D.  José  Vargas  y  Ponce  y  D.  Juan  Anto- 
nio Moguel  sobre  etimologías  vascon- 
gadas. Marqués  de  Seoane. 

REVISTAS  EXTRANJERAS 

Heráldica.  París,  Enero -Marzo  1912. 
Armorial  des  Évéques  du  Mans,  Mú- 
dame Robert  Helouis.— Les  insignes  de 


la  Legión  d'Honneur.— La  Marine  Fran- 
Qaise  á  la  veille  de  la  Révolution,  Osear 
Havard.—Leüres  inédites  d'Alexandre 
de  Beauharnais.— Jurisprudence.— Petit 
chronique .  —  État  civil .  —  Nobiliaire: 
Dru  de  Mongelaz:  de  Poorter.— Histoire 
du  Collége  héraldique,  La  Direction. 

Archives  de  la  Société  des  Collection- 
neurs  d'Ex-libris.— París.  Mayo  1912.— 
La  Collection  Audéoud  á  la  Bibliothéque 
Nationale,  F.  Cadet  de  Gassicourt.—Ex- 
libris  de  la  famille  Cochet  ou  Couchet, 
León  Quantin.—k  propos  d'un  écusson 
gravé  aux  armes  de  Hamel-Bellanglise, 
Roger  Rodiére.— Les  officiers  bibliophi- 
les  (continuación),  A.  de  Remuele.— Ré- 
ponses.— Bibliographie. 

Revue  de  Deux  Mondes,  15  Abril  1912. 
L'évolution  des  dépenses  priveés  de- 
puis  sept  siécles  (continuación),  Ai.  le 
Vicomte  Georges  dAvenel. 

l.^'Mayo  1912.— Un  franjáis  Vice-roy 
de  la  Plata,  Jaques  de  Liniers,  Comte  de 
Buenos-Ayres,  Paul  Groussac. 

15  Mayo,  1912.— La  premiére  inter- 
vention  Européenne  au  Maroc,  León 
Homo. 

Revue  Historique,  Mayo-Junio  1912. 
La  Duchesse  du  Berry  et  le  Comité  car- 
liste  de  la  Haye  (Juin-Novembre  1832), 
Étienne  Dejean.— Les  révolutions  d'An- 
glaterre  en  1553  et  1554  racontées  por 
un  furrier  de  l'Empereur  Charles-Quint. 

Rivista  Araldica,  Roma,  Mayo  1912. 
Les  ti  tres  de  Duc  d'Anjou  et  de  Duc  de 
Durazzo,  Marquis  de  Jandriac.—Fami- 
glie  Romane  (continuación).  Cario  Au- 
gusto Bertini.— La  famiglia  materna  di 
Torquato  Tasso,  Ferdinando  Rota. — La 
Nobiltá  di  Milano  (continuación),  Giam- 
piero  Corti.—\l  venerabile  Eymard,  Sac. 
Cario  Santa  María.— Los  antepasados 
de  Gonzalo  Argote  de  Molina,  Luis  To- 
rres Acuña.— Due  sigilli  da  identificare, 
Antonio  Gatti.— Araldica  del  regno  itá- 
lico (continuación),  F.  Pasini  Frassoni. 
Libro  d'oro  del  Ducato  di  Ferrara  (con- 
tinuación), F.  Pasini  Frassoni.— Armes 
des  Archevéques  et  Évéques  de  Franco 


235 


Revista  de  Historia 


de  1691  á  1737  d'aprés  Chevülard  (con- 
tinuación), Eugéne  Harot.—U  Reale  Or- 
dine  Corso  della  Liberatione,  Piero  Lan- 
duci.  —  Note  bibliografiohe.  —  Quesiti 
Araldici.— Cronaca. 

Archives  Héraldiqíies  Suisses,  Zürich, 
1912,  primer  trimestre,— Das  Wappen 
der  Grafen  von  Lenzburg,  Dr.  Félix 
Hauptmann.  —Notes  sur  ¡'origine  de 
la  famille  des  Arts  de  Genéve,  Paul 
E. Martin.— DieWappen  in  der  Sakristei 
derStadtkirche  in  Winterthur  \4Q3,Kas- 
par  //auser.— Ex-libres  de  Montolieu.— 
Urs  Walliers  Denkmal  in  Zofingen, 
T.  h.  G.  Granicliez.— Les  manuscrits 
généalogiques  et  héraldiques  de  la  So- 
ciété  d'Histoire  et  d'Archéologie  de  Ge- 
néve, Henry  Deo/z/zc— Miscellanea. — 
Bibliographie.— Gesellschaftschronik. 

L'Indicateur  Généalogique,  Héraldi- 
que  et  Biographique,  Bruselas,  Mayo 
1912.— Famille  Murray,  Ctiibertet  Colin. 
Famille  Tasselon,  /?.  Go^/«.— Famille 
Farinart,  /?.  Go^//z— Famille  van  Paffeu- 
rode,  Dr,  Raeymackers.— Saint-} ea.n 
Berchmans,  Joseph  Brughmans.  —  Ar- 
moiries  á  rechercher.  Braem,  Braems  ou 
van  Braam  (continuación).  Barón  de 
Royer  de  Dour.  Avis. 

Tlie  New-  Yor/c  Genealogical  and  Bio- 
graphical  Record,  New-York,  Abril  Ju- 


nio, 1912.— Edwin  Henry  Weatherbee, 
Rictiard  Henry  Greene.—^Frome»,  Van 
Buskirk.  The  Wanderings  of  a  New- 
York  family,  W.  L.  Bartlett.—Liutenant- 
Colonel  Benjamín  Hunt,  the  loyalist, 
his  ancestry  and  descendants,  A.  W.  Sa- 
vary.— Descendants  of  Edward  Tre(a)- 
dwell  through  his  son  John  (continua- 
ción), William  A.  Robbins.— Records  oí 
Baptisms  of  the  reformed  Church  at 
Machackemeck  (Deerpark)  (continua- 
ción).—Tacher-Tatcher  Genealogy  (con- 
tinuación), John  R.  Totten.— The  New- 
York  genealogical  and  biographical  So- 
ciety's  Departmen  of  registration  of 
pedigrees  (continuación).— Early  New- 
York  Churches.  An  Official  Announce- 
ment,  Walter  Kenneth.—Society  Pro- 
ceedings.— Book  notices.—  Accessions 
to  the  library. 

Franfcfurter  Blatter  für  Familien  Ges- 
chichte.—Frankimt  A.  M.,  Junio  1912.— 
Drei  Frankfurter  Schützenfeste,  1582, 
1671,  1707  (continuación).— Biographis- 
che  Kastensammlung  auf  der  Stadtbi- 
bliothek  zu  Frankfurt  A.  M,  (continua- 
ción).—Die  Pfarrer  in  Gross-Geran, 
Pfarrer  L.  Scriba.  —  Stammbaum  der 
Familie  Geyer.— Ulmer  Mannskloster. 
Die  grosse  Glocke  von  Oberursel.— Bü- 
chez.— S.  O.  E. 


236 


y  de  Genealogía  Española. 


NOTICIAS    VARIAS 


Por  Real  decreto  de  21  de  Mayo  se  ha  dispuesto  que  al  hijo  ó  hija  que 
nazca  y  los  demás  que  nacieren  en  lo  sucesivo  del  matrimonio  de  los  In- 
fantes O.  Alfonso-María  de  Orleans  y  Borbón  y  D.""  Beatriz  de  Sajonia 
Coburgo-Gotha,  como  al  ya  habido  de  este  matrimonio,  se  les  dé  trata- 
miento de  Alteza  Real  y  se  les  tributen  y  guarden  iguales  honores,  preemi- 
nencias y  distinciones  que  á  los  Infantes  de  España. 

—Real  decreto  de  27  de  Mayo  (Gaceta  del  29)  sobre  concesión  y  reha- 
bilitación de  Títulos  y  Grandezas  de  España  (1). 

Títulos  vacantes.— La  Dirección  general  de  Contribuciones,  con 
fecha  3  de  Mayo,  anuncia  por  primera  vez  la  vacante  de  los  títulos  de 
Marqués  de  Santa  Rita  y  Vizconde  de  Canet  de  Mar. 

—Con, fecha  4  de  Mayo  anuncia  por  segunda  vez  la  vacante  del  título 
de  Marqués  de  Senda  Blanca. 

—Con  fecha  23  de  Mayo  anuncia  por  primera  vez  la  vacante  de  los 
títulos  de  Conde  de  Víllafr anqueza,  con  Grandeza,  y  Marqués  de  la  Vega 
de  Anzo. 

Rehabilitación.— Por  Real  orden  de  14  del  pasado  mes  se  dispone 
que  se  remita  al  Juzgado  que  corresponda  el  expediente  de  rehabilitación 
del  título  de  Conde  de  Peralta  á  favor  de  D.  Ignacio  Fernández  de  Henes- 
trosa  y  Tacón,  hijo  de  la  Marquesa  Viuda  de  Villadarias. 

Cargos  palatinos.— Con  fecha  23  de  Mayo  han  sido  nombradas  Da- 
mas de  S.  M.  la  Reina  las  tres  señoras  siguientes:  D."  Ana  Fernández  de 
Henestrosa  y  Gayoso  de  los  Cobos,  Duquesa  de  Medinaceli  y  de  Santis- 
ieban;  D.'*  Ana  de  Artazcoz  y  Labayen,  Duquesa  de  Sotomayor,  Marquesa 
de  Casa-Irujo,  y  D.""  Brígida  Gil  Delgado  y  Olazábal,  Condesa  de  Santa 
Coloma,  Marquesa  de  Gramosa. 

—Ha  sido  nombrada  Dama  particular  de  S.  M.  la  Reina  Madre  doña 
María  Cristina  la  Srta.  Luisa  Silva  y  Fernández  de  Henestrosa,  hija  del 
Primer  Introductor  de  Embajadores,  Conde  de  Pie  de  Concha. 

— Han  jurado  el  cargo  de  Gentileshombres  de  Cámara  de  S.  M.,  con 
ejercicio,  los  Sres.  D.  Enrique  Orozco  y  de  la  Puente,  Teniente  general  del 


(1)  Es  tal  la  importancia  de  este  decreto  para  la  legislación  nobiliaria,  que  en  el  número 
próximo  lo  publicaremos  íntegro,  no  haciéndolo  en  éste  por  estar  ya  compuesto  cuando 
se  publicó  en  la  Gaceta. 


237 


Revista  de  Historia 

Ejército,  Subsecretario  del  Ministerio  de  la  Guerra;  y  D.  José  Santiago 
Mendaro  y  de  la  Rocha,  Marqués  de  Casa  Alendara. 

—También  ha  jurado  el  cargo  de  Mayordomo  de  S.  M.,  D.  Justo  San 
Miguel  y  de  la  Gándara. 

Orden  de  María  Luisa,— Le  ha  sido  concedida  la  Banda  de  Damas 
Nobles  de  la  Orden  de  la  Reina  María  Luisa  á  la  Sra.  D."  Emelia  Berme- 
jillo  y  Martínez  Negrete,  Duquesa  de  Tovar,  Dama  de  S.  M.  la  Reina. 

Ordenes  militares.— Por  Real  decreto  de  29  de  Mayo  se  hace  mer- 
ced de  hábito  de  Caballero  de  la  Orden  Militar  de  Montesa  á  D.  José  Gó- 
mez de  Barreda  y  Salvador. 

—En  la  tarde  del  día  2  del  pasado  mes  tuvo  lugar  en  la  iglesia  de  las 
Comendadoras  de  Santiago  la  ceremonia  del  cruzamiento,  como  Caballeros 
de  esta  Orden,  de  los  Sres.  D.  Joaquín  y  D.  Francisco  de  Loygorri,  Capi- 
tanes de  Infantería  y  Caballería  respectivamente,  é  hijos  del  Senador  vita- 
licio y  Vicealmirante  de  la  Armada  D.  Federico.  Fué  presidido  el  Capítulo 
por  S.  A.  el  Infante  D.  Fernando,  Comendador  Mayor  de  León;  calzaron 
las  espuelas  á  los  nuevos  Caballeros  sus  parientes  D.  Juan  Loygorri  y 
Falcón  y  D.  Federico  García  de  Loygorri  y  Queralt  y  fueron  apadrinados 
por  su  padre. 

Maestranzas. — Han  ingresado  en  la  Real  Maestranza  de  Caballería  de 
Zaragoza  los  Sres.  D.  Manuel  de  Santiago  Concha  y  Loresecha,  primogé- 
nito de  los  Marqueses  de  Casa-Madrid,  y  D.  Alvaro  y  D.  Antonio  Cruzat 
y  González  de  Estéfani,  hijos  de  la  Marquesa  viuda  de  Feria. 

Hijosdalgo  de  Madrid.— En  el  palacio  del  Serenísimo  Infante  D.  Fer- 
nando, y  en  la  tarde  del  14  de  Mayo,  tuvo  Junta  general  el  Real  Cuerpo 
Colegiado  de  Caballeros  Hijosdalgo  de  Madrid,  para  admitir  juramento  al 
nuevo  caballero  D.  Manuel  Gutiérrez  Agüera,  siéndole  impuestos,  con  el 
ceremonial  de  los  Estatutos,  la  cruz  y  venera  de  la  Institución;  en  la  misma 
Junta  tomaron  posesión  de  sus  cargos  de  fiscal  y  diputados  los  señores 
D.  Manuel  González-Arnao,  D.  Juan  Manuel  de  Urquijo,  el  Conde  de  Val- 
del-  güila  y  D.  Luis  Parrella,  nombrados  por  S.  M.  el  Rey,  Jefe  supremo 
del  Cuerpo,  por  resolución  de  24  de  Abril  último. 

Academias.— En  la  tarde  del  26  de  Mayo  celebró  solemne  sesión  la 
Real  Academia  Española  para  dar  posesión  de  su  cargo  como  académico 
de  número  al  ilustre  escritor  y  catedrático  D.  Julián  Ribera  y  Tarrago.  El 
sabio  arabista  dedicó  su  discurso  á  demostrar  que  la  clave  misteriosa  que 
explica  el  mecanismo  de  las  formas  poéticas  de  los  varios  sistemas  líricos 
del  mundo  civilizado  en  la  Edad  Media  está  en  la  lírica  andaluza  á  que 
pertenece  el  Cancionero  de  Abencuzmán.  Le  contestó  en  nombre  de  la  Aca- 
demia el  Presidente  de  la  misma,  D.  Alejandro  Pidal  y  Mon. 

Necrología.— El  día  3  del  mes  pasado  falleció  uno  de  los  hombres  más 
beneméritos  que  en  España  se  han  dedicado  á  los  estudios  históricos.  El 
Sr.  D.  Antonio  Rodríguez  Villa,  sabio,  modesto  y  enemigo  de  exhibiciones 
y  reclamos,  dedicó  sus  excepcionales  aptitudes  á  difíciles  y  múltiples  in- 
vestigaciones, descubriendo,  ordenando  y  dando  á  conocer  en  forma  lím- 
pida y  severa  multitud  de  documentos  de  gran  valor;  relacionando  mate- 

238 


y  de  Genealogía  Española. 

ríales  dispersos;  aportando  de  los  archivos  y  bibliotecas  extranjeras  no 
pocos  sillares  para  la  reconstitución  de  nuestra  Historia;  trabajando  sin 
ruido  y  con  grandísima  fe  en  el  telar  de  nuestra  cultura  patria. 

Entre  sus  numerosos  libros  no  es  posible  dejar  de  citar  con  el  mayor 
elogio  el  Ambrosio  Spinola,  admirable  reproducción  de  la  España  de 
Felipe  III  y  de  Felipe  IV;  las  Cartas  de  San  Martin  de  Salinas,  en  que  se 
refleja  la  Corte  de  Carlos  V;  la  documentada  historia  Doña  Juana  la  Loca; 
las  interesantísimas  biografías  tituladas  Don  Pablo  Marillo,  Don  Beltrán 
de  la  Cueva  y  multitud  de  artículos  y  monografías  extensas,  como  las  Me- 
morias para  el  asalto  y  saqueo  de  Roma  y  otras  no  menos  notables. 

La  Real  Academia  de  la  Historia  ha  perdido  uno  de  sus  más  ilustres 
miembros,  y  nosotros,  que  le  queríamos  por  sus  amables  condiciones  de 
corazón  y  de  carácter  tanto  como  le  admirábamos,  uno  de  nuestros  mejores 
maestros. 

—Durante  el  pasado  mes  de  Mayo  han  fallecido: 

En  Madrid:  D.""  Elisa  Moreno  y  Moscoso  de  Altamira,  Condesa  viuda 
de  Santiago,  madre  de  la  actual  Condesa  del  mismo  título,  Duquesa  del 
Infantado;  D.  Mariano  Vergara  y  Pérez  de  Aranda,  Marqués  de  Aledo, 
Caballero  Gran  Cruz  de  Isabel  la  Católica,  correspondiente  de  la  Real 
Academia  de  la  Historia  en  la  provincia  de  Murcia;  D.  Fermín  Collado  y 
Echagüe,  Marqués  de  la  Laguna,  Conde  de  Montalbo,  Vizconde  de  Jarafe, 
Grande  de  España,  Senador  del  Reino  por  derecho  propio,  Maestrante  de 
Zaragoza,  Grandes  Cruces  de  Carlos  III,  Mérito  Agrícola  y  de  Nuestra 
Señora  de  la  Concepción  de  Villaviciosa  de  Portugal,  Gentilhombre  de 
Cámara  de  S.  M.,  con  ejercicio  y  servidumbre,  y  D.  Carlos  Martel  Olivares 
Bernuy,  hijo  de  los  Condes  de  Villaverde  la  Alta. 

También  ha  fallecido  en  esta  Corte,  á  los  ventisiete  años  de  edad,  el 
día  2  del  corriente,  D.  Carlos  Salto  y  Cortés,  Marqués  de  Huelves,  de  cuyo 
título  estaba  en  posesión  desde  el  año  1892.  Unidos  á  él  por  estrechos 
vínculos  de  cariño  y  amistad,  enviamos  á  toda  su  familia  el  más  sincero 
testimonio  de  nuestro  sentido  pésame,  rogando  á  Dios  por  el  alma  del 
finado. 

En  la  Habana,  D."*  María  Luisa  Portuondo,  Marquesa  de  las  Delicias  de 
Tempul,  hermana  del  Vicepresidente  del  Senado  D.  Bernardo  Portuondo. 

En  Tarragona,  D.  Eduardo  de  Baile  y  Rubinat,  Marqués  de  Vall- 
gornera. 

En  Cartagena,  D.  Miguel  Zapata,  Marqués  consorte  de  Villalva  de  los 
Llanos. 

En  Zaragoza,  el  día  23,  D.  Ignacio  María  de  Alcibar-Jáuregui  y  Zavala, 
Maestrante  de  Zaragoza,  padre  de  D.  Joaquín  María  y  de  la  Condesa  viuda 
de  Sobradiel  y  abuelo  de  los  Condes  de  Orgaz,  de  Sobradiel,  de  Gabarda, 
Marqueses  de  Orovio  y  señores  de  Castro,  Valenzuela  y  Zavala. 

Otras  noticias.— Nuestro  querido  colega  Rivista  Araldica,  órgano 
del  CoUegio  Araldico  de  Roma,  en  su  número  correspondiente  al  mes  de 
Mayo  último,  dedica  un  importante  párrafo  á  la  aparición  del  9.°  tomo  de 
la  Historia  Genealógica  y  Heráldica  de  la  Monarquía  española,  que  con 
éxito  cada  día  creciente  está  publicando  nuestro  eximio  colaborador  y 
maestro  D.  Francisco  F.  de  Béthencourt.  Estamos  tan  conformes  con  lo  que 
dice,  tan  identificados  nos  encontramos  en  la  apreciación  de  los  méritos  y 
valía  del  más  insigne  de  los  genealogistas  españoles,  que,  aun  ante  el  temor 
de  herir  su  modestia,  no  nos  resistimos  á  la  tentación  de  dar  á  conocer  á 

239 


Revista  de  Historia  y  de  Genealogía  Española. 

nuestros  lectores  la  opinión  que  sobre  la  obra  del  Sr.  Béthencourt  tiene  una 
de  las  revistas  nobiliarias  más  importantes  del  mundo. 

Dice  así  la  Rivista  Araldica:  «¡Un  nuevo  volumen  de  cerca  de  700  pági- 
nas, dedicado,  como  el  anterior,  á  la  gran  Casa  de  Córdova!  La  obra  colo- 
sal del  eruditísimo  Senador  español  está  verdaderamente  adaptada  al  sujeto, 
porque  las  grandes  familias  españolas,  no  conocidas  bastante  entre  nos- 
otros, pueden  colocarse  á  la  par  de  muchas  Casas  Soberanas.  Don  Fran- 
cisco F.  de  Béthencourt  no  tiene  rival  en  la  historia  genealógica  española. 
Ha  superado  á  los  antiguos,  como  Salazar  y  Castro,  que  era  citado  como 
el  más  docto  y  concienzudo,  y  no  hay  quien  lo  iguale  entre  los  modernos  en 
España  ni  fuera.  No  hay  exageración  en  nuestro  elogio;  no  hay  incienso;  no 
hay  adulación;  es  la  expresión  de  un  sentimiento  que  es  común,  sin  excep- 
ciones, á  todos  los  que  han  podido  admirar  la  obra  grandiosa  del  ilustre 
historiador  español,  y  yo  me  hago  particularmente  intérprete  de  la  opinión 
de  los  colegas  del  Colegio  Heráldico  Romano  que  han  tributado  un  voto  de 
aplauso  á  nuestro  queridísimo  amigo  y  eximio  colega.» 

C.  DE  L, 


Nuestro  distinguido  suscriptor  M.  I.  S.  Willems,  miembro  del  Colegio 
Heráldico  Romano  y  de  la  Sociedad  Imperial  y  Real  «Adler»,  de  Viena,  ha 
fundado  en  Bruselas  hace  algún  tiempo  un  despacho  internacional  de 
genealogía  y  heráldica,  encargándose  de  todo  género  de  investigaciones 
genealógicas  y  nobiliarias. 

Dada  la  alta  competencia  de  su  ilustre  director  y  la  seriedad  que  revis- 
ten todos  sus  trabajos,  le  auguramos  un  brillante  éxito. 

Para  noticias  y  referencias,  dirigirse  Rué  Marie-Christine,  104,  Laeken- 
Bruselas  (Bélgica). 


240 


15  JULIO  191 


E\?l¿Tñ  DE  Hi¿TORIñ 

V  DE  GENEñLOQÍñ 

E5PñÑ0Lñ 


Núm.  6. 


IPS  SEÑORES  DE  CERRALBO 

LUEGO   MARQUESES   DE   ESTE  TÍTULO.  GRANDES   DE   ESPAÑA 


(continuación) 
IV 

DOÑA  LEONOR  DE  VELASCO,  QUINTA  MARQUESA  DE  CERRALBO 

El  29  de  Julio  de  1680  falleció  en  Madrid,  sin  descendencia,  el  cuarto 
Marqués  de  Cerralbo,  hijo,  nieto  y  bisnieto  de  los  tres  precedentes,  que 
tanto  honraron  el  título  y  el  apellido  Pacheco.  Consigna  esta  fecha  el  se- 
guro Salazar  y  Castro  en  la  pág.  557,  tomo  II  de  su  Historia...  de  la  Casa 
de  Lara,  añadiendo  que  su  viuda  «la  Marquesa  D.^  Juana,  que  ya  gozaba 
las  Encomiendas  de  su  primer  marido  (el  noveno  Marqués  de  Astorga) 
sucedió  por  gracia  del  rey  y  dispensación  apostólica  en  las  otras  dos  que 
el  segundo  tenía  en  administración  y  goza  todas  quatro>,  Pero  esto,  que 
acaecía  en  1697,  al  imprimirse  aquella  notable  obra,  no  debía  producir 
mucho  ó  la  Marquesa  de  San  Leonardo  mostróse  poco  generosa  con  su 
cónyuge,  si  hemos  de  dar  crédito  al  Marqués  de  Varinas,  el  aventurero  don 
Gabriel  Fernández  de  Villalobos,  que  en  su  Mano  de  relox  que  muestra  y 
pronostica  la  ruina  de  la  América,  escribió  en  1687  lo  siguiente: 

«Los  virreyes  que  han  venido  de  las  Indias,  en  medio  de  traer  tan  grue- 
sos caudales,  que  pasan  de  millones,  no  han  hecho  fondo  ninguno  con  este 
caudal  y  los  vemos  morir  pobres,  y  aun  enterrarlos  de  limcena,  como  suce- 
dió al  Marqués  de  Cerralbo,  en  nuestros  tiempos,  siendo  hijo  de  virrey  ca- 
torce años.» 

241  ,16 


Revista  de  Historia 


Bien  puede  ser  una  exageración  lo  del  entierro  de  limosna,  como  lo  es 
lo  de  los  catorce  años  de  virrey,  pues  D,  Rodrigo  Pacheco,  tercer  marqués 
de  Cerralbo,  sólo  desempeñó  el  supremo  Gobierno  de  Nueva  España  desde 
el  3  de  Noviembre  de  1624  al  16  de  Septiembre  de  1635,  sucediendo  al 
Marqués  de  Gelves,  Conde  de  Priego,  y  precediendo  al  Marqués  de  Cade- 
reita.  (Pág.  29  de  los  Apéndices  al  libro  de  Arrangoiz,  México  desde  1808 
hasta  1867,  tomo  I.) 

Heredó  la  Casa  de  Cerralbo  D."*  Leonor  de  Velasco,  prima  hermana  del 
último  poseedor,  como  nieta  del  segundo  Marqués,  el  heroico  defensor  de 
la  Coruña,  y  de  su  mujer  D."*  Inés  de  Toledo  y  Colonna,  hija  del  célebre 
marino  Marqués  de  Villafranca.  Era  hermana  de  D.Juan  de  Velasco,  octavo 
Conde  de  Siruela,  nacido  el  año  de  1608  en  Madrid,  entre  cuyos  hijos  ilus- 
tres lo  cita  Álvarez  y  Baena,  que  reproduce  el  elogio  de  Lope: 

«No  pudieras  hallar  para  el  intento 
Que  del  laurel  propuesto  te  desvela 
Apolo,  como  el  Conde  de  Siruela, 
De  más  alto  valor  y  entendimiento.» 

Fué  Caballero  del  hábito  de  Calatrava,  Gobernador  de  Milán  por  au- 
sencia del  Marqués  de  Leganés,  y  Embajador  en  Roma,  adonde  llegó  dos 
horas  antes  de  la  clausura  del  conclave  que  dio  la  Tiara  al  Cardenal  Pam- 
phili.  Nuncio  que  había  sido  en  España,  y  que  tomó  el  nombre  de  Ino- 
cencio X. 

Hermanos  suyos  fueron  también  D.  Gaspar,  Canónigo  de  Toledo,  y  doña 
Ana  María,  casada  el  19  de  Marzo  de  1654  con  D.  Bernardino  de  Velasco, 
primer  Conde  de  Colmenar  de  Oreja,  de  cuya  unión  nació  José,  que  murió 
niño,  por  lo  que  sucedió  en  la  Casa  de  Siruela  D.^  Leonor,  de  quien  el  in- 
signe Comendador  de  Zurita  dice  «era  dama  de  la  Reina  D."  Mariana  de 
Austria  y  murió  siéndolo»  (1). 

Fueron  sus  padres  el  séptimo  Conde  de  Siruela,  D.  Gabriel  de  Velasco, 
Mayordomo  de  la  Reina  D."  Isabel,  y  D.''  Victoria  Pacheco  y  Colonna,  her- 
mana del  tercer  Marqués  de  Cerralbo,  á  quien  Bartolomé  Leonardo  de  Ar- 
gensola  dedicó  dos  Epístolas,  una  en  silva  y  otra^en  tercetos.  (Págs.  291 
y  313  del  tomo  II  de  Poetas  líricos  de  los  siglos  XVI  y  XVII  de  la  Biblio- 
teca de  Autores  Españoles  de  Rivadeneyra,  42  de  la  colección.) 


(1)  Según  el  expediente  personal  de  esta  dama,  que  se  conserva  en  el  Archivo  general 
déla  Real  Casa  y  Patrimonio,  falleció  en  Palacio  el  20  de  Septiembre  de  1689,  depositán- 
dose su  cuerpo  en  las  Carmelitas  de  Santa  Ana. 

242 


y  de  Genealogía  Española. 

En  un  reciente  libro— Car/os  //  y  su  Corte— Wama.  D.  Gabriel  Maura  á 
esta  joven,  huérfana  de  padres  desde  el  4  de  Mayo  de  1625,  «casquivana. 


D.  Rodrigo  Pacheco  Ossorlo,  tercer  Marqués  de  Cerralbo,  Virrey 
y  Capitán  General  de  México. 


enredadora  y  chismosa»  (tomo  I,  pág.  291),  transcribiendo  en  nota  lo  que 
de  ella  dice  el  P.  Nithard  en  sus  Memorias.  Debió  ser,  como  tantas  otras, 
víctima  de  la  mal  llamada  política  de  Cisneros,  ó  sea  de  la  censurable  cos- 

243 


Revista  de  Historia 

tumbre  de  abandonar  los  grandes  señores  sus  tierras  y  venir  á  estable- 
cerse á  la  Corte  «que  acorta  á  los  largos  de  moneda  y  aun  alarga  mal 
de  su  grado  á  los  cortos  de  ánimo  para  gastarla»,  como  escribía  años  antes, 
el  15  de  Abril  de  1560,  Eugenio  de  Salazar  en  su  famosa  Carta  al 
M.  I.  Sr.  D.  Juan  Hurtado  de  Mendoza,  señor  de  la  villa  de  Fresno  de  To- 
rote,  en  que  se  trata  de  los  Cata-Riberas.  (Gallardo,  El  Criticón,  pág.  14 

del  núm.  3.°) 

En  el  Archivo  de  la  Casa  de  Cerralbo  consérvase  un  impreso  de  ocho 

folios  titulado  Cláusulas  y  Memoria  de  mandas,  legados  y  declaraciones 
que  yo,  D."  Leonor  de  Velasco,  Condesa  de  Siruela  y  Marquesa  de  Cerralbo 
y  dama  de  la  reina  nuestra  señora,  hago  para  que  lo  contenido  en  ella  y 
en  el  testamento  cerrado  que  tengo  hecho,  en  que  me  remito  á  esta  Me- 
moria, se  cumpla  y  execute  después  de  mi  fin  y  muerte,  en  el  que  se  lee  que 
lega  á  la  Reina  Madre  el  Lignum  Crucis  que  la  trajeron  de  su  Capilla  de 
Ciudad-Rodrigo,  y  que  no  tuvo  efecto  por  tratarse  de  tan  gran  reliquia 
vinculada  en  aquel  suntuoso  panteón  del  Cardenal  Pacheco,  no  el  del  Con- 
cilio de  Trento  de  la  Casa  de  la  Puebla  de  Montalbán,  sino  el  hermano  del 
primer  Marqués  de  Cerralbo,  de  quien  queda  hecha  mención  en  el  Me- 
morial de  Pellicer,  y  merecedor  de  un  libro  que  hubiese  escrito,  como  él 
sabía  hacerlo,  mi  amigo  queridísimo  é  inolvidable  Juan  Catalina  Gar- 
cía (q.  p.  g.). 

En  otra  de  las  cláusulas  manda  se  pongan  1.000  ducados  á  renta,  cuyos 
réditos,  que  serán  50  ducados  en  cada  un  año,  dice,  se  conviertan  en  hacer 
tres  fiestas  anuales  y  un  aniversario  por  su  alma  en  la  Capilla  del  señor 
Cardenal  Pacheco,  mi  tío,  de  que  soy  Patrona,  y  el  aniversario  sea  en  la 
octava  de  Santa  Teresa,  y  las  tres  fiestas,  con  sus  sermones,  sean  el  día 
del  Arcángel  San  Rafael  (de  quien  he  sido  siempre  devota,  y  para  quien 
pedí  rezo  especial  á  Su  Santidad,  por  medio  de  la  Reina  Madre,  mi  señora). 
Y  un  día  de  la  octava  de  Todos  Santos  á  las  reliquias  que  hay  en  dicha 
Capilla.  Y  en  el  día  del  glorioso  San  Joseph...» 

La  cláusula  que  más  interesa  á  nuestro  propósito  es  la  tercera,  en  la  que 
después  de. declarar:  «Que  en  el  Mayorazgo  y  Condado  de  Siruela...  es 
legítimo  sucesor  é  inmediato...  el  Sr.  D.  Cristóbal  de  Velasco,  pariente  más 
cercano  de  mi  Casa  de  Velasco»,  añade:  «Y  en  los  demás  Mayorazgos  de 
Cerralbo  y  Agoncillo...  no  sé  fixamente  quiénes  sean  los  inmediatos  suce- 
sores». 

Dejó  por  heredera  universal  del  residuo  de  sus  bienes  á  su  alma  «á  ar- 
bitrio de  mis  testamentarios,  y  en  especial  de  mis  confesores,  y  de  D.  Diego 
de  Cossío,  con  quien  lo  he  comunicado...»  Era  este  D.  Diego  de  Cossío  y 

244 


y  de  Genealogía  Española. 

Bustamante  Abogado  y  Gobernador  del  Estado  de  Cerralbo,  como  reza  la 
portada  del  curioso  libro  que  dio  á  la  estampa  en  1687,  con  motivo  de  la 
dedicación  de  la  capilla  de  Cerralbo,  fundada  por  el  Cardenal  Pacheco,  y 
reedificada  por  haberla  destruido  un  rayo  (1).  Dos  años  después,  el  13  de 
Mayo  de  1689,  firmaba  su  Memoria  testamentaria  cuyas  son  las  cláusulas 
transcritas,  en  Madrid,  ante  el  Escribano  real  «Lucas  Gómez,  portero,  que 
al  presente  asiste  en  este  palacio...,  y  ante  quien  se  otorgó  mi  testamento 
cerrado. » 

Del  mismo  año  89  consérvase  en  el  Archivo  de  Cerralbo  una  Real  pro- 
visión, fecha  14  de  Septiembre,  sobre  el  pleito  que  la  Marquesa  D.^  Leonor 
y  su  administrador  Cossío  seguían  con  el  poseedor  de  la  casa  del  Águila, 
en  Ciudad-Rodrigo,  y  es  la  última  noticia  que  de  la  quinta  Marquesa,  y 
descendiente  directa  del  primer  Marqués,  existe  entre  aquellos  bien  orde- 
nados papeles.  El  Mayorazgo,  en  su  calidad  de  perpetuo  y  á  falta  de  la  des- 
cendencia masculina  y  femenina  de  los  Pachecos,  Marqueses  de  Cerralbo, 
fué  á  buscar  la  de  los  antiguos  señores  de  aquella  villa,  representada  por  el 
Conde  de  Alba  de  Yeltes,  Vizconde  de  San  Miguel,  D.  Fernando  Nieto  de 
Silva  y  Pacheco  Ruiz  de  Contreras,  Caballero  de  la  Orden  de  Calatrava  y 
vecino  de  la  ciudad  de  Salamanca,  el  cual  con  fecha  20  de  Octubre  de  1688 
confería  poder  cumplido  á  D.  Alfonso  Cavano,  vecino  de  la  villa  de  Madrid, 
para  que  llegado  el  caso  de  que  Dios  Nuestro  Señor  haya  llevado  para  sí 
á  su  señora  D."  Leonor  de  Velasco  y  de  la  Cueva,  su  tía  «Marquesa  y  se- 
ñora del  Estado  de  Zerraluo,  tomase  la  posesión  real  corporal  vel  cuasi 
del  dicho  Estado,  como  inmediato  sucesor  que  era  de  él».  De  suerte  que  de 
la  ignorancia,  verdadera  ó  afectada,  de  la  cortesana,  veíase  libre,  por  for- 
tuna, el  segundo  Conde  de  Alba  de  Yeltes,  primo  del  piadoso  Marqués  de, 
Tenebrón,  D.  Félix  (2),  y  tataranieto  de  D.^  Inés  Pacheco,  hija  de  D.  Juan, 
quinto  Señor  de  Cerralbo,  y  de  D."*  Catalina  Maldonado,  mujer  de  grandí- 
simo mérito,  abuelos  del  primer  Marqués  D.  Rodrigo. 


(1)  Epinicio  sagrado,  certamen  olímpico  áureo  en  la  dedicación  de  la  insigne  capilla 
que  á  San  Andrés,  Patrón  de  su  Casa  de  Cerralbo,  erigió  el  Emmo.  D.  Francisco  Pacheco, 
primer  Arzobispo  de  Burgos,  Cardenal  de  Santa  Cruz  y  virrey  de  Ñapóles.  Dedicado  á  la 
reina  D.=*  Mariana  de  Austria  por  mano  de  D.^  Leonor  de  Velasco,  su  dama,  Condesa  de 
Sírvela,  Marquesa  de  Cerralbo,  Patrona  de  dicha  capilla.  Por  Sr.  Tomás  Dávila,  agustino 
del  convento  de  Ciudad-Rodrigo.  Dale  á  la  estampa  D.  Diego  Cossío  y  Bustamante,  abo- 
gado y  gobernador  del  Estado  de  Cerralbo.  1687.  En  Salamanca,  por  Lucas  Pérez.  256 
hojas  en  4.° 

(2)  V.  Memorias  de  D.  Félix  Nieto  de  Silva,  publicadas  por  la  Sociedad  de  Bibliófilos 
Españoles  en  1888. 

245 


Revista  de  Historia 


LOS    NIETO    DE    SILVA,    MARQUESES    SEXTO,    SÉPTIMO   Y   OCTAVO    DE    CERRALBO 

Del  matrimonio  de  D.''  Inés  Pacheco  (hermana  de  fray  Francisco,  con- 
fesor de  la  Reina  CatóHca,  y  de  Juan,  que  premurió  á  su  padre)  con  don 
Antonio  Nieto  de  Silva,  nació  Félix,  que  tuvo  á  Antonio,  padre  de  otro 
Félix  y  de  Luis,  primer  Marqués  de  Tenebrón  y  primer  Conde  de  Alba  de 
Yeltes,  respectivamente.  De  Luis  era  hijo  el  precavido  poderdante  salman- 
tino, cuyo  apoderado  sustituyó  sus  facultades  el  7  de  Septiembre  de  1689, 
año  en  que  murió  D.''  Leonor  de  Velasco,  cuarta  nieta,  ó  sea  chozna,  que 
decimos  en  Aragón,  del  Pacheco  que  la  unía  con  su  ignorado  sucesor,  so- 
brino quinto  suyo.  Cinco  generaciones,  en  efecto,  es  preciso  ascender  ó 
subir  para  encontrar  el  tronco  común:  quinto  abuelo  de  la  quinta  Mar- 
quesa, sexto  abuelo  del  sexto  Marqués. 

Y  sirva  esto  de  contestación  á  los  que  dicen  que  los  mayorazgos  ó  los 
títulos  no  vuelven  atrás,  no  retroceden,  y,  poco  versados  en  estas  cuestio- 
nes, confunden  los  términos  de  descendientes  y  sucesores.  Si  la  vinculación 
ha  de  ser  perpetua,  dada  la  posibilidad  de  que  se  extinga  la  línea  descen- 
dente, claro  es  que  han  de  buscar  las  otras  dos  líneas,  ascendente  y  colate- 
ral, unida  ésta  á  la  primera  por  el  ascendiente  ó  tronco  común,  que  bien 
puede  ocurrir,  como  acaeció  en  la  Casa  de  Cerralbo,  que  no  fuera  poseedor 
del  título.  Esto,  que  pudo  ser  discutible  cuando  se  pretendió  abolir  las  lla- 
madas mercedes  enriqueñas,  no  ofrecía  género  de  duda  después  de  las 
Leyes  de  Toro  y  del  triunfo  definitivo  del  admirable  régimen  vincular,  que 
unía  para  siempre  determinado  patrimonio  á  una  familia,  á  una  Casa  no 
constituida  sólo  por  los  que  del  fundador  vinieran,  ó  sea  por  la  línea  des- 
cendente, sino  por  las  otras  dos  de  colaterales  y  progenitores. 

El  insigne  jurisconsulto  é  historiador  Cavanilles  transcribe  en  su  magis- 
tral Alegación  en  Derecho  sobre  reversión  á  la  Corona  del  Ducado  de 
Medinaceli  y  pueblos  de  su  jurisdicción  (Madrid,  1863,  pág.  11)  la  sentida 
exposición  que  dirigieron  á  D.  Juan  I  en  las  célebres  Cortes  de  Guadalajara 
de  1390  los  justamente  alarmados  por  la  cláusula  23  del  testamento  de 
Enrique  II,  limitando  la  donación  ó  el  mayorazgo  al  hijo.  «E  Señor— decían 
al  Monarca— esto  es  aun  mayor  agravio,  que  yo  que  laceré  é  trabajé  é  perdí 
hermanos  é  parientes  é  derramé  mi  sangre  en  servicio  del  Rey  vuestra 
padre,  et  él  por  me  facer  merced  me  heredó  é  dio  un  donadío,  que  por 
morir  mi  fijo  primero  el  otro  hermano  non  le  haya  nin  sus  herederos.  Ca 
son  mis  fijos  lejítimos  é  debrían  heredar  los  bienes  que  yo  por  mi  sangre 

246 


y  de  Genealogía  Española. 

gané,  sirviendo  para  mí  é  para  ellos;  ca  yo  con  todos  mis  fijos  había  un 
deudo  é  los  que  de  ellos  descendieren  de  mí  descienden.»  Y  como  donde 
hay  la  misma  razón  debe  haber  la  misma  disposición,  el  argumento  que 
vale  para  que  sucedan  los  hermanos,  vale  para  que  la  herencia  se  trans- 
mita á  los  otros  transversales,  que  tienen  un  deudo  con  el  progenitor 
común,  con  el  fundador  de  la  Casa  ó  de  la  familia,  que  existió  antes  que  el 
título  ó  el  mayorazgo.  El  primer  Marqués  de  Cerralbo  no  fué  antecesor  del 
Conde  de  Alba  de  Yeltes,  pero  ambos  eran  ramas  del  tronco  común,  como 
descendientes  de  los  primeros  Señores. 

Fué,  pues,  con  plenísimo  derecho,  sexto  Marqués  de  Cerralbo,  D.  Fer- 
nando Nieto  de  Silva,  que  casó  con  una  hermana  de  D.  Juan  Antonio  de 
Guzmán,  el  Marqués  de  Almarza,  que  reedificó  la  iglesia  de  San  Boal,  en 
Salamanca  (como  dicen  los  conocidos  versos  de  su  portada)  (1),  y  que 
fueron  padres  del  séptimo  Marqués,  D.  José  Nieto  de  Silva,  y  de  la  octava 
Marquesa,  D."*  Isabel,  muerta  en  1736. 

Durante  el  marquesado  de  D.  José  verificóse  un  notable  juicio  de  resi- 
dencia en  Cerralbo,  que  se  conserva  en  el  Archivo  de  la  Casa. 

Doña  Isabel  Nieto  de  Silva,  que  succedió  á  su  hermano,  fallecido  sin 
tomar  estado,  casó  con  D.  Francisco  Motezüma  Torres,  descendiente  del 
Emperador  de  México,  y  fueron  padres  de  Vicente,  de  María  Manuela  y  de 
Ana,  en  cuya  descendencia  radica  hoy  el  ilustre  título,  con  el  apellido  de 
Aguilera.  • 

VI 

LOS  MOTEZUMAS,   NOVENO   Y  DÉCIMO  MARQUESES  DE  CERRALBO 

Mayorazgo  regular  el  de  Cerralbo,  llamaba  á  su  posesión  á  las  hembras, 
á  falta  de  varones  de  mejor  línea  y  más  próximo  grado,  por  lo  que  le  here- 
daron, ostentando  el  título  unido  á  él,  D.^  Leonor  de  Velasco  y  D.""  Isabel 
María  Nieto  de  Silva,  como  dejamos  dicho.  Por  muerte  de  esta  última 
señora,  succedió  en  la  Casa  su  hijo  D.  Vicente  Motezüma  Nieto  de  Silva 
y  Guzmán,  que  fué,  por  tanto,  el  noveno  Marqués  de  Cerralbo,  Conde  de 
Alba  de  Yeltes.  Fué,  además,  Marqués  de  Almarza  y  de  Flores-Dávila, 


(1)         Piedras  que  á  Dios  templo  dan— Serán  eterno  blasón 
Del  Marqués  de  Almarza,  don— Juan  Antonio  de  Guzmán. 
Lenguas  haciéndose  están— Que  inmortal  le  han  de  aplaudir, 
Pues,  devoto,  supo  unir,— En  su  ilustre  edificar 
Al  ánimo  de  empezar,— La  gloria  de  concluir. 

247 


Revista  de  Historia 

como  heredero  de  su  tío  el  D.  Juan  Antonio  de  Guzmán  citado,  que  en 
12  de  Diciembre  de  1733  participaba  al  Rey— según  documento  que  se 
conserva  en  el  bien  ordenado  Archivo  del  Ministerio  de  Gracia  y  Justicia- 
haber  succedido  á  su  sobrino  Almarza  y  Flores-Dávila.  Nuevo  argumento 
contra  los  que  sostienen  la  teoría  de  que  los  títulos  no  retroceden,  por 
aquello  de  que  linea  postergada,  linea  acabada,  que  fué  opinión,  pero 
jamás  doctrina,  ni  menos  ley,  en  Castilla,  según  la  famosa  de  Partida,  cuyo 
espíritu  pasó  á  informar  el  artículo  60  de  la  Constitución  vigente,  y  el  de 
sus  antecesoras,  diferente,  por  no  decir  opuesto,  al  de  la  ley  fundamental 
de  Felipe  V,  impropiamente  llamada  sálica,  cuando,  según  observación  del 
sabio  catedrático  de  Derecho  D.  Guillermo  Estrada,  es  sólo  gambeta.  La 
ley  sálica  excluye  á  las  hembras;  la  gombeta  no  hace  más  que  posponerlas 
á  los  agnados,  por  entender  que,  creados  los  vínculos  para  enaltecer  una 
familia,  representan  más  á  ésta  los  varones  procedentes  de  varones,  únicos 
cfue  conservan  el  apellido,  perpetuándole,  dada  la  costumbre  seguida  desde 
que  se  fijaron  éstos,  atribuyendo  más  importancia  al  elemento  étnico  de  la 
generación  que  al  real  de  la  posesión  de  los  bienes  ó  de  la  tierra  ó  del 
vínculo.  Cuando  no  se  creía,  ni  decía,  hijo  de  mal  padre  el  que  lleva  el 
apellido  de  la  madre,  pudieron  llamarse  aquellos  dos  hermanos 

Maestres  tan  prosperados  como  Reyes. 

Juan  Pacheco,  el  uno,  y  Pedro  Girón,  el  otro;  y  Gonzalo  Fernández, 
el  Gran  Capitán,  no  fué  menos  honrado  que  su  hermano  Alonso  de  Agui- 
lar;  ni  Pedro  Portocarrero  se  tuvo  por  de  peor  condición  que  sus  hermanos 
Alonso  de  Cárdenas  y  Cristóbal  Osorio;  pero  hoy,  desaparecidas  las  exi- 
gencias vinculares  de  uso  de  apellido  y  armas  de  los  fundadores,  nadie 
renuncia  dignamente  al  nombre  de  quien  le  dio  el  ser  en  sociedades  cristia- 
nas no  dominadas  por  el  hetarismo  ni  el  matriarcado... 

No  es  lugar  este  de  discutir  cuál  de  los  dos  sistemas  sea  el  más  conve- 
niente, bastando  recordar  que  para  toda  clase  de  herencia  vinculada  ha 
de  atenerse  á  estas  cuatro  cosas:  la  línea,  el  grado,  el  sexo  y  la  edad;  y  por 
ese  mismo  orden:  porque,  como  preceptúa  el  artículo  constitucional  men- 
cionado: «La  sucesión  seguirá  el  orden  regular  de  primogenitura  y  repre- 
sentación, siendo  preferida  siempre  la  línea  anterior  á  las  posteriores;  en  la 
misma  línea,  el  grado  más  próximo  al  más  remoto;  en  el  mismo  grado,  el 
varón  á  la  hembra,  y  en  el  mismo  sexo,  la  persona  de  más  edad  á  la  de 
menos.» 

No  fué  D.  Juan  Antonio  de  Guzmán  el  único  tío  heredero  vincular  de  su 
sobrino.  En  la  casa  de  Alba  se  dio  también  ese  hecho  á  la  muerte  del  noveno 

248 


y  de  Genealogía  Española. 

Duque.  No  es  lo  común  y  corriente  que  los  padres  y  tíos  sobrevivan  á  sus 
hijos  y  sobrinos;  pero  nada  hay  en  ello  de  antinatural  é  ilegal,  supuesta  la 
perpetuidad  del  mayorazgo  y  la  ilimitación  del  parentesco,  su  legítima  con- 
secuencia. No  sería  perpetuo  ese  nudo  estrechísimo  entre  la  propiedad  y 
sus  poseedores  de  la  misma  sangre,  mantenedores  de  la  alcurnia,  si  se  rom- 
piera faltando  descendientes  del  fundador  ó  del  poseedor  último.  Subsiste 
mientras  exista  quien  pruebe  la  común  ascendencia. 

Los  males  producidos  por  la  trituración  de  la  propiedad  van  causando 
sus  reactivos  efectos,  y  hoy  se  leen  sin  el  asombro  que  hace  cincuenta  y 
nueve  años  estas  palabras  de  dos  profesores  de  Derecho,  políticos  liberales 
ambos: 

«...  Es  indudable  que  en  esas  instituciones  que  ligan  al  infinito  los  bie- 
nes, que  prolongan  la  voluntad  del  hombre  hasta  un  límite  y  una  época 
inconcebibles,  se  encuentra  algo  que  repugna  á  los  sentimientos  naturales. 
Pero  al  mismo  tiempo  es  innegable  que  revelan  una  vitalidad,  una  fuerza, 
una  independencia  de  que  carecía  la  degenerada  sociedad  familiar  romana 
de  los  últimos  tiempos.  Cada  familia  constituía  un  pequeño  Estado,  que 
tenía  sus  territorios  y  vasallos,  sus  feudatarios,  sus  franquicias  propias,  sus 
libertades  peculiares,  su  administración  exclusiva,  y  que  ostentaba,  por 
tanto,  una  vida  enteramente  independiente.  El  despotismo  monárquico  se 
estrelló  mil  veces  contra  ese  espíritu  de  propia  existencia  que,  no  pudiendo 
contrarrestar  de  frente  porque  los  intereses  de  la  Nobleza  resistían  sus  inva- 
siones, procuró  torcer.  Haciendo  de  un  noble  el  jefe  de  los  soldados  que  el 
Rey  pagaba;  de  un  mayorazgo,  su  correo  mayor;  de  un  conde  ó  un  marqués, 
su  ayuda  de  cámara,  su  caballerizo  ó  administrador;  en  una  palabra,  sacán- 
dolos de  sus  castillos,  de  sus  tierras  y  de  sus  vasallos,  de  sus  tradiciones  y 
de  su  familia,  para  hacerlos  seguir  la  corte  y  las  intrigas  palaciegas,  se  con- 
siguió apagar  la  vida  propia  y  aminorar  los  efectos  que  en  el  orden  político, 
y  contrarios  á  sus  miras,  producía  la  vinculación  con  el  espíritu  familiar.  La 
prohibición  de  fundar  mayorazgos  sin  licencia  real,  la  de  acumular  dos  ó 
más  cuando  excedían  de  cierta  renta,  la  de  no  considerar  excluidas  las 
hembras,  á  no  ser  que  de  un  modo  claro  apareciese  en  la  fundación;  y,  por 
último,  la  de  no  vincular  otros  bienes  que  cantidades  metálicas,  que  habían 
de  depositarse  en  las  arcas  públicas,  nos  indican  los  medios  que  en  el  orden 
civil  se  pusieron  en  juego  para  conseguir  el  apetecido  resultado»  (1). 


(1)  La  familia  foral  y  la  familia  castellana.  Memoria  premiada  por  la  Academia  de 
Jurisprudencia,  escrita  por  D.  Segismuudo  JVloret  y  Prendergast  y  D.  Luis  Süvela.— Ma- 
drid, 1863,  pág.  145. 

249  17 


Revista  de  Historia 

Por  tercera  vez  recayó  en  hembra  el  Marquesado  de  Cerralbo,  siendo 
la  décima  marquesa  D.^  Manuela  Motezuma,  hermana  del  D.  Vicente,  de 
quien  heredó  también  los  otros  títulos  de  Almarza,  Flores-Dávila,  Alba  de 
Yeltes  y  Villalobos,  con  el  señorío  de  Arauzo  y  otros,  de  los  cuales  era 
poseedora  en  1770. 

Diez  años  después,  ó  sea  en  1780,  lograba  la  Grandeza,  que  disfrutó 
poco  tiempo.  El  4  de  Julio  de  1787,  su  hijo,  y  de  D.  Francisco  Ventura 
Orense,  participaba  al  Rey  haber  succedido  en  la  Casa  de  su  madre,  que 
sólo  poseyó  hasta  1789. 

VII 

EL   ONCENO   MARQUÉS  DE   CERRALBO,   DEL   APELLIDO   ORENSE 

El  14  de  Julio  de  1789  expidióse  la  Real  cédula  en  el  Marquesado  de 
Cerralbo  y  títulos  que  poseyó  D.^  María  Motezuma  á  su  hijo  D.  Francisco 
Ventura  Orense,  conde  ya  de  Villalobos,  el  cual,  muerto  sin  sucesión 
en  1789,  transmitió  sus  derechos  á  su  primo  hermano  el  Conde  de  la  Oliva 
de  Gaytán,  nietos  ambos  de  la  octava  Marquesa  de  Cerralbo. 

(Se  concluirá.) 

El  Conde  de  Doña-Marina. 

Julio  de  1912. 


250 


y  de  Genealogía  Española. 


LA  HERÁLDICA  EN  EL  ESCORIAL 


(1) 


28  Mayo  1912. 
ExcMO.  Sr.  D.  Francisco  F.  de  Béthencourt: 

Mi  distinguido  amigo:  Con  todo  detenimiento  y  con  el  mayor  gusto  he 
leído  la  interesante  carta  que  por  mediación  de  la  Revista  de  Historia  y 
DE  Genealogía  Española  se  sirve  dirigirme,  sobre  algunos  descuidos  he- 
ráldicos cometidos  en  el  Panteón  de  Infantes,  y  excuso  manifestar  á  usted 
que,  considerándole  como  suprema  autoridad  en  la  materia,  se  atenderán 
sus  indicaciones,  luego  que  pase  esta  época  en  que  tan  visitado  es  El  Es- 
corial, brisando  el  blasón  de  las  tres  lises  con  la  roja  bordura  de  su  espe- 
cialísimo  distintivo,  omisión  tantas  veces  repetida  y  en  más  de  una  ocasión 
notada  en  el  Mausoleo  de  Párvulos. 

No  es  tan  fácil  ni  tan  clara  la  corrección  en  lo  que  afecta  á  todos  los 
demás  escudos,  no  escasos  en  número,  de  los  Infantes  de  España,  que  Lema 
brisó  sin  duda,  bien  ateniéndose  á  usos  establecidos,  bien  á  la  costumbre, 
tan  frecuente  en  las  Casas  Reales  de  España  y  de  Francia,  de  brisar  los 
escudos  para  establecer  diferencias  entre  las  armas  del  primogénito  y  las 
correspondientes  á  los  demás  hijos,  siendo  usual  que  los  hijos  segundos 
usaran  el  lambel,  los  terceros  la  bordura,  los  cuartos  la  orla,  etc. 

No  es  esto  discutir  con  usted;  á  su  opinión  me  someto,  y  puesto  que 
toda  penitencia,  por  dura  que  fuere,  le  resultará  corta  para  castigar  el  grave 
pecado  de  haber  dejado  transcurrir  tantos  años  sin  visitar  El  Escorial, 
quizá  se  sienta  movido  (y  si  yo  pudiera  imponérselo,  como  penitencia,  se 
lo  impondría)  á  hacer  una  nueva  visita  que  le  permita  puntualizar  sus 
observaciones  en  cada  caso  concreto. 

Entre  los  escasísimos  papeles  que  Lema  dejó,  ó  al  menos  que  en  el  estu- 
tudio  se  encontraron  después  de  su  muerte,  ninguno  hay  que  permita  saber 
el  por  qué  de  lo  que  hizo  ni  siquiera  los  textos  en  que  se  inspiró. 

Vea  usted,  pues,  lo  conveniente  de  una  nueva  visita  que  tan  grata  sería 
á  su  siempre  afectísimo  reconocido  amigo,  q.  1.  b.  1.  m., 

El  Marqués  de  Borja. 


(1)  Á  la  amabilidad  del  Intendente  General  de  Palacio,  Excmo.  Sr.  Marqués  de  Borja, 
debemos  la  inserción  de  esta  interesante  carta,  contestación  á  la  que  sobre  el  mismo 
asunto  le  dirigió  en  el  número  4  de  esta  publicación  el  Sr.  F.  de  Béthencourt. 

251 


Revista  de  Historia 


tíSm  SETILLflKOS  DE  U  mW  DE  LD IDDEPEPEKGII 


D.  Francisco  Gámez  de  Barreda  y  Aguado. 


Entre  los  hijos  de  esta  insigne  ciudad  que  supieron  dejar  muy  alto  el 
nombre  de  la  Patria  durante  aquella  gloriosa  epopeya,  figura  en  lugar  dis- 
tinguidísimo el  que  encabeza  estas  líneas,  que  obtuvo  gloriosísima  muerte 
después  de  tres  años  de  constante  y  denodada  lucha  contra  el  invasor.  La 
circunstancia  de  haber  ocurrido  este  suceso  lejos  de  Sevilla,  hace  que  no 
sea  bien  conocido  en  esta  ciudad  el  bizarro  comportamiento  de  tan  preclaro 
hijo  de  ella,  y  así  se  explica  que,  no  obstante  honrar  su  retrato  la  galería  de 
sevillanos  ilustres  que  existe  en  la  Biblioteca  Colombina,  no  haya  sonado 
su  nombre,  cuando  el  centenario,  á  pesar  de  los  títulos  que  ostenta,  para 
hacerlo  honrosamente,  al  lado  de  aquellos  otros  héroes  llamados  Daoiz, 
González  Cuadrado  y  Palacios  Malaver;  por  lo  que  entendiendo  yo  que  es 
un  acto  de  justicia,  al  par  que  un  motivo  de  honor  y  de  gloria  para  Sevilla 
cuanto  con  él  se  relaciona,  me  proponga  despertar  su  recuerdo. 

Nació  en  el  Palacio  de  las  Dueñas,  (1),  habitado  entonces  por  sus  padres, 
siendo  bautizado  en  San  Juan  de  la  Palma  en  28  de  Diciembre  de  1777. 
Pertenecía  á  ilustrísima  familia,  cuyo  apellido  llevan  hoy,  en  primer  tér- 
mino, sus  sobrinas  nietas  D.^  Dolores,  Marquesa  de  Gómez  de  Barreda, 
viuda  de  Maestre,  y  D.^  Filomena,  y  en  segundo  ó  posterior,  á  más  de  la 
familia  Maestre,  la  de  los  Marqueses  de  Villavilviestre,  Casa  Ramos,  Gan- 
dul, Esquibel  y  Torrenueva,  Conde  de  Montelirio,  y  las  de  Manjón  y  Me- 
dina: ingresando  desde  muy  joven  (14  de  Agosto  de  1794)  en  la  Real  Maes- 
tranza de  Caballería  de  esta  ciudad,  y  agregándose  apenas  estalló  la  gue- 
rra, como  sus  demás  compañeros  de  Corporación,  á  uno  de  los  regimientos 


(1)    Residencia  Señorial  hoy  en  dia  de  los  Duques  de  Alba. 

252 


y  de  Genealogía  Española. 

de  Voluntarios  que  en  Sevilla  y  fuera  de  Sevilla  se  crearon,  (1),  llegando  á  re- 
organizar por  sí  solo  el  titulado  de  Burgos  al  frente  del  cual,  y  con  el  grado 
de  Teniente  Coronel,  se  encontraba,  cuando  pereció  gloriosamente  en  la 
memorable  defensa  de  Úbeda,  ocurrida  el  día  15  de  Mayo  de  1811.  Habían 


•F  SA8KED\\A(;iAüü.TE.\{E,\Tt  lúHO.'vEL  GEÍ% 
i>flSlí»?.R\mRl):s,\'Mllí  U  SEVILLA  ÍL  28  DE  OIC^ 


':FE^DlFJBOHE.RnlCíM"L\CIlf 


atacado  los  enemigos  á  la  ciudad  por  distintos  puntos,  logrando  concentrar 
el  grueso  de  las  fuerzas  de  la  división  que  la  defendía,  mandada  por  el  gene- 
ral D.  Ambrosio  de  la  Quadra,  hacia  un  extremo  de  la  población,  cuando 


(1)    De  los  siete  regimientos  de  voluntarlos  que  se  formaron  en  Sevilla,  cuatro  fueron 
mandados  por  Caballeros  Maestrantes  de  la  misma. 

253 


Revista  de  Historia 

una  columna  de  400  hombres  consiguió  penetrar  en  ella,  poniendo  en  grave 
aprieto  y  retirada  todas  las  tropas  que  guarnecían  aquellos  sitios.  Adver- 
tido de  esto  el  Teniente  Coronel  Gómez  de  Barreda,  acudió  presuroso  al 
punto  de  la  ciudad  del  que  se  habían  enseñoreado  los  enemigos,  y  ponién- 
dose á  la  cabeza  de  sus  soldados,  muy  inferiores  en  número,  cargó  sobre 
los  franceses  con  singular  denuedo  y  bizarría,  recibiendo  en  tan  heroica 
lucha  siete  heridas  de  bala,  y  ocasionando  él  solo  20  bajas  en  las  filas  con- 
trarias, continuando  luchando  contra  ellas  con  la  voz  y  con  el  gesto  cuando 
las  fuerzas  le  faltaron,  pues  caído  en  tierra  y  casi  exánime  siguió  arengando 
á  sus  soldados,  señalándoles  con  la  espada  al  enemigo,  y  gritándoles:  «¡Bur- 
gos! ¡Viva  el  Rey!  ¡Adelante!»,  causando  esto  tal  efecto  entre  los  leales  vo- 
luntarios de  Burgos,  que,  ansiosos  de  vengar  la  heroica  sangre  de  su  ilustre 
jefe,  cayeron  sobre  los  franceses,  consiguiendo  arrojarlos  de  la  ciudad  por 
el  mismo  portillo  por  donde  penetraron,  y  persiguiéndolos  sin  descanso 
hasta  dejarlos  completamente  destrozados  (1). 

En  el  parte  oficial  de  la  acción,  dice  el  general  Quadra,  hablando  del 
Teniente  Coronel  D.  Francisco  Gómez  de  Barreda:  «Era  el  primer  valiente 
de  su  batallón,  valiente  síh  orgullo,  oficial  que,  á  su  bizarría,  unía  el  don  de 
mando  y  el  don  de  organizar.  Formó  de  nuevo  su  batallón  y  lo  hizo  uno  de 
los  primeros  del  Ejército;  cayó  en  medio  de  los  enemigos,  enseñando  y 
marcando  á  su  batallón  el  camino  de  la  gloria  y  de  la  virtud;  sus  soldados 
pudieron  retirarle  aun  vivo,  y  murió  con  la  serenidad  y  fortaleza  de  un  ilus- 
tre varón.  Recomiende  V.  S.  la  memoria  de  este  esclarecido  oficial,  quien  al 
morir  (en  el  tiempo  que  no  hay  ficciones),  habiéndole  yo  ido  á  ver  y  oyendo 
que  estaba  yo  allí,  alzó  sus  ojos  moribundos  para  preguntarme  si  había 
quedado  satisfecho  del  batallón  de  Burgos. 

La  importancia  que  tuvo  la  acción  de  Übeda  se  desprende  con  sólo  decir 
que,  según  el  parte  oficial,  tuvieron  los  franceses  1.000  bajas,  entre 
heridos,  prisioneros  y  muertos,  siendo  las  de  los  españoles  30  muertos  y 
70  heridos  (2). 

La  heroica  muerte  de  Gómez  de  Barreda  fué  cantada  entonces  por  los 
poetas  de  la  época.  He  aquí  algunos  trozos  de  una  poesía,  reimpresa  en 


(1)  Datos  tomados  del  parte  detallado  de  la  acción  y  de  la  biografía  y  relato,  impresos 
en  aquella  época  con  arreglo  á  los  testimonios  de  los  soldados  de  su  regimiento  y  de  los 
facultativos  que  le  asistieron.  (Gacetilla  de  la  Región,  pág.  590). 

(2)  Se  aprehendieron  también  á  los  franceses  en  esta  acción  9.000  fanegas  de  trigo, 
3.000  de  cebada  y  gran  número  de  fusiles  y  mochilas  que  abandonaron  en  la  huida  (datos 
tomados  como  los  anteriores  del  parte  detallado  de  la  función). 

254 


y  de  üenealogia  Española. 

Cádiz  en  1813  en  la  imprenta  de  D.  Manuel  Ximénez  en  la  que  se  encomia 
como  merece  su  heroísmo. 


Muera  triste  el  tranquilo  paisano 
Enfermizo  en  sus  lóbregas  salas, 
Que  el  guerrero  entre  espadas  y  balas 
Muere  alegre  si  el  triunfo  ganó; 
Así  piensa  quien  piensa  con  honra, 

Y  así  Gómez  Barreda  pensaba. 
Así  siempre  á  sus  huestes  hablaba, 

Y  así  heroico  su  vida  selló. 
El  primero  delante  de  todos 

Penetró  por  las  filas  francesas; 

Y  siguiendo  su  paso  y  proezas, 
Su  columna  la  acción  consiguió. 

Del  horrendo  volcán  enemigo 
Entre  el  fuego  fué  herido  Barreda 
Vacilante  su  tropa  se  queda 

Y  un  segundo  no  más  vaciló. 

El  furor,  la  venganza  y  despecho 
Se  apodera  del  noble  soldado, 

Y  dejando  á  su  Jefe  vengado 
Plenamente  al  francés  derrotó 

Y  Barreda  á  su  Jefe  pregunta 
(á  balazos  el  cuerpo  deshecho), 
«¿De  mis  tropas  estáis  satisfecho?» 
«jSí!,  responde;  y  contento  expiró». 


La  ciudad  de  Úbeda  quiso  honrar  su  memoria,  y  á  este  efecto  adoptó  el 
acuerdo  que  resulta  del  siguiente  certificado  que  obra  original  en  el  Archivo 
de  la  Real  Maestranza  de  Caballería  de  Sevilla,  á  quien  le  fué  remitido,  por 
tratarse  de  un  distinguidísimo  miembro  de  ella: 

«Don  Francisco  Antonio  Torrente,  Abogado  de  los  Tribunales  Naciona- 
les y  Secretario  del  M.  I.  Ayuntamiento  Constitucional  de  esta  c¡udad.= 
Certifico  que  en  la  sesión  celebrada  el  14  de  Junio  de  este  año  hay  el  acuerdo 
siguiente:  «Deseando  el  Ayuntamiento  prestar  un  nuevo  homenaje  (1)  de 
«consideración  ala  gloriosa  memoria  del  comandante  D.  Francisco  Gómez 
»de  Barreda,  herido  mortalmente  al  frente  de  su  batallón  de  Burgos  en  la 
•  calle  que  hoy  lleva  su  nombre  al  desalojar  de  ella  á  la  bayoneta  á  las  tro- 


(1)    Anteriormente  había  acordado  poner  su  nombre  á  la  calle  en  que  fué  herido  y  una 
lápida  en  la  casa  donde  falleció. 


255 


Revista  de  Historia 

>pas  francesas  que  habían  penetrado  en  esta  parte  de  la  ciudad  el  quince 
»de  Mayo  de  mil  ochocientos  once,  debiéndose  á  su  heroico  comporta- 
>  miento  el  feliz  éxito  de  la  acción  de  aquel  día,  si  bien  con  la  pérdida  lamen- 
»tablede  tan  bizarro  jefe,  el  cual  falleció  á  las  pocas  horas  de  concluirse  el 
«combate,  acuerda  que  se  inscriba  su  nombre  y  apellido  en  una  lápida  que 
deberá  colocarse  en  el  salón  de  sesiones  de  estas  Casas  Consistoriales». 

»Y  para  que  conste,  de  orden  del  Sr.  Alcalde,  con  su  visto  bueno  y 
sellada  con  el  de  esta  municipalidad,  expido  el  presente  en  Úbeda  á  vein- 
tiuno de  Julio  de  mil  ochocientos  sesenta.=V.*'  B.°,  Juan  M.  de  Aguilar.=- 
Francisco  A.  Torrente.» 

Justo  sería  que  algo  se  hiciese  también  en  Sevilla  en  memoria  de  hijo  tan 
¡lustre,  como  justo  sería  igualmente  que  se  perpetuase  (según  lo  pedido  por 
el  erudito  académico  D.  Manuel  Gómez  Imaz),  la  del  insigne  Presidente  de 
la  Junta  Suprema,  aunque  sólo  fuese  para  demostrar  que  esta  M.  N.  y 
M.  L.  ciudad  no  quedó  estéril  para  la  Patria,  después  de  producir  héroes  tan 
gloriosos  como  Daoiz,  Palacios  Malaver  y  González  Cuadrado,  sino  que 
aun  supo  dar,  entre  otros  muchos,  patricios  como  Saavedra  y  soldados 
como  Barreda. 

El  Marqués  del  Valle  de  la  Reina. 

C.  de  la  Real  Academia  de  la  Historia. 
Sevilla,  9  de  Mayo  de  1912. 


256 


;;  de  Genealogía  Española. 


AUÑONES   DE   MORÓN 


Auñón  es  una  villa,  hoy  de  la  provincia  de  Guadalajara,  partido  judicial 
de  Sacedón  y  de  alguna  importancia,  que  en  lo  antiguo  perteneció  á  la 
Orden  de  Calatrava,  cuyos  caballeros  edificaron  en  ella  la  famosa  y  fuerte 
ermita  del  Madroñal. 

De  esta  villa,  según  probables  conjeturas,  procedió  la  familia  cuya 
genealogía  vamos  á  dar  á  conocer  y  que  la  vemos  establecida  en  Morón 
de  la  Frontera  desde  fines  del  siglo  XV,  comprobándose  las  filiaciones  por 
todo  género  de  documentos,  testamentos,  informaciones  genealógicas,  eje- 
cutorias de  hidalguía,  pruebas  para  cruzamientos  en  Órdenes  militares  espa- 
ñolas y  de  San  Juan  de  Jerusalén,  oficios  de  la  Inquisición,  Colegios  mayo- 
res, etc.  Esta  familia,  de  las  más  ilustres  de  Andalucía,  enlazada  con  los 
Girones,  Ángulos,  Ponces  de  León,  Villalones,  Osorios,  Ayalas,  etc.,  se  ha 
distinguido  en  todo  tiempo  por  sus  valiosos  servicios  á  los  Reyes  y  á  la 
Nación,  continuados  en  el  día  por  nuestro  respetable  colaborador  el  almi- 
rante Marqués  de  Pilares,  á  quien  dedico  este  modesto  trabajo. 

Las  armas  que  usa  la  familia  Auñón  se  componen  de  un  escudo  gules, 
el  castillo  de  plata  donjonado,  mazonado  de  sable  y  aclarado  de  azul, 
sobre  peñas  de  su  color,  y  un  guerrero  armado,  fileteado  de  oro,  cogido 
con  la  mano  siniestra  á  la  aldaba  de  la  puerta  del  castillo  y  en  la  derecha  la 
espada,  según  certificación  del  rey  de  armas  Jerónimo  de  Villa,  expedida 
en  Madrid  á  2  de  Junio  de  1633,  á  petición  de  D.  Pedro  Fernández  de 
Auñón. 

1.  Martín  Fernández  de  Auñón,  tronco  de  esta  ilustre  familia  en  Mo- 
rón, cuya  descendencia  relataremos,  fué  hijo  mayor  de  Gonzalo  Fernández 
de  Auñón  y  de  Mari  Sánchez,  vecinos  de  Alcaraz  (1);  vino  á  Morón  desde 


(1)  Alonso  Hernández  de  Auñón,  hijo  segundo  de  Gonzalo  Fernández  y  de  Mari  Sán- 
chez, fué  casado  con  María  Cano  y  fué  padre  de  Gabriel  de  Auñón,  natural  de  Alcaraz,  que 
tomó  vecindad  en  la  villa  de  las  Peñas  de  San  Pedro,  contra  cuyo  concejo  litigó  su  hidal- 
guía y  obtuvo  ejecutoria,  en  la  Real  Chancilleria  de  Granada,  en  7  de  Junio  de  1524. 

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Revista  de  Historia 

niño  con  la  condesa  de  Ureña  D/  Leonor  de  la  Vega,  sirviéndole  de  paje, 
y  después  sirvió  al  Conde,  de  doncel,  formándose  en  aquella  pequeña  corte 
un  apuesto  y  bravo  militar.  Martín  el  de  Morón,  como  le  decían  los  mozos, 
era  el  primero  en  los  rebatos  y  cabalgadas  en  el  campo  enemigo,  siendo  el 
terror  de  ellos. 

Empezada  la  reconquista,  se  halló  en  las  primeras  operaciones  de  gue- 
rra emprendidas  por  el  célebre  Marqués  de  Cádiz,  acompañándole  en  la 
toma  de  Zahara,  siendo  uno  de  los  primeros  que  entraron  en  la  villa  esca- 
lando sus  muros,  acto  de  valor  premiado  por  el  caudillo  con  un  juro  per- 
petuo de  3.000  maravedís  sobre  las  rentas  de  su  casa  en  Arcos. 

Se  halló  también  Martín  en  las  tomas  de  Ronda  y  Alhama,  saliendo  he- 
rido de  saeta  en  una  pierna;  allí  y  aquí  le  cupo  en  suerte  una  esclava  mo- 
risca, que  bautizó  con  el  nombre  de  María,  con  la  que  tuvo  amores  y  des- 
cendencia de  ella  como  diremos.  El  analista  de  Morón  D.  Antonio  Bohor- 
ques  Villalón  le  cita  con  frecuencia  en  sus  escritos  y  dice  fué  enterrado  en 
la  iglesia  de  Santa  María  de  Morón,  en  cuya  lápida  se  expresaba  fué  herido 
en  la  toma  de  Ronda  (1).  También  le  cita  el  erudito  cronista  de  Arcos  de  la 
Frontera  Sr.  Mancheño,  en  los  Apuntes  para  una  historia  de  Arcos  de  la 
Frontera;  Asimismo,  su  bisnieto  el  Dr.  Pedro  de  Auñón  escribió  una  genea- 
logía de  su  familia,  la  que  seguimos  en  este  relato  hasta  donde  alcanzan 
sus  noticias,  con  informaciones  que  hizo  declarando  en  Zahara  y  Arcos  los 
más  ancianos,  que  declararon  haber  oído  á  sus  padres  y  otras  personas  que 
alcanzaron  á  conocer  á  Martín,  las  hazañas  de  éste  y  su  participación  en  la 
toma  de  Zahara,  etc.,  y  compulsándose  en  ellas  las  partidas  de  los  maravedís 
de  juro  concedidos  por  el  Marqués  de  Cádiz  á  sus  bravos  auxiliares  en 
aquella  conquista,  que  se  hallaban  en  los  libros  de  acostamientos  de  la  Casa 
de  Arcos.  Martín  fué  casado  con  Juana  Martín  la  Maldonada  en  quien  tuvo 
los  seis  hijos  que  siguen: 

1 .°  Gonzalo  de  Auñón,  presbítero  y  cura  párroco  de  la  ermita  de  S.  Micas  de 
Morón. 

2.°  Juan  de  Auñón. 

3.**  Pedro  de  Auñón,  que  sigue. 

4."  Mari  Sánchez  de  Auñón. 

d.'^  Juan  López  de  Auñón. 

6."  Luis  de  Auñón,  presbítero  que  fundó  una  capellanía,  según  el  testamento 


(1)  Esta  lápida  fué  quitada  de  su  sitio  el  año  1857  al  poner  pavimento  nuevo  á  la  iglesia 
y  parece  se  halla  hoy  en  un  lugar  de  clausura  en  el  convento  de  monjas  de  Morón,  así 
como  lo  demás  que  se  quitó  de  la  iglesia. 

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y  de  Genealogía  Española. 

otorgado  en  Morón  ante  el  escribano  Pedro  Alonso  Francés  el  21  de  Octubre 
de  1553  y  codicilo,  ante  el  mismo,  el  16  de  Abril  de  1554. 

Sobre  los  hijos  naturales,  he  aquí  lo  que  dice  el  Dr.  Auñón  en  los  apuntes 
genealógicos  de  su  familia...  «Siendo  viva  mi  bisabuela,  tuvo  el  dicho  mi  bisabuelo 
Martín  Fernández  de  Auñón  dos  hijas  que  murieron  muchachas  y  un  hijo  llamado 
García,  y  porque  desta  incontinencia  se  quejó  mi  bisabuela  á  sus  hijos,  Gonzalo  de 
Auñón,  clérigo  y  cura  y  á  mi  abuelo  Pedro  de  Auñón,  un  día  cogieron  á  la  dicha 
morisca  y  la  llevaron  á  Marchena  y  la  vendieron,  sin  que  él  lo  supiese  hasta  que 
estuvo  hecho.  Después  de  la  muerte  de  mis  bisabuelos,  dejaron  al  dicho  García, 
sus  hermanos,  que  se  fuese  á  Marchena,  donde  se  casó  con  Juana  Ximénez,  hija  de 
Andrés  Ximénez,  y  aunque  tuvieron  más  hijos,  al  presente  son  cuatro  vivos:  Andrés 
de  Auñón,  María  de  Auñón,  Luis  de  Auñón  y  la  beata  Juana  de  Auñón.  (María  y 
Juana  de  Auñón  murieron  de  la  peste  el  año  1582.)  Andrés  Auñón  se  casó  en  Se- 
villa con  Marina  de  Buendía,  y  de  ella  hubo  y  tiene  al  presente' diez  hijos.  María 
de  Auñón,  que  casó  con  Francisco  Martín  Márquez,  vecino  de  Gerena,  que  vino  de 
Indias,  y  desta  tiene  [García]  un  nieto  llamado  Andrés.  Segunda  hija,  Jerónima  de 
Auñón.  Tercero,  el  licenciado  Francisco  de  Auñón,  jurista  y  clérigo  de  menores 
órdenes.  Cuarto,  el  licenciado  Martín  de  Auñón,  médico;  Lucía  de  Auñón,  Isabel,  Pe- 
dro, Andrés,  Marina,  niños  y  mozos  por  casar.  María  de  Auñón,  hija  del  dicho 
García  de  Auñón,  casó  con  Martín  Navarro,  soldado  que  fué  en  Italia,  cuando  vino 
de  allá,  y  tiene  al  presente  un  hijo  llamado  Luis  de  Auñón.» 

n.  Pedro  de  Auñón,  hijo  tercero  de  Martín,  casó  en  Arcos  con  Marina 
Martín  la  Romera,  hija  de  Martín  Romero,  llamado  Desguijarr a-leones,  va- 
liente soldado,  distinguido  en  la  toma  de  Zahara,  y  natural  de  Arcos  de  la 
Frontera,  como  dice  el  citado  Mancheño  en  sus  Apuntes.  De  Pedro  y  Ma- 
rina Martín  fueron  hijos. 

1.°    Antón  Romero  Auñón,  que  sigue. 

2."  Juana  Martín  Romero  Auñón;  casó  en  Morón  con  Juan  Espinar  Valbuena, 
familiar  del  Santo  oficio  de  la  Inquisición  del  número  en  Morón,  de  quien  fueron 
hijos:  1.°  Santiago  de  Espinar,  asimismo  familiar  de  la  Inquisición  en  Morón,  casado 
con  D."  María  Parejo,  que  fueron  padres  de  Pedro  de  Auñón  Espinar,  casado  con 
Beatriz  de  Humanes,  que  texto  en  Morón  ante  Sebastián  de  Benjumea  el  año  1590 
(folio  536)  con  sucesión  del  apellido  Auñón  Espinar,  y  de  D.*  Juana  Parejo  de  Espi- 
nar, casada  en  Morón  con  D.  Francisco  de  Bohorques  Villalón,  del  Santo  oficio, 
padres  estos  últimos  del  Doctor  D.  Antonio  de  Bohorques  Villalón,  del  Santo  oficio, 
Corregidor  de  Osuna,  autor  de  los  Anales  de  Morón,  casado  con  D.^  N.  de  Villa- 
vicencio,  y  de  D.*  Antonia  de  Bohorques,  primera  mujer  de  D.  Andrés  de  Spínola  y 
segunda  de  D.  Juan  de  Torres  Gaitán,  caballero  de  la  Orden  de  Calatrava,  ambos 
vecinos  de  Jerez  de  la  Frontera.  2°  Pedro  de  Auñón  Espinar. 

III.  Antón  Romero  Auñón,  hijo  varón  de  Pedro  de  Auñón,  casó  con 
Juana  Sánchez  de  Orellana  el  año  1539;  dice  de  él  su  hijo  lo  que  sigue:  «Mi 
padre,  que  sea  en  gloria,  casó  con  Juana  Sánchez  de  Orellana,  siendo  mi 
padre  de  más  de  cuarenta  años,  y  tuvieron  ocho  hijos  varones,  mudó  uno 
muchacho,  y  somos  al  presente  siete,  los  cuales  N.  S.  guarde  y  conserve 

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Revista  de  Historia 

en  su  santa  gracia.»  Estas  bodas  las  arreglaron  los  Condes  de  Ureña:  ella 
era  hija  de  Pedro  González  de  Orellana,  alcaide  del  castillo  de  Olvera,  que 
poseía  grandes  bienes  en  el  término  de  Morón  y  de  Juana  García  de  Sal- 
daña. 

Otorgó  su  testamento  Antón  Romero  Auñón  ante  el  escribano  Pedro 
Francés  el  año  1570;  y  su  mujer,  ante  el  mismo  escribano,  en  el  de  1583. 

Hijos: 

1.°    Pedro  de  Auñón  Romero,  que  sigue. 

2.°  El  Doctor  D.  Pedro  González  de  Auñón  y  Orellana,  del  que  ya  dijimos  fué 
autor  de  una  genealogía  de  su  familia,  la  que  original  autógrafa  conserva  su  des- 
cendiente el  Sr.  D.  Ignacio  de  Torres  y  León,  quien  nos  ha  proporcionado  los  ma- 
teriales para  este  trabajo.  Empieza  así  el  documento:  «In  nomine  Dei.  Amén.  En 
postrero  día  del  mes  de  Julio  de  mil  y  quinientos  y  octienta  años  yo  el  Doctor  Pe- 
dro González  de  Auñón  clérigo  presbítero  colegial  del  Colegio  de  Santa  María  de 
Jesús,  y  por  otro  nombre  se  dice  de  Maesse  Rodrigo,  de  la  ciudad  de  Sevilla, 
estando  al  presente  en  la  villa  de  Morón  comunicando  con  mis  parientes  quise 
hacer  memoria  de  todos  cuantos  parientes  tenía  dentro  del  cuarto  grado.»  Además 
de  los  titulos  que  él  mismo  expresa,  fué  Comisario  del  Santo  oficio,  con  título  des- 
pachado en  Triana  el  19  de  Diciembre  de  1601;  Visitador  general  del  Arzobispado 
de  Sevilla.  Catedrático  del  Colegio  de  Maesse  Rodrigo  y,  durante  veinte  años. 
Administrador  del  Hospital  de  la  Sangre  de  dicha  ciudad,  en  el  que  fué  sepultado 
su  cuerpo,  bajo  una  losa  que  tiene  el  siguiente  epitafio: 

(Escudo  de  armas.)— i4^u/  yace  don  Pedro  de  Auñón,  Catedrático  que  fué  de 
la  Universidad  Literaria  y  Administrador  que  fué  del  Hospital  durante  veinte 
años.  1613. 

Había  fundado  tres  capellanías,  espléndidamente  dotadas,  y  el  patronato  de  la 
Capilla  Mayor,  con  enterramiento,  que  construyó  á  sus  expensas,  para  el  convento 
de  Mínimos  de  la  Victoria,  en  Morón,  cuya  iglesia  se  halla  hoy  convertida  en  pa- 
rroquia. 

3.^^    Andrés  González  de  Auñón  y  Orellana,  Notario  apostólico. 

4.®  Licenciado  Antonio  de  Auñón  y  Orellana;  testó  ante  el  Escribano  Alvaro 
Fernández,  en  Morón,  año  1602  (folio  301  del  registro). 

5.°  Luis  Auñón  y  Romero,  el  cual  no  casó,  pero  tuvo  una  hija  natural,  D.*  Juana 
de  Auñón,  señora  de  gran  talento  y  de  esclarecidas  virtudes;  fué  muy  valida  de  la 
Reina  D.''  Isabel  de  Borbón,  primera  mujer  del  Rey  D.  Felipe  IV,  siendo  de  su  Cá- 
mará,  y  ejercía  sobre  ella  grande  influencia.  Fallecida  la  Reina,  continuó  al  servicio 
de  D.^  Margarita  de  Austria,  segunda  mujer  de  D.  Felipe  IV,  siendo  también  su  pre- 
dilecta y  amiga;  de  esto  se  trata  en  cierto  manuscrito  anónimo,  en  que  se  dice  de 
presente  como  escrito  entonces,  «j  lo  es  también  de  la  Reina  nuestra  señora  doña 
Margarita  de  Austria,  por  su  buen  talento  y  mucha  virtud.»  Testó  Luis  de  Auñón 
ante  el  Escribano  de  Morón,  Luis  Madrid,  año  1581  (folio  422). 

6.°  Martín  de  Auñón;  fué  familiar  del  Santo  Oficio  del  número  en  Morón,  según 
título  fecha  en  Triana  el  25  de  Agosto  de  1580;  estaba  ya  casado  con  D,^  Catalina 
Mateos,  hija  de  Pedro  Mateos  y  de  María  Jiménez  Parejo.  Testó  Martín  en  Morón 
ante  el  escribano  Luis  de  Madrid  el  año  1599  (folio  754  del  registro),  y  su  mujer, 
ya  viuda  el  año  1609,  ante  Bartolomé  de  Castro,  escribano  de  Morón  (folio  536), 

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y  de  Genealogía  Española. 


dejaron  por  hijos:  1.°,  D.  Francisco  de  Auñón,  que  testó  ante  dicho  Bartolomé  de 
Castro  en  1609  (folio  301);  2.*',  D,""  María  de  Auñón,  mujer  de  su  primo  D.  Antonio 
Fernández  de  Auñón,  como  se  verá  en 
su  lugar,  la  que  testó  ante  Luis  de  Ma- 
drid el  año  1600  (folio  845);  3  °,  D.'  Ana 
de  Auñón,  mujer  de  Pedro  Díaz  Gue- 
rrera, la  que  otorgó  su  codicilo  ante  el 
escribano  Miguel  de  Chaves,  el  año  1604 
(folio  412);  y  4.*',  D.^  Luisa  de  Auñón, 
casada  con  el  Licenciado  D,  Juan  de  Vi- 
Ualta  y  Ojeda  el  17  de  Octubre  de  1602, 
hijo  de  Asensio  Díaz  Gutiérrez  y  de 
María  Corvera  Villalta  (1),  nieto  de 
Francisco  Gómez  ó  Jiménez  de  Ojeda 
y  de  Catalina  Bonilla  Gutiérrez,  de  quie- 
nes fueron  hijos:  D,  Martín  Ojeda  Villal- 
ta, casado  con  su  prima  D.*^  María  de 
Auñón,  y  D."*  Juana  de  Villalta,  casada 
con  su  primo  D,  Pedro  Fernández  de 
Auñón,  como  se  verá  en  sus  lugares 
respectivos. 

IV.  Pedro  Auñón  Romero,  hijo 
primogénito,  íué  familiar  del  Santo 
Oficio  de  la  Inquisición  de  Sevilla 
y  del  número  en  Morón  (2);  casó  en 
Morón  el  30  de  Agosto  de  1570  con 
D."  Inés  Gutiérrez  de  Bonilla,  hija  de 
Francisco  Gómez  ó  Jiménez  de  Ojeda,  oriundo  de  la  Rioja,  natural  de  Mo- 


El  venerable  P,  Fray  Bernardino 

de  Corbera  (3). 


(1)  Hijo  de  éstos  fué  también  el  V.  Martín  de  Villalta  Corvera,  pariente  de  los  Auñón 
por  su  abuela  D.^  Inés  Gutiérrez  Bonilla,  mujer  de  Pedro  Auñón,  ya  dichos,  hermana  del 
padre  de  éste.  Nacido  en  Morón  el  15  de  Junio  de  1581,  tomó  el  hábito  de  San  Francisco 
en  el  convento  de  Écija,  á  los  quince  años  de  edad;  profesó  un  año  después,  el  6  de  Julio 
de  1595,  siendo  á  la  sazón  Guardián  Fr.  Mateo  de  Ángulo,  en  cuyo  acto  trocó  su  nombre 
por  el  de  Bernardino  de  Corvera.  Murió  en  Sevilla  en  olor  de  santidad  el  sábado  16  de 
Noviembre  de  1652,  en  el  Patio  de  Banderas  del  Alcázar  de  dicha  ciudad,  en  la  casa  que 
allí  habitaba  su  grande  amigo  el  caballero  genovés  Nicolás  de  Prato.  Era  tan  estimado  por 
todas  las  clases  sociales  de  Sevilla,  que  mientras  estuvo  el  cadáver  de  cuerpo  presente 
tuvieron  que  amortajarlo  tres  veces,  á  causa  de  que  todos  querían  llevarse  algún  pequeño 
trozo  de  sus  ropas  para  conservarlo  como  preciosa  reliquia,  llegando  á  tal  extremo  el  afán 
por  ellas,  que  las  autoridades,  velando  por  el  orden,  tuvieron  que  poner  guardia  de  solda- 
dos en  la  puerta  de  la  casa  mortuoria  para  impedir  la  entrada  del  público. 

(2)  El  título  de  familiar,  su  fecha  en  Triana  el  1.°  de  Marzo  de  1632. 

(3)  El  retrato  del  venerable  Fray  Bernardino  de  Corbera  está  tomado  del  libro  de  su 
vida  que  escribió  el  P.  Fray  Pedro  de  Valbuena,  definidor  y  predicador  de  la  orden  de 
San  Francisco;  dedicada  al  Duque  de  Arcos  é  impresa  en  Sevilla  por  Juan  de  Osuna,  en 
el  año  1687. 

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Revista  de  Historia 

ron,  y  de  D."*  Catalina  Gutiérrez  Bonilla,  cuya  dote  recibió  ante  Alonso 
Aguilar,  escribano,  el  18  de  Septiembre  de  1563.  Por  su  testamento,  otor- 
gado en  Morón  el  6  de  Julio  de  1600  ante  Luis  de  Madrid,  escribano  pú- 
blico, fundó  un  grueso  mayorazgo,  dotándolo  con  muchas  fincas,  una  de 
ellas  la  famosa  dehesa  del  Hornillo,  que  tenía  999  aranzadas  plantadas  de 
Olivar,  toda  cercada,  con  molino  de  tres  vigas,  y  de  200  fanegas  de  tierra 
en  el  pago  del  Puntal  de  la  Sierra;  todas  estas  y  otras  fincas  en  el  término 
de  Morón.  La  casa  principal  de  este  mayorazgo  es  la  que  se  encuentra  hoy 
marcada  con  el  núm.  3  en  la  calle  Corredera,  hoy  de  Castelar.  Su  mujer 
otorgó  su  testamento  ante  el  mismo  escribano  y  falleció  antes  que  el 
marido. 

De  esta  unión  fueron  hijos: 

Don  Antonio  Fernández  de  Auñón,  que  sigue. 

Don  Pedro  Fernández  de  Auñón,  cuya  línea  se  tratará  luego. 

Don  Francisco  Fernández  de  Auñón,  que  se  verá  después. 

V.  Don  Antonio  Fernández  de  Auñón,  Familiar  del  Santo  Oficio  de  la 
Inquisición,  nació  en  Morón  y  bautizósele  el  11  de  Junio  de  1574,  y  casó  allí 
el  27  de  Febrero  de  1600  con  su  prima  hermana  D.""  María  de  Auñón,  hija 
de  Martín  Fernández  de  Auñón  y  de  D.^  Catalina  Mateos.  Además  de  Fami- 
liar, cuyo  título  se  le  despachó  el  24  de  Septiembre  de  1605,  fué  Alcalde 
ordinario  por  el  estado  de  hijosdalgo  de  Morón  los  años  1615  y  1619.  Dis- 
frutó el  vínculo  mayorazgo  que  fundó  su  padre,  y  fué  patrono,  en  unión  de 
sus  dos  hermanos,  de  la  capilla  mayor  del  convento  de  la  Victoria,  de  Mo- 
rón. Otorgó  su  testamento  en  Morón,  ante  el  escribano  Juan  López  Crespo, 
el  1.°  de  Agosto  de  1619,  mandando  se  le  enterrara  con  hábito  de  San  Fran- 
cisco en  la  capilla  que  en  la  parroquia  de  San  Miguel,  de  Morón,  construyó 
D.^  Juana  Parejo,  dedicada  á  la  Circuncisión  del  Señor,  y  luego  á  Nuestra 
Señora  de  los  Dolores;  funda  un  vínculo  de  5.000  ducados,  con  agregación 
al  que  fundó  su  padre,  y  nombra  por  sus  albaceas  al  licenciado  Pedro  Gon- 
zález de  Orellana,  cura  párroco  de  San  Miguel,  y  á  su  hermano  D.  Fran- 
cisco. 

Fueron  hijos  de  los  anteriores: 

l.''    Don  Pedro  Fernández  de  Auñón,  que  continúa. 

2  **  Don  Antonio  Fernández  de  Auñón,  clérigo  subdiácono  que  otorgó  su  testa- 
mento en  Morón  ante  Antonio  de  Pedroso  Villamar  el  año  1636  (fol.  839). 

3°    Don  Martín  Fernández  de  Auñón,  que  se  verá  luego. 

4  **  Doña  Clara  Fernández  de  Auñón,  bautizada  en  Morón  el  3  de  Abril  de  1603, 
para  quien  su  padre  fundó  vínculo  mayorazgo  al  casar  con  D.  Francisco  Ponce  de 

262 


y  de  Genealogía  Española. 

León,  caballero  de  Calatrava  de  la  ilustre  Casa  de  su  apellido,  cuyos  descendieutes 
llevan  hoy  el  Marquesado  de  Casinas. 

5.°  Doña  María  de  Auñón,  monja  en  el  Monasterio  de  Santa  María  de  la  Asun- 
ción, de  Morón. 

6.**    Doña  Jerónima  de  Auñón,  y 

7.°    Doña  Juana  de  Auñón. 

VI.  Don  Pedro  Fernández  de  Auñón,  hijo  primogénito  heredero  de  los 
vínculo  y  patronato;  nacido  en  Morón,  fué  bautizado  el  8  de  Febrero 
de  1601;  casó  allí  con  su  prima  hermana,  D.''  Juana  de  Corvera  y  Villalta, 
hija  de  D.  Juan  de  Villalta  y  Corvera  y  D."  Luisa  Fernández  de  Auñón.  Don 
Pedro  fué  Alguacil  mayor  del  Santo  Oficio  en  Morón,  con  título  fecha  1.**  de 
Marzo  de  1632,  Regidor  los  años  1621  y  1627  y  Alcalde  en  1631.  Casó 
segunda  vez  con  D.""  María  Lasso  de  la  Vega,  hija  de  D.  Juan  y  de  doña 
Francisca  la  Milla,  naturales  y  de  ilustrísimas  familias  de  Carmona;  falleció 
esta  señora  sin  sucesión,  dejando  por  herederos,  según  el  testamento  otor- 
gado en  Morón  ante  Sebastián  de  Castro,  escribano  público,  á  sus  herma- 
nos D.  Martín  Lasso  de  la  Vega  y  D.^  Juana  Lasso  de  la  Vega,  casada  con 
D.  Antonio  Fernández  de  Auñón.  Además  de  los  hijos  legítimos  que  pro- 
creó D.  Pedro  en  su  primer  matrimonio,  tuvo  siendo  soltero,  en  mujeres 
también  solteras,  según  declara  en  su  testamento,  otorgado  en  Morón  ante 
Sebastián  de  Castro,  el  19  de  Julio  de  1674,  á  D.  Martín,  D.  Juan,  D.  Pedro, 
D.  Jerónimo  y  D."*  Clara  Fernández  de  Auñón,  dejando  á  cada  uno  legados, 
y  en  la  misma  disposición  hizo  agregación  al  mayorazgo  de  su  padre  de 
fincas  por  valor  de  10.000  ducados,  y  con  facultad  Real  cerró  y  acotó  la 
dehesa  del  Hornillo,  que  tenía  1.400  fanegas  de  tierra  y  le  agregó  200;  fundó 
además  dos  capellanías,  dotándolas  espléndidamente,  cuyo  patronato  con- 
serva el  Sr.  D.  Ignacio  de  Torres  y  León,  verdadero  autor  de  estas  noticias. 

Hijos  del  matrimonio  de  D.  Pedro  y  D.''  Juana  de  Villalta: 

1.°    Don  Francisco  Antonio  de  Auñón,  que  sigue. 

2  °    Doña  Luisa,  y 

3.**    Doña  Manuela  de  Auñón,  casada  con  D.  Francisco  Ponce  de  León. 

Vil.  Don  Francisco  Antonio  de  Auñón,  sucesor  en  los  vínculos  de  sus 
padres  y  señorío  del  Hornillo,  bautizado  en  Morón  el  2  de  Noviembre 
de  1633,  y  casó  en  Carmona  con  D.'*  Juana  Lasso  de  la  Vega  y  la  Milla,  her- 
mana de  su  madrastra;  no  tuvo  sucesión  en  ella.  Habiéndole  hecho  el  Rey 
merced  de  hábito  en  la  Orden  de  Santiago,  con  cédula  de  dispensa  para 
que,  en  vez  de  profesar  en  el  convento  de  Uclés,  pudiera  hacerlo  en  la  Vic- 
toria, de  Morón,  fecha  el  4  de  Abril  de  1651,  se  hizo  la  ceremonia  de  cruza- 

263 


Revista  de  Historia 


miento  en  la  capilla  mayor  de  dicha  iglesia,  de  la  que  era  patrono,  ante  el 
P.  Fray  Francisco  Castellanos,  lector  jubilado  y  Corrector  del  convento,  y 
testimonio  de  Juan  de  Espinar  Veurón,  escribano  público  de  Morón,  hallán- 
dose presentes  los  Sres.  D.  Diego  Ruiz  de  Valdivia  y  Arroyo,  D.  Pedro 
Jorge  Morejón  Auñón,  D.  Pedro  Melgarejo  Catalán  y  Auñón,  D.  Martín  de 
Villalta  y  Ojeda,  D.  Martín  Fernández  de  Auñón,  el  licenciado  D.  Pedro 
Morillo  y  Orellana  y  otros  caballeros  principales  de  Morón. 

Encontrándose  enfermo,  dio  poder  para  testar  á  su  padre,  Corregidor 
entonces  de  Morón,  ante  Sebastián  de  Castro,  el  31  de  Mayo  de  1668,  y 
falleció  el  I.**  de  Julio  del  mismo  año.  Doña  Juana  María  le  sobrevivió,  aun- 
que, como  dejamos  dicho,  no  tuvo  sucesión,  pasando  sus  vínculos  y  mayo- 
razgos, por  muerte  de  su  padre,  á  otra  línea. 

Juan  Moreno  de  Guerra. 
(Continuará.) 


264 


y  de  Genealogía  Española. 


Un  retrato  del  Príncipe  de  Viana 


Juzgo  interesante  dar  á  co- 
nocer á  nuestros  lectores,  aun 
con  todas  las  imperfecciones 
naturales  en  una  fotografía  de 
un  cuadro  difícil  de  reproducir, 
esta  soberbia  tabla  que,  pro- 
cedente de  la  casa  de  los  Mar- 
queses de  Montesa,  se  encuen- 
tra actualmente  en  la  que  sus 
parientes,  los  señores  de  Es- 
cudero, poseen  en  la  ciudad  de 
Corella. 

Se  trata  de  una  magnífica 
tabla  de  2,10  metros  de  longi- 
tud por  1,10  de  anchura,  sin- 
gularmente decorativa,  y  que 
ofrece  de  manera  marcadísima 
la  factura  y  especiales  carac- 
teres de  la  pintura  aragonesa 
ó  catalana  del  siglo  XV.  Pre- 
fiero que  sea  la  pluma  elegan- 
tísima de  D.  Pedro  de  Ma- 
drazo,  quien  haga  su  descrip- 
ción. 

«El  personaje — dice  el  señor 
Madrazo  en  su  conocida  obra 
Navarra  y  Lo^rono— llevaba 
el  traje  de  esa  misma  época 
(siglo  XV),  de  terciopelo  y 
pieles,  caperuza  y  calzas  en- 
carnadas, zapato  con  gruesa 
suela  de  madera,  un  collar,  aca- 
so de  una  Orden  de  Caballería 
y  un  precioso  cinturón  de  bolas 
de  oro  de  muchos  relieves,  del 

cual  pendía  una  espada.  Su 'fisonomía  era  dulce,  llevaba  barba  y  melena 
roja,  un  nimbo  de  oro  contornaba  su  cabeza;  tenía  una  flecha  en  la  mano 

265 


El  Príncipe  de  yiana. 


Revista  de  Historia 

derecha  y  en  la  izquierda  un  arco,  y  dos  ángeles  sostenían  el  cortinaje  que 
le  servía  de  fondo.» 

Tres  versiones  dieron  al  Sr.  Madrazo  acerca  del  personaje  represen- 
tado. Dijéronle  unos  que  era  el  primer  Marqués  de  Montesa,  absurdo  dis- 
late, toda  vez  que  fué  éste  un  caballero  del  siglo  XVIII.  Suponían  otros  que 
fuese  el  Príncipe  de  Viana,  y  añadieron  algunos  que  el  guerrero  de  la  cara 
mística  y  nimbado  de  santidad  no  era  otro  que  el  propio  mártir  San 
Sebastián. 

De  haber  acudido  el  cuadro  á  Museos  ó  Exposiciones,  probablemente 
hubiérase  aclarado  ya  esta  duda  y  aun  quizás  hubiera  podido  rastrearse  el 
nombre  del  autor;  pero  recluido  en  vetusta  casa  de  aquella  ciudad  navarra, 
ha  permanecido  hasta  ahora  desconocido  por  los  inteligentes  é  inapre- 
ciado  por  todos.  Las  fotografías  recientemente  obtenidas  de  la  tabla  han 
hecho,  sin  embargo,  que  algunos  eruditos  aventuren  la  hipótesis  de  que  la 
figura  retratada  corresponde  á  la  de  San  Sebastián;  y  es  esta  consideración 
la  que  me  mueve  á  significar  en  estas  líneas  las  razones  en  virtud  de  las  cua- 
les creo  mucho  más  verosímil  la  opinión  de  que  el  retrato  es  representa- 
tivo del  malogrado  é  interesante  príncipe  D.  Carlos  de  Viana. 

Existe  en  pro  de  esta  suposición  una  antigua  tradición  de  familia  que 
como  tal  viene  considerándolo;  tradición  á  la  que  presta  verosimilitud  y 
fuerza  el  cargo  de  confianza  que  cerca  de  aquel  histórico  personaje  des- 
empeñara, entre  otros  de  su  familia,  el  famoso  caballero  D.  Fernando 
de  Oloriz,  ascendiente  ilustre  de  los  Marqueses  de  Montesa,  por  las 
líneas  de  Gorraiz  y  Beaumont.  Curiosos  é  inéditos  manuscritos  que  he 
tenido  ocasión  de  examinar,  muestran  la  intimidad  del  Príncipe  con  don 
Fernando  de  Oloriz,  alcaide  de  los  castillos  de  Tafalla,  Trinchant  de  don 
Carlos  de  Viana,  y  en  todos  los  momentos  de  su  accidentada  y  triste  exis- 
tencia, su  leal  servidor  y  atinado  consejero.  No  sería,  pues,  de  extrañar  que 
este  mismo  caballero,  ó  algún  próximo  descendiente  suyo,  adquiriese  la 
tabla  de  que  nos  ocupamos,  que  por  la  mencionada  circunstancia  repre- 
sentaría para  él  un  valor  de  afección  muy  estimable. 

Nada  dice  en  contra  de  este  supuesto  el  nimbo  de  santidad  que  circunda 
la  tabla,  habida  cuenta  de  que  poco  después  de  su  muerte  se  dio  culto  en 
algunos  altares  de  Cataluña  á  D.  Carlos  de  Navarra,  á  quien  por  las  vehe- 
mentes sospechas  de  envenenamiento  con  que  se  adornó  su  temprana 
muerte,  se  consideró  como  víctima  de  las  revueltas  pasiones,  y  cuyo 
recuerdo,  idolatrado  hasta  el  fanatismo  por  los  catalanes,  se  envolvió  en 
aureola  de  martirio  y  santidad. 

Pero  se  da  en  la  tabla  una  circunstancia  que  para  todos  ha  pasado 
inadvertida  y  que,  á  mi  juicio,  abona  más  que  ninguna  otra  la  opinión  de 
que  el  personaje  retratado  es  D.  Carlos  de  Aragón  y  de  Evreux.  Me  refiero 
al  collar  de  oro  y  plata,  del  cual  pende  una  especie  de  jarra  con  florones 
de  azucenas  que  rodea  el  cuello  de  la  figura;  atributos  que  sólo  pueden 
corresponder  á  la  divisa  é  insignia  de  la  antiquísima  Orden  de  Caballería  de 
La  Terraza. 

266 


y  de    Genealogía  Española. 

Los  anales  de  Navarra  guardan  memoria  de  la  creación  de  esta  Orden, 
la  más  antigua  de  cuantas  se  descubren  en  España,  instituida  por  D.  Gar- 
cía VI  en  1045,  al  tiempo  de  comenzar  la  edificación  de  Santa  María  de 
Nájera,  é  impuesta  con  las  insignias  mencionadas  á  los  Infantes  sus  hijos 
y  á  los  grandes  y  señores  más  principales  de  su  reino.  Consagróse  esta 
Orden  á  la  Bienaventurada  Virgen  María,  con  la  advocación  de  su  Anun- 
ciación, y  se  dedicó  á  su  celebridad  el  día  25  de  Marzo. 

Esta  Orden  de  Caballería,  no  habiendo  arraigado  bastante  por  la  muerte 
del  rey  D.  García,  cayó  completamente  en  desuso  después  del  no  largo  y 
accidentado  reinado  de  su  hijo  D.  Sancho  de  Peñalén.  Pero  consta  de 
manera  evidente  que,  cuatro  siglos  más  tarde,  el  infante  D.  Fernando  de 
Castilla,  exaltado  después  al  trono  de  Aragón  por  la  sentencia  de  Caspe, 
renovó  la  insigne  Orden  de  La  Terraza  añadiéndole  un  grifo,  del  cual  pen- 
día la  jarra  de  los  lirios.  La  solemne  ceremonia  de  imponerse  los  collares 
de  esta  Orden  se  celebró  con  gran  pompa  en  1403,  en  la  iglesia  de  Santa 
María,  llamada  de  la  Antigua,  de  Medina  del  Campo;  y  después  de  habér- 
selos impuesto  D.  Fernando,  echó  los  mismos  atributos  sobre  los  cuellos 
de  sus  hijos  los  infantes  D.  Alonso,  luego  Rey  de  Aragón  y  de  Ñapóles; 
D.  Juan,  que  por  su  casamiento  con  D."*  Blanca  de  Evreux  reinó  en  Nava- 
rra; D.  Enrique,  Maestre  de  Santiago;  D.  Sancho,  Maestre  de  Calatrava,  y 
D.  Pedro,  que  murió  en  la  guerra  de  Ñapóles.  Y  consta  igualmente  que 
cuando  ya  reinando  D.  Fernando  en  Aragón,  tuvo  que  sofocar  las  rebeldías 
del  turbulento  Conde  de  Urgel,  concedió  con  gran  solemnidad  las  insignias 
de  esta  Caballería  á  80  caballeros  que  habían  tomado  brillante  y  valerosa 
participación  en  el  asalto  de  Balaguer. 

Después  de  esto  se  pierden  las  memorias  referentes  á  la  Orden  de  La 
Terraza;  pero  puesto  que  D.  Juan  II  la  lució,  es  muy  verosímil  la  impusiese 
á  su  hijo  el  Príncipe  de  Viana,  y  que  las  insignias  que  rodean  el  cuello  de 
la  figura  de  este  retrato,  que  en  la  fotografía  no  pueden  apreciarse  tan  clara- 
mente como  en  el  original,  no  sean  otras  que  el  collar  de  oro  y  plata  con 
la  jarra  floreada  de  lirios  y  azucenas  de  la  insigne  institución  de  don 
García  VI. 

Con  lo  que  el  cuadro  en  cuestión  uniría  á  su  belleza  y  á  su  evidente 
valor  artístico,  el  muy  preciado  de  ser  el  único  retrato  auténtico  que  se  con- 
servase de  aquel  desgraciado  Príncipe,  víctima  de  tanta  intriga  y  de  tan 
encontradas  pasiones;  figura  interesantísima  que  emerge  triste  y  pálida  del 
rudo  fondo  medioeval. 

Tomás  Domínguez  Arévalo. 


267 


Revista  de  Historia 


LEGISLACIÓN  NOBILIARIA 


REAL  DECRETO  SOBRE  CREACIÓN,  SUCESIÓN  Y  REHABILITACIÓN  DE  GRANDEZAS 

Y  TÍTULOS  (1) 

MINISTERIO  DE  GRACIA  Y  JUSTICIA 
EXPOSICIÓN 

SEÑOR:  El  natural  deseo  de  que  las  mercedes  regias  por  medio  de  las  cuales 
se  ha  constituido  á  través  de  los  siglos  la  nobleza  española  que  tan  eminentes  ser- 
vicios ha  prestado  siempre  á  la  Nación  y  al  Trono,  se  otorguen  sólo  como  premio 
á  esos  mismos  servicios  ó  como  enaltecimiento  de  cualidades  eminentes  que  sobre- 
salen del  nivel  común  en  los  distintos  ramos  del  saber  y  de  la  actividad  humana, 
y  la  necesidad,  por  otra  parte,  de  acomodar  las  concesiones  de  esta  naturaleza  á 
las  exigencias  fiscales  desde  que  en  1845  se  varió  totalmente  el  régimen  tributa- 
rio, han  hecho  que  se  dicten  en  diversas  épocas  varias  y  aun  contradictorias  dis- 
posiciones para  regular  esta  interesante  materia;  pero  habiéndose  producido  en  su 
aplicación  dificultades  y  dudas,  entiende  el  Ministro  que  suscribe  que  es  llegado 
el  momento  de  recopilar  y  concordar  la  legislación  presente  y  de  establecer  reglas 
que  contribuyan  no  sólo  á  la  mayor  claridad  y  fijeza  de  los  preceptos  legales,  sino 
también,  y  muy  principalmente,  á  que  las  distinciones  que  se  concedan  recaigan 
siempre  en  personas  dignas  de  ellas,  lo  cual  si  interesa  mucho  á  las  mismas  clases 
nobiliarias,  á  las  que  por  eso  se  atribuye  una  intervención  más  constante  en  estos 
asuntos  que  la  que  anteriormente  les  estaba  reconocida,  no  interesa  menos  al 
Estado  desde  el  momento  en  que  los  Títulos  y  Grandezas  facilitan,  con  arreglo  á 
nuestra  Constitución,  á  los  que  los  poseen  el  acceso  á  representaciones  políticas, 
mediante  las  cuales  intervienen  en  la  gestión  de  los  asuntos  públicos. 

Por  virtud  de  estas  consideraciones,  el  Ministro  que  suscribe,  de  acuerdo  con 
el  Consejo  de  Ministros,  tiene  el  honor  de  proponer  á  la  aprobación  de  V.  M.,  el 
siguienie  Keal  decreto. 

Madrid,  27  de  Mayo  de  1912.— SEÑOR:  A  L.  R.  P.  de  V.  M.,  Diego  Arias  de 
Miranda.  • 

real  decreto 

Á  propuesta  del  Ministro  de  Gracia  y  Justicia,  de  acuerdo  con  el  Consejo  de 
Ministros, 

Vengo  en  decretar  lo  siguiente: 

Artículo  1.°  Corresponde  al  Rey,  según  el  articulo  24  de  la  Constitución,  con- 
ceder Grandezas  de  España  y  Títulos  del  Reino,  así  como  cualesquiera  otros  hono- 
res ó  distinciones. 

Art.  2.**  Cuando  para  premiar  servicios  extraordinarios  hechos  á  la  Nación  ó  á 
la  Monarquía  se  trate  de  conceder  una  Grandeza  de  España  ó  un  Título  de  Casti- 
lla, bastará  el  acuerdo  del  Consejo  de  Ministros. 

Fuera  de  este  caso  no  se  otorgará  concesión  alguna  de  esta  clase,  sino  en  vir- 
tud de  expediente  en  que  se  acredite  la  existencia  de  méritos  ó  servicios  del  agra- 


(1)    Gaceta  de  Madrid  de  29  de  Mayo. 

268 


y  de  Genealogía  Española. 

ciado  no  premiados  anteriormente,  oyéndose  el  informe  de  la  Diputación  perma- 
nente de  la  Grandeza  española,  y  consultando  á  la  comisión  permanente  del  Con- 
sejo de  Estado. 

En  uno  y  otro  caso,  el  Real  decreto  que  recaiga  se  publicará  en  la  Gaceta  de 
Madrid,  insertándose  á  continuación  del  mismo  una  relación  sucinta  de  los  méritos 
ó  servicios  que  se  hayan  tenido  en  cuenta  para  otorgar  la  merced. 

Art.  3.°  De  toda  concesión  nobiliaria  se  dará  conocimiento  á  la  Diputación  per- 
manente de  la  Granpeza  española,  según  se  viene  practicando  en  virtud  de  lo  dis- 
puesto en  la  Real  orden  de  9  de  Diciembre  de  1884. 

Art.  4.°  El  orden  de  suceder  en  estas  Dignidades  se  acomodará  estrictamente  á 
lo  dispuesto  en  la  Real  concesión,  y,  en  su  defecto,  á  lo  establecido  para  la  suce- 
sión de  la  Corona. 

Art,  5."  Los  encargados  del  Registro  Civil  darán  cuenta  al  Ministerio  de  Gra- 
cia y  Justicia,  en  el  término  de  diez  días,  del  fallecimiento  de  cuantas  personas 
ostentasen  Dignidades  nobiliarias,  ocurrido  en  el  término  de  su  jurisdicción. 

Art.  6.°  Ocurrida  la  vacante  de  una  de  estas  Mercedes,  el  que  se  considere 
como  inmediato  sucesor  podrá  solicitarla  del  Ministerio  de  Gracia  y  Justicia,  en  el 
término  de  un  año:  si  nadie  lo  hiciese  en  tal  concepto,  se  concede  otro  plazo,  tam- 
bién de  un  año,  para  que  lo  verifique  el  que  le  siga  en  orden  de  preferencia,  y  si 
tampoco  en  ese  tiempo  hubiera  ninguna  solicitud,  se  abrirá  un  nuevo  término  de 
otro  año,  durante  el  cual  pueda  reclamar  cualquiera  que  se  considere  con  derecho 
á  la  sucesión. 

Todas  las  solicitudes  se  anunciarán  en  la  Gaceta  de  Madrid  y  en  los  Boletines 
Oficiales  de  las  provincias  en  que  hubiere  ocurrido  el  fallecimiento  del  último 
poseedor  y  en  que  resida  el  solicitante. 

Si  dentro  de  cualquiera  de  los  plazos  se  presentase  más  de  un  aspirante,  se 
pondrá  de  manifiesto  el  expediente  á  cada  uno  de  ellos  por  término  de  quince  días, 
para  que  aleguen  lo  que  estimen  conveniente  á  su  derecho  ó  desistan  de  él,  y  el 
Ministro,  previa  consulta  á  la  Diputación  permanente  de  la  Grandeza  y  á  la  Comi- 
sión del  Consejo  de  Estado,  resolverá  adjudicando  la  vacante  al  que  á  su  juicio 
ostente  mejor  derecho,  sin  perjuicio  de  lo  que  los  Tribunales  de  Justicia  pudieran 
decidir,  si  se  somete  á  ellos  el  asunto  por  cualquiera  de  las  partes  interesadas. 

Pasado  el  último  plazo  sin  qre  se  hubiera  presentado  ninguna  petición,  se 
declarará  caducada  la  concesión. 

Art.  7.°  Acordada  la  caducidad  de  una  merced  nobiliaria  se  comunicará  al 
Ministerio  de  Hacienda,  á  los  efectos  fiscales. 

Art.  8."  La  caducidad  podrá  alzarse  á  petición  de  parte  legítima  que  solicite  la 
rehabilitación  de  la  merced  en  su  favor  y  siempre  que  acredite: 

1,°    La  anterior  existencia  y  la  supresión  de  la  misma; 

2.°  Que  el  solicitante  se  encuentra  dentro  de  los  llamamientos  á  la  sucesión, 
según  el  orden  establecido,  y  es  pariente  consanguíneo  del  primero  y  del  último 
poseedor; 

3.°  Que  el  peticionario  reúne  méritos  bastantes  y  rentas  suficientes  para  osten- 
tar decorosamente  la  dignidad  que  pretende  rehabilitar. 

Art.  9.°  Las  rehabilitaciones  se  concederán  con  sujeción  á  los  mismos  trámites 
que  las  primeras  concesiones,  cumpliéndose  las  formalidades  señaladas  en  los 
párrafos  segundo  y  tercero  del  artículo  2.°,  publicándose  la  solicitud  en  la  Gaceta 
de  Madrid  y  fijándose  un  plazo  para  que  los  que  se  crean  con  mejor  derecho  pue- 
dan hacerlo  valer  ante  el  Ministi  rio  de  Gracia  y  Justicia. 

Art.  10.  Tanto  las  concesiones  como  las  rehabilitaciones  se  harán  siempre  sin 
perjuicio  de  tercero  de  meior  derecho,  el  cual  habrá  de  ejercitarse  en  juicio  ordi- 
nario, haciéndose  en  su  caso  por  el  Tribunal  competente  la  declaración  de  prefe- 
rencia que  proceda. 

Si  previos  los  trámites  establecidos  en  este  Decreto  no  se  decidiese  haber  lugar  á 
la  concesión  ó  rehabilitación  solicitada,  se  declarará  así  en  el  expediente,  que  será 
archivado,  no  dándose  recurso  alguno  contra  esta  resolución,  que  habrá  de  ser 
adoptada  en  Consejo  de  Ministros. 

Art.  1 1 .    Los  interesados  que  solicitaren  la  sucesión  ó  rehabilitación  de  una  dig- 

269 


Revista  de  Historia 

nidad  nobiliaria  habrán  de  completar  la  justificación  de  su  derecho  en  el  plazo 
máximo  de  un  año,  y  obtener  el  correspondiente  Real  despacho  una  vez  mandado 
expedir  en  el  de  seis  meses,  dejándose  sin  efecto  la  concesión  ó  rehabilitación  si 
así  no  sucediese. 

Una  vez  hecha  por  el  Ministerio  de  Gracia  y  Justicia  esta  declaración  se  proce- 
derá en  la  forma  establecida  en  el  artículo  6.° 

Art.  12.  La  cesión  del  derecho  á  una  ó  varias  dignidades  nobiliarias  no  podrá 
perjudicar  en  el  suyo  á  los  demás  llamados  á  suceder  con  preferencia  al  cesiona- 
rio, á  no  ser  que  hubiesen  prestado  á  dicho  acto  su  aprobación  expresa,  que  habrá 
de  consignarse  en  acta  notarial. 

Art.  13.  El  poseedor  de  dos  ó  más  Grandezas  de  España  ó  Títulos  del  Reino, 
podrá  distribuirlos  entre  sus  hijos  ó  descendientes  directos  con  la  aprobación 
de  S.  M.,  reservando  el  principal  para  el  inmediato  sucesor.  Esta  facultad  quedará 
subordinada  á  las  limitaciones  y  reglas  establecidas  expresamente  en  las  concesio- 
nes respecto  al  orden  de  suceder. 

Art.  14.  Los  que  ostentaren  dignidades  nobiliarias  y  los  parientes  llamados  á 
suceder  en  ellas  necesitan  Real  licencia  para  contraer  matrimonio  y  para  aquellos 
actos  civiles  que  puedan  reflejarse  en  la  sucesión  de  que  se  trate.  En  el  expediente 
que  al  efecto  se  instruya  ó  en  que  se  solicite  la  Real  dispensa  por  no  haber  cum- 
plido aquel  requisito,  habrá  de  ser  oída  la  Diputación  permanente  de  la  Gran- 
deza. 

Art.  15.  No  se  otorgarán  distinciones  nobiliarias  nuevas  con  denominación 
igual  á  otras  caducadas  ó  existentes  y  caso  de  que  algunas  de  las  que  en  la  actua- 
lidad están  en  uso  pu  ieran  prestarse  á  confusiones  podrán  modificarse  en  aquellos 
en  que  así  sucediere  á  instancia  de  cualquiera  de  los  poseedores,  pero  limitándose 
la  variación  al  que  formule  la  solicitud  en  tal  sentido. 

Art.  16.  Desde  la  publicación  de  este  Decreto  no  se  autorizará  la  conversión 
del  Título  de  Señor  en  otra  dignidad  nobiliaria  ni  se  concederán  nuevos  Títulos 
de  esa  clase,  subsistiendo  los  actuales  con  el  carácter  que  hoy  tienen  sujetos  á 
iguales  preceptos  que  las  restantes  distinciones. 

Art.  17.  Los  ciudadanos  españoles  que  obtuvieren  una  merced  nobiliaria  de  la 
Santa  Sede  ó  de  un  Gobierno  extranjero,  deberán  solitar  para  su  uso  en  España  la 
autorización  necesaria,  acompañando  el  documento  original  en  que  conste  la  con- 
cesión, legalizando  en  forma  la  traducción  hecha  por  la  interpretación  de  lenguas 
del  Ministerio  de  Estado,  y  la  certificación  de  la  inscripción  en  el  Registro  Civil 
del  nacimiento  del  interesado.  Esta  autorización  será  solicitada  del  Ministerio  de 
Gracia  y  Justicia,  estará  sujeta  álos  mismos  derechos  fiscales  que  los  Títulos  simi- 
lares españoles,  y  es  indispensable  siempre  que  por  cualquier  concepto  varíe  el 
poseedor  del  Título  de  que  se  trate,  debiendo  oírse  en  todo  caso,  antes  de  otor- 
garla, á  la  Diputación  permanente  de  la  Grandeza  y  á  la  Comisión  permanente  del 
Consejo  de  Estado. 

Art.  18.  La  posesión  continuada  y  no  interrumpida  durante  quince  años  de  cual- 
quier distinción  nobiliaria  la  consolida  los  que  las  disfruten,  pudiendo  completar  el 
tiempo  los  actuales  poseedores,  sumando  al  suyo  el  de  sus  causantes.  Esta  pres- 
cripción no  podrá  perjudicar  á  los  que  estuvieren  sujetos  á  tutela,  siempre  que 
ejerciten  su  derecho  en  los  cuatro  años  siguientes  á  su  emancipación,  ni  á  aquellos 
que  tuvieran  pendiente  contienda  judicial  respecto  á  las  mismas  dignidades. 

Art.  19.  El  plazo  señalado  para  la  caducidad  de  las  mercedes  nobiliarias  que  no 
hubiesen  sido  caducadas  expresamente  y  los  fijados  para  completar  la  justificación 
de  las  solicitudes  presentadas  para  obtener  la  Real  Carta  que  corresponda,  comen- 
zarán á  contarse  desde  la  fecha  de  la  publicación  de  este  decreto.  En  los  expedien- 
tes en  tramitación  que  ya  estén  informados  por  la  Comisión  permanente  del  Con- 
sejo de  Estado,  se  dictará  la  resolución  que  proceda  en  el  término  de  un  año  á 
contar  desde  la  misma  fecha.  Aquellos  otros  en  que  aún  no  se  hubiese  cumplido 
este  requisito  se  tramitarán  por  el  procedimiento  establecido  en  el  presente 
Decreto. 

Art.  20.  Las  Autoridades  de  todos  los  órdenes  cuidarán  muy  especialmente  de 
que  tenga  debido  cumplimiento  lo  preceptuado  en  los  artículos  345  y  348  del 

270 


y  de  Genealogia  Española. 

Código  Penal  y  30  de  la  Instrucción  de  5  de  Diciembre  de  1899,  que  definen  y  cas- 
tigan como  delito  el  uso  indebido  de  títulos  nobiliarios. 

Art.  21.  Quedan  derogadas  todas  aquellas  disposiciones  que  se  opongan  á  lo 
establecido  en  este  Real  decreto. 

Dado  en  Palacio  á  veintisiete  de  Mayo  de  mil  novecientos  doce.— ALFONSO, 
El  Ministro  de  Gracia  y  Justicia,  Diego  Arias  de  Miranda. 


Como  han  visto  los  lectores  en  la  exposición  de  motivos  que  precede  á 
este  decreto,  el  objeto  que  persigue  es  recopilar  y  recordar  la  legislación 
vigente  en  materia  nobiliaria,  y  establecer  reglas  que  contribuyan  no  sólo  á 
la  mayor  claridad  y  fijeza  de  los  preceptos  legales,  sino  también  á  que  las 
distinciones  que  se  concedan  en  adelante  recaigan  siempre  en  personas 
dignas  de  ellas. 

Laudable  es  el  espíritu  que  ha  movido  al  Sr.  Arias  de  Miranda  para 
proponer  al  Rey  la  firma  de  este  decreto;  pero  no  hemos  de  ocultar  que,  á 
nuestro  juicio  no  son  justas,  algunas  de  las  novedades  que  establece,  así 
como  creemos  contribuirán  ciertos  de  sus  artículos  á  enmarañar  más  y  más 
la  complicada  y  contradictoria  legislación  nobiliaria. 

Pluma  más  versada  que  la  nuestra  en  tales  materias  espero  que  comen- 
tará en  estas  mismas  páginas  los  21  artículos  de  que  consta  la  nueva  dis- 
posición oficial;  pero  hoy  al  publicarlas  no  podemos  menos  de  llamar  la 
atención  ligeramente  sobre  algunos  puntos  culminantes  de  notoria  impor- 
tancia, y  cuando  menos  de  discutible  oportunidad. 

Dice  el  artículo  segundo: 

«Cuando  para  premiar  servicios  extraordinarios  hechos  á  la  Nación  ó  á 
la  Monarquía  se  trate  de  conceder  una  Grandeza  de  España  ó  un  Título  de 
Castilla,  bastará  el  Consejo  de  Ministros. 

>  Fuera  de  este  caso  no  se  otorgará  concesión  alguna  de  esta  clase  sino 
en  virtud  de  expediente  en  que  se  acredite  la  existencia  de  méritos  ó  servi- 
cios del  agraciado,  no  premiados  anteriormente,  oyéndose  el  informe  de  la 
Diputación  permanente  de  la  Grandeza  española,  y  consultando  á  la  comi- 
sión permanente  del  Consejo  de  Estado.» 

Difícil  nos  parece  que  ha  de  ser  la  aplicación  en  justicia  del  calificativo 
de  extraordinarios  á  los  servicios  que  se  intenten  premiar,  si  según  sean 
tales  ó  no  se  ha  de  seguir  uno  de  los  dos  procedimientos  que  en  los  párra- 
fos anteriores  se  indican  para  su  premio. 

Aparte  de  que  las  mercedes  nobiliarias  deben  siempre  recompensar  ser- 
vicios extraordinarios,  pues  no  tendría  en  otro  caso  razón  de  ser  la  exalta- 
ción social  que  suponen,  no  será  exagerada  suspicacia  el  temer  que,  al  in- 

271 


Revista  de  Historia 

troducir  por  este  artículo  la  novedad  del  informe  de  la  Diputación  Perma- 
nente de  la  Grandeza  de  España,  se  quiera  dejar  libre  de  este  trámite  así 
como  del  informe  del  Consejo  de  Estado,  aquellas  concesiones  en  que  el 
favor  político  sea  más  extraordinario  y  evidente  que  los  servicios  á  la  Na- 
ción y  á  la  Monarquía.  ¿Á  qué,  si  no,  esa  distinción  de  fundamento  tan  poco 
sólido?  ¿Es  que  la  Grandeza  de  España  y  el  Consejo  de  Estado  podrían 
dudar  de  la  conveniencia  de  premiar  extraordinarios  servicios? 

Partidarios  somos  de  limitar  lo  más  posible  el  número  de  este  género  de 
mercedes,  de  cuya  pródiga  distribución  sólo  males  se  derivan  para  la  Noble- 
za y  el  Estado.  Cuanto  tienda,  pues,  á  este  fin  merece  nuestro  aplauso;  pero 
la  intervención  de  la  Diputación  de  la  Grandeza  en  la  concesión  de  Títulos 
y,  sobre  todo,  en  la  sucesión  de  los  mismos  en  el  caso  de  que  se  presenten 
varios  aspirantes,  intervención  que  el  Real  decreto  le  confiere  en  el  artícu- 
lo 6.°,  nos  parecería  más  puesta  en  razón  si,  juntamente  con  la  Grandeza, 
tuviese  intervención  en  el  asunto  una  representación  de  la  Nobleza  ti- 
tulada. 

Entre  las  condiciones  que  establece  el  artículo  8.°  para  obtener  la  reha- 
bilitación de  los  Títulos,  se  exige  que  el  solicitante  acredite  ser  pariente 
consanguíneo  del  primero  y  del  último  poseedor.  Si  con  ello  se  ha  querido 
impedir  la  rehabilitación  de  mercedes  que  fueron  ya  objeto  en  tiempos  pa- 
sados de  rehabilitación  indebida  por  no  ser  los  que  las  obtuvieron  parien- 
tes consanguíneos  de  los  primeros  agraciados,  nos  parece  bien  la  medida; 
en  otro  caso  y  habida  cuenta  del  orden  de  suceder  siempre  observado  y  que 
en  el  Real  decreto  se  consigna  de  nuevo,  la  tal  disposición  es  una  redun- 
dancia que  puede  prestarse  á  abusos  de  interpretación. 

Por  el  artículo  13  se  autoriza  al  poseedor  de  dos  ó  más  Grandezas  ó 
Títulos  para  que  los  distribuya  entre  sus  descendientes,  con  la  aprobación 
de  S.  M.,  reservando  el  principal  para  el  inmediato  sucesor. 

Ahora  bien;  ¿qué  criterio  va  á  seguirse  para  la  designación  de  esta 
Grandeza  ó  Título  principal?  ¿El  de  que  venga  por  línea  masculina?  ¿El 
más  antiguo?  ¿El  que  sea,  por  ejemplo,  de  Marqués  y  los  otros  de  Conde? 
Basta  formular  estas  preguntas  para  comprender  lo  impracticable  de  la  re- 
gla en  muchísimos  casos.  Como  que  sería  necesario  para  su  ejecución  que 
se  fundara  oficialmente  una  grotesca  y  caprichosa  escala  de  valores  nobi- 
liarios. 

El  artículo  16  tiene  verdadera  importancia.  Por  él  queda  prohibida  toda 
concesión  del  título  de  Señor  en  otra  dignidad  nobiliaria,  echándose  abajo 
de  este  modo  el  que  se  puedan  perpetuar  dignamente  costosos  é  importan- 
tes Señoríos  que  en  Castilla,  Galicia  y  Navarra  no  deben  ser  de  peor  condi- 

272 


y  de  Genealogía  Española. 

ción  que  los  Señoríos  valencianos  y  catalanes,  en  estas  regiones  llamados 
generalmente  Baronías,  y  muchos  de  los  cuales,  á  fuerza  de  anteriores  dis- 
posiciones, figuran  en  la  Gula  Oficial.  Esto  aparte  de  que  en  las  leyes  des- 
vinculadoras  se  ofreció  á  los  Señores  de  lugares  y  villas  compensarles  de 
algún  modo  los  derechos  que  se  les  quitaban,  y  ninguna  compensación  más 
racional  y  fácil,  tratándose  de  señoríos  históricos,  solares  muchos  de  ellos 
de  antiquísimas  Casas,  que  esta  de  dar  á  los  actuales  poseedores  territo- 
riales que  han  conservado  cuidadosamente  los  bienes  y  Casas  en  que  sus 
antepasados  nacieron  y  ejercieron  jurisdicción,  la  posibilidad  de  figurar 
entre  la  Nobleza  titulada,  contribuyendo  así  á  despertar  el  amor  á  la  tierra, 
que  es  la  mejor  manera  de  mantener  el  espíritu  nobiliario.  A  nadie  escan- 
dalizaría que  fueran  harto  frecuentes  las  concesiones  de  los  títulos  de 
Barón,  por  ejemplo,  á  la  modesta  pero  rancia  y  limpia  Nobleza  que  con- 
serva sus  torres,  pazos  y  casas  de  armería  y  la  propiedad  de  aldeas  en  las 
montañas  cántabras,  galaicas  y  navarras. 

Si  nosotros  tuviéramos  la  autoridad  de  que  carecemos,  nos  dirigiríamos 
respetuosamente  al  Rey  pidiéndole  la  desaparición  de  ese  artículo  16  del 
Real  decreto  que  comentamos,  pues,  á  nuestro  juicio,  indica  una  tendencia 
en  absoluto  opuesta  á  la  que  debe  seguirse  en  España  en  estas  materias, 
conservando  á  la  Nobleza  territorial,  nervio  de  la  Patria  y  firme  apoyo  de  la 
Monarquía,  un  derecho  que  debiera  alentarse  y  reglamentarse  sabiamente. 

En  el  artículo  18  cométese,  á  nuestro  parecer,  un  verdadero  atropello  al 
orden  jurídico  estableciéndose  la  prescripción  de  quince  años  para  que  se 
consolide  en  los  poseedores  de  Títulos  y  Grandezas  el  derecho  á  ellos,  aun 
en  contra  de  los  que  en  los  Tribunales  puedan  probar  su  precedencia.  Cree- 
mos firmemente  que  por  un  Real  decreto  no  pueden  derogarse  las  leyes  por 
que  se  han  regido  siempre  las  sucesiones  nobiliarias,  que  son,  á  falta  de  las 
consignadas  en  la  fundación,  las  que  regían  los  Mayorazgos,  y  que,  por  lo 
tanto,  el  ministro  Sr.  Arias  de  Miranda  se  ha  excedido  en  sus  atribuciones 
al  proponer  al  Rey  la  firma  de  este  decreto  en  que  tales  modificaciones  se 
introducen. 

No  terminaremos  estas  ligerísimas  observaciones  que  nos  sugiere  la  lec- 
tura de  la  disposición  citada,  sin  dirigirnos  á  nuestro  buen  amigo  y  maes- 
tro D.  Francisco  Fernández  de  Béthencourt,  que  tantas  veces  se  ha  lamen- 
tado de  la  babel  legislativa  en  materia  de  Títulos  y  Grandezas,  invitándole 
á  que  en  bien  de  la  Nobleza  española  y  con  su  gran  autoridad  nos  dé  su 
parecer  sobre  las  novedades  que  introduce  el  Real  decreto  á  que  nos  veni- 
mos refiriendo. 

Joaquín  Argamasilla  de  la  Cerda. 

273 


Revista  de  Historia 


Meirias  le  los  sefiores  Coifles  de  Lerín. 


(CONTI  NU  ACIÓN) 


«Carlos  por  la  gracia  de  Dios  Rey  de  Navarra  Duque  de  Nemoux  á  todos  los 
presentes,  et  advenientes,  que  las  presentes  letras,  verán,  et  oyran,  salut  como  el 
humanal  linage  sea  inducido  naturalmente  á  que  los  hombres  deban  desear,  et  pen- 
sar en  exaltamiento,  et  aumentamiento  del  Estado,  et  honor  de  los  fixos  descendien- 
tes de  ellos,  et  poner,  et  exaltar  aquellos  en  acrescentamiento,  et  supereminencia  de 
Dignidat,  et  honra  et  sea  assi,  que  por  mandado  et  consentimiento  nuestro  ha  seido 
tractado,  et  firmado  matrimonio  entre  Doña  Juana  de  Navarra  nuestra  flxa  natural 
de  una  parte,  et  Luys  de  Bíaumont  Alférez  de  nuestro  Regno  de  la  otra  et  por  con- 
templación de  dicho  matrimonio,  et  facer  honor  á  los  dichos  Doña  Juana,  et  Luis 
avemos  erigido,  instytuido,  et  creado  á  la  dicha  Dona  Juana  por  Contesa,  et  le 
avemos  dado  titulo,  et  nombre  de  Contesa  como  adelante  se  fara  mención,  fazemos 
saber,  que  nos  por  el  natural  amor,  que  avemos  á  nuestra  dicha  flxa,  queriéndola 
poner  en  honor,  et  Dignidat,  movido  por  las  causas,  et  razones  sobredichas,  et  otras, 
que  sean  luengas  á  exponer,  et  declarar  de  nuestra  cierta  ciencia,  movimiento  pro- 
prio,  general,  especial,  et  auctoridat  Real  á  la  dicha  Doña  Juana  avemos  dado,  et 
damos  por  las  presentes  en  don  á  perpetuo  para  ella,  et  para  sus  herederos,  et  des- 
cendientes de  ella  en  legitimo  matrimonio  en  la  mexor,  et  mas  segura  forma,  et 
manera,  que  á  utilidat,  seguridat,  et  provecho  de  la  dicha  Doña  Juana  se  pueda 
decir  et  interpretar,  las  Villas,  fortalezas,  y  Lugares  aqui  de  iusso  nombrados,  et 
declarados  con  todas  las  pechas,  censos,  tributos  et  deberes,  et  otros  cualesquiera 
derechos  á  nos  pertenecientes  en  aquellas  en  qualquiera  manera,  et  por  cualquier 
Titulo,  causa,  et  razón,  et  con  los  homicidios,  medios  homicidios  Xixantenas,  y  otras 
calonias  qualesquier,  et  con  la  jurisdicción  baxa,  et  mediana,  et  con  el  poder  suffi- 
ciente  de  poner,  et  disponer,  fazer  et  desfazer,  Alcaldes,  Bayles,  et  otros  qualesquier 
Officiales,  que  nos  podríamos  poner  antes  de  esta  present  donación,  et  con  todas,  et 
qualesquier  otras  rentas,  et  derechos,  á  nos  pertenecientes,  et  pertenecer  de  Mentes 
en  cualquiera  manera  en  los  dichos  sus  Lugares,  et  sus  términos,  et  en  cada  uno  de 
ellos,  los  cuales  Lugares  son  lo  que  se  siguen:  primo  nuestra  Villa  de  Lerin,  et  nues- 
tro Lugar  de  Sesma,  et  el  Lugar  de  Zirauqui,  et  el  Lugar  de  Estaba,  et  el  Lugar  de 
Sada,  et  avemos  erigido,  instituido,  et  creado,  et  por  las  presentes  erigimos,  et  crea- 
mos, et  instituimos  nombre  et  titulo  de  Condado  sobre  los  dichos  Lugares,  et  á  la 
dicha  Doña  Juana,  avemos  dado,  et  damos  por  las  presentes  titulo  de  Contesa,  et 
queremos,  et  ordenamos,  que  de  aqui  adelant  eilla  se  intitule,  et  nombre  de  Contesa 

274 


y  de  Genealogía  Española. 

de  Lerin,  et  todos  los  dichos  Lugares  ayan  á  ser,  et  sean  del  dicho  Contado,  et  de 
su  pertenencia.  Toda  vez  los  dichos  Lugares,  derechos,  et  rentas  sobredichas  no 
podran  ser  heredados,  sino  por  la  dicha  Doña  Juana,  et  los  descendientes  de  eilla 
en  legitimo  matrimonio,  et  ira  el  dicho  herencio  de  aquellos,  et  del  dicho  Contado  á 
perpetuo  de  mayor  en  mayor  perflriendo  los  machos  á  las  fembras,  puesto  que  fue- 
ren los  machos  de  menor  edat,  que  las  fembras,  et  mandamos  á  nuestros  amados, 
et  fieles  Thesorero,  Procuradores,  Patrimonial,  et  Fiscal,  et  Recibidores,  et  á  cada 
uno  de  cilios,  que  á  present  son,  et  á  perpetuo  serán,  et  á  qualesqu  er  otros  nuestros 
officiales,  et  subditos,  á  qui  pertenezca,  que  á  la  dicha  Doña  Juana  pongan,  et  fagan 
poner  en  posession,  et  tenencia  pacifica  de  los  dichos  Lugares  de  Lerin,  Sesma, 
Zirauqui,  Estaba,  et  Sada  con  todas  sus  pechas,  rentas,  deberes,  derechos,  et  perte- 
necencias  sobredichas,  homicidios,  medios  homicidios,  Xixantenas,  baxa,  et  mediana 
Jurisdicción,  et  de  qualesquier  otros  derechos,  et  rentas  sobredichas  á  nos  pertene- 
cientes en  los  dichos  Lugares,  et  sus  términos,  salvo  la  Alta  Justicia,  et  la  saber  a- 
nidal,  et  el  resort,  que  reservamos  á  nos,  et  imjungimos,  requrimos,  et  mandamos  á 
los  Reyes  herederos  nuestros,  que  empues  nos  serán  de  nuestro  dicho  Reyno  de 
Navarra:  Que  á  la  dicha  Doña  Juana,  et  á  sus  dichos  herederos  descendientes  de 
eilla,  como  dicho  es,  dexen,  sufran,  et  consientan  gozar,  et  aprovecharse  de  esta 
nuestra  presente  donación,  et  de  todo  lo  contenido  en  eilla  franca,  et  libre  á  perpe- 
tuo, como  de  heredaf,  et  cosas  proprias  suyas,  sin  le  fazer,  ni  consentir  por  fecho 
estorvo,  ni  empachamiento  alguno  en  continuo  en  tiempo  alguno,  en  alguna  manera: 
et  á  nuestros  amados,  et  fieles  las  gentes  Oy dores  de  nuestros  Comptos  mandamos 
que  las  ligneas  facientes  mención  de  los  dichos  Lugares  de  Lerin,  Sesma,  Zirauqui, 
Eslava,  et  Sada  de  sus  rentas,  et  otros  derechos  sobredichos,  que  nos  avemos,  et 
aver  debemos  en  aqueillos,  borren,  et  cancellen  de  los  libros  de  nuestra  Cambra  de 
Comptos,  et  espensa,  et  Procurator,  Patrimonial,  et  una  vez  para  siempre  tengan 
por  quitos,  et  descargados  de  aqueillos  para  siempre  á  nuestros  dichos  Thesorero, 
et  Procurador,  Patrimonial,  presentes,  et  venideros  por  testimonio  de  las  presentes 
vidimus  ó  copia  de  cillas  reportadas  en  nuestra  Ihesoreria  una  vez  tan  solamente 
sin  dificultad  ni  contradicción  alguna  en  alguna  manera:  no  obstante  qualesquier 
fueros,  privilegios,  ordenanzas,  estatutos,  ó  defensas  por  nos,  ó  por  nuestros  prede- 
cessores,  ó  successores  fechas,  ó  f acederas,  et  qualesquier  impugnaciones ,  que 
podran  ser  fechas  contra  lo  contenido  en  las  presentes,  ó  nada  de  aqueillas,  las 
quales  de  nuestra  cierta  ciencia,  poderlo,  et  authoridad  Real  en  cuanto  podran 
derogar  á  lo  contenido  en  las  presentes  nos  por  tenor  de  aquellas  revocamos, 
casamos  et  anulamos.  En  testimonio  de  esto  nos  avemos  fecho  seyllar  las  presentes 
en  pendient  en  lazo  de  seda,  et  cera  berde  de  nuestro  grant  seyllo  de  Chancilleria 
data  en  nuestra  Villa  de  Olite  á  25  dias  del  mes  de  Agosto,  año  del  Nacimiento 
de  Nuestro  Señor  mil  quatrocientos  y  veynte  y  quatro.  Por  el  Rey  presentes  el 
Obispo  de  Pamplona  Mossen  Pierres  de  Peralta,  et  otros  muchos.  Py.s  de  Falces.* 
»En  virtud  de  esta  merced  el  Tutor  de  la  niña,  y  Condesa  Doña  Juana  tomo  pos- 
session  de  la  Villa  de  Lerin  en  5  de  Mayo  de  1426;  y  en  el  mismo  dia  25  de  Agosto 
de  1424,  en  que  se  hizo  la  merced  referida  del  Condado,  se  le  hizo  otra  á  dicho 
D.  Luys  de  Beaumont  para  el,  y  su  hijo  mayor  del  officio  de  Alférez  de  Navarra, 
para  después  de  los  dias  y  vida  de  su  Padre  Don  Carlos,  y  dize  el  privilegio  la 
haze  según  estaba  capitulado  para  el  casamiento  de  los  dichos  D,  Luys,  y  Doña 
Juana,  con  la  advertencia  de  que  el  officio  de  Alférez  venia  á  ser  lo  mismo,  que  el 
de  Condestable,  como  lo  expressa  otro  privilegio  de  los  Reyes  D.  Juan  de  Labrit,  y 
Doña  Cathalina  dado  en  el  Castillo  de  Lorda  á  28  de  Febrero  de  1492,  que  es  con- 

275 


Revista  de  Historia 

firmacion  de  este  del  Rey  Don  Carlos  el  Tercero,  y  olvidado  el  Titulo  de  Alférez 
con  la  muerte  de  Don  Carlos  Padre  de  Don  Luys,  prevaleció  el  de  Condestable,  que 
se  ha  hecho  como  hereditario  de  los  Señores  Condes  de  Lerin  con  mercedes  con- 
tinuadas de  dos  en  dos  vidas  por  los  Reyes  Successores. 

»Luego  que  murió  el  Rey  D.  Carlos  el  111,  que  fué  á  8  de  Septiembre  de  1425,  y 
heredó  la  Corona  su  hixa  la  Reyna  Doña  Blanca  casada  con  el  Infante  D.  Juan  de 
Aragón,  confirmó  este  la  merced  de  la  Condestablia  á  dicho  D.  Luis  por  privilegio 
dado  en  Tafalla  á  19  de  Noviembre  de  mil  quatrocientos,  y  veynte,  y  cinco;  y  tam- 
bién la  confirmaron  la  Princesa  Doña  Leonor,  como  Lugar  Teniente  de  su  Padre  el 
dicho  D.  Juan  en  Tafalla  á  2  de  Henero  de  1466,  los  Reyes  D.  Juan,  y  Doña  Catha- 
lina  en  el  año  ya  referido  Don  Fernando  el  Catholico  (conquistada  ya  Navarra)  en 
Valladolid  á  12  de  Agosto  de  1513,  y  Phelipe  II,  en  14  de  Henero  de  1565,  á  favor 
de  Don  Diego  de  Toledo,  quando  casó  con  Doña  Brianda  de  Beaumont,  y  entroncó 
esta  Casa  de  Lerin  en  la  guerrera,  y  gloriosa  Casa  de  los  Toledos. 

»E1  Principe  Don  Carlos  como  Lugar  Teniente  General  de  dicho  Rey  Don  Juan 
confirmo  la  erección  del  Condado  de  Lerin  hecha  por  su  abuelo,  concediendo  de 
nuevo  á  D.  Luys  de  Beaumont  su  charo,  y  bien  amado  tio  (assi  lo  dize)  la  Jurisdic- 
ción Criminal  en  los  Lugares  del  dicho  Condado,  y  en  los  de  Mendavia,  Alio,  Di- 
castillo, y  Arroniz,  con  que  exerciesse  en  todos  ellos  la  Jurisdicción  Cibil,  y  Crimi- 
nal, baxa,  y  mediana,  mero,  inmixto  imperio  con  el  derecho  de  conocer  de  las  pri- 
meras appelaciones,  y  la  data  del  privilegio  es  en  Olite  á  18  de  Marzo  de  1448,  cuya 
merced  se  confirmó  después  por  el  Emperador  Carlos  Quinto  en  la  Coruña  á  10  de 
Mayo  de  1520  y  el  mismo  Emperador  expidió  otro  privilegio  en  9  de  Diciembre 
de  1525  en  Toledo  á  favor  del  Tercero  Conde  de  Lerin  especial  de  la  Jurisdicción 
Cibil  y  Criminal  con  el  derecho  de  las  primeras  appelaciones  en  las  Villas  de  Arro- 
niz, y  Dicastillo,  y  repitió  la  confirmación  de  dicho  privilegio,  sin  embargo  de  la 
opposicion  grande,  que  hizieron  dichas  Villas,  su  fecha  en  Zaragoza  á  12  de  Abril 
de  1529. 

» Estos  son  los  Títulos  con  que  se  fundó  el  Condado  de  Lerin,  y  Condestablia 
del  Reyno  de  Navarra  en  caveza  de  Don  Luys  de  Beaumont,  segundo  de  este  nom- 
bre y  primero  Conde  de  Lerin,  y  Condestable,  que  derivó  á  sus  successores  una 
grandeza  tan  de  primera  clase,  y  elevada  estimación,  que  entre  todos  los  Grandes 
Castellanos  la  distinguen  los  Reyes  en  el  tratamiento,  llamándoles  en  sus  cartas: 
Ilustre  Primo,  quando  á  los  demás  solamente  Primo,  como  lo  refiere  Don  Alonso 
Carrillo  (1).  Conservanse  en  el  Archivo  de  Lerin  varias  cartas  con  este  titulado,  y 
en  especial  una  del  Emperador  Carlos  Quinto  de  9  de  Agosto  de  1522  bien  próxima 
á  quando  comenzó  la  distinción  de  la  Grandeza  en  Castilla. 

»E1  Principe  D.  Carlos  amó  mucho  al  dicho  Don  Luys,  su  tio,  y  le  hizo  varias 
mercedes.  En  19  de  Octubre  de  1443  le  donó  un  Palacio  grande,  que  tenia  en  la 
Villa  de  Puente  la  Reyna,  y  en  primero  de  Septiembre  de  1446  mandó  pagarle  diez 
mil  Florines  de  oro,  que  dize  se  le  debian  de  la  dote  de  Doña  Juana  su  tia,  pero  no 
hay  que  extrañar  se  manifestasse  tan  fino;  pues  fué  el  Condestable  D.  Luys  el  que 
empeñó  á  que  el  mismo  Principe  ocupasse  el  solio,  que  le  pertenecía  por  muerte 
de  la  Reyna  Doña  Blanca  su  Madre,  sobre  que  se  originaron  los  bandos  sangrien- 
tos de  Beaumonteses,  y  Agramonteses,  siendo  D.  Luys  la  primera  Caveza,  que 
mantuvo  con  tesón  constante  la  razón  del  Principe,  y  le  acompañó  en  todos  sus 


(1)    Don  Alonso  Carrillo  en  el  Tratado  Origen  de  la  Grandeza,  fols.  39  y  49. 

276 


;;  de  Genealogía  Española. 

travaxos,  haziendole  singularissimos  servicios,  y  aviendo  sido  presso  el  Principe  en 
la  batalla,  que  se  dio  junto  á  la  Villa  de  Aybar  en  el  mes  de  Octubre  de  1451;  para 
facilitar  su  libertad  se  puso  en  prission  por  rehenes  el  Condestable  con  sus  dos 
hijos  D.  Luys  y  D.  Carlos  en  22  de  Junio  de  1453,  y  estuvo  en  la  prission  siete  años 
con  grandes  peligros  de  ser  muerto,  por  no  satisfacer  el  Principe  á  la  voluntad  del 
Rey  D.  Juan  su  Padre:  y  porque  este  assumpto  es  digno  de  mayor  reflexión  se  hará 
en  el  capítulo  siguiente. 

CAP.  5 

DE  LOS  BANDOS  DE  BEAUMONTESES,  Y  MOTIVOS  DE  ELLOS 

»No  es  el  animo  hazer  relación  individual  de  estos  sangrientos  bandos,  que 
aviendo  comenzado  en  Navarra  á  fines  del  año  mil  quatrocientos,  y  cinquenta  con- 
tinuaron por  mas  de  setenta  años  con  estrago  total  de  los  pueblos,  y  ruyna  del 
Reyno  de  Navarra,  ni  tampoco  justificar  en  todo  las  operaciones  de  la  parcialidad; 
porque  donde  ay  esta  nunca  dexa  de  bestirse  con  el  zelo  publico  el  interés  particu- 
lar; y  causaron  tan  graves  daños  estos  bandos,  que  mexor  se  pueden  disculpar,  que 
alabar:  pero  aviendo  sido  el  Condestable,  y  su  hermano  el  Gran  Prior,  y  Chanciller 
D.  Juan  de  Beaumont  los  que  mas  fomentaron  la  justicia  del  Principe  D.  Carlos, 
parece  inexcusable  demostrar  las  razones  solidas,  en  que  se  fundaba,  y  desvanecer 
el  concepto  contrario,  que  ha  prevalecido  mucho. 

» Consiste  pues  en  que,  aviendo  muerto  la  Reyna  Doña  Blanca  muger  del  Infante 
D.  Juan  de  Aragón  y  propietaria  del  Reyno  de  Navarra,  toco  la  pr  priedad,  y 
govierno  de  la  Corona  al  Principe  D.  Carlos  su  hixo  primogénito,  según  derecho 
divino,  y  humano,  y  lo  que  se  avia  capitulado,  quando  casó  la  misma  Doña  Blanca 
en  5  de  Noviembre  de  1419. 

»Esto  es,  que  hijo  Mayor  heredasse  aquel  Reyno,  y  el  Ducado  deNemoux,  y 
que  muerto  el  Rey  D.  Carlos  el  111,  no  fuessen  tenidos  los  Navarros  de  recibir  por 
Señor,  ni  obedecer  sino  á  la  Reyna  Doña  Blanca,  y  al  Infante  D.  Juan,  durando 
aquel  matrimonio,  y  después  á  sus  descendientes,  Qomo  lo  confiessa  con  ingenuidad 
el  grande  Historiador  de  Aragón  Gerónimo  Zurita,  y  lo  advirtió  Arnaldo  Oihenar- 
to  (1)  extrañando  mucho,  que  Garabay  dixesse  lo  contrario,  queriendo  mas  com- 
placer á  un  error  vulgar,  que  declarar  la  verdad  patente  en  los  mismos  Capítulos 
matrimoniales,  que  no  se  duda  vio:  y  en  ellos  (que  he  leydo  todos)  se  ve  otra 
clausula  de  que  si  muriesse  sin  succession  la  Reyna,  desampararía  realmente,  y  de 
facto  el  dicho  Reyno  el  Infante  D.Juan  á  favor  de  quien  el  Rey  D.  Carlos  dispu- 
siesse.  Juraron  esta  Capitulación,  el  Rey  D.  Carlos,  y  los  tres  Estados  juntos  en 
Cortes  Generales  en  dicha  Villa  de  Olite. 

>Aviendo  nacido  de  este  matrimonio  el  Príncipe  D.  Carlos  en  28  de  Mayo 
de  1421  fue  jurado  de  orden  de  su  Abuelo  por  los  tres  Estados  del  Reyno  en  Olite 
á  11  de  Junio  de  1422  con  esta  formula: 

^Juramos  á  Vos  dicho  nuestro  Señor  el  Infante  D.  Carlos,  et  á  vos  sobredichos 
tutores  en  persona,  et  en  vez,  et  nombre  de  el  sobre  esta  Cruz,  et  los  Santos 
Evangelios  por  nos  manualmente  tocados ,  que  nos  á  vos  dicho  nuestro  Señor 


(1)    Zurita,  pág.  4,  lib.  15,  cap.  15,  y  lib.  12,  cap.  72.  Oyhenartus,  cap.  15. 

277 


Revista  de  Historia 

Infant  desde  agora  para  entonces,  et  empues  los  dias  del  muy  alto  muy  excellent 
Principe,  nuestro  muy  reduptable  Señor,  el  Rey  D,  Carlos  vuestro  abuelo,  á  qui 
Dios  mantenga,  et  de  la  dicha  Señora  Vuestra  Madre,  recibimos,  et  tomamos,  reci- 
biremos, et  tomaremos  cada  que  avenga  de  vuestro  abuelo,  et  de  la  dicha  Señora 
Reyna  por  nuestro  Rey,  et  Señor  natural,  et  heredero  de  Navarra,  et  de  vos  obe- 
decer, et  servir,  et  guardar  vuestra  persona,  honor,  y  estado,  segunt  que  buenos  et 
fieles  subditos,  et  naturales  son,  et  deben  ser  tenidos  de  obedescer,  servir,  et 
guardar  la  persona,  honor,  et  Estado  de  su  Rey,  et  natural  Señor. 

»Este  mismo  juramento  se  ratificó  por  los  mismos  tres  Estados  juntos  en  Cor- 
tes Generales  en  Pamplona  á  9  de  Agosto  de  1427,  y  concurrió  en  el  D.  Luys  de 
Beaumont,  y  después  en  15  de  Mayo  de  1429  se  coronaron  solemnemente  en  la 
Cathedral  de  Pamplona  los  Reyes  D.  Juan,  y  Doña  Blanca,  y  los  juraron  por  sus 
Reyes  los  mismos  tres  Estados;  y  entre  ellos  D.  Luys  de  Beaumont  con  la  circuns- 
tancia expresa  de  que  juraban  á  D.  Juan:  por  el  derecho  que  á  vos  pertenece  por 
causa  de  la  Reyna  Doña  Blanca  vuestra  muger,  nuestra  Señora  propietaria  del 
dicho  Reyno  de  Navarra,  et  á  vos  la  dicha  Doña  Blanca  nuestra  Rey,  et  Señora 
natural.  Estas  son  las  formales  palabras  del  juramento. 

»En  el  testamento,  que  hizo  la  Reyna  Doña  Blanca  en  Pamplona  á  17  de  Febrero 
de  1439,  con  assistencia  del  dicho  D.  Juan  de  Beaumont,  aprobando  su  capitulación 
matrimonial  declaró  por  su  successor  en  la  Corona,  y  heredero  universal  á  su  hijo 
el  Principe  D.  Carlos,  y  advirtió,  que  aunque  se  podia  titular,  luego  que  ella  mu- 
riesse.  Rey  de  Navarra;  empero  por  guardar  la  honor  del  dicho  Rey  su  Padre  le 
rogaba  charamente,  que  quissiesse  tomar  esse  titulo  con  la  benevolencia,  y  bendi- 
ción de  su  Padre:  (asi  también  lo  advierte  Zurita)  (1)  y  añade  el  testamento,  que 
el  dicho  D.  Juan  su  Padre  le  sea  tutor  al  Principe  hasta  la  edad  de  veynte  años. 

»Murió  la  Reyna  Doña  Blanca  en  Santa  Maria  de  Nieva  en  Castilla  á  1  de  Abril 
de  1442:  y  aunque  el  Principe  quedó  en  la  edad  de  veynte  y  un  años  con  singulares 
prendas  de  Sabiduría  y  valor,  que  le  hazian  digno  de  mayores  imperios,  y  tenia 
derecho  tan  claro  á  tomar  luego  possession  del  Reyno.  Con  singular  moderación 
se  abtuvo  por  complacer  á  su  Padre,  y  le  hizo  especiales  servicios  en  la  guerra, 
que  causó  á  los  Reynos  de  Castilla  con  daño  bien  considerable  del  de  Navarra,  y 
corrió  en  esta  buena  inteligencia  hasta  que  aviendo  casado  el  Rey  D.  Juan  en 
segundo  matrimonio  con  Doña  Juana  Henrriquez,  hija  del  Almirante  de  Castilla, 
comenzaron  los  rezelos,  y  desconfianzas,  á  que  ayudó  con  notable  política  el  infeliz 
Condestable  de  Castilla  Don  Albaro  de  Luna  persuadiendo  al  Principe  á  que  se 
confederasse  con  el  Rey  de  Castilla,  para  asegurar  la  succesion  de  la  Corona,  y 
como  el  Rey  D.  Juan  reconoció  estos  tratos,  persiguió  notablemente  á  su  hijo,  y 
en  los  diez  años,  que  sobrevivió  el  Principe  desde  el  de  1451  en  que  se  explicaron 
las  desazones  hasta  23  de  Septiembre  de  1461  en  que  murió  (no  sin  sospecha  de 
veneno).  Todas  las  operaciones  del  Padre  fueron  de  odio  mortal  contra  su  hijo, 
sin  que  repetidas  representaciones  del  Reyno  de  Aragón,  Principado  de  Cataluña, 
y  el  mismo  Rey  de  Aragón  D.  Alonso  el  Magnánimo  bastassen  á  templarlo.  Tubolo 
dos  veces  presso  por  instigación  de  su  Madrastra,  nególe  la  administración,  y 
govierno  de  su  propio  patrimonio,  y  Principado  de  Viana,  que  le  dexo  su  abuelo, 
nególe  el  titulo  de  Lugar  Theniente  General  del  Reyno  que  le  pertenecía  como 
primogénito  según  costumbre  de  Aragón,  ni  permitió  que  las  Corles  le  jurassen 

(1)    Zurita,  pág.  4, 11b.  17,  cap.  2. 

278 


;;  de  Genealogía  Española. 

como  á  primogénito  según  la  costumbre  de  Aragón  por  su  successor  (1)  y  es  lo 
bueno  que  esta  declaración  de  Successor,  que  negó  á  su  hijo  en  edad  de  quarenta 
años,  la  solicitó  intespetivo  dentro  de  dos  meses,  que  murió  el  Principe  para  el  otro 
hijo,  que  huvo  de  la  segunda  imuger,  que  fué  al  Rey  D.  Fernando  el  Catholico,  á 
quien,  como  dixo  discreto  un  Historiador  Aragonés  (2)  amó  siempre  tanto,  quanto 
aborreció  el  primero,  anticipando  en  el  la  jura,  que  tanto  retrasó  en  el  otro. 

»Esta  narración  puntual,  y  verdadera  de  las  causas,  que  promovieron  al  bando 
Beaumontes,  puede  justificar  los  empeños  del  Condestable  D.  Luys  de  Beaumont, 
á  quien  la  fatalidad  del  Principe  tocó  muy  de  lleno,  padeciendo  Cárceles,  destierros, 
y  privación  de  sus  lugares  haziendas,  y  Officios,  que  sufrió  con  singular  constancia. 

(Se  continuará.) 

Por  la  copia, 

Mariano  Arigita. 


(1)  Cap.  2,  lib.  17,  pág.  4,  Zurita. 

(2)  Abarca,  t.  2  en  el  Rey  D.  Juan,  cap.  4,  núm.  1,  fol.  256. 

279 


Revista  de  Historia 


bibliografía 


En  esta  Sección  se  dará  cuenta  de  todos  los  libros  españoles  y  extranje- 
ros que  sean  remitidos  á  esta  Redacción  y  traten  de  materias  congéneres  á 
las  que  son  objeto  de  nuestra  publicación. 

Anuario  de  la  Nobleza  (1911  y  1912),  por  D.  Francisco  F.  de  Béthen- 
court,  de  la  Real  Academia  de  la  Historia.  Madrid,  1912.  Imprenta  de 
Jaime  Ratés.  Un  tomo  en  8.°  de  594  páginas. 

La  magna  y  colosal  obra  del  Sr.  Béthencourt,  Historia  Genealógica  y  Heráldica 
de  la  Monarquía  Española,  Casa  Real  y  Grandes  de  España,  tiene  un  digno  y  úti- 
lísimo complemento  con  estos  Anuarios,  en  los  que  el  erudito  académico  compen- 
dia sucinta,  pero  acabadamente,  los  más  principales  datos  de  las  familias  que  com- 
ponen la  antigua  y  moderna  nobleza  española,  dividida  en  tres  secciones:  Casas 
de  Grandes,  creados  con  posterioridad  á  Carlos  V;  Casas  tituladas,  y  Casas  repre- 
sentantes de  la  Nobleza  no  titulada,  simplemente  ejecutoriada  por  los  Reyes. 

En  este,  correspondiente  á  los  años  1911  y  1912  y  avalorado  con  varios  primo- 
rosos retratos  de  algunos  de  los  representantes  de  las  familias  historiadas,  trata  el 
Sr.  Béthencourt  en  la  primera  parte,  dedicada  á  los  Grandes,  de  las  Casas  de 
Abrantes,  Alcaudete,  Alcubierre,  Comares,  Duero,  Miraflores,  Superunda,  Torres 
Cabrera,  Torres  de  La  Presa  y  Vía  Manuel.  En  la  segunda,  reseña  las  de  Balzola, 
Canales  de  Las  Chozas,  Casa  Saltillo,  Dou,  Encomienda,  Mérito,  Montemuzo, 
Torrenueva,  Valle,  Vega  Grande  de  Guadalupe,  Vilana  y  Villaverde  la  Alta,  Y  en 
la  tercera  hace  referencia  histórica  de  los  Bayonas  de  Navarra,  de  los  Coello  de 
Portugal  en  Jaén,  de  los  Fernández  de  Córdoba  en  Utiel  y  Valencia,  de  los  Fer- 
nández-Golfín en  Extremadura  y  Andalucía  y  de  los  Moreno  de  Guerra  en  la  pro- 
vincia de  Sevilla. 

Conocida  de  todos  y  por  todos  acatada  la  autoridad  del  Sr.  Béthencourt  en 
estas  materias,  inútil  nos  parece  encarecer  la  importancia  y  mérito  de  esta  obra. 
Terminamos,  pues,  estas  líneas  agradeciendo  á  nuestro  ilustre  colaborador  el 
ejemplar  remitido  á  esta  Redacción. 

Teobaldo 
280 


y  de  Genealogía  Española. 


REVISTA  DE  REVISTAS 


Los  títulos  de  los  artículos  de  Historia  y  Genealogía  que  figuren  en  los 
sumarios  de  las  Revistas  españolas  y  extranjeras. 


REVISTAS  ESPAÑOLAS 

Boletín  de  la  Real  Academia  de  la 
Historia,  junio,  1912.  Informes:  Mara- 
villas Americanas,  El  Marqués  de  Pola- 
vieja.— La  Crónica  del  Centenario  de  la 
Independencia  de  Méjico,  El  Marqués 
de  Polavieja.— La.  literatura  española 
en  Dinamarca, /ua/2  Pérez  de  Guzmány 
Gallo. — Hallazgo  arqueológico  en  Ta- 
rragona, Ángel  del  Arco  y  Molinero.— 
Jovellanos  y  las  Ordenes  Militares  (con- 
tinuación), José  Gómez  Centurión.— 
El  Bierzo:  Nuevas   lápidas  romanas, 
Mario  Roso  de  ¿una.  —  Alistamiento 
noble  de  Mallorca  del  año  1762,  F.  Fer- 
nández de  Béthencourt.— Discursos  de 
D.  Antonio  de  Mendoza,  Secretario  de 
Cámara  de  Don  Felipe  IV,  rey  de  Es- 
paña, Juan  Pérez  de  Guzmán  y  Gallo. 
Antecedentes  políticos  y  diplomáticos 
de  los  sucesos  de  1808,  Ricardo  Beltrán 
y  Rózpide.—E\  concilio  nacional  de  Va- 
lladolid  en  1143,  Fidel  Fita.— Discurso 
leído  por  el  Excmo.  Sr.  D,  Francisco  Fer- 
nández de  Béthencourt  en  la  velada  ne- 
crológica celebrada  por  el  Centro  de 
Defensa  Social  de  Madrid  el  12  de 
Abril  de  1912,  en  memoria  del  Excelen- 
tísimo Sr.  D.  Eduardo  Saavedra  y  Mo- 
ragas.—NoTiciAS.-índice  del  tomo  LX. 


Ateneo,  Mayo  1912.  — Lister,  Ángel 
Pulido.— justicia,  histórica  de  la  obra  de 
España  en  América,  Rómulo  D.  Carbia. 
Bibliografía,  Junio  de  1912, -Marcelino 
Menéndez  Pelayo.  — Orgullo  de  raza, 
Juan  Menéndez  P/rfa/.— Bibliografía  his- 
panoamericana, Mariano  Miguel  de 
Va/.— Bibliografía.— Libros  recibidos. — 
índice  del  tomo  XIII. 

Linajes  de  Aragón,  \5át  junio  de  1912. 
Los  Villacampa  (continuación),  Grego- 
rio Garda  Ciprés.— Más  datos  sobre 
D.  Vincencio  Juan  de  Lastanosa  (conti- 
nuación), Ricardo  del  i4 reo.— Notas  his- 
tóricas de  la  antigua  familia  de  Santa 
Pau  (conclusión),  P.  de  S.  P.  y  S.— Bio- 
bibliografía  de  Juan  Sobrarías  Segundo, 
alcañicense  (conclusión),  Juan  M.  Sán- 
chez. 

1.°  de  Julio  de  1912.  Los  Villacampa 
(continuación),  Gregorio  Garda  Ciprés. 
—Más  datos-  sobre  D.  Vincencio  Juan 
de  Lastanoso  (continuación^,  Ricardo 
del  Arco.— Los  Blasco,  Feliciano  Paraí- 
so y  Gil.— Los  Bonapart  de  Baleares, 
Juan  Roselló  Villalonga. 

Boletín  de  la  Real  Academia  Gallega, 
20  de  Junio  de  1912.— Errores  sobre  la 
historia  de  Galicia,  Juan  Rodríguez  Ca- 
brera.—Fortalezas  de  Galicia:  El  casti- 
llo de  Castroverde,  Ángel  del  Castillo. 
Impresores  gallegos,  Eugenio   Carré 


281 


Revista  de  Historia 


i4/í/ao.— Linajes  Galicianos  (continua- 
ción), Pablo  Pérez  Constanti.—D.  José 
Salvador  López  del  Pau,  primer  Dipu- 
tado á  Cortes  por  la  Coruña:  Apuntes 
biográficos,  César  Vaamonde  Lores.— 
De  Folk-lore:  Cantares  populares  de 
Galicia.— Sección  Oficial.— Noticias, 

Boletín  de  la  Comisión  de  Monumen- 
tos históricos  y  artísticos  de  Navarra.— 
Cuaderno  9.°,  Junio  de  1912  (exclusiva- 
mente dedicado  al  esclarecido  rey  don 
Sancho  VIH  el  Fuerte,  y  á  la  Batalla  de 
las  Navas  de  Tolosa,  con  ocasión  de 
celebrarse  el  séptimo  centenario  de  la 
gloriosa  jornada).— Sumario:  Viaje  de 
D.  Sancho  al  África,  P.  Lino  Munárriz  y 
Ve/asco.— Documentos  inéditos,  Carlos 
Marichalar.—Signos  lapidarios,  Floren- 
cio de  Ansoleaga. — Catedral  de  Tudela, 
Mateo  Gómez.— Los  primeros  cantores 
de  las  Navas,  Rogelio  José  Mongelos  y 
Landa. — Sancho  el  Fuerte  y  sus  cade- 
nas, en  Estella  é  Irache,  Pedro  Emiliano 
Zorrilla.— Sepulcro  del  rey  de  Navarra 
D.  Sancho  VIH,  Ignacio  Ibatbia.— Las 
Navas  de  Tolosa,  Hermilio  de  Olóriz.— 
Monedas  de  D.  Sancho  el  Fuerte,  Anto- 
nio Pérez  Arcas.— D.  Sancho  el  Fuerte 
retratado  por  D.  Jaime  el  Conquistador, 
Arturo  Campión.—RoncesvaWes;  vidrie- 
ra de  la  capilla  de  San  Agustín,  Floren- 
cio de  Ansoleaga. — El  séquito  del  Rey 
Fuerte,  Julio  Altadill .— Documentos 
inéditos.— Variedades:  Necrología.— Bi- 
bliografía. 

Estudios  Militares,  Mayo  1912.— Ge- 
nerales de  ultratumba.  Lord  Dics  (con- 
tinuación). —  Revista  extranjera.—  Re- 
vista de  la  prensa. 

Memorial  de  Infantería.  Número  6, 
Junio  1912.— Batalla  de  Wad-Rás  (con- 
clusión), Francisco  Martín  Arrué.— Efe- 
mérides militares:  Monte  Muru,  E.  Pé- 
rez So lernóu.— Revista,  de  Revistas.— 
Bibliografía.  —  Pliego  4.°,  del  proceso 
histórico-orgánico  del  Arma  de  Infante- 
ría y  sus  Cuerpos,  por  el  capitán  Rey 
Joly. 

Euskal  Erria,  15  Junio  1912.— Mis- 


celáneas históricas  recopiladas  por  el 
Marqués  de  Seoane.— Correspondencia 
epistolar  entre  D.  José  Vargas  Ponce  y 
D.Juan  Antonio  Moguel,  sobre  etimolo- 
gías vascongadas. 

Boletín  de  la  Comisión  provincial  de 
monumentos  históricos  y  artísticos  de 
Cádiz.  Año  V.,  núm.  17.  Sección  oficial. 
La  Casa  de  las  Cadenas.  Algunos  apun- 
tes para  la  biografía  del  Ilustrísimo  se- 
ñor D.  Francisco  Manuel  de  Herrera, 
Juan  Moreno  de  Guerra.— Bibliotecas 
jerezanas,  Mariano  Pescador.  — Noti- 
cias.—Necrología. 

REVISTAS  EXTRANJERAS 

Heráldica.  París,  Abril-Mayo  1912.— 
Collection  de  sceaux,  Bouly  de  Lesdain. 
Héraldique  impériale,  Barón  du  Roure 
de  Paulin.  — Les  Bonaparte  de  Balti- 
more,  Marquis  de  Senas. — Une  impéra- 
trice  du  Maroc,  Comte  Biadelli. — Etat 
de  la  noblesse  du  Nivernais.— Associa- 
tion  de  l'Ordre  de  Malte.— Jurispru- 
dence  nobiliaire. —  Etat  civil.—  Ques- 
tions  et  réponses.  J.  S.  7.- Petit  chro- 
nique. — Nobiliaire. 

Rivista  Araldica,  Roma,  Junio  de  1912. 
La  famiglia  di  Fra  Girolamo  Savonarola, 
Conté  Pasini  Frassoni.— La  nationalité 
Comptoise.  Précis  d'histoire  féodale 
(continuación).  Le  chev.  P.  A.Pidoux. — 
Famiglie  Romane  (continuación),  Comm. 
Cario  Augusto  Bertini.—Ordini  cavalle- 
reschi:  Monuments  des  Chevaliers  de 
St.Jean  á  Rhodes,  Ed.Bíliotti.— Algunos 
privilegios  de  los  grandes  de  España,  El 
Marqués  de  San  Francisco.— A  propo- 
sito dello  stemma  dei  Manuzi  e  del  loro 
paese  d'origine.  Conté  Silvio  Mannuci.— 
Armorial  des  Evéques  de  la  Rochelle, 
EugéneHarot.— Libro  d'Oro  del  Ducato 
di  Ferrara  (continuación).  Conté  F.  Pas 
cini  Frassoni.— Note  Bibliografiche.— 
Quesiti  Araldici.— Cronaca. 

Bollettíno  araldico  storico  genealógico. 
Firenza,  1  Junio  de  1912.— Gesii  Cristo 
nelle  Catacombe  di  Roma.— Cenni  bio- 


282 


y  de  Genealogía  Española. 


grafici  dei  Signori  Abbuonati,  C.  Padi- 
glione. — Se  la  nobiltá  materna  acresca 
la  nobiltá  dei  figli,  //  Conté  di  Lamag- 
na.  — Genealogía  dei  Rondinelli.  — Gli 
animali  e  le  piante  del  blasone  e  il  loro 
simbolismo. — La  morte  del  Re  di  Dani- 
marca.  —  Sulla  origine  dei  cognomi  — 
Quesito  nobiliaire.— Armeristadi  Monte 
S.  Savino  (Arezzo). 

Tombo  histórico  genealógico  de  Portu- 
gal, Lisboa,  Junio  de  1912.— Pinheiros 
da  Casa  de  Monsanto,  A.  de  Gusmáo 
Navarro —Pedr a.  Algada,  Nogueira  de 
Brito.— Calados,  Nogueira  de  Brito.— 
Pliego  2.°  del  Armorial  de  Portugal,  por 
Santos  Ferreira. 

Revue  des  deux  Mondes,  París,  15  Ju- 
nio 1912.— La  Guerrede  \870,Emile  Olli- 
vier.—Revxxes  étrangéres.  —  Chronique 
de  la  quinzaine,  histoire  politique.— Bu- 
lietin  bibliographique. 

Bulletin  hispanique,  Bordeaux,  París, 
Abril-Junio  de  1912.— Chronique  latine 
des  Rois  de  Castille  jusqu'en  1236,  G.  Ci- 
ro/.— Notes  sur  les  rapports  de  Nan- 
tes  avec  YEspagn^,  J.  Mathorez.  —  Le 
grand  siége  de  Gibraltar  de  1782  vu  par 
un  témoin,  A.  G/rarí/.— Varietés.— Bi- 
bliographie.— Chronique. 

Revue  historique,  París,  Mayo-Junio 
1912.  La  duchesse  de  Berry  et  le  comité 
carlistede  la  Haye  (juin-novembre  1832), 
Etienne  Dejeau.— Les  révolutions  d'An- 
gleterre  en  1553  et  1554,  raconteés  par 
un  furrier  de  l'empereur  Charles— Qu- 


ínt.— Bulletin  historique.— Notes  biblio- 
graphiques. 

Archives  héraldiques  suisses,  Zurich, 
1912,  segundo  trimestre.—Über  die  Dars- 
tellung  des  Schweizerwappens,  Aloys 
Balmen—Armoiñes  communales  suisses 
De  l'origine  oriéntale  des  armoiries  eu- 
ropeénnes,  Max  Prmef. —Tr i nkgefáss 
in  der  Kunsthistorischen  Auntellung  Bas- 
1er  Kunsthalle  19.1 12,  U^.  /?.  Staehelin  — 
Armoiries  de  Mgr.  Abbet,  Comte-Abbé 
de  St.-Maurice  et  évéque  de  Bethleém, 
Fréd.  The  Dubois.— Die  Wappen  in  der 
Sakristei  der  Stadtkirche  in  Winterthur, 
1493,  Kaspar  //auser.— Miscellanea.— 
Aibliographie. 

Frankfurter  Blatter  für  Familiengts- 
chichte.  Frankfurt  a.  M.  Julio  de  1912. 
Drei  Frankfurter  Schützenfeste  1582, 
1671,  1707  (continuación).— Archiv  der 
Stadt  Friedberg  (continuación).— 
Ahnentafel  der  Magd.  Elis.  Wolff  (con- 
tinuación), W.  C.  V.  Arnswaldf.—Stamm- 
baum  der  Familie  Wiesen(continuación). 
Stammbaum  der  Familie  Wittekind  (con- 
tinuación).—Ahnentafel  des  Freih.  Ernst 
Karl  V.  Landenberg(continuación).~Bio- 
graphische  Kasten  .Sammlung  auf  der 
Stadtbibliothek  Zu  Frankfurt  a.  M.  (con- 
tinuación).— Stammbaum  Wagner-Fin- 
ger-Scharff-Bansa  (Continuación).— Der 
letzte  Adjudant  des  Frankfurter  Linien- 
bataillons.- Cornelia  Pfaff  (continua- 
ción).— Bücher. 

S.  O.  E. 


283 


Revista  de  Historia 


NOTICIAS    VARIAS 


Noticias  oficiales.— Ministerio  de  Gracia  y  Justicia.— Safesecre/ar/a.— Re- 
lación de  las  instancias  presentadas  en  este  Ministerio  en  solicitud  de  Grandezas 
y  Títulos,  para  su  inserción  en  la  Gaceta  de  Madrid,  en  cumplimiento  de  lo  dis- 
puesto en  el  Real  decreto  de  27  de  Mayo  próximo  pasado: 

Don  Gonzalo  de  Figueroa  y  de  Torres,  Marqués  de  Villamejor,  Duque  de  las 
Torres,  solicita  Real  carta  de  sucesión  en  los  Títulos  de  Marqués  de  Agrópoli, 
Conde  de  Villaflor,  Marqués  de  Bayona,  Conde  de  Huelma,  Conde  de  Ledesma, 
Marqués  de  Cuéllar,  Conde  del  Burgo,  Marqués  de  Villabrágima,  Conde  de  Bañares 
y  Marqués  de  Átela. 

Don  Rodrigo  de  Figueroa  y  de  Torres,  Duque  de  Tovar,  Marqués  de  Gauna,  so- 
licita Real  carta  de  sucesión  en  el  Título  de  Marqués  de  Castro  Torres. 

Don  Joaquín  de  Arteaga  y  Echagüe,  Marqués  de  Santillana,  Conde  de  Corres, 
solicita  Real  carta  de  sucesión  en  los  Títulos  de  Duque  de  Estremera,  Conde  del 
Cid,  Conde  de  Mélito,  Marqués  de  Laula,  Vivóla  y  Monte  de  Vay  y  Duque  de 
Francavila. 

ídem  id.  id.,  de  conversión  de  los  Títulos  de  Príncipe  de  Mélito  y  Eboli,  en  los 
de  Duque  con  iguales  denominaciones. 

Don  Nicolás  de  Santa  Olalla  y  Rojas,  Marqués  de  la  Hermida,  solicita  Real  carta 
de  sucesión  en  el  Título  de  Conde  de  Colomera. 

Don  José  Osorio  y  Heredia,  Conde  de  la  Corzana,  solicita  Real  autorización 
para  usar  en  España  los  Títulos  extranjeros  de  Marqués  de  Casalnoceto,  Marqués 
de  Rosano,  Marqués  de  Montebelo,  Marqués  de  Montenarsino,  Marqués  de  Pa- 
terno, Duque  de  Sexto,  Duque  de  Roca,  Príncipe  de  Pipirozzi,  Príncipe  de  Pentine. 

ídem  id.  id.,  Real  carta  de  sucesión  en  los  de  Marqués  de  Alcañices,  Marqués 
de  Montaos,  Marqués  de  Cuéllar,  Marqués  de  Cadreita,  Marqués  de  Callera,  Conde 
de  Grajal,  Conde  de  Villanueva  de  Cañedo,  Conde  de  Fuensaldaña,  Conde  de 
Villahumbrosa,  Conde  de  Latorre,  Conde  de  Ledesma,  Conde  de  Huelma,  Conde  de 
Las  Torres  de  Alcorcín,  Duque  de  Algete  y  Barón  de  Ginosa. 

Don  Juan  Pérez  de  Guzmán,  Duque  de  T'Serclaes,  solicita  Real  carta  de  suce- 
sión en  el  Título  de  Marqués  de  Mortara,  con  Grandeza  de  España. 

Don  Rafael  de  Montis  y  Montis,  solicita  Real  carta  de  sucesión  en  el  Título  de 
Conde  de  la  Fuente  del  Saúco  y  en  el  de  Marqués  de  Valle  Siciliana. 

Doña  María  Isabel  Ruiz  de  Arana  y  Osorio  de  Moscoso,  Condesa  de  Nieva,  so- 
licita rehabilitación  á  su  favor  de  los  Títulos  de  Marqués  de  Almazán  de  Elche,  de 
Mairena  y  de  Poza,  y  los  de  Conde  de  Palamós,  Saltes,  Garciez  y  Villavis  y  Viz- 
conde de  Iznajar. 

ídem  id.  id.,  Real  carta  de  confirmación  en  los  Títulos  de  Conde  y  Príncipe  de 

284 


y  de  Genealogía  Española. 

Mélito,  Duque  de  Erancavila,  Duque  de  Estremera,  Duque  de  Santángelo,  Montalto 
y  de  Baños. 

ídem  id.  id.,  Real  carta  de  sucesión  en  el  de  Barón  de  Belpuig  y  en  el  de  Conde 
de  Alvito. 

ídem  id.  id.,  de  conversión  del  Título  de  Principe  de  Maratea  en  el  de  Duque 
con  la  misma  denominación. 

ídem  id.  id.,  de  sucesión  en  el  de  Conde  del  Cid. 

ídem  id,  id.,  de  confirmación  en  el  de  Vizconde  de  Iznajar. 

ídem  id.  id.,  de  conversión  del  Titulo  de  Príncipe  de  Evoli  en  el  de  Duque  con 
la  misma  denominación. 

ídem  id.  id.,  de  sucesión  en  el  Título  de  Duque  de  Francavila  y  en  el  de  Conde 
de  Mélito,  con  Grandeza  de  España. 

Don  Alfonso  de  Bustos  y  Bustos,  Marqués  de  Corvera,  solicita  merced  del 
Titulo  del  Reino  con  la  denominación  de  Duque  de  Cidi  Hiaya,  como  descendiente 
del  Principe  de  igual  denominación. 

Don  Rafael  de  Bustos  y  Ruiz  de  Arana,  Duque  de  Pastrana,  solicita  Real  carta 
de  confirmación  á  su  favor  del  Titulo  de  Señor  de  Cotillas. 

Doña  Isabel  Ruiz  de  Arana  y  Osorio  de  Moscoso,  Condesa  de  Nieva,  solicita 
que  se  apruebe  la  cesión  de  los  derechos  al  Titulo  de  Duque  de  Estremera,  y  que 
se  expida  Real  carta  de  sucesión  en  dicho  Título  á  favor  de  su  hijo  D.  Iván  de 
Bustos  y  Ruiz  de  Arana. 

Don  Vicente  Palavicino  y  Lara,  Marqués  de  Mirasol,  solicita  Real  autorización 
para  designar  sucesor  en  dicho  Titulo. 

Doña  María  de  las  Angustias  de  Martos  y  Arizcum,  Baronesa  de  Spinola,  soli- 
cita Real  autorización  para  designar  entre  sus  hijos  al  que  haya  de  sucederle  en  la 
expresada  dignidad. 

Don  Francisco  Cánovas  del  Castillo,  Conde  del  Castillo  de  Cuba,  solicita  Real 
autorización  para  designar  sucesor  en  la  expresada  dignidad. 

Don  Isidoro  Pons  Bofill,  solicita  Real  carta  de  sucesión  en  el  Título  de  Marqués 
de  la  Laguna  de  Cameros  Viejo. 

Don  Francisco  Javier  de  Beránger  y  Carrera,  solicita  merced  de  Título  del 
Reino,  con  la  denominación  de  Marqués  de  Beránger. 

El  Ayuntamiento  de  Llerona  ó  Las  Franquezas,  solicita  merced  de  Titulo  del 
Reino,  con  la  denominación  de  Marqués  de  Las  Franquezas,  á  favor  de  D.  Juan 
Sampera  y  Torres. 

Madrid,  10  de  Junio  de  1912.— £/  Subsecretario,  A.  Montero. 


Don  Francisco  de  Puigcerver  y  de  Reutierre,  solicita  se  confirme  á  su  favor  el 
Titulo  de  Barón  de  Pinopar. 

El  Ayuntamiento  constitucional  de  Bechi  solicita  merced  de  Título  del  Reino 
con  la  denominación  de  Marqués  de  Arrando,  á  favor  de  D.^  Josefina  Arrando  y 
Vilella. 

Don  Alejandro  de  Escudero  y  Galofre,  y  en  su  nombre  su  madre,  solicita  merced 
de  Titulo  del  Reino,  con  la  denominación  de  Sonsierra  Castilnovo. 

Don  Antonio  Michels  de  Champouzcín  y  Tafanell,  solicita  merced  de  Titulo  del 
Reino,  con  la  denominación  de  Barón  de  Champoézcin. 

285 


Revista  de  Historia 

Don  Carlos  Caro  y  Caro,  solicita  merced  de  Título  del  Reino,  con  la  denomina- 
ción de  Conde  de  Caltabuturo. 

Don  Manuel  de  Rosales  y  Godoy,  solicita  merced  de  Título  del  Reino,  con  la 
denominación  de  Marqués  de  Castel  León. 

Instancia  de  varios  vecinos  de  diferentes  pueblos  de  la  provincia  de  Granada, 
solicitan  se  conceda  á  D.  Huberto  Meersman  merced  de  Título  del  Reino. 

Don  Pedro  Sánchez  de  Neyra  y  Castro,  solicita  merced  de  Título  del  Reino,  con 
la  denominación  de  Vizconde  de  Mohernando. 

Don  Antonio  Gil  Alvaro  de  Trasmiera,  solicita  Real  carta  de  sucesión  en  el 
Título  de  Conde  de  Monterroso. 

Don  Emilio  Gil  Alvaro  de  Trasmiera,  solicita  Real  carta  de  sucesión  en  el 
Título  de  Conde  de  Sobrado. 

Don  Pedro  Pilón  y  Sterting,  solicita  Real  carta  de  confirmación  en  el  Título  de 
Señor  de  Torrente. 

Instancia  del  Ayuntamiento  de  Tiedra,  en  solicitud  de  que  se  conceda  á  don 
Ángel  Alonso  Diez  merced  de  Título  del  Reino,  con  la  denominación  de  Marqués 
de  Tiedra. 

Instancia  del  Ayuntamiento  de  San  Julián  de  Vilatorta,  en  solicitud  de  merced 
de  Título  del  Reino,  con  la  denominación  de  Barón  de  San  Julián  de  Vilatorta,  á 
favor  de  D.  Francisco  de  Paula  Benessat  y  Folch. 

Don  Fernando  de  Contreras  y  Pérez  de  Herrasti,  solicita  merced  de  Título  del 
Reino,  con  la  denominación  de  Marqués  de  Grañena. 

Don  Francisco  Fernández  de  Liencres  y  Herrera,  solicita  merced  de  Título  del 
Reino,  con  la  denominación  de  Marqués  de  Bucoz. 

Don  Fernando  de  Contreras  y  Pérez  de  Herrasti,  solicita  merced  de  Título  del 
Reino,  con  la  denominación  de  Conde  de  la  Villa  de  Mohernando. 

Don  Juan  de  Vitorica  y  Casuso,  solicita  merced  de  Título  del  Reino,  con  la  de- 
nominación de  Conde  de  Murga. 

Instancia  de  la  Corporación  municipal  de  Ruesga,  en  solicitud  de  que  se  conceda 
á  D.  Ricardo  Sáinz  merced  de  Título  del  Reino,  con  la  denominación  de  Marqués 
de  Ruesga. 

Don  Luis  Pignatelli  Aragón  y  Antentas,  solicita  merced  de  Título  del  Reino,  con 
la  denominación  de  María  ó  Mediana  ó  Gea,  antiguos  Señoríos  de  la  Casa  de 
Fuentes  en  Aragón. 

Don  José  Ruiz  y  de  Rivera,  solicita  merced  de  Título  del  Reino. 

El  Ayuntamiento  de  Sagunto,  solicita  merced  de  Título  del  Reino  á  favor  de 
D.  José  Romeu  Porras. 

Don  Mariano  Vázquez  Zafra,  solicita  merced  de  Título  del  Reino. 

Madrid,  11  de  Junio  de  1912.— £/  Subsecretario,  A.  Montero. 


Relación  de  las  instancias  presentadas  en  este  Ministerio  en  solicitud  de  Gran- 
dezas y  Títulos,  para  su  inserción  en  la  Gaceta  de  Madrid,  en  cumplimiento  de  lo 
dispuesto  en  el  Real  decreto  de  27  de  Mayo  último. 

D.  Fernando  Ruano  y  Prieto,  Marqués  de  Liédena,  Barón  de  Velasco,  solicita 
Real  carta  de  confirmación  con  Grandeza  de  España  del  Título  de  Duque  de  Ostuni. 

La  Real  Academia  de  Ciencias  y  Arte  de  Barcelona,  solicita  que  se  conceda  el 
Título  de  Marqués  de  Mulhacéo  al  heredero  del  General  D,  Carlos  Ibáñez. 

286 


y  de  Genealogía  Española. 

D.  Estanislao  de  Urquijo,  solicita  Real  carta  de  sucesión  en  el  Título  de  Mar- 
qués de  Cábrega  á  favor  de  su  esposa  D.*  María  del  Pilar  de  Laudecho  y  Allen- 
desalazar. 

D.  Victoriano  García  San  Miguel  y  Tamargo,  solicita  Real  carta  de  sucesión  en 
el  Título  de  Marqués  de  Teberga. 

D."  Josefa  Calderón  y  Montalvo,  solicita  Real  carta  de  sucesión  en  el  Título  de 
Marqués  de  Aledo. 

D.  José  R.  Chacón  y  Valdecañas,  Marqués  de  Campo  de  Aras  y  de  Alhendín 
de  la  Vega  de  Granada,  Vizconde  de  los  Jarales,  solicita  Real  autorización  para  de- 
signar sucesor  en  dichos  títulos  y  en  el  de  Conde  de  Prado  Castellano. 

D.  Martín  Chacón  y  Valdecañas,  solicita  Real  carta  de  sucesión  en  el  Título  de 
Conde  de  Prado  Castellano. 

D.  José  Chacón  y  Valdecañas,  Marqués  de  Campo  de  Aras,  solicita  Real  carta 
de  sucesión  en  el  Título  de  Conde  de  Prado  Castellano. 

D.  Mariano  Atíenza  Tello,  solicita  rehabilitación  del  Título  de  Marqués  de 
Sauceda. 

D.  Alfonso  de  Silva  y  Campsbell,  Duque  de  Híjar,  solicita  Real  autorización  para 
designar  sucesor  en  el  Título  de  Duque  de  Almazán. 

Madrid,  15  de  Junio  de  1912.— £/  Subsecretario,  A.  Montero. 


Instancia  de  D.  José  María  de  Porras  é  Isla  Fernández,  Marqués  de  Chiloeches, 
en  solicitud  de  Real  carta  de  sucesión  en  el  Título  de  Marqués  del  Arco. 

ídem  id.  id.  en  el  de  Conde  de  Isla  Fernández. 

ídem  de  D.  Félix  de  Siloniz  y  Colarte,  en  solicitud  de  Real  carta  de  sucesión  en 
el  Título  de  Marqués  del  Pedroso. 

ídem  de  D."*  Elisa  de  Llano  y  Guillot,  en  solicitud  de  Real  carta  de  sucesión  en 
el  Título  de  Marqués  de  Llano. 

ídem  de  D.  Fernando  Bernaldo  de  Quirós  y  Chaves  y  D.  Juan  Bernaldo  de 
Quirós  y  Acosta,  en  solicitud  de  Real  carta  de  sucesión  en  los  Títulos  de  Marqués 
de  Monreal,  con  Grandeza,  y  Marques  de  Santiago. 

ídem  de  D.  Vicente  Castillo  Crespi  de  Valldaura,  en  solicitud  de  Real  carta  de 
sucesión  en  el  Título  de  Marqués  de  Llanera. 

Madrid,  18  de  Junio  de  1912. -E/  Subsecretario,  A.  Montero. 

Órdenes  militares.— El  mes  pasado  tuvo  lugar  la  ceremonia  del  cruzamiento 
de  D.  Mariano  Téllez-Girón  y  Fernández  de  Córdoba,  Duque  de  Osuna,  de  Uceda 
y  de  Escalona,  Marqués  de  Villena,  como  Caballero  de  Santiago;  fué  apadrinado 
por  el  Duque  de  Béjar;  le  calzaron  las  espuelas  el  Duque  de  Santa  Lucia  y  el  Mar- 
qués de  Santa  Cruz,  y  presidió  el  Capítulo  el  Duque  de  Tamames,  Comendador 
Mayor  de  Montalbán. 

—Han  ingresado  en  la  ínclita  y  Soberana  Orden  Militar  de  San  Juan  de  Jeru- 
salén  ó  de  Malta:  como  Baylío  Gran  Cruz,  S.  A.  R.  el  Srmo.  Sr.  Infante  D.  Fer- 
nando de  Baviera  y  Borbón,  y  como  Caballeros,  D.  José  Azlor  de  Aragón  y  Hur- 
tado de  Zaldívar,  Conde-Duque  de  Luna;  D.  José  de  Rújula  y  Ochotorena  y  don 
Alfonso  Martos  y  Arizcun,  Conde  de  Heredia-Spínola. 

Orden  de  María  Luisa.— Le  ha  sido  concedida  la  Banda  de  Damas  Nobles 

287 


Revista  de  Historia  y  de  Genealogía  Española. 

de  la  Orden  de  la  Reina  María  Luisa  á  D.^  María  Josefa  Arguelles  y  Díaz,  Mar- 
quesa de  Arguelles. 

Cargos  palatinos.— Ha  jurado  el  cargo  de  Mayordomo  de  Semana  de  S,  M. 
D,  Juan  Romero  y  Araoz. 

Sentencia.— Ha  sido  dictada  sentencia  por  el  Tribunal  Supremo  en  el  pleito 
que  sobre  mejor  derecho  á  la  posesión  de  los  Títulos  de  Marqués  de  Valparaíso, 
con  Grandeza  de  España,  y  Marqués  de  Villahermosa,  había  entablado  el  señor 
Aguayo  y  Bernuy  contra  D.^  María  del  Carmen  Martell  y  Arteaga  y  D.^  Luisa  Gon- 
zález Orbegozo,  respectivamente.  Por  esta  sentencia,  que  está  en  un  todo  confor- 
me con  la  que  en  su  día  dictó  la  Audiencia,  se  declara  que  dicho  señor  no  tiene 
derecho  al  Marquesado  de  Valparaíso  y  sí  al  de  Villahermosa. 

Rehabilitación. -Por  Real  decreto  de  20  del  pasado  Junio  ha  sido  rehabili- 
tado, sin  perjuicio  de  tercero  de  mejor  derecho,  el  Título  de  Conde  de  la  Vega  de 
Ren  á  favor  de  D.  Manuel  de  Santiago-Concha  y  Loresecha  Vázquez  de  Acuña  y 
Salazar,  hijo  primogénito  de  los  Marqueses  de  Casa-Madrid. 

Títulos  vacantes.— La  Dirección  general  de  Contribuciones,  con  fecha  4  de 
Junio,  anuncia,  por  primera  vez,  la  vacante  de  los  Títulos  de  Marqués  de  Velasco 
y  Conde  de  Fabraquer. 

Academias.— La  Real  Academia  de  la  Historia  ha  tenido  en  una  de  sus  últi- 
mas sesiones  el  acierto  de  elegir  su  individuo  de  número  á  nuestro  estimado  amigo 
y  colaborador  D.  Gabriel  Maura  y  Gamazo. 

La  satisfacción  con  que  la  opinión  ha  acogido  este  nombramiento  prueba  el 
alto  renombre  que  tiene  conquistado  el  Sr.  Conde  de  la  Mortera,  merced  á  sus 
eruditos  trabajos.  Reciba,  pues,  el  ilustre  autor  de  Rincones  de  la  Historia  y  de 
Carlos  II y  su  Corte  nuestra  más  cordial  y  efusiva  enhorabuena. 

—Por  fallecimiento  del  insigne  polígrafo  D.  Marcelino  Menéndez  y  Pelayo,  Di- 
rector de  la  Biblioteca  Nacional,  ha  sido  nombrado  para  este  alto  cargo  el  insigne 
escritor  D.  Francisco  Rodríguez  Marín,  uno  de  los  más  altos  prestigios  literarios 
de  nuestro  país. 

La  Revista  de  Historia  y  Genealogía  Española,  que  cuenta  entre  sus  cola- 
boradores al  Sr.  Rodríguez  Marín  y  que  ha  honrado  sus  páginas  con  la  firma  del 
más  ¡lustre  cervantófilo  y  una  de  las  reputaciones  literarias  mejor  y  más  justa- 
mente cimentadas  de  nuestro  país,  felicita  al  nuevo  Director  y  se  felicita  del 
acierto  que  constituye  este  nombramiento,  acogido  con  tan  unánime  complacencia. 

Necrología.— Durante  el  pasado  mes  han  fallecido:  en  Madrid,  D.  Joaquín  Ca- 
sani  y  Bernaldo  de  Quirós,  Conde  de  Giraldely  y  de  Cifuentes,  Barón  de  Lardies, 
Caballero  profeso  del  Hábito  de  Santiago,  y  la  señorita  D.*  Carolina  Ibáñez  de  la 
Rentería,  hermana  del  Conde  de  Clonard;  en  Oviedo,  la  Marquesa  de  Casa-Tre- 
mañes]  en  Cuenca,  D.  Alvaro  Queipo  de  Llano  y  Gayoso  de  los  Cobos,  Conde  de 
Mayorga,  General  de  División,  Caballero  del  Hábito  de  Santiago;  en  Munich,  doña 
María  Ximénez  de  Sandoval  y  Saavedra,  Marquesa  de  Elduayen;  en  la  Habana, 
D.*  Carolina  de  León  y  de  Gregorio,  Condesa  viuda  de  Casa-Romero,  y  en  el  Chá- 
teau  de  Vergier,  en  Desaignes  (Francia),  el  Conde  de  Tournon-Simiane,  antiguo 
zuavo  pontificio.  Caballero  de  la  Legión  de  honor  y  de  San  Gregorio  el  Magno, 
pariente  de  nuestro  distinguido  amigo  y  suscriptor  el  Conde  Fernando  de  Villegas 
de  Saint  Pierre-Jette,  á  quien  sinceramente  damos  nuestro  pésame.— C.  de  L. 

288 


15  A605T01912: 


E\?I5TA  DE  HISTORIA 

V  DE  GENEñLOaíñ 

ESPAñOLñ 


Núm.  7. 


IPS  SEÑORES  DE  CERRALBO 

LUEGO   MARQUESES   DE   ESTE  TÍTULO,  GRANDES   DE   ESPAÑA 


(conclusión) 
VIH 

LOS  AGUILERAS,  MARQUESES  DUODÉCIMO,  DECIMOTERCERO,  DECIMOCUARTO, 
DECIMOQUINTO  Y  DECIMOSEXTO  DE  CERRALBO 

En  18  de  Agosto  de  1789  participaba,  según  costumbre,  al  Rey,  el  Conde 
de  la  Oliva  de  Gaytán,  D.  Manuel  Vicente  de  Aguilera  y  Motezuma,  que, 
por  muerte  de  su  primo  el  Marqués  de  Cerralbo,  Almarza  y  FIores-Dávila, 
había  succedido  en  esas  Casas,  con  Grandeza  de  España. 

Era  D.  Manuel  Vicente  Ferrer  de  Aguilera  hijo  del  tercer  Conde  de 
Casasola  del  Campo,  D.  Tomás  Aguilera  y  Orense,  y  de  D.^  Ana  María 
Motezuma,  Nieto  de  Silva  y  Guzmán,  natural  de  Burgos,  hermana  de  la  Mar- 
quesa D."  Manuela,  que  obtuvo  la  Grandeza  de  España.  Contaba  entonces 
cuarenta  y  ocho  años,  pues  había  nacido  en  Salamanca,  parroquia  de  San 
Adrián,  el  2  de  Junio  de  1741.  Hallábase  casado  desde  el  2  de  Febrero 
de  1746  con  D."*  María  Cayetana  de  Galarza  y  Brizuela,  condesa  de  la 
Oliva  de  Gaytán,  Foncalada  y  Fuenrubia,  y  fué  duodécimo  Marqués  de 
Cerralbo,  primero  de  los  del  ilustre  apellido  Aguilera,  que  ya  gozaban  de  la 
dignidad  de  señores  de  título  desde  el  primer  año  del  siglo  (11  de  Agosto 
de  1701),  aunque  fué  creación  de  Carlos  II  (25  de  Octubre  de  1698),  á  favor 
de  su  bisabuelo  D.  Antonio  de  Aguilera  Lujan  y  Aragón,  vizconde  de  Val- 

289  19 


Revista  de  Historia 

desierra,  caballero  de  la  Orden  de  Alcántara,  regidor  perpetuo  de  Sala- 
manca y  descendiente  de  Gil  de  Aguilera,  yerno  de  Sancho  el  Bravo  (1). 

«Los  del  apellido  de  Aguilera— escribió  á  principios  del  siglo  XVII  el 
maestro  fray  Jerónimo  de  Castro,— son  conocidos  en  estos  Reynos  por  su 
notoria  nobleza;  ha  habido  y  hay  dellos  en  muchas  partes,  como  en  Por- 
cuna, Martos  y  Torre-Gimeno,  donde  gozan  de  mucha  nobleza»  (2). 

Antes,  aunque  no  en  verdad  en  el  siglo  XIII,  dijo  mosén  Febrer  en  la 
17.''  de  sus  famosas  Trobes: 

«—Juan  de  Aguilera- 
La  Águila  caudal,  perfilada  de  or,— Sobre  camp  de  blau,  qui  al  Sol  li  retgistra, 
— Los  seus  raigs  polits,  pinta  per  iionor— Janot  de  Aguilera,  Soldat  de  valor; 
Puig  per  ell  mereix  entrar  en  la  Mista— Del  Consell  de  Guerra.  Estant  en  Moyxent. 
En  un  esquadró  de  apeu  é  acaball, — Namfós  de  Castella  orgullosament 
Intenta  sitiarlo;  mes  ell  dilligent— Lo  feu  retirar  lo  barranch  aball: 
E  si  el  Rey  no  fuig,  es  vera  en  treball.» 

Es  lástima  que  no  se  hubiera  enterado  de  tal  hazaña  el  sabio  hijo  de 
Fernando,  el  Santo,  pues  seguramente  la  celebrara  en  alguna  cantiga. 

Coplas  aparte,  lo  cierto  es  que  la  familia  de  Aguilera  gozaba  ya  en  el 
siglo  XVII  de  rancia  hidalguía,  y  que  si  no  el  águila  perfilada  de  oro  en 
campo  azur,  usaban,  como  usan  hoy,  el  águila  explayada  de  sable,  en  campo 
de  oro.  Aguilera— dice  el  Armorial  de  Aragón, — de  Vitales,  Zayas  y  Vida- 
nia:  «En  campo  de  oro,  águila  sable.»  Algunos  pintan  el  águila  coronada. 

Al  duodécimo  Marqués  de  Cerralbo,  Conde  consorte  de  la  Oliva,  suce- 
dió su  hijo  D.  Manuel  Isidoro,  que,  nacido  en  Talavera  de  la  Reina  el  2  de 
Enero  de  1762,  y  bautizado  en  aquella  hermosa  Colegial,  donde  tenía  capi- 
lla su  madre,  quiso  ser  enterrado  en  su  campo  santo,  con  esta  sencilla 
lápida: 

AQUÍ  YACE 
EL  EXCMO.  SR.  D.  MANUEL  ISIDORO 

DE  AGUILERA  Y  GALARZA, 

MARQUÉS  DE  CERRALBO  Y  ALMARZA, 

GRANDE  DE  ESPAÑA 

R.   I.  P. 

Es  la  sepultura  2.018. 


(1)  Béthencourt,  i4/Jíí/es.  Anuario  de  1884,  pág.  70,  en  donde  pueden  verse  las  noticias 
más  importantes  de  los  otros  títulos  de  la  Casa  de  Cerralbo. 

En  la  Parroquia  de  S.  Benito,  de  Salamanca,  existen  los  enterramientos  de  los  prime- 
ros Condes  de  Cásasela. — En  la  obra  de  Fernando  Araujo,  La  Reina  del  Tormes—Sala- 
manca— 1.884,  puede  verse  el  epitafio  del  Conde  D.  Tomás  de  Aguilera,  Luyan  y  Chava, 
Verdesato,  Maldonado  de  la  Carrera.  (Pág.  63,  tomo  2.°). 

(2)  Historia  de  los  Reyes  Godos,  por  Julián  del  Castillo,  proseguida  por  el  maestro  fray 
Jerónimo  de  Castro  y  Castillo,  hijo  del  autor,  morador  y  predicador  del  conuento  insigne 
de  la  Santísima  Trinidad,  de  Madrid.— M.DC.XXlIll. 

290 


y  de  Genealogía  Española. 

Fué  el  decimotercio  Marqués  de  Cerralbo,  Sumiller  de  Corps  del  Príncipe 
de  Asturias,  luego  Fernando  Vil,  gran  cruz  de  Carlos  111,  y  casó  en  Madrid 
el  22  de  Abril  de  1780  con  D.''  María  Josefa  Ruiz  de  Contreras,  Vargas 
Machuca,  que  no  tenía  quince  años,  como  nacida  el  27  de  Junio  de  1765  en 
la  misma  capital  de  la  Monarquía,  que  un  siglo  antes  presenciara  las  opu- 
lencias de  los  engrandecedores,  verdaderos  fundadores  de  su  Casa,  los  fa- 
mosos D.  Fernando  y  D.  Antonio  Ruiz  Contreras,  y  celebraba  los  triunfos  del 
valeroso  marino  D.  Pablo,  vencedor  de  la  Armada  holandesa,  primer  Conde 
de  Alcudia,  por  gracia  de  Felipe  IV  (15  de  Mayo  de  1663)  (1). 

Procrearon  los  Marqueses  de  Cerralbo,  Condes  de  Alcudia,  dos  veces 
Grandes  de  España,  entre  otros  hijos,  á  Manuel,  Fernando  y  José,  que  fue- 
ron, sucesivamente,  poseedores  de  la  Casa  de  su  padre,  y  sólo  los  dos  últi- 
mos de  la  de  su  madre.  Murió  el  Marqués  el  año  1803,  y  heredóle  su  hijo 
mayor,  que  muerto  soltero,  transmitió  sus  derechos  á  su  hermano  Fernando, 
á  quien,  con  fecha  29  de  Noviembre  de  1807,  en  San  Lorenzo,  confirmaba 
el  Monarca  el  derecho  de  nombrar  alcaldes,  regidores  y  otros  oficiales 
públicos  en  su  villa  de  Cerralbo,  «en  conformidad  de  un  Real  Privilegio  del 
Sr.  D.  Enrique  III,  fecho  en  las  Cortes  de  Madrid  á  22  de  Abril  de  1391, 
confirmativo  de  un  albalá  expedido  en  26  de  Septiembre  de  la  era  de  1410, 
año  de  1372,  por  el  que  el  Sr.  Rey  D.  Enrique  11  hizo  merced  á  Esteban 
Pacheco,  á  quien  pertenecía  ya  el  lugar  de  Cerralbo,  de  la  citada  jurisdic- 
ción é  imperio,  haciéndole  Villa  de  por  sí  y  sobre  sí,  con  todas  las  franque- 
zas...», de  que  las  villas  gozaban,  entre  las  cuales  era  la  principal  y  más 
codiciada  la  de  tener  Justicias  propias,  en  el  mismo  suelo,  evitándose  las 
molestias  de  viajes,  penosos  siempre,  y  más  en  aquellas  épocas  de  pocos, 
malos  é  inseguros  caminos. 

Formó  parte  el  decimoquinto  Marqués  de  Cerralbo  del  Estamento  de 
Proceres,  fué  Caballero  de  la  insigne  Orden  del  Toisón  de  Oro,  Vocal  de 
la  Diputación  permanente  de  la  Grandeza,  Gran  Cruz  de  Carlos  III,  de  la 
Real  Junta  de  Ganaderos,  (creada  por  el  Rey  en  1727,  para  el  fomento  de  la 
Cabana  Real  y  lanas  finas),  con  el  Duque  del  Infantado  y  el  Marqués  de 


(1)    Pellicer  y  Barríonuevo,  en  sus  Avisos,  tratan  repetidas  veces  de  estos  Contreras, 
como  del  Marqués  de  Cerralbo,  que  estuvo  en  Rocroy. 

Del  año  1655,  Julio-10,  son  los  siguientes,  de  los  publicados  por  Paz  y  Melia:  «Nuestra 
Armada  sale  en  todo  este  mes  en  busca  de  la  flota.  Va  por  general  D.  Pablo  de  Contreras, 
sobrino  de  D.  Antonio,  del  Consejo  Real,  que  hasta  esto  puede  el  favor,  y  por  Almirante 
un  tal  Castaño.  Plegué  á  Dios  no  lo  erremos  como  lo  demás,  en  lugar  de  querer  acatallo, 
Agg.  11.  Nuestros  bajeles  hablan  de  salir  el  día  de  San  Lorenzo.  Son  28  de  guerra  y  seis  de 
fuego,  y  en  ellos  va  la  flor  de  toda  el  Andalucía,  y  que  D.  Pablo  de  Contreras  va  por  Gene- 
ral, que  el  favor  todo  lo  ha  arrastrado,  prevaleciendo  la  consulta  del  Consejo  de  Indias.» 

291 


Revista  de  Historia 

Perales  (1834-36),  y  murió  sin  descendencia  legitima  el  2  de  Mayo  de  1838, 
dejando  viuda  á  su  ilustre  cónyuge,  D."*  María  Magdalena  Fernández  de 
Córdoba  y  Pacheco,  de  la  Casa  de  Malpica,  que  tuvo  la  satisfacción  de 
consolar  en  sus  últimos  momentos  al  gran  poeta  Quintana,  llevando  ella 
misma  al  sacerdote  que  le  dio  la  absolución  última,  según  refiere  D.  Gas- 
par Bono  Serrano,  en  su  curiosa  Miscelánea.  (Madrid,  1870,  páginas 
17  y  21.) 

En  l.*^  de  Diciembre  de  1847,  dijo  la  Cancillería  de  Gracia  y  Justicia  al 
Ministro,  se  accediera  á  la  pretensión  de  D.  José  de  Aguilera  y  Contreras, 
de  succeder  á  su  hermano  D.  Fernando  en  los  diez  títulos  de  Cerralbo,  Al- 
cudia, Almarza,  Flores-Dávila,  Alba  de  Yeltes,  Campofuerte,  Casasola, 
Foncalada,  Fuenrubia  y  Oliva  del  Gaitán;  los  dos  primeros  con  Grandeza. 

En  el  de  Villalobos  succedió  su  hijo  D.  Francisco,  pues  dicho  título  fué 
concedido  no  á  los  inmediatos  succesores,  sino  á  los  primogénitos  (1). 

El  decimosexto  Marqués  de  Cerralbo,  D.  José  de  Aguilera  y  Contreras, 
había  nacido  en  Madrid  el  23  de  Septiembre  de  1787,  siendo  bautizado  en 
la  parroquia  de  San  Justo,  casándose,  por  poderes,  en  la  iglesia  del  Sagra- 
rio, de  Córdoba,  el  11  de  Abril  de  1815,  con  D."*  Francisca  Becerril,  natural 
de  Teruel  (14  de  Febrero  de  1781).  Ratificóse  el  matrimonio  ante  el  Prior 
de  la  iglesia  parroquial  de  Úbeda  el  4  de  Mayo  de  1816,  celebrándose  las 
velaciones  el  27  de  Junio  inmediato,  en  la  misma  iglesia.  Fué  Gentilhombre 
de  Cámara,  con  ejercicio  y  servidumbre,  desde  15  de  Julio  de  1838,  y  murió 
en  Madrid  el  25  de  Diciembre  de  1872.  Antes  que  él,  en  1."  de  Julio  de  1867, 
había  muerto  su  primogénito,  Conde  de  Villalobos,  como  he  dicho,  que  el 
8  de  Febrero  de  1842  contrajo  matrimonio  con  D.'^  Luisa  Gamboa,  de  la 
que  tuvo  trece  hijos:  los  gemelos  Tirso  y  María  Luisa,  casada  con  el  Conde 
de  Torre-Palma;  Amalia,  Encarnación,  Isidoro  y  Agustín,  que  murieron 
jóvenes;  Enrique,  succesor  en  el  Condado  de  Villalobos,  y  después  en  la 
Casa  de  su  abuelo;  Matilde,  casada  con  D.José  Fontagud  GargoUo;  Manuel, 
Marqués  de  Flores-Dávila;  María  Francisca,  Condesa  de  la  Oliva  de  Gay- 
tán,  viuda  de  mi  buen  amigo  D.  Evaristo  Martín  Contreras  (q.  p.  g.);  Agustín, 
Conde  de  Alba  de  Yeltes;  Gonzalo,  Conde  de  Casa-Sola  del  Campo,  li- 


(1)    En  el  Ministerio  de  Gracia  y  Justicia,  expediente  de  Cerralbo,  existe  e¡  siguiente 
documento: 

"Al  Marqués  de  Zerralbo,  en  consideración  á  su  servicio  y  de  que  va  á  continuarle  á 
Flandes,  he  flecho  mrd.  de  titulo  de  Conde  para  que  goce  del  el  que  fuere  primogénito  en 
su  Casa,  dórasele  el  despacho  que  se  acostumbra,  sobre  el  lugar  que  señalare.  (Una  rú- 
brica de  Felipe  IV.)  En  Madrid,  á  27  de  Febrero  de  38  (Y  al  pie).  AI  Arzobispo  de  Granada. 

292 


y  de  Genealogía  Española. 

cenciado  en  Filosofía  y  Letras,  ex  Diputado  á  Cortes,  Gran  Cruz  de  Isabel 
la  Católica;  y  Esperanza,  Religiosa  del  Sagrado  Corazón  de  Jesús. 

El  Marqués  de  Flores- Dávila,  de  su  matrimonio  con  D.''  Esperanza 
Pérez-Herrasti  y  Antillón,  hija  de  los  Condes  de  este  título,  dejó  dos  hijas: 
D/  Esperanza  y  D.^  Josefa,  religiosa;  y  tres  hijos,  el  actual  Marqués  de 
Flores-Dávila,  viudo  de  D.""  Carmen  Ligues,  hija  de  los  Marqueses  de 
Alhama;  D.  Francisco  de  Asís,  y  D.  Fernando,  oficiales  de  Caballería, 
como  su  primo  D.  Gonzalo,  hijo  de  su  tío  el  Conde  de  Alba  de  Yeltes,  Te- 
niente Coronel  de  la  misma  Arma.  (Véase  Béthancourt,  Anales  de  la  No- 
bleza, 1890.) 

El  actual  Marqués  de  Flores-Dávila,  Licenciado  en  Derecho,  que  como 
su  inolvidable  padre,  ha  sido  diputado  á  Cortes  por  la  provincia  de  Sala- 
manca, tiene  tres  hijos:  Manuel  María,  Gerardo  María  y  María  del  Car- 
men. Es  el  inmediato  succesor  de  su  tío,  el  actual  Marqués  de  Cerralbo. 

IX 

EL   DECIMOSÉPTIMO   Y   ACTUAL  MARQUÉS   DE    CERRALBO 

Don  Enrique  de  Aguilera  y  Gamboa,  decimoséptimo  Marqués  de  Ce- 
rralbo, por  muerte  de  su  abuelo  paterno,  y  en  virtud  de  la  Real  carta  man- 
dada expedir  en  3  de  Enero  de  1875  por  el  Ministerio-Regencia,  Conde  de 
Villalobos,  desde  la  muerte  de  su  padre,  ha  nacido  en  Madrid,  parroquia  de 
San  Sebastián,  el  8  de  Julio  de  1845.  Siguió  en  la  Universidad  Central  la 
Carrera  de  Filosofía  y  Letras,  manifestando,  desde  muy  joven,  sus  aptitu- 
des literarias,  sus  aficiones  arqueológicas  y  su  competencia  en  los  estudios 
históricos.  Fué  uno  de  los  fundadores  de  la  Academia  «La  Juventud  Cató- 
lica». El  distrito  de  Ledesma  (Salamanca)  le  dio  su  representación  en  las 
Cortes  de  1872,  luchando  con  el  ex  Ministro  Salaverría.  Con  arreglo  al  ar- 
tículo 21  de  la  Constitución  de  1876  ingresó  en  el  Senado  por  derecho  pro- 
pio y  obtuvo  la  representación  del  Sr.  Duque  de  Madrid,  que  le  manifestó 
su  afecto  y  gratitud  por  la  organización  admirable  dada  á  sus  fuerzas  polí- 
ticas, concediéndole,  entre  otras  mercedes,  la  Orden  del  Espíritu  Santo, 
entregándole  la  insignia  que  honró  el  hijo  del  milagro,  Conde  de  Cham- 
bord,  Enrique  V  de  Francia.  La  Real  Academia  de  la  Historia  eligióle,  por 
unanimidad,  para  succeder  al  americanista  eruditísimo  y  laborioso  D.  Justo 
Zaragoza,  en  Junio  de  1896,  y  desde  31  de  Mayo  de  1908  da  nuevos  esmal- 
tes á  la  medalla  31,  que  llevaron  tan  dignamente  el  jurisconsulto  aragonés 
D.Juan  Antonio  Castejón,  el  autor  del  Catálogo  de  Fueros  y  Cartas  Piie- 

293 


Revista  de  Historia 

blas,  de  la  Colección  de  Fueros  y  del  Diccionario  bibliográfico-histórico  de 
los  antiguos  reinos,  etc.,  D.  Tomás  Muñoz  y  Romero,  y  el  político  y  poeta 
Marqués  de  Molíns.  Sus  discursos,  el  de  recepción  sobre  el  arzobispo  don 
Rodrigo  Ximénez  de  Rada  y  el  Monasterio  de  Santa  María  de  Huerta  y  el 
leído  en  la  Junta  pública  de  26  de  Diciembre  de  1909  acerca  de  sus  descu- 
brimientos arqueológicos  en  el  Alto  Jalón,  y  las  excavaciones,  con  tanta 
inteligencia  como  abnegación  y  fortuna  proseguidas  en  más  de  50  estacio- 
nes de  las  provincias  de  Soria,  Guadalajara  y  Zaragoza,  con  los  cinco  tomos 
escritos  para  su  explicación,  justifican  la  justicia  con  que  se  le  ha  conce- 
dido el  Premio  Martorell,  la  más  alta  y  preciada  de  las  distinciones  de  esta 
índole  que  se  otorgan  en  España.  El  Gobierno,  venciendo  su  modestia,  y  á 
pesar  de  su  representación  en  la  política  general  del  país,  le  ha  nombrado 
de  las  Juntas  de  Iconografía,  Excavaciones  y  Espeleología,  siendo  reputado 
por  propios  y  extraños  como  el  primer  arqueólogo  español— el  Schliemann 
español,  le  llaman  en  Alemania, — por  lo  que  es  el  único  Correspondiente 
del  Instituto  Imperial  de  Berlín  y  del  de  Paleontología  humana,  fundado  en 
París  por  Alberto  I  de  Monaco.  El  24  de  Mayo  de  1892,  con  motivo  del 
IV  centenario  del  descubrimiento  de  América,  dio  una  conferencia  en  el 
Ateneo  sobre  El  virreinato  de  Méjico,  que  fué  impresa  en  el  tomo  II  de  la 
colección  titulada  El  Continente  Americano  (Madrid,  Sucesores  de  Riva- 
deneyra,  1894),  y  en  el  Boletín  de  la  Sociedad  Española  de  Excursiones 
publicó,  en  1900,  un  notable  artículo  acerca  de  Doña  Maria  Enriquez  de 
Toledo,  mujer  del  gran  Duque  de  Alba,  describiendo  el  retrato  que  de  aque- 
lla ilustre  y  piadosa  dama,  hermana  de  la  primera  Marquesa  de  Cerralbo, 
hizo  Tiziano,  y  constituye  una  de  las  joyas  de  la  pinacoteca  del  Marqués, 
que,  según  voto  tan  autorizado  como  el  de  Mr.  Sedelmeyer,  es  la  mejor  de 
las  particulares  existentes  en  Madrid.  Antes,  en  sus  viajes  de  propaganda 
política— que  tuvieron  digno  cronista  en  el  gran  orador  Vázquez  de  Mella,— 
pronunció  eruditísimos  discursos,  reproducidos  todos  en  los  periódicos  tra- 
dicionalistas  y  católicos,  y  de  alguno  de  los  cuales  se  conservan  ediciones 
aparte,  como  de  las  conferencias  dadas  en  el  Círculo  Tradicionalista  de 
Madrid  (Iniciativa  personal  de  los  Reyes  en  España.— Centenario  de  la 
Unidad  Católica),  y  las  de  Tolosa  y  Bilbao.  Coronamiento  glorioso  para  e 
Marqués  del  viaje  por  Cataluña  fué  la  sangrienta  suspensión  de  él,  en  Va- 
lencia, por  aquel  atentado,  en  que  tan  relevantes  pruebas  dio  de  su  valor  y 
prudencia,  demostrando  una  vez  más  la  exactitud  de  la  frase  de  üracián,  de 
que  «so/z  muy  hermanas  las  virtudes,  y  es  menester  que  vayan  encadena- 
das». Reveló  también  su  hidalguía  en  el  discurso  pronunciado  en  el  Senado 
al  debatirse  aquellos  sucesos,  como  más  tarde,  recientemente,  su  erudición 

294 


y  de  Genealogía  Española. 

y  competencia  en  asuntos  de  Arqueología,  al  discutirse  la  ley  de  Excava- 
ciones, que  debe  al  Marqués  su  redacción  definitiva. 

Hace  años,  en  1895,  se  dijo  del  actual  Marqués  de  Cerralbo: 
«Joven  aun,  como  nacido  en  1845,  el  más  joven  de  los  hombres  de  Es- 
tado de  España,  ostenta  con  dignidad  asombrosa  y  ejerce  con  tacto  exqui- 
sito, mereciendo  aplausos  de  propios  y  extraños,  la  delicada  misión  de 
representar  á  D.  Carlos  en  una  de  las  épocas  más  difíciles  por  que  ha  atra- 
vesado el  carlismo.  Senador  por  derecho  propio,  como  Grande  de  España 
con  renta  suficiente  y  el  primero  que  con  su  ejemplo  nos  trazó  el  camino 
que  ordena  la  Santidad  de  León  Xlll,  interviniendo  en  la  llamada  vida  legal, 
ha  conseguido  el  señalado  triunfo  de  organizar  las  fuerzas,  á  su  gobierno 
sometidas  de  tal  modo,  que  constituyen  un  Estado  católico  dentro  del  Es- 
tado liberal,  como  se  ve  por  la  ordenada  y  jerárquica  constitución  de  Juntas 
regionales,  provinciales,  de  distrito  y  locales,  por  la  multitud  de  Círculos, 
por  la  bien  disciplinada  cohorte  de  periódicos.  Á  él  se  debe  la  brillante 
representación  que  en  el  Senado  y  en  el  Congreso  tienen  nuestras  ¡deas... 
Si  tuviéramos  muchos  Grandes  de  España  como  mi  excelente  y  buen  amigo 
el  Marqués  de  Cerralbo,  cuánto  se  facilitaría  la  solución  de  los  problemas 
que  obscurecen  el  porvenir  de  la  Patria.  Obrero  incansable  de  toda  empresa 
útil  á  la  Religión  y  á  la  Patria,  mírasele  sin  rendirse  á  la  penosa  fatiga  de 
una  jornada  mayor  de  ocho  horas  de  trabajo,  predicando  con  el  ejemplo, 
que  es  la  más  eficaz  de  las  enseñanzas.  El  Marqués  de  Cerralbo  no  es  sólo 
político,  arqueólogo,  literato,  agricultor:  es  poeta,  y  recuerdo  haber  leído 
unos  versos  que,  al  reflejar  la  generosidad  de  su  alma,  manifestaban  la 
política  de  atracción,  simbolizada  en  su  nombre.  Con  ellos  terminaré  digna- 
mente estas  líneas: 

«Ancha  concordia  es  mi  constante  sueño. 
Que  sin  ella  no  fiay  vida,  paz,  ni  suerte. 
No  desprecio  por  débil  al  pequeño, 
Ni  solicito  por  temor  al  fuerte. 
Ni  huyo  del  grande  en  peligroso  empeño. 

Que  el  triunfo  del  Derecho  no  se  alcanza 
Con  exclusiones  de  ofensivos  modos, 
Ni  de  injusto  poder  se  halla  venganza 
Sin  el  concurso  general  de  todos, 
Porque  el  número  es  siempre  una  esperanza»  (1). 

Del  matrimonio  del  Marqués  de  Cerralbo— 25  de  Agosto  de  1871  á  21 
de  Junio  de  1896— con  D.^  Inocencia  Serrano  y  Cerver  (q.  e.  p.  d.),  (viuda 


(U    Tirso  de  Olazábal,  Don  Jaime  en  España.— Bilbao,  1895,  págs.  191-194. 

295 


Revista  de  Historia 


del  ex  Ministro  de  Hacienda,  D.  Antonio  María  del  Valle,  padres  del  pri- 
mer Marqués  de  Villa -Huerta  (1)  y  de  la  poseedora  de  este  título)  no 
existe  sucesión;  pero  la  seguirá  teniendo  gloriosa,  Dios  mediante,  la  Casa 
de  Cerralbo,  enalteciendo,  como  hasta  hoy,  su  abnegado  lema :  Muera  la 
vida  y  viva  la  fama. 

El  Conde  de  Doña-Marima. 

Julio  de  1912. 


(1)  Consérvanse  del  bondadoso  y  estudiosísimo  Marqués  de  Villa-Huerta  (q.  p.  g.)  su 
interesante  novela  histórica  Viajes,  hazañas  y  aventuras  de  un  héroe  del  siglo  XII  una 
Colección  de  sonetos  y  otra  de  artículos,  El  Pro  y  el  Contra.  Débesele  también  la  publica- 
ción de  la  monografía  de  Sa/j/a  María  de  Huerta ,  de  su  condiscípulo  ,é  íntimo  amigo, 
inolvidable'mío,  Juan  Catalina  García  (q.  D.  ii.) 


296 


y  de  Genealogía  Española. 


SOBRE  UN  REAL  DECRETO 


Sr.  D.  Joaquín  Argamasilla  de  la  Cerda. 

Mi  querido  amigo:  Leo  con  el  gusto  de  siempre  el  número  VI  de  nues- 
tra interesante  Revista— permítanme  ustedes  el  plural,  ya  que  como  cosa 
propia  verdaderamente  me  interesa,— y  en  él  me  fijo,  muy  especialmente, 
en  las  observaciones  oportunísimas  que  usted  formula  al  Real  Decreto  sobre 
Grandezas  y  Títulos,  recientemente  publicado  en  la  Gaceta  de  Madrid  del 
29  del  pasado  Mayo. 

Es  el  tal  Decreto  para  comentado  muy  despacio,  punto  por  punto  y 
artículo  por  artículo,  y  no  sé  yo  si  las  tareas  que  constantemente  me 
abruman,  y  que  reclaman  imperiosamente  casi  todo  mi  tiempo,  me  dejarán 
el  vagar  indispensable  para  dar  á  usted,  como  el  asunto  merece,  mi  mo- 
desto parecer,  que  tan  bondadosamente  me  pide. 

Entiendo  yo,  y  así  lo  expresé  en  carta  publicada  en  el  periódico  La 
Época,  dirigida  al  Sr.  Duque  de  Tamames,  como  actual  Decano  de  la  Dipu- 
tación Permanente  de  la  Grandeza  de  España,  sin  entrar  para  nada  en  el 
fondo  de  la  cuestión  que  usted  tan  sagazmente  propone,  que  había  que 
celebrar  á  tambor  batiente  el  que  se  diera  intervención,  para  acordar  las 
sucesiones,  á  quienquiera  que  fuese,  que  pudiera  constituir  el  menor  obs- 
táculo y  establecer  la  más  pequeña  remora  al  desbordamiento  de  ilegali- 
dad que  viene  padeciendo  hace  diez  ó  doce  años  el  Cuerpo  nobiliario  Titu- 
lado de  la  nación  española. 

No  es  que  esto  fuera,  ni  con  mucho,  lo  que  yo  había  soñado  que  pudiera 
hacerse,  y  aún  debiera,  para  restablecer  el  orden  en  la  Babel  legislativa  que 
sufrimos,  en  que  ya  no  es  posible  entenderse.  Yo  había  soñado  en  que  la 
España  de  Don  Alfonso  XIII  hiciera  algo  parecido  á  lo  que  hizo  la  Italia  de 
Víctor  Manuel,  y  un  Gabinete  de  Silvela,  ó  de  Maura,  ó  del  propio  Canale- 
jas acometiera  lo  que  no  temió  acometer  allí  un  Ministerio  Crispí:  la  creación 
de  la  Consulta,  ó  lo  que  fuera,  de  alguna  entidad  consultiva  muy  autorizada  y 

297  20 


Revista  de  Historia 

competente,  que  sería  la  que,  en  último  término,  resolviese  en  cuantos  casos 
no  fuesen  de  sucesión  clara  y  directa;  y  pedía,  mientras  no  se  ocurriese  á 
otro  cosa  mejor,  que  se  amalgamasen  el  Ministerio  de  Estado— ya  que  la 
poca  fortuna  del  de  Gracia  y  Justicia  en  esta  gestión  era  más  que  notoria, 
la  propia  Diputación  de  la  Grandeza,  cuyos  individuos  son  al  fin  y  al  cabo 
Títulos  del  Reino,  aunque  con  la  categoría  superior  de  Grandes  de  él,  y, 
como  garantía  de  la  seguridad  y  del  acierto  en  lo  que  estos  asuntos  puedan 
tener  de  histórico  y  fundamental,  la  Real  Academia  de  la  Historia. 

De  la  representación  de  estas  tres  entidades,  asesoradas  de  algún  letrado 
eminente,  de  esos  que  ante  los  Tribunales  están  sacando  á  pulso  los  Títulos 
detentados  arbitrariamente  del  poder  de  sus  usurpadores,  creía  yo  que 
debía  de  haberse  formado  el  alto  Cuerpo  consultivo,  honorífico  y  gratuito, 
ni  qué  decir  tiene,  que  acabara  valerosamente  y  sin  contemplaciones  de  nin- 
gún orden  con  tan  horrible  caos.  Lo  que  no  resultaba  de  ninguna  manera 
tolerable  era  la  continuación  de  un  estado  de  cosas  que  despojaba  á  capri- 
cho de  los  Títulos  de  sus  padres  y  de  sus  abuelos  al  que  no  tuviera  desde  el 
primer  momento  bien  repleta  la  bolsa,  para  beneficiar  á  algún  pariente  en 
Noé  más  halagado  por  la  fortuna.  Lo  verdaderamente  absurdo  era  que 
se  mantuviera  un  criterio  que  permite  á  los  detentadores  de  esas  Dignidades, 
envalentonados  hasta  el  delirio,  revolverse  airados  contra  los  que  aspiran  á 
recobrar  lo  que  se  les  ha  arrebatado  malamente,  hasta  apelando  ellos  de  las 
sentencias  por  las  que  se  devuelven  á  los  hijos  los  Títulos  que  llevaron  sus 
padres  hasta  la  muerte.  Lo  insoportable  y  hasta  vergonzoso  es  que  se  con- 
sintiera algo  como  lo  que  revela  la  Rivista  Araldica  de  Roma,  de  que  apa- 
rezca el  Rey  de  España  autorizando  á  subditos  extranjeros  para  llevar  Títu- 
los y  honores  que  sus  propios  Soberanos  ni  otros  de  parte  alguna  les  han 
concedido  nunca,  ni,  en  resumidas  cuentas,  existen  más  que  en  la  fantasía  de 
los  novísimos  Duques  y  Príncipes  que  lejos  de  España,  y  ante  el  asombro 
general,  se  pavonean  con  ellos. 

Para  evitar  cosas  como  estas  y  ver  de  poner  en  honrado  acuerdo  á  la 
Administración  con  la  Historia— evitando  así  á  nuestros  gobernantes  el 
natural  ridículo  que.  ciertas  debilidades  les  representan  en  Europa— es  para 
lo  que  yo  solicitaba  la  intervención  científica  de  nuestra  Real  Academia, 
pero  sin  posibilidad  de  insistir  en  ello,  pues  formando  ya  entonces  parte, 
aunque  modesta,  de  este  sabio  Cuerpo,  podía  algún  espíritu  menudo,  de 
esos  por  desgracia  tan  abundantes,  sospechar  siquiera  que  yo  presentaba 
por  tabla  mi  propia  candidatura  á  ejercer  en  España  la  dictadura  nece- 
saria, que  en  Italia  realiza  con  mano  férrea  el  Barón  Manno.  De  sobra  me 
ocupa  á  mí  la  ardua  labor— que  ustedes  pueden  apreciar  mejor  que  nadie — 

298 


y  de  Genealogía  Española. 

-que  representa  la  Historia  Genealógica,  donde  yo  hago  para  la  posteri- 
dad en  esta  materia  el  orden  y  la  luz,  y  escribo  la  verdad  para  los  venide- 
ros, mientras  sigue  á  mi  alrededor  el  barullo  y  la  confusión  y  prevalecen 
cada  día  más  el  desorden  y  la  mentira. 

De  todo  esto  puede  deducir  cualquiera— y  yo  no  tengo  el  menor  incon- 
veniente en  hacerlo  público  en  estas  columnas— que  el  Real  Decreto  en  sí 
no  puede  merecer  mis  entusiasmos,  ni  cosa  que  se  le  parezca,  y  que  los 
puntos  principales  que  él  cree  resolver  estaban  resueltos  de  antemano  con 
la  aplicación  estricta  de  la  ley.  La  calentura  no  está  en  las  sábanas,  sino 
en  el  cuerpo,  enfermo  de  suma  gravedad  y  amenazado  de  morir  de  mala 
muerte  y  á  muchas  manos.  Si  la  asistencia,  grande  ó  chica,  que  pueda 
prestarle  la  Diputación  de  la  Grandeza  logra  su  alivio,  nadie  la  celebrará 
más  que  yo,  que  me  siento  con  el  paciente  tan  estrechamente  identificado, 
después  de  haberle  consagrado  con  entusiasmo,  por  puro  amor  del  arte, 
como  quien  dice,  mi  vida  entera. 

Este  es  el  sentido  de  aquella  carta  mía,  como  de  la  presente.  De  todos 
modos,  con  ó  sin  Real  Decreto  de  29  de  Mayo,  la  Nobleza  Titulada  no  tiene 
más  camino  de  reivindicación  y  de  defensa,  amplio  y  claro  y  definitivo,  que 
el  de  los  Tribunales  de  Justicia,  donde  la  han  encontrado  plena  cuantos  han 
querido  ó  han  podido  tomar  aquél.  Ello  será  lento  y  costoso,  pero  es  á  la 
postre  seguro,  y  así  el  que  se  adopten  estas  actitudes  de  franca  y  abierta 
protesta  contra  las  usurpaciones  y  de  enérgica  y  decidida  defensa  de  los 
propios  derechos,  acabará  por  hacer  ver  á  los  que  de  esta  situación  incon- 
cebible se  han  beneficiado,  que  al  final  de  la  batalla  está  el  triunfo  de  la 
verdad,  y  su  propia  derrota  y  confusión,  yendo  las  distinciones  hereditarias 
á  los  que  en  realidad  las  han  heredado  y  no  adonde  las  llevaron  por  un 
rato  el  capricho,  la  vanidad  y  el  dinero. 

Pero  no  he  de  terminar  estos  renglones,  ya  con  el  pie  en  el  estribo  para 
emprender  mi  jornada  de  verano,  en  pos  de  algunos  meses  de  relativo  des- 
canso, que  creo  tener  este  año  bien  ganado,  sin  dejar  dicho  clara  y  ter- 
minantemente, que  pienso  en  absoluto  como  usted  respecto  al  verdadero 
atentado  que  se  cometerá,  pretendiendo  por  este  Real  Decreto  y  su  art.  18 
variar  el  orden  de  sucesión  en  los  Títulos  y  Grandezas  del  Reino,  que  ampa- 
ran las  leyes  y  se  regula  nada  menos  que  por  la  de  sucesión  á  la  Corona, 
imponiendo  una  prescripción  que  va  contra  todo  principio  jurídico,  y  bo- 
rrando de  una  plumada  sacratísimos  derechos,  por  la  voluntad— el  c'est  mon 
bon  plaisir  de  la  antigua  Monarquía  francesa,— generalmente  mal  enterada, 
de  un  Ministro  de  un  rato,  á  estos  asuntos  indiferente,  como  lo  son  fre- 
cuentemente á  casi  todos. 

299 


Revista  de  Historia 

En  resumen:  que  el  Real  Decreto  de  29  de  Mayo  es,  aunque  tardío,  algo 
bueno,  más  que  por  lo  que  establece  ó  innova,  por  las  piedrecitas  que  una 
intervención  extraña  puede  poner  en  el  camino  desenfrenado,  seguido  de 
años  atrás  por  la  Administración  con  el  resultado  que  todos  sabemos;  y  que 
la  verdadera  defensa  de  la  Nobleza  Titulada  está  en  ella  misma,  en  su  deci- 
sión de  hacerse  respetar  y  de  velar  por  sus  derechos,  y  de  revolverse  contra 
los  que  intenten  despojarla,  por  cuantos  medios  ponga  á  sus  alcances  la 
ley:  Ayúdate,  que  Dios  te  ayudará. 

No  tengo  ahora  tiempo  para  más,  y  he  de  contentarme  con  lo  dicho,  en 
mi  deseo  de  acudir  sin  la  menor  demora  á  su  cariñoso  requerimiento.  Feli- 
cidades, como  las  desea  para  usted  y  la  Revista  y  sus  redactores  todos,  su 
siempre  afectísimo  buen  amigo, 

F.  Fernández  de  Béthencourt. 

de  la  R.  A.  de  la  Historia. 
Madrid,  19  Julio  1912. 


SCO 


y  de  Genealogía  Española. 


AUÑONES   DE   MORÓN 


(conclusión) 


VI  bis.  Don  Martín  Fernández  de  Auñón,  hijo  segundo  de  D.  Antonio 
(número  V)  y  de  su  mujer  y  prima  D."  María  de  Auñón,  sucedió  en  los 
vínculos,  mayorazgos  y  patronatos  de  la  Casa,  por  muerte  de  su  hermano 
y  sobrino;  bautizado  en  Morón  el  23  de  Junio  de  1615,  casó  en  la  misma 
villa  el  6  de  Octubre  de  1641  con  D."*  María  Morillo  y  Orellana,  bautizada 
igualmente  en  Morón  el  23  de  Enero  de  1615,  hija  de  Alonso  Jiménez 
Morillo  y  de  D."*  Catalina  de  Orellana,  y  hermana  del  licenciado  D.  Pedro 
Morillo  y  Orellana;  recibió  D.  Martín  la  dote  de  su  mujer,  por  escritura, 
ante  el  escribano  público  Párraga,  el  19  de  Octubre  de  1641;  se  componía 
de  dinero  metálico  y  165  fanegas  de  tierra  en  el  sitio  del  Hardal,  heredad 
nombrado  La  Navilla. 

De  esta  unión  fueron  hijos: 

1.°  Don  Antonio  Diego  Fernández  de  Auñón,  bautizado  en  San  Miguel  de  Morón 
el  6  de  Noviembre  de  1643,  Caballero  del  hábito  de  Santiago,  que,  después  de 
hechas  las  informaciones  de  su  calidad,  fueron  despachadas  sin  dispensa,  y  tomó  el 
hábito  en  las  Comendadoras  de  Santiago,  de  esta  Corte,  el  19  de  Agosto  de  1668 
por  D,  Fernando  de  Ayala  Toledo  y  Fonseca,  Conde  de  Ayala,  Trece  de  la  Orden 
y  Comendador  de  los  Bastimentos  de  Castilla;  fué  su  padrino  el  Conde  de  Monte- 
rrey, y  le  calzaron  las  espuelas  D.  Diego  Bonifaz  y  Pérez  de  Forres,  y  D,  Diego  de 
Sotomayor  y  Frías;  casado  con  su  parienta  D.*  Jerónima  FeHpa  de  Auñón,  no  dejó 
descendencia. 

2.*'  Don  Martín  Damián  de  Auñón,  bautizado  en  San  Miguel  de  Morón  el  8  de 
Octubre  de  1651,  obtuvo  igual  merced  que  su  hermano  D.  Antonio,  en  la  Orden  de 
Santiago,  y,  aprobadas  las  informaciones  al  mismo  tiempo  que  las  de  aquél,  tomó 
el  hábito  en  la  Capilla  mayor  del  Convento  de  la  Victoria  de  Morón,  patronato  de 
su  Casa,  el  10  de  Diciembre  de  1668,  en  virtud  de  Real  cédula  de  Su  Majestad, 
cometida  á  D.  Juan  Francisco  de  Cabrera  y  Soto,  Trece  de  la  Orden,  vecino  de 
Utrera  (el  que  estaba  casado  con  D.*  María  de  Corvera,  prima  de  D.  Martín),  hallán- 

301 


Revista  de  Historia 

dose  presente  D.  Antonio  Diego,  su  hermano,  ya  cruzado;  D.  Pedro  Fernández  de 
Auñón,  su  tío  carnal;  el  licenciado  D.  Pedro  de  Morillo  y  Orellana,  Comisario  del 
Santo  Oficio;  D.  Gonzalo  de  Tapia  y  Mirabal,  ü.  Antonio  de  Tapia  y  Mirabal,  don 
Cristóbal  Álvarez  de  Bohorques,  D.Juan  Jorge  de  Auñón  y  otros  caballeros.  Estuvo 
casado  con  D.*  María  Florencia  de  Auñón  Morejón. 

3."    Don  Alonso  José  Fernández  de  Auñón,  que  seguirá. 

4.°  Doña  Mariana  Fernández  de  Auñón,  que  casó  dos  veces:  la  primera,  con 
D.  Antonio  Gil  de  Ledesma  y  la  Cerda,  y  segunda,  con  D.  Juan  Antonio  Montes  de 
Oca,  sin  sucesión;  fundó  esta  señora,  en  unión  de  su  hermano  D.  Alonso,  un  vínculo 
para  los  segundos  de  la  Casa,  como  se  verá. 

5.°  Doña  María  Jerónima  Fernández  de  Auñón,  casada  con  D.  Juan  de  Ayala 
Manrique,  Conde  de  Cedillo,  Señor  de  las  villas  de  Pedro  Moro  y  San  Andrés, 
vecino  de  la  Corte,  donde  vivía  en  las  casas  que  fueron  del  Cardenal  D.  Pascual  de 
Aragón,  colindantes  con  la  iglesia  de  Santo  Tomás,  en  la  que  tenían  tribuna  de 
honor;  de  éstos  fueron  hijos:  1.°,  D.  Antonio  de  Ayala  y  Auñón,  y  2°,  D.  Jerónimo 
de  Ayala  y  Auñón,  casado  con  D.^  Catalina  Senmenat. 

6.°  Doña  Jerónima  María  de  Auñón,  que  casó  con  D.  Juan  de  Salas  Manrique 
de  Lara;  texto  en  Morón  ante  Diego  de  la  Paz  el  año  1665  (fol.  677  del  protocolo). 

VII.  Don  Alonso  José  Fernández  de  Auñón  y  Murillo,  Señor  de  los 
vínculos  de  su  Casa  y  del  patronato  de  la  Capilla  mayor  del  Convento  de 
la  Victoria  de  Morón;  bautizado  en  su  parroquia  el  16  de  Octubre  de  1655. 
Fué  familiar  del  Santo  Oficio  y  Alguacil  mayor  de  Morón  desde  1667,  Regi- 
dor por  el  estado  noble  en  1680,  y  Alcalde  por  el  mismo  estado  en  1690;  tuvo 
una  merced  de  hábito  en  las  Órdenes  militares,  que  no  aprovechó.  Casó 
tres  veces:  la  primera  en  Arcos,  velado  en  Morón  el  11  de  Enero  de  1677, 
con  D.^  Catalina  María  Gil  de  Ledesma  y  la  Cerda,  hija  de  D.  Juan  y  de 
D.^  María  de  Valderrama  Tardío  y  la  Calle;  de  esta  unión  dejó  dos  hijas, 
una  de  las  cuales  murió  niña.  La  segunda  vez  casó  en  Jerez,  velado  en 
Morón  el  30  de  Enero  de  1681,  con  D.^  Constanza  María  de  Herrera,  bauti- 
zada en  Jerez  el  13  de  Diciembre  de  1651,  hija  de  D.  Andrés  de  Herrera  Gal- 
dames  y  de  D.^  Juana  de  Herrera  y  Torres,  su  prima  y  mujer;  de  esta  señora 
dejó  dilatada  descendencia,  según  diremos.  Casó  tercera  vez  en  San  Miguel 
de  Morón  el  8  de  Agosto  de  1752  con  D.""  Elvira  María  de  Guadalupe  Ponce 
de  León,  bautizada  en  Jerez  de  la  Frontera  en  2  de  Mayo  de  1675,  hija  de 
D.  Francisco  Luis  Ponce  de  León  y  D.^  Mariana  Ponce  de  León,  padre  de 
los  Marqueses  del  Castillo  del  Valle,  en  cuya  varonía  se  conserva  el  título, 
creado  por  Carlos  II  en  1683  en  favor  de  D.  Juan  Núñez  de  la  Cerda,  cuya 
creación  ignoran,  tanto  Berni  como  su  corrector  D.  Antonio  Ramos.  Fundó 
D.  Alonso  José,  en  unión  de  su  hermana  D."*  Mariana,  como  se  indicó,  mayo- 
razgo de  segundos  para  la  Casa,  según  escritura  ante  Miguel  de  Albas, 
escribano  público  de  Morón,  llamando  en  primer  lugar  á  D.  Martín,  su  hijo 
y  sobrino.  Restauró  la  Capilla  mayor  de  la  Victoria. 

302 


y  de  Genealogía  Española. 


Hija  de  D.  Alonso  José  y  D."  Catalina  de  la  Cerda,  fué: 

1.**  Doña  María  Manuela  de  Auñón,  que,  como  luego  veremos  casó  con  Don 
Francisco  Manuel  de  Auñón  y  Zurita. 

Del  segundo  matrimonio  de  D.  Alonso  fueron  hijos: 

2°    Don  Andrés  Fernández  de  Auñón  y  Herrera,  que  sigue. 

3.°  Doña  Juana  Antonia,  bautizada  el  5  de  Septiembre  de  1682,  y  que  murió  el  12 
del  mismo. 

4.°  Don  Martín  Antonio  Fernández  de  Auñón,  bautizado  el  18  de  Octubre 
de  1683,  para  quien  su  padre  y  tía  D.*  Mariana  fundó  vínculo  de  segundos.  Fué 
Capitán  de  Caballos  en  el  Regimiento  del  Marqués  de  Villa-Alegre,  sirviendo  con  la 
compañía  que  llevó  de  la  gente  de  Morón  para  la  guerra  de  Sucesión;  en  la  batalla 
de  Almansa  logró  distinguirse,  según  honrosa  certificación  expedida  por  su  Coro- 
nel, que  dice  le  mataron  seis  caballos  en  aquella  acción. 

5.°    Doña  Juana  María  de  Auñón,  nacida  en  Morón  el  3  de  Noviembre  de  1684. 

6.**    Doña  Catalina  Josefa  de  Auñón,  nacida  el  22  de  Enero  de  1685. 

7.°  Don  Antonio  Francisco  José  de  Auñón,  caballero  de  Justicia  en  la  Religión 
de  Malta,  nacido  en  Morón  el  8  de  Marzo  de  1687;  fué  armado  caballero  de  San 
Juan  en  la  iglesia  de  Santiago,  de  Sevilla,  el  27  de  Agosto  de  1710;  fué  comendador 
de  Serrecinos  desde  Junio  de  1730. 

8.°  Doña  Ana  María  de  Auñón,  nacida  en  Morón  el  27  de  Abril  de  1688,  y 
casada  con  D.  Juan  de  Briones  Escobedo  Monsalve  y  Cabrera,  vecino  de  Carmona 
y  caballero  de  la  Orden  de  Calatrava. 

9.°  Doña  Mariana  Catalina  Josefa  de  Auñón,  nacida  el  4  de  Mayo  de  1689,  que 
murió  á  los  cinco  años  de  edad. 

10.  Don  Pedro  Francisco  José  Fernando,  caballero  de  Justicia  en  la  Orden  de 
San  Juan,  nacido  en  Morón  el  30  de  Mayo  de  1690,  que  fué  armado  caballero 
de  esa  Religión  en  el  mismo  lugar  y  día  que  su  hermano  D.  Antonio. 

11.  Doña  Bernardina  Jacinta  de  Auñón,  nacida  en  Morón  el  26  de  Septiembre 
de  1691,  y  que  casó  con  D.  Ventura  N...,  vecino  de  Morón. 

12.  Don  Francisco  José  de  Auñón,  presbítero,  nacido  el  22  de  Marzo  de  1694. 

13.  Doña  Mariana  Nicolasa,  nacida  en  Morón  el  18  de  Diciembre  de  1696. 

14.  Don  Alonso  José  de  Auñón,  caballero  de  Justicia  en  la  Orden  de  San  Juan, 
nacido  en  Morón  el  4  de  Mayo  de  1698;  fué  comendador  de  Reinoso  en  su  Religión. 

15.  Don  José  Francisco  de  Auñón,  caballero  de  Justicia  en  San  Juan,  Comen- 
dador de  Villela  y  otras  encomiendas,  nacido  en  Morón  el  27  de  Septiembre 
de  1699. 

16.  Don  Juan  Ignacio  de  Auñón,  caballero  de  Justicia  en  la  Religión  de  Malta 
y  comendador  de  Almazán  en  su  Orden,  nacido  en  Morón  el  3  de  Agosto  de  1701. 

Hijos  del  tercer  matrimonio  de  D.  Alonso  José  con  D.^  Elvira  Ponce  de 
León  fueron: 

17.  Don  Luis  José  de  Auñón  Ponce  de  León,  nacido  en  Morón  el  5  de  Octubre 
de  1713,  que  fué  clérigo  subdiácono,  para  quien  su  padre  fundó  un  patronato 
y  capellanía. 

18.  L'oña  Mariana  Josefa  de  Auñón,  bautizada  en  San  Miguel  de  Morón,  el 

303 


Revista  de  Historia 

12  de  Octubre  de  1714;  casada  en  Santiago,  de  Alcalá  de  Guadaira,  el  5  de  Octubre 
de  1739,  con  D.  Manuel  González  de  Sepúlveda,  alcalde  por  el  estado  noble  de 
dicha  villa,  de  quien  fué  su  hijo  D.  Juan  Antonio  González  de  Sepúlveda  y  Auñón, 
señor  de  la  villa  de  Quer. 

19.  Doña  Jerónima  Josefa  de  Auñón,  nacida  en  Morón  el  15  de  Diciembre 
de  1716. 

20.  Doña  Feliciana  Josefa,  nacida  el  11  de  Agosto  de  1719,  casada  en  Jerez,  con 
D.  Francisco  Suárez  de  Toledo,  vecino  y  Veinticuatro  de  dicha  ciudad. 

VIII.  Don  Andrés  Jerónimo  de  Auñón  y  Herrera,  bautizado  en  Morón  el 
28  de  Septiembre  de  1681,  Señor  de  los  mayorazgos  de  su  Casa;  casó  en 
Morón,  el  18  de  Septiembre  de  1709,  con  D/  Micaela  Pabón  de  Fuentes, 
viuda  que  estaba  de  D.  Diego  Pabón  y  Guzmán,  hija  mayor  de  D.  Miguel 
Pabón  de  Fuentes,  marqués  de  Casa-Pabón,  y  de  D.^  María  Francisca  Ver- 
dugo y  Ruiz  de  Alarcón.  Don  Andrés  Jerónimo  sirvió  á  S.  M.  en  la  guerra 
de  Sucesión,  y  sus  valiosos  servicios  constan  de  certificado  que  le  fué 
expedido  en  el  Campo  de  Gibraltar  el  8  de  Agosto  de  1706;  dice  así  este 
documento: 

«Don  Rafael  Díaz  de  Mendivil,  Mariscal  de  campo  de  los  ejércitos 
de  S.  M.  y  Comandante  principal  de  sus  tropas  en  el  bloqueo  de  Gibraltar. 
Certifico:  que  D.  Andrés  de  Auñón,  uno  de  los  caballeros  nobles  de  la  villa 
de  Morón,  que  en  virtud  de  Real  orden  ha  salido  á  servir  la  presente  cam- 
paña de  706,  se  ha  mantenido  á  su  costa  con  armas  y  caballo  en  el  bloqueo 
de  Gibraltar  desde  el  día  27  de  Abril  hasta  8  de  Agosto  y  lo  queda  conti- 
nuando, cumpliendo  en  este  tiempo  muy  enteramente  con  su  obligación  en 
cuanto  se  le  ha  mandado  del  servicio  de  S.  M.,  dando  á  entender  la  gran- 
deza de  su  sangre  en  todas  las  funciones  que  se  han  ofrecido  y  en  particu- 
lar en  la  salida  que  los  enemigos  hicieron  el  día  11  de  Julio,  en  la  que  se  ha 
portado  con  gran  valor,  vigilancia  y  celo,  siendo  uno  de  los  primeros  que 
se  arrojaron  sobre  ellos,  haciendo  algunos  prisioneros  y  acuchillando  otros» 
por  cuya  razón  y  por  el  gran  anhelo  con  que  se  sacrifica  al  Real  servicio  le 
considero  digno  de  cualquiera  honras  y  mercedes  que  S.  M.  (D.  1.  g.)  fuese 
servido  hacerle.> 

De  D.  Andrés  y  D.^  Micaela  Pabón  fueron  hijos: 

\.°    Don  Alonso  Félix  de  Auñón  y  Pabón,  bautizado  en  Morón  el  12  de  Julio 
de  1710.  Como  primogénito  llevó  los  vínculos  de  su  Casa;  no  casó  (1). 


(1)  De  D.  Alonso  se  refiere  su  extraordinaria  corpulencia  en  un  capítulo  de  la  Historia 
de  Morón,  escrita  por  los  licenciados  en  Medicina  y  Farmacia  D.  Juan  Janer  y  D.  Diego  de 
Zafra,  con  estas  palabras,  que  por  lo  original  copio: 

«Por  los  años  de  1757  vivía  en  Morón  D.  Alonso  Félix  de  Auñón,  el  cual  disfrutaba  un 

304 


y  de  Genealogía  Española. 

2^    Don  Miguel  Antonio  de  Auñón  y  Pabón,  que  sigue. 

3.**    Doña  Constanza  de  Auñón,  bautizada  en  Morón  el  1 1  de  Noviembre  de  1713; 
casada  con  el  Conde  de  Cedillo. 
4.°    Doña  Manuela  de  Auñón,  nacida  el  1.*'  de  Enero  de  1717,  que  murió  niña. 
5.°    Don  Andrés  Félix  de  Auñón,  bautizado  el  19  de  Abril  de  1718. 
6.°    Don  Francisco  de  Paula  María  de  Auñón,  bautizado  el  23  de  Mayo  de  1719. 

IX.  Don  Miguel  Antonio  de  Auñón  y  Pabón,  marqués  de  Nevares,  hijo 
segundo  de  D.  Andrés;  heredó  la  Casa  por  muerte,  sin  sucesión,  del  primo- 
génito. Nació  en  Morón  el  23  de  Febrero  de  1712,  y  casó  en  Sevilla  el 
27  de  Septiembre  de  1756,  con  D.^  Úrsula  María  Ossorio  de  los  Ríos,  Vega 
y  Valdés,  marquesa  de  Nevares,  bautizada  en  Sevilla  el  18  de  Agosto 
de  1723,  hija  de  D.  José  Ossorio  de  los  Ríos  y  de  D.^  María  del  Pópulo  de 
la  Vega  y  Valdés;  casó  en  segundas  nupcias  en  Jerez  con  D.""  María  Virúes 
de  Segovia  Ponce  de  León,  hija  de  D.  Gil  Virúes  y  de  D.^  María  Ponce  de 
León,  hija  ésta  de  los  Marqueses  del  Castillo  del  Valle;  no  tuvo  sucesión 
de  este  matrimonio.  Falleció  D.  Miguel  en  Sevilla  el  año  1775,  dejando  por 
hijos  del  primer  matrimonio  á 

1.°  Don  Ignacio  Manuel  de  Auñón  y  Ossorio  de  los  Ríos,  Marqués  de  Nevares, 
Gentilhombre  de  Cámara  de  S.  M.,  Señor  de  los  Mayorazgos  de  su  Casa.  Nació  en 
Sevilla  el  29  de  Enero  de  1763  y  casó  con  D.^  Rafaela  Ortiz  de  Zúñiga,  Marquesa 
de  Montefuerte,  Vizcondesa  de  Lebrija.  Fué  Alcalde  por  el  estado  noble  de  Morón 
en  1783  y  el  17  de  Marzo  del  mismo  año  ingresó  en  la  Maestranza  de  Caballería 
de  Sevilla,  llegando  á  ser  su  Teniente  de  Hermano  Mayor.  Falleció  sin  sucesión 
en  1804,  pasando  el  título  y  mayorazgos  á  su  hermano. 

2."    Don  Manuel  María  de  Auñón,  que  sigue. 

X.  Don  Manuel  María  del  Pópulo  de  Auñón  y  Ossorio,  Marqués  de 
Nevares,  Caballero  de  la  Real  Maestranza  de  Sevilla  y  de  San  Juan  de  Malta, 
Teniente  de  Hermano  Mayor  de  aquella  Maestranza,  donde  ingresó  el  17  de 
Marzo  de  1803.  Casó  con  D.'  Lorenza  de  Guzmán  y  Castilla,  de  los  Mar- 


cuantioso  mayorazgo.  Pesaba  22  arrobas;  su  natural  y  ordinario  alimento  era,  después  de 
un  abundante  cocido,  una  pierna  de  carnero,  un  pavo  y  un  jamón. 

"Esta  extraordinaria  obesidad  lo  puso  en  términos  de  no  haber  caballo  que  pudiese 
sostenerlo;  tenia  cupé  proporcionado  á  su  cuerpo,  y  estuvo  privado  de  contraer  matrimo- 
nio; pocos  años  antes  de  su  fa".ecimiento  se  halló  lisiado  de  quebradura,  con  tanto  exceso, 
que  no  podía  saHr  de  su  casa,  observando  una  dieta  rigurosa  por  mandado  de  los  médicos, 
permitiéndole  por  cena  únicamente  un  pavo  y  seis  docenas  de  zorzales. 

»En  un  vestido  de  terciopelo  entraron  cuarenta  y  seis  varas  y  en  las  mangas  doce;  en 
los  calzones  blancos  siete  varas  de  crea  ancha,  y  en  una  calceta  cabía  una  cuartilla  de 
trigo. 

«Falleció  de  un  garrotillo  en  20  de  Junio  de  1757,  á  los  cuarenta  y  cinco  de  su  edad;  se 
invirtieron  en  su  mortaja  treinta  y  seis  varas  de  sayal;  la  capa  tenía  tres  varas  de  largo,  con 
siete  y  cuarta  de  ancho,  y  fué  conducido  al  templo  por  diez  y  seis  hombres.» 

305  2* 


Revista  de  Historia 


queses  de  San  Bartolomé  y  la  Granja.  Viudo  D.  Manuel  Auñón  abrazó  el 
estado  eclesiástico,  y  D.^  Concepción  Auñón  y  Guzmán,  Marquesa  de  San 
Bartolomé  del  Monte,  su  hija,  casó  con  el  Duque  de  Noblejas  y  murió  sin 
sucesión  el  año  1820,  por  lo  que  pasaron  sus  títulos  á  su  línea  materna,  que 
representaba  el  Coronel  Chacón,  abuelo  del  actual  Marqués  de  Nevares,  y 
los  vínculos  de  Auñón  á  D.^  María  del  Carmen  Auñón  y  Ángulo,  como  bis- 
nieta de  la  D."  María  Manuela  de  Auñón  y  Herrera,  que  casó  con  D.  Fran- 
cisco Manuel  de  Auñón  y  Zurita. 

SEGUNDA    LÍNEA 

V.  Don  Pedro  Fernández  de  Auñón,  hijo  segundo  de  Pedro  Auñón 
Romero  (número  IV)  y  de  D.^  Inés  Gutiérrez  de  Bonilla,  continúa  esta  se- 
gunda línea  de  Auñones,  en  la  que  se  halla  hoy  el  título  de  Marqués  de 
Pilares.  Casó  en  Morón  el  25  de  Agosto  de  1608  con  D."  Mencía  de  Ossorio 
Morejón,  natural  de  Ronda,  hija  de  D.José  Morejón  y  Chacón  y  D."*  María 
de  Góngora  Ossorio.  Doña  Mencía  fué  señora  del  gran  mayorazgo  fundado 
por  su  bisabuela  D."*  Mencía  Ossorio  (1),  hija  de  Juan  Vázquez  Orejón, 
casada  en  primeras  nupcias  con  Juan  Pérez  de  Osuna  y  en  segundas  con 
el  licenciado  Juan  de  Zarate;  también  gozó  del  mayorazgo,  fundado  por  el 
Juan  Vázquez  Orejón  maestresala  del  Duque  de  Arcos,  por  escritura  ante 
el  escribano  Rodrigo  de  Torres  y  del  patronato  de  la  Capilla  y  entierro  de 
Nuestra  Señora  de  la  Antigua,  que  fundó  en  la  parroquia  de  San  Miguel  de 
Morón  el  |uan  Pérez  de  Osuna;  de  él  goza  hoy  D."  Victoria  de  Montestruque 
y  Auñón. 

Don  Pedro  Fernández  de  Auñón  fundó  un  gran  Mayorazgo  en  la  parte 
antigua  del  término  de  Morón,  que  hoy  pertenece  á  la  villa  de  Montellano, 
aldea  que  fué  de  dicha  ciudad  y  que  empezó  á  poblarse  con  familias  que  el 
don  Pedro,  fundador,  llevó  de  la  serranía  de  Ronda  para  desmontar  y  des- 
cuajar los  terrenos  que  iba  á  plantar  de  olivar,  que  son  lo  que  hoy  consti- 
tuyen la  hacienda  de  Morejón.  De  D.  Pedro  y  D.^  Mencía  fué  hijo: 


(1)  Doña  Mencía  de  Ossorio  se  bautizó  en  Morón  el  24  de  Enero  de  1512,  y  la  escritura 
de  dote  para  su  casamiento  con  Juan  Pérez  de  Osuna  pasó  ante  el  escribano  Juan  de  Car- 
mona,  el  25  de  Julio  de  1536.  La  facultad  Real  para  la  fundación  del  mayorazgo  llevó  fecha 
en  el  Pardo,  el  7  de  Noviembre  de  1577.  Juan  Vázquez  Orejón,  hijo  de  Diego  Ossorio  y 
nieto  del  Alcaide  y  Maestresala  Juan  Vázquez  Orejón,  ganó  ejecutoria  de  su  hidalguía  en 
Granada  y  se  querelló  en  Sala  de  hijosdalgo  de  esta  Chancillería,  del  Consejo  de  Marchena 
por  haberie  agraviado  no  devolviéndole  la  sisa,  como  á  hijodalgo  notorio. 

306 


y  de  Genealogía  Española. 

VI.  Don  Juan  Jorge  de  Auñón  Morejón,  Señor  de  los  vínculos  fundados 
por  su  padre  con  imposición  del  apellido  Morejón  y  los  de  D.'*  Mencía 
Ossorio,  Juan  Vázquez  Orejón  y  del  patronato  de  Nuestra  Señora  de  la  Anti- 
gua. Nació  en  Ronda.  Casó  el  7  de  Mayo  de  1682,  en  Morón,  con  D."  Fran- 
cisca Antonia  de  Bohorques  y  Ángulo,  hija  de  D.  Juan  de  Ángulo  Bohorques 
y  de  D.''  Juana  de  Bohorques  Villalón.  En  1632,  con  ocasión  de  apuros  de  la 
Corona,  hizo  un  donativo  de  800  ducados  al  rey  D,  Felipe  IV,  que  los  reci- 
bió con  gratitud:  de  éstos  fué  hijo, 

Vil.  Don  Juan  Ignacio  Bonifacio  de  Auñón  Morejón  y  Ángulo,  Señor  de 
los  mayorazgos  de  su  Casa,  Alcalde  de  la  hermandad  y  Alguacil  mayor  del 
estado  noble  en  1715  y  28.  Fué  bautizado  en  Morón  el  17  de  Mayo  de  1689 
casó,  el  4  de  Octubre  de  1705,  con  D."  Francisca  Juana  María  de  Bohorques 
Villalón,  hija  de  D.  Jerónimo  de  Bohorques  Villalón,  famiUar  del  Santo  Ofi- 
cio, y  de  D."  Antonia  Blasa  María  de  Herrera,  ésta  natural  de  Jerez  y  hermana 
de  D."  Constanza  María  de  Herrera,  mujer  de  D.  Alonso  José  Fernández  de 
Auñón,  ya  dicho;  casó  segunda  vez  en  Morón,  el  5  de  Febrero  de  1747,  con 
D.\JuanaJerónima  Galeote  y  Santisteban,  hija  de  D.  Manuel  Galeote  Hur- 
tado de  Corcuera,  vecino  y  Alcalde  por  el  estado  noble  de  Morón,  origina- 
rio de  Baeza,  y  de  D."*  Catalina  Teresa  Santisteban  y  Casasola.  De  ambos 
matrimonios  fueron  hijos: 

1.°    Doña  Mencía  Francisca  de  Auñón  Bohorques  Villalón,  que  casó  con  don 
Pedro  Francisco  de  Auñón  y  Auñón,  como  se  dirá  luego. 
2.°    Don  Juan  Jorge  de  Auñón  Galeote,  que  sigue. 

VIH.  Don  Juan  Jorgede  Auñón  Galeote,  Señor  de  los  mayorazgos  de  su 
Casa,  Caballero  Maestrante  de  Ronda,  Alcalde,  Regidor  y  Alguacil  mayor 
por  el  estado  noble  de  Morón,  los  años  1765,  74  y  88.  Nació  en  Morón  y 
fué  casado  allí  el  26  de  Noviembre  de  1769,  con  su  tres  veces  prima  se- 
gunda D."*  Catalina  Villalón  Villalón,  hija  de  D.  Francisco  Villalón  y  Agua- 
yo y  de  D.'"*  Antonia  Villalón,  de  quienes  fueron  hijos: 

1.*^    Don  Juan  Jorge  de  Auñón,  que  sigue 

2.°  Don  Francisco  Diego  de  Auñón  y  Villalón,  brillante  Oficial  de  la  Real  Arma- 
da, nacido  en  Morón  el  1.°  de  Noviembre  de  1775,  que  sentó  plaza  en  la  Compañía  de 
guardias-marinas  de  Cádiz,  el  año  1790.  Sus  servicios  los  dio  al  público  en  el  Dia- 
rio de  la  Marina  Gamito  Riquer,  en  un  artículo  de  su  colección  de  Marinos  ¡lustres. 

3.°  Don  Manuel  de  Auñón  y  Villalón,  otro  ¡lustre  mlütar,  que  prestó  sus  servicios 
y  sacrif¡có  su  sangre  en  la  guerra  de  la  Independencia;  as¡st¡ó,  entre  otros  sitios,  á 
las  batallas  de  Bailen,  Albuera,  Talavera,  Murviedro,  Cascante,  Tarancón,  Vélez, 
Mora,  Consuegra;  también  se  halló  en  la  guerra  civil,  dispersó  á  los  carlistas  de 
Zaldívar  en  la  acción  de  Carch¡te,  donde  perd¡ó  un  ojo;  murió  en  Morón  en  1857. 

307 


Revista  de  Historia 

4.°  Doña  Concepción  Auñón  y  Víllalón,  monja  profesa  en  el  convento  de  Santa 
María  de  Morón. 

IX.  Don  Juan  Jorge  de  Auñón  y  Víllalón,  último  Señor  de  los  mayoraz- 
gos de  la  Casa,  Caballero  Maestrante  de  Ronda.  Nació  en  Morón  el  26  de 
Octubre  de  1772,  y  casó  en  Morón,  el  22  de  Enero  de  1797,  con  D."  María 
Antonia  de  León  y  Vélez,  hija  de  D.  Andrés  de  León  y  Orbaneja  López  Pila- 
res, natural  de  Fuentes,  Caballero  de  la  Orden  de  Santiago  y  de  D.''  Gracia 
Vélez  y  Vázquez  de  Mondragón,  ascendientes  por  varonía  de  D.  Pedro  de 
León  y  Manjón,  Marqués  del  Valle  de  la  Reina,  ex  secretario  de  la  Real 
Maestranza  de  Caballería  de  Sevilla,  nuestro  distinguido  amigo  y  colabo- 
rador. Murió  D.  Juan  Jorge,  en  Morón,  el  año  1840,  y  enterrado  en  la  Capi- 
lla de  la  Antigua,  á  la  inscripción  de  su  lápida  se  le  puso  el  dictado  de 
«amigo  de  los  pobres».  De  éste  fueron  hijos: 

1.''  Don  Juan  María  de  Auñón  Morejón  y  León,  que  compartió  el  mayorazgo 
con  su  padre  y  fué  copatrono  de  la  Capilla  mayor  del  Convento  de  la  Victoria  de 
Morón;  casado  con  D.^  Feliciana  Romera,  natural  de  Carmona;  fueron  sus  hijos: 
].")  Don  Juan  Jorge  de  Auñón  y  Romera,  casado  con  su  prima  hermana  doña  Car- 
men Vázquez  de  Mondragón  y  Auñón,  vecina  hoy  de  Ronda,  con  sucesión. 
2.°)  Doña  Juana  de  Auñón  Romera,  que  estuvo  casada  con  D.  José  de  Montes- 
truque  y  Vernazza,  hoy  Coronel  retirado  del  Cuerpo  de  Carabineros.  3.^)  Doña 
María  del  Carmen  Auñón  y  Romera,  casada  con  D.  Manuel  Pérez  de  Vera- 
4.°)  Doña  María  de  los  Ángeles  Auñón  y  Romera,  casada  en  primeras  nupcias  con 
D.  Nicolás  Osuna  y  en  segundas  con  D.José  María  de  Ángulo.  5°)  Doña  María 
Antonia  de  Auñón  Romera,  que  murió  soltera.  6.°)  Doña  María  de  Gracia  de 
Auñón  y  Romera,  también  soltera. 

2."  Doña  Catalina  Auñón  y  León,  casada  con  D.  José  Vázquez  de  Mondragón, 
marqués  de  Villasierra,  vecino  de  Ronda,  cuya  hija  D.''  Carmen  casó  con  su  primo, 
como  he  dicho. 

3.°  Don  Jorge  Auñón  y  León,  diputado  á  Cortes  que  fué  en  varias  legislaturas, 
representando  á  Morón,  murió  soltero. 

4."  Doña  Mercedes  de  Auñón  y  León,  también  soltera,  que  hizo  donación  al 
Ayuntamiento  de  Morón  del  ex  convento  de  San  Francisco,  para  instalar  en  él  los 
hospitales  del  Corpus  Cristi,  Santa  Isabel  y  de  Convalecientes. 

5.°    Doña  Concepción  de  Auñón  y  León,  que  casó  con  D.  Antonio  Víllalón. 

6.''  Don  Manuel  de  Áuñón  y  León,  que  casó  con  D."  María  Josefa  Víllalón  y 
Molner,  con  sucesión. 

7.°  Don  Joaquín  de  Auñón  y  León,  Gobernador  civil  de  Sevilla  y  Diputado  á 
Cortes  que  fué  por  Morón,  casado  con  D.'  Ignacia  Lesaca:  es  su  hijo  D.  Juan  Jorge 
de  Auñón  y  Lesaca,  Caballero  de  la  Orden  de  Santiago,  con  sucesión. 

8.*^    Don  Antonio  de  Auñón  y  León,  que  sigue. 

X.  Don  Antonio  de  Auñon  y  León,  hijo  de  D.  Juan  Jorge,  nació  en  Mo- 
rón el  15  de  Marzo  de  1818,  y  casó  el  30  de  Julio  de  1842  conD.'^  María  Josefa 

308 


y  de  Genealogía  Española. 

Villalón  y  González  Caballos,  hija  de  los  Marqueses  de  Pilares,  D.  Ramón 
Villalón  y  Tamariz  y  D.^  Antonia  González  Caballos.  Don  Antonio  fué  caba- 
llero de  San  Juan  de  Jerusalén  y  de  la  Orden  de  Isabel  la  Católica,  Comen- 
dador de  la  de  Carlos  III,  Alcalde  de  Morón  repetidas  veces,  su  Corregidor 
y  diputado  provincial.  En  el  tiempo  de  su  administraciónn  recibió  la  ciu- 
dad diferentes  mejoras,  como  la  construcción  de  las  Alamedas  de  la  Carrera 
y  de  la  Puerta  de  Utrera,  el  Cementerio  moderno,  el  ferrocarril  y  la  carre- 
tera de  Pruna.  Murió  en  Morón  el  30  de  Junio  de  1880.  Fueron  hijos  de  este 
matrimonio: 

1."  Don  Juan  Auñón  Villalón,  /Ibogado  y  Auditor  de  Marina  honorario,  casó 
con  D.'*  Juana  Colunga  y  murió  el  año  1860,  sin  sucesión. 

2.°    Don  Ramón  Auñón  y  Villalón,  que  sigue. 

3/'  Doña  María  Josefa  de  Auñón  y  Villalón,  casó  con  D.  Manuel  Cotta  y  Barea: 
se  halla  viuda. 

4,"*  Doña  María  Antonia  Auñón  Villalón,  nacida  en  Morón  el  19  de  Febrero 
de  1853,  casada  con  el  Conde  de  Daoiz,  falleció  el  30  de  Junio  de  1889  (1);  con  su- 
cesión que  lleva  hoy  dicho  título. 

XI.  Don  Ramón  Luis  de  Auñón  Villalón  León  y  González-Caballos, 
actual  Marqués  de  Pilares,  Almirante  de  la  Armada,  Consejero  del  Supremo 
de  Guerra  y  .Marina,  Gentil- 
,hombre  de  Cámara  de  S.  M.» 
Senador  vitalicio  del  Consejo 
de  Estado,  ex  Ministro  de  la 
Corona,  ha  sido  además  Almi- 
rante de  Escuadra  y  Capitán 
General  del  Departamento  de 
Marina  de  Cartagena.  Sus  ser- 
vicios han  sido  recompensa- 
dos con  innumerables  conde- 
coraciones, hallándose  en  po- 
sesión de  las  Grandes  cruces 
de  San  Hermenegildo,  Mérito 
Naval,  Mérito  Militar,  de  la 
Orden  de  Avis  de  Portugal  y 
de  la  Reina  Victoria  de  Ingla-  .        ^  , »,   ,     .  „  .,  «,. 

^  Armas  del  Almirante  Marques  de  Pilares. 

térra.  Nació  en  Morón  el  25  de 

Agosto  de  1844;  casado  en  Madrid  el  25  de  Agosto  de  1874  conD.'"'  Antonia  Co- 
mes y  Carrió,  de  noble  familia  menorquina.  De  este  matrimonio  tuvo  por  hijos: 


(1)    Anuario  de  la  Nobleza  de  España,  por  F.  F.  de  Béhtencourt,  III,  pág,  253. 

309 


Revista  de  Historia 

1.**  Doña  María  Josefa  Elisa,  nacida  en  Montevideo  el  24  de  Junio  de  1875,  que 
casó  en  Madrid  el  21  de  Abril  de  1900  con  D.  Antonio  Rodríguez  y  Pedrol,  de 
quien  tiene  á  D.*  María  y  á  D.^  Carmen  Rodríguez  y  Auñón,  niñas  de  corta  edad. 

2°  Doña  Mercedes  Antonia  de  Padua,  nacida  en  Madrid  el  17  de  Enero  de  1878, 
murió  en  la  misma  el  1°  de  Febrero  siguiente. 

3."  Don  Antonio  de  Padua  Juan  Bautista,  inmediato  sucesor  del  título,  Comen- 
dador de  la  Orden  de  San  Benito  de  Avis  de  Portugal,  Caballero  de  la  Orden  de 
Leopoldo  de  Bélgica,  Gentilhombre  de  cámara  de  S.  M.,  Primer  Teniente  del 
Cuerpo  de  Infantería  de  Marina,  Nació  en  Cádiz  el  9  de  Septiembre  de  1882. 

4.°  Doña  María  de  la  Asunción,  nacida  en  Madrid  el  15  de  Agosto  de  1884, 
falleció  el  10  de  Mayo  de  1885. 

5."    Doña  María  del  Carmen,  nacida  en  Madrid  el  26  de  Febrero  de  1886. 


TERCERA    LINEA 

Don  Francisco  Fernández  de  Auñón,  hijo  tercero  de  Pedro  de  Auñón 
Romero  (número  IV)  y  de  D.''  Inés  Gutiérrez  de  Bonilla,  formó  la  tercera 
líneas  de  la  Casa  de  Auñón  en  Morón.  Casó  el  24  de  Septiembre  de  1605 
con  D."  Ana  Catalán  Ángulo  Melgarejo,  hija  de  Cristóbal  Amigo  y  de 
D."*  Marina  de  Ángulo.  Fundaron  mayorazgo  de  sus  bienes  D.  Francisco  y 
su  mujer,  por  escritura  ante  Juan  Núñez  Saldaña,  escribano  de  Morón,  el 
año  1648.  Don  Francisco  otorgó  su  testamento  ante  Antonio  de  Pedroso 
Villamán,  el  1649.  Doña  Ana  de  Ángulo  Catalán  sucedió  á  D.  Francisco 
Catalán,  comisario  del  Santo  Oficio  presbítero,  en  el  Patronato  del  Con- 
vento de  Santa  Clara  de  Morón,  fundado  por  D."  María  de  Orellana,  viuda 
de  D.  Juan  Fernández  Villalón,  D."*  María  de  Bohorques  y  D.""  Mariana  de 
Bohorques,  según  escritura  ante  Luis  de  Madrid  escribano  público,  en  10  de 
Diciembre  de  1588,  y  por  otra  en  la  que  dieron  facultad  á  dicho  D.  Fran- 
cisco Catalán  para  que  nombrase  sucesor  en  dicho  Patronato,  como  lo 
ejecutó  así  en  favor  de  D.*  Ana,  por  su  testamento,  otorgado  en  Morón  el 
20  de  Noviembre  de  1618.  Este  Patronato  quedó  vinculado  en  el  Mayo- 
razgo que  fundaron  D.  Francisco  y  D."*  Ana  Catalán.  Testó  D.^  Ana  en 
Morón  el  19  de  Julio  de  1.659. 

De  este  matrimonio  fueron  hijos: 

1.°    Don  Pedro  Francisco  de  Auñón,  que  continúa. 

2.°  Doña  Luisa  de  Auñón  Catalán,  que  casó  en  Morón  el  6  de  Febrero  de  1632 
con  D.  Fernando  Jacinto  de  Zurita  y  Haro,  vecino  de  Jerez,  Señor  de  la  villa  del 
Villar  del  Saz  de  Don  Guillem,  ascendientes  de  los  Marqueses  de  Campo  Real  de 
Jerez  de  la  Frontera. 

3.°  Don  Gonzalo  Alvaro  de  Auñón,  clérigo  capellán,  que  testó  ante  Juan  de 
Mata  el  1647  (fol.  313). 

310 


y  de  Genealogía  Española. _ 

VI.  Don  Pedro  Francisco  de  Auñón  Catalán,  hijo  mayor  y  sucesor  en 
los  vínculos  fundados  por  sus  padres  y  en  el  Patronato  del  Convento  de 
Santa  Clara  de  Morón;  bautizado  allí  el  18  de  Febrero  de  1620,  casó  en 
Jerez  de  la  Frontera  el  11  de  Marzo  de  1672  con  D.'  Ana  de  Zurita,  su  so- 
brina, hija  de  D.  Fernando  Jacinto  y  D.''  Luisa  de  Auñón,  su  hermana,  ya 
Don  Pedro  fundó  Capellanía  en  la  Parroquia  de  San  Miguel  de  Morón,  el 
28  de  Abril  de  1663,  y  testó  en  1680  ante  Pedro  Martínez,  escribano  pú- 
blico de  Morón. 

De  este  matrimonio  fueron  hijos: 

1.°  Don  Francisco  de  Auñón  y  Zurita,  Alcalde  por  el  estado  noble  de  Morón 
en  1699. 

2.°    Don  Pedro  Francisco  de  Auñón,  que  sigue. 

3.°  Doña  Mariana  Josefa  de  Auñón,  que  casó  en  Jerez  el  26  de  Noviembre 
de  1694  con  D.  Alvaro  de  Zurita,  ascendientes  de  los  Marqueses  de  Campo  Real 

VII.  Don  Pedro  Francisco  de  Auñón  y  Zurita  estuvo  casado  con 
D."  María  Manuela  de  Auñón,  hija  de  D.  Alonso  José  Fernández  de  Auñón 
y  de  D.""  Catalina  Gil  de  Ledesma,  como  ya  dijimos,  celebrándose  la  cere- 
monia en  Morón  el  27  de  Enero  de  1696. 

De  este  matrimonio  fué  hijo 

VIII.  Don  Pedro  Francisco  de  Auñón  y  Auñón,  que  en  8  de  Julio 
de  1733  casó  con  otra  de  su  varonía  llamada  D.""  Mencia,  hija  de  D.  Juan 
Ignacio  de  Auñón  Morejón  y  de  D."  Francisca  Villalón,  de  la  segunda  Casa 
de  Auñón,  como  se  ha  visto;  de  éstos  fué  hijo 

IX.  Don  Juan  María  de  Auñón,  el  que  fué  casado  en  Morón  el  6  de 
Noviembre  de  1769  con  D."*  Joaquina  de  Ángulo  Villegas,  hija  de  D.  Fran- 
cisco de  Ángulo  Pabón  y  de  D."^  Ana  de  Villegas.  De  este  matrimonio  fué 
hija  única 

Doña  María  del  Carmen  Auñón  y  Ángulo,  bautizada  en  Morón  el  \°  de  Julio 
de  1779,  que  casó  en  Morón  el  2  de  Abril  de  1796  con  su  primo  D.  Ignacio  de 
Torres  Villalón,  Conde  de  Miraflores  de  los  Ángeles,  hijo  de  D.  Tomás,  Conde  del 
mismo  título.  Esta  señora  fué  poseedora,  por  fallecimiento  de  su  padre,  de  los  Ma- 
yorazgos de  D.  Francisco  Fernández  Villalón,  y  desde  el  ano  1820,  por  falleci- 
miento y  terminación  de  la  línea  del  Marqués  de  Nevares,  sucedió  también  en  el 
fundado  por  Pedro  de  Auñón  Maldonado;  asimismo  fué  patrona  y  administradora 
del  fundado  por  el  licenciado  D.  Pedro  Gon^.ález  de  Orellana,  del  Convento  de 
Santa  Clara  y  de  los  demás  fundados  en  la  primera  Casa  de  Auñón.  Falleció  doña 
María  del  Carmen  el  24  de  Abril  de  1837,  y  el  Conde  de  Miraflores  el  24  de  Abril 
de  1852.  Con  esta  Señora  damos  fin  á  esta  sucinta  relación  de  tan  ilustre  linaje. 

Juan  Moreno  de  Guerra. 

311 


Revista  de  Historia 


DOCUMENTOS   INÉDITOS 

funciones  públicas  en  Ifíallorca. 


AUTO  DE  FE  (10T5) 

Es,  sin  duda,  nota  carecterístlca  de  la  Nobleza  mallorquína  la  manera 
fastuosa  y  siempre  correctísima  cómo  realizaba  toda  clase  de  fiestas  y  fun- 
ciones públicas,  no  solamente  cuando  las  verificaba  aquélla  como  entidad, 
sino  también  cuando  tomaba  parte  en  las  que  acostumbraba  celebrar  la 
ciudad  ú  otro  cuerpo  preeminente  de  esta  capital  y  reino. 

Ya  de  antiguo  nuestro  rey  D.Jaime  III  de  Mallorca,  en  1336,  dictó  las 
célebres  ordenaciones  Promulgatio  constitutionum  siue  ordinationum 
aique  legum,  editar am  per  illustrissimum  Dominumjacobum  //(sic)  Regem 
Majoricarum,  comitem  Rossilionis  et  Ceritanice  atqiie  Dominum  Montispe- 
lerii,  super  bono  stata,  regimine  atque  ornata  etjustitia  sacrce  suce  Domas 
Regice,  para  el  gobierno  y  esplendor  de  su  Casa  y  Corte,  que  fueron  indu- 
dablemente y  sirvieron  de  norma  para  los  distintos  actos  y  ceremonias 
públicas  en  la  Ciutat  de  Mallorca  (Palma),  que  se  realizaban  en  posteriores 
tiempos,  ya  incorporado  este  Reino  á  la  Corona  de  Aragón,  después  de  1,433 
y  tal  vez  base,  según  opinión  de  Piferrer',  para  dictar  las  suyas  el  monarca 
aragonés  D.  Pedro  IV,  el  Ceremonioso. 

El  cuerpo  de  la  Nobleza  de  Mallorca,  compuesto,  como  es  sabido,  por 
los  dos  brazos  de  Caballeros  y  de  Ciudadanos,  obtuvo  en  distintas  épocas 
de  sus  Reyes  propios  y  de  los  de  Aragón  y  de  España  más  tarde,  diversos 
privilegios  y  franquicias,  legislando  algunos  sobre  el  modo  y  forma  de  rea- 
lizar distintas  funciones,  y  erigida  en  1460  la  ilustre  Cofradía  de  San  Jorge, 
formada  por  individuos  de  uno  y  otro  de  los  brazos  citados,  ella  fué,  en  las 
diferentes  épocas  que  subsistió,  la  directora  y  organizadora  de  la  mayor 
parte  de  las  fiestas  y  actos  públicos  que  acostumbraba  celebrar  anualmente 
y  en  conmemoración  de  extraordinarios  acontecimientos  (1). 


(1)  De  la  lápida  de  San  Jorge,  de  Mallorca,  y  de  las  funciones  que  realizaba  tuve  oca- 
sión de  liablar  en  el  capítulo  II  de  mi  libro  Alistamiento  Noble  de  Mallorca  del  año  1762, 
que  publiqué  en  Diciembre  del  próximo  pasado  año  1911.  (Palma  de  Mallorca.) 

312 


y  de  Genealogía  Española. 

Por  demás  sabido  es  cómo  recibía  la  Ciutat  de  Mallorca  á  sus  Reyes  y 
Príncipes  y  de  la  manera  cómo  celebraba  con  espléndidos  festejos  toda 
clase  de  sucesos  faustos. 

De  cómo  obsequió  en  1472  al  Cardenal  D.  Rodrigo  de  Borja,  legado 
Pontificio  á  la  Corte  de  Don  Enrique  IV  de  Castilla,  después  Obispo  de  la 
diócesis  de  la  misma  Isla,  y,  por  último,  Papa  Alejandro  VI,  minuciosa- 
mente detallado  aparece  en  la  relación  inédita  de  tal  visita  del  notario  ma- 
llorquín Pedro  Segura  (1),  que  tuve  la  satisfacción  de  encontrar  en  uno  de 
los  libros  del  Archivo  de  la  antigua  Curia  de  la  Consignación  de  esta  Ciu- 
dad y  Reino  y  que  forma  hoy  parte  del  de  mi  cargo  de  la  Excma.  Diputa- 
ción Provincial  de  las  Baleares,  y  de  la  manera  cómo  se  agasajó  al  Empe- 
rador Carlos  V,  en  1541,  se  habla  extensamente  en  E' Libre  de  la  bena- 
uenturada  vingada  del  Emperador  y  Rey  Don  Carlos  en  sua  ciutat  d 
Mallorquesy  del  recebiment  que  lifonchfet.Juntament  ab  lo  que  mes  sucebi 
fins  al  dia  que  partí  de  aquella  per  la  conquesta  de  Allger. 

Establecida  en  Mallorca  la  Inquisición  hacia  1487,  no  sin  enérgicas  pro- 
testas de  sus  moradores,  exteriorizadas  por  medio  de  los  Jurados  y  Grande 
y  General  Consejo  del  Reino,  en  distintas  comunicaciones  á  los  Soberanos, 
aclimatóse,  no  obstante,  en  relativo  poco  tiempo  en  la  Isla,  y  de  su  Tribu- 
nal y  familia,  á  los  contados  lustros  de  implantada  en  ella,  formaban  parte 
buen  número  de  caballeros  de  la  Nobleza  y  de  influyentes  personas  de  las 
más  distinguidas  clases. 

El  documento  que  ofrecemos  hoy  á  los  lectores  de  esta  revista,  copiado 
literalmente  de  un  Noticiario  manuscrito  que  los  comprende  de  distintas 
centurias,  de  carácter  general  por  referirse  á  funciones  que  con  más  ó 
menos  diferencias  realizaba  el  Santo  Oficio  en  toda  España,  y  en  Mallorca 
desde  1490;  refleja,  sin  embargo,  y  da  una  idea  bastante  clara  de  las  eti- 
quetas y  ceremonial  en  boga  y  uso  entre  la  alta  sociedad  y  Nobleza  ma- 
llorquína durante  la  segunda  mitad  del  siglo  XVII,  época  esplendorosa  de 
la  misma  y  origen  de  muchos  palacios  y  casas  señoriales  que  aun  hoy  día 
se  conservan  con  otras  de  anteriores  centurias  y  que  forman  el  distintivo 
más  peculiar  de  la  capital  y  vieja  corte  del  antiguo  Reino  de  Mallorca. 

José  Ramis  de  Ayreflor  y  Sureda. 
Palma  de  Mallorca. 

* 

*     * 


(1)    La  publiqué  en  el  núm.  361  del  Bolleti  de  la  Societat  Arqueológica  Laliana,  de 
Palma  de  Mallorca,  correspondiente  al  mes  de  Abril  de  1910. 

313 


Revista  de  Historia 

Dice  asi  el  referido  documento: 

«Estando  sepultado  en  el  sepulcro  del  silencio  por  el  que  obseruan  los  minis- 
tros deste  Secreto  (que  assí  ha  de  ser)  y  por  este  en  el  de  la  ignorantia  en  los 
vecinos  desta  Ciudad  y  Reino,  el  que  se  hubiese  de  celebrar  Auto  General  de  fée, 
y  hauiéndose  aplasado  día  fixo  para  ello  el  día  de  domingo  que  contáuamos  á  13 
de  Jenero  deste  pnte.  año  de  1675:  á  12  de  Xbre.  1674  por  la  mañana,  salió  de  las 
Casas  desta  Inq.n  el  D/  D."  Juan  Bautista  üesbach,  Canónigo  decano  de  la 
S.ta  Iglesia  y  Promotor  Fiscal  deste  S.t»  Off.o;  asistido  y  acompañado  de  Pedro 
Antonio  Qaforteza,  Receptor  desde  S.to  Off.»,  D."  Manuel  Ximénez  de  Sotomayor, 
Secretario,  D."  Juanote  Desclapes  y  Montornes,  Contador,  officiales  todos  titula- 
dos, con  acompañamiento  de  carrozas  se  condujo  al  Castillo,  en  donde  tienen  su 
lUma.ma  del  S.r  Virrey  su  habitación,  y  hauiéndose  dado  aud.a  entraron  en  la  pieza 
y  sentados;  el  dicho  fiscal  le  puso  en  noticias  de  parte  del  S.to  Tribunal,  de  la 
resolutión  hauía  tomado  en  celebrar  dicho  Auto  General,  y  le  suplicó  fuesse  seruido 
assistir,  illustrar  y  autorizar  tan  venerable  funtion;  y  de  allí  se  passó  al  Palatio  del 
lllmo.mo  y  R.mo  Señor  D.n  Bernardo  Cotoner,  Arz  o  Obispo  desta  Diócesis  para  el 
mismo  efecto,  y  después  se  fué  á  las  Casas  de  la  Ciudad  en  donde  halló  en  ajunta- 
miento  Su  SM  de  los  Mag.cos  Jurados  desta  Ciudad  y  Reyno  y  pasó  los  mesmos 
officios,  y  vltimamente  se  fué  á  la  SM  Iglesia  en  donde  en  el  Aula  Capitular  halló 
juntos  al  Muy  Ill.tre  y  R.d  Cauildo  della  y  hizo  la  misma  función,  respondiendo 
así  dichos  lll.mos  Señores  Virrey  y  Arz.o  Obispo,  S.cs  Mag.cos  Jurados  y  Muy 
Ill.e  Cauildo  con  grande  alborozo  de  semejantes  notticias,  dando  las  gratias  al 
S.to  Officio  y  que  acudirían  y  asistirían  con  sumo  gusto,  por  ser  dicha  funtión  tan 
del  seruicio  de  entreambas  Magestades  y  Beneficio  público  deste  Reyno  recono- 
ciendo con  católico  zelo  ser  dicha  asistentia  vna  de  sus  mejores  y  más  precissas  y 
no  menos  sagradas  obligaciones. 

»Y  en  este  tiempo  el  D.r  Gabriel  Fábregues,  Secretario  desta  Inq."  y  Canónigo 
Penitenciario  de  la  SM  Iglesia,  conbidó  para  dicho  effecto  al  S.r  Regente  y  demás 
Hoidores  de  la  Real  Aud.a 

»Conbidóse  así  mesmo  á  todos  los  prelados  de  todas  las  religicnes  asta  al  Prior 
del  Conuento  de  la  Real,  por  ser  muerto  su  Abat  y  al  Prior  de  la  Cartuxa,  que  dista 
desta  Ciudad  más  de  dos  leguas. 

»Y  dando  la  buelta  el  dicho  Fiscal  con  asistencia  de  dichos  Ministros  para  las 
Casas  desta  Inq.n  y  dado  quenta  al  S.r  Inq.or  el  S.r  D,  Fran.co  Rodríguez  Cosío  y 
Barreda,  de  lo  referido,  mandó  dicho  Señor  saliessen  de  dichas  Casas  de  la 
Inq.n  gran  número  de  familiares  y  ministros  deste  S.to  Off.o  todos  á  cauallo  llenando 
sus  cruces  pendientes  en  el  pecho  y  en  sus  capas  bordadas,  precediendo  clarines 
y  atabales,  rematando  dicho  paseio  D.n  Manuel  Ximenes  de  Sotomayor,  Secretario 
deste  Secreto,  muy  de  gala  y  su  cauallo  ricamente  encajesado,  á  la  derecha  de 
Domingo  Ferragut,  Teniente  de  Alguacil  mayor  deste  S.to  Off.o;  y  se  conduxeron 
en  los  lugares  acostumbrados,  en  los  quales  se  publicó  é  hizo  notorio  el  Pueblo  el 
día  que  se  celebraría  el  dicho  Auto  General  de  fée,  y  luego  se  despachó  por  todos 
los  lugares  deste  Reyno  para  el  dicho  effecto. 

» Seguido  esto,  se  trató  de  dar  principio  á  la  fábrica  de  los  tablados  así  del  solio 
para  el  Tribunal  como  también  para  los  altares,  que  fueron  tres  en  triángulo,  y  el 
de  los  reíos  y  lo  demás  conveniente  para  el  dicho  Auto;  haciendo  los  demás  Ma- 
gistrados lo  mesmo  á  su  costa;  y  para  los  demás  que  la  Ciudad  los  franquea  este 
ossequio  tan  devido,  siendo  conbidadas  con  ministros  y  por  parte  del  Tribunal. 

314 


'  y  de  Genealo8\a  Española. 

»Y  aunque  es  verdad  que  en  los  autos  generales  antecessores  y  en  el  de  1645, 
que  es  el  último  que  se  ha  celebrado,  concurrió  tan  solamente  la  familia  deste 
S.to  Off.o  ,  se  tomó  resolución  de  conbidar  á  la  Cavalleros  que  no  lo  eran,  y  para 
ello  se  valió  el  S.to  Off.o  de  las  personas  de  D."  Fran.co  Cotoner,  Capitán  de  la  Fa- 
milia deste  S.to  Off.o  y  de  D."  Pedro  Veri,  Cavallero  Familiar;  los  quales  de  parte 
del  Tribunal  conbidaron  á  toda  la  Nobleza  de  cualquier  edad,  para  que  se  sirvies- 
sen  concurrir  la  víspera  antes  del  día  del  Auto,  en  la  processión,  con  sus  atxas, 
para  dar  culto  con  ellas  á  la  S.ta  Cruz  verde,  insignia  peculiar  deste  Tribunal  S.to, 
y  el  día  del  Auto  se  sirviessen  venir  á  cavallo  y  asistir  y  acompañar  al  S.r  Inq.r  hasta 
la  plaza  del  Borne  desta  Ciudad,  en  donde  se  hacía  la  funtión. 

»Asi  mesmo  se  convidaron  12  Cavalleros  Familiares  según  estilo,  que  fueron: 
D.n  Pedro  Veri,  D."  Jorge  Fortuny,  D."  Gaspar  de  Puigdorfila,  del  Hábito  de  San 
Tiago,  Miguel  Serralta,  Antonio  de  Veri,  D."  Juan  Gual  y  Qanglada,  Miguel  Fuster 
Nadal,  D."  Miguel  Ferrandell,  Gabriel  do  Berga,  del  Hábito  de  S.an  Tiago,  Joanote 
Desclapes,  Pedro  Antonio  Qaforteza,  D."  Nicolás  S.ta  Cilia,  del  Hábito  de  Calatrava, 
para  que  con  sendas  razas  verdes  y  en  el  remate  de  ellas  su  escudo  de  bronce  do- 
rado con  las  armas  del  S.to  Off.o  ,  fuessen  regidores  y  hiciessen  que  andassen  en 
la  forma  debida  los  que  concurrieran  en  la  dicha  processión,  y  el  día  del  Auto  por 
la  mañana  cuydassen  assi  mesmo  de  componer  los  familiares  y  demás  nobleza  que 
entrarían  en  el  congreso  de  dicho  paseio  de  á  cavallo,  y  al  llegar  éste  á  la  plaza 
del  Borne  y  hauiendo  desmontado  adelantándose  algún  tanto  dichos  12  regidores 
cuydassen  de  aposentar  á  sus  lugares  á  los  que  hauían  acompañado;  y  siendo  assi 
que  jamás  hauía  sido  mayor  el  número  de  los  dichos  12  regidores,  hauiéndose 
acrecentado  el  de  los  concurrentes,  que  son  los  caualleros  no  familiares,  pareció 
señalar  cuatro  más  destos  para  regidores,  que  fueron  el  Conde  de  Montenegro, 
D.n  Pedro  Forteza,  Cauallero  de  la  Orden  de  S.njuan,  Comendador  de  Bermens, 
Sistory  y  Siscarciay,  Governador  de  las  Avernas,  y  Presid.te  que  fué  por  Su  Mag  ^ 
de  la  Provincia  de  Catanssano,  en  el  Reyno  de  Ñapóles,  D."  Jorge  S."  Juan,  Cava- 
llero del  Hábito  de  S."  Tiago,  Governador  que  fué  en  ínterin  de  la  Isla  de  Ibiza,  y 
D.n  Fran.co  de  Pueyo,  del  Hábito  de  Calatrava. 

'  Conbidóse  para  llevar  el  Estandarte  de  la  fe  en  dicha  processión  el  susodicho 
D.n  Fran.co  Cotoner,  sobrino  del  S.r  D.n  Bernardo  Luis  Cotoner,  Canónigo  de  la 
S.ta  Iglesia,  que  fué  Visitador  de  la  Inq.n  de  Sicilia  y  Inq.or  de  todas  las  Inquisicio- 
nes de  la  Corona  de  Aragón,  hermano  del  D.or  D.n  Marcho  Antonio  Cotoner,  Canó- 
nigo desta  S.ta  iglesia,  Cansiller  por  Su  Mag.d  que  fué  deste  Reyno  de  Mallorca  y 
Inquisidor  del  S.to  Off.o  de  la  Inq.n  del  Reyno  de  Sicilia,  en  cuyo  ministerio  feneció 
su  vida,  y  assi  mesmo  hermano  del  dicho  Ill.nio  y  R.mo  s.r  D.n  Bernardo  Cotoner, 
Arz.o  Obispo  desta  Diócesis,  y  de  la  gloriosa  memoria  del  Em.mo  D.n  Raphael  Co- 
toner, Gran  Maestre  de  la  Religión  de  S.njuan  de  Jerusalén,  y  del  Em.mo  s  r  D.n  Ni- 
colás Cotoner,  Príncipe  del  Gozo,  Gran  Maestre  de  dicha  Religión  al  presente. 

»Conbidóse  para  llevar  la  Cruz  Verde  en  dicha  processión  al  D.n  Diego  Descla- 
pes y  Montornes,  Canónigo  de  la  S.ta  Iglesia,  Consultor  deste  S.to  Off.o  y  Ordina- 
rio por  el  Ill.mo  y  R.mo  S.r  Arzp.o  de  Tarragona,  en  orden  á  la  Isla  de  Ibiza  por  ser 
territorio  del  distrito  desta  Inq  n  , 

íY  para  que  las  calles  estubiessen  limpias  por  donde  hauía  de  passar,  lo  comu- 
nicó dicho  S.r  Inq.r  al  fiel  Mostasen,  ministro  universal  á  quien  peculiarmente  toca- 
y  lo  mandó  y  executó  con  toda  puntualidad,  y  hauiendo  auisado  de  parte  del  Tri- 
bunal y  por  sus  ministros  á  los  vecinos  por  donde  hauía  de  passar,  entoldassen  pa- 
redes y  ventanas  en  culto  de  S.ta  Cruz,  lo  hicieron  con  toda  voluntad  y  devoción. 

315 


Revista  de  Historia 

» Encomendóse  asimismo  á  D.n  Pedro  Antonio  Qaforteza,  Receptor  deste 
S.to  Off.o  para  que  tubiesse  por  bien  de  que  corriesse  á  su  quenta  el  entoldar  el 
frontispicio  de  las  Casas  de  la  Inq."  y  todo  el  circuito  de  su  plaza,  lo  qual  á  su 
tiempo  lo  paró  en  execución  como  Cauallero  y  Ministro,  adornándolo  muy  rica- 
mente de  tapicasias  preciosas  y  quadros  primorosíssimos,  arqueando  sus  bocaca- 
lles, que  todo  hacía  una  ermosa  prespectiva,  y  en  ella  en  modo  muy  decente  se 
puso  el  retrato  del  Ex.mo  S.r  Obispo  Inquisidor  General  del  S.r  Valladares,  que  el 
dicho  Fiscal  de  la  Inq."  solicitó  e  hizo  traer  de  la  Corte. 

»En  este  tiempo  inbió  el  susodicho  Señor  Virrey  como  á  Capitán  General  con 
recado  al  S.r  Inq.r  con  D  "  Vicente  Mut,  Sargento  mayor  por  Su  Mag.d  Ingeniero 
mayor  y  Cronista  deste  Reyno  y  á  Jayme  Despuig  y  Gual,  Capitán  de  cauallos, 
ofreciéndole  una  Compañía  de  infantería  de  200  hombres  y  otra  de  cauallos,  y  que 
quedauan  á  su  orden  para  que  dispussiese  dellas  como  pareciesse  en  orden  á  la 
función  del  dicho  Auto,  y  que  el  dicho  S.r  Inq.r  diesse  el  nombre  para  las  guardias 
de  la  ciudad  aquellas  dos  noches,  y  les  hizo  así  á  su  tiempo. 

» Llegado  el  plazo  de  la  víspera  del  día  del  Auto  á  las  dos  de  la  tarde  acudieron 
todas  las  Religiones  y  Parroquias  desta  Ciudad  con  su  clerisía,  abisadas  para  ello, 
las  cruces  cubiertas  de  vn  belo  de  seda  morado,  á  las  Casas  ce  la  Inquisición,  y 
toda  la  Familia  y  demás  Nobleza  que  no  lo  era,  que  estaua  para  ello  conbidada  y 
abisada,  y  los  susodichos  16  Caualleros  regidores  junto  con  el  Licenciado  Bartho- 
lomé  Liado,  presbítero,  beneficiado  en  la  Seo  y  honesta  person  i  desde  S.t»  Off.o  , 
de  quien  se  hauía  echo  nombramiento  para  maestro  de  Seremonias  (hauiéndolo 
sido  de  la  S.ta  Iglesia  muchos  años)  en  todo  lo  conueniente  á  lo  eclesiástico  y  es- 
piritual de  dicho  Auto;  empezaron  á  dar  principio  á  que  saliesse  y  se  compusiesse 
en  la  forma  deuida  la  dicha  processión,  dando  principio  los  regulares  y  las  Parro- 
chias  con  sus  cruzes  y  clericias  y  después  el  Estandarte  de  la  Fe,  imbitando  baxo 
deste  toda  la  Familia  deste  Reyno  según  sus  antigüedades,  y  entre  los  ministros 
attendiendo  á  las  graduationes  de  los  officios  que  en  ella  ocupan,  y  demás  nobleza 
que  no  es  de  la  dicha  familia,  y  á  lo  vltimo  el  dicho  D.n  Diego  Desclapes,  vestido 
con  alba  y  pluvial  de  tela  de  oro  riquísima,  en  medio  de  dos  asistentes,  honestas 
personas  deste  S.to  Off.o  ,  todos  con  pluviales  morados,  que  llevaba  la  Cruz  Verde, 
y  al  tomarla  del  altar  de  la  dicha  Capilla  de  la  Sala  de  la  Audiencia  deste  Santo 
Officio,  los  mússicos  de  la  Capilla  de  la  S.ta  Iglesia  entonaron  el  himno  Vexílla 
Regís,  á  canto  de  órgano,  acompañándola  el  S.r  Inquisidor  y  el  Secretario  Canónigo 
hasta  las  puertas  de  la  Inquisición  con  sus  velas;  dando  remate  á  dicho  Congreso 
eclesiástico  el  dicho  D.r  D.n  Juan  Bautista  Desbach,  Promotor  Fiscal,  ladeado  á  la 
drecha  del  susodicho  D.n  Manuel  Ximenes  de  Sotomayor,  Secretario,  y  el  dicho 
Canónigo,  Domingo  Ferragut,  Teniente  de  Alguacil  mayor,  y  caminando,  es  á  saber, 
todos  los  que  concurrían  con  atxas  en  las  manos  execto  los  Calificadores  que  lle- 
uauan  sus  velas  de  á  libra  que  dicho  Fiscal  cedió  á  su  costa,  con  la  buena  direc- 
ción de  dichos  regidores  por  las  calles  estiladas,  cantando  siempre  los  músicos  de 
la  Capilla  de  la  S.ta  Iglesia  el  spalmo  del  Miserere  á  3  coros,  que  exitaua  los  ánimos 
de  los  fieles  á  toda  deuotion;  llegó  dicha  processión  en  la  dicha  plaza  del  Borne,  y 
hauiéndose  subido  á  los  tablados  todos  los  que  hauían  concurrido  en  dicha  proce- 
ssión con  sus  atxas  encendidas  estaua  todo  aquell  círculo  coronado  de  luces  for- 
mando vna  ermosa  prespectiva,  y  subido  que  fué  el  que  lleuaua  la  Cruz  para  colo- 
carla en  el  altar  de  en  medio  y  el  dicho  Promotor  Fiscal  con  los  que  le  asistían 
arrodillado  á  las  gradas  de  dicho  altar,  al  punto  que  se  enarboló  la  Cruz  en  él  vna 
Compañía  de  200  hombres  que  estaua  aguardando  dicha  funtión  y  puesta  en  orden 

316 


y  de  Genealogía  Española. 

en  la  dicha  plaza,  en  culto  y  ueneratión  de  la  dicha  Cruz,  saludaron  y  dieron  la 
carga  de  moscataria  assiéndole  la  salua  y  hauiendo  dicho  el  que  lleuaua  la  Cruz 
la  orazión,  se  acabó  la  processión  y  se  fueron  cada  vno  á  su  Combento,  Isglesias  y 
Casas. 

Después  velaron  la  Cruz  aquella  noche  12  religiosos  que  quedaron,  quatro  de 
S.to  Domingo,  4  de  S."  Fran.co  y  ¡os  restantes  de  la  Religión  de  nuestra  S.ra  de  las 
Mercedes,  redempión  de  cautiuos,  estando  los  tres  altares  muy  ricamente  adorna- 
dos, con  sus  blandones  y  luces  de  plata,  los  quales  á  las  12  de  la  noche  comenza- 
ron á  cantar  los  maytines  y  laudes  como  si  estuvieren  en  su  coro  en  día  solemne, 
alternando  los  versos  con  la  música  del  órgano  con  toda  solemnidad;  y  acabada 
esta  functión  comenzaron  á  celebrar  el  S.t"  Sacrificio  de  la  Misa  en  los  tres  altares 
en  vn  mesmo  tiempo  y  successivamente  al  mesmo  compás  sin  parar  hasta  que  lle- 
garon los  reios  muy  de  mañana  en  su  tablado  que  estaua  fabricado  al  lado  del 
dicho  altar  triangular. 

-^Por  la  mañana  oras  antes  de  amanecer,  ya  los  16  dichos  caualleros  regidores 
se  hallaron  en  las  Casas  de  la  Inquisición,  y  á  las  seis  de  dicha  salió  la  Cruz  de  la 
Parrochoquia  de  San  Nicolás,  en  cuyo  distrito  se  hallan  las  Casas  de  la  Inquisición, 
con  su  clericia,  á  quien  seguían  treinta  y  tres  reios  inclusiue  con  seis  estatuas,  y  por 
remate  vn  judío  pertinas.  cada  vno  con  sendos  familiares  al  lado,  y  éstos  en  medio 
de  dos  arcabuseros,  con  cabos  de  cuerda  ensendidos,  de  la  dicha  Compañía  de  los 
200;  y  en  este  tiempo  que  iban  saliendo,  los  dichos  caualleros  regidores  trataron 
de  hasser  venir  de  diferentes  puestos  no  muy  lexos  de  las  Casas  de  la  Inq."  que  á 
tropas  estauan  diuididos,  según  la  graduación  de  sus  estandartes  con  la  familia  y 
demás  Nobleza,  y  con  esto  dieron  principio  al  paseo  do  acanallo,  vestidos  todos 
los  de  la  línea  inferior  lo  más  decente  que  pudieron,  y  la  Nobleza  bistiendo  y  arras- 
trando galas,  feriando  costosas  libreas  á  sus  lacayos,  y  los  caualios  ricamente  enca- 
jesados,  siendo  en  número  los  que  componían  este  congreso  mucho  más  de  quatro- 
cientos,  concurriendo  muchos  de  muy  tierna  edad,  que  parece  que  la  deuoción  con 
que  asistían  á  tan  reuerente  functión  les  afiansaua  la  seguridad  de  todo  peligro.  É 
inmediatamente  después  de  los  dichos  reos  sequíanse  tres  clarines  vestidos  todos 
con  sus  ropones  y  sus  gorras  de  color  verde,  según  se  estila  en  las  fiestas  de  mayor 
ostentación,  y  después  quatro  caualios  y  los  que  les  montauan  vestidos  de  la  misma 
suerte,  que  tocauan  los  atabales  á  compás  y  con  muy  linda  orden,  y  luego  venía  la 
Familia  y  demás  Nobleza;  y  hauiendo  hido  caminando  poniéndolos  en  orden  los 
dichos  caualleros  regidores,  en  este  tiempo  el  S.r  Inquisidor  dio  orden  á  dos  Caua- 
lleros Familiares  D."  Fernando  Mox  y  Priam  de  Vilallonga,  Cauallero  del  Hábito  de 
Calatraua,  paraque  fuessen  al  S.r  Virrey  de  parte  del  Santo  Tribunal,  representán- 
dole que  quando  Su  111. '"a  gustase  de  venir  el  dicho  Señor  Inquisidor  y  sus  Minis- 
tros estauan  aguardando;  y  para  el  mesmo  effecto  fueron  inbiados  otros  dos, 
D.n  Gabriel  Fuster  y  D.n  Francisco  Gual,  á  la  Señoría  de  los  Magníficos  Jurados:  Y 
sería  cosa  de  las  7  quando  llegaron  los  susodichos,  el  IlL^o  S.r  Virrey  vestiendo 
mucha  gala  y  adornado  con  cadena  de  oro  de  mucho  valor,  su  cauallo  ricamente 
encajesado,  y  demás  Magistrados  llegaron  á  las  Casas  de  la  Inquisición  y  entrando 
en  su  patio  hallaron  al  dicho  S.r  Inquisidor  que  estaua  ya  montado  á  cauallo  y 
aguardaua  estando  vestido  sin  apartarse  de  lo  serio  muy  lucida  y  decorosamente, 
y  la  muía  en  que  montaba  adornada  con  su  palafrén  de  terciopelo  morado  guarne- 
cido alrededor  de  seda  del  mesmo  color  y  ilo  de  oro,  siendo  de  la  misma  materia 
las  borlas  y  las  riendas;  y  poniendo  el  dicho  Ill.mo  s.r  Virrey  y  el  Mag.co  Jurado  en 
Cap  al  dicho  S.r  Inquisidor  en  medio  empezó  á  dar  camino  el  dicho  Promotor  Fis- 

317 


Revista  de  Historia 

cal  lleuando  el  Estandarte  de  la  Fée,  que  por  ser  imposible  lleuar  el  otro  por  lo 
pesado,  usando  hazer  aposta  con  las  armas  del  S.to  Off.o  y  ensima  del  escudo  la 
Tiara  y  Corona,  que  estaua  muy  dono  y  rico,  y  la  muía  en  que  montaua  muy  rica- 
mente adornada  con  su  palafrén  de  terciopelo  negro,  las  borlas  y  riendas  y  demás 
cordones  de  la  mesma  calidad  y  color,  y  pasa  los  cordones  á  la  drecha  D.n  Leo- 
nardo Qaforteza,  Cauallero  Familiar,  del  Hábito  de  Alcántara,  y  á  la  otra  parte  el 
susodicho  D."  Francisco  Cotoner,  á  quien  seguían  el  susodicho  D."  Diego  Descla- 
pes.  Ordinario  por  el  susodicho  Ill.mo  S.r  Arzobispo  de  Tarragona,  y  á  los  lados  á 
la  drecha  el  dicho  D.n  Antonio  Forteza,  Receptor,  y  el  dicho  Canónigo  y  Secreta- 
rio Fábreques,  y  después  el  P.  M.  Fray  Joseph  Mesquida,  de  la  orden  de  San  Agus- 
tín, y  Ordinario  del  susodicho  lll.mo  Sj  D."  Bernardo  Cotoaer,  Arzp.o  Obispo  desta 
Diócesis,  á  quien  lleuaban  en  medio  dos  prebendados  de  la  SM  Iglesia,  embiado 
para  dicho  effecto  el  Doctor  Antonio  Ripoll  y  el  Doctor  Bernardo  Roger,  dando 
remate  á  este  paseo  de  acauallo  el  dicho  Sj  Inquisidor  en  medio  de  los  susodichos 
Ill.mo  S.r  Virrey  y  Jurado  en  Cap,  lleuando  de  escolta  y  por  retaguardia  vna  Com- 
pañía de  cauallos  forzados  con  sus  escarabinas  leuantadas,  cuyo  Capitán  era  el 
Señor  Jaisme  Desputx^  con  título  de  Su  Mag-d;  y  hauiendo  andado  por  las  calles 
estiladas  en  semejantes  functiones  llegaron  á  la  plaza  del  Borne  cerca  de  las  ocho 
y  media,  y  desmontados  los  dichos  caualleros  regidores  trataron  que  despejase  la 
gente  que  ocupaua  las  gradas  en  donde  hauían  de  estar  sentados  la  Familia  deste 
S.to  Off.o  y  demás  Noblesa,  y  estando  los  dichos  en  su  lugar  al  mesmo  tiempo  se 
subieron  los  Magistrados  á  ocupar  los  suyos,  es  á  saber:  el  S.r  Inquisidor  en  su 
silla  de  terciopelo  carmesí  baxo  el  dosel,  con  sus  almoadas  de  lo  mismo,  el  S.r  Vir- 
rey en  su  ventana,  y  los  demás  en  sus  tablados,  y  la  SM  Iglesia,  para  ello  fabri- 
cados. 

Inmediatamente  se  hizo  el  juramento  de  defender  N.a  SM  Fée  Católica  y  lo 
anexo  á  él  por  el  Ill.mo  S.r  Virrey  y  demás  Magistrados  y  no  menos  del  pueblo  según 
y  como  se  estila,  y  luego  se  dio  principio  á  la  Missa  que  cantó  el  P.  V.  Jayme  Juan 
Vives,  Religioso  de  N.a  S.ra  de  las  Mercedes,  Lector  jubilado,  Maestro  en  su  Reli- 
gión, Comendador  en  su  Combento,  Consultor  Calificante  desde  S.to  Offo,  asís 
tiéndole  por  ministros  de  diácono  y  subdiácono  dos  religiosos  de  su  Orden,  así 
mesmo  honestas  personas  del  Tribunal,  y  hauiendo  la  Capilla  de  la  SM  Iglesia  can- 
tado el  Introito  y  los  kyries,  y  dícholos  en  el  altar  el  celebrante  se  sentaron  los  mi- 
nistros del  altar,  y  hauisado  por  el  dicho  maestro  de  ceremonias  el  R.^o  P.  Pedro 
Rotx,  de  la  religión  Dominicana,  Maestro  de  su  Religión,  Vicario  General  y  Visita- 
dor que  fué  por  el  Iltm»  Ministro  General  de  su  Religión  dos  años  de  todos  los 
Conuentos  deste  Reyno,  Consultor  Calificante  deste  S.to  Offo,  paraque  fuesse  á 
predicar,  y  hauiéndose  hecho  la  adoratión  á  la  SM  Cruz  del  altar,  al  S.r  Inquisidor, 
Ilt.mo  s.r  Virrey  y  demás  magistrados,  decentemente  acompañado  llegó  al  pulpito 
y  subido  en  él  comenzó  el  sermón  saludando  después  de  la  Ave  María  diciendo 
lítmos  defensores  de  la  fée;  predicó  cosa  de  quarto  y  medio  tan  docta  y  erudita- 
mente y  tan  del  caso  como  de  sujetasso  tan  grande  y  no  menos  ministro  se  podía 
aguardar;  y  luego  se  dio  principio  á  leer  las  sentencias  de  los  Reíos,  y  cerca  de 
las  12  del  día  se  leió  la  del  judío  pertinas  y  rebelde  en  su  reprobada  ley,  y  después 
desta  se  prosiguió  en  las  demás,  y  á  cosa  de  las  dos  y  media  se  hizo  por  el  suso- 
dicho D.n  Manuel  Ximénez  de  Sotomayor,  Secretario,  y  demás  ministros  necessa- 
rios  deste  S.to  off.o  la  relaxación  del  dicho  judío  al  dicho  S.r  Virrey  y  Hoidores  de 
la  Rl.  Audiencia,  siendo  así  que  en  su  sentencia  el  Tribunal  S.to  intercedía  para  los 
dichos  Jueces  seglares  osasen  con  el  susodicho  de  clemencia  y  misericordia,  y  ha- 

318 


y  de  Genealogía  Española. 


ujendo  estado  el  dicho  judaizante  asistido  y  perennemente  y  ladeado  de  personas 
doctas  religiosas,  que  con  su  doctrina  y  zelo  católico  procurauan  con  toda  solicitud 
se  redugiesse  á  la  verdadera  ley  euangélica  de  Jesu  Cristo  S.to  nuestro,  y  hauiendo 
los  dicho  Jueces  suspendido  algún  tanto  el  proferir  la  sententia  para  ver  si  tendría 
lugar  la  conuersión  de  aquella  alma,  y  viendo  que  permanecía  en  su  pertinancia, 
echaron  el  fallo  de  que  fuesse  quemado  viuo,  y  fué  licuado  por  ministros  reales  al 
valle  de  la  puerta  de  Jesús,  en  donde  subido  que  fué  al  brasero,  predicándole  siem- 
pre las  dichas  personas  religiosas  de  diuersas  religiones  hasta  en  sima  del  mismo 
brasero,  y  como  este  reio  pérfido  judío  estaua  apoderado  del  demonio,  así  en  el 
corazón  como  en  la  boca,  ya  más  habló  palabra  que  importasse  quererse  reducir  á 
nuestra  S.ta  Fe,  y  pegado  lumbre  á  la  leña  empezando  las  llamas  á  abrasarle,  dixo 
con  toda  quietud  de  ánimo  (á  su  parecer)  Adonai  gran  Dios  de  Isrrael  ay  de  mi  si 
ha  venido  y  ay  de  vosotros  si  no  ha  venido:  que  fueron  las  vltimas  palabras  que 
pronuntió,  y  abrasado  de  las  aspas  se  resoluió  en  senizas. 

»A  las  once  del  día  el  dicho  Fiscal  costeó  la  comida  á  toda  la  Familia  y  á  la 
demás  Nobleza  que  no  lo  era,  y  en  los  entresuelos  de  la  Casa  tubo  siete  mesas 
juntas  con  manteles  de  44  palmos  y  30  tabuletes  porque  cupiera  mayor  número,  y 
desde  el  Sj  Inquisidor  y  los  demás  de  30  en  30  fueron  baxando  á  comer,  y  fueron 
7  mesas  de  á  30  en  cada  una,  y  la  comida  fué  abundantísima,  con  vinos  regalados 
annexos  de  todas  maneras  y  provas,  y  á  la  tarde  aguas  regaladas,  limonada,  canela 
y  otras;  y  hauiendo  rematado  en  el  leer  las  sentencias  el  dicho  S.r  Inquisidor  se 
vistió  con  su  sobrepelis  y  estola,  y  tomando  el  libro  de  oficio  en  las  manos  en 
donde  estaua  la  forma  de  dar  la  absolución  á  los  reíos,  y  una  honesta  persona  alum- 
brándole con  una  palmatoria  de  plata,  y  hauiendo  uenido  de  su  tablado  los  reíos  al 
del  solio  del  Sj  Inquisidor  y  salido  quatro  pajes,  dos  del  dicho  Sj  Inquisidor  y  dos 
del  SJ  Promotor  Fiscal  con  sendas  atxas  encendidas  y  hauiendo  echo  la  cortesía  al 
dicho  Sr  Inquisidor  á  los  S.cs  Virrey  y  demás  Magistrados,  ocuparon  las  quatro 
esquinas  del  dicho  solio  para  autorizar  tan  uenerablefunctión,  y  el  dicho  S.r  Inqui- 
sidor dio  la  absolutión  á  los  reíos,  á  los  suspechosos  de  leui  primero  y  luego  á  los 
de  veementi  y  últimamente  á  los  deformati,  y  en  la  misma  orden  adjuraron  según 
la  suspecha  en  su  línea,  y  en  el  ínterin  se  resaua  el  salmo  del  Miserere  por  el 
dicho  S.r  Inquisidor,  alternando  los  versos  con  las  honestas  personas  que  estauan 
presentes,  y  en  el  mismo  tiempo  los  músicos  de  la  Capilla  de  la  SM  Iglesia  estauan 
al  lado  del  altar  donde  se  celebraua  el  S.t»  Sacrificio,  cantauan  á  canto  de  órgano 
el  mesmo  salmo  del  Miserere,  y  rematada  esta  functión  el  Preste  entonó  el  Tedeum, 
prosiguiéndolo  los  dichos  músicos,  y  luego  se  descubrieron  las  cruces  Verde  y  del 
Estandarte  de  la  Fee  y  de  la  dicha  Parroquia  y  tocaron  las  trompetas,  clarines, 
atambales  y  schirimías,  y  todo  en  su  mesmo  tiempo  en  señal  del  gozo  y  contento 
que  mostraua  tener  la  Isglesia  de  uer  reducidos  á  su  gremio  á  los  que  estauan 
fuera  dél,  de  que  antes  mostraua  tristeza;  el  dicho  S.r  Inquisidor  con  su  gran  chris- 
tiandad,  zelo  católico,  doctrina  y  con  deseo  f eruorosíssimo  como  de  tan  gran  Minis- 
tro de  la  saluación  de  las  almas  de  los  dichos  reíos  los  hizo  una  plática  espiritual 
amonestándoles  quanto  les  importaba  caminar  por  el  camino  de  la  virtud,  olui- 
dando  y  apartándose  del  todo  de  los  errores  y  delitos  en  que  hauían  caído.  Se  uol- 
uieron  los  reíos  á  su  tablado  y  gradas,  quardándoles  Jayme  Mas,  Alcalde  de  las 
cárceles  secretas  deste  S.to  Off.».  y  Baltasar  Mas,  Familias  y  su  ayudante:  se  pro- 
seguió  la  missa  siruiendo  en  ella  y  respondiendo  los  dichos  músicos,  y  acabada  la 
dicha  missa  los  dichos  reos  ofrecieron  sus  velas  al  pie  del  altar  al  celebrante,  y 
con  esto  tuuo  fin  el  dicho  Auto  General. 

319 


Revista  de  Historia 

>Y  luego  hauiíndose  alzado  de  su  silla  el  dicho  S.r  Inquisidor  tubieron  por  bien 
á  venir  á  buscarle  el  susodicho  IlLi^o  Sj  Virrey,  Ill.es  Mag.cos  Señores  Jurados  y 
demás  magistrados,  y  diéronle  las  gratias  por  hauerse  selebrado  dicho  Auto  Gene- 
ral sin  hauer  sucedido  desgratia  ni  pendentia  alguna  á  la  vista  del  numeroso  pueblo 
desta  Ciudad  y  de  los  que  hauían  venido  de  los  lugares  de  todo  este  Reyno,  que 
aseguran  algunos  curiosos  que  alcansaríaa  el  número  de  quince  mil  almas  los  que 
hauían  venido  de  fuera  por  ser  tan  del  servitio  de  entreambas  Magestades  Divina 
y  humana,  mayor  exaltación  de  N.»  SM  Fee,  estirpatión  de  la  heregía  é  herética 
prauedad  y  apostasía  y  benefitio  público  deste  Reyno  Y  fueron  asistiendo,  hon- 
rando y  autorizando  al  dicho  SJ  Inquisidor  acontemplatión  de  lafunctión  deaquell 
día,  ladeándolo  los  dichos  Ill.mo  S.r  Virrey  y  Jurado  en  Cap,  acompañándole  hasta 
el  cotxe,  no  obstante  el  dicho  S.r  Inquisidor  reusó  la  aceptatión  de  dicha  honrra,  y 
entrando  en  el  cotxe  de  aquatro  junto  con  el  dicho  S  r  Promotor  Fiscal  con  quatro 
pajes  con  sus  atxas  sendos,  dos  de  cada  uno,  se  fueron  á  las  Casas  de  la  Inquisi- 
ción llevando  por  retraguardia  una  tropa  de  la  Compañía  de  los  cauallos  forzados 
de  orden  de  su  Capitán  venían  acompañando  al  dicho  S.r  Inquisidor,  y  aquella 
noche  quedó  la  S.ta  Cruz  en  su  mismo  altar,  y  12  religiosos  que  la  velaron  can- 
tando los  maitines  y  laudes  y  demás  oras  menores;  á  la  mañana  á  las  nuebe  del  día 
hauiendo  acudido  á  dicha  plaza  del  Borne  Conuentos,  Parroquias  con  sus  cruces 
descubiertas.  Familiares  y  demás  Nobleza,  con  sus  atxas,  los  susodichos  Caualle- 
ros  Regidores  trataron  de  componer  y  poner  en  forma  la  procesión,  en  la  mesma 
que  la  víspera  antes  del  dicho  Auto,  para  acompañar  la  S.ta  Cruz  Verde  y  colocarla 
en  el  altar  de  la  capilla  de  la  Sala  de  Audientia  deste  S.to  Off.o.  y  estando  todas  las 
calles  por  donde  pasaua  dicha  processión,  ventanas  y  paredes  ricamente  entolda- 
das, cantando  la  Capilla  de  dichos  músicos  sin  cessar  á  canto  de  órgano  á  tres 
coros  el  susodicho  salmo  del  Miserere,  llegaron  á  las  Casas  de  la  Inquisición  y  á  su 
puerta  hallaron  el  dicho  S.r  Inq.r  y  el  dicho  Secretario  y  Canónigo  Fábreques,  con 
sus  velas  ensendidas,  y  tomando  la  drecha  el  dicho  S.r  Inquisidor  al  Fiscal  que 
remataua  la  dicha  processión,  acompañaron  la  Cruz  hasta  que  fué  coUocada  en  el 
altar  de  la  dicha  Capilla  de  la  Sala  de  la  Aud.a.  y  dicha  por  el  que  la  lleuaua  la  ora- 
tión  se  dio  fin  á  dicha  processión  y  todos  se  boluieron  á  sus  Iglesias,  Conuentos  y 
casas:  y  el  mesmo  día  salieron  de  las  Casas  de  la  Inq."  18  de  dichos  reíos,  caualie- 
ros  en  un  asno  en  una  albarda,  desnudas  las  espaldas,  y  en  el  discurso  de  las  calles 
acostumbradas  se  les  dieron  á  cada  uno  cien  azotes,  llenando  en  medio  el  susodi- 
cho S.r  D.n  Manuel  Ximenes  de  Sotomayor  de  Alguacil  Mayor,  y  bueltos  á  las  Ca- 
sas de  la  Inq.n  se  dio  fin  y  cumplimiento  á  la  tarea  del  dicho  Auto  General  de  fee 
y  sus  dependientes.» 


320 


y  de  Genealogía  Española. 


ieirias  ie  los  selores  CoMes  de  Lerí 


(CONTINUACIÓN) 

CAP.  VI 
HIJOS  Y  MUERTE  DE  LOS  PRIMEROS  CONDES  DE  LERÍN 

'(Del  matrimonio  de  Luys  de  Beaumont,  y  Doña  Juana  de  Navarra  su  muger  fue- 
ron hijos  legitimos,  D.  Luys  de  Beaumont,  que  les  succedió  en  sus  Estados,  y  Offi- 
cios,  D.  Juan,  D.  Carlos,  D.  Phelipe,  y  Doña  Ana  de  Beaumont;  y  de  ellos  solo,  se, 
que  el  dicho  D.  Juan  fué  Señor  del  Lugar  de  Estuñiga,  y  otros  heredamientos,  y 
que  casó  con  Doña  Luisa  de  Monreal,  hija  de  Juan  de  Monreal,  Señor  de  Ortuvia, 
y  de  los  Palacios  de  Arazuri,  y  otros  heredamientos,  cuyos  capítulos  matrimonia- 
les se  otorgaron  en  18  de  Junio  de  1486;  y  que  fué  hijo  de  los  dichos  D,  Juan,  y 
Doña  Luysa,  D.  Francés  de  Beaumont,  que  casó  con  Doña  Beatriz  Icart,  hija  de 
Mossen  Andrés  Icart  Doncel,  y  de  Leonor  Margarit,  vezinos  de  Barcelona,  cuyo 
hijo  fué  otro  D.  Francés  Commendador  de  los  Santos,  Capitán  de  la  Guarda  del 
Emperador  Carlos  Quinto,  que  murió  sin  succesion  legitima  solo  con  un  hijo  natu- 
ral, que  casó  con  la  Señora  de  Mendinueta,  y  heredó  la  casa  de  Arazuri  un  hijo  de 
Doña  Luysa  de  Beaumont,  hermana  de  dicho  D.  Francés  casada  con  D.  Prudencio 
de  Abendaño,  y  Gamboa,  Señor  de  Villa-Real  de  Alaba,  que  se  llamó  D,  Diego 
de  Abendaño,  y  Beaumont  de  cuya  hermana  descienden  los  Condes  de  Escalante, 
Señores  de  los  Palacios  de  Arazuri,  y  de  Montalvan,  que  tienen  sangre  legitima  de 
los  Beaumonteses.  Estas  noticias  me  participo  por  carta  D.  Luis  de  Salazar,  y  Cas- 
tro, Chronista  de  los  Reynos  de  Castilla,  y  León,  bien  conocido  por  las  Historias, 
que  dio  á  luz,  de  las  casas  de  Lara,  y  Silva. 

»D.  Carlos  de  Beaumont  fué  Señor  de  Caparroso,  y  de  el,  ni  D,  Phelipe  su  her- 
mano, no  se  que  quedase  succesion  legitima:  Doña  Ana  murió  Doncella.  Tubo 
demás  de  estos  hijos  el  dicho  Conde  D.  Luys  á  Guillaumes  de  Beaumont,  y  dudo 
si  fué  legitimo  ó  natural.  Lo  cierto  es,  que  casó  con  Doña  Biolante  de  Agramont, 
hija  de  Mossen  Floristan  de  Agramont,  Señor  del  Lugar,  y  Castillo  de  Montagudo, 
y  que  fué  Alcalde  Mayor  del  Mercado  de  Pamplona;  y  no  dudo,  que  de  estos  hijos 
descienden  muchas  familias  nobles,  que  no  se  especifican,  por  no  aver  puntualidad 
de  sus  Genealogías. 

»La  Condesa  Doña  Juana  murió  en  primero  de  Septiembre  de  1456,  estando 
preso  su  marido  en  Aragón,  y  fué  enterrada  en  la  Cathedral  de  Pamplona,  delante 

321 


Revista  de  Historia 


de  la  mesa  donde  comen  los  pobres.  Tiene  su  lápida  grande  á  rayz  de  la  tierra  y 
en  ella  la  Inscripción  siguiente: 

«Aqui  iace  la  muy  egregia,  y  muy  magnifica  Señora  Doña  Juana  de  Navarra, 
»Condesa  de  Lerín,  hija  del  Rey  D.  Carlos  111.  muger  del  muy  egregio,  y  muy  mag- 
»n¡fico  Señor  D.  Luys  de  Beaumont,  Condestable  de  Navarra,  la  qual  fino  á  pri- 
»mero  de  Septiembre  de  mil  cuatrocientos  cincuenta  y  seys.» 

»Y  al  lado  de  la  lapida  grande  ay  otra  menor  con  su  escudo  de  armas  de  los 
Señores  Condes  de  Lerin. 

»D.  Luys  su  marido  murió  en  Madrid  por  Mayo,  ó  Junio  del  año  mil  quatrocien- 
tos  sesenta  y  dos  desterrado,  y  privado  de  su  patrimonio,  bien  que  en  la  senten- 
cia que  dieron  unos  Juezes  Arbitros  nombrados  para  ajustar  las  differencias  entre 
los  Reyes  de  Castilla,  y  Aragón,  y  se  publicó  en  Madrid  á  22  de  Marzo  del  mismo 
año,  se  ordenó,  que  fuessen  restituydos  todos  los  Castillos,  Lugares,  y  patrimonios 
á  dicho  D.  Luys,  D.  Juan  su  hermano  el  Prior,  y  los  de  su  parcialidad,  y  el  Officio 
de  la  Condestablia,  y  honor  de  la  Ricomhombria  se  restituyesse  á  dicho  D.  Luys, 
y  tuviessen  effecto  todas  las  mercedes  hechas  á  ellos  hasta  fin  del  año  de  1450, 
como  lo  refiere  Zurita  (1). 

»Las  Baronías  de  Curton,  y  Quicen  con  el  Castillo  de  Mauleon,  que  pertenecían 
á  Don  Luys,  y  gozó  su  Padre  D.  Carlos  de  Beaumont,  las  occupó  el  Conde  de  Fox 
con  las  armas  del  Rey  de  Francia  Carlos  Séptimo  en  el  año  de  1451,  en  que  se 
apoderó  aquella  Corona  de  la  Provincia  de  Guienna,  arroxando  á  los  ingleses,  que 
tantos  años  lo  dominaron,  como  lo  advierte  el  Padre  Bussieres  (2). 


CAP.  VII 

DE  D.  LUIS  DE  BEAUMONT,  SEGUNDO  CONDE  DE  LERIN 

>D.  Luys  de  Beaumont,  Tercero  de  este  nombre,  Segundo  conde  de  Lerin  y  Con- 
destable de  Navarra,  y  primero  Chanciller  Mayor  del  mismo  Reyno,  succedió  en 
dicho  año  de  1462  en  la  universal  herencia  de  su  Padre:  bien  que  esta  se  hallaba 
occupada  por  el  Rey  D.  Juan  el  Segundo  de  Aragón,  y  Navarra  en  odio,  que  con- 
cibió contra  su  Padre,  como  tan  parcial  del  Príncipe  D.  Carlos:  y  aunque  por  la 
concordia  de  Madrid  ya  referida  se  mandaron  restituyr  todos  los  lugares  y  Officios 
al  Condestable.  Y  esto  mismo  mandó  el  Rey  de  Francia  Luis  Undécimo  en  su  cele- 
brada sentencia  arbitraria,  que  dio  en  23  de  Abril  de  1463  no  tuvo  effecto  la  res- 
titución hasta  el  año  de  1464,  en  que  se  reduxeron  á  la  obediencia  del  Rey  el  dicho 
D,  Luys,  y  D.  Juan  de  Beaumont  su  tío:  y  se  capitulo  que  se  restituyessen  á  dicho 
D.  Luys  el  honor,  que  llamaban  de  la  Ricohombria,  con  sus  preeminencias,  y  las 
tenencias  de  los  Castillos  de  Larraga,  S.  Martin,  y  Grañon,  como  su  Padre  las 
tenia,  y  todo  el  Patrimonio,  villas,  fortalezas,  y  Officios,  que  tuvo  el  Condestable 
su  Padre  hasta  el  año  de  1451;  y  que  en  lugar  de  S,  Martin  tubiesse  la  Villa  de 
Artaxona:  que  ni  el  ni  sus  aliados  fuessen  tenidos  de  ir  á  los  llamamientos  del  Rey, 
ni  del  Conde  de  Fox,  ni  de  la  Infanta  Doña  Leonor  su  muger  por  tiempo  de  quatro 
años,  y  fuessen  oydos  por  procuradores:  y  que  se  le  diessen  á  D,  Luys  veinte  mil 


(1)  Zurita,  p.  4,  lib.  17.  cap.  37. 

(2)  Bussieres,  1. 1,  lib.  12,  núm.  39. 


322 


y  de  Genealogía  Española^ 

escudos,  para  proveer  sus  fortalezas,  y  por  contemplación  suya  dio  essempcion  de 
quartel  á  todos  los  pueblos  del  Conde  por  espacio  de  diez  años,  y  á  el,  y  á  todos 
sus  aliados  se  les  concedió  un  perdón  general  de  todo  lo  que  avian  executado 
hasta  aquel  dia  en  deservicio  del  Rey,  y  assistencia  del  Principe  D.  Carlos.  Esta 
concordia  se  ordenó  en  la  Ciudad  de  Tarragona  en  22  de  Noviembre  de  dicho  año 
de  1464;  y  después  se  repitió  assi  con  las  mismas  palabras  en  el  Campo  contra 
Cervera  á  13  de  Julio  de  1465;  y  en  el  Campo  contra  Amposta  en  28  de  Octubre,  y 
primero  de  Noviembre  del  mismo  año,  de  cuyas  Capitulaciones,  que  se  conservan 
originales  en  este  archivo,  da  puntual  razón  Zurita  (1). 

Tanta  era  la  estimación,  que  se  hazia  de  D.  Luys  de  Beaumont;  pues  para  con- 
ciliar su  voluntad  un  Rey  tan  poderoso,  le  concedió  partidos  tan  ventajosos,  quales 
podria  lograr  un  Principe  Soberano;  y  no  paró  en  esto,  sino  que  para  assegurar  de 
todo  punto  el  Rey  en  su  servicio,  al  Conde  de  Lerin,  y  su  Casa,  le  dio  á  su  hija 
natural  Doña  Leonor  de  Aragón  por  su  mujer;  y  se  firmaron  las  Capitulaciones  de 
este  matrimonio  en  la  Ciudad  de  Tarragona  á  22  de  Henero  de  1468,  ofreciéndo- 
sele quince  mil  florines  en  dote:  y  que  el  Rey  su  Padre  procurarla  hazer  legitima- 
ción de  su  hija,  antes  que  se  solemnizasse  el  matrimonio;  y  que  se  avian  de  velar 
por  todo  el  mes  de  Septiembre  siguiente,  y  en  aquel  dia  se  despossaron  por  pala- 
bras de  presente,  haziendo  la  función  D.  Pedro  de  Urrea,  Arzobispo  de  dicha  Ciu- 
dad de  Tarragona,  y  Patriarcha  de  Alexandria  (2);  y  sucedió  una  cosa  notable,  que 
la  dicha  Doña  Leonor  amante  de  su  Esposo  D.  Luys  en  21  de  Junio  del  año  si- 
guiente de  1469;  aunque  Zurita  dice  en  el  antecedente,  pero  el  Instrumento  es  mas 
firme,  se  salió  del  Palacio  Real  de  la  Alxaferia  de  Zaragoza,  y  se  fué,  con  el  Conde 
de  Lerin  su  Esposo  contra  la  voluntad  del  Rey  su  Padre  sin  esperar  á  celebrar  su 
matrimonio:  y  aunque  esto  lo  sintió  el  Rey;  pero  perdonó  al  Conde  y  á  los  que  le 
asistieron  en  la  facción,  como  consta  de  la  remission  hecha  en  Monzón  á  16  de 
Agosto  del  año  1470. 

»Con  fechas  de  este  mismo  año  se  hallan  una  carta  del  Rey  D.  Juan  para  su 
hijo  D.  Fernando  el  Catholico,  y  otra  para  la  Reyna  Isabel  su  muger,  Reyes  de 
Castilla,  en  que  les  pide  firmen  un  cartel  de  mil  y  quatrocientos  florines,  en  que 
estaba  obligado  á  favor  del  Conde  de  Lerin  por  la  dote  de  Doña  Leonor  su  hija 
muger  del  Conde,  y  una  fianza  de  quinientos  florines  de  oro  por  razón  de  la  misma 
dote  hecha  por  D.  Juan  de  Cardona,  Conde  de  Prade